Los tres miedos: El tercer miedo es el miedo a la muerte

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Pregunta: Al trabajar terapéuticamente con gente, observo que hay tres grandes miedos que siempre surgen: El miedo a volverse loco, el miedo a dejarse llevar en el orgasmo sexual y el miedo a la muerte. ¿Puedes comentar algo al respecto?

El tercer miedo del que hablas es el miedo a la muerte. El primero era el miedo a estar solo. La mayor parte del miedo a la muerte se destruirá ante la primera experiencia de estar solo y sin miedo. Otra gran parte del miedo a la muerte desaparecerá con la experiencia del orgasmo, porque durante el orgasmo la persona desaparece. Su identidad es inexistente. Hay una experiencia pero no hay “nadie” que la experimente.

Los primeros dos pasos facilitarán mucho el tercero. Y con cada paso tienes que ir profundizando en tu meditación. La terapia sin meditación no puede ayudar mucho. Sin meditación la terapia es simplemente superficial, un toque aquí y allá, y pronto el hombre será de nuevo el mismo. Una verdadera transformación no ha ocurrido nunca sin meditación y las situaciones originadas por la terapia son enormemente valiosas en lo que a la meditación se refiere.

Luego primero, utiliza la terapia para hacerle sentirse solo. Segundo, utiliza la meditación para darle el coraje para abandonar todo pensamiento y volcarse totalmente en el orgasmo. Sin preocuparse de lo que ocurra. Estas aquí para apoyarle. Tras estos dos pasos el tercero será muy fácil. Es el más fácil. Parece el mayor miedo del hombre. Pero no es verdad. No conoces la muerte; ¿Cómo puedes entonces tener miedo de ella? Siempre has estado viendo otras personas morir. Nunca te has visto a ti mismo muriendo. Quien sabe, quizás seas la excepción, porque no hay ninguna prueba de que vayas a morir. Los que han muerto han demostrado que eran mortales.

Cuando estaba en la universidad, aprendiendo “lógica” de mi profesor, en cada libro, en cada universidad alrededor del mundo, se enseña el mismo silogismo aristoteliano. El hombre es mortal. Sócrates es un hombre. Luego Sócrates es mortal. Y cuando me enseñaron ese silogismo por primera vez, me puse de pie y dije, “Un momento. Quizás yo sea la excepción. Hasta ahora he sido una excepción. ¿Por qué no también mañana? Sobre Sócrates acepto que el silogismo es cierto porque él está muerto, ¿Pero y yo?, ¿Y tú?, ¿Y toda esta gente que está viviendo? Ellos no han muerto todavía”.

Tu experiencia de la muerte ―de gente muriendo en la miseria, con sufrimiento, con disgusto, con todo tipo de dolores― es lo que origina tu miedo. Porque nadie ha conocido la muerte de un hombre iluminado, con qué belleza muere, con qué éxtasis!. El momento de su muerte es de una luminosidad tremenda, de un silencio… como si su éxtasis irradiase de cada poro de su ser. Aquellos que están cerca de él, aquellos que han tenido la fortuna de estar cerca de él, se sorprenderán de ver que la muerte es mucho más gloriosa que la vida.

Pero este tipo de muerte ocurre solo a aquellos que han vivido totalmente, sin miedo, a aquellos que han vivido con éxtasis, sin preocuparse de que dicen los idiotas sobre la muerte. No la han conocido y continúan hablando acerca de ella.

El miedo a la muerte será el más fácil de los tres. Tienes que resolver los dos primeros, y entonces hacer ver a la persona que la muerte no es el final de la vida. Si meditas profundamente y alcanzas tu centro más profundo, de repente encontrarás una corriente de vida eterna. Tus cuerpos… has tenido muchos. Tu ser ha adoptado muchas formas diferentes, pero tú continúas siendo el mismo. Pero no ha de ser una creencia ―Tiene que ser tu propia experiencia.

Luego recuerda una cosa: tus grupos de terapia no deben ser como la terapia ordinaria ―simplemente alguien haciendo un lavado de cerebro a un hombre y haciéndole sentir que ha aprendido algo, el hombre experimenta algo y dos semanas después es otra vez el mismo. No hay una sola persona en el mundo que haya sido totalmente curada con psicoanálisis. Y hay miles de psicoanalistas haciendo psicoanálisis, y ni una sola persona en el mundo que haya sido curada. No existe un solo caso que hayan podido resolver todavía, por la sencilla razón de que no conocen la meditación. Y sin meditación puedes continuar pintando la superficie, pero la realidad interior permanece igual.

Mis terapeutas han de introducir la meditación como centro de su terapia, y todo lo demás debe girar alrededor de ella. Entonces la terapia será realmente valiosa. Entonces será necesaria no sólo para aquellos que están enfermos, o desequilibrados mentalmente, o para aquellos que sienten miedo, celos, o violentos. Esta es solo la parte negativa de la terapia.

