Represión y Control

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¿Y quién es responsable de esas guerras?

Jamás se ve a los animales yendo a la guerra. Por supuesto que a veces hay peleas, pero son individuales… no guerras mundiales, con todos los cuervos del este luchando contra todos los cuervos del oeste, o todos los perros de la India luchando contra todos los perros de Pakistán.

Desde luego que no. Los perros no son tan necios, tampoco los cuervos. Sí, a veces luchan, y no hay, nada malo en ello. Si su libertad se ve violada, combaten, pero es un combate individual. No es una guerra mundial.

Entonces, ¿qué habéis hecho?

Habéis reprimido la humanidad y no habéis permitido que a veces los individuos estén airados… lo cual es natural. El resultado final y total es que todo el mundo continúa acumulando ira, reprimiendo ira; y, un día todo el mundo se encuentra tan lleno de veneno que explota en una guerra mundial. Cada diez años se necesita una guerra mundial.

¿Y quién es responsable de esas guerras?

Vuestros así llamados santos y moralistas, vuestros falsos benefactores, la gente que jamás os ha permitido ser naturales.

Pregunta Primera:

¿Qué es la represión?

La represión es llevar una vida que no estaba hecha para ti.

La represión es hacer cosas que jamás quisisteis hacer.

La represión es ser la persona que no eres.

La represión es un modo de destruirte.

La represión es el suicidio… muy lento, por supuesto. Pero un envenenamiento seguro y lento.

La expresión es vida; la represión es suicidio.

Pregunta Segunda: ¿Por qué el hombre suprime tanto y enferma?

Porque la sociedad os enseña a controlar, no a transformar, y el camino de la transformación es totalmente diferente. Para empezar, en absoluto es el camino del control, sino todo lo opuesto. Mediante la supresión la mente se divide. La parte que aceptáis se vuelve el consciente, y la parte que negáis se vuelve el inconsciente.

Esta división no es natural, tiene lugar debido a la represión. Y en el inconsciente os dedicáis a arreglar toda la basura que la sociedad rechaza… pero recordad, todo lo que arrojéis allí se convierte más y más en una parte de vosotros: pasa a vuestras manos, a vuestros huesos, a vuestros latidos.

Ahora los psicólogos dicen que el ochenta por ciento de las enfermedades están causadas por emociones reprimidas: tantos fallos del corazón significan que se ha reprimido mucha ira en el corazón, tanto odio que queda envenenado.

Primero: en el control, reprimís; en la transformación, expresáis. Pero no hay necesidad de expresar sobre otro porque ese «otro» es simplemente irrelevante. La próxima vez que os sintáis airados id a correr alrededor de la casa siete veces, y después sentaos, bajo un árbol y contemplad adónde ha ido la ira. No la habéis reprimido, no la habéis controlado, no la habéis proyectado sobre otro… porque en ese caso se crearía una cadena, ya que el otro es tan tonto como vosotros, igual de inconsciente. El proyectará más ira sobre vosotros, está reprimido tanto como vosotros. Entonces, se produce una cadena: vosotros proyectáis sobre él, él sobre vosotros, ambos os convertís en enemigos.

No se lo tires a nadie encima. Es lo mismo que cuando tenéis ganas de vomitar: no vais a vomitar sobre otro. La ira necesita un vómito, ¡vais al cuarto de baño y vomitáis! Depura todo el cuerpo… Si suprimís el vómito, será peligroso y, cuando hayáis vomitado os sentiréis frescos, libres de peso, descargados, bien, sanos.

Había algo malo en la comida que tomasteis y el cuerpo la rechaza. No forcéis que permanezca dentro. La ira es simplemente un vómito mental. Hay algo malo en lo que habéis incorporado y todo tu ser psíquico quiere expulsarlo, pero no hace falta proyectarlo sobre alguien.

Debido a que la gente lo arroja sobre otros, la sociedad les pide que lo controle.

Siempre que sois espontáneos, significa que no actuáis de acuerdo con una idea planificada de antemano. De hecho, no estabais preparados para hacer nada: la acción ha surgido como una respuesta por su propia voluntad.

Tendréis que entender estas palabras.

Primero está la distinción entre la reacción y la respuesta. La reacción se ve dominada por la otra persona. Os insulta: vosotros os enfadáis Y entonces, actuáis por la ira. Eso es una reacción. No sois independientes: cualquiera podría empujaros para allá o para acá. Se os influye con facilidad. Se os puede chantajear emocionalmente. La reacción es un chantaje emocional. No estabais enfadados. La otra persona os insultó y dicho insulto, creó ira: de esa ira: surge vuestra acción.

La respuesta surge de la libertad.

No depende de la otra persona.

El otro puede insultaros, pero no os enfadáis, todo lo contrario, meditáis en ello… ¿Por qué os insulta? Quizá tenga razón. Entonces debéis estarle agradecidos, no enfadaros. Quizá se equivoca. En ese caso, ¿por qué tenéis que encender vuestro corazón con ira por su equivocación?

