El amor es compañero

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Ser compañeros toda la vida, hasta la puerta de la muerte donde nos abrazaremos para despedirnos momentáneamente hasta que nos volvamos a re-encontrar al otro lado del camino.

Después de mucho andar, el don más precioso que queda del amor es el compañerismo.

Hay una forma de amor en la que no siempre reparamos y, sin embargo, constituye el sustento de toda relación en cualquier rol que asuma: el compañerismo. La etimología de la palabra compañero  se deriva del latín compania, vocablo formado por cum (con), prefijo que equivale a la expresión “al mismo tiempo”, “simultáneamente” y panis, sustantivo que significa “pan”. Etimológicamente compañero  significa “los  que comparten el pan”.

Este hermoso y entrañable origen de la palabra nos lleva a pensar que compañeros son aquellos que comparten en la vida, en el trabajo o en cualquier otra circunstancia, a un mismo tiempo y bajo un mismo techo, el pan cotidiano. No sólo el pan del alimento necesario sino también los diversos panes que nos otorgan otros sustentos: los nutrientes espirituales, vinculares o afectivos.

Strolling through the parcLa palabra compañero remite a compañía, presencia, contención y cercanía. Todo verdadero amor, de algún modo, genera compañerismo. Sin embargo, no todo compañerismo es –necesariamente- expresión del genuino amor. Podemos tener compañeros que no nos amen o que no amemos. Compañeros que, por razones laborales o por las circunstancias de la vida y las relaciones, sólo nos toleran. Todo auténtico amor siempre desarrolla, de manera cada vez más creciente, alguna forma de compañerismo.

No es el amor el que sustenta la relación sino el modo de relacionarnos el que sostiene y acrecienta el amor. Hay maneras de vincularnos que –directamente- atacan y  destruyen el vínculo. Hay otras, en cambio, que favorecen la madurez del amor.

El compañerismo se da en cualquier relación de amor. Se puede ser compañero de los compañeros de camino y de trabajo; compañero de los amigos y de los padres, de los hijos, de los hermanos, de los sobrinos, de los vecinos. Se puede ser compañeros en la relación de pareja. Incluso se puede ser compañero de aquellos que están a nuestro cargo,  cuidado o responsabilidad.

En todas estas relaciones, cuando se da el compañerismo, resulta hermoso. Hay vínculos entre amigos en los cuales no son compañeros porque casi no se ven nunca. Hay hermanos, primos, padres e hijos, incluso hay quienes tienen relación de pareja y no son compañeros ya que hay demasiada distancia o el lazo afectivo se va erosionando.

En todo verdadero amor lo que uno pretende es llegar al compañerismo. Lejos de pensar que es el primer peldaño básico del amor, hay que considerarlo como una manifestación muy plena y madura. Un amor sin compañerismo le falta algo. paseando-55

Llegados a una determinada etapa de la vida y la relación, lo que se desea, es ser compañero. Encontrar al compañero o compañera con quien compartir los avatares de la vida. Cuando se acaba la emoción, la pasión o el deseo, lo que queda es el anhelo de  alguien que nos acompañe en las encrucijadas del camino. Uno anhela un padre, una madre, un hermano o hermana, un amigo, una esposa o esposo, una novia o novio que se sea   -simple y profundamente- compañera o compañero de ruta.

Ser compañeros toda la vida, hasta la puerta de la muerte donde nos abrazaremos para despedirnos momentáneamente hasta que nos volvamos a re-encontrar al otro lado del camino. Después de mucho andar, el don más precioso que queda del amor es el compañerismo.

Si nos detenemos en el amor de pareja, hay que subrayar el carácter esencial que tiene allí el compañerismo. Hay muchos que, después de un tiempo, se sienten solos a pesar de tener pareja. No me refiero a períodos esporádicos de tiempo en los cuales, por diversas razones, esto puede pasar sino a una sensación de permanente ausencia, distancia y lejanía en el vínculo de pareja, como si fueran extraños.

Incluso hay quienes prometen amor eterno y –con el paso de los años- hay amores que ni siquiera sobreviven al tiempo. Para algunos, esa promesa logra ser efectivamente realidad y para otros se vuelve una metáfora de un deseo que se tiene, especialmente el día en que realiza esa promesa, aunque después los cambios y vaivenes de la vida nos hagan desistir. No es que no se haya sido sincero entonces sino que aquella palabra de amor eterno y fidelidad dada se contextualizó en un momento determinado. Esto no significa que el contexto relativice toda opción sino que, hay que tener en cuenta, las circunstancias de dicha opción que, seguramente, no han sido las que ahora se viven. Si bien toda opción se realiza en  un contexto de circunstancias específicas, esto no implica que la opción sea circunstancial necesariamente.

paseando-4Que esa promesa resulte una realidad o metáfora dependerá exclusivamente de las personas que hayan hecho tal pacto.  Uno lo puede ver en los determinados perfiles que celebran el día de los enamorados o san Valentín, el 14 de febrero. Están efectivamente los enamorados. También aquellos que les gustaría estar enamorados. Incluso los que alguna vez lo estuvieron. Están los que se burlan irónicamente de ese día porque no están enamorados o porque quisieran estarlo y no pueden. Además se suman los que viven enamorados del amor, aunque no estén enamorados de nadie y nadie lo esté de ellos. No falta quien salude a un soltero o soltera, separado o divorciado e incluso consagrado ya que siempre de algo o de alguien se está enamorado, o hay alguna pasión predominante o estamos enamorados de lo que hacemos, etc.

Pareciera que el día de los enamorados abarca todos los sueños de amores posibles que cada uno pueda albergar en su corazón. De todos modos pasa lo mismo con cualquiera de los días de festejo. En el día de la madre o del padre se saludan a muchas personas que no son necesariamente madre o padre y que, sin embargo, algún vínculo con la maternidad y la paternidad tienen. En el día del niño se saluda a muchos adultos con motivo del niño interior que todos llevamos dentro. En el día de navidad decimos que todos los días son navidad, etc.

Los días de festejo nacen con un propósito concreto y tienden a universalizarse. Tal vez para que nadie, en la medida de lo posible, quede afuera.

Lamentablemente no hay un día del compañero o de la compañera. Hay día del amigo, aunque no es lo mismo. Sobre todo si entendemos que el compañerismo es una forma evolucionada del amor, en cualquiera de sus manifestaciones y roles.

Ojalá que cada uno pueda ser el compañero o la compañera que nuestra esposa o esposo, nuestra novia o novio, nuestros padres, hijos,  hermanos, sobrinos, ahijados y amigos necesiten: el amor es siempre compañero.

***

Relatos

El más pequeño acto de libertad rompe toda fatalidad.

Estaban uno destinado para el otro. Todo en el universo permanecía ordenado para que se produjera, en el día y la hora señalada, el feliz encuentro.

Mientras tanto, él cumplía con la rutina de cortar todos los días una rosa del jardín. Sabía que era para ella, aunque no la conocía.

Un día, no sé por qué extraña razón, no hizo el cotidiano ritual: se quedaron esperando para siempre. Nunca pudieron conocerse.