Nuestra terapia servirá para devolver a la persona su individualidad. Le devolverá su niñez, su inocencia. Esto le dará integridad, cristalización, luego nunca tendrá miedo a la muerte. Y una vez que el miedo a la muerte desaparece, los otros miedos son muy pequeños y caerán por si solos, desaparecerán.

Tenemos que enseñar a la gente como vivir totalmente, íntegramente, contra todas las enseñanzas de las religiones. Las religiones enseñan renuncia. Nosotros enseñamos alegría, celebración.

Los tres miedos  – III –

OSHO

OSHO

 Y sin meditación puedes continuar pintando la superficie, pero la realidad interior permanece igual.

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Krishnamurti – Me gustaría saber lo que piensa de la muerte

¿MIEDO A LA MUERTE?

¿Por qué teme usted a la muerte? ¿Será, acaso, porque no sabe cómo vivir? Si supiera cómo vivir con plenitud, ¿tendría miedo de morir? Si amara los árboles, la puesta del sol, la hoja que cae, si amara a los pájaros; si estuviera atento a los hombres y mujeres que lloran, a los pobres, y si de veras sintiera amor en su corazón, ¿temería a la muerte? ¿Le temería? No se deje persuadir por mí; reflexionemos juntos sobre ello. Usted no vive con alegría, no es feliz, no es vitalmente sensible a las cosas; ¿por esa razón pregunta qué va a ocurrir cuando muera? La vida es para usted dolor y, por eso, está mucho más interesado en la muerte. Siente que tal vez habrá más felicidad después de la muerte. Pero ése es un problema tremendo, y yo no sé si usted desea investigarlo. Al fin y al cabo, en el fondo de todo esto está el miedo: miedo de vivir, miedo de morir, miedo de sufrir. Si usted no puede comprender qué es lo que da origen al miedo, y así se libera de ello, entonces no importa mucho si está vivo o muerto.

Yanni – Until The Last Moment – Violin Duet – Samvel Yervinyan –

DISOLVER EL CUERPO-DOLOR -EL FORTALECIMIENTO DEL SISTEMA INMUNOLÓGICO

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Tu dolor tiene dos niveles: el dolor que creas ahora y el dolor del pasado que aún vive en tu cuerpo y en tu mente. Este dolor acumulado es un campo de energía negativa que ocupa tu cuerpo y tu mente. Si lo consideras una entidad invisible por derecho propio, te acercas bastante a la verdad. Se trata del cuerpo-dolor emocional.

La mayor parte del dolor humano es innecesario. Lo crearás tú mismo mientras la mente no observada dirija tu vida. El dolor que produces en el ahora siempre surge de una falta de aceptación, de una resistencia inconsciente a lo que es.

Como pensamiento, la resistencia es un juicio de algún tipo. Como emoción, es algún tipo de negatividad. La intensidad del dolor depende del grado de resistencia al momento presente y ésta, a su vez, depende de lo fuerte que sea tu identificación con la mente. La mente siempre trata de negar el ahora y de escapar de él.

En otras palabras: cuanto más te identificas con tu mente, más sufres. O puedes decirlo de este otro modo: cuanto más capaz seas de valorar y aceptar el ahora, más libre estarás del dolor y del sufrimiento, más libre de la mente egotista.

Algunas enseñanzas espirituales afirman que, en último término, todo dolor es ilusorio. Eso es cierto, pero la cuestión es: ¿es esta afirmación verdadera para ti? El mero hecho de creerla no hace que sea verdad. ¿Quieres seguir experimentando dolor el resto de tu vida y continuar diciendo que es una ilusión? ¿Te liberas así del dolor? Lo que nos importa aquí es cómo plasmar esa verdad, cómo hacerla real en tu propia experiencia.

El dolor es inevitable mientras sigas identificándote con tu mente, es decir, mientras sigas siendo espiritualmente inconsciente. Me refiero básicamente al dolor emocional, que también es la principal causa del dolor físico y de las enfermedades físicas. El resentimiento, el odio, la autocompasión, la culpabilidad, la ira, la depresión, los celos, e incluso la menor irritación…, todos ellos son formas de dolor. Y cada placer o cumbre emocional contiene dentro de sí la semilla del dolor: su opuesto inseparable, que se manifestará con el tiempo.

Cualquiera que haya tomado drogas para sentirse «mejor» sabe que después de la subida viene la bajada, que el placer se convierte en algún tipo de dolor. Muchas personas saben también que las relaciones íntimas pasan rápidamente de ser una fuente de placer a convertirse en una fuente de dolor. Vistas desde una perspectiva superior, las polaridades positiva y negativa son las dos caras de la misma moneda, y ambas forman parte del dolor subyacente, inseparable del estado de conciencia del ego en el que te identificas con la mente.

