Yo quiero cambiar. Veo que soy terriblemente desdichado, estoy deprimido, soy desagradable, violento


Uno hace un esfuerzo tremendo, y al final de ello sigue estando deprimido, es vulgar, desagradable, brutal, sin sentido alguno de lo que es la calidad humana

¿Puede un ser humano cambiar?

Usted debe haberse preguntado, estoy seguro, si un ser humano puede realmente cambiar. Sé que las circunstancias externas cambian: nos casamos, nos divorciamos, tenemos hijos, hay muerte, un empleo mejor, la presión de las nuevas invenciones, etc. Exteriormente se desarrolla una tremenda revolución en la cibernética y en la automatización. Usted debe haberse preguntado si es del todo posible que uno cambie, no en relación con los acontecimientos externos, no un cambio que sea una mera repetición o una continuidad modificada, sino una revolución radical, una mutación total de la mente.

Cuando uno se da cuenta, como usted mismo debe haberlo notado, que de hecho no cambia, uno se siente terriblemente abatido, escapa de sí mismo. De modo que surge la pregunta inevitable: ¿Puede haber un cambio? Recordamos un periodo en que éramos jóvenes, y esa pregunta acude a nosotros nuevamente: ¿Cambian, en modo alguno, los seres humanos? ¿Ha cambiado usted? Quizás ha existido una modificación en la periferia, pero en lo profundo, radicalmente, ¿ha cambiado? Tal vez no queremos cambiar porque nos sentimos bastante cómodos […].

Yo quiero cambiar. Veo que soy terriblemente desdichado, estoy deprimido, soy desagradable, violento, con algún destello ocasional de otra cosa que el mero resultado de un motivo; y ejercito mi voluntad para hacer algo al respecto. Digo que debo ser diferente, que debo abandonar este hábito, ese otro hábito, que debo pensar y sentir de una manera distinta, que debo actuar de una manera distinta, que debo ser más esto y menos aquello. Uno hace un esfuerzo tremendo, y al final de ello sigue estando deprimido, es vulgar, desagradable, brutal, sin sentido alguno de lo que es la calidad humana. Entonces se pregunta si existe de hecho cambio alguno. ¿Puede un ser humano cambiar?

 Obras Completas de J. Krishnamurti – Vol. XV

4 pensamientos en “Yo quiero cambiar. Veo que soy terriblemente desdichado, estoy deprimido, soy desagradable, violento

  1. Uno hace un esfuerzo tremendo, y al final de ello sigue estando deprimido, es vulgar, desagradable, brutal, sin sentido alguno de lo que es la calidad humana. Entonces se pregunta si existe de hecho cambio alguno. ¿Puede un ser humano cambiar?

  2. Yo taqmbién quisiera cambiar, pero por más qeu intente no puedo, tampoco sé por donde empezar. Més tras mes en lo mismo, hasta que ya han pasado 50. Y yo sigo igual, me deprimo y eso afecta también a mi vida de pareja, y al final mi vida es un desastre, y yo no se donde meterme para no tener que darle la cara al mundo.

  3. Cathy,

    Usted tiene que tener una mente clara, una mente libre que no esté atada a cosa alguna, esto es esencial; y uno no puede tener una mente clara, penetrante, si hay temor de alguna clase. El miedo traba la mente. Si la mente no se enfrenta a los problemas que ella misma ha creado, no es una mente clara, profunda. Afrontar las propias peculiaridades, darnos cuenta de nuestros impulsos internos, reconocer todo esto sin ninguna resistencia, es tener una mente profunda y clara. Sólo entonces puede haber una mente sutil, no sólo aguda. Una mente sutil no se apresura; vacila. No es una mente que saca conclusiones, que emite juicios o formulaciones. Esta sutileza es fundamental. La mente tiene que saber escuchar y esperar, moverse con lo profundo. Esto no es para lograrse al final, sino que esta cualidad de la mente tiene que estar ahí desde el principio mismo. Usted puede tenerla, concédale una plena y profunda oportunidad de florecer.