EC

***

Siempre desconcertante

Nadie nunca sabe

lo que será el camino del amor para cada uno.

Misterioso y laberíntico,

nos perdemos en él.

Sin brújulas,  mapas e  indicaciones,

vamos ciegos,

entre tropiezos y  tambaleos.

El amor transita todos los senderos.

Recorre calendarios.

Arma citas.

Crea mundos.

Visita por las noches jardines y calles.

Se queda esperando el alba.

Huidizo y –a la vez- encontradizo.

Nos hace equivocar.

No siempre lo podemos atrapar.

Solitario, en ocasiones, nos hace

-prolongadamente- esperar.

EC

***

 El libro de los amores que cambian

Todos saben que, en algún lugar, está el antiguo y misterioso libro: un códice perdido entre los milenios cuyas páginas transparentes pueden leerse, en todas las direcciones, igual  en anverso y reverso, de arriba para abajo o de abajo para arriba. Cuando se cambia de posición, la historia varía.

Todos los amantes quieren allí leer su propia historia, la cual siempre es distinta de acuerdo a las circunstancias antojadizas de la caprichosa lectura. Cada uno interpreta su historia de amor con todas sus variantes posibles: lo que es, lo que pudo haber sido y no fue, lo que pudo ser con alguna posibilidad, lo que efectivamente es y será, los siempre, los nunca, las salidas imprevistas del amor, sus sorpresas, su principio y su final y hasta sus cotidianas rutinas.

Es un libro de presagios y espejos. También dicen que existen el libro de agua, el de arena, el de fuego, el de aire y el de niebla. Cada uno con su enigma.

Es una pena que ese libro de los amores que cambian se haya perdido entre la desmemoria de los siglos.

Eduardo Casas

Eduardo Casas

 

Amores correspondidos?…

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La fuerza y la belleza de la vulnerabilidad

La sensibilidad implica vulnerabilidad. Somos sensibles a nuestras reacciones, a nuestras heridas, a nuestra atormentada existencia; o sea, somos sensibles a nosotros mismos y en ese estado de vulnerabilidad, hay egoísmo y, por lo tanto, podemos ser lastimados y volvernos neuróticos. Ésa es una forma de resistencia que se centra esencialmente en el yo. La fuerza de la vulnerabilidad en cambio, no es el egocentrismo, es como esa hoja nueva de primavera que puede resistir los fuertes vientos y florecer. En ese estado de vulnerabilidad uno no puede ser lastimado bajo ninguna circunstancia. La vulnerabilidad no tiene un centro, no tiene yo, tiene una enorme fuerza, vitalidad y belleza. -Krishnamurti-

***

El amor y el tiempo se asemejan a dos laberintos que se entrecruzan y en los cuales, muy a menudo, nos extraviamos sin mapa, ni brújula. Cada uno tiene que aventurarse a encontrarse perdido y permitir que se suspendan las propias certezas y seguridades. Quedando, de algún modo, todo modificado.

Cuando el amor y el tiempo de las personas involucradas en una relación coinciden se da un prodigio poco común. A veces esperamos para amar y no llega quien amamos. Otras, ni siquiera esperamos y -de sorpresa- viene. En ocasiones amamos y somos ignorados o no correspondidos. También puede que nos amen y nosotros no amar. Incluso se da que las personas involucradas afectivamente se aman pero cada una tiene su propio ritmo y necesitan su tiempo particular.

Las combinaciones –ciertamente- pueden ser muy variadas. Cuando amor y tiempo coinciden, se produce lo más anhelado y, también, lo menos común. Que dos personas se amen, encuentren correspondencia afectiva en un vínculo, ajusten el tiempo y el ritmo personal para la construcción de la reciprocidad y permanezcan -a pesar de todos los embates- juntos,  resulta cada vez más apreciado y menos conseguido. Algunos lo consideran un privilegio escaso. No todos gozan de esa posibilidad. Es casi un lujo.

El amor es siempre alguna forma de historia compartida. Sin esa participación colaborativa y complementaria no existe la posibilidad de un vínculo recíproco. Sin embargo, dar todo no significa que la otra persona reciba todo. A veces se da y no se sabe recibir. A veces se recibe, incluso aunque el otro no ha compartido intencionalmente algo significativo.

En la ruptura o el fracaso de un amor algunos buscan otra relación. Hay quienes afirman que el amor nunca se acaba: sólo se va a dónde y con quien encuentra sintonía y correspondencia.

wallpaper-3026301La ruptura narcisista del amor propio se logra cuando la reciprocidad -que garantiza que el vínculo no sea meramente el reflejo de uno mismo en la soledad de otro- se convierta en mutuo encuentro.  Para que eso llegue, hay que tener paciencia. Los mensajes que más duelen son los que uno anhela y nunca llegan. El amor guarda su propio tiempo, tanto en lo que construye como en lo que no funciona y deconstruye.  A veces si uno no puede alejarse, lo más inteligente es dejar ir. Es mejor retirarse a tiempo, cerrando lo más maduramente una historia y dejando un recuerdo grato, que  insistir perseverantemente y terminar convirtiéndose en una insufrible carga y una verdadera molestia. No nada más patético que dos que fracasan y uno queda enganchado en la relación. No hay que insistir. Tampoco sirve victimizarse. Siempre hay que ser digno en el amor.

Cuando una relación termina, lo más difícil no es perdonar u olvidar sino volver a confiar, ofrecer una nueva posibilidad. La vida, muchas veces, decide -por sí misma y sus circunstancias- quién entra en nuestra existencia. Cada uno, en cambio, tiene el poder de optar quién se queda. A veces no somos lo que el otro sueña. Somos lo que el otro está buscando, está necesitando o está desechando, incluso, sin saberlo conscientemente.

Eduardo Casas

Eduardo Casas

AHORA

Ahora es el presente.

Este instante,

esta palabra

y esta voz.

Poderoso y efímero

es todo momento fugaz.

No hay nada fuera del ahora.

Todo lo demás es pasado o futuro,

quimera y olvido.

EC

Yanni – one man’s dream

LA MELANCOLÍA Y LA NOSTALGIA, DOS AMIGAS INSEPARABLES

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Indagaremos en estos sentimientos desde su sanidad, descubriendo las potencialidades que nos estimulan y despiertan en nuestro ánimo. Incluso en nuestra capacidad espiritual. Profundizaremos en estos dos estados que nos ponen siempre en una sensible fragilidad y en una condición vulnerable.

Aunque muchas veces utilizamos como sinónimos las palabras melancolía y nostalgia, sin embargo, tienen sutiles diferencias y matices. La melancolía posee más relación con el pasado; la nostalgia, en cambio, con el presente.  Se siente melancolía de cosas que fueron y que no se sabe si volverán a ser. De allí que se produzca cierta añoranza. Se experimenta nostalgia, en cambio, de realidades que están –de algún modo- presentes pero no tan plenamente. Por ejemplo, en el plano espiritual, uno puede sentir “nostalgia de Dios” ya sea porque se experimenta lejos de Él o simplemente porque le gustaría ahondar en el vínculo con el Señor. Por su parte, uno puede experimentar, respecto al pasado, melancolía por algún buen tiempo, un lugar en que fue feliz, una persona importante que ya no está, etc.

