En este país, un marido es el jefe; él es la ley, el amo, porque domina económicamente, y es él quien dice cuáles son los deberes de una esposa. Puesto que la esposa no es el factor dominante y depende económicamente, lo que ella dice no cuenta. Podemos abordar el problema desde el punto de vista del marido o del de la esposa. Si abordamos el problema de la esposa vemos que, por no ser ella libre en lo económico, su educación es limitada, o sus capacidades de pensar pueden ser inferiores: y la sociedad le ha impuesto regulaciones y modos de conducta determinados por los hombres.
En consecuencia, ella acepta los así llamados derechos del marido; y como él es el factor dominante al ser económicamente libre y tener la capacidad de ganar dinero, es él quien dicta la ley. Naturalmente, donde el casamiento es un asunto de contrato, sus complicaciones no tienen límite. Entonces existe el deber, una palabra burocrática que nada significa en la relación.
Cuando uno establece regulaciones y empieza a indagar en los deberes y derechos del marido y la esposa, eso no termina nunca. Por cierto, una relación semejante es un asunto terrible, ¿no? Cuando el marido exige sus derechos e insiste en tener una esposa sumisa, cualquier cosa que eso pueda significar, la relación que tienen es, obviamente, tan sólo un contrato comercial. Es muy importante comprender esta cuestión, porque debe haber seguramente una manera distinta de abordarla. Mientras la relación se base en un contrato, en el dinero, en la posesión, en la autoridad y el dominio, entonces es inevitable que se convierta en un asunto de derechos y deberes.
Podemos ver la extrema complejidad de la relación, cuando ésta es el resultado de un contrato que determina lo que está bien, lo que está mal, lo que es deber. Si soy la esposa y mi marido insiste en ciertas acciones, como no soy independiente, es natural que tenga que sucumbir a sus deseos, que él maneje las riendas. Ustedes imponen a sus esposas ciertas reglas, ciertos derechos y deberes; por lo tanto, la relación se vuelve un mero asunto de contrato, con todas las complejidades que ello implica.
Ahora bien, ¿no hay una manera diferente de abordar este problema? O sea, cuando hay amor no existe el deber. Cuando uno ama a su esposa, lo comparte todo con ella: su propiedad, sus preocupaciones, su ansiedad, su alegría. No la domina. Uno no es el hombre y ella la mujer para ser usada y puesta de lado, una especie de máquina de engendrar hijos a fin de prolongar el apellido del esposo. Cuando hay amor, la palabra deber desaparece. El hombre cuyo corazón carece de amor, es el que habla de derechos y deberes, y en este país los deberes y derechos han tomado el lugar del amor.
Las reglas se han vuelto más importantes que la calidez del afecto. Cuando hay amor, el problema es simple; cuando no hay amor, el problema se vuelve complejo. Cuando un hombre ama a su mujer y a sus hijos, jamás puede pensar en términos de derechos y deberes. Señores, examinen sus propios corazones y sus mentes. Sé que lo toman a risa; es uno de los trucos de las personas irreflexivas reírse de algo y así desecharlo.
La esposa no comparte aquí la responsabilidad del marido, no comparte su propiedad, no posee la mitad de todo lo que él posee, porque se considera que la mujer es menos que el hombre, es algo para ser mantenido y usado sexualmente, a conveniencia del marido y cuando el apetito de éste así lo requiera. En consecuencia, han inventado ustedes las palabras derechos y deber, y cuando la mujer se rebela, le lanzan estas palabras. Es una sociedad estática, una sociedad en deterioro la que habla de deber y derechos. Si examinan de veras sus corazones y sus mentes, encontrarán que carecen de amor.
Para que surja a la existencia una sociedad nueva, una nueva cultura, es obvio que no puede haber dominación, ni de parte del hombre ni de parte de la mujer. La dominación existe a causa de la pobreza interna. Siendo psicológicamente pobres, necesitamos dominar, renegar contra el sirviente, contra la esposa o el marido. Por cierto, sólo el sentimiento de afecto, la calidez del amor, pueden dar origen a un nuevo estado, a una nueva cultura. El cultivo del corazón no es un proceso de la mente. La mente no puede cultivar el corazón, pero cuando el proceso de la mente es comprendido, el amor se manifiesta. Amor no es una mera palabra.
La palabra no es la cosa. La palabra amor no es el amor. Cuando usamos esa palabra y tratamos de cultivar el amor, eso es tan sólo un proceso de la mente. El amor no puede ser cultivado, pero cuando comprendemos que la palabra no es la cosa, entonces la mente con sus leyes y regulaciones, con sus derechos y deberes, deja de interferir, y sólo así existe la posibilidad de crear una nueva cultura, una nueva esperanza y un mundo nuevo.
Obras Completas, volumen V
Poona, India, 12 de septiembre de 1948
KRISHNAMURTI


“Estoy aquí para seducirte en amor por la vida; para ayudarte a ser un poco más poético; para ayudarte a morir en lo mundano y en lo ordinario, para que de esa forma lo extraordinario estalle en tu vida.”






El amor no es mero pensamiento; los pensamientos son tan sólo una actividad externa del cerebro. El amor es mucho más hondo, mucho más profundo, y la profundidad de la vida puede ser descubierta sólo en el amor. Sin amor, la vida no tiene sentido, y ésa es la parte triste de nuestra existencia.
La dominación existe a causa de la pobreza interna. Siendo psicológicamente pobres, necesitamos dominar, renegar contra el sirviente, contra la esposa o el marido.
hoy sin ir mas lejos fui al medico por que tenia un fuerte dolor de cabeza y el dr me dijo que era lo que me estaba psando en relaidad fui por mi dolor agudo, me pregunto si tenia sexo?… me quede tildada, estoy casada hace 10 años, y me pregyunto tenes problemas economicos ? como todo el mundo?…. me quede…y depues me dijo Estas aqui y ahora ? que quiere decir esa frase…. en relaidad no lo se yo fui por mi dolor de cabeza…. y un poco mas me hace un tes psicologuico,despues me preguntop cuales eran mis derechos?…. me quede …. sin respuesta . yo fui por mi diolor de cabeza.y por esete motivo es que estoy averiguando cuales son mis derechos? por que me quede con una duda muy grande el dolor de cabeza no se me fue, y para el dr todo era tan simple ,,, que como profesional dejo mucho que desear. yo fui por mi dolor de cabeza… yo estoy estudiando derecho y me dijo que estaba torcida, que estaba mal, como podia estudiar una carrera si no puedo ayudar a nadie asi… me quede , y le dije bueno dr eso es todo , me levante me fui. le di las gracisa. y nada, sigo con mi dolor de cabeza. si me ayudo o no la verdad no lo se, pero me parecio muy poco profesional.
Con este texto de Krishnamurti, he aprendido algo de lo que no era consciente; que soy un obseso sexual y que mi esposa es para mí tan sólo un objeto erótico para complacerme y servirme.
Meditaré profundamente en las enseñanzas del Maestro y trataré a mi esposa con respeto y humanidad, dejaré de tenerla como esclava y compartiré las tareas domesticas con ella, algo que jamás hice desde que nos casamos.
Gracias por publicar estas enseñanzas de Krishnamurti.