    Penetrar en lo desconocido, no dar nada por sentado, no suponer nada, estar libres para descubrir; sólo entonces puede haber hondura y, comprensión. De lo contrario, uno permanece en la superficie. Lo que importa no es comprobar o refutar un punto, sino descubrir la verdad.

    La verdad del cambio se comprende cuando sólo existe ‘lo que es’. ‘Lo que es’ no es diferente del pensador. El pensador es ‘lo que es’, no está separado de ‘lo que es’.

    No es posible hallarse en paz si hay cualquier clase de deseo, cualquier esperanza de algún estado futuro. El sufrimiento es lo que sigue al deseo, y la vida está generalmente llena de deseos; incluso alimentar un solo deseo lleva a incesante desdicha. Porque el liberarse de ese único deseo, aun el saber que ese deseo requiere atención, es para la mente un asunto bastante serio. Cuando lo descubra no deje que se convierta en un problema. Prolongar el problema es permitirle que eche raíces. No deje que arraigue. El único deseo es el único dolor. Oscurece la vida; hay frustración y angustia. Sólo esté atenta al deseo y sea sencilla al respecto.

    Lo que importa es un cambio radical en el nivel inconsciente. Ninguna acción consciente de la voluntad puede afectar el inconsciente. Como lo consciente no puede afectar las búsquedas, los deseos y los instintos inconscientes, la mente consciente tiene que serenarse, aquietarse, y no tratar de forzar al inconsciente para que se amolde a algún patrón particular de acción. El inconsciente tiene su propio patrón de acción, su propia estructura dentro de la cual funciona. Esta estructura no puede ser rota por ninguna acción externa, y la voluntad es un acto externo. Si esto se ve y se comprende de verdad, la mente externa se aquieta; y a causa de que no hay una resistencia establecida por la voluntad, uno descubrirá que el denominado inconsciente comienza a liberarse a sí mismo de sus propias limitaciones. Sólo entonces hay una transformación radical de todo el ser del hombre.

    Hay enorme descontento, y pensamos que una ideología el comunismo u otra­ va a resolverlo todo, que incluso desterrará el descontento, cosa que jamás puede hacer. El comunismo o cualquier otro condicionamiento, como el de la religión organizada, jamás podrán terminar con el descontento; pero tratamos en todas las formas posibles de sofocarlo, de moldearlo, de contentarlo, sin embargo, está siempre ahí. Pensamos que está mal sentirnos descontentos, que no es normalmente correcto, y, sin embargo, no podemos deshacernos del descontento. Este tiene que ser comprendido. Comprender no es condenar. De modo que investíguelo realmente, obsérvelo sin deseo alguno de cambiarlo. Esté alerta al descontento mientras éste opera durante el día, perciba sus modalidades y esté a solas con él.

    La libertad llega cuando la mente está sola. Nada más que por el gusto de hacerlo, mantenga la mente quieta, libre de todo pensamiento. Juegue con ello, no lo convierta en un asunto muy grave; esté atenta sin ningún esfuerzo, deje que la mente se aquiete.

    La frustración existe en tanto uno esté buscando la realización personal. El placer de realizarse es un deseo constante, y nosotros queremos la continuidad del placer. La terminación de ese placer es frustración, y en ello hay dolor. Entonces la mente busca otra vez la realización en distintas direcciones, y otra vez se encuentra con la frustración. Esta frustración es el movimiento de la conciencia egocéntrica, que es aislamiento, separación, sentimiento doloroso de soledad. La mente quiere escapar de todo esto otra vez hacia alguna forma de realización. La lucha por realizarse engendra el conflicto de la dualidad. Cuando la mente ve la verdad de lo inútil que es la realización personal, cuando ve que en ella hay siempre frustración, sólo entonces puede permanecer en ese estado de soledad del cual no hay modo de escapar. Cuando la mente se halla en este estado de soledad, sin ningún escape, sólo entonces se libera de la frustración. La separación existe a causa del deseo de realizarse; la frustración es separación.

