¿QUIÉN QUIERE SER HOMBRE?


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Yo creía que tú lo sabías todo. Pensaba que estar Iluminado es saberlo todo. Pero tú no conoces a las mujeres y no sabes que ellas confían precisamente porque cada una conoce el corazón de las demás. El odio de la mujer hacia las mujeres es un mito inventado por los hombres para mantenerlas desunidas e impotentes.

¿Quién quiere ser hombre?

Me dices: «Yo creí que lo sabías todo». Estás absolutamente equivocada; no sé nada. Si has venido aquí con esa idea, has venido a la persona y al lugar equivocado. ¡Nosotros celebramos la ignorancia! Destruimos todo tipo de conocimiento. Todo nuestro esfuerzo está destinado a devolverte la inocencia, la que tenías antes de nacer. En Zen se la llama «la cara original». La inocencia es intrínseca; el conocimiento te es dado por la sociedad, por la gente que te rodea, por la familia. La inocencia es tuya: el conocimiento siempre es ajeno. Cuanto más erudito eres, menos eres tú mismo. La Iluminación no tiene nada que ver con la erudición. Es liberarse del conocimiento. Es trascender absolutamente lo conocido. Es ir más allá de lo conocido.

Una persona Iluminada es aquella en la que no hay barreras entre ella y la Existencia. El conocimiento es una barrera. El conocimiento te separa de la Existencia; te mantiene separado. El no saber, te une a ella. El amor es una forma de inocencia. La inocencia es un puente. El conocimiento es una pared. ¿Quién ha oído que una persona culta, un erudito, se haya Iluminado? Son los que están más lejos de ella. La Iluminación sólo crece en el terreno de la inocencia.

Inocencia significa asombro infantil; la capacidad de maravillarse. La persona Iluminada es la que continuamente se asombra y se maravilla, porque no sabe nada, así que todo es otra vez un misterio. Cuando tú sabes, las cosas se desmitifican; cuando no sabes, se vuelven a mitificar. Cuanto más sabes, menos asombro hay en tu corazón. Cuanto más sabes, menos sientes la sobrecogedora experiencia del asombro. No conoces el éxtasis. El erudito, la persona llena de conocimiento está tan cargada que no puede bailar, no puede cantar, no puede amar. Para el que está lleno de información, Dios no existe, porque Dios sólo significa prodigio, asombro, maravilla, misterio. Es por esto que con el desarrollo del conocimiento intelectual en el mundo, Dios se ha convertido en algo cada vez más lejano.

Friederich Nietzsche pudo declarar que Dios está muerto a causa de su conocimiento. No hay duda de que fue un gran filósofo y la filosofía tiende a llegar a la conclusión de que Dios no existe, porque Dios simplemente significa lo misterioso, lo milagroso y el intelecto reduce todo milagro a leyes comunes; cada misterio es reducido a fórmulas.

Pregunta a un erudito: « ¿Qué es el amor?» y él dirá: «Sólo química, la atracción entre hormonas femeninas y masculinas. No es más importante que un imán atrayendo partículas de hierro. Es lo mismo que la electricidad, negativa y positiva: el hombre y la mujer son bio-electricidad».

De esta forma, todo ha sido destruido. De este modo, todo el amor y toda la poesía y toda la música se reducen a una tontería. El loto es reducido a barro. Y aunque es cierto que el loto nace del barro, el loto no es el barro. No es la suma total de sus partes; es mucho más que la suma de las partes. Ese más es Dios, ese más es poesía, ese más es el amor. Pero la ciencia no tiene lugar para ese «más». La ciencia reduce todo fenómeno a una cosa mecánica. ¿Y sabes lo que quiere decir «ciencia»? «Ciencia» quiere decir conocimiento.

Religión no es conocimiento; es justo su opuesto. Es poesía, es amor. Es básicamente absurdo. Sí, puedes decir que digo tonterías. Pero esta es la belleza.

Tú dices: «Yo pensaba que tú lo sabías todo». Esto es lo que piensas, y yo no estoy aquí para satisfacer todas vuestras ideas. No puedo estar de acuerdo con tus ideas. Tengo más de cien mil discípulos; si tuviese que satisfacer el pensamiento de cada uno de ellos estaría totalmente fragmentado en millones de pedazos. Yo no puedo satisfacer tus ideas sobre mí; ésta es tu equivocación. Y tampoco es demasiado tarde, abandona la idea, si quieres estar aquí conmigo…

Aquí estás con una persona enigmática, una paradoja, una persona que está tratando de transmitiros algo misterioso, algo que no es conocimiento; alguien que trata de verter su experiencia de asombro y maravilla en vuestro ser, algo que es más parecido al vino que al conocimiento; alguien que trata de embriagaros, que trata de convertiros en borrachos. Sí, a la persona racional esto le parecerá una tontería.

