Abul ʿAla Al-Maʿarri, fue un ciego Vidente entre hombres que tenían ojos y no veían

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Almaarri no creó una filosofía nueva y absoluta, sino una poesía nueva y absoluta; pero ¿cuál es el hombre que consiguió crear una filosofía absoluta en todo el sentido del vocablo? ¿No es la filosofía como las modas, que cambian con el correr de los siglos y toman el colorido de cada mentalidad?

Abū al-ʿAlāʾ al-Maʿarrī

Fue un ciego Vidente entre hombres que tenían ojos y no veían. Su ceguera física le condujo a buscar la soledad y el retiro para luego producir en él la tristeza, la duda, y finalmente, la rebeldía. Fijó sus ojos internos en la vida y confundió sus prejuicios y supersticiones con la Religión. Con hondo pesimismo miró a la muerte y la tomó por fin. Hizo de la predestinación su dios. Es entonces cuando lo vemos erguirse en medio de imágenes mentales y pensamientos fantasmagóricos, blasfemando contra la vida, en un siglo entregado a la voluntad de los días y de las noches; lo mismo que cuando los elementos inconscientes son entregados a la fuerza de las costumbres y la monotonía. _AbulAlaAlMaarri_en

Era un poeta rebelde, mas no un filósofo. El filósofo es aquel que descarna la vida de sus exterioridades para verla en su absoluta desnudez; mas el poeta la ve caminar entre legiones de rimas sonoras, concepciones nuevas y estrofas musicales. Almaarri no creó una filosofía nueva y absoluta, sino una poesía nueva y absoluta; pero ¿cuál es el hombre que consiguió crear una filosofía absoluta en todo el sentido del vocablo? ¿No es la filosofía como las modas, que cambian con el correr de los siglos y toman el colorido de cada mentalidad?

Mas la vida es una caravana que eternamente camina hacia adelante. El filósofo podrá con una nueva idea o con una enseñanza original, detenerla, un lapso, en su marcha; pero no le es dable impedir que ella camine hacia lo que no sabemos. Empero el poeta camina con ella cantando, riendo y llorando. Si abandona su compañía, ella se ríe de él, mas si sigue las huellas de sus pies, le conducirá a su Templo Sacrosanto, para coronado con su laurel.

La Vida coronó a Abul Alá Almaarri con el laurel, mas le volvió la cara como filósofo.

La Vida se rebela hasta contra los mismos rebeldes.

Gibran Khalil Gibran

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Sami Yusuf – Forgotten Promises

Los cuartetos de Abul al-’Ala’ Al-Ma’arri

Los siguientes 20 cuartetos son los primeros de 122 que aparecen en la obra publicada en 1904 Los cuartetos de Abul al-’Ala’ de Ameen F. Rihani, escritor libanés fundador de lo que se conoce como literatura árabe-estadounidense. El libro contiene la primera traducción al inglés de una selección de cuartetos provenientes de “Luzum ma la yalzam” (Cumplir con lo innecesario) y “Saqt e-zand” (La chispa del eslabón) de Al-Ma’arri. En la versión en inglés, el primero, segundo y cuarto verso riman, quedando el tercero solitario. En la versión al español que les presento, realizada por mí, esa rima sólo aparece ocasionalmente.

I
Observa la Noche, no sea que digamos con jactancia:
“Se desplomó bajo la espada del Día, sangrando”.
Reaparece otra vez con su multitud de estrellas
Mientras se agazapan los ardientes Soles con prestancia.

II
Oh, Noche, para mí eres tan brillante, tan bella
Como el Crepúsculo o el Alba, de dorada cabellera;
Cuántas veces, siendo jóvenes, acechamos bajo su sombra,
y Júpiter, con aliento contenido, ¡nos miraba!

III
Nuestros ojos, desatentos al llamado del dulce Sueño,
del libro de Estrellas de Dios recorren el mejor soneto,
Las Pléyades –de ellas se despide la Luna,
nos ofrece un beso y presurosa tiende hacia el oeste.