Tu dolor tiene dos niveles: el dolor que creas ahora y el dolor del pasado que aún vive en tu cuerpo y en tu mente.

Mientras no seas capaz de acceder al poder del ahora, cada dolor emocional que experimentes dejará tras de sí un residuo de sufrimiento que vive en ti. Se mezcla con el dolor del pasado que ya estaba allí, alojándose en tu cuerpo y en tu mente. Y aquí se incluye, por supuesto, el dolor que sufriste de niño, causado por la inconsciencia del mundo en el que naciste.

Este dolor acumulado es un campo de energía negativa que ocupa tu cuerpo y tu mente. Si lo consideras una entidad invisible por derecho propio, te acercas bastante a la verdad. Se trata del cuerpo-dolor emocional.

El cuerpo-dolor tiene dos estados posibles: latente o activo. Puede estar latente el 90 por 100 del tiempo, aunque en una persona muy infeliz puede llegar a estar activo el 100 por 100 del tiempo. Algunas personas viven casi totalmente a través de su cuerpo de dolor, mientras otras lo experimentan sólo en ciertas situaciones, como en las relaciones íntimas o en situaciones relacionadas con pérdidas o abandonos del pasado, dolores físicos o emocionales, etc.

Cualquier cosa puede activarlo, pero resuena especialmente con los dolores del pasado. Cuando está preparado para despertar de su estado latente, un pensamiento o un comentario inocente hecho por alguien cercano a ti puede ser suficiente para activarlo.

EL FORTALECIMIENTO DEL SISTEMA INMUNOLÓGICO

Hay una meditación de autosanación, simple pero poderosa, que puedes practicar cuando sientas la necesidad de fortalecer tu sistema inmunológico. Es especialmente eficaz si la utilizas cuando percibes los primeros síntomas de una enfermedad, pero también funciona con enfermedades que ya están instauradas si la usas con la suficiente frecuencia y concentración. Asimismo, contrarrestará las alteraciones sufridas por tu campo energético a causa de cualquier negatividad.

De todos modos, la práctica de la presencia en el cuerpo momento a momento no tiene sustituto posible, y si no se realiza, el efecto de la meditación sólo será temporal. Veamos los detalles prácticos.

CUANDO TENGAS UNOS MINUTOS LIBRES, y especialmente por la noche antes de dormir y a primera  hora de la mañana antes de levantarte, «inunda» tu cuerpo de conciencia. Cierra los ojos. Túmbate de espaldas. Ve llevando la atención, sucesivamente, a las distintas partes del cuerpo: manos, pies, brazos, piernas, abdomen, pecho, cabeza, etc. Siente la energía dentro de esas partes con toda la intensidad posible. Mantente en cada una de ellas durante quince segundos aproximadamente.

A continuación, deja que tu atención recorra el cuerpo unas cuantas veces como una ola, de los pies a la cabeza y de la cabeza a los pies.

Con dedicar un minuto a esta parte es suficiente. A renglón seguido, siente la totalidad de tu cuerpo energético como un campo de energía unificado. Mantén la sensación durante unos minutos.

Permanece intensamente presente durante ese tiempo, presente en cada célula de tu cuerpo.

No te preocupes si tu mente consigue apartar tu atención del cuerpo ocasionalmente y te quedas perdido en algún pensamiento. En cuanto te des cuenta de que eso ha ocurrido, reorienta tu atención hacia el cuerpo interno.

EL USO CREATIVO DE LA MENTE

Si necesitas usar la mente para un propósito específico, úsala en combinación con tu cuerpo interno. Sólo si eres capaz de mantenerte consciente sin pensamientos podrás usar la mente creativamente, y el camino más fácil para entrar en ese estado es a través del cuerpo.

CUANDO NECESITES UNA RESPUESTA, UNA SOLUCIÓN O UNA IDEA CREATIVA, deja de pensar momentáneamente y concentra la atención en tu campo de energía interno. Toma conciencia de la quietud. Cuando vuelvas a pensar, tu pensamiento será fresco y creativo. En cualquier actividad relacionada con el pensamiento, practica el hábito de alternar entre unos minutos de pensamiento y otros tantos de una especie de escucha interna, de quietud interna.

Podríamos decirlo así: no pienses únicamente con tu cabeza, piensa con todo tu cuerpo.

DEJA QUE LA RESPIRACIÓN TE LLEVE AL CUERPO

Si en algún momento te resulta difícil contactar con el cuerpo interno, suele ser más fácil empezar centrándose en la respiración. La respiración consciente, que es una intensa meditación por derecho propio, te pondrá gradualmente en contacto con el cuerpo.

SIGUE LA RESPIRACIÓN CON TU ATENCIÓN, el aire que entra y sale del cuerpo. Inspira y siente el abdomen expandirse y contraerse ligeramente con cada inspiración y espiración.

Si te resulta fácil visualizar, cierra los ojos y obsérvate rodeado de luz o inmerso en una sustancia luminosa, en un mar de conciencia.