    Ahora no debe haber ningún tipo de choques emocionales, ni siquiera los más fugaces. Estas reacciones psicológicas afectan el cuerpo con sus efectos adversos. Sea íntegra; no ‘trate’ de serlo, sea íntegra. No dependa de nadie ni de nada, no dependa de ninguna experiencia, de ningún recuerdo; la dependencia del pasado, por agradable que éste haya sido, sólo impide la integridad en el presente. Esté atenta, y deje que esa atención se mantenga intacta, constante, aunque sea por un minuto.

    El dormir es esencial; durante el sueño parece que uno alcanza profundidades desconocidas, profundidades que la mente consciente jamás puede tocar ni experimentar. Aunque no se pueda recordar la experiencia extraordinaria de un mundo que está más allá de lo consciente y lo inconsciente, ello tiene su efecto sobre la conciencia total de la psique. Es probable que esto no esté muy claro, pero sólo léalo y juegue con ello. Yo siento que hay ciertas cosas que nunca pueden expresarse claramente. No hay palabras adecuadas para ellas, y sin embargo esas cosas están ahí.

    Especialmente para usted, es importante tener un cuerpo que no esté sometido a ninguna enfermedad. Voluntariamente y con facilidad, debe desechar todas esas remembranzas e imágenes placenteras, de modo que su mente esté libre e incontaminada para lo real. Hágalo, por favor, preste atención a lo escrito aquí. Todas las experiencias, todos los pensamientos deben terminar cada día, cada minuto, a medida que surgen, de modo que la mente no extienda raíces hacia el futuro. Esto es realmente importante, porque ésta es la verdadera libertad. De esta manera no hay dependencia, porque la dependencia es causa de dolor, afecta lo físico y engendra resistencia psicológica. Y, como usted dijo, la resistencia crea problemas realizarse, llegar a ser perfecto, etcétera­. La búsqueda implica lucha, empeño, esfuerzo; este esfuerzo, esta lucha, terminan invariablemente en la frustración deseo algo o deseo ser algo­ y en el proceso mismo de obtener el éxito está la apetencia por el más; y como el más nunca está a la vista, siempre existe un sentimiento de frustración. Por lo tanto, hay dolor. Y entonces uno se vuelve nuevamente hacia otra forma de realización personal con sus consecuencias inevitables. Las implicaciones de la lucha, del esfuerzo, son enormes. ¿Por qué busca uno? ¿Por qué la mente está buscando sin cesar, y qué es lo que la hace buscar? ¿Sabe usted, se da cuenta de lo que está buscando? Si es así advertirá que el objeto de su búsqueda varía de un período a otro. ¿Alcanza a ver el significado de la búsqueda, con sus frustraciones y su dolor? ¿Se da cuenta de que cuando encuentra algo que es muy gratificante, hay estancamiento con sus alegrías y sus temores, con su progreso y su devenir? Si usted advierte que está buscando, ¿es posible que la mente deje de buscar? Y si la mente no busca, ¿cuál es la respuesta inmediata, real de una mente que no busca?

    Juegue con esto, descubra; no fuerce nada, no deje que la mente se restrinja a alguna experiencia particular, porque entonces la mente engendrará su propia ilusión.

    He visto a una persona que se está muriendo. ¡Qué atemorizados estamos ante la muerte! Lo que en realidad nos atemoriza es el vivir, no sabemos cómo vivir; conocemos el dolor, y la muerte es para nosotros sólo el dolor final, Dividimos la vida como el vivir y el morir. Así tiene que existir el desconsuelo de la muerte, con su separación, su dolorosa soledad, su aislamiento. La vida y la muerte son un solo movimiento, no son estados aislados. Vivir es morir, morir para todas las cosas, renacer cada día. Esta no es una afirmación teórica, sino algo que debe vivirse y experimentarse. Es la voluntad egocéntrica, este constante deseo de ser esto o aquello, la que destruye el puro ‘ser’. Este ‘ser’ es por completo diferente del sopor de la satisfacción, de la realización personal o de las conclusiones de la razón. Este ‘ser’ es ajeno al ‘sí mismo’. Una droga, un interés, una absorción en algo, una completa ‘identificación’, pueden producir un estado que se desea, el cual sigue siendo conciencia de uno mismo. El verdadero ser es la terminación del deseo voluntad. Juegue con estos pensamientos y experimente alegremente con ellos.