IV
Pero pronto mi Noche, esta Reina Etíope atractiva,
Que pasa enjoyada, tranquila, serena,
Envejecerá y teñirá profundamente de Azafrán
Sus trenzas, para disfrazar las cenizas de la edad.

V
Giran nuestras Noches y Días sobre sí mismos,
Y terminamos, como Planetas, donde iniciamos;
Posamos los pies sobre la cabeza de los muertos
Y aunque la cuna llora, sonríen todas las sepulturas.

VI
Entre dos riberas eternamente se mece la Vida;
La recorremos, ¿alguien conoce la otra orilla?
Nunca podría, aunque camine largo sobre el puente,
Gemir como las olas, ah, yo, ni cantar como el viento.

VII
Nuestros gozos y pesares se injurian entre sí,
Vienen y van, perduran un instante;
Las Nubes, que vierten lágrimas en tierra y mar,
Tienen labios de relámpago, enmascaran su llanto al sonreír.

VIII
¿Qué provoca, en mi fe, que el Hombre deba gemir
En la Pena de la Noche, o el placer del amanecer elegir?
En vano se arrullan las palomas en aquella rama–
En vano uno canta o solloza: ¡Mirad! se ha de ir.

IX
!Muy solemnemente pasa el funeral!
Bajo este mismo cielo, de la vida la marcha triunfal
sigue su ruta –se desvanecen ambos en la noche:
Lo mismo son para mí, el sollozo, la alegría sin par.

X
Date cuenta, amigo, engulle la tierra nuestras tumbas
El cadáver de nuestros padres a la arena regresa
Desde el tiempo de Aad, ¿dónde y cuántas son las sepulturas?
¿Este mar de muerte no tiene un acantilado, una ribera?

XI
Así han pasado ellos y pronto nosotros hemos de seguir
Hacia la media noche o el medio día interminable;
Las estrellas, fugadas también de sus esferas,
En los brazos del Sol galante o la Luna se han de extinguir.

XII
Camina sútil, aunque mil corazones no la ven
Podría ahora en esta verde bruma latir;
Está aquí la hierba que fue fresca ayer,
Aquí lo que queda de los que fueron alguna vez.

XIII
La tumba reúne amigos y enemigos
Y sonríe con desprecio ante el espectáculo,
Una multitud de cadáveres amontonados
¡Ay de mí! El tiempo cosecha siempre su siembra.

XIV
La urdimbre y trama de la Vida son el dolor y la tristeza
Amarga la copa, dolor sin fin la condena;
Extraño es entonces que deba tejer, que deba beber
¡Si bien sabe destrozar tanto la Copa como el Telar!

XV
Los días a todos nos devoran; nadie se salvará.
Y el colmillo de las horas, como de león, nos aguarda;
Pronto se juntan y entre sus dientes gemimos,
Pronto regresan a su guarida eterna.

XVI
Nos mudamos de esta tienda maltratada
Hasta cierta morada de paz, por accidente;
Noche de profundo sueño y reposo es la muerte
Mientras este sueño en la vida es de alquiler.

XVII
Cada morada a la ruina va
Ya sea palacio o nido de gorrión;
Que no exista lo grande, lo poderoso, todo debe irse,
Igual que aquella blanca paloma a descansar en lo que construyó.

XVIII
¿Por qué hemos de beber de la fuente de la fe?
¿Por qué en la puerta de Saki alivio hemos de buscar?
Una mentira allí mil mentiras engendrará
Y al final lleno de pena tú mismo estarás.

XIX
No temer a quien confío es lo que quiero.
Pero confiar, sin miedo, no es lo mío, amigo;
Mucho mejor es la Duda que me da paz
Que todas las Creencias que en fuego eterno pueden terminar.

XX
Tras la Hipocresía y el Canto llevamos prisa,
Nuestras aficiones son todas de silueta enfermiza;
Duda de todas las cosas, incluso duda de tu edad,
Duda de la bondad del que hace buenas acciones.