A continuación inspira esa luz. Siente que la sustancia resplandeciente llena todo tu cuerpo y lo hace luminoso.

A partir de ahí, gradualmente, céntrate más en la sensación. No te apegues a ninguna imagen visual. Ahora estás en tu cuerpo. Has accedido al poder del ahora.

ECKHART TOLLE

Eckhart Tolle- Relaciones de pareja y amor no correspondido

Yo deseo meditar. ¿Podría decirme, por favor, sobre qué debo meditar?

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Comprender todo este problema de la influencia, la influencia del conocimiento, de la experiencia, de los motivos internos y externos —descubrir qué es verdadero y qué es falso, y ver la verdad en lo así llamado falso-, requiere un discernimiento tremendo, una comprensión de las cosas tal como son, ¿no es así? Todo este proceso es, ciertamente, el camino de la meditación. La meditación es esencial en la vida, en nues­tra existencia cotidiana, tal como es esencial la belleza. La comprensión de este proceso total de la existencia: las influencias, los sufrimientos, el esfuerzo cotidiano, la perspectiva autoritaria del vivir, las acciones políticas, etc., todo esto es la vida; y el proceso de comprenderlo todo y liberar la mente, es meditación. Si uno comprende realmente esto, entonces la vida es siempre un pro­ceso meditativo, un proceso de contemplación, pero no con respecto a algo en particular. Estar alerta a este proceso total de la existencia, observarlo, penetrar desapasionadamente en él y liberarnos de él, eso es meditación.

K.: Bien, averigüemos qué es la meditación. Usted y yo va­mos a averiguarlo. No voy a decirle qué es la meditación. Ambos vamos a descubrirlo de un modo nuevo.

La mente que ha aprendido a meditar, o sea, que ha aprendido la técnica de concentrarse, de excluir todo limitándose a un pun­to en particular, una mente así no conoce la meditación. Eso es lo que desea la mayoría de nosotros. Deseamos aprender a concen­trarnos, a estar ocupados con un solo pensamiento excluyendo a todos los demás, y a eso lo llamarnos meditación. Pero eso no es meditación. La meditación es algo por completo diferente, y es lo que vamos a descubrir.

Nuestro primer problema es, entonces, saber por qué la men­te exige estar siempre ocupada. ¿Comprende? Mi mente dice: «Debo estar ocupada con alguna cosa, con una preocupación, con un recuerdo, con una pasión, o con cómo no ser apasionada, con la manera de librarme de algo, o de hallar una técnica que me ayudará a construir un puente… ». Si uno observa, ve que la mente exige una constante ocupación, ¿no es así? Por eso, usted dice: «Mi mente debe estar ocupada con la palabra Om», o repite: «Ram, Ram», o está ocupada con la bebida. La palabra Om, las palabras Ram, Ram o la bebida son la misma cosa, porque la mente desea hallarse ocupada, porque dice que si no se halla ocupada hará algún daño, irá a la deriva arrastrada por la corriente. Si la mente no se halla ocupada, ¿cuál es, entonces, el propósito de la vida? De modo que inventamos un propósito, noble, innoble o trascendental, y nos aferramos a él; y con eso estamos ocupados, Lo mismo da que la mente esté ocupada con Dios o con los negocios, ya que, consciente o inconscientemente, dice todo el tiempo que <<debe estar ocupada>>.

El próximo paso es, entonces, descubrir por qué la mente exi­ge ocupación. Por favor, sigan esto. Ahora estamos meditando. Esto es meditación. La meditación no es un estado que se encuentra al final. La libertad no es para lograrse al final, la libertad está al principio. Si no tengo libertad al principio, no tengo liber­tad al final. Si carezco de amor ahora, careceré de amor dentro de diez años. Así pues, lo que estamos haciendo ahora es tratar de descubrir en qué consiste la meditación. Y el mismo investigar en qué consiste la meditación es meditar.

La mente dice: «Debo estar ocupada con Dios, con la virtud, con mis preocupaciones o con mis intereses comerciales»; está pues, incesantemente activa en su ocupación. La mente sólo puede existir mientras está activa, mientras se halla consciente de sí misma en la acción, no de otro modo. Ella se reconoce como existente cuando está ocupada, cuando está actuando, cuando ob­tiene resultados, cuando se halla en movimiento. El movimiento es ocupación dirigida a un resultado, a una idea o a la negación de esa idea.

Estoy consciente de mí mismo sólo cuando hay movimiento de la acción, externo e interno, este exhalar respuestas, reacciones, recuerdos, y después volver a recogerlos. De modo que mi mente existe –yo existo- sólo cuando estoy pensando, cuando estoy en conflicto con algo, cuando hay sufrimiento, cuando hay ocupación, cuando me esfuerzo, cuando opto entre esto y aquello.

