Si tienes miedo de las mujeres, tendrás miedo de Dios, tendrás miedo del amor, de la oración. Tendrás miedo de todo lo bello, porque la mujer personifica la belleza y la gracia


porque la mujer personifica la belleza y la gracia

En un grupo de terapia que hice recientemente descubrí que estaba lleno de violencia y de miedo hacia las mujeres. Tengo la impresión de que el miedo a las mujeres está relacionado con mi propio nacimiento, que volví a experimentar en el grupo y que fue muy doloroso para mí.

 

 

Son interdependientes y están relacionados. El miedo a las mujeres es, básicamente, el miedo a la madre. Y todo el mundo tiene que reconciliarse con la madre. Si no lo haces, no podrás reconciliarte con ninguna mujer, porque todas las mujeres te recordarán a tu madre. Algunas veces no será consciente, pero te tocará a nivel inconsciente.

 

Actualmente, todos los nacimientos son dolorosos. La civilización ha destruido por completo el nacimiento natural. Los niños no nacen naturalmente. La madre está tan tensa que no colabora en el proceso del nacimiento. De hecho, lo empieza a obstruir. No le permite salir al niño. Empieza a cerrar su vientre. Esto está en consonancia con la vida tensa que vivimos. La idea moderna, la idea en la que se basa toda la ansiedad, es que tenemos que luchar con la vida y con la naturaleza. De modo que no te ocurre especialmente a ti. Todos los niños han padecido, de un modo u otro, el nacimiento.

 

La única forma es revivirlo, volver a hacerlo completamente consciente. Cuando lo puedas vivir conscientemente, podrás entender y perdonar a tu madre, porque la pobre mujer estaba sufriendo. No es que te haya hecho algo a ti, ella misma era una víctima. Nadie tiene la culpa porque toda la situación es culpable. Estaba cargada con su propio nacimiento y lo volvió a representar contigo. Era la única manera en que sabía hacerlo. Por eso una vez que te das cuenta, que te vuelves consciente, despierto, puedes perdonar. No sólo eso, sino que podrás sentir compasión por ella.

 

 Cuando surge dentro de ti la compasión por tu madre, la reconciliación ha sucedido. Entonces no estarás lleno de rencor, y renunciar al rencor te ayudará a relacionarte con las demás mujeres. No tendrás miedo; serás amoroso. La mujer es uno de los fenómenos más bellos de la tierra; no se puede comparar con nada. La mujer es la obra maestra de Dios. Si tienes miedo de las mujeres, tendrás miedo de Dios, tendrás miedo del amor, de la oración. Tendrás miedo de todo lo bello, porque la mujer personifica la belleza y la gracia.

 

Cuando esto suceda -que empieces a fluir hacia la energía femenina a tu alrededor desaparecerá tu violencia. La violencia no es nada más que la energía que se tiene que convertir en amor, y no lo está haciendo. La violencia es amor no vivido. Una persona violenta tiene demasiada energía de amor y no sabe cómo liberarla. El amor es creativo, la violencia es destructiva, y la energía creativa se convierte en destructiva si no la usas.

 

El grupo te ha hecho consciente de cosas hermosas, muy significativas.

Hay mucha gente que viene a verme porque tiene miedo de las mujeres, mucho miedo. Debido a ese miedo, no pueden establecer una relación importante, no se pueden relacionar; el miedo siempre está ahí. Si tienes miedo, la relación se corromperá con el miedo. No podrás actuar con totalidad. Te relacionarás a medias, con miedo: el miedo a ser rechazado, el miedo a que la mujer pueda decir no.

 

Y hay otros miedos. Si un hombre repite «no tengo miedo de las mujeres y cada día estoy mejor», si prueba este método, podrá reprimir momentáneamente el miedo, pero seguirá estando ahí y volverá a aparecer una y otra vez.