Las emociones no van a ayudaros a convertiros en una individualidad integrada. No os van a proporcionar un alma de granito. Seguiréis siendo un trozo de madera muerta que se mueve de un lado a otro de la corriente, sin saber por qué.

Las emociones os ciegan igual que lo hace el alcohol. Pueden tener buenos nombres como amor, pueden tener malos nombres como ira, pero de vez en cuando necesitáis enfadaros con alguien, eso os alivia.

 

Vivid, bailad, comed, dormid, haced las cosas tan totalmente como os sea posible.

Y recordad una y otra vez: siempre que os sorprendáis creando algún problema, huid de él, de inmediato.

Una vez que os metáis en un problema, será necesaria una solución. Y aunque la encontréis, de esa solución volverán a surgir mil y un problemas. En cuanto equivocáis el primer paso, estáis en la trampa. Siempre que veáis que os estáis metiendo en un problema, daros cuenta, conteneos, corred, saltad, bailad, pero no os metáis en él. Haced algo inmediatamente para que la energía que estaba creando los problemas fluya, se deshiele, se derrita y regrese al cosmos.

Una persona que jamás se enfada y continúa controlando su ira es muy peligrosa. Cuidaos de ella; puede mataros.

Si vuestro marido jamás se enfada, denunciadlo a la policía. Un marido que se enfada a veces es un ser humano natural, no hay que sentir miedo. Un marido que jamás se enfada, un día, de repente, saltará para asfixiaros. Y lo hará como si estuviera poseído por algo.

Los asesinos llevan siglos diciéndole a los tribunales: «Hemos cometido el crimen, pero estábamos poseídos. ¿Quién los poseía? Su propio inconsciente, el inconsciente reprimido, estalló.

La sensibilidad crece con la percepción. Mediante el control os apagáis y morís…

Eso forma parte del mecanismo de control: si estáis apagados y muertos, entonces nada os afectará, como si el cuerpo se hubiera convertido en una ciudadela, una defensa. Nada os afectará, ni el insulto ni el amor. Pero ese control se produce a un coste muy grande, innecesario; pasa a ser todo el esfuerzo en la vida: cómo controlaros… ¡y luego morir! El esfuerzo completo del control os consume toda la energía, y luego simplemente morís. Y la vida se transforma en una cosa apagada y, muerta; de algún modo lográis continuar.

La sociedad os enseña control y censura.

La mente puede practicar el juego de estar en silencio; puede practicar el juego de estar sin pensamientos, sin emociones, pero simplemente están reprimidos, completamente vivos, listos para saltar en cualquier momento.

Las así llamadas religiones y sus santos han caído en la falacia de aquietar la mente Si seguís sentados en silencio, tratando de controlar vuestros pensamientos, sin permitir vuestras emociones, sin permitir cualquier movimiento en vuestro interior, despacio, despacio, se convertirá en vuestro hábito.

Este es el mayor engaño que podéis daros, porque todo sigue exactamente igual. Nada ha cambiado, aunque da la impresión de que habéis pasado por una transformación.

OSHO

3º -LIBRES DEL MIEDO, LOS CELOS Y LA IRA-

¿Qué son vuestras emociones, estados de ánimo, sentimientos? ¿Qué es la totalidad de vuestra mente?

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¿Qué son vuestros pensamientos salvo ondas en un lago?

¿Qué son vuestras emociones, estados de ánimo, sentimientos?

¿Qué es la totalidad de vuestra mente? Simplemente un torbellino. Y debido a ese torbellino no podéis ver vuestra propia naturaleza.

No dejáis de pasaros por alto. Conocéis a todo el mundo y, jamás os conocéis a vosotros.

Estáis enfadados, pero no podéis permanecer así siempre. Incluso el hombre más encolerizado ríe a veces, ha de hacerlo. Estar airado no puede convertirse en un estado permanente. Hasta el hombre más triste sonríe; e incluso el hombre que ríe continuamente a veces llora y sus ojos se llenan de lágrimas.

Las emociones no pueden ser permanentes. Se mueven, y continuamente cambiáis de un estado a otro. En este momento os halláis tristes, en aquel momento estáis felices; en este momento estáis enfadados. Aquel momento sois muy compasivos; este momento sois cariñosos, en otro momento estáis llenos de odio; la mañana fue hermosa, la noche es fea.

Esto continúa.

El punto de vista corriente es que, el corazón es la fuente de emociones como el amor, el odio o la ira. Así como la mente es la fuente de los pensamientos conceptuales, el corazón es la fuente de todo lo que es emocional y sentimental. Ese es el punto de vista corriente.

Hemos vivido con la división tradicional de que la imaginación, las sensaciones, las emociones y los sentimientos, pertenecen al corazón. Pero vuestro corazón es un sistema de bombeo. Todo lo que pensáis, imagináis o sentís está confinado en la mente. La mente tiene setecientos centros y estos son los que lo controlan todo.

Pero cuando Buda dice «el corazón», se refiere al centro mismo de vuestro ser.

