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soledad-

El tiempo en que podrás estar solo también vendrá, pero ese tiempo no ha llegado aún. Así que te guste o no, tendrás que estar con alguien. El estar solo es posible solamente cuando uno es realmente maduro, y no puede hacerse nada de inmediato para esa madurez. La madurez llega poco a poco, cuando vives con la gente y sufres y también disfrutas.

A través de tantas experiencias de relación, un día surge de la propia consciencia el que uno se basta solo, que no hay necesidad de depender de otros, que el estar solo no es una especie de espacio negativo sino una satisfacción profunda, que el estar solo es hermoso y que hay bendición en ello. Pero eso llega solamente después de que has pasado a través de muchos infiernos y purgatorios… sólo entonces. Tú no puedes brincar al cielo; el camino al cielo es a través del infierno. Tienes que pasar por el infierno; esa es la escuela — te prepara para el cielo. Así que no tengas prisa; de lo contrario serás desdichado.

Es mejor relacionarse y ser desdichado que ser miserable y estar solo. Esa es la única opción en este momento: desdichado solo o desdichados juntos. Pero cuando son desdichados juntos es mejor; ¡al menos puedes hacer responsable al otro!

 

Cuando estás completamente solo, ¿a dónde echar la responsabilidad? Tú llevas toda la carga… ¡nadie siquiera para compartirla! Cuando eres desdichado con alguien puedes encontrar razones, explicaciones de por qué la desdicha está ahí. Cuando estás solo no hay razón ni causa, entonces la mente se siente muy vacía y la desdicha parece que continúa, eterna.

 

En estos momentos elige esa desdicha, el otro tipo, que la gente llama relación. Es un mal necesario por el que hay que pasar. Y un día podrás ir más allá de ella, pero por ahora no ha llegado el momento. Cuando haya llegado no te sentirás desdichado en absoluto al estar solo, te sentirás en la cima del mundo. No hay alegría que se le compare, ninguna relación puede traer esa alegría. Una relación siempre permanece como un fenómeno contradictorio: unos cuantos momentos de alegría y muchos más de desdicha. Ese es el precio que uno tiene que pagar por esos pocos momentos de alegría.

Pero si en estos momentos estás solo, aún esos pocos momentos no estarán ahí; será sólo desdicha y desdicha y uno se siente monótono. Cuando se está con alguien, al menos la desdicha cambia de color, configuración, forma. Por la mañana era una cosa, en la tarde es algo más. Es la misma desdicha, ¡pero cambia! Así que encuentra a un pobre muchacho. ¡Comienza a buscar!

   

 OSHO   Relaciones: Miseria Amalgamada     The Sun Behind the Sun behind the Sun     

Copyright © 2009 Osho International Foundation

relacionarse

Porque tú todavía no eres. Hay un vacío interior, y el miedo a que si te relacionas con alguien más tarde o más temprano se demostrará que estás vacío. Por eso parece más seguro mantener una distancia con la gente; por lo menos puedes simular que eres.

 Tú no eres. No has nacido todavía, eres tan sólo una posibilidad. Pero todavía no eres su realización; y sólo dos personas que se hayan realizado pueden relacionarse. Relacionarse es una de las cosas más grandes de la vida; relacionarse significa amar, relacionarse significa compartir. Pero antes de poder compartir, tienes que tener. Y antes de poder amar tienes que estar lleno de amor, rebosante de amor.

 Dos semillas no se pueden relacionar, están cerradas. Dos flores pueden relacionarse, están abiertas, pueden mandar su fragancia de una a otra, pueden danzar bajo el mismo sol y en el mismo viento, pueden tener un diálogo, pueden susurrarse. Pero esto no es posible para dos semillas. Las semillas están totalmente cerradas, no tienen ventanas; ¿cómo van a relacionarse?

 Y esta es la situación. El hombre nace como una semilla; puede convertirse en una flor, o puede que no. Todo depende de ti, de lo que tú hagas contigo mismo; todo depende de si tú creces o no. Es tu elección; y la elección tiene que afrontarse cada momento; cada momento estás en un cruce de caminos.

 Millones de personas prefieren no crecer. Permanecen como semillas, se quedan en potencialidades, nunca llegan a realizarse. No saben lo que es la autorrealización, no saben nada acerca de la existencia. Viven totalmente vacíos y mueren totalmente vacíos. ¿Cómo van a relacionarse?

 Sería exponerte a ti mismo; tu desnudez, tu fealdad, tu vacío; parece más seguro mantener una distancia. Hasta los amantes mantienen cierta distancia; llegan hasta un punto, y permanecen alerta cuando se dan la espalda. Tienen sus límites; permanecen confinados en sus límites.

 Sí, hay cierta clase de relación, pero no es la de relacionarse, es la de la posesión: el marido posee a la esposa, la esposa posee al marido, los padres poseen a los hijos, y así sucesivamente. Pero poseer no es relacionarse; de hecho poseer es destruir toda posibilidad de relacionarse. Si te relacionas, respetas; no puedes poseer. Si te relacionas, se crea una gran reverencia. Si te relacionas te vas acercando y llegas muy, muy cerca, en profunda intimidad, superponiéndoos, sin interferir en la intimidad del otro, y a su vez el otro sigue siendo un individuo independiente.

 Es la relación del yo-tu, no la del yo-ello, superponiéndose, interpenetrándose, y a la vez en cierto sentido independiente. Kahlil Gibran dice: «Sed como dos pilares que sostienen el mismo tejado, pero no os poseáis el uno al otro, dejad al otro independiente. Sostened el mismo tejado; ese tejado es el amor».

 Dos amantes sostienen algo invisible e inmensamente valioso: una poesía de ser, una música escuchada en el profundo seno de su existencia. Ambos sostienen una armonía, pero permanecen independientes. Pueden exponerse al otro, porque no tienen miedo. Saben quiénes son. Conocen su belleza interior, conocen su perfume interior; no tienen miedo.

 

Pero normalmente tienes miedo, porque tú no tienes ninguna fragancia. Si te expones a ti mismo simplemente apestarás; apestarás a celos, odios, iras, lujuria. No tendrás el perfume del amor, la oración, la compasión.

 

Millones de personas han preferido quedarse en semillas. ¿Por qué? Cuando pueden convertirse en flores y danzar al viento, bajo el sol, bajo la luna, ¿por qué han decidido quedarse en semillas? Hay una razón para esta decisión: la semilla está más segura que la flor. La flor es frágil; la semilla no lo es, la semilla parece más fuerte. La flor puede ser destruida muy fácilmente; sólo un golpe de viento y sus pétalos volarán. La semilla no puede ser destruida por el viento tan fácilmente, la semilla está muy protegida, segura. La flor estará expuesta; una cosa tan delicada, y expuesta a tantos riesgos: puede soplar un viento fuerte, puede llover tormentosamente, el sol puede calentar demasiado, cualquier tonto puede arrancar la flor. Cualquier cosa puede ocurrirle a la flor, le puede pasar de todo; la flor está constantemente en peligro. Pero la semilla está segura; por eso millones de personas han decidido permanecer como semillas. Pero quedarse en semilla es quedarse muerto, quedarse en semilla no es en absoluto vivir. Es seguro, ciertamente, pero no tiene vida. La muerte es segura, la vida es inseguridad. El que realmente quiere vivir tiene que vivir en peligro, en constante peligro. El que quiere alcanzar la cima tiene que arriesgarse a perderse. El que quiere escalar las más altas cimas tiene que arriesgarse a caerse, escurrirse.

 

Cuanto mayor es el anhelo de crecer, más y más riesgo se tiene que aceptar. El verdadero hombre acepta el peligro como su propio estilo de vida, como el verdadero clímax del crecimiento.

 

Me preguntas: « ¿Por qué es tan difícil relacionarse?».

