Relación no es dependencia


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Ahora bien, para la mayoría de nosotros la relación con otro está basada en la dependencia económica o psicológica. Esta dependencia crea miedo, genera en nosotros posesividad, termina en fricción, desconfianza y frustración.

La dependencia económica de otro puede, quizás, ser eliminada por medio de la legislación y de una organización adecuada, pero a lo que me refiero específicamente es a esa dependencia psicológica de otro, que es el resultado del anhelo de satisfacción personal, de felicidad, etc. En esta relación posesiva, uno se siente enriquecido, creativo y dinámico; uno siente que la pequeña llama de su ser está siendo incrementada por el otro y, puesto que uno no quiere prescindir de esta fuente de plenitud, tiene miedo de perder al otro; así es como aparecen los miedos posesivos con todos sus problemas resultantes.

Por tanto, en esta relación de dependencia psicológica es inevitable que haya siempre miedo o recelo, el cual suele ocultarse detrás de palabras placenteras. La reacción de este miedo le conduce a uno habitualmente a la búsqueda de seguridad y enriquecimiento por diversos cauces, a aislarse en ideas e ideales, o a buscarle sustitutos a la satisfacción.

Aunque uno dependa de otro, no obstante existe el deseo de permanecer intacto, de ser íntegro. El problema complicado de la relación es cómo amar sin dependencia, sin fricción y conflicto; cómo vencer el deseo de aislarse, de apartarse de la causa del conflicto. Si para nuestra felicidad dependemos de otro, de la sociedad, o del entorno, éstos se convierten en algo esencial para nosotros, nos aferramos a ellos y nos oponemos violentamente a cualquier alteración de los mismos porque dependemos de ellos para nuestra seguridad psicológica y nuestro confort.

Aunque intelectualmente podamos percibir que la vida es un proceso continuo de flujo, de mutación, que requiere constante cambio, no obstante, emocional o sentimentalmente, nos aferramos a los valores establecidos y reconfortantes; de ahí que haya una batalla constante entre el cambio y el deseo de permanencia. ¿Es posible ponerle fin a este conflicto?

¿Qué estás haciendo con tu vida? © 2001, KFA. 

     

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