 

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IBN AL-FARID (1181-1235 d.C.)

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Fue Al-Farid un espíritu puro como un rayo de sol inmaculado; un corazón envuelto en llamas; un Pensamiento cristalino como una fuente entre cerros. En sus versos hay lo que no lograron concebir las mentes de los que le precedieron ni alcanzaron los que le siguieron por muchos siglos después.

Umar ibn `Alī ibn al-Fārid

El Amor

Es el amor. Preserva tus entrañas,
que la pasión no es fácil,
y todo lo que elige se consume,
aunque tenga razón.
Vive libre de él,
que la calma de amor es la fatiga,
dolencia es su comienzo, y muerte su final.
Para mí, sin embargo,
el morir por amor es un vivir,
y el favor se lo debo a aquel que amo.
Te doy estos consejos
conociendo muy bien qué es el amor,
pero si tú prefieres contradecirme,
elige por ti mismo lo que te plazca.
Si deseas vivir gozosamente,
muere mártir por él; si no lo haces,
el amor tiene ya su propia gente.
Quien no muere de amor, por él no vive.
Y la miel no se puede cosechar
sin exponerse al daño de las abejas.

***

Al-Farid fue uno de los pocos poetas místicos que se han destacado por sus poemas simbólicos y religiosos. Su alma siempre sedienta, escanciaba el vino del Espíritu con que se extasiaba y se remontaba a los mundos invisibles, donde se prolongan los sueños de los poetas y de los santos, y vibran los anhelos y las esperanzas de los grandes místicos Iniciados. Y al despertar de su éxtasis, volvía para escribir lo que vio y experimentó.

Era, y lo es ahora, un sacerdote en el Templo del Pensamiento absoluto; Príncipe en el Reino de la imaginación sin horizontes; un Guía entre los ejércitos de los místicos que caminan lentamente hacia la Gran Urbe de la Verdad.

Vivió en un siglo desprovisto de creatividad y pensamientos originales. Vivió entre un pueblo que memorizaba las tradiciones, y luego las reproducía y comentaba enérgicamente, explicando la gran herencia de la sabiduría y filosofía islámicas.

Fue un genio; un genio es un milagro. Al-Farid se olvidó de su siglo y rehuyó su medio ambiente, recluyéndose para escribir y unir en su poesía universal lo desconocido con lo conocido. al farid

Al-Farid no tomó su tema de los acontecimientos de la vida diaria como Al Mutanabbi. Tampoco se ocupó del enigma de la vida como Al Maary. En cambio, Al-Farid cerró los ojos al mundo para poder ver más allá de él, y tapó los oídos al tumulto de la tierra para poder escuchar las canciones eternas.

Fue Al-Farid un espíritu puro como un rayo de sol inmaculado; un corazón envuelto en llamas; un Pensamiento cristalino como una fuente entre cerros. En sus versos hay lo que no lograron concebir las mentes de los que le precedieron ni alcanzaron los que le siguieron por muchos siglos después.

Es el alma que, desde su morada divina y celestial, es obligada a descender y tomar nuevamente su vehículo carnal y cumplir, por una Ley Superior, su nueva misión, y su ciclo evolutivo. “Dolorida y exasperada, se te descendió cual una paloma, desde el Recinto más sublime…”

Tanto Al Mutanabbi como Al Maari son dos grandes poetas árabes.

Gibrán Khalil Gibran

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Maher Zain – Ramadan (Arabic)

 

AVICENA (Eben Sina) (978-1037 d.C.)

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Mi alma es mi consejera y me ha enseñado a escuchar las voces que no han sido creadas por lenguas ni pronunciadas por gargantas. Antes de que mi alma fuera mi consejera, yo era indolente y pobre de oídos, y sólo meditaba sobre el tumulto y el llanto. Pero ahora puedo escuchar el silencio con serenidad y oír en el silencio los himnos de los siglos ensalzando al cielo y revelándole los secretos de la eternidad.