 

Es difícil porque tú todavía no eres. Primero sé. Sólo después todo lo demás es posible: primero sé. Jesús dice a su manera: «Primero, busca el reino de Dios, todo lo demás te será dado». Esto es sólo una vieja expresión que quiere decir lo mismo que yo estoy diciendo: primero sé, todo lo demás te será dado. Pero ser es el requerimiento básico. Si eres, el coraje viene como consecuencia. Si eres, surge un gran anhelo por la aventura; y cuando estás listo para explorar, puedes relacionarte. Relacionarse es explorar; explorar la consciencia del otro, explorar el territorio del otro. Pero cuando explores el territorio del otro, tienes que darle la bienvenida y permitir que él te explore a ti; no puede ir en una sola dirección. Y puedes permitir que el otro te explore sólo cuando tienes algo, algún tesoro dentro de ti. Entonces no hay miedo. De hecho invitas al huésped, abrazas al huésped, le llamas, le quieres dentro. Quieres que vea lo que has descubierto en ti mismo, quieres compartirlo.

 

Primero sé, luego puedes relacionarte; y recuerda, relacionarse es muy bello. La relación en pareja es un fenómeno completamente diferente; es algo muerto, fijo, ha llegado a un punto final. Te casas con una mujer; ha llegado un punto final. Desde aquí las cosas sólo declinarán. Has llegado al límite, ya no crece nada. El río se estanca y se convierte en un pantano. La relación en pareja es algo que ya está acabado; relacionarse es un proceso. Elude las relaciones y profundiza más y más en el relacionarte.

 Mi énfasis está en los verbos no en los nombres; evita los nombres tanto como te sea posible. En el lenguaje no los puedes evitar, lo sé; pero en la vida, evítalos; porque la vida es un verbo. La vida no es un nombre, es un verbo; en realidad es «vivir» no «vida». No es amor, es amar. No es la relación, es relacionarse. No es la canción, es cantar. No es la danza, es danzar.

 Observa la diferencia, saboréala. Una danza es algo completo; se han dado los últimos toques, ya no queda nada por hacer. Algo acabado es algo muerto. La vida no tiene puntos finales, las comas están bien, pero no los puntos finales. Los lugares de descanso están bien, pero no los destinos.

 En vez de pensar cómo relacionarte, cumple el primer requisito: medita, sé, y después relacionarse llegará por sí mismo. El que se hace silencioso, feliz, el que empieza a rebosar energía, a convertirse en una flor, tiene que relacionarse. Se relaciona con gente, se relaciona con los animales, se relaciona con los árboles, se relaciona hasta con las rocas. No es algo que tenga que aprender, es algo que ocurre.

 De hecho, se relaciona las veinticuatro horas del día. Si camina sobre la tierra, se relaciona con la tierra; al tocar sus pies la tierra, se relaciona. Si se baña en el río, se relaciona con el río, y si mira a las estrellas se relaciona con las estrellas.

 No es cuestión de relacionarse con alguien en particular. El hecho básico es que si tú eres, toda tu vida se vuelve un relacionarse. Es una canción constante, una danza constante; es una continuidad, como el fluir de un río.

 Medita, primero encuentra tu centro. Antes de relacionarte con alguien más, relaciónate contigo mismo: este es el requisito básico que hay que cumplir. Sin él, nada es posible.

 

OSHO      The book of wisdom. Discurso 27

conocerse

El sábado y el domingo pasados estuvimos dilucidando la importancia del conocimiento propio, porque, según expliqué, no veo cómo podemos tener base alguna para el recto pensar sin el conocimiento de nosotros mismos; ni cómo es posible que una acción cualquiera, por inclusiva, colectiva o individualista que sea, resulte armoniosa y verdadera sin el pleno conocimiento de uno mismo. Sin conocerse a uno mismo, no hay posibilidad real de investigar qué es lo verdadero, lo que tiene significación, cuáles son los justos valores en la vida. Si uno no se conoce a sí mismo, no puede ir más allá de las ilusiones proyectadas por la propia mente. El conocimiento propio, como lo hemos explicado, implica no sólo conocer la acción en la convivencia de un individuo y otro, sino también la acción en las relaciones con la sociedad; y no puede haber sociedad completa y armoniosa sin ese conocimiento.

 De modo que, en realidad, resulta de mucha importancia y significación que uno se conozca a sí mismo tan completa y plenamente como sea posible. ¿Y es posible ese conocimiento? ¿Puede uno conocer, no en forma parcial sino integralmente, el proceso total de uno mismo? Porque, como ya lo dije, sin conocerse a sí mismo no tiene uno base para pensar. Uno queda atrapado en ilusiones: políticas, religiosas, sociales y éstas son ilimitadas, interminables. ¿Es posible conocerse a sí mismo? ¿Y cómo puede uno conocerse a sí mismo? ¿Cuáles son los medios, cuáles los procesos, qué camino seguir?

 

Creo qué, para encontrar los medios debe uno averiguar primero ¿no es así? – cuáles son los impedimentos. Y estudiando lo que consideramos importante en la vida, las cosas que hemos aceptado – los valores, las normas, las creencias, las innumerables cosas que mantenemos – examinándolas, tal vez descubriremos cómo funciona nuestro pensamiento y de ese modo nos conoceremos a nosotros mismos. Es decir, comprendiendo las cosas que aceptamos, poniéndolas en tela de juicio, ahondando en ellas – por ese proceso, precisamente, conoceremos las modalidades de nuestro pensamiento, nuestras respuestas nuestras reacciones; y conociéndolas nos conoceremos a nosotros mismos tal como somos. Ese, sin duda, es el único medio que tenemos para descubrir nuestra manera de pensar, nuestras reacciones: estudiando, examinando por completo los valores, las normas y las creencias que hemos aceptado durante generaciones. Y, viendo lo que hay detrás de esos valores, podremos saber cómo respondemos, cuáles son nuestras reacciones ante ellos; y así, tal vez, podremos descubrir las modalidades de nuestro propio pensar.

En otras palabras: el conocerse a sí mismo significa, sin duda, estudiar las respuestas, las reacciones que uno tiene en relación con algo. Uno no puede conocerse a sí mismo aislándose. Eso es un hecho evidente. Podéis retiraros a una montaña, a una caverna, o ir en pos de una ilusión a orillas de un río; pero, si uno se aísla, la vida de relación resulta imposible. Y el aislamiento es la muerte. Sólo en la convivencia puede uno conocerse a sí mismo tal como es. Estudiando, pues, las cosas que hemos aceptado, examinándolas plenamente, no superficialmente, podremos quizá entendernos a nosotros mismos.

 

Ahora bien, una de las cosas en que a mi parecer uno lo acepta todo ávidamente, lo da todo por sentado, es la cuestión de las creencias. Yo no ataco las creencias. Lo que tratamos de hacer en la tarde de hoy es descubrir por qué aceptamos las creencias; y si podemos comprender los motivos, las causas de esa aceptación, quizá podarnos no sólo entender por qué hacemos tal cosa, sino asimismo librarnos de ella. Porque uno puede ver cómo las creencias religiosas, políticas, nacionales y de diversos otros tipos, separan a los hombres, cómo crean conflicto, confusión, antagonismo, lo cual es un hecho evidente; y, sin embargo, no estamos dispuestos a renunciar a ellas. Existe el credo hindú, el credo cristiano, el budista, innumerables creencias sectarias y nacionales, diversas ideologías políticas, todas en lucha unas con otras y procurando convertirse unas a otras.

Claramente podemos ver que las creencias separan a la gente, crean intolerancia. ¿Pero es posible vivir sin creencia? Eso puede descubrirse tan sólo si uno logra estudiarse a sí mismo en relación con una creencia. ¿Es posible vivir en este mundo sin una creencia; no cambiar de creencias, ni substituir una por otra, sino estar enteramente libre de toda creencia, de suerte que uno haga frente a la vida de un modo nuevo a cada minuto? La verdad, después de todo, está en esto: en tener la capacidad de enfrentar todas las cosas de un modo nuevo, de instante en instante, sin la reacción condicionante del pasado, para que no haya ese efecto acumulativo que obra como barrera entre uno mismo y aquello que es.