La diferencia entre melancolía y nostalgia se da en relación al tiempo: respecto al pasado y al presente. Se excluye el futuro porque no podemos sentir añoranza por aquello que todavía no se ha dado. Se añora lo que fue o lo que está siendo.

Si bien existe esta diferencia entre melancolía y nostalgia, no obstante son sentimientos hermanos muy semejantes. Ambos guardan estrecho lazo con cierta tristeza. La melancolía y la nostalgia son una especie de tristeza privada de su angustia. Es una tristeza suave y mansa que sólo añora, anhela o desea lo que fue –por haberlo perdido- o lo que está siendo, por querer vivirlo aún más plenamente.

La melancolía y la nostalgia –a pesar de alimentarse de cierta tristeza- son, en sí mismos, sentimientos sanos. No tienen relación con una enfermedad muy extendida actualmente: la depresión que influye en el organismo, el ánimo, la manera de sentir, pensar y actuar.

Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de melancolía o tristeza. Tampoco indica una debilidad personal. No es una condición de la cual uno pueda liberarse a voluntad. Las personas que padecen de un trastorno depresivo no es porque lo quieran. Como cualquier otra enfermedad, uno no la elige. Las enfermedades nos eligen a nosotros o descubren –en nosotros- ciertas predisposiciones genéticas, físicas o psicológicas.

En la depresión, el paciente se siente hundido, con un peso agobiante sobre su vitalidad y su energía para vivir y hacer las cosas. En algunos casos extremos llegan a plantearse hasta el sentido mismo de la existencia. Es una sensación muy profunda, arrasadora. Se va perdiendo el sabor y el placer de vivir. Se experimenta una tristeza patológica que interfiere negativamente en la vida cotidiana, tanto en lo social como en lo familiar y personal. Se considera incapaz de casi todo lo que habitualmente solía hacer, lo cual aumenta sus sentimientos de culpa o de inutilidad. El desgano lo  torna apático, no tiene ganas de nada y nada le procura placer. La ansiedad y la desazón que puede variar en malhumor, irritabilidad y agresión.

También puede padecer Insomnio, y alteraciones del pensamiento, surgen ideas derrotistas y obsesiones,  la memoria se debilita y la distracción se torna frecuente. Se experimenta una persistente sensación de fatiga o cansancio, vive arrinconado, rumiando sinsabores y fracasos. Le resulta difícil tomar decisiones. Alimenta sentimientos autodestructivos y pérdida de la valoración y la autoestima.

Los trastornos depresivos severos  interfieren en lo cotidiano. Causa sufrimiento no sólo a quienes los padecen sino también a sus seres queridos, afectando su entorno. Sin embargo, en gran parte, este sufrimiento se puede evitar. La mayoría de las personas deprimidas no buscan tratamiento. La depresión es una enfermedad tratable. La mayoría de las personas  deprimidas pueden mejorar con un tratamiento adecuado.

Muchas veces la depresión es llamada la “enfermedad de la tristeza”. Sin embargo, no toda tristeza causa necesariamente depresión. Cuando incapacita para los vínculos sociales, la acción inmediata o la proyección al futuro, estamos ante la posibilidad de un estado depresivo. En la actualidad, hay muchos depresivos al vivir en una sociedad deshumanizada, masificada, despersonalizada,  anónima, estresada,  sumida en el desamor, el agotamiento emocional, el cansancio físico y psicológico, el estrés, la pérdida de sentido existencial, la sensación de falta de realización profesional o personal y el malestar generalizado.

Hay depresiones que tienen que ver con la predisposición genética de carácter biológico y hereditario y no siempre tiene un motivo demasiado claro que la provoque. Generalmente se curan a base de medicamentos psiquiátricos. Además algunas surgen como reacción de un acontecimiento especialmente duro y límite, son más complejas ya que implican la afectividad y a menudo requieren tratamiento psicológico.

También es cierto que hay personalidades con tendencias depresivas, estados de ánimo permanentemente triste, cabizbajos, desanimados, pesimistas, con poca autoestima, tendencia a la autocrítica y extremadamente vulnerables y sensibles. Aunque la depresión puede darse en cualquier personalidad ya que todos tenemos que lidiar con altibajos, frustraciones, dificultades, sinsabores, heridas, equivocaciones y errores. Hay que aprender a no generar enfermedad: las fobias, las obsesiones, las ansiedades y las depresiones, en gran medida, son generadas por nosotros mismos al no poder manejar miedos y temores con baja tolerancia a las frustraciones. La medicación, en general, reemplaza lo que no sabemos hacer por cuenta propia. Debemos procurar ser los mejores estabilizadores de nuestro ánimo y saber manejar las emociones, sentimientos y pasiones.

Algunos de los síntomas de la depresión son descenso del estado de ánimo, insomnio, ansiedad, incapacidad de disfrutar, temor al futuro, llanto, apatía, monotonía, silencio prolongado, comportamiento lento y apagado.

En la depresión, la melancolía y la nostalgia pueden estar acentuadas de manera muy aguda. Lo cual no significa que toda melancolía o nostalgia necesariamente deriven  en una depresión.

 Indagaremos en estos sentimientos desde su sanidad, descubriendo las potencialidades que nos estimulan y despiertan en nuestro ánimo. Incluso en nuestra capacidad espiritual. Profundizaremos en estos dos estados que nos ponen siempre en una sensible fragilidad y en una condición vulnerable.

Eduardo Casas

Eduardo Casas

¿QUIÉN QUIERE SER HOMBRE?

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Yo creía que tú lo sabías todo. Pensaba que estar Iluminado es saberlo todo. Pero tú no conoces a las mujeres y no sabes que ellas confían precisamente porque cada una conoce el corazón de las demás. El odio de la mujer hacia las mujeres es un mito inventado por los hombres para mantenerlas desunidas e impotentes.

¿Quién quiere ser hombre?

Me dices: «Yo creí que lo sabías todo». Estás absolutamente equivocada; no sé nada. Si has venido aquí con esa idea, has venido a la persona y al lugar equivocado. ¡Nosotros celebramos la ignorancia! Destruimos todo tipo de conocimiento. Todo nuestro esfuerzo está destinado a devolverte la inocencia, la que tenías antes de nacer. En Zen se la llama «la cara original». La inocencia es intrínseca; el conocimiento te es dado por la sociedad, por la gente que te rodea, por la familia. La inocencia es tuya: el conocimiento siempre es ajeno. Cuanto más erudito eres, menos eres tú mismo. La Iluminación no tiene nada que ver con la erudición. Es liberarse del conocimiento. Es trascender absolutamente lo conocido. Es ir más allá de lo conocido.

