LA ETOLOGÍA DEL MIEDO ¿Qué tipo de vida puede surgir del miedo?


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La intensidad con la que me afecta el miedo va desde una ligera incomodidad o nudo en el estómago hasta un pánico vertiginoso, como si el mundo se fuera a acabar. ¿De dónde procede? ¿Adónde se dirige? 

EL MIEDO SOLO EXISTE EN EL MECANISMO DE LA MENTE. Tendrás que aprender a separarte del mecanismo. Nos hemos identificado tanto con el mecanismo que nos hemos olvidado por completo de la distancia. Solo es la mente, y la mente no es otra cosa que el conjunto de los condicionamientos recibidos de otros.

Empieza a observar un poco. Por ejemplo, ves una rosa e inmediatamente dices: «Es hermosa». Analízalo, obsérvalo: ¿de quién son las palabras que estás repitiendo? ¿Esta aseveración de que la flor es hermosa es tu experiencia aquí, ahora, en este momento? ¿Es realmente tu experiencia en este momento, o simplemente estás repitiendo unas palabras que has leído en un libro o que has oído decir a alguien cuando eras niño? Un profesor, un familiar, un amigo… haz memoria, lo que encuentres te sorprenderá.

Si te observas en profundidad lograrás recordar: «Es cierto, esa determinada persona fue la primera a quien le oí decir: “Mira que flor tan hermosa”». Eso entró a formar parte de tu programa, y lo has estado repitiendo desde entonces. Y cuanto más lo has repetido, más se ha ido integrando. Ahora es casi como una grabación magnetofónica: Ves la flor, que es el estímulo, e inmediatamente viene la respuesta, la grabación empieza a reproducirse diciendo: «Es hermosa». No eres tú quien lo está diciendo.

El programa ni siquiera te ha permitido ver la flor.

Tampoco el miedo procede de tu ser. Obsérvalo, analízalo, entra en ello, y te sorprenderás al descubrir quién te ha enseñado.

Alguien te ha hecho temer al amor, a los extraños, a lo desconocido, cuando eras pequeño; de ahí esas voces. Podrás descubrir de quién son esas voces; de tu madre, de tu padre… y no estoy diciendo que estuvieran equivocados. Cuando lo dijeron, tenían sentido. Pero ahora no lo tiene. Ya eres mayor, ahora esos programas no son apropiados, no son más que resacas del pasado; pero siguen ahí porque la mente no sabe cómo borrarlos; a no ser que te vuelvas muy consciente y los borres conscientemente. La mente no puede borrar sus programas automáticamente. La mente solo tiene la posibilidad de ser programada, no puede desprogramarse a sí misma.

Este es uno de los problemas más fundamentales que se han de afrontar. Y en eso consiste mi trabajo: ayudarte a tomar conciencia de tu programación y, así, puedas separarte y ver que no eres el programa. Solo entonces, cuando haya la suficiente distancia, podrás borrar muchos programas que simplemente han caducado, que ya no tienen sentido pero que, si no te separas de ellos, llevas y llevarás hasta que mueras.

Según he observado, el niño se identifica con su mente programada alrededor de los cinco años. Hasta esa edad, el niño todavía está vivo, porque aún no ha sido programado; después, se transforma en un mecanismo. Alrededor de los cinco años de edad, se deja de aprender por completo. Uno repite el programa cada vez mejor, más hábilmente, más eficientemente pero, básicamente, es el mismo programa hasta la muerte… a no ser que, por azar, llegues a una situación, a un campo de energía en el que se te pueda hacer consciente; casi obligándote, a pesar de ti mismo, a darte cuenta de todo este disparate que la mente te está jugando.

Siempre que te encuentras con algo nuevo tu mente te dice: « ¡Espera! Esto es muy extraño; es algo que no habías hecho nunca antes». La mente te dice: «No hagas nada que no hayas hecho antes; no lo hagas, es arriesgado. ¿Quién sabe cuál será el resultado? ». La mente es siempre ortodoxa porque vive a través de programas. Ella quiere que solo hagas aquello que ya has hecho, porque en eso eres bueno, eficiente. Es más seguro, ya sabes hacerlo.

Pero si entras en alguna extraña situación, ¿quién sabe lo que puede ocurrir? ¿Quién sabe si será lo correcto o no? ¡Ten cuidado! La mente te dice: «Ajústate al viejo programa, limítate a vivir como lo has estado haciendo hasta ahora; si mantienes la misma rutina, habrá menos posibilidades de errar».

La mente quiere evitar errores, pero la vida no; la vida quiere ir a través de los errores para aprender más; porque solo se aprende yendo a través del intento y el error. Si dejamos de cometer errores, también dejamos de aprender. Y por lo que yo he observado, la gente que deja de aprender se vuelve neurótica; el no aprender es una especie de neurosis. Uno siente miedo a aprender más, así que se mantiene en la misma rutina. Uno se cansa, se aburre pero, no obstante, sigue manteniéndose en la misma rutina porque se ha acostumbrado a ella; le resulta familiar, conocida.