Considera que vuestro amor, vuestro odio, todo, surge de la mente. Y pienso que él es absolutamente científico; todos los psicólogos estarían de acuerdo con él. Podéis experimentar con vosotros. Podéis ver de dónde surge vuestra ira… de la mente. De dónde surgen vuestras emociones… de la mente. La mente es un fenómeno grande, abarca el pensamiento conceptual, abarca los patrones emotivos y los sentimientos.

Hay que comprender esto: las emociones están en la cabeza, pero la consciencia no. De hecho, ¡vuestra cabeza esta en la consciencia! La consciencia es vasta, infinita. Las emociones, los deseos, las ambiciones, están en vuestra cabeza; se marchitarán. Pero incluso cuando vuestra cabeza se haya desvanecido completamente y desaparecido en la tierra, la consciencia no desaparecerá. La consciencia no está contenida en vosotros, sino os contiene, es más grande que vosotros.

Es absolutamente cierto: vuestras emociones, sentimientos, pensamientos… toda la parafernalia de la mente, procede del exterior, está manipulada por el exterior. Eso ha quedado más claro científicamente. Pero incluso sin la investigación científica, durante miles de años los místicos han afirmado exactamente lo mismo… Que todas estas cosas con la que está llena la mente no son vosotros. Vosotros estáis más allá de ellas. Se os identifica con ellas, y ese es el único pecado.

La mente es una división que piensa. Y el corazón es otra división de la misma mente que siente.

Sentir y pensar, pensamientos y emociones… pero ser testigo está separado de los dos. Si estáis pensando, el observador observa… un pensamiento pasa, u os sentís enfadados… el testigo sigue observando. Una emoción pasa, del mismo modo que pasan las nubes, que veis. No sois ni lo bueno ni lo malo. No sois ni lo agradable ni lo desagradable. No sois ni el pensamiento ni las emociones. No sois ni la mente ni el corazón.

El amor siempre pone nervioso. Existen motivos para ello. Procede del inconsciente y todas las capacidades de las personas se hallan en el consciente: todas las destrezas y todo el conocimiento se encuentra en el consciente. El amor procede del inconsciente y no sabéis cómo enfrentaros a él ni qué hacer con él, lo cual resulta excesivo. El inconsciente es nueve veces más grande que el consciente, de modo que cualquier cosa que salga de él es abrumadora. Por eso es por lo que la gente le tiene miedo a las emociones, a los sentimientos. Los contienen por miedo a que vayan a crear caos; y lo crean, ¡pero el caos es hermoso!

Existe necesidad de orden y también de caos. Cuando el orden es necesario, usadlo, emplead la mente consciente; cuando se necesite el caos, utilizad el inconsciente y dejad que el caos se manifieste.

Una persona completa, total, es aquella capaz de emplear ambos, que no permite que el consciente ejerza interferencia alguna sobre el inconsciente, ni al revés.

Creemos en la vida en su totalidad, en sus días, en sus noches, en los días soleados y en los nublados. Creemos que todo en la vida se puede disfrutar. Solo necesitáis un poco más de percepción, más consciencia de lo que sucede. No sois vuestra mente, no sois vuestro cuerpo. En alguna parte dentro de -vosotros hay un testigo que puede continuar mirando a la mente, a las emociones, a las reacciones fisiológicas. Ese testigo sois vosotros. Y ese testigo es capaz de disfrutar de todo, una vez que os centráis allí.

Vuestra mente siente desdicha, sufrimiento; siente todo tipo de emociones, vínculos, deseos y anhelos, pero todo es proyección de la mente. Detrás de la mente está vuestro verdadero yo que nunca ha ido a ninguna parte. Siempre está aquí y aquí. Si estáis enfadados, estadlo y no juzguéis si es bueno o malo. Y esta es la diferencia entre las emociones negativas y positivas: Si cobráis consciencia de una emoción específica, y por ello la emoción se desvanece, es negativa. Si al cobrar dicha consciencia entonces os convertís en la emoción, si esta se extiende y, se convierte en vuestro ser, es positiva.

La consciencia trabaja de forma diferente en ambos casos. Si se trata de una emoción venenosa, quedáis aliviados de ella a través de la percepción. Si es buena, feliz, estática, os volvéis uno con ella. La percepción la profundiza.

Por ello para mí este es el criterio:

Si algo se profundiza mediante vuestra percepción, es algo bueno. Si la percepción lo disuelve, es algo malo. Aquello incapaz de permanecer en la consciencia es pecado, y, lo que crece en la consciencia es virtud. La virtud y el pecado no son conceptos sociales, son realizaciones interiores; os digo que incluso las emociones negativas son buenas, si son reales; y si son reales, poco a poco su misma realidad las transforma. Se vuelven más y más positivas, y llega un momento en que todo lo positivo y lo negativo desaparece.

Simplemente permanecéis auténticos: no sabéis lo que es bueno ni lo que es malo, no sabéis lo que es positivo y lo que es negativo. Simplemente sois, auténticos. Esta autenticidad os brindará un vislumbre de lo que es real.

Solo lo real puede conocer a lo real, solo lo verdadero puede conocer la verdad, lo auténtico puede conocer lo auténtico que os rodea.

OSHO

1º -LIBRES DEL MIEDO, LOS CELOS Y LA IRA-