Una persona Iluminada es aquella en la que no hay barreras entre ella y la Existencia. El conocimiento es una barrera. El conocimiento te separa de la Existencia; te mantiene separado. El no saber, te une a ella. El amor es una forma de inocencia. La inocencia es un puente. El conocimiento es una pared. ¿Quién ha oído que una persona culta, un erudito, se haya Iluminado? Son los que están más lejos de ella. La Iluminación sólo crece en el terreno de la inocencia.

Inocencia significa asombro infantil; la capacidad de maravillarse. La persona Iluminada es la que continuamente se asombra y se maravilla, porque no sabe nada, así que todo es otra vez un misterio. Cuando tú sabes, las cosas se desmitifican; cuando no sabes, se vuelven a mitificar. Cuanto más sabes, menos asombro hay en tu corazón. Cuanto más sabes, menos sientes la sobrecogedora experiencia del asombro. No conoces el éxtasis. El erudito, la persona llena de conocimiento está tan cargada que no puede bailar, no puede cantar, no puede amar. Para el que está lleno de información, Dios no existe, porque Dios sólo significa prodigio, asombro, maravilla, misterio. Es por esto que con el desarrollo del conocimiento intelectual en el mundo, Dios se ha convertido en algo cada vez más lejano.

Friederich Nietzsche pudo declarar que Dios está muerto a causa de su conocimiento. No hay duda de que fue un gran filósofo y la filosofía tiende a llegar a la conclusión de que Dios no existe, porque Dios simplemente significa lo misterioso, lo milagroso y el intelecto reduce todo milagro a leyes comunes; cada misterio es reducido a fórmulas.

Pregunta a un erudito: « ¿Qué es el amor?» y él dirá: «Sólo química, la atracción entre hormonas femeninas y masculinas. No es más importante que un imán atrayendo partículas de hierro. Es lo mismo que la electricidad, negativa y positiva: el hombre y la mujer son bio-electricidad».

De esta forma, todo ha sido destruido. De este modo, todo el amor y toda la poesía y toda la música se reducen a una tontería. El loto es reducido a barro. Y aunque es cierto que el loto nace del barro, el loto no es el barro. No es la suma total de sus partes; es mucho más que la suma de las partes. Ese más es Dios, ese más es poesía, ese más es el amor. Pero la ciencia no tiene lugar para ese «más». La ciencia reduce todo fenómeno a una cosa mecánica. ¿Y sabes lo que quiere decir «ciencia»? «Ciencia» quiere decir conocimiento.

Religión no es conocimiento; es justo su opuesto. Es poesía, es amor. Es básicamente absurdo. Sí, puedes decir que digo tonterías. Pero esta es la belleza.

Tú dices: «Yo pensaba que tú lo sabías todo». Esto es lo que piensas, y yo no estoy aquí para satisfacer todas vuestras ideas. No puedo estar de acuerdo con tus ideas. Tengo más de cien mil discípulos; si tuviese que satisfacer el pensamiento de cada uno de ellos estaría totalmente fragmentado en millones de pedazos. Yo no puedo satisfacer tus ideas sobre mí; ésta es tu equivocación. Y tampoco es demasiado tarde, abandona la idea, si quieres estar aquí conmigo…

Aquí estás con una persona enigmática, una paradoja, una persona que está tratando de transmitiros algo misterioso, algo que no es conocimiento; alguien que trata de verter su experiencia de asombro y maravilla en vuestro ser, algo que es más parecido al vino que al conocimiento; alguien que trata de embriagaros, que trata de convertiros en borrachos. Sí, a la persona racional esto le parecerá una tontería.

Esto es lo que uno de los más importantes pensadores de Occidente, Arthur Koestler, ha escrito sobre el zen. Lo llama: «Todo tontería». Si lo miras racionalmente, lo es, pero, ¿acaso es la razón el único camino para aproximarse a la realidad? Hay otros caminos, mucho más profundos, mucho más íntimos; el del no saber es el más íntimo. tu apartamento o el mío?.

Yo no soy un hombre de conocimiento, aunque use palabras. Ni siquiera soy un hombre de palabras.

«Soy un hombre de pocas palabras. ¿Quieres o no quieres?»

«Tu apartamento o el mío», dijo la joven.

«Mira» dijo él: «Si vamos a armar una gran discusión, ¡olvidemos toda la maldita historia!».

Uso palabras, pero no soy un hombre de palabras. Sólo lo hago por pura necesidad; es por vosotros que tengo que usarlas porque no comprendéis sin palabras. Estoy esperando deseoso el día en que podré abandonar las palabras. Estoy muy cansado… porque las palabras no pueden transmitir lo que yo soy y tengo que seguir tratando de hacer algo que no es posible.

Prepararos rápido para que podamos sentarnos en silencio y escuchemos a los pájaros o al viento en los árboles; sólo sentaos tranquilamente, sin hacer nada; llega la primavera y la hierba crece sola. Este será mi mensaje fundamental y el final de mi trabajo en la Tierra.

Tú dices: «Yo pensaba que estar Iluminado era saberlo todo». Tú no puedes pensar sobre la Iluminación y, cualquier cosa que pienses por fuerza será un error. No tiene nada que ver con conocimiento; es un estado de ser.

«Pero tú no conoces a las mujeres y no sabes que ellas confían precisamente porque conocen cada una el corazón de la otra». Yo no sé nada, y ¿qué decir de las mujeres? ¡Ni siquiera sé acerca de los hombres! Así que no te preocupes por esto. Si tú sabes lo que es una mujer o lo que es un hombre, ¡ten cuidado con lo que sabes!, porque no es verdadero saber. Sólo es una opinión que tú has recogido.

Sí, el hombre ha estado propagando ideas en contra de la mujer. Ahora las mujeres están propagando ideas en contra del hombre. ¡Es la misma tontería! Y seguimos haciendo lo mismo; nos seguimos moviendo de un extremo al otro.

Luego dices: «El odio de las mujeres hacia las mujeres es un mito masculino, inventado para mantener a las mujeres desunidas e impotentes». El hombre ha creado muchos mitos con respecto a la mujer, pero ahora las mujeres están haciendo lo mismo. Están creando mitos sobre los hombres que son tan falsos como los mitos masculinos sobre las mujeres. Pero yo no estoy aquí para decidir qué mito es verdadero y qué mito es falso. No estoy aquí para hacer de ti una propagandista a favor de la mujer o en contra de la mujer. Mi trabajo consiste en liberarte de tu dualidad hombre-mujer.

Y continúas, « ¿Quién quiere ser hombre?» Si realmente no quisieses ser hombre, no hubieses escrito esto. Esto es como la antigua parábola del zorro tratando de alcanzar las uvas sin lograrlo; las uvas estaban muy altas y él lo intentaba e intentaba y fracasaba una y otra vez. Entonces miró a su alrededor -los zorros son muy astutos-, para ver si alguien le estaba observando… algún periodista o algún fotógrafo. No había nadie y se marchó. Pero una liebre pequeñita que se encontraba escondida entre los matorrales le dijo: «Tío, ¿qué pasa?». El zorro infló su pecho lo más que pudo y dijo: «Nada. Esas uvas no merecen la pena. Aún no están maduras, están verdes».