La aparición del miedo solo es una indicación de que ha surgido algo que va en contra del programa que has estado siguiendo hasta ahora, de que has llegado a una situación en la que tendrás que volver a aprender. Eso significa que tendrás que abandonar tu neurosis, significa que todo lo que has hecho, desde tu niñez hasta ahora, desde que tenías cinco años hasta ahora, ha de ser borrado, abandonado poco a poco… para que puedas volver a ser un niño y reanudar el proceso de aprendizaje donde lo habías dejado.

La intensidad con la que me afecta el miedo va desde una ligera incomodidad o nudo en el estómago hasta un pánico vertiginoso, como si el mundo se fuera a acabar. ¿De dónde procede? ¿Adónde se dirige?

Todos tus miedos son producto de la identificación.

Cuando amas a una persona, con el amor, en el mismo paquete, viene el miedo: esa persona puede dejarte. Ya ha dejado a otro para estar contigo; hay precedentes, puede que contigo haga lo mismo. Tienes miedo, sientes un nudo en el estómago. Tu apego es tan grande que no puedes entender el simple hecho de que has venido al mundo solo. Antes, vivías sin esa persona, y estabas perfectamente, sin el nudo en el estómago. Un día, si esa persona se va… ¿a qué viene ese nudo? Tú ya sabes cómo estar sin esa persona, podrás volver a estar solo.

El miedo a que mañana puedan cambiar las cosas… uno se puede morir, se puede arruinar, perder su empleo, mil y una cosas pueden cambiar. Estás repleto de miedos, y ninguno de ellos es válido; porque ayer también estabas repleto de todos esos miedos, innecesariamente. Las cosas pueden haber cambiado, pero todavía sigues vivo. El ser humano tiene una enorme capacidad para ajustarse a cualquier situación. Se dice que los hombres y las cucarachas son los seres que tienen la mayor capacidad de ajustarse. Por eso, donde sea que haya hombres, habrá cucarachas, y donde haya cucarachas, habrá hombres. Van juntos, son similares. Los primeros hombres que llegaron a lugares tan remotos como el Polo Norte o el Polo Sur se dieron cuenta de que habían traído consigo a las cucarachas y que, además, estaban perfectamente sanas y reproduciéndose.

Solo con observar su distribución en la Tierra se puede ver que el hombre vive en miles de diferentes climas, situaciones geográficas, políticas, sociológicas, religiosas; no obstante, se las apaña para vivir. Y lleva siglos viviendo… las cosas van cambiando y él se va adaptando.

No hay nada que temer. Aunque se acabe el mundo, ¿qué importa? ¡Tú te acabarás con él! ¿Acaso crees que cuando el mundo se acabe quedarás tú solo en una isla? No te preocupes, ¡algunas cucarachas te harán compañía! ¿Qué problema hay si se acaba el mundo? Es algo que me han preguntado muchas veces, pero ¿dónde está el problema? Si se acaba, se acaba. No supondrá ningún problema para nosotros porque no estaremos aquí; estaremos acabándonos con él, y no habrá nadie para preocuparse por ello. En realidad, será la liberación definitiva del miedo. El final del mundo significará el final de todos los problemas, de todas las molestias, de todos los nudos en el estómago. No veo dónde está el problema.

Pero sé que todo el mundo está lleno de miedo. Todo el mundo lleva una especie de coraza, y hay razones para ello. La primera es que el niño nace completamente indefenso a un mundo del que no sabe nada. Como es natural, le da miedo lo desconocido que se encuentra. Todavía no ha olvidado esos nueve meses absolutamente amparado y seguro en los que no había ni problemas ni responsabilidades ni preocupación por el mañana.

Para nosotros, son nueve meses, pero para el niño, es una eternidad. Él no sabe nada de calendarios, no sabe nada de minutos, horas, días, meses. Ha vivido una eternidad en una seguridad absoluta, sin ninguna responsabilidad y, de repente, es arrojado a un mundo desconocido en el que depende de otros. Es normal que tenga miedo. Todos son más grandes y poderosos, y no puede vivir sin su ayuda. Sabe que es dependiente; ha perdido su independencia, su libertad.

El niño es débil, vulnerable, inseguro. Automáticamente empieza a crear una coraza, una protección para sí mismo, de diferentes formas. Por ejemplo, tiene que dormir solo; está en la oscuridad y tiene miedo, pero tiene a su osito de peluche y se convence a sí mismo de que no está solo; su amigo está con él. Se pueden ver niños con sus ositos de peluche en los aeropuertos, en las estaciones de tren. ¿Crees que es solo un juguete? Para ti, lo es, pero para el niño, es un amigo; un amigo que está ahí cuando no hay nadie más para consolarle; en la oscuridad de la noche, cuando está solo en la cama, el osito de peluche siempre está con él.