 

AVICENA (Eben Sina) ( 978-1037 d.C.) 

ALMA GEMELA

Y dime mi alma gemela, ahora que te encontré

Donde estuviste antaño, cuando tanto te busqué

Mi alma te surcaba, y sin embargo tú no estabas

Gritó tu nombre sin conocerlo, pues el alma escucha al anhelo

Fue tanta su desesperación que acabó en confusión

Equivocando tu alma con otra y sufriendo el desamor

Ay alma gemela que tanto te busqué

No me dejes, no me olvides, no te vayas jamás o mi perdición hallarás

Mi sueño pertenece a tu sueño y no quiero despertar

Mis sentimientos convertidos en lazo anudados a ti están

Ay alma gemela ya nada nos separará pues este lazo es eterno y lo eterno eternidad

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Avicenna

Entre los filósofos y poetas antiguos no hay ninguno que esté más cerca de mi ideología y de mi modo de pensar — de mis principios y afinidades espirituales— que Avicena, en su poesía sobre el alma.

En esta divina y maravillosa poesía, recorrió Avicena (el Sheik Arraes) las regiones más remotas para captar los pensamientos más elevados que mente humana haya conseguido concebir. En ese poema vibran los supremos anhelos de una imaginación fecunda y surgen concepciones luminosas alumbradas por la luz del Conocimiento.

En él surcan el mundo de la Psiquis invocaciones impregnadas de esperanzas; y maravillan las intuiciones y la contemplación que sólo provienen del pensar profundo y de las largas horas de ensimismamiento y experimentación.

Su misma poesía es una prueba evidente de que el Saber es la Vida de la Mente, que la conduce gradualmente desde las experiencias operatorias y empíricas hasta las deducciones filosóficas, y desde éstas al sentir espiritual y luego a Dios. En autores europeos como Schiller, Shakespeare, Goethe, etcétera, vemos la influencia de este poema. Este privilegio le coloca a Avicena en un lugar superior a los hombres de su época y a los de tiempos posteriores.

Su poesía sobre el alma fue la más noble que sobre tema de tanta magnitud y trascendencia filosóficas se ha escrito.

Gibrán Khalil Gibrángibran.2       

MUY INTERESANTE: El Médico: El regreso del sabio Avicena

Ibn Sina

¿ QUIÉN ESCUCHA MIS SILENCIOS ?

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¡ Cómo quisiera que alguien pudiera escuchar mis silencios .!

aquellos que hablan de mis miedos…de esas oscuridades que desorientan y asustan… de mis soledades, que producen carencias de un hambre emocional no saciada… de lágrimas no derramadas, que sólo mojan el alma triste… de las quejas que duelen, pero que no se dicen… de las ilusiones que se rompen casi al nacer…de la pasión enclaustrada… del cansancio que significa el aparentar ser una mujer fuerte…cuando sólo quisiera ser una niña regalona, como lo fui de pequeña…

Mis silencios a veces, se convierten en gritos angustiados, que mi razón acalla…entonces mi pecho se oprime y mi presión se dispara rebelde, como buscando esos horizontes desconocidos en donde la paz se haga real y caigan todas las máscaras y no haya más lucha y el silencio sea sólo sinónimo de paz profunda…

Mi corazón está cansado de ocultar lo que debiera decir…pero que calla, porque prefiere el silencio interrogante, a la certeza cruda de una realidad desgarradora y difícil de aceptar.

Y entonces, cuando estoy a punto de caer en la queja estéril y ponerme a lamer mis heridas cual perrito callejero, escucho una voz dulce y también silenciosa, que me dice : no estás sola…Yo, escucho tus silencios… yo se de tus penas y agonías, de tus ilusiones rotas, de tus ansias no saciadas, por eso, reclina tu cabeza cansada y confía en Mi, todo tiene su por qué. Es posible, que no encuentres la respuesta adecuada a tu destino, porque sólo ves el ahora…en cambio Yo sé, que estás creciendo en conciencia y experiencia y que en los mundos de estancia, tu premio tendrás…

Si en tu vida, todo fuese de color de rosa ¿ cómo podrías enseñar a otros a que la vida es bella…a pesar de todo… y que el perdón y el olvido son ganancia segura .?