¿Por qué tenías que escribir: «¿Quién quiere ser hombre?». En lo más profundo, en alguna parte de tí debes anhelar ser un hombre. Todo hombre desea ser una mujer, toda mujer desea ser un hombre, por la sencilla razón de que todo hombre es ambos, hombre/mujer, y toda mujer es ambos, mujer/hombre. Tú has nacido del encuentro de energías femeninas y masculinas: una mitad de ti pertenece a tu padre y la otra a tu madre. Tú eres el encuentro de dos polos opuestos, dos energías.

La única diferencia entre el hombre y la mujer es ésta: que la mujer tiene la consciencia de una mujer y la inconsciencia del hombre, y el hombre tiene la consciencia de hombre y la inconsciencia de una mujer. Pero ambos son ambos.

Por ese motivo es posible la homosexualidad, el lesbianismo; de otro modo esto sería imposible. Este fenómeno ha sucedido en todas las épocas; no es nada nuevo. La razón es simple: el hombre es sólo mitad hombre; la otra mitad es mujer. Su parte femenina está profundamente escondida en la oscuridad. Pero la parte consciente puede cansarse y cuando el consciente se cansa, el inconsciente domina. De aquí que pueda tener el cuerpo de un hombre pero que empiece a funcionar como una mujer. Y lo mismo le ocurre a una lesbiana: en la superficie ella es mujer, pero en lo profundo su energía masculina inconsciente ha tomado posesión de ella. Las cosas están patas arriba. Esto afectará también a su fisiología.

Aquí hay algunas lesbianas, su fisiología tiende a ser influida por su psicología, porque la fisiología y la psicología no son dos fenómenos separados; están unidos. Mente y cuerpo no son dos cosas diferentes; tú eres mente-cuerpo. Así que lo que ocurre en tu fisiología también afecta a tu psicología. Por eso la psicología puede ser cambiada mediante hormonas. Ahora sabemos que un hombre puede ser transformado en mujer y una mujer puede ser transformada en hombre.

Y ésta es mi observación: en el próximo siglo, millones de personas cambiarán de sexo. Esa será una nueva forma de libertad. ¿Por qué seguir limitándose a ser hombre toda la vida cuando puedes gozar de ambos mundos? Si puedes permitírtelo, puedes cambiar tu sexo. Durante algunos años sigues siendo hombre y ves el mundo desde el punto de vista masculino y después te sometes a una pequeña operación y te conviertes en mujer; ahora puedes mirar el mundo desde la óptica femenina. Y cabe la posibilidad de que el hombre pueda cambiar de sexo varias veces. Si el proceso se simplifica, y se simplificará, puesto que éste es el único trabajo de la ciencia: hacer las cosas cada vez más simples, si el proceso se hace muy simple, es inevitable que millones de personas quieran cambiar.

Esto provocará una gran libertad en el mundo, pero también una gran confusión, un gran caos. De pronto, un día, tu marido vuelve a casa y es una mujer, o es tu mujer la que vuelve de vacaciones y ya no es una mujer…

Porque cada uno es ambos, el deseo de ser el otro está en todo el mundo. Está allí y con gran insistencia. Por lo tanto escribes: « ¿Quién quiere ser hombre?».

Y me preguntas: «Osho, estoy totalmente enojada». ¡Esto está muy bien! ¡Entonces, lo estoy consiguiendo! Quiero que te sientas completamente desarraigada, confundida, perturbada. Quiero crear en tí un caos, porque sólo desde el caos nacen las estrellas.

Dices: « ¿Cómo puedes decir tonterías?» ¡Y qué otra cosa puedo hacer! Lo significativo no puede ser dicho…, sólo quedan las tonterías. Así que no lo tomo como una crítica, es un cumplido. Muchas, muchísimas gracias. Por lo menos has dicho algo sensato.

Sigues diciendo: «Mi mente está al borde de un ataque y también mi corazón. ¿Qué hago?» No creo que ahora se pueda hacer nada. Es demasiado tarde. No puedes volver atrás. ¡Te perseguiré! Sólo te queda avanzar. Deja todas esas ideas que llevas dentro, ese antagonismo hacia el hombre. ¡Abandona todas esas ideas! Ni estoy a favor del hombre, ni de la mujer. Sólo estoy a favor de la trascendencia.

Y no tomes en serio mis bromas. Sois tan tontos que ni siquiera sois capaces de tomar las bromas como tales. Otra mujer me ha escrito: «Osho, has estado diciendo muchas cosas contra la mujer. ¡El otro día las llamaste «bocazas»!. Ninguna otra se ofendió. ¡Una broma es una broma! Pero, ¿por qué tanta susceptibilidad? Lo que a mí me parece es que esta mujer debe ser una «bocazas». O al menos su marido le estará diciendo una y otra vez, « ¡Calla, bocazas!», y viene aquí para escuchar algo bello sobre ella y cuento un chiste y nuevamente la bocazas sale a relucir.

No tomes mis chistes en serio. De hecho, no toméis nada en serio. No le verás la gracia si empiezas a tomarte las cosas en serio. Ni siquiera deben tomarse en serio las escrituras; sólo así podrás comprenderlas. La comprensión tiene que salir de una actitud profundamente relajada, no seria. Y de juego. Cuando te pones serio, te cierras. Jugando pueden suceder muchas cosas, porque en el juego hay creatividad. Jugando puedes innovar. Pero tus ideas están allí continuamente; no puedes dejarlas de lado.

OSHO

OSHO

       Ahora bien, ser sanyasin quiere decir que no eres ni hombre ni mujer. Listo, ¡¡este juego ha terminado!!

¿Por qué nos volvemos adictos a otra persona?

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Toda adicción surge de una negativa inconsciente a enfrentar el dolor y salir de él. Toda adicción comienza con dolor y termina con dolor. No importa a qué sustancia sea usted adicto – alcohol, comida, drogas legales o ilegales, o una persona- usted está usando algo o a alguien para ocultar su dolor.

El amor de pareja según Eckhart Tolle

¿Por qué nos volvemos adictos a otra persona? La razón por la que la relación de amor romántico es una experiencia tan intensa y universalmente perseguida es que parece ofrecer la liberación de un estado profundamente arraigado de miedo, necesidad, carencia y falta de plenitud que es parte de la condición humana en su estado no redimido o no iluminado.

Eckhart Tolle

Eckhart Tolle

Hay una dimensión física y otra psicológica en este estado. En el nivel físico, usted obviamente no está completo, ni lo estará nunca: es un hombre o una mujer, es decir, la mitad del todo. En este nivel, la añoranza de la plenitud -el retorno a la unidad- se manifiesta como una atracción entre el macho y la hembra, la necesidad del hombre de una mujer, la necesidad de la mujer de un hombre. Es un impulso casi irresistible de unión con la polaridad de energía contraria. La raíz de este impulso es espiritual: la añoranza del fin de la dualidad, un retorno al estado de plenitud.

