¿Es la verdad algo final, absoluto, fijo? Nos gustaría que fuera absoluto, porque entonces podríamos refugiarnos en ella. Quisiéramos que fuera permanente, porque así podríamos afirmarnos en ella y encontrar allí la felicidad. Pero, ¿es absoluta la verdad, es continua, puede experimentarse una y otra vez? La repetición de la experiencia es el mero cultivo de la memoria, ¿no es así? En instantes de quietud puedo experimentar cierta verdad, pero si me aferro a esa experiencia por medio de la memoria y la convierto en absoluta, fija, ¿es eso la verdad? La verdad, ¿es la continuación, el cultivo de la memoria? ¿O la verdad puede descubrirse sólo cuando la mente se halla por completo quieta, silenciosa? Cuando mi mente no está presa en los recuerdos, cuando no cultiva la memoria como el centro del reconocimiento, sino que está atenta a todo lo que digo, a todo lo que hago en mis relaciones, en mis actividades, viendo la verdad de todo tal como se manifiesta de instante en instante, ése es, por cierto, el camino de la meditación, ¿verdad? Hay comprensión tan sólo cuando la mente está quieta, y la mente no puede estar quieta mientras se desconoce a sí misma. Ese desconocimiento no se disipa mediante ninguna forma de disciplina, ni yendo en pos de ninguna autoridad, antigua o moderna. Las creencias sólo generan resistencia, aislamiento, y donde hay aislamiento no es posible que haya serenidad. La serenidad interna adviene únicamente cuando comprendo todo el proceso de mí mismo, las diversas entidades que componen el «yo» y están en conflicto la una con la otra. Como ésta es una tarea ardua, recurrimos a otros para aprender distintos trucos, a los que llamamos «meditación». Los trucos de la mente no son la meditación.
La meditación es el principio del conocimiento propio; sin meditación, no hay conocimiento propio.
Krishnamurti


“Estoy aquí para seducirte en amor por la vida; para ayudarte a ser un poco más poético; para ayudarte a morir en lo mundano y en lo ordinario, para que de esa forma lo extraordinario estalle en tu vida.”






El amor no es mero pensamiento; los pensamientos son tan sólo una actividad externa del cerebro. El amor es mucho más hondo, mucho más profundo, y la profundidad de la vida puede ser descubierta sólo en el amor. Sin amor, la vida no tiene sentido, y ésa es la parte triste de nuestra existencia.
La meditación es el principio del conocimiento propio; sin meditación, no hay conocimiento propio.
Muy interesante lo visto en este espacio de momento para devorar con la mente y los ojos como es el tema de la meditación.
Si alguno leyese este pedazo de escrito, podrían decirme cómo puedo aplicar la meditación en la vida diaria, para que la monotoneidad de la misma no me vuelva en un ser que no sabe meditar antes de hacer las cosas?
¿Cómo puedo usar la meditación para hacer bien todo y estar en paz conmigo mismo y con los demás?
Gracias y hasta pronto.
Su amigo Carlos Pedraza.