Maestro, ¿Me das tu bendición para casarme con mi Amada?


¿Por qué estás en contra del matrimonio?

Sé que estás en contra del matrimonio, pero aún así me quiero casar. ¿Me podrías dar tu bendición?

Medita sobre la máxima de Murphy: A un tonto pronto se le acaba su calma.

Medita sobre ello: A un tonto pronto se le acaba su calma. Eso es en lo que el matrimonio se va a convertir. Sólo los tontos piensan en términos legales, por lo demás, el amor basta y sobra. Y yo no estoy en contra del matrimonio – estoy a favor del amor. Eso no es posible. El amor puede convertirse en matrimonio. Tienes que trabajar muy conscientemente para transformar tu amor en un matrimonio.

Comúnmente, las personas destruyen su amor. Hacen todo por destruirlo y luego sufren. Y siguen diciendo: “¿Qué es lo que salió mal?”. Ellos lo destruyen – hacen todo por destruirlo. Hay un enorme deseo y anhelo de amor, pero el amor necesita de mucha consciencia. Sólo entonces puede alcanzar su cúspide más alta – y esa cúspide más alta es el matrimonio. No tiene nada que ver con la ley. Es la fusión de dos corazones en la totalidad. Es el funcionamiento de dos personas en sincronía – eso es el matrimonio.

Pero las personas prueban el amor y, como son inconscientes… su anhelo está bien, pero su amor está lleno de celos, lleno de posesividad, lleno de enojo, lleno de rencor. Pronto lo destruyen. De ahí que durante siglos han dependido del matrimonio. Es mejor comenzar con el matrimonio para que la ley te pueda proteger que llegue a destruirse. La sociedad, el gobierno, la corte, el policía, el sacerdote, todos te obligarán a vivir dentro de la institución del matrimonio, y tú serás sólo un esclavo. Si el matrimonio es una institución, vas a ser un esclavo dentro de ella. Sólo los esclavos desean vivir en instituciones. El matrimonio es un fenómeno totalmente diferente: es la cúspide del amor. Entonces está bien.

Yo no estoy en contra del matrimonio – estoy a favor del matrimonio verdadero. Estoy en contra de lo que es falso, pseudo. Pero es un arreglo. Te da una cierta seguridad, ocupación. Te mantiene comprometido. Aparte de eso, no te enriquece en lo absoluto, no te nutre. Así que si quieres casarte de acuerdo conmigo, sólo entonces te puedo dar mi bendición. Aprende a amar, y suelta todo lo que está en contra del amor. Es una tarea cuesta arriba. Es el arte más grande en la existencia, ser capaz de amar. Uno necesita mucho refinamiento, una gran cultura interior, mucha meditación, para poder ver de inmediato cómo seguimos destruyendo.

Si puedes evitar ser destructivo, si te puedes volver creativo en tu relación; si la apoyas, la nutres; si eres capaz de sentir compasión por la otra persona, no sólo pasión… La pasión por sí sola no puede sostener el amor; se necesita la compasión. Si eres capaz de ser compasivo hacia el otro; si eres capaz de aceptar sus limitaciones, sus imperfecciones; si eres capaz de aceptarlo tal y como él o ella es, y aún así amarlo – entonces un día el matrimonio sucede. Eso puede llevar años. Te puede llevar la vida entera.

Puedes tener mi bendición, pero para un matrimonio legal no necesitas tener mi bendición – y mi bendición tampoco será de ayuda alguna. Y ¡cuidado! Antes de que te adentres en ello, piénsalo dos veces.

¡Sólo mantente un poco alerta en el paso que vas a dar! Mi bendición no va a ayudar. El matrimonio es una trampa y tu esposa, tarde o temprano, encontrará un pájaro gobble.

La señora Moskowitz adoraba el caldo de pollo. Una tarde lo estaba saboreando cuando tres amigos de su esposo entraron. “Señora Moskowitz”, dijo el portavoz, “estamos aquí para decirle que su esposo, Izzy, ha muerto en un accidente automovilístico”. La señora Moskowitz continuó tomando su sopa. Una vez más se lo dijeron. Tampoco reaccionó. “Mire”, le dijo el interlocutor intrigado, “¡le estamos diciendo que su esposo ha muerto!” Ella continuó tomando su sopa. “Caballeros”, les dijo entre un bocado y otro, “dentro de un momento, en cuanto termine con mi caldo de pollo, ¡van a escuchar mis chillidos!”

El matrimonio no es amor; es alguna otra cosa.

Una mujer estaba gimiendo frente a la tumba de su esposo: “Oh, Joseph, hace cuatro años que te fuiste, pero ¡aún te extraño!” En ese momento Grossberg pasaba por ahí y vio a la mujer llorando. “Discúlpeme”, le dijo, “¿a quién le está llorando?” “A mi esposo”, ella le respondió. “¡Lo extraño tanto!” Grossberg miró la lápida y entonces le dijo: “¿A su esposo? Pero la lápida dice: ’A la sagrada memoria de Golda Kreps’ ”. “Oh, sí, él lo puso todo a mi nombre”.

Así que ¡estate un poco alerta antes de que quedes atrapado! El matrimonio es una trampa: quedarás atrapado por la mujer y la mujer quedará atrapada por ti. Es una trampa mutua. Y entonces tienen permiso de torturarse el uno al otro legalmente para siempre. Y particularmente en este país, ¡no sólo durante esta vida sino para la eternidad! El divorcio no está permitido ni siquiera después de la muerte. En la próxima vida tendrás a la misma mujer, ¡recuérdalo!

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2 pensamientos en “Maestro, ¿Me das tu bendición para casarme con mi Amada?

  1. La pasión por sí sola no puede sostener el amor; se necesita la compasión. Si eres capaz de ser compasivo hacia el otro; si eres capaz de aceptar sus limitaciones, sus imperfecciones; si eres capaz de aceptarlo tal y como él o ella es, y aún así amarlo – entonces un día el matrimonio sucede. Eso puede llevar años. Te puede llevar la vida entera.

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