 

Evidentemente, la mayoría de nosotros acepta o adopta creencias ante todo porque en nosotros hay temor. Sentimos que, sin una creencia, no sabremos qué hacer. Entonces utilizamos la creencia como una norma de conducta, como dechado de acuerdo con el cual encauzamos nuestra vida. Y también creemos que puede haber acción colectiva gracias a la creencia. Así, pues, en otras palabras, consideramos que para actuar se necesita una creencia. ¿Y es ello así? ¿La acción requiere creencia? Es decir, siendo la creencia una idea, ¿hace falta ideación para actuar? ¿Qué está primero, la idea o la acción? Primero, sin duda, está la acción, que es placentera o penosa; y según eso elaboramos diferentes teorías. La acción, invariablemente, aparece primero. ¿No es así? Y cuando hay temor, cuando existe el deseo de creer para poder actuar, entonces interviene la ideación.

 

Ahora bien, si reflexionáis, veréis que el temor es una de las razones para que haya deseo de aceptar una creencia. Porque, si no tuviéramos creencia alguna, ¿qué nos sucedería? ¿No nos causaría pavor lo que pudiera ocurrir? Si no tuviéramos ninguna norma de acción basada en una creencia (ya sea en Dios, en el comunismo, en el socialismo, en el imperialismo), o en tal o cual fórmula religiosa, o en algún dogma que nos condicione, nos sentiríamos totalmente perdidos, ¿no es así? Y esa aceptación de una creencia, la ocultación do ese temor, ¿no es acaso el miedo de no ser realmente nada, el miedo de estar vacío? Después de todo, una taza sólo es útil cuando está vacía; y una mente repleta de creencias, de dogmas, de afirmaciones y de citas, es en realidad una mente incapaz de crear, y que lo único que hace es repetir. Y el huir de ese miedo – de ese miedo al vacío, a la soledad, al estancamiento, de ese miedo de no llegar, de no triunfar, de no lograr, de no ser algo, de no llegar a ser algo – es sin duda una de las razones por las cuales aceptamos las creencias tan ávida y codiciosamente. ¿No es así?

 ¿Y podemos entendernos a nosotros mismos mediante la aceptación de una creencia? Todo lo contrario. Es obvio que una creencia, política o religiosa, impide la propia comprensión. Obra a modo de pantalla a través de la cual nos miramos a nosotros mismos. ¿Y podemos mirarnos a nosotros mismos sin creencia alguna? Si suprimimos esas creencias – las muchas creencias que uno tiene – ¿queda algo para mirar? Si no tenemos creencias con las cuales la mente se haya identificado, entonces la mente, sin identificación alguna, es capaz de mirarse a sí misma tal cual es; y ahí, ciertamente, está el comienzo de la propia comprensión. Si uno tiene miedo, si, encubierto por una creencia, existe el temor; y si, al comprender las creencias uno se enfrenta con el miedo sin el tamiz de las creencias, ¿no es entonces posible librarse de esa reacción del miedo? Es decir, ¿es posible saber que uno tiene miedo y permanecer ahí sin escapatoria alguna? Estar con lo que es resulta mucho más significativo y tiene más valor, por cierto, que huir de lo que es mediante una creencia.

 

Uno empieza, pues, a darse cuenta de que hay diversas maneras de huir de uno mismo, de la propia vacuidad, de la pobreza del propio ser; escapes tales como el saber, las diversiones, y las distintas formas de afición y entretenimiento, cultas las finas y estúpidas las otras, inteligentes o sin valor alguno. Esas cosas nos rodean, somos esas cosas; y si la mente puede percibir el significado de las cosas a las cuales está sujeta, entonces, quizá, estaremos frente a frente con lo que somos, sea ello lo que fuere; y yo creo que en el momento en que seamos capaces de hacer eso, habrá en nosotros una verdadera transformación. Entonces, en efecto, el problema del temor no se plantea, porque el temor sólo existe en relación con algo. Cuando estáis vosotros y otra cosa con la cual os halláis en relación, y cuando esa cosa os disgusta y tratáis de evitarla, entonces surge el miedo. Mas cuando sois esa mismísima cosa entonces nada hay que eludir. Un hecho infunde temor tan sólo cuando reaccionáis emocionalmente ante él; pero si os enfrentáis a un hecho tal cual es, no hay temor. Y cuando dejamos de darle un nombre a lo que llamamos miedo y sin definirlo, solamente lo observamos, entonces, por cierto, ocurre una revolución; ya no existe esa sensación de eludir o de aceptar.

 

De suerte que, para entender la creencia, no de un modo superficial, sino profundamente, hay que descubrir la razón por la cual la mente se apega a varias formas de creencia, por qué las creencias han adquirido tan grande importancia en nuestra vida: creencias sobre la muerte, sobre la vida, sobre lo que pasa después de la muerte; creencias que afirman o niegan a Dios, que afirman o niegan la realidad, y distintas creencias políticas. ¿No indican todas esas creencias nuestra propia sensación de pobreza íntima? ¿Y no revelan ellas un proceso de evasión, o no actúan como una defensa? Y al estudiar nuestras creencias, ¿no empezamos a conocernos tal cuales somos, no sólo en los niveles superficiales de nuestra mente de nuestra conciencia, sino mucho más hondo? Así, pues, mientras más nos estudiamos en relación con alguna otra cosa, tal como las creencias, más quieta se torna la mente, sin coacción, sin falsa disciplina.

Es obvio que cuanto más se conoce la mente a sí misma, más serena está. Cuanto más conozcáis algo, cuanto más familiarizados estéis con algo, más serena se tornará la mente. Y la mente ha de estar realmente quieta no aquietada. Hay, sin duda, una enorme diferencia entre una mente aquietada y una mente quieta. Podéis forzar la mente a aquietarse mediante diversas circunstancias, disciplinas, tretas, etc. Pero eso no es quietud, eso no es paz; eso es muerte. Mas una mente que está serena porque comprende las distintas formas del miedo y se entiende a sí misma – una mente así es creadora, una mente así se renueva sin cesar.

Sólo se estanca aquella mente que está encerrada en sus propios temores y creencias. Pero una mente que comprende su relación con los valores ambientes – no imponiendo una norma de valores sino comprendiendo lo que es – ­esa mente, sin duda, se torna serena; es serena. No es cuestión de devenir. Sólo entonces, por cierto, la mente puede percibir lo real de instante en instante. La realidad, a buen seguro, no es algo que se encuentre en último término, un resultado final de la acción acumulativa. La realidad ha de percibirse tan sólo de instante en instante; y sólo puede percibirse cuando no obra el efecto acumulativo del pasado sobre el momento actual, sobre el “ahora

 

KRISHNAMURTI      El Conocimiento de Uno Mismo

lacertidumbre 

Uno de los grandes sermones que predicó Jesús en el templo durante esa semana de Pascua fue en respuesta a una pregunta de uno de los oyentes, un hombre de Damasco. Este preguntó a Jesús: «Pero, Rabino, ¿cómo sabremos con certidumbre que tú has sido enviado por Dios, y que nosotros podremos en verdad entrar en este reino que tú y tus discípulos declaran venidero?» Y Jesús respondió:

«En cuanto a mi mensaje y a las enseñanzas de mis discípulos, debéis juzgarlos por sus frutos. Si os proclamamos las verdades del espíritu, el espíritu atestiguará en vuestro corazón que nuestro mensaje es genuino. En cuanto al reino y a vuestra certidumbre de que seréis aceptados por el Padre celestial, permitidme preguntaros ¿qué padre entre vosotros, digno de llamarse padre y con un corazón tierno, abandonaría a su hijo en la ansiedad o en el suspenso sobre su posición dentro de la familia o su sitio asegurado en el afecto del corazón de su padre? ¿Acaso vosotros, padres terrestres, disfrutáis torturando a vuestros hijos con incertidumbres sobre el lugar de amor que ocupan en vuestro corazón paterno humano? Tampoco abandona vuestro Padre en el cielo a sus hijos de fe del espíritu en la incertidumbre de no saber cuál es su posición en el reino. Si recibís a Dios como vuestro Padre, de verdad y de veras seréis hijos de Dios. Y si sois hijos, os encontraréis seguros en vuestra posición en todo cuanto se refiera a la filiación eterna y divina. Si creéis mis palabras, creéis de este modo en Aquel que me envió; y creyendo así en el Padre os habéis asegurado vuestro estado en la ciudadanía celestial. Si hacéis la voluntad del Padre en el cielo, no dejaréis jamás de alcanzar la vida eterna de progreso en el reino divino.