La mente se reconoce, pues, en movimiento cuando es ambiciosa y se deja arrastrar por su ambición; y, al ver que la ambición es torpe, tediosa, dice: «Me ocuparé de Dios». La ocupación de la mente con Dios es lo mismo que la ocupación de la mente con el dinero. Creemos que el hombre cuya mente está ocupada con Dios, es más sagrado que el hombre que piensa en el dinero, pero ambos son, de hecho, iguales; ambos desean re­sultados, ambos necesitan hallarse ocupados con algo. Enton­ces, ¿puede la mente permanecer sin ocupación alguna? Ése es el problema.

¿Puede la mente estar vacía, sin comparar, ya que el «más» es la manera como la mente «sabe» que existe? Esa mente jamás está satisfecha con lo que es; siempre está adquiriendo, compa­rando, condenando, exigiendo más y más. En su exigencia por el «más», en el movimiento del «más», se reconoce como existente, y eso es lo que llamamos autoconciencia, lo consciente superficial y lo inconsciente. Ésta es nuestra vida, es la manera como transcurre nuestra existencia cotidiana.

Quiero saber qué es la meditación; digo, pues, que quiero ocuparme de la meditación. Quiero averiguar qué es la meditación, así que mi mente­ está otra vez ocupada con la meditación.
¿Puede la mente ocupada ser capaz alguna vez de meditar? La meditación es, sin duda la comprensión acerca de los comporta­mientos de la mente. Si no sé cómo funciona, cómo trabaja mi mente, ¿puedo meditar? ¿Cómo puedo descubrir qué es la ver­dad?  Para eso, mi mente debe darse cuenta de lo ocupada que está; entonces, empieza a ver con qué se halla ocupada, y descu­bre que todas las ocupaciones son lo mismo, porque entonces la mente se llena de palabras, de ideas, de un movimiento constan­te, y así jamás hay quietud.

Cuando la mente se ocupa en descubrir qué es el amor, ésa es otra forma de ocupación, ¿no es así? Es como el hombre que se halla ocupado con alguna pasión.

Cuando uno dice que debe descubrir la verdad, ¿encontrará la verdad? ¿O la verdad surge a la existencia sólo cuando la mente no se halla ocupada, cuando está vacía para recibir, no para recoger,  no para acumular. Porque uno puede recibir sólo una vez. Pero, si lo que ha recibido lo convierte en un recuerdo con el que se halla ocupado, jamás recibirá otra vez. Porque el recibir es de instante en instante. Por lo tanto, pertenece a la intemporalidad.

En consecuencia, por pertenecer al tiempo, la mente no puede recibir lo intemporal. Tiene que estar, pues, completamente quieta, vacía, sin el más mínimo movimiento en ninguna dirección. Y eso sólo puede ocurrir con una mente no ocupada, no ocupada con el “más”, con un problema, con una preocupación, con escapes; una mente no condicionada por ninguna creencia, ninguna imagen, ninguna experiencia. Sólo cuando la mente está por completo libre, sólo entonces, existe la posibilidad de una inmensa, profunda quietud; y en esa quietud revela su existencia aquello que es eterno. Eso es meditación.

KRISHNAMURTI

The World Outside My Window – Time Lapse of Earth from the ISS

Realizado por la NASA

Un espectacular vídeo capturado en time-lapse y realizado con cientos de fotografías tomadas por la NASA desde la Estación Espacial. Internacional

EMOCIÓN: LA REACCIÓN DEL CUERPO A LA MENTE

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ADQUIERE EL HÁBITO DE PREGUNTARTE: ¿Qué está pasando dentro de mí en este momento?

La mente, tal como yo uso la palabra, no es únicamente el pensamiento. Incluye también las emociones y las pautas de reacción inconscientes, tanto mentales como emocionales. La emoción surge en el punto donde cuerpo y mente se encuentran. Es la reacción del cuerpo a la mente o, dicho de otra forma, el reflejo de la mente en el cuerpo.

Cuanto más te identificas con el pensamiento, con lo que te gusta o disgusta, con tus juicios e interpretaciones, es decir, cuanto menos presente estás como conciencia observante, más fuerte es la carga de energía emocional, seas consciente de ella o no. Si no puedes sentir tus emociones, si estás desconectado de ellas, acabarás sintiéndolas a un nivel puramente físico, como un problema o síntoma físico.

Si TE ES DIFÍCIL SENTIR TUS EMOCIONES, empieza por enfocar la atención en el campo energético interno de tu cuerpo. Siente el cuerpo desde dentro. Así estarás en contacto con tus emociones.

Si realmente quieres conocer tu mente, el cuerpo siempre te dará un reflejo fiel; por tanto, observa la emoción o, más bien, siéntela en tu cuerpo. Si existe un conflicto aparente entre ambos, el pensamiento es el que miente y la emoción dice la verdad. No la verdad última de tu identidad real, sino la verdad relativa de tu estado mental en ese momento.

