Me he enamorado y he sufrido mucho


2122570678_b0db72e4a1.jpg

“Me he enamorado y he sufrido mucho. Incluso después de escucharte no quiero deshacerme del sueño de que mi enamoramiento me conducirá a la felicidad. ¿Cómo puedo trascender este apego tan maravilloso y tan doloroso a la vez?

  

 El amor es las dos cosas: maravilloso y doloroso, agonía y éxtasis, porque el amor es el encuentro de la tierra y del cielo, de lo conocido y lo desconocido, de lo visible y lo invisible.

El amor es el límite que divide materia y consciencia, la frontera entre lo inferior y lo superior. El amor tiene sus raíces en la tierra; ése es su dolor, su agonía. Y el amor extiende sus ramas hacia el cielo; ése es su éxtasis.

El amor no es un fenómeno indiviso; es dual. Es una cuerda tendida entre dos extremos. Tienes que comprender esos dos extremos: uno es el sexo; el otro, la oración. El amor es la cuerda tendida entre sexo y oración; parcialmente es sexo, parcialmente es oración.

La parte sexual conlleva mucha miseria; la parte perteneciente a la oración, conlleva gozo. Por eso es difícil renunciar al amor, porque si renuncias temes perder el gozo que conlleva. Y tampoco eres capaz de sumirte totalmente en él, porque todos esos sufrimientos te hacen recordar una y otra vez que es mejor renunciar a él. Ésta es la miseria del que ama. El que ama vive en tensión, como siendo despedazado.

Puedo comprender tu problema. Es el problema fundamental de todos los amantes, porque el amor aporta ambas cosas: muchas espinas y muchas flores. Y ambos van juntos. El amor es un rosal. Uno no quiere las espinas; a uno le gustaría que el rosal fuera todo flores, sin espinas, pero van juntos. Son aspectos de la misma energía.

No te estoy diciendo que renuncies al amor, no te estoy diciendo que te alejes de él. Lo que te estoy diciendo es que cada vez lo transformes más y más en oración. Mi forma de entenderlo está a favor de su transformación, no de renunciar a él. Debes de haberme mal interpretado. No estoy en contra del sexo, sino que estoy a favor de convertir el sexo en oración. Lo inferior puede ser poseído por lo superior; entonces el dolor desaparece.

 …¿Dónde reside el dolor en la sexualidad? Reside en que te recuerda tu condición animal. Ése es el dolor. Te recuerda tu pasado, te recuerda tu dependencia biológica, te recuerda que no eres libre, te recuerda que eres esclavo de los instintos que la naturaleza te ha dado, que no eres independiente de la naturaleza, que eres dirigido por la naturaleza, que eres simplemente una marioneta en manos de lo desconocido, en manos de fuerzas de las que no eres consciente.

El sexo es sentido como una humillación. En el sexo empiezas a sentir que estás perdiendo tu dignidad; de ahí el dolor. Y la satisfacción que obtienes es también momentánea. Si eres inteligente, antes o después te darás cuenta de que la satisfacción que proporciona es momentánea y va seguida de largas noches de dolor.

El éxtasis es como la brisa: viene y se va dejándote como un desierto, totalmente frustrado, desengañado. Tenías muchas esperanzas, la parte o instintiva de ti te había hecho muchas promesas…, y no has obtenido nada.

En realidad, el sexo es la estrategia de la naturaleza para perpetuarse a sí misma. Es un mecanismo que hace que te reproduzcas porque si no, la humanidad desaparecería. Imagínate una humanidad en la que el sexo no fuera un instinto y fueras libre, imagínate pudiendo elegir si usar el sexo o no. Entonces todo el asunto te parecería absurdo, te parecería ridículo. Simplemente imagínatelo. Si no hubiera una fuerza instintiva que tirara de ti, no creo que nadie estuviera dispuesto a adentrarse en el sexo. Nadie lo hace con pleno consentimiento; lo hace a regañadientes, resistiéndose.

Si te informas y estudias los modelos sexuales de las diferentes especies de animales e insectos, te quedarás perplejo. Si el sexo fuera dejado a la voluntad de las especies ¿quién lo practicaría? Por ejemplo: hay especies de arañas en las que, mientras el macho está haciendo el amor con la hembra, la hembra empieza a comérselo. Para cuando han acabado de hacer el amor, ¡el macho ha desaparecido! Imagínate si a esas arañas se les diera la libertad de escoger: en el instante en que divisaran a la hembra, escaparían tan lejos como pudieran. ¿Por qué iban a suicidarse si tuvieran conocimiento previo de ello? Y han visto a otros machos desaparecer de la misma forma – cada día sucede -, pero cuando el instinto les posee, son simplemente sus esclavos. Se ponen a temblar, están asustados, y no obstante hacen el amor sabiendo perfectamente que es el final. Cuando el macho tiene el orgasmo, la hembra empieza a comérselo.

