Entre el nacimiento y la muerte puedes tener libertad pero el precio es aceptar la responsabilidad en su totalidad


COMPRENDER LAS RAÍCES DE LA ESCLAVITUD

No hay ningún Dios que pueda decidir tu dicha. Estás solo en la existencia. Llegas solo, mueres solo. Entre el nacimiento y la muerte puedes tener libertad pero el precio es aceptar la responsabilidad en su totalidad. Por supuesto puedes engañarte a ti mismo pensando que alguien está contigo —tu mujer, tu padre, tu madre, tu marido, tus hijos, tu amigo— pero esto es solo una falacia. Llegas solo, te vas solo; estás solo entre el nacimiento y la muerte.

Y no estoy diciendo que no puedas amar a un hombre o a una mujer. De hecho, cuando dos personas independientes, libres, que asumen la responsabilidad sobre sus propios hombros, se unen, hay en ello una inmensa belleza. Ninguno de ellos es una carga para el otro. Ninguno de ellos está echándole nada al otro. Habéis desechado la idea misma de echar nada. Podéis estar juntos, pero vuestra soledad permanece intacta, pura, límpida, virgen. Nunca transgredís los territorios del otro. Podéis disfrutar el uno del otro porque estáis separados.

Cuanto más separados estáis  —cuanto más claramente entendéis que tú estás solo, ella está sola— mayor es la posibilidad de un gran encuentro de dos soledades, dos purezas, dos individuos. Olvídate de palabras como destino, sino, kismet, Dios. Y no te dejes embaucar por astrólogos, adivinadores del pensamiento, quirománticos, pronosticadores de tu futuro. ¡No hay futuro si tú no lo creas! Y lo que va a existir mañana va a ser tu creación. Y hay que hacerlo hoy, ahora… porque de hoy, del útero del hoy, nacerá el mañana.

Cuando dos personas independientes, libres, que asumen la responsabilidad sobre sus propios hombros, se unen, hay en ello una inmensa belleza. Ninguno de ellos es una carga para el otro. Ninguno de ellos está echándole nada al otro. Habéis desechado la idea misma de echar nada.

Asumid totalmente la responsabilidad de vosotros mismos: ese es el mensaje que os doy. Por eso estoy tratando continuamente de destruir el Dios que hay en vuestras mentes. No tengo nada contra él. ¿Cómo iba a tener algo contra él? ¡No existe! ¿Pensáis que estoy perdiendo el tiempo luchando con algo que no existe? No, estoy luchando con vuestros condicionamientos: ellos sí existen.

OSHO

Un pensamiento en “Entre el nacimiento y la muerte puedes tener libertad pero el precio es aceptar la responsabilidad en su totalidad

  1. bueno pienso que la soledad es subjetiva e instrinsica en cada ser por lo tanto la soledad se la vive auque este rodeado de muchos seres(amigos, familiares, hijos)por lo tanto el estar solo tambienes alegria

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