Hay una tristeza dentro de mí que, aún cuando me siento feliz, me dicen que también ahí está la tristeza


Cuando me siento feliz aún as� me dicen que también ah� está la tristeza

    Hay una tristeza dentro de mí con la que no tengo ningún contacto. Sé que es mi ego. Pero me cansa mucho que la gente me diga que me veo triste. Cuando me siento feliz aún así me dicen que también ahí está la tristeza. Simplemente no sé qué hacer al respecto.

  

   Haz una cosa. Siempre que alguien lo diga, acéptalo con profunda gratitud y diles que están en lo cierto, que estás triste. Estás evitando el hecho. Es por ello que te estás sintiendo muy lastimado; de lo contrario no lo estarías. Si alguien dice que eres hermoso, no te sientes lastimado. Te sientes agradecido, es un cumplido.

¿Por qué te sientes lastimado cuando alguien dice que te ves triste? Porque no deseas estar triste, y lo estás, y quieres que nadie sepa que estás triste, aún si lo estás.

 

Acéptalo. Cuélgate un letrero alrededor del cuello:

 ESTOY TRISTE. POR FAVOR SIGUE RECORDÁNDOMELO.

 Hará maravillas. ¡Haz un letrero! Durante tres días tienes que usarlo.

 Acéptalo. Nadie te está lastimando; nadie desea lastimar a nadie. La gente es hermosa. Si dicen que estás triste, simplemente están diciendo que les gustaría que no estuvieras triste… les gustaría que estuvieras feliz porque tu tristeza también los hará sentir tristes.

 Quienquiera que se te acerque: un amigo, un vecino, un amante… si estás triste, haces que también esté triste. Creas una situación triste, y si alguien entra en tu terreno está destinado a estar triste. Si continúa riéndose a pesar de tu tristeza, será ofensivo. Incluso si desea reír, incluso si había venido para reír contigo, no puede hacerlo; sólo por ser amable, como parte de la etiqueta. Y si realmente estás triste y la persona se compadece de ti, lo sentirá junto contigo. Cuando dice que te ves triste, está diciendo simplemente que no es bueno que te sientas así.

Te sientes lastimado porque estabas intentando evitar el hecho, y ahora él viene y trae el hecho ante ti. ¡Agradéceselo! Siéntete agradecido de que te lo hizo notar. Y no intentes ocultarlo. ¿Qué puedes hacer? Si estás triste, estás triste. No sonrías y te ocultes tras ello; no crees ninguna pantalla, camuflaje… o fachada.

Una vez que lo aceptes, te darás cuenta que poco a poco hay momentos en que olvidas que tienes que seguir estando triste, y te has sentido feliz. Hace tan sólo un momento, te habías olvidado. Cuando te dije que te colgaras un letrero alrededor del cuello, te habías olvidado por completo; no estabas triste en ese momento.

 La tristeza no es la naturaleza de nadie; es sólo un estado de ánimo, un hábito, un patrón. Puede ser roto. Existe porque lo has elegido. Pero la manera no es luchar con él. La manera es trascender. Así que acéptalo. Estate realmente triste durante tres días. Si te descubres sintiéndote feliz, siéntete triste de inmediato, porque tienes que obedecer al letrero; sino, la gente preguntará qué estás haciendo. Si te sorprendes sonriendo un poco o algo, ¡siéntete culpable!

Es simplemente un viejo hábito en el que te deslizas una y otra vez. Un hábito necesita inconsciencia, un hábito vive en inconsciencia. Si te vuelves consciente de ello, desaparece. Así que por tres días estate conscientemente triste, consistentemente triste, persistentemente triste. No vayas de un lado a otro; inmediatamente agárralo y regresa y estate triste.

¡Fallarás!  

  

 Above All, Don’t Wobble

Si deseas información adicional sobre este tema, en inglés, por favor, dirígete a Biblioteca

 

Osho International Foundation

 

 

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3 pensamientos en “Hay una tristeza dentro de mí que, aún cuando me siento feliz, me dicen que también ahí está la tristeza

  1. Lilya…, Lo que dice Khalil Gibrán sobre la tristeza:

    Cuando nació mi Tristeza, le prodigué mil cuidados, y la vigilé con amorosa ternura.

    Y mi Tristeza creció como todos los seres vivientes, fuerte y hermosa y llena de maravillosas gracias.

    Y mi tristeza y yo nos amábamos, y amábamos al mundo que nos rodeaba. Pues mi Tristeza era de corazón bondadoso, y el mío también era amable cuando estaba lleno de Tristeza.

    Y cuando hablábamos, mi Tristeza y yo, nuestros días eran alados y nuestras noches estaban engalanadas de sueños; porque mi Tristeza era elocuente, y mi lengua también era elocuente con la Tristeza.

    Y cuando mi Tristeza y yo cantábamos juntos, nuestros vecinos sentábanse a la ventana a escucharnos; pues nuestros cantos eran profundos como el mar, y nuestras melodías estaban impregnadas de extraños recuerdos.

    Y cuando caminábamos juntos, mi tristeza y yo, la gente nos miraba con amables ojos, y cuchicheaba con extremada dulzura. Y también había quien nos envidiara, pues mi Tristeza era un ser noble, y yo me sentía orgulloso de mi Tristeza.

    Pero murió mi Tristeza, como todo ser viviente, y me quedé solo, con mis reflexiones.

    Y ahora, cuando hablo, mis palabras suenan pesadas en mis oídos.

    Y cuando canto, mis vecinos ya no escuchan mis canciones.

    Y cuando camino solo por la calle, ya nadie me mira. Sólo en sueños oigo voces que dicen compadecidas: “Mirad: allí yace el hombre al que se le murió su Tristeza”.

    Khalil Gibrán

    Puedes leer el texto completo aquí:

    http://lapagodadelbuda.blogspot.com/search/label/Gibr%C3%A1n%20Khalil

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