La unión sexual es lo más cerca que usted puede estar de este estado en el plano físico. Por eso es la experiencia más profundamente satisfactoria que puede ofrecer el reino físico. Pero la unión sexual no es más que un atisbo fugaz de la plenitud, un instante de bienaventuranza. Mientras se busque inconscientemente como un medio de salvación, usted está buscando el fin de la dualidad en el nivel de la forma, donde no puede encontrarse. Usted recibe un atisbo tantálico del cielo, pero no se le permite habitar allí y se encuentra a sí mismo de nuevo en un cuerpo separado.

En el nivel psicológico, la sensación de carencia y de falta de plenitud es, acaso, aún mayor que en el nivel físico. Mientras esté identificado con la mente, usted tiene un sentido de sí mismo derivado del exterior. Es decir, usted obtiene el sentido de quién es de cosas que, en últimas, no tienen nada que ver con quién usted es realmente: su papel social, las posesiones, la apariencia externa, los éxitos y fracasos, los sistemas de creencias, etc.

Este ser falso, elaborado por la mente, el ego, se siente vulnerable, inseguro y siempre está buscando cosas nuevas con las cuales identificarse para que le den una sensación de que existe. Pero nada es suficiente para darle una realización duradera. Su miedo y su sentido de carencia y necesidad permanecen.

Pero entonces llega esta relación especial. Parece ser la respuesta a todos los problemas del ego y llenar todas sus necesidades. Al menos así parece al principio. Todas las demás cosas de las que usted derivaba su sentido de sí mismo antes, ahora se vuelven relativamente insignificantes. Usted tiene ahora un solo punto focal que las reemplaza a todas, da sentido a su vida, y a través del cual usted define su identidad: la persona de la que está «enamorado».

Ya no es un fragmento desconectado en un universo carente de afecto, o eso parece. Su mundo ahora tiene un centro: el amado. El hecho de que el centro esté fuera de usted y que, por lo tanto, usted todavía tenga un sentido de sí mismo derivado del exterior, no parece importar al principio. Lo que importa es que los sentimientos subyacentes de no plenitud, miedo, carencia y falta de realización, tan característicos del estado egotista, ya no están ahí. ¿O sí? ¿Se han disuelto o continúan existiendo bajo la feliz realidad superficial?

Si en sus relaciones usted experimenta «amor» y su contrario -ataque, violencia emocional, etcétera- es probable que esté confundiendo el apego del ego y la dependencia adictiva con el amor. Usted no puede amar a su pareja un momento y atacarla al siguiente. El verdadero amor no tiene contrario. Si su «amor» tiene un contrario, entonces no es amor sino una fuerte necesidad del ego de un sentido más profundo y completo de sí mismo, una necesidad que la otra persona llena temporalmente. Es el sustituto del ego para la salvación y, por un corto tiempo, casi se siente como la salvación.

Pero llega un punto en el que su pareja actúa de forma que deja de llenar sus necesidades, o más bien las de su ego. Los sentimientos de temor, dolor y carencia, que son una parte intrínseca de la conciencia egotista pero que habían sido ocultados por la «relación amorosa», ahora salen a la superficie. Igual que con cualquier otra adicción, usted está en un punto alto cuando la droga está disponible, pero invariablemente llega un momento en que la droga ya no le hace efecto. Cuando vuelven a aparecer esos sentimientos dolorosos, usted los siente incluso con más fuerza que antes, más aún, ahora percibe a su pareja como la causa de esos sentimientos. Esto quiere decir que los proyecta hacia afuera y ataca al otro con toda la violencia salvaje que es parte de su dolor. Este ataque puede despertar el dolor de la pareja y ésta puede contraatacarlo. En ese punto el ego todavía espera inconscientemente que su ataque o sus intentos de manipulación sean suficiente castigo para inducir a su pareja a cambiar su conducta, de modo que pueda usarla de nuevo como protección de su dolor.

Toda adicción comienza con dolor y termina con dolor.

Toda adicción surge de una negativa inconsciente a enfrentar el dolor y salir de él. Toda adicción comienza con dolor y termina con dolor. No importa a qué sustancia sea usted adicto – alcohol, comida, drogas legales o ilegales, o una persona- usted está usando algo o a alguien para ocultar su dolor. Por eso, después de que la euforia inicial ha pasado, hay tanta infelicidad, tanto dolor en las relaciones íntimas. Ellas no producen dolor o infelicidad, simplemente sacan a la luz el dolor y la infelicidad que ya hay en usted. Toda adicción hace eso. Toda adicción llega a un punto en el que ya no funciona para usted y entonces usted siente el dolor más intensamente que nunca.

Esa es una de las razones por las que la mayoría de las personas están siempre intentando escapar del momento presente y buscando algún tipo de salvación en el futuro. Lo primero que podrían encontrar si enfocaran su atención en el Ahora es su propio dolor y eso es lo que temen. Si supieran lo fácil que es acceder en el Ahora al poder de la Presencia que disuelve el pasado y el dolor, a la Realidad que disuelve la ilusión. Si sólo supieran cuán cerca están de su realidad, cuán cerca están de Dios.

Evadir las relaciones en un intento por evitar el dolor no es la solución tampoco. El dolor está ahí de todos modos. Es más probable que tres relaciones fallidas en tres años lo obliguen a despertar, y no tres años en una isla desierta o aislado en su habitación. Pero si pudiera traer intensa presencia a su soledad, eso también funcionaría para usted.

Si en sus relaciones usted experimenta «amor» y su contrario -ataque, violencia emocional, etcétera- es probable que esté confundiendo el apego del ego y la dependencia adictiva con el amor. Usted no puede amar a su pareja un momento y atacarla al siguiente.

-Extracto de una charla de Eckhart Tolle-

***

Vivir Sin Ti Es Posible – Ricardo Arjona

EL SEPULTURERO

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-Y, ¿qué haces en estos montes escarpados? -pregunté.

-Maldigo al sol por la mañana y a la Humanidad al mediodía. Por la tarde me burlo de la Naturaleza y, al llegar la noche, me arrodillo delante de mí mismo y me adoro. Me alimento de cuerpos humanos y bebo su sangre para saciar mi sed y, con sus últimos suspiros perfumo mi aliento. Como el tiempo y el mar, jamás duermo ni descanso. Y tú, no te engañes, tú eres mi hermano y vives como yo vivo.

En el terrible silencio de la noche, luego que las estrellas y la Luna desaparecieron tras el inmenso velo de oscuras nubes, caminé, solo y atemorizado, por el Valle de las sombras de la Muerte.

Al llegar la medianoche cuando los espectros comenzaron a salir de sus escondrijos, oí pasos pesados que se aproxima­ban a mí. Volví la cabeza y vi un fantasma gigantesco que me contemplaba.

-¿Qué quieres de mí? -grité asustado.

La sombra clavó en mí sus ojos, incandescentes como antorchas; y respondió enigmáticamente: -No quiero nada y quiero todo.

-Déjame en paz y prosigue tu camino -exclamé.

-Mi camino es tu camino -respondió sonriendo-. Ando mientras andas y me detengo cuando te detienes.

-Vine aquí en busca de soledad, no la perturbes -dije.

-Yo soy la soledad. ¿Por qué me temes? -me contestó.