«El Espíritu Supremo será testigo con vuestro espíritu de que sois realmente hijos de Dios. Y si sois hijos de Dios, habéis nacido del espíritu de Dios; y el que haya nacido del espíritu, tiene dentro de sí el poder de sobreponerse a toda duda, y ésta es la victoria que se sobrepone a toda incertidumbre, aun vuestra fe.

«Dijo el profeta Isaías hablando de estos tiempos: ‘cuando el espíritu se derrame sobre nosotros desde lo alto, entonces la labor de la rectitud significará paz, reposo, y seguridad para siempre’. Para todos aquellos que crean verdaderamente en este evangelio, yo seré la garantía de su recepción en la misericordia eterna y en la vida perdurable del reino de mi Padre. Así pues vosotros que oís de este mensaje y creéis en este evangelio del reino sois hijos de Dios, y tenéis vida para siempre; y la prueba para todo el mundo de que habéis nacido del espíritu está en que vosotros os amáis sinceramente los unos a los otros».

El gentío de escuchadores permaneció muchas horas con Jesús haciéndole preguntas y escuchando atentamente sus respuestas consoladoras. Aun los apóstoles se sentían fortalecidos por las enseñanzas de Jesús, y pudieron predicar el evangelio del reino con más fuerza y certidumbre. Esta experiencia en Jerusalén fue una gran inspiración para los doce. Fue su primer contacto con multitudes tan enormes, y aprendieron muchas lecciones valiosas que les resultaron de gran ayuda en su trabajo posterior.     


Los discursos de Jesús: Indice

lafamilia

Después del activo período de enseñanza y trabajo personal durante la semana Pascual en Jerusalén, Jesús pasó el miércoles siguiente en Betania con sus apóstoles, descansando. Esa tarde, Tomás hizo una pregunta que produjo una respuesta larga e instructiva. Dijo Tomás: «Maestro, el día que nos seleccionaste como embajadores del reino, nos dijiste muchas cosas, nos instruiste sobre nuestro modo personal de vida, pero, ¿qué le enseñaremos a la multitud? ¿Cómo deben vivir estas personas después de que el reino llegue más plenamente? ¿Deberán tus discípulos poseer esclavos? ¿Cortejarán tus creyentes la pobreza y rechazarán la propiedad privada? ¿Reinará la misericordia por sí sola de modo tal que ya no habrá ley ni justicia?» Jesús y los doce pasaron toda la tarde y la noche después de la cena discutiendo las preguntas de Tomás. Para los fines de esta narración presentamos el siguiente resumen de las instrucciones del Maestro:

 

Jesús, en primer lugar, trató de aclarar a sus apóstoles que él estaba en la tierra para vivir una vida excepcional en la carne y que ellos, los doce, habían sido llamados para participar en esta experiencia de efusión del Hijo del Hombre; y que, como colaboradores, también debían compartir muchas de las restricciones y obligaciones propias de toda la experiencia de la efusión. Hubo una sugerencia velada de que el Hijo del Hombre era el único que jamás hubiera vivido en la tierra, capaz de ver simultáneamente dentro del corazón mismo de Dios y de las profundidades del alma del hombre.

Jesús explicó muy claramente que el reino del cielo era una experiencia evolutiva, que comenzaba aquí en la tierra y progresaba a través de las estaciones sucesivas de vida hasta el Paraíso. En el curso de la noche declaró definitivamente que en una etapa futura del desarrollo del reino, volvería a visitar este mundo, en poder espiritual y gloria divina.

Luego explicó que la «idea del reino» no era la mejor manera de ilustrar la relación del hombre con Dios; empleaba estos tropos porque el pueblo judío estaba esperando el reino y porque Juan había predicado en términos del reino venidero. Dijo Jesús: «Los pueblos de otra era comprenderán mejor el evangelio del reino cuando se lo presente en términos que expresen la relación familiar: cuando el hombre comprenda la religión como la enseñanza de la paternidad de Dios y de la hermandad de los hombres, la filiación con Dios». Luego el Maestro discurrió con cierta amplitud sobre la familia terrestre como ilustración de la familia celestial, volviendo a declarar las dos leyes fundamentales del vivir: el primer mandamiento de amor al padre, el jefe de la familia, y el segundo mandamiento de amor mutuo entre los hijos, de amar a tu hermano como a ti mismo. Procedió luego explicando que esta cualidad de afecto fraternal se manifestaría invariablemente en servicio social, generoso y amante.

Después de esto, sobrevino la memorable conversación sobre las características fundamentales de la vida familiar y su aplicación a la relación existente entre Dios y el hombre. Jesús declaró que una verdadera familia está fundada en los siguientes siete hechos:

1. El hecho de la existencia. Las relaciones discernibles en la naturaleza y los fenómenos del parecido entre los mortales están vinculados a la familia: los niños heredan ciertos rasgos de los padres. Los hijos se originan de los padres. La existencia de la personalidad depende del acto de los padres. La relación del padre y el hijo es inherente en toda la naturaleza y llena todas las existencias vivientes.

2. La seguridad y el placer. Los verdaderos padres derivan gran placer de la satisfacción de las necesidades de sus hijos. Muchos padres no se contentan con satisfacer tan sólo las necesidades de sus hijos, sino que disfrutan en disponer también para sus placeres.

3. La educación y la capacitación. Los padres sabios planean cuidosamente la educación y la capacitación adecuada de sus hijos e hijas. Se prepara así a los jóvenes para las responsabilidades mayores de la vida futura.

4. La disciplina y el establecimiento de limitaciones. Los padres previsores también disponen para la necesaria disciplina, guía, corrección y, de vez en cuando limitaciones, para sus hijos pequeños e inmaduros.

5. La camaradería y la lealtad. El padre afectuoso mantiene una relación íntima y amante con sus hijos. Está siempre dispuesto a escuchar sus solicitudes; está dispuesto a compartir sus penas y ayudarlos en sus dificultades. El padre está supremamente interesado en el bienestar progresivo de su progenie.

6. El amor y la misericordia. Un padre compasivo perdona libremente; los padres no alimentan recuerdos vengativos contra sus hijos. Los padres no son como los jueces, los enemigos o los acreedores. Las familias verdaderas están construidas sobre los cimientos de la tolerancia, la paciencia y el perdón.

7. Las disposiciones para el futuro. Los padres temporales desean dejar una herencia para sus hijos. La familia continúa de una generación a otra. La muerte sólo acaba con una generación para marcar el comienzo de la siguiente. La muerte termina una vida individual pero no necesariamente la familia.

El Maestro habló durante horas de la aplicación de estas características de la vida familiar a las relaciones del hombre, el hijo terrestre, con Dios, el Padre del Paraíso. Esta fue su conclusión: «Yo conozco a la perfección toda la relación de un hijo con el Padre, porque todo lo que debéis alcanzar en la filiación en el futuro eterno, ya he alcanzado. El Hijo del Hombre está preparado para ascender a la diestra del Padre, de modo que en mí está el camino, ahora abierto aún más, para que todos vosotros veáis a Dios y cuando hayáis completado la progresión gloriosa, os tornéis perfectos así como vuestro Padre en el cielo es perfecto».

Cuando los apóstoles escucharon estas palabras sorprendentes, recordaron los pronunciamientos que Juan hizo al tiempo del bautismo de Jesús, y también recordaron vívidamente esta experiencia después de la muerte y resurrección del Maestro, en relación con sus predicciones y enseñanzas.