    Es una temprana madrugada sin nubes; el cielo es muy puro, suave y azul. Todas las nubes parecen haber desaparecido, pero pueden presentarse otra vez durante el día. Después de este frío, del viento y la lluvia, de nuevo estallará la primavera. Esta ha estado prosiguiendo suavemente a pesar de los fuertes vientos, pero ahora cada hoja, cada retoño, se regocijarán. ¡Qué cosa tan bella es la tierra! ¡Qué hermoso es todo lo que brota de ella las rocas, los torrentes, los árboles, la hierba, las flores, las infinitas cosas que produce­! Sólo el hombre genera aflicción, sólo él destruye su propia especie; sólo él explota a su prójimo, tiraniza y mata. Es el más desdichado y sufriente, el más inventivo, y el conquistador del tiempo y del espacio. Pero con todas sus capacidades, a pesar de sus hermosos templos e iglesias, de sus mezquitas y catedrales, vive sumido en su propia oscuridad. Sus dioses son sus propios miedos, y sus amores sus propios odios. ¡Qué mundo maravilloso podríamos hacer de éste, sin nuestras guerras, sin nuestros miedos! Pero de qué sirve la especulación, no sirve de nada.

    Lo real es el descontento del hombre, el inevitable descontento. Es una cosa preciosa, una joya de gran valor. Pero uno le tiene miedo, lo disipa, lo utiliza o permite que se lo utilice para producir ciertos resultados. El hombre le teme al descontento, pero éste es una joya preciosa que él no valora. Viva con el descontento, obsérvelo día tras día sin interferir con sus movimientos; entonces es como una llama que quema todas las impurezas, dejando aquello que no tiene morada ni medida. Lea muy atentamente todo esto.

    Sea prudente y definida respecto de su salud; no permita que la emoción y el sentimiento interfieran con su salud ni que empequeñezcan su propia acción. Hay demasiadas influencias y presiones que de manera constante moldean la mente y el corazón; esté alerta a ellas, atraviéselas sin volverse una esclava de ellas. Ser esclavo de algo es ser mediocre. Manténgase despierta, en llamas.

    Enfréntese al temor, invítelo, no deje que le sobrevenga súbitamente, inesperadamente; afróntelo de manera constante; persígalo con diligencia y deliberación. Espero que se encuentre bien y que todo eso no haya dejado cicatrices en usted; probablemente pueda curarse y tras ello proseguiremos. No permita que eso la asuste.

    Krishnamurti

  4. buenas
    Muchas gracias por la informacion, creo haber entendido, es vivir en el presente, dejar el pasado, y dejar de vivir en el futuro, muchas formas e intentado cada vez tu centro te pide mas vas traspasando algunas y vienen otra es como las olas del mar, pero me siento a veces cansada de experimentar, e estado muchos anos con un maestro y e sido su disipula poniendo en practica sus ensenanzas, llevo meditando muchos anos, pero todavia me deprimo mucho, quizas sea mi ego disfrazado, el que a meditado no lo se intentare dejar ir mi pasado y mi futuro, espero siempre de mi entorno quizas espero de mi familia, pero no esta, una pareja, esta en sus propia vida haciendo, no tengo que esperar de nadie y esto me da tristeza cuando somos seres humanos y nuestra naturaleza es estar acompanados, no solo Dios o la existencia nos tiene que acompanar, la existencia misma es en compania, creo.
    Gracias.

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