Cuando mis silencios, me permiten escuchar su voz, se transforma mi entorno y mis silencios dejan de ser grises y amargos y se convierten en dulce compañía, porque en ellos encuentro el mejor de los consuelos, el apoyo de ese Amigo, que mora en lo profundo de mi alma, que me ama y no me abandona.

No estoy sola, Jesús me acompaña….. escucha mis silencios…y junto a El aprendo encontrar el significado a lo que antes me dolía, porque el sufrimiento es el crisol que purifica mi alma y la fortalece para nuevas batallas, porque a través de cada prueba, frente a cada penuria, las almas nacidas del espíritu, están sostenidas por esa esperanza que trasciende todos los temores y dudas porque el amor de Dios se esparce en todo nuestro ser, porque su amor es más fuerte…

El, escucha mis silencios… los llena de armonía… la esperanza renace ..y puedo una vez más sonreírle ¡ a mi Maestra: la vida .! y transmutar lo no deseable en algo provechoso para mi vida eterna.

Sr. Yolanda Silva

Amigo mío, eres bueno, discreto y sensato; es más: eres perfecto. Y yo, a mi vez, hablo contigo con sensatez y discreción, pero… estoy loco

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Amigo mío… yo no soy lo que parezco.

Mi aspecto exterior no es sino un traje que llevo puesto; un traje hecho cuidadosamente, que me protege de tus preguntas, y a ti, de mi negligencia.

El “yo” que hay en mí, amigo mío, mora en la casa del silencio, y allí permanecerá para siempre, inadvertido, inabordable.

No quisiera que creyeras en lo que digo ni que confiaras en lo que hago, pues mis palabras no son otra cosa que tus propios pensamientos, hechos sonido, y mis hechos son tus propias esperanzas en acción.

Cuando dices: “El viento sopla hacia el oriente”, digo: “Sí, siempre sopla hacia el oriente”; pues no quiero que sepas entonces que mi mente no mora en el viento, sino en el mar.

No puedes comprender mis navegantes pensamientos, ni me interesa que los comprendas. Prefiero estar a solaz en el mar.

Cuando es de día para tí, amigo mío, es de noche para mí; sin embargo, todavía entonces hablo de la luz del día que danza en las montañas, y de la sombra purpúrea que se abre paso por el valle; pues no puedes oír las canciones de mi oscuridad, ni puedes ver mis alas que se agitan contra las estrellas, y no me interesa que oigas ni que veas lo que pasa en mí; prefiero estar a solas con la noche.

Cuando tú subes a tu Cielo yo desciendo a mi infierno. Y aún entonces me llamas a través del golfo infranqueable que nos separa: ” ¡Compañero! ¡Camarada!” Y te contesto:

“¡Compañero!       ¡Camarada!, porque no quiero que veas mi Infierno. Las llamas te cegarían, y el humo te ahogaría. Y me gusta mi Infierno; lo amo al grado de no dejar que lo visites. Prefiero estar solo en mi Infierno.

Tu amas la Verdad, la Belleza y lo Justo, y yo, por complacerte, digo que está bien, y simulo amar estas cosas. Pero en el fondo de mi corazón me río de tu amor por estas entidades. Sin embargo, no te dejo ver mi risa: prefiero reír a solas.

Amigo mío, eres bueno, discreto y sensato; es más: eres perfecto. Y yo, a mi vez, hablo contigo con sensatez y discreción, pero… estoy loco. Sólo que enmascaro mi locura. Prefiero estar loco, a solas.

Amigo mío, tú no eres mi amigo. Pero, ¿cómo hacer que lo comprendas? Mi senda no es tu senda y, sin embargo, caminamos juntos, tomados de la mano.

KHALIL GIBRÁN