Jesús es un Hijo divino, uno que cuenta con la confianza plena del Padre Universal. Había estado con el Padre y lo comprendía plenamente. Ahora, había vivido su vida terrestre para la satisfacción plena del Padre, y esta encarnación en la carne le había permitido comprender plenamente al hombre. Jesús era la perfección del hombre; había alcanzado la misma perfección que todos los creyentes verdaderos están destinados a alcanzar en él y a través de él. Jesús reveló al hombre un Dios de perfección y le presentó en sí mismo el hijo perfeccionado de los dominios a Dios.

Aunque Jesús habló por varias horas, Tomás aún no estaba satisfecho, pues dijo: «Pero, Maestro, no parece que el Padre en el cielo nos trate siempre con clemencia y misericordia. Muchas veces sufrimos duramente en la tierra, y no siempre son contestadas nuestras oraciones. ¿En qué punto fracasamos en captar el significado de tus enseñanzas?»

Jesús replicó: «Tomás, Tomás, ¿cuánto tiempo pasará hasta que adquieras la habilidad de escuchar con el oído del espíritu? ¿Cuánto tiempo pasará hasta que disciernas que este reino es un reino espiritual, y que mi Padre es también un ser espiritual? ¿Acaso no comprendes que estoy enseñándoos como hijos espirituales en la familia espiritual del cielo, de la cual el jefe paterno es un espíritu infinito y eterno? ¿No me permitiréis usar a la familia terrestre como ilustración de las relaciones divinas sin aplicar mis enseñanzas tan literalmente a los asuntos materiales? ¿En vuestra mente no podréis separar las realidades espirituales del reino, de los problemas materiales, sociales, económicos y políticos de la época? Cuando hablo el lenguaje del espíritu, ¿por qué insistís en traducir mi significado en un lenguaje de la carne cuando yo empleo relaciones comunes y literales para fines de ilustración? Hijos míos, imploro que ceséis de aplicar las enseñanzas del reino del espíritu a los asuntos sórdidos de la esclavitud, la pobreza, las casas y las tierras, y a los problemas materiales de la ecuanimidad y la justicia humanas. Estos asuntos temporales son la preocupación de los hombres de este mundo, y aunque en cierto modo afectan a todos los hombres, vosotros habéis sido llamados para representarme en el mundo, así como yo represento a mi Padre. Sois los embajadores espirituales de un reino espiritual, los representantes especiales del Padre espíritu. A esta altura debería ser posible para mí instruiros como hombres adultos de mi reino espiritual. ¿Acaso debo dirigirme siempre a vosotros como si fuerais niños? ¿Es que no creceréis nunca en la sensibilidad espiritual? Sin embargo, os amo y os tendré paciencia hasta el fin de nuestra vinculación en la carne. Y aun entonces mi espíritu os precederá en el mundo».     


Los discursos de Jesús: Indice

La función del psicoterapeuta, cuando alguien va más allá de los límites usuales de la humanidad, es traerlo de regreso. No es una labor fácil. Toma años, y sólo los muy ricos se lo pueden permitir

LA CLAVE DEL MAESTRO         

    El hombre se compone de tres capas: el cuerpo, la más visible; el ser, la más invisible; y la mente, en medio de las dos.

La mente es un buen mecanismo, pero no un buen amo

Te puede servir si tú eres el amo y la mente es el sirviente. Pero si el sirviente se convierte en el amo y comienza a mandarle, ése es el estado de la locura. Por eso digo que toda la humanidad está “normalmente loca”.

¿Qué es la mente? Todo en ella es prestado, y prestado de diferentes fuentes: De los padres, de los vecinos, de los profesores, de los sacerdotes, de las bibliotecas. Su hambre es insaciable; sigue tragándose toda clase de información. Esa información puede ser contradictoria, esa información puede crear tensiones, puede crear una división, o muchas divisiones. Si tú de alguna manera puedes mantener tu equilibrio, es una locura normal. La locura está ahí, pero es igual a la de todos los demás. A menos que te aproximes de cerca a una persona más cuerda, no podrás pensarte loco.

 La función del psicoterapeuta, cuando alguien va más allá de los límites usuales de la humanidad, es traerlo de regreso. No es una labor fácil. Toma años, y sólo los muy ricos se lo pueden permitir. Entonces el éxito tampoco es seguro, porque la persona que lo está tratando, también está reprimiendo su propia locura.

La psicoterapia no ha hecho mucho bien a la humanidad. No puede.

El estado de no-mente es desconocido para Occidente, y sólo en el estado de no-mente uno puede ser consciente de eso que está más allá de la mente…

Porque cuando todo el parloteo de la mente se detiene y no hay más ruido, la pequeña voz silenciosa del ser es escuchada.

Por vez primera uno se hace consciente: “Estoy aquí. Yo no estaba en ese sitio tan agobiante. Siempre estuve fuera de él”.

Un sólo momento de saber que estás más allá de la mente, te ha dado una llave maestra. Ahora la mente nunca puede convertirse en tu amo. Y si la mente nunca puede convertirse en tu amo, nunca te puede volver loco. Ahora la mente no puede seguir acumulando lo que quiera. Una vez que el ser se afirma a sí mismo, la mente se vuelve muy sumisa; inmediatamente.

La meditación es una ruta directa hacia el ser. Simplemente evita a la mente. Y una vez que estás centrado en tu ser, la mente, que estaba saltando de arriba a abajo pretendiendo ser tu amo, de repente se vuelve sumisa; de inmediato se acalla, suelta todo su ruido. Y un hombre que ha encontrado su ser puede usar la mente de la misma manera en la que tú puedes usar cualquier mecanismo. Pero si el mecanismo empieza a usarte, esa situación es fea.

El hombre debería recordar que es el amo de su cuerpo y de su mente. Ciertamente el amo debe estar más allá de los dos. Y lo digo de propia autoridad; así es. Tú puedes jugar con la psicoterapia y con otras terapias; son sólo juegos. Si te gustan esos juegos, no hacen daño. Son mejores que el fútbol, pero no son más que juegos. Y no te van a dar una vida nueva, no te van a dar una inteligencia auténtica, una claridad que puede ver dentro de cada problema sin preguntarse si es esto o lo otro.

Los días de la psicoterapia están contados. Mientras la meditación se propaga, la psicoterapia comenzará a disminuir. Si podemos extender la meditación alrededor de la Tierra, la psicoterapia simplemente desaparecerá. No habrá necesidad de ella; y no ha sido de ayuda de cualquier manera.

La meditación te lleva a tu ser. Es una ruta directa al más allá. 

Y una vez que el amo está ahí, la mente se rinde inmediatamente. En esa rendición está la salud, porque el amo está en su lugar y el sirviente está en su lugar; la armonía se restablece. Y ser armonioso es todo lo que la salud necesita.

  

 OSHO           From Bondage to Freedom    

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The Lost Hindu Temple in the Jungle Mist

Maharaj: ¿Puede usted sentarse sobre el suelo? ¿Necesita un cojín? ¿Tiene usted alguna pregunta que hacer? No es que haya necesidad de que pregunte, usted puede también estar callado. Ser, solo ser, es importante. Usted no necesita preguntar nada, ni hacer nada. Tal manera aparentemente ociosa de pasar el tiempo es altamente considerada en la India. Significa que por el momento usted está libre de la obsesión: « ¿y después qué?». Cuando usted no tiene prisa y la mente está libre de ansiedades, deviene serena y en el silencio puede oírse algo que ordinariamente es demasiado fino y sutil para la percepción. La mente debe estar abierta y serena para ver. Lo que nosotros estamos intentando hacer aquí es poner nuestras mentes en el estado correcto para comprender lo que es real.

 

Int: ¿Cómo aprendemos a eliminar las preocupaciones?

Mah: Usted no necesita preocuparse por sus preocupaciones. Solo sea. No intente estar tranquilo; no convierta «estar tranquilo» en una tarea que hay que llevar a cabo. No se inquiete por «estar tranquilo», no devenga miserable por «ser feliz». Solo presencie que usted es y permanezca presenciador, no diga: «sí, yo soy; ¿y después qué?». No hay ningún «después qué» en «yo soy». Es un estado atemporal.