Es posible que aún no puedas hacer consciente la actividad de tu mente inconsciente en forma de pensamientos, pero siempre se reflejará  en el cuerpo como una emoción, de la que sí puedes tomar conciencia.

Observar una emoción es básicamente igual que escuchar u observar un pensamiento, tal como he descrito el proceso anteriormente. La única diferencia es que, mientras el pensamiento está en tu cabeza, la emoción tiene un fuerte componente físico, de modo que se siente principalmente en el cuerpo. Puedes dejar que la emoción esté ahí sin ser controlado por ella. Ya no eres la emoción; eres el observador, la presencia que mira.

Si practicas así, todo lo que es inconsciente en ti saldrá a la luz de la conciencia.

ADQUIERE EL HÁBITO DE PREGUNTARTE: ¿Qué está pasando dentro de mí en este momento? Esa pregunta te orientará en la dirección correcta. Pero no analices, simplemente observa. Enfoca tu atención hacia dentro. Siente la energía de la emoción.

Si no hay ninguna emoción presente, lleva la atención más profundamente al campo energético de tu cuerpo. Es el pasadizo hacia el Ser.

Eckhart Tolle

Avenged Sevenfold – Dear God

Santiago Fernandez  -Creo que no hay canción que describa mejor el sentimiento de cualquier músico al alejarse de su familia, por tener que ir a una gira. Excelente canción.

dimason45  -simplemente hermosa la cancion muy triste a la vez.

fabiolanirvana  -Matt Shadows ídolo !!! Grande Avenged Sevenfold, gracias por traducir saludos desde Chile.

LIBÉRATE DE TU MENTE

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 La buena nueva es que puedes liberarte de tu mente, que es la única verdadera liberación. Y puedes dar el primer paso ahora mismo.

EMPIEZA POR ESCUCHAR LA VOZ QUE HABLA DENTRO DE TU CABEZA, y hazlo tan frecuentemente como puedas. Presta una atención especial a cualquier patrón de pensamiento repetitivo, a esos viejos discos de gramófono que pueden haber estado dando vueltas en tu cabeza durante años.

Esto es lo que llamo «observar al pensador», que es otra manera de decir: escucha la voz dentro de tu cabeza, mantente allí como presencia que atestigua.

Cuando escuches la voz, hazlo imparcialmente. Es decir, no juzgues. No juzgues ni condenes lo que oyes, porque eso significaría que la misma voz ha vuelto a entrar por la puerta de atrás.

Pronto te darás cuenta de esto: la voz está allí y yo estoy aquí, observándola. Esta comprensión Yo soy, esta sensación de tu propia presencia, no es un pensamiento. Surge de más allá de la mente.

Así, cuando escuchas un pensamiento, no sólo eres consciente del pensamiento, sino también de ti mismo como testigo del pensamiento. Ha hecho su aparición una nueva dimensión de conciencia.

CUANDO ESCUCHAS EL PENSAMIENTO, sientes como si hubiera una presencia consciente —tu yo profundo— por debajo o detrás de él. De este modo el pensamiento pierde su poder sobre ti y se disuelve rápidamente, porque ya no energetizas tu mente mediante la identificación con ella. Es el principio del fin del pensamiento compulsivo e involuntario.

Cuando el pensamiento se aquieta, experimentas una discontinuidad en la corriente mental, una brecha de «no-mente». Al principio las brechas serán cortas, tal vez duren unos segundos, pero gradualmente se irán prolongando. Cuando ocurren estas discontinuidades, sientes cierta quietud y paz dentro de ti. Es el principio del estado natural de sentirte unido al Ser, generalmente nublado por la mente.

Con la práctica, la sensación de quietud y de  paz se va ahondando. De hecho, esa profundidad no tiene fin. También sentirás una sutil emanación de alegría elevándose desde lo más hondo de ti: la alegría de Ser.

En este estado de conexión interna estás mucho más alerta, más despierto que en el estado de identificación mental. Estás plenamente presente. Y también se eleva la frecuencia vibratoria del campo energético que da vida al cuerpo físico.

A medida que profundizas en este reino de la no-mente, como a veces se le denomina en Oriente, vas alcanzando el estado de conciencia pura. En ese estado sientes tu propia presencia con tal intensidad y alegría que, en comparación, todo pensamiento, toda emoción, tu cuerpo físico y todo el mundo externo se vuelven relativamente insignificantes. Sin embargo, no es un estado de egoísmo, sino de desprendimiento y generosidad. Te lleva más allá de lo que pensabas que era «tu identidad». Esa presencia es esencialmente tú, y al mismo tiempo es inconcebiblemente mayor que tú.

EN LUGAR DE «OBSERVAR AL PENSADOR», también puedes crear una apertura en la corriente mental por el simple hecho de dirigir el foco de tu atención al ahora. Basta con que te hagas intensamente consciente del momento presente.

