Un Asunto de Vida o Muerte


El hombre vive en libertad. La libertad necesita inseguridad, incertidumbre. Un hombre verdaderamente inteligente siempre está dudando porque no posee dogma alguno en el que confiar, en el que descansar. Ha de observar y responder.

Lao Tsé dice: “Dudo y me muevo por la vida estando alerta porque no sé qué es lo que va a suceder. Y no tengo ningún principio que seguir. He de decidir a cada instante. Nunca decido de antemano. He de decidir cuando llega el momento.”

Entonces uno ha de tener la capacidad de responder. Eso es responsabilidad. La responsabilidad no es una obligación, la responsabilidad no es un deber; es una capacidad de respuesta. Un hombre que desea saber lo que es la vida ha de saber responder. Eso es lo que no ocurre. Siglos de condicionamientos te han hecho similar a las máquinas. Has perdido tu humanidad; la has cambiado por seguridad. Estás seguro y confortable y todo ha sido planeado por los demás. Y ellos lo han puesto todo en el mapa, lo han medido todo. Esto es una absoluta estupidez porque la vida no puede ser medida; es inmensurable. Y no es posible tener ningún mapa porque la vida es un constante flujo. Todo cambia. Nada es permanente excepto el cambio. Dice Heráclito: “No puedes entrar dos veces en el mismo río.” Y los modos de la vida son muy zigzagueantes. Los modos de la vida no son como las vías de un tren. No, no va sobre vías. Y ésa es su belleza, su gloria, su poesía, su música: siempre es una sorpresa.

 

Si buscas seguridad, certeza, tus ojos estarán cerrados y tú te irás sorprendiendo cada vez menos y perderás tu capacidad de maravillarte. Y una vez has perdido tu capacidad de asombro, has perdido la religión. La religión es abrirte a tu corazón asombrado. La religión es una receptividad hacia lo maravilloso que nos rodea.

 

No busques la seguridad, no busques consejo sobre cómo vivir tu vida. La gente acude a mí y me dice: “Osho, dinos cómo deberíamos vivir nuestras vidas.” No estás interesado en conocer lo que es la vida; estás más interesado en construirte un modelo fijo; estás más interesado en acabar con la vida que en vivirla. Deseas estar sometido a una disciplina.

 

Existen en todo el mundo sacerdotes y políticos dispuestos, expectantes por ayudarte. Acude a ellos y ellos impondrán sus disciplinas sobre ti. Disfrutan del poder que proviene del imponer sus propias ideas sobre los demás.

 

Yo no estoy aquí para esto. Yo estoy aquí para ayudarte a ser libre. Y cuando digo que estoy aquí para ayudarte a ser libre, me incluyo a mí. También estoy aquí para ayudarte a que te liberes de mí. Mi sanyas es algo muy paradójico. Te entregas a mí para poder ser libre. Yo te acepto y te inicio en el sanyas para ayudarte a que te liberes de todo dogma, de toda escritura, de toda filosofía. Y yo estoy incluido en eso. El sanyas es tan paradójico – debería serlo – como la vida misma. Entonces sí está vivo.

 

Osho

 

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Un pensamiento en “Un Asunto de Vida o Muerte

  1. Yo estoy aquí para ayudarte a ser libre. Y cuando digo que estoy aquí para ayudarte a ser libre, me incluyo a mí. También estoy aquí para ayudarte a que te liberes de mí.

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