Esto es lo que uno de los más importantes pensadores de Occidente, Arthur Koestler, ha escrito sobre el zen. Lo llama: «Todo tontería». Si lo miras racionalmente, lo es, pero, ¿acaso es la razón el único camino para aproximarse a la realidad? Hay otros caminos, mucho más profundos, mucho más íntimos; el del no saber es el más íntimo. tu apartamento o el mío?.

Yo no soy un hombre de conocimiento, aunque use palabras. Ni siquiera soy un hombre de palabras.

«Soy un hombre de pocas palabras. ¿Quieres o no quieres?»

«Tu apartamento o el mío», dijo la joven.

«Mira» dijo él: «Si vamos a armar una gran discusión, ¡olvidemos toda la maldita historia!».

Uso palabras, pero no soy un hombre de palabras. Sólo lo hago por pura necesidad; es por vosotros que tengo que usarlas porque no comprendéis sin palabras. Estoy esperando deseoso el día en que podré abandonar las palabras. Estoy muy cansado… porque las palabras no pueden transmitir lo que yo soy y tengo que seguir tratando de hacer algo que no es posible.

Prepararos rápido para que podamos sentarnos en silencio y escuchemos a los pájaros o al viento en los árboles; sólo sentaos tranquilamente, sin hacer nada; llega la primavera y la hierba crece sola. Este será mi mensaje fundamental y el final de mi trabajo en la Tierra.

Tú dices: «Yo pensaba que estar Iluminado era saberlo todo». Tú no puedes pensar sobre la Iluminación y, cualquier cosa que pienses por fuerza será un error. No tiene nada que ver con conocimiento; es un estado de ser.

«Pero tú no conoces a las mujeres y no sabes que ellas confían precisamente porque conocen cada una el corazón de la otra». Yo no sé nada, y ¿qué decir de las mujeres? ¡Ni siquiera sé acerca de los hombres! Así que no te preocupes por esto. Si tú sabes lo que es una mujer o lo que es un hombre, ¡ten cuidado con lo que sabes!, porque no es verdadero saber. Sólo es una opinión que tú has recogido.

Sí, el hombre ha estado propagando ideas en contra de la mujer. Ahora las mujeres están propagando ideas en contra del hombre. ¡Es la misma tontería! Y seguimos haciendo lo mismo; nos seguimos moviendo de un extremo al otro.

Luego dices: «El odio de las mujeres hacia las mujeres es un mito masculino, inventado para mantener a las mujeres desunidas e impotentes». El hombre ha creado muchos mitos con respecto a la mujer, pero ahora las mujeres están haciendo lo mismo. Están creando mitos sobre los hombres que son tan falsos como los mitos masculinos sobre las mujeres. Pero yo no estoy aquí para decidir qué mito es verdadero y qué mito es falso. No estoy aquí para hacer de ti una propagandista a favor de la mujer o en contra de la mujer. Mi trabajo consiste en liberarte de tu dualidad hombre-mujer.

Y continúas, « ¿Quién quiere ser hombre?» Si realmente no quisieses ser hombre, no hubieses escrito esto. Esto es como la antigua parábola del zorro tratando de alcanzar las uvas sin lograrlo; las uvas estaban muy altas y él lo intentaba e intentaba y fracasaba una y otra vez. Entonces miró a su alrededor -los zorros son muy astutos-, para ver si alguien le estaba observando… algún periodista o algún fotógrafo. No había nadie y se marchó. Pero una liebre pequeñita que se encontraba escondida entre los matorrales le dijo: «Tío, ¿qué pasa?». El zorro infló su pecho lo más que pudo y dijo: «Nada. Esas uvas no merecen la pena. Aún no están maduras, están verdes».

¿Por qué tenías que escribir: «¿Quién quiere ser hombre?». En lo más profundo, en alguna parte de tí debes anhelar ser un hombre. Todo hombre desea ser una mujer, toda mujer desea ser un hombre, por la sencilla razón de que todo hombre es ambos, hombre/mujer, y toda mujer es ambos, mujer/hombre. Tú has nacido del encuentro de energías femeninas y masculinas: una mitad de ti pertenece a tu padre y la otra a tu madre. Tú eres el encuentro de dos polos opuestos, dos energías.

La única diferencia entre el hombre y la mujer es ésta: que la mujer tiene la consciencia de una mujer y la inconsciencia del hombre, y el hombre tiene la consciencia de hombre y la inconsciencia de una mujer. Pero ambos son ambos.