Esto es algo por demás satisfactorio. De este modo retiras la conciencia de tu actividad mental y creas una brecha sin mente en la que estás muy alerta y consciente, pero no piensas. Ésta es la esencia de la meditación.

En TU VIDA COTIDIANA puedes practicar esto tomando cualquier actividad rutinaria, que habitualmente sólo es un medio para un fin, y darle toda tu atención para que se convierta en un fin en sí misma.

Por ejemplo, cada vez que subas o bajes las escaleras en tu casa o en tu puesto de trabajo, presta mucha atención a cada escalón, a cada movimiento, incluso a tu respiración. Mantente totalmente presente.

O cuando te laves las manos, presta atención a todas las percepciones sensoriales asociadas con esa actividad: el sonido y la sensación del agua, el movimiento de tus manos, el aroma del jabón, etc.

O cuando entres en tu coche, después de cerrar la puerta, detente durante unos segundos y observa el flujo de tu respiración. Toma conciencia de una silenciosa pero intensa sensación de presencia.

Hay un criterio que te permite medir el éxito logrado en esta práctica: el grado de paz que sientas en tu interior.

El paso más vital en tu camino hacia la iluminación es éste: aprende a no identificarte con tu mente. Cada vez que creas una apertura en el flujo mental, la luz de tu conciencia se fortalece.

Puede que un día te sorprendas sonriendo a la voz que suena en tu cabeza como sonreirías a las travesuras de un niño. Esto significa que has dejado de tomarte el contenido de tu mente tan en serio, y que tu sentido de identidad ya no depende de él.

Eckhart Tolle

Eckhart Tolle en español – ¿Son los pensamientos el origen del EGO

Al Marqz : Un sincero agradecimiento a todos/as los traductores de estos maravillosos vídeos de Eckhart Tolle, es un gran servicio a toda la humanidad de habla hispana, gracias de corazón.

Marco Antonio Solís – Tres Semanas

Arturo Vipp : Comúnmente yo no escucho este tipo de música, Ahora que eh escuchado esta canción, me dio mucho sentimiento, Cuando termine de escucharla, fui y abrace fuertemente a mi Mamá, y le dije que la amaba y que siempre estaría con ella.

Diana Zaldumbid: me encanta esta y el resto de tus canciones….. soy tu fan numero 1……. tus canciones son únicas que llegan al alma, sigue adelante MAS!!

miguelmartinp63 : Hermosa melodía que ayuda a reflexionar hacia el amor a los padres y también a un ser amado que se nos fue. Muchas felicidades y que la inspiración siga de tu mano , gracias Marco Antonio Solis

Ser cada vez más un observador; indiferente, no esperando nada, no deseando nada. Estar contento contigo mismo así como estás. ¿Qué es lo que hay que practicar entonces?

book_by_strabSÉ UN BAMBÚ HUECO

“Este es uno de los métodos especiales de Tilopa. Cada maestro tiene su propio método especial a través del cual se ha realizado, y a través del cual le gustaría ayudar a otros. Esta es la especialidad de Tilopa: Como un bambú hueco descansa a gusto con tu cuerpo.

Un bambú: completamente hueco por dentro. Cuando descansas, sólo sientes que eres como un bambú: completamente hueco y vacío por dentro. Y, de hecho, éste es el caso: tu cuerpo es simplemente como un bambú, y por dentro está vacío. Tu piel, tus huesos, tu sangre, son todos parte del bambú, y dentro hay espacio, vacuidad.

Cuando estás sentado con la boca completamente silenciosa, inactiva; con la lengua tocando el paladar superior y en silencio, sin temblar con los pensamientos, la mente observando pasivamente, sin esperar algo en particular, siéntete como un bambú hueco. De repente, una infinidad de energía comienza a verterse dentro de ti. Estás lleno de lo desconocido, de lo misterioso, de lo divino. Un bambú hueco se convierte en una flauta y lo divino comienza a tocarla. Una vez que estás vacío, entonces no hay barrera para que lo divino entre en ti.

Intenta esto. Esta es una de las meditaciones más hermosas, la meditación de convertirte en un bambú hueco. No necesitas hacer nada más. Simplemente te conviertes en esto, y todo lo demás sucede. De repente sientes que algo está descendiendo en tu vacuidad. Eres como una matriz y una nueva vida está entrando en ti, una semilla está cayendo. Y llega un momento en que el bambú desaparece completamente.

Descansa a gusto; no desees cosas espirituales, no desees el cielo, no desees ni siquiera a Dios. Cuanto estás sin deseos, eres liberado. La budeidad no puede ser deseada, porque el desear es la barrera. Cuando estás vacío, el espacio está ahí; la semilla explota.

No hay nada que dar, no hay nada que conseguir. Todo está absolutamente bien… así como está. No hay necesidad de ningún dar y tomar. Eres absolutamente perfecto así como estás.