Int: Si es un estado atemporal, se afirmará por sí mismo de todos modos.

Mah: Usted es lo que usted es, atemporalmente, ¿pero de qué utilidad es para usted a menos que usted lo sepa y actúe en consecuencia? Su escudilla de mendigo puede ser de oro puro, pero mientras no lo sepa, usted es un pobre. Usted debe conocer su valor interior, confiar en él y expresarlo en el sacrificio diario del deseo y del temor.

Int: ¿Si me conozco a mí mismo no desearé ni temeré?

Mah: Durante algún tiempo los hábitos mentales pueden demorarse a pesar de la nueva visión, los hábitos de añorar el pasado conocido y de temer el futuro no conocido. Cuando usted sabe que éstos son solo de la mente, usted puede ir más allá de ellos. Mientras usted tiene todo tipo de ideas sobre usted mismo, usted se conoce a usted mismo a través de la niebla de estas ideas; para conocerse a usted mismo como usted es, abandone todas las ideas. Usted no puede imaginar el sabor del agua pura, solo puede descubrirlo abandonando todos los sabores.

Mientras usted esté interesado en su presente manera de vivir, no la abandonará. El descubrimiento no puede venir mientras usted se aferre a lo familiar. Solo cuando usted se da plena cuenta de la inmensa aflicción de su vida y se rebela contra ella, puede encontrarse una salida.

Int: Ahora puedo ver que el secreto de la vida eterna de la India se encuentra en estas nuevas dimensiones de la existencia, de las que la India fue siempre el custodio.

Mah: Es un secreto abierto y siempre ha habido gentes que querían y estaban dispuestas a compartirlo. Maestros hay muchos, discípulos sin miedo, muy pocos.

 

Int: Yo estoy completamente deseoso de aprender.

Mah: Aprender las palabras no es suficiente. Usted puede conocer la teoría, pero sin la experiencia efectiva de usted mismo como el centro impersonal y no cualificado del ser, del amor y de la felicidad, el mero conocimiento verbal es estéril.

Int: ¿Entonces, qué tengo que hacer?

Mah: Intente ser, solo ser. La palabra de máxima importancia es «intentar». Disponga de tiempo suficiente a diario para sentarse tranquilamente e intentar, solo intentar, ir más allá de la personalidad, con sus adicciones y obsesiones. No pregunte cómo, no puede ser explicado. Siga intentando hasta que lo logre. Si usted persevera, no puede haber ningún fracaso. Lo que importa supremamente es la sinceridad, la seriedad; usted debe estar verdaderamente harto de ser la persona que usted es, y ver la urgente necesidad de librarse de esta innecesaria autoidentificación con un paquete de recuerdos y de hábitos. Esta firme resistencia contra lo innecesario es el secreto del éxito.

Después de todo, usted es lo que usted es todos los momentos de su vida, pero usted nunca es consciente de ello, excepto, quizás, en el punto del despertar del sueño profundo. Todo lo que usted necesita es presenciarse ser, no como una afirmación verbal, sino como un hecho siempre presente. La presenciación de que usted es abrirá sus ojos a lo que usted es. Es todo muy simple. Primero de todo, establezca un contacto constante con usted mismo, sea con usted mismo todo el tiempo. En la autopresenciación fluyen todas las bendiciones. Comience como un centro de observación, de cognitividad deliberada, y conviértase en un centro de amor en acción. «Yo soy» es una minúscula semilla que se convertirá en un árbol poderoso —de manera completamente natural, sin rastro alguno de esfuerzo.

 

Int: Yo veo mucho mal en mí mismo. ¿No debo cambiarlo?

Mah: El mal es la sombra de la inatención. A la luz de la autopresenciación se difuminará y desaparecerá.

Toda dependencia de otro es fútil, pues lo que otros pueden dar otros se lo llevarán. Solo lo que es suyo en el comienzo seguirá siendo suyo al final. No acepte ninguna guía excepto del interior, e incluso entonces aparte los recuerdos pues ellos le extraviarán. Incluso si usted es completamente ignorante de las vías y de los medios, manténgase tranquilo y mire dentro; la guía vendrá con toda seguridad. A usted nunca se le deja sin saber cuál debe ser el siguiente paso. El problema es que usted puede eludirlo. El Gurú está aquí para alentarle a usted, debido a su experiencia y a su realización. Pero sólo lo que usted descubre a través de su propia conciencia, de su propio esfuerzo, será de utilidad permanente para usted.

Recuerde, nada de lo que usted percibe es suyo. Nada de valor puede venirle a usted de fuera; son solo su propia sensación y su propia comprensión las que son relevantes y reveladoras para usted. Las palabras, oídas o leídas, solo crearán imágenes en su mente, pero usted no es una imagen mental. Usted es el poder de percepción y de acción.

Int: Usted parece aconsejarme que esté centrado en mí mismo hasta el punto del egoísmo. ¿No debo ceder a mi interés en otras gentes?

Mah: Su interés en los demás es egoísta, interesado, orientado hacia usted mismo. Usted no está interesado en los demás como personas, sino sólo en la medida en que enriquecen o ennoblecen su propia imagen. Y el último grado del egoísmo es cuidar solo de la protección, conservación y multiplicación del propio cuerpo de uno. Por cuerpo entiendo todo lo que se relaciona con su nombre y forma, su familia, tribu, país, raza, etc. Estar apegado al propio nombre y forma de uno es egoísmo.

Un hombre que sabe que él no es el cuerpo ni la mente no puede ser egoísta, pues no tiene nada por lo que ser egoísta. O, usted puede decir que él es igualmente «egoísta» en beneficio de todo lo que encuentra; el bienestar de todo es el suyo propio. La sensación de «yo soy el mundo, el mundo es mí mismo» deviene completamente natural; una vez que está establecida, no hay ningún modo de ser egoísta. Ser egoísta significa codiciar, adquirir, acumular en beneficio de la parte y en contra del todo.

Int: Uno puede ser rico y tener muchas posesiones, por herencia, o por matrimonio, o simplemente por buena suerte.

Mah: Si usted no se aferra a ello, le será arrebatado.

 

Int: En su estado presente, ¿puede usted amar a otra persona como una persona?

Mah: Yo soy la otra persona, la otra persona es yo mismo; en nombre y forma somos diferentes, pero no hay ninguna separación. En la raíz de nuestro ser somos uno.

Int: ¿No es siempre así dondequiera que hay amor entre las gentes?

Mah: Así es, pero no son conscientes de ello. Sienten la atracción, pero no saben la razón.

Int: ¿Por qué es selectivo el amor?

Mah: El amor no es selectivo, el deseo sí es selectivo. En el amor no hay extraños. Cuando el centro del egoísmo ya no está, todos los deseos de placer y los miedos del dolor cesan; uno ya no se interesa en ser feliz; más allá de la felicidad hay la intensidad pura, la energía inagotable, el éxtasis de dar desde una fuente perenne.

Int: ¿No debo comenzar resolviendo por mí mismo el problema de lo justo y de lo injusto?

Mah: Lo que es agradable, las gentes lo toman por bueno; y lo que es penoso, lo toman por malo.

Int: Sí, así es en nosotros, las gentes ordinarias. ¿Pero cómo es en usted, en el nivel de la unidad? ¿Para usted qué es bueno y qué es malo?

Mah: Lo que aumenta el sufrimiento es malo y lo que lo quita es bueno.

Int: Así pues usted niega bondad alguna al sufrimiento mismo. Hay religiones en las que el sufrimiento es considerado bueno y noble.

Mah: El karma o destino es una expresión de una ley benéfica: lo universal tiende hacia el equilibrio, la armonía y la unidad. En cada momento, todo lo que acontece ahora, es para mejor. Puede parecer penoso y feo, un sufrimiento amargo y carente de sentido, pero considerando el pasado y el futuro es para mejor, y la única salida de una situación desastrosa.

 

Int: ¿Sufre uno solo por sus propios pecados?

Mah: Se sufre junto con lo que uno mismo piensa que uno es. Si usted se siente uno con la humanidad, usted sufre con la humanidad.