-No te temo -respondí.

-¿Por qué, entonces, tiemblas como avecilla con frío? -dijo.

-El viento agita mis ropas. No tengo miedo -respondí.

Soltó una carcajada estruendosa como un vendaval.

-Tu miedo es doble -dijo-, pues me temes y temes tener miedo. Y tratas de esconder tu miedo tras un velo más frágil que una telaraña. Me diviertes y me irritas al mismo tiempo.

Dicho esto, se sentó en una piedra. Me senté yo también, de mal grado, y contemplé sus trazos altivos. Después de unos instantes, que parecieron mil años, me miró con ironía y me preguntó:

-¿Cuál es tu nombre?

-Mi nombre es Abdala, que quiere decir Siervo de Dios.

-¡Cuántos se dicen siervos de Dios! -exclamó, riendo- sólo sirven de pesares para Dios. ¿Por qué no te llamas “señor de diablos” y agregas un mal a las desgracias de los demonios?

-Mi nombre es Abdala. Me gusta y me fue dado por mi padre cuando nací. No lo cambiaré por ningún otro.

-La infelicidad de los hijos está en lo que reciben de sus padres -dijo-. Quien no renuncia al legado de sus padres y abuelos, será esclavo de los muertos hasta que se vuelva a su vez un muerto.

Incliné la cabeza y medité. Y me pareció haber tenido sueños en que oí palabras similares.

-¿Cuál es tu profesión? -volvió a interrogarme.

-Soy poeta y escritor -respondí-. Tengo opiniones sobre la vida y las comunico a los hombres.

- ¡Qué profesión obsoleta y superada! -dijo-. Ni beneficia ni perjudica a los hombres.

-¿Y cómo emplearé mis días y mis noches en beneficiar a los hombres? -pregunté.

-Hazte sepulturero -respondió-, para librar a los vivos de los cadáveres que se amontonan alrededor de sus casas y templos y tribunales.

-No he visto cadáveres abandonados en esos sitios -ob­servé.

-Tú miras con ojos velados por la ilusión -contestó-. Al ver a los hombres agitarse en la tempestad, piensas que viven, cuando en realidad están muertos desde el mismo día en que nacieron. Mas no hubo quien los enterrara y quedaron sobre la tierra exhalando pudrición.

El miedo comenzaba a abandonarme.

-¿Y cómo distinguiré los vivos de los muertos si todos se agitan en la tempestad? -pregunté.

-El muerto se agita en la tempestad, mas el vivo camina con ella y sólo se detiene cuando ella se detiene -respondió. Se reclinó sobre su brazo y vi sus músculos poderosos, retorcidos como las raíces de un roble.

Después me preguntó:

-¿Eres casado?

-Sí, respondí, y mi mujer es muy hermosa y yo estoy muy enamorado de ella.

-¡Cuántos crímenes y maldades has cometido…! -obje­tó-. El casamiento es la sumisión del hombre a la fuerza del hábito. Si quieres ser libre, divórciate y vive sin lazos.

-Es que tengo tres hijos -respondí-, y el más pequeño apenas si pronuncia una palabra. ¿Qué haré con ellos?

-Enséñales a cavar tumbas y déjalos en paz consigo mismos -respondió.

-No soporto vivir solo -dije entonces-. Estoy habituado a gozar de la vida con mi mujer y con mis hijos. Si los aban­donara la felicidad me abandonaría.

-El hombre que vive con su mujer y sus hijos –dijo- ­habita una negra infelicidad pintada de blanco. Si crees indis­pensable casarte, cásate con un hada.

-Las hadas no existen -respondí, sorprendido-. ¿Por qué me engañas?

-¡Cómo eres de tonto! -dijo-. Sólo las hadas existen realmente. Y fuera del mundo de las hadas es donde existen las dudas y el equívoco.                .

-¿Y las hadas, son hermosas? -pregunté.

-Su belleza no se esfuma y su gracia es eterna -respondió.

-Muéstrame una de ellas para que pueda creerte -le dije.

-Si pudieras ver y tocar a las hadas -respondió-, no te aconsejaría que te casaras con una de ellas.

-¿Y qué utilidad tendría, para un hombre, una esposa que no puede ver ni tocar?

-La utilidad no sería para un hombre sino para todos -respondió-. Pues con tal casamiento desaparecerían, poco a poco las criaturas que se agitan en la tempestad y no andan con ella.

Y después de un momento me preguntó.,

-¿Y cuál es tu religión?

-Creo en Dios y honro a sus profetas -respondí-. Amo a la virtud y anhelo la vida eterna.

-Esas son fórmulas que las generaciones pasadas vienen repitiendo desde siempre -dijo- y la imitación depositó en tus labios. En realidad, tú sólo crees en ti mismo y sólo te honras a ti mismo y sólo anhelas tu propia inmortalidad. Desde el principio, el hombre adora su propio ego poniéndole diversos nombres, de acuerdo a sus inclinaciones y aspiracio­nes, llamándole Baal, Júpiter o Dios.-Y rompió a reír con sorna, diciendo:-Lo más extraño, es que sólo adoran sus egos, aquellos cuyos egos son cadáveres descompuestos.

Medité unos minutos sobre estas terribles palabras, más extrañas que la vida, más terribles que la muerte y más profundos que la verdad. Y sentí el deseo incontrolable de descubrir el secreto de este ser extraordinario. Y lo interrogué:

-Si crees en Dios, te conjuro en su nombre. Dime, ¿quién eres tú? ¿Tienes una religión o un Dios?

-Mi nombre es el Dios Loco -me respondió entonces­_. Nací en todo tiempo y en todo lugar. Yo soy mi propio dios. Y no soy sabio, pues la sabiduría es la debilidad de los débiles. Yo soy fuerte y la Tierra se sacude a mi paso y, cuando me detengo, la procesión de las estrellas se detiene conmigo. Me burlo de los hombres… y acompaño a los genios de la noche. De ellos y de las hadas aprendí los secretos de la existencia y la no existencia. Soy un loco.

-Y, ¿qué haces en estos montes escarpados? -pregunté. wallhaven-12758

-Maldigo al sol por la mañana y a la Humanidad al mediodía. Por la tarde me burlo de la Naturaleza y, al llegar la noche, me arrodillo delante de mí mismo y me adoro. Me alimento de cuerpos humanos y bebo su sangre para saciar mi sed y, con sus últimos suspiros perfumo mi aliento. Como el tiempo y el mar, jamás duermo ni descanso. Y tú, no te engañes, tú eres mi hermano y vives como yo vivo. ¡Vuelve de nuevo a tu tierra y continúa adorándote a ti mismo entre los muertos en vida!

Se levantó, cruzó sus brazos y, mirándome a los ojos, agregó:

-¡Hasta la vista! Ya me voy hacia donde se reúnen colo­sos y gigantes -y se perdió entre las tinieblas.

Yo, tambaleante, me desplomé, como narcotizado. Duda­ba de lo que habían escuchado mis oídos y de lo que habían visto mis ojos. Había sufrido con sus verdades. Me levanté y vagué el resto de la noche perdido en melancólicas medita­ciones.