No necesitas convertirte en nada; simplemente date cuenta de quién eres, eso es todo. Simplemente date cuenta de quién está escondido dentro de ti.

Tratando de mejorar, cualquier cosa que mejores, siempre estarás en estado de ansiedad y angustia, porque el mismo esfuerzo por mejorar te está conduciendo por un camino equivocado. Hace que el futuro tenga sentido, que la meta tenga sentido, que los ideales tengan sentido, y entonces tu mente se convierte en deseo.

Deseando, te lo pierdes. Al permitir que el deseo aminore, se convierte en un estanque silencioso de no-deseo; y de repente quedas sorprendido, inesperadamente está ahí. Y tú te reirás desde el vientre, como reía Bodhidharma.

¿Qué es lo que hay que practicar entonces? Estar cada vez más a gusto. Estar cada vez más aquí y ahora. Estar cada vez más en acción, y menos en actividad. Estar cada vez más hueco, vacío, pasivo. Ser cada vez más un observador; indiferente, no esperando nada, no deseando nada. Estar contento contigo mismo así como estás. Estar celebrando.

Y entonces, en cualquier momento; en cualquier momento cuando las cosas maduran y llega la estación correcta, tú floreces en un buda” .

OSHO

Osho: El Secreto de los Secretos

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¿Cómo aflojar esta presión? Es necesario entrar deliberadamente en momentos de meditación.

En el pasado, evidentemente, el mundo era muy diferente. Unas seis semanas de estímulos sensoriales de hace seiscientos años equivalen a la cantidad que hoy nos llega en un solo día. Recibir en un solo día seis semanas de estímulos e información implica una presión para aprender y adaptarse cuarenta veces más grande. El hombre moderno debe tener una capacidad de aprendizaje mayor de la que haya tenido nunca, pues ahora hay más para aprender. El hombre moderno tiene que capacitarse para adaptarse a situaciones nuevas todos los días, debido a lo rápido que cambia el mundo. Es un gran desafío. Un gran desafío, si es aceptado, contribuye en gran medida al desarrollo de la conciencia.

Uno puede decir que el hombre moderno se vuelve completamente neurótico o que la gran presión lo transforma, de acuerdo con el punto de vista que uno asuma. Una cosa es segura: no hay forma de volver atrás. La estimulación sensorial continuará aumentando más y más. Recibiremos más y más información, y la vida seguirá cambiando a ritmos más y más veloces. Y tendremos que poder aprender, adaptarnos a cosas nuevas. En el pasado, el hombre vivía en un mundo prácticamente estático. Todo estaba inmóvil. Cada uno debía dejar el mundo tal como su padre se lo había dejado a uno, sin modificarlo en absoluto. Como nada cambiaba, no era necesario aprender demasiado. Era suficiente con aprender un poco, entonces quedaban espacios en la mente de cada uno, espacios vacíos, que ayudaban a la gente a mantener la cordura. Ahora, ya no hay espacios vacíos, salvo que uno los cree en forma deliberada.

Hoy, la meditación es más necesaria que nunca. La meditación es tan necesaria que es casi una cuestión de vida o muerte. En el pasado, era un lujo: poca gente (un Buda, un Mahavira, un Krishna) se interesaba en ella. Otras personas eran naturalmente calladas, o naturalmente felices, sanas. No necesitaban pensar en la meditación; de alguna manera inconsciente, estaban meditando. La vida se movía tan silenciosa y lentamente que hasta los más estúpidos podían adaptarse a ella. Ahora, el cambio es tan tremendamente rápido, tiene una velocidad tal, que hasta los más inteligentes se sienten incapaces de adaptarse a él. Cada día, la vida es diferente, y tenemos que volver a aprender.

Hay que aprender y volver a aprender una y otra vez. Ahora, no se puede dejar de aprender; el proceso de aprendizaje dura toda la vida.

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Hasta el momento mismo de morir, hay que seguir aprendiendo, pues es la única forma de mantener la cordura, evitando la neurosis. Y la presión es grande: cuarenta veces más grande.

¿Cómo aflojar esta presión? Es necesario entrar deliberadamente en momentos de meditación. Si una persona no medita al menos una hora por día, su neurosis no será accidental, sino generada por ella misma. Durante una hora, quien practique la meditación debe desaparecer del mundo y meterse en su propio ser. Durante una hora, debe estar tan aislado que nada llegue a él: ni un recuerdo, ni un pensamiento, ni una fantasía. Durante una hora, no debe haber contenido alguno en su conciencia.

Esto lo rejuvenecerá y lo refrescará, liberará nuevas fuentes de energía en su interior; y el hombre volverá a estar en el mundo, más juvenil, más fresco, con mayor capacidad de aprendizaje, con más asombro en sus ojos y con más respeto en su interior. Nuevamente niño.

Osho