La chinche hembra no tiene ningún orificio, de modo que es muy difícil hacer el amor con ella. La chinche macho primero tiene que hacerle un agujero. Puedes saber fácilmente si la chinche hembra es virgen o no, porque cada vez que hace el amor, queda una cicatriz, – ¡es una verdadera penetración! – pero ella accede aun sabiéndolo. Es doloroso y su vida está en peligro porque si el macho hace el orificio en un lugar equivocado, ella morirá. ¡Y también existen machos estúpidos! Pero a pesar de todo asume el riesgo; hay una fuerza inconsciente que le hace aceptarlo.

Si pudiéramos decidir por nosotros mismos sobre el sexo, no creo que la gente lo practicara. Existen razones que justifican el por qué hacemos el amor ocultándonos del público, de la gente: resulta tremendamente ridículo. Sabes perfectamente que si hicieras el amor en público los otros se darían cuenta de su ridiculez; tú mismo verías que es ridículo. Sientes como si cayeras por debajo del nivel humano y eso – la sensación de ser atrapado por lo animal – es muy doloroso.

 …Pero aporta unos instantes de absoluta pureza, de gozo y también de inocencia. Conlleva unos instantes de intemporalidad cuando de repente el tiempo desaparece. Conlleva unos instantes de ausencia de ego cuando en el profundo espasmo orgásmico uno se olvida del ego. Te proporciona unos pocos vislumbres de Dios. Por esto tampoco puedes renunciar a él.

La gente lo ha intentado; en todas las épocas, los monjes han renunciado a él por la sencilla razón de que estar bajo el impacto de un instinto inconsciente es humillante, contrario a la dignidad de los seres humanos. Es deshumanizante, desmoralizante. Los monjes han renunciado a él, han abandonado el mundo, pero al hacerlo también ha desaparecido todo el gozo de sus vidas. Se han vuelto muy serios y adustos; se han vuelto suicidas. Ahora no ven significado alguno en la vida; la vida les parece sin sentido. Simplemente esperan que la muerte venga y se los lleve.

Es un asunto delicado. ¿Cómo resolverlo? Los monjes no han sido capaces de resolverlo. Por el contrario, han creado en el mundo muchas perversiones. Todas las perversiones que tus mal llamados santos condenan, han sido creadas por ellos mismos. La primera idea de homosexualidad surgió en los monasterios porque los hombres vivían juntos, alejados y separados de las mujeres y las mujeres vivían juntas, alejadas y separadas de los hombres.

Existen monasterios católicos en los que ninguna mujer ha entrado en mil años. No se ha permitido entrar ni siquiera a un bebé de seis meses. Sólo considerar esa posibilidad es terrible; esos monjes parecen ser muy peligrosos. ¡Ni siquiera a una niña de seis meses se le permite entrar en el monasterio! ¿Qué revela esto? ¡Un tremendo miedo! ¡Una gran paranoia!

Naturalmente, los monjes viven juntos y entonces sus instintos empiezan a abrir nuevos caminos, empiezan a inventar perversiones… se vuelven homosexuales. La homosexualidad es realmente muy religiosa, es un subproducto de la religión. Las religiones han aportado muchas cosas al mundo; la homosexualidad es una de ellas.

Toda clase de perversiones… ya no oyes hablar de ninguna mujer que haga el amor con el diablo. ¡Parece que de repente el diablo haya perdido el interés por las mujeres! No hay ningún diablo. Pero si mantienes a las mujeres apartadas de toda posibilidad de enamorarse, de sentir amor, entonces la mente empezará a crear sus propias proyecciones y, evidentemente, esas proyecciones tendrán un gran colorido. Y esas proyecciones aparecerán; no podrás evitarlas.

Por esto los monjes y las monjas han sido incapaces de resolver el problema. Lo han hecho aún más inextricable. Y la persona mundana, la sensual, la indulgente, tampoco ha sido capaz de resolverlo. Sufre de forma miserable; toda su vida es puro sufrimiento. Sigue teniendo esperanzas y va de una esperanza a otra. Todas ellas van fracasando y, lentamente, en su ser se va asentando una tremenda desesperanza. Mi enfoque ni está a favor del mundo, ni del otro mundo. Mi enfoque no es rechazar nada, sino usarlo todo.

Osho

 2007 Osho International Foundation

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s