Al día siguiente me separé de mi mujer y me casé con un hada. Después, entregué, a cada uno de mis hijos, una pala y les dije:

-Partan. Y cada vez que vean un muerto, entiérrenlo. Y busqué una pala para mí mismo y me dije:

-Cava, profundamente, ahora y siempre, cada tumba de cada muerto en vida que encuentres en tu camino.

Y, desde aquel día, he estado sepultando cadáveres, pero son muy numerosos los muertos en vida, y no tengo ayuda y estoy muy solo…

Khalil GIBRAN

Khalil GIBRAN

       Si crees en Dios, te conjuro en su nombre. Dime, ¿quién eres tú? ¿Tienes una religión o un Dios?

 

Avenged Sevenfold – Buried Alive “video oficial”

EL CONOCIMIENTO NO ES PERCEPCIÓN ALERTA

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Les ruego que escuchen esto. Háganlo mientras estoy hablando. No piensen al respecto, sino háganlo realmente ahora. O sea, estén conscientes de los árboles, de la palmera, del cielo; oigan el graznido de los cuervos, vean la luz sobre la hoja, el color del sari, los rostros; después muévanse hacia lo interno.

Verán que pueden observar, pueden estar atentos sin opción alguna a las cosas exteriores. Eso es muy fácil. Pero moverse en lo interno y estar atentos sin condenar, justificar ni comparar, es más difícil. Sólo estén conscientes de lo que ocurre dentro de ustedes; de sus creencias, sus temores, sus dogmas, sus esperanzas, frustraciones, ambiciones y todo lo demás. Entonces lo consciente y lo inconsciente comienzan a revelarse. Ustedes no tienen que hacer nada al respecto.

Sólo estén alerta, es todo cuanto tienen que hacer; háganlo sin condenar, sin forzar, sin tratar de cambiar aquello a lo que están alerta. Entonces verán que es como la marea que llega. Uno no puede impedir que la marea llegue; construyan un muro, hagan lo que quieran, ella vendrá con una energía tremenda. De igual modo, si están alerta sin optar, comienza a desplegarse todo el campo de la conciencia. Y, a medida que se despliega, ustedes deben seguir lo que se va revelando; esto se vuelve extraordinariamente difícil: seguir cada pensamiento, cada sentimiento, cada deseo secreto. Se vuelve difícil en el momento en que resisten, en que dicen: “Esto es feo”, <<esto es bueno>>, «esto es malo»,<<conservaré esto>>, <<no conservaré aquello>>.

Así es como empiezan con lo externo y se mueven hacia lo interno. Entonces encontrarán, cuando se muevan internamente, que lo interno y lo externo no son dos cosas distintas, que la percepción alerta externa no es diferente de la percepción alerta interna, que ambas son la misma cosa. Entonces verán que están viviendo en el pasado, y así jamás hay un instante de vivir verdadero; sólo lo hay cuando ni el pasado ni el futuro existen, O sea, en el instante presente. Encontraran, pues, que siempre están viviendo en el pasado: lo que sintieron, lo inteligentes, lo buenos, lo malos que fueron… siempre en los recuerdos. Eso es memoria. Tienen que comprender, entonces, la memoria, no negarla, no reprimirla, no escapar de ella.

Comiencen, pues, a observarlo todo; de ese modo se volverán muy sensibles. Por lo tanto, escuchando, viendo no sólo el mundo externo, los gestos externos, sino también la mente interna que mira y, por eso, siente, cuando están alerta de ese modo, Sin optar, no hay esfuerzo alguno. Es muy importante comprender esto.

***

EL CONOCIMIENTO NO ES PERCEPCIÓN ALERTA

La percepción alerta es ese estado en el que la mente observa algo sin condenarlo ni aceptarlo, en el que meramente se enfrenta a la cosa tal como es. Cuando usted mira una flor, cuando la mira no botánicamente, ve la totalidad de la flor; pero si su mente está por completo ocupada con el conocimiento botánico acerca de lo que esa flor es, no está mirando totalmente la flor. Aunque pueda tener conocimientos sobre esa flor, si esos conocimientos ocupan todo el campo de su mente, no está mirando la flor de una manera total.

Así pues, mirar un hecho es estar alerta al hecho. En esa percepción alerta no hay opción, ni condena, ni agrado o desagrado. Pero muy pocos de nosotros podemos hacer esto, porque ya sea tradicionalmente, o desde el punto de vista ocupacional, o en cualquier forma, somos incapaces de enfrentarnos al hecho sin que intervenga nuestro trasfondo. Tenemos que estar alerta a ese trasfondo. Debemos darnos cuenta de nuestro condicionamiento, y ese condicionamiento se revela a sí mismo cuando observamos un hecho; como uno se interesa en la observación del hecho y no en el trasfondo, el trasfondo queda descartado. Cuando el interés principal es comprender el hecho solamente, y cuando uno ve que el trasfondo le impide comprender el hecho, entonces el interés vital en el hecho acaba con el trasfondo.

KRISHNAMURTI

KRISHNAMURTI

El acto de observar y la transformación de la mente

La obra de Krishnamurti está impregnada de lo que puede llamarse la esencia del enfoque científico… considerado en su nivel más puro…”
[Extracto de artículo escrito en 1982 por el Dr. Bohm (1917-1992), físico estadounidense, que hizo importantes contribuciones en los campos de la física teórica (Teoría de Plasmas, hoy conocida como Fenómeno de Difusión de Bohm), la filosofía y la neuropsicología].

Jiddu Krishnamurti (1895-1986) dedicó su vida a enseñar a investigar por sí mismo la naturaleza de la mente, el condicionamiento psicológico, y el significado de la libertad.

Creó la Fundación Krishnamurti, sin fines de lucro, y con el propósito de dar a conocer sus enseñanzas y protegerlas de posibles alteraciones posteriores a su muerte. En sus propias palabras, “las fundaciones están para garantizar la integridad de las enseñanzas y velar por que no sean distorsionadas… no desarrollarán ninguna actividad de carácter sectario, ni crearán ningún espacio o lugar de culto alrededor de la persona o las enseñanzas.”

Actualmente, hay más de 60 libros publicados en inglés y se están preparando aún más. Hay unas 300 cintas de video y 400 de audio originales, así como un indice extenso y detallado. Una parte importante de este material se está traduciendo a más de 30 idiomas, incluidos los europeos y también el japonés, chino, ruso, koreano, árabe, hebreo, etc

Las fundaciones no son organizaciones religiosas. Tan sólo ofrecen un servicio a aquellos que estén interesados en estudiar y comprender estas enseñanzas en su propia vida.

Fundación Krishnamurti Latinoamericana: http://www.fkla.org
J.Krishnamurti online (español): http://www.jkrishnamurti.org/es/
Krishnamurti Foundation of India: http://www.kfionline.org
Krishnamurti Foundation Trust, Brockwood Park, England: http://www.kfoundation.org
Krishnamurti Foundation of America, Ojai, California, USA: http://www.kfa.org