Int: El cristianismo acepta el sufrimiento como purificador y ennoblecedor, mientras que el hinduismo lo mira con disgusto.

Mah: El cristianismo es una manera de juntar palabras y el hinduismo otra. Lo real es detrás y más allá de las palabras, incomunicable, experimentado directamente, explosivo en su efecto sobre la mente. Se tiene fácilmente cuando no se quiere nada más. Lo irreal es creado por la imaginación y perpetuado por el deseo.

Int: ¿No puede haber ningún sufrimiento que sea necesario y bueno?

Mah: El sufrimiento accidental o incidental es inevitable y transitorio; el sufrimiento deliberado, aunque se imponga con la mejor de las intenciones, es insensato y cruel.

Int: ¿Usted no castigaría el crimen?

Mah: El castigo no es más que crimen legalizado. En una sociedad construida sobre la prevención, más bien que sobre la represalia, habría muy poco crimen. Las pocas excepciones se tratarían médicamente, como enfermos de mente y de cuerpo.

 

Int: Usted parece tener poco sitio para la religión.

Mah: ¿Qué es la religión? Una nube en el cielo. Yo vivo en el cielo, no en las nubes, que son otras tantas palabras enhebradas. Elimine usted la verborrea, ¿y qué queda? Queda la verdad. Mi casa está en lo que no cambia, que parece ser un estado de constante reconciliación e integración de los opuestos. Las gentes vienen aquí a aprender sobre la existencia efectiva de un tal estado, los obstáculos a su emergencia, y, una vez percibido, el arte de estabilizarlo en la consciencia, de modo que no haya ningún choque entre comprender y vivir. El estado mismo es más allá de la mente y no necesita ser aprendido. La mente solo puede enfocar los obstáculos; ver un obstáculo como obstáculo es efectivo, debido a que es la mente la que actúa sobre la mente. Comience por el comienzo: preste atención al hecho de que usted es. En ningún tiempo puede usted decir «yo no era» —todo lo que usted puede decir es: «yo no recuerdo». Usted sabe cuán poco fiable es la memoria.

Acepte que, inmerso en pequeños asuntos personales, usted ha olvidado lo que usted es; intente recobrar la memoria pérdida a través de la eliminación de lo conocido. A usted no puede decírsele lo que acontecerá, ni ello es deseable; la anticipación creará ilusiones. En la búsqueda interior lo inesperado es inevitable; el descubrimiento está invariablemente más allá de toda imaginación. Lo mismo que un niño no nacido no puede conocer la vida de después del nacimiento, pues no tiene nada en su mente con lo que formar una imagen válida, así también la mente es incapaz de pensar en lo real en los términos de lo irreal, excepto por negación: «Ni esto, ni eso». La aceptación de lo irreal como real es el obstáculo; ver lo falso como falso y abandonar lo falso trae la realidad al ser. Los estados de claridad total, de amor inmenso, de impavidez cabal, estos son meras palabras ahora, contornos sin color, alusiones a lo que puede ser. Usted es como un hombre ciego que espera ver como resultado de una operación, ¡siempre que usted no eluda la operación! En el estado en el que yo soy las palabras no importan en absoluto. Ni tampoco hay ninguna adicción a las palabras. Solo los hechos importan.

 

Int: No puede haber ninguna religión sin palabras.

Mah: Las religiones registradas son meros montones de verbosidad. Las religiones muestran su verdadera cara en la acción, en la acción silente. Para saber lo que un hombre cree, observe como actúa. Para la mayoría de las gentes el servicio de sus cuerpos y de sus mentes es su religión. Pueden tener ideas religiosas, pero no actúan de acuerdo con ellas. Juegan con ellas, a menudo están muy encariñados con ellas, pero no actúan de acuerdo con ellas.

Int: Pero las palabras son necesarias para la comunicación.

Mah: Para el intercambio de información —sí. Pero la comunicación real entre las gentes no es verbal. Para establecer y mantener una relación cariñosa se requiere la presenciación expresada en la acción directa. No es lo que usted dice, sino lo que usted hace, lo que importa. Las palabras son hechas por la mente y tienen significado solo en el nivel de la mente. La palabra «pan», usted no puede comerla ni tampoco vivir de ella; meramente transmite una idea. Adquiere significado solo con el comer efectivo. En el mismo sentido le estoy diciendo a usted que el Estado Normal no es verbal. Yo puedo expresarlo diciendo que es amor sabio expresado en la acción, pero estas palabras dicen poco, a menos que usted las experimente en su plenitud y belleza.

Las palabras tienen una utilidad muy limitada, pero nosotros no les ponemos ningún límite y así nos llevan al borde del desastre. Nuestras nobles ideas son finalmente contrarrestadas por acciones innobles. Nosotros hablamos de Dios, de la Verdad y del Amor, pero en lugar de experiencia directa, tenemos definiciones. En lugar de ampliar y de profundizar la acción, cincelamos nuestras definiciones. ¡E imaginamos que conocemos lo que podemos definir!

 

Int: ¿Cómo puede uno transmitir la experiencia excepto a través de las palabras?

Mah: La experiencia no puede ser transmitida a través de las palabras. Ella viene con la acción. Un hombre que es intenso en su experiencia irradiará confianza y coraje. Otros también actuarán y ganarán la experiencia nacida de la acción. La enseñanza verbal tiene su utilidad, prepara a la mente para vaciarse a sí misma de sus acumulaciones.

Se alcanza un nivel de madurez mental cuando nada exterior es de ningún valor y el corazón está listo para abandonar todo. Entonces lo real tiene una posibilidad y la aprovecha. Los retrasos, si hay alguno, son causados por la mente que se resiste a ver o a desechar.

Int: ¿Estamos tan totalmente solos?

Mah: Oh no, no lo estamos. Aquellos que tienen, pueden dar. Y tales dadores son muchos. El mundo mismo es un don supremo, mantenido por un sacrificio pleno de amor. Pero los receptores idóneos, sabios y humildes, son muy pocos. «Pedid y se os dará» es la ley eterna.

Ha aprendido usted tantas palabras, ha hablado usted tantas palabras. Usted conoce todo, pero no se conoce a usted mismo. Pues el sí mismo no es conocido por medio de palabras —solo la visión directa lo revelará. Mire dentro, busque dentro.

 

Int: Es muy difícil abandonar las palabras. Nuestra vida mental es un flujo de palabras continuo.

Mah: No es cuestión de facilidad o de dificultad. Usted no tiene ninguna alternativa. O usted lo intenta o no lo intenta. Es decisión suya.

Int: Lo he intentado muchas veces y he fracasado.

Mah: Inténtelo de nuevo. Si usted continua intentándolo, algo puede acontecer. Pero si no lo intenta, usted está en un atolladero. Usted puede conocer todas las palabras justas, citar las escrituras, ser brillante en sus discusiones y sin embargo seguir siendo un saco de huesos. O bien usted puede ser una persona nada llamativa y humilde, una persona enteramente insignificante, pero resplandeciente de bondad amorosa y de profunda sabiduría.

 

Sri Nisargadatta Maharaj

Los animales son felices, los árboles son felices, los pájaros son felices. Toda la existencia es feliz, salvo el hombre

La Manera Como Vives Crea Tu Enfermedad    

         La felicidad está en la naturaleza del hombre. No te debes preocupar en absoluto por la felicidad, ya está aquí, está en tu corazón; sólo tienes que dejar de ser infeliz, debes detener el funcionamiento del mecanismo que crea la infelicidad.

 Pero nadie parece listo para eso. La gente dice: “Quiero la felicidad”. Es como si estuvieras diciendo: “Quiero la salud”, y permanecieras apegado a tu enfermedad sin permitir que se vaya. Si el doctor prescribe la medicina, la tiras; no sigues ninguna prescripción. Nunca sales a una caminata matinal, nunca vas a nadar, nunca sales a correr a la playa, nunca haces ejercicio. Comes de forma obsesiva, destruyes tu salud, y de manera constante preguntas dónde encontrar la salud, sin cambiar los mecanismos que generan la falta de salud.