 

El hombre que tiene miedo de las mujeres revela que ha tenido una experiencia con la madre que le ha causado miedo, porque la madre es la primera mujer. Durante tu vida te puedes relacionar con muchas mujeres como esposa, amante, hija, hermana, amiga, pero prevalecerá la imagen de la madre. Es tu primera experiencia. Toda la estructura de tu relación con las mujeres se basará en esos cimientos, que son la relación con tu madre. Si un hombre tiene miedo de las mujeres tiene que volver hacia atrás, tiene que retroceder en la memoria, volver y encontrar el origen del miedo. Puede ser un incidente cualquiera, de poca importancia, tal vez lo haya olvidado completamente. Pero si retrocede, encontrará la herida en algún lugar.

 

Querías que tu madre te amase, como cualquier niño, pero tu madre no estaba interesada. Era una mujer ocupada; tenía que participar en numerosas asociaciones, clubes, esto y aquello. No estaba dispuesta a darte el pecho porque quería tener un cuerpo proporcionado. Quería que sus pechos estuviesen intactos y no destrozados por ti. Quería que sus pechos siempre pareciesen jóvenes, por eso se negó a darte el pecho. 0 quizá tuviera otros problemas en su mente: tal vez no eras un niño deseado. Has venido como una carga, nunca te han deseado. Falló la píldora y naciste tú. 0 quizá odiaba a su marido y tú tenías la misma cara…, un odio profundo, por una razón u otra. Pero tienes que retroceder y volverte a convertir en un niño.

 

Recuerda que no se pierde ninguna etapa de la vida. Tu niño todavía está en tu interior. No es que el niño se convierta en un joven, no. El niño se queda dentro, el joven se implanta encima y después se implanta el viejo encima del joven, una capa tras otra. El niño nunca se convierte en un joven. El niño permanece ahí, cubierto por una capa del joven. El joven nunca se hace viejo; hay otra capa de vejez, que lo cubre. Te conviertes en una especie de cebolla -con muchas capas- y si profundizas, todas las capas siguen ahí intactas.

 

La terapia primaria ayuda a la gente a retroceder y a convertirse de nuevo en niños. Patean, lloran, gimen, gritan, y el grito ya no pertenece al presente. No pertenece al hombre actual, sino al niño que está escondido detrás. Cuando surge ese grito, el grito primario, muchas cosas se transforman inmediatamente. Esto es parte del método del prati-prasav.

Patanjali, hace cerca de cinco mil años, enseñó un sistema por el que había que reconducir cada efecto hasta su causa. Solamente se puede resolver la causa. Cuando cortas las raíces, el árbol morirá. Pero no puedes cortarle las ramas y esperar a que muera. El árbol resurgirá aún más.

 

Prati prasav es una hermosa palabra; prasav significa nacimiento. Cuando nace un niño se llama prasav. Prati prasav significa que vuelves a nacer en la memoria, retrocedes hasta el mismo nacimiento, al trauma del nacimiento, y lo vuelves a revivir. Ten en cuenta que no lo recuerdas, sino que lo vives, lo vuelves a vivir. Recordar es otra cosa. Puedes recordar, puedes sentarte en silencio, pero sigues siendo el mismo hombre: recuerdas que eras un niño y tu madre te pegó fuerte: la herida sigue estando ahí, pero es un recuerdo. Estás recordando un incidente como si le hubiese ocurrido a otra persona. Revivirlo se llama prati prasav.

 

 Revivirlo significa que te conviertes de nuevo en un niño. No es que lo recuerdes; te vuelves un niño, lo vuelves a vivir. Tu madre no te está pegando en tu recuerdo, te vuelve a pegar ahora mismo: la herida, la rabia, el antagonismo, tu espalda encogida, el rechazo y tu reacción, como si todo estuviese volviendo a pasar. Esto es prati prasav.

 

Esto no es sólo la terapia primaria, sino un método para cualquier buscador que esté buscando una vida llena de verdad.

 

 

OSHO

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2 pensamientos en “Si tienes miedo de las mujeres, tendrás miedo de Dios, tendrás miedo del amor, de la oración. Tendrás miedo de todo lo bello, porque la mujer personifica la belleza y la gracia

  1. todo este escrito es tan cierto que sirve para nuestra ubicacion personal ;para curar heridas q nos sabemos hallalas…

  2. La mujer y el hombre, “ambos”, son la obra maestra de Dios. El hombre, el var´n también es belleza, gracia y fuerza. No perdamos perspectiva, los dos géneros son valiosos.

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