Creará ositos de peluche psicológicos. Recuerda, aunque un hombre adulto puede pensar que no tiene ositos de peluche, se equivoca. ¿Qué es su Dios? Un osito de peluche. Debido a su miedo en la infancia, el hombre ha creado una figura paternal que lo sabe todo, que está presente en todas las partes, si tienes la fe suficiente en él, te protegerá. Pero la propia idea de la protección, la propia idea de que se necesita un protector, es infantil en sí misma.

Entonces aprendes a rezar, que no es más que una parte de tu coraza psicológica; el fin de la oración es recordarle a Dios que estás aquí, solo, en medio de la noche. Nuestras plegarias, cánticos, mantras, nuestras escrituras, nuestros dioses, forman parte de nuestra coraza psicológica. Es algo muy sutil. El cristiano cree que solo él será salvado, nadie más. Pues bien, ese es su mecanismo defensivo, todo el mundo irá al infierno menos él, porque él es cristiano. Pero eso es común en todas las religiones, todos creen igualmente que solo ellos serán salvados. No tiene nada que ver con la religión, tiene que ver con el miedo y con ser salvado del miedo. Así que, en cierto modo, es natural; pero, en un determinado punto de tu madurez, la inteligencia exige que se abandone. El osito de peluche estaba bien cuando eras niño, pero un día lo tienes que abandonar.

Finalmente, un día te desharás de tu coraza, eso significará que habrás dejado de vivir desde el miedo. ¿Qué tipo de vida puede surgir del miedo? Cuando te quitas la coraza, puedes vivir desde el amor, puedes vivir de una forma madura. La persona plenamente madura no tiene miedo, ni defensa; es, psicológicamente, abierta y vulnerable.

Hasta cierto punto, la coraza puede ser una necesidad; quizá lo sea. Pero cuando te hagas mayor, y no me refiero solo al tamaño sino también a la madurez, empezarás a ver lo que llevas a cuestas. Si te fijas atentamente, encontrarás miedo detrás de muchas cosas. Una persona madura debería desconectarse de todo aquello que esté conectado al miedo. Así es como llega la madurez. Observa todos tus actos, todas tus creencias, y mira a ver si están basados en la realidad, en la experiencia, o en el miedo. Hay que deshacerse inmediatamente de todo aquello que esté basado en el miedo, sin pensárselo dos veces. Eso es tu coraza.

Yo no puedo fundirla por ti, solo puedo mostrarte cómo deshacerte de ella. Nadie te puede quitar tu coraza psicológica. Serás tú quien tenga que luchar. Tú eres el único que puede hacer algo para quitártela, que es ver todas y cada una de sus partes. Si algo está basado en el miedo, deshazte de ello. Si está basado en la razón, en la experiencia, en la comprensión, en vez de deshacerte de ello, lo que tienes que hacer es convertirlo en parte de tu ser.

Pero en tu coraza no encontrarás ni una sola cosa que esté basada en tu experiencia. Todo es miedo, de la A a la Z.

Vivimos desde el miedo, por eso vamos envenenando todas las experiencias. Si cuando amamos a alguien lo hacemos desde el miedo, nuestro amor se deteriora, se envenena. Buscamos la verdad pero, si lo hacemos desde el miedo, no la encontraremos.

Hagas lo que hagas, recuerda una cosa: Desde el miedo no vas a crecer. Solo te empequeñecerás y morirás. El miedo está al servicio de la muerte.

Una persona sin miedo tiene todo lo que la vida quiere regalar. Entonces no hay ninguna barrera. Será colmada de regalos, y todo lo que haga tendrá fuerza, poder, certeza, una gran sensación de autoridad.

Una persona que vive desde el miedo siempre está temblando en su interior. Siempre está al borde de la locura, porque la vida es grande, y si siempre tiene miedo… y existen toda clase de miedos.

Se puede hacer una lista muy larga, te sorprenderá la cantidad de miedos que existen; ¡aun así, estás vivo! Por todas partes hay infecciones, enfermedades, peligros, secuestros, terrorismo… ¡y la vida es tan pequeña! Y, al final, está la muerte, que no se puede eludir. Toda tu vida se oscurecerá.

Abandona el miedo; lo adoptaste inconscientemente en tu infancia; ahora abandónalo conscientemente y sé maduro. Si lo haces, la vida puede ser una luz que se va intensificando según vas creciendo.

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OSHO   – La etología del miedo 1ª –

Maher Zain – Nas Teshbehlena |
ناس تشبهلنا – ماهر زين 

Un pensamiento en “LA ETOLOGÍA DEL MIEDO ¿Qué tipo de vida puede surgir del miedo?

  1. El miedo es la energía destructiva en el hombre. Marchita la mente, distorsiona el pensamiento, conduce a toda clase de teorías extraordinariamente ingeniosas y sutiles, a supersticiones absurdas, dogmas y creencias. Si usted ve que el miedo es destructivo, ¿cómo procede para limpiar del miedo a la mente?
    ¿Enciende la radio, lee un libro, va a un templo, se aferra a alguna forma de dogma, de creencia?
    K.

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