Por ese motivo es posible la homosexualidad, el lesbianismo; de otro modo esto sería imposible. Este fenómeno ha sucedido en todas las épocas; no es nada nuevo. La razón es simple: el hombre es sólo mitad hombre; la otra mitad es mujer. Su parte femenina está profundamente escondida en la oscuridad. Pero la parte consciente puede cansarse y cuando el consciente se cansa, el inconsciente domina. De aquí que pueda tener el cuerpo de un hombre pero que empiece a funcionar como una mujer. Y lo mismo le ocurre a una lesbiana: en la superficie ella es mujer, pero en lo profundo su energía masculina inconsciente ha tomado posesión de ella. Las cosas están patas arriba. Esto afectará también a su fisiología.

Aquí hay algunas lesbianas, su fisiología tiende a ser influida por su psicología, porque la fisiología y la psicología no son dos fenómenos separados; están unidos. Mente y cuerpo no son dos cosas diferentes; tú eres mente-cuerpo. Así que lo que ocurre en tu fisiología también afecta a tu psicología. Por eso la psicología puede ser cambiada mediante hormonas. Ahora sabemos que un hombre puede ser transformado en mujer y una mujer puede ser transformada en hombre.

Y ésta es mi observación: en el próximo siglo, millones de personas cambiarán de sexo. Esa será una nueva forma de libertad. ¿Por qué seguir limitándose a ser hombre toda la vida cuando puedes gozar de ambos mundos? Si puedes permitírtelo, puedes cambiar tu sexo. Durante algunos años sigues siendo hombre y ves el mundo desde el punto de vista masculino y después te sometes a una pequeña operación y te conviertes en mujer; ahora puedes mirar el mundo desde la óptica femenina. Y cabe la posibilidad de que el hombre pueda cambiar de sexo varias veces. Si el proceso se simplifica, y se simplificará, puesto que éste es el único trabajo de la ciencia: hacer las cosas cada vez más simples, si el proceso se hace muy simple, es inevitable que millones de personas quieran cambiar.

Esto provocará una gran libertad en el mundo, pero también una gran confusión, un gran caos. De pronto, un día, tu marido vuelve a casa y es una mujer, o es tu mujer la que vuelve de vacaciones y ya no es una mujer…

Porque cada uno es ambos, el deseo de ser el otro está en todo el mundo. Está allí y con gran insistencia. Por lo tanto escribes: « ¿Quién quiere ser hombre?».

Y me preguntas: «Osho, estoy totalmente enojada». ¡Esto está muy bien! ¡Entonces, lo estoy consiguiendo! Quiero que te sientas completamente desarraigada, confundida, perturbada. Quiero crear en tí un caos, porque sólo desde el caos nacen las estrellas.

Dices: « ¿Cómo puedes decir tonterías?» ¡Y qué otra cosa puedo hacer! Lo significativo no puede ser dicho…, sólo quedan las tonterías. Así que no lo tomo como una crítica, es un cumplido. Muchas, muchísimas gracias. Por lo menos has dicho algo sensato.

Sigues diciendo: «Mi mente está al borde de un ataque y también mi corazón. ¿Qué hago?» No creo que ahora se pueda hacer nada. Es demasiado tarde. No puedes volver atrás. ¡Te perseguiré! Sólo te queda avanzar. Deja todas esas ideas que llevas dentro, ese antagonismo hacia el hombre. ¡Abandona todas esas ideas! Ni estoy a favor del hombre, ni de la mujer. Sólo estoy a favor de la trascendencia.

Y no tomes en serio mis bromas. Sois tan tontos que ni siquiera sois capaces de tomar las bromas como tales. Otra mujer me ha escrito: «Osho, has estado diciendo muchas cosas contra la mujer. ¡El otro día las llamaste «bocazas»!. Ninguna otra se ofendió. ¡Una broma es una broma! Pero, ¿por qué tanta susceptibilidad? Lo que a mí me parece es que esta mujer debe ser una «bocazas». O al menos su marido le estará diciendo una y otra vez, « ¡Calla, bocazas!», y viene aquí para escuchar algo bello sobre ella y cuento un chiste y nuevamente la bocazas sale a relucir.

No tomes mis chistes en serio. De hecho, no toméis nada en serio. No le verás la gracia si empiezas a tomarte las cosas en serio. Ni siquiera deben tomarse en serio las escrituras; sólo así podrás comprenderlas. La comprensión tiene que salir de una actitud profundamente relajada, no seria. Y de juego. Cuando te pones serio, te cierras. Jugando pueden suceder muchas cosas, porque en el juego hay creatividad. Jugando puedes innovar. Pero tus ideas están allí continuamente; no puedes dejarlas de lado.

OSHO

OSHO

       Ahora bien, ser sanyasin quiere decir que no eres ni hombre ni mujer. Listo, ¡¡este juego ha terminado!!
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