 La salud no es algo que se pueda conseguir en algún sitio, no es un objeto.

 La salud es una manera de vivir totalmente diferente. La manera como vives genera enfermedad, la manera como vives genera miseria.

 Por ejemplo, la gente viene a mí y me dicen que quieren ser felices, pero no pueden soltar sus celos. Si no puedes soltar tus celos, el amor no podrá crecer – la mala hierba de los celos destruirá la rosa del amor. Y cuando el amor no crece, serás infeliz ya que ¿quién puede estar feliz cuando el amor no crece? A menos que una rosa florezca y despida su fragancia, no puedes ser feliz.

 La gente quiere felicidad, pero solo por quererlo, no la puedes conseguir. El desearlo no basta. Tendrás que entrar en el fenómeno de tu miseria, de cómo la generas, cómo te haces desgraciado en primer lugar, cómo te haces desgraciado a diario; ¿cuáles son tus técnicas?

 Dado que la felicidad es un fenómeno natural, si alguien es feliz no hay técnica en ello, si alguien está contento, no se requiere de ninguna pericia para ello.

 Los animales son felices, los árboles son felices, los pájaros son felices. Toda la existencia es feliz, salvo el hombre. Sólo el hombre es tan listo como para crear infelicidad – nadie más parece tener esa habilidad. Así que cuando estás feliz se trata de algo simple, inocente, no es algo importante. Pero cuando estás infeliz te estás haciendo cosas importantes a ti mismo; estás haciendo algo realmente duro.

 

   OSHO       The Path of Paradox, Vol. 2, #6    

   Si deseas información adicional sobre este tema, en inglés, por favor, dirígete a Biblioteca

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Trata de comprenderlo: en el instante en que te enamoras de alguien, de inmediato todo tu condicionamiento empieza a tratar de poseerle

La mente se ha vuelto tan dominante que no permite espontaneidad alguna. Se ha convertido en un dictador. No permite al corazón decir ni tan sólo una palabra; ha obligado al corazón a permanecer absolutamente callado. Tendrás que escuchar de nuevo al corazón, tendrás que empezar a abandonar poco a poco la lógica. Tendrás que asumir algunos riesgos, tendrás que vivir de forma peligrosa, tendrás que moverte hacia lo desconocido. Y tendrás que amar a personas y no a cosas. Tendrás que estar dispuesto a no poseer a nadie porque en el instante en que posees a alguien, la persona deja de estar presente; solamente un objeto puede ser poseído.

Trata de comprenderlo: en el instante en que te enamoras de alguien, de inmediato todo tu condicionamiento empieza a tratar de poseerle. Resiste esa tentación; el demonio te está tentando: el demonio de la sociedad, el demonio de la civilización y de la iglesia. El demonio se presenta bajo un aspecto religioso y te cita las escrituras. ¡Ten cuidado!

En el instante en que empiezas a poseer a alguien, estás matando el amor. De modo que, o bien posees a la persona, o amas a la persona; las dos cosas al mismo tiempo no son posibles. Ésa es la alternativa: un hombre que desea convertirse en un auténtico baúl, en alguien que ama, ha de abandonar toda posesividad. Resiste toda tentación de ser posesivo porque esa tentación surge del ego.

 

Una vez Mulá Nasrudin me dijo: “Es de reseñar, señor, lo mucho que congeniamos a pesar de que casi no tenemos nada en común.”

“¡Oh, sí! Sí, lo tenemos “; le repliqué. Tenemos en común algo muy importante: yo creo que tú eres maravilloso y tú estás de acuerdo conmigo.

 

El ego está de acuerdo con falsedades porque el ego solamente puede existir con la falsedad. Se alimenta de falsedades. Siempre que percibas que tu ego se encuentra satisfecho, ¡ten cuidado! Habrás comido algo malo, te habrás alimentado inadecuadamente. Siempre que te sientas sin ego, relájate: ahora has probado lo correcto, algo que sintoniza con tu naturaleza.

El ego surge de la alteración, pero el ego posee su propia lógica. Continúa diciendo que “tú” eres importante, que “tú” eres el hombre más importante del mundo,… y que tienes que demostrarlo. Todos estamos tratando de hacerlo así de una u otra forma: unos poseyendo más dinero; otros poseyendo una hermosa mujer; otros poseyendo prestigio, poder; otros convirtiéndose en presidentes o primeros ministros; otros siendo artistas, poetas; otros convirtiéndose en mahatmas, en grandes santos. Pero todos intentamos, de una u otra forma, autentificar nuestra fantasía más profunda: somos la persona más importante del mundo. Y entonces no puedes amar. La ambición es un veneno para el amor

Aquél que ama no tiene ninguna necesidad de demostrarlo. En realidad, sabe que es amado y eso es suficiente.

 

Vida, Amor, Risa existe también como e-Libro.

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Debido a que existe una gran necesidad de amor, empezamos a buscar sustitutos: uno ama su casa, otro ama su coche, otro ama sus vestidos, otro ama el dinero

He oído…

El doctor Abraham fue llamado a la tienda de Mulá Nasrudin donde éste yacía inconsciente. El doctor Abraham le estuvo curando durante un buen rato y finalmente le revivió. “¿Cómo te bebiste eso?”, le preguntó a Mulá. “¿Acaso no leíste la etiqueta de la botella?” Advierte de que es un veneno.

Nasrudin le contestó: “Sí, doctor. Pero no me lo creí.”

El doctor Abraham le preguntó: “¿Y por qué no?”

“Porque siempre que creo algo, resulto engañado “, le dijo Nasrudin.

 

Poco a poco la gente aprende a desconfiar, a no creer; se van convirtiendo en desconfiados crónicos. Y sucede tan lentamente, en tan pequeñas dosis, que nunca te das cuenta de lo que te está sucediendo. Para cuando se ha completado, es demasiado tarde. Eso es lo que la gente denomina “experiencia”. Se dice de una persona que tiene “experiencia” cuando ha perdido el contacto con su corazón. Entonces dicen que es un hombre experimentado, muy inteligente, muy astuto, al que nadie puede engañar.

Puede que nadie sea capaz de engañarle, pero él se ha engañado a sí mismo. Ha perdido todo aquello que era de valor; lo ha perdido todo. Y entonces algo muy peculiar sucede: dejamos de amar a los demás porque los demás pueden engañarnos. Y empezamos a amar objetos. Debido a que existe una gran necesidad de amor, empezamos a buscar sustitutos: uno ama su casa, otro ama su coche, otro ama sus vestidos, otro ama el dinero. Evidentemente, la casa no puede engañarte; en ese amor no hay riesgo. Puedes amar tu coche; puedes confiar en un coche más que en una persona. Puedes amar el dinero. El dinero no tiene vida, está siempre bajo tu control. ¿Por qué tanta gente ama cosas en vez de personas? E incluso cuando aman a alguien, tratan de reducirlo a un objeto.

Si amas a una mujer, tratas de inmediato de convertirla en tu esposa. Tratas de hacerla encajar en un determinado papel: el papel de esposa. Y eso es más predecible que la realidad de alguien a quien quieres. Si amas a un hombre tratas de poseerle como si fuera un objeto. Te gustaría que fuera tu marido porque un amante es más fluido… y uno nunca sabe. Un marido parece ser más sólido. Al menos la ley, la justicia, la policía, el gobierno, ofrecen cierta solidez a la figura del “marido”. Un amante se parece más a un sueño: no tiene sustancia.

Cuando la gente se enamora, de inmediato trata de casarse. ¡Qué miedo al amor! Y siempre tratamos de controlar al que amamos. Ése es el conflicto que continuamente surge entre maridos y esposas, entre madres e hijos, entre hermanos y hermanas, entre amigos: ¿quién poseerá a quién? Eso significa: ¿quién definirá a quién? ¿Quién reducirá al otro a un objeto? ¿Quién será el amo y quién será el esclavo?

          

OSHO     Vida, Amor, Risa existe también como e-Libro.

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