¿Cómo terminamos con el miedo?


mln17p9oa4sbumwvylghl57u_500.jpg

Estamos discutiendo algo que requiere su atención, no su acuerdo o desacuerdo. Miramos la vida, la consideramos de una manera muy rigurosa, objetiva y clara, no conforme a su sentimiento, a su fantasía, a lo que le agrada o desagrada. Lo que nos agrada y lo que nos desagrada es lo que ha dado origen a toda esta desdicha. Todo cuanto estamos diciendo es esto: «¿Cómo terminamos con el miedo?» Ese es uno de nuestros grandes problemas, porque si un ser humano no puede terminar con el miedo, vive perpetuamente en la oscuridad, no «perpetuamente» en el sentido cristiano, sino en el sentido corriente -con una vida basta-.

 Para mí, como ser humano, tiene que haber una salida ahora, no creando esperanzas en algún futuro. ¿Puedo, como ser humano, terminar con el miedo totalmente, no con pequeños fragmentos de él? Es probable que jamás se haya formulado esta pregunta, y quizá no lo haya hecho porque no sabe cómo salirse de él. Pero si se planteara esa pregunta muy seriamente, no con la intención de averiguar cómo terminar con el miedo, sino con la intención de descubrir su naturaleza y estructura, en el instante de descubrirla, el miedo terminaría por sí mismo; usted no tendría que hacer nada al respecto.

Cuando nos damos cuenta del miedo y entramos en con tacto directo con él, el observador es lo observado. No hay diferencia entre el observador y la cosa observada. Cuando el miedo es observado sin el observador, hay acción, pero no es la acción del observador que actúa sobre el miedo.

OCK-VoI.XVT            Krishnamurti

Un pensamiento en “¿Cómo terminamos con el miedo?

  1. La intención de la naturaleza es que todos seamos emperadores; la naturaleza crea solo reyes, pero jamás lo aceptamos; parece demasiado bueno para ser verdad.

    Solo la felicidad es el criterio para saber si nos acercamos o no a la verdad. Cuanto más próximos estas a la verdad, más felices eres; cuanto más lejos estas de la verdad, más desdichado. La desdicha no es otra cosa que distancia de la verdad; la felicidad es proximidad, intimidad. Y cuando uno se ha convertido en uno con la verdad, esa es la felicidad definitiva que no se te puede arrebatar, porque toda distancia ha des­aparecido, todo espacio entre tu y la verdad ha desaparecido.

    La verdad existe en el núcleo central de nuestro ser, pero nosotros existimos en la periferia, vivimos en la periferia. Vivimos en el porche de un palacio y hemos olvidado por completo dicho palacio. Hemos deco­rado nuestro pequeño porche y creemos que es todo lo que hay. Somos mendigos autocondenados.

    La intención de la naturaleza es que todos seamos emperadores; la naturaleza crea solo reyes, pero jamás lo aceptamos; parece demasiado bueno para ser verdad. Somos felices en nuestra desdicha. Esta da algo, y eso es el ego. La desdicha aporta ego, y la felicidad se lo lleva.

    Nos gustaría ser aunque fuéramos desdichados; no queremos des­aparecer. Y eso es lo que está en juego, ese es el juego. Uno ha de des­aparecer, y solo entonces la felicidad y la verdad son posibles.

    http://yosoyeadd.blogspot.com/

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s