El amor no es una cosa de la mente, ¿verdad? No es tan sólo el acto sexual. El amor es algo que la mente no puede concebir; es algo que no puede ser formulado. Y ustedes se relacionan sin amor, se casan sin amor. Por consiguiente, en ese matrimonio, se “amoldan” el uno al otro. ¡Linda expresión! Se amoldan el uno al otro, lo cual es, obviamente, un mero proceso mental, intelectual, ¿no es así? Todo amoldamiento lo es.
Pero el amor es, por cierto, incapaz de amoldarse. Ustedes saben señores, que si aman a alguien no hay “amoldamiento”, ¿verdad? Sólo hay comunión completa. Únicamente cuando no hay amor comenzamos a amoldarnos. Y a este amoldamiento, lo llamamos matrimonio. De aquí que el matrimonio fracase, porque es la fuente misma del conflicto, una batalla entre dos personas. Es un problema extraordinariamente complejo, como todos los problemas, pero más aún a causa de la fuerza que tienen los apetitos, los instintos.
Por lo tanto, una mente que tan sólo se está amoldando jamás puede ser casta. Una mente que busca la felicidad por medio del sexo jamás será casta. Aunque en ese acto puedan experimentar momentáneamente la abnegación del “yo”, el olvido de sí mismos, la persecución misma de esa felicidad, persecución que es cosa de la mente, hace que ésta carezca de castidad. La castidad surge a la existencia sólo cuando hay amor.
El deseo no es amor; el deseo conduce al placer; el deseo es placer. No estamos negando el deseo. Sería completamente estúpido decir que debemos vivir sin deseo, porque eso es imposible. El hombre lo ha intentado. Ha habido gente que se ha privado de todo tipo de placer, se ha disciplinado, torturado y, aún así, el deseo ha persistido, generando conflicto y todos los efectos embrutecedores de ese conflicto. No estamos abogando por la ausencia de deseo, pero debemos comprender todo el fenómeno del deseo, del placer y del dolor, y si podemos ir más allá de él, habrá una dicha y un éxtasis que es amor.
El libro de la vida, ©KFA Krishnamurti


“Estoy aquí para seducirte en amor por la vida; para ayudarte a ser un poco más poético; para ayudarte a morir en lo mundano y en lo ordinario, para que de esa forma lo extraordinario estalle en tu vida.”






El amor no es mero pensamiento; los pensamientos son tan sólo una actividad externa del cerebro. El amor es mucho más hondo, mucho más profundo, y la profundidad de la vida puede ser descubierta sólo en el amor. Sin amor, la vida no tiene sentido, y ésa es la parte triste de nuestra existencia.
No estamos abogando por la ausencia de deseo, pero debemos comprender todo el fenómeno del deseo, del placer y del dolor, y si podemos ir más allá de él, habrá una dicha y un éxtasis que es amor.