Si amas, tarde o temprano la persona te sucederá, debido a un corazón que ama, tarde o temprano, viene un corazón que ama – siempre sucede. Encontrarás a la persona correcta

Cada vez que hablas de nuestros fracasos, usualmente mencionas la rabia, el sexo y los celos. La rabia y el sexo parecen bastante directos, pero hay algo de confusión acerca de que son exactamente los celos, y es más difícil llegar al centro. ¿Nos podrías hablar acerca de los celos?

Sí, menciono más la rabia, el sexo y menos los celos, porque los celos no son algo primario. Es algo secundario, es una parte secundaria del sexo.

Cada vez que tienes un impulso sexual en tu mente, un acontecimiento sexual en tu ser, cada vez que te sientes atraído y relacionado sexualmente con alguien, entran los celos porque no estás enamorado. Si estás enamorado, los celos nunca entran.

Intenta entender la totalidad. Cada vez que estás relacionado sexualmente tienes miedo, porque el sexo realmente no es una relación, es una explotación. Si estás unido a una mujer o un hombre sexualmente, siempre tienes miedo de que esta mujer pueda irse con alguien más, este hombre pueda moverse hacia alguien más. No existe una relación realmente, es sólo explotación mutua. Tú estás explotando al otro, pero no amas y lo sabes, así que tienes miedo.

Este miedo se convierte en celos así que tú no puedes permitir cosas, tú vigilarás; harás todos los arreglos de seguridad de manera que este hombre no pueda mirar a ninguna otra mujer. Incluso mirar será una señal de peligro. Este hombre no debe hablar con otra mujer porque habla…. y tú sientes miedo de que se pueda ir. Por lo tanto cerrarás todos los caminos, todos los senderos que tenga este hombre para ir donde otra mujer, que tenga esta mujer de ir hacia otro hombre; cerrarás todas las vías, todas las puertas.

Pero surge un problema. Cuando todas las puertas están cerradas, el hombre se convierte en muerto, la mujer se convierte en muerto, un prisionero, un esclavo y tú no puedes amar a algo muerto. Tú no puedes amar a alguien que no está libre porque el amor es hermoso sólo cuando es dado libremente, cuando no está tomado y no es demandado a la fuerza.

Primero haces arreglos con respecto a la seguridad, luego la persona se convierte en muerto, se convierte en un objeto. Un amado puede ser una persona, una esposa se convierte en un objeto; un amado puede ser una persona, un esposo se convierte en un objeto que hay que guardar, poseer, controlar. Pero mientras más controlas, más estás matando, porque se pierde la libertad. Y la otra persona puede estar allí por otras razones, pero no por amor, porque ¿cómo vas a amar a una persona que te posee? Parece un enemigo.

El sexo crea celos pero es algo secundario. Así que no es una cuestión de cómo soltar los celos; no los puedes soltar porque no puedes soltar el sexo. El asunto es cómo transformar el sexo en amor, entonces desaparecen los celos.

Si amas a una persona, el amor mismo es garantía suficiente, el amor mismo es seguridad suficiente. Si amas a una persona, sabes que no puede ir a nadie más. Y si va, va; no se puede hacer nada. ¿Qué puedes hacer? Puedes matar a la persona, pero una persona muerta no será de mucha utilidad.

Cuando amas a una persona confías en que no puede ir hacia nadie más. Si va, no hay amor y no se puede hacer nada. El amor trae este entendimiento. No existen los celos.

Por lo tanto si hay celos, tienes que saber bien que no hay amor. Estás jugando un juego, estás escondiendo sexo detrás del amor. El amor es sólo una palabra pintada, la realidad es sexo.

En India, ya que no se permite mucho el amor, no se permite del todo – se arreglan los matrimonios – existen celos tremendos. Un esposo siempre tiene miedo. Nunca ha amado así que sabe – y la esposa siempre tiene miedo porque nunca ha amado, así que sabe – que éste ha sido un arreglo. Los padres arreglaron, los astrólogos arreglaron, la sociedad arregló; la esposa y el esposo nunca lo pidieron. En muchos casos nunca conocieron al otro, nunca se vieron. Así que existe miedo. La esposa tiene miedo, el esposo tiene miedo y ambos están espiándose. Se pierde la posibilidad misma.

¿Cómo puede crecer el amor con el miedo? No pueden coexistir, pero esa coexistencia también es no vivir juntos; ellos sólo se toleran, ellos de alguna forma siguen adelante juntos. Es sólo útil y fuera de la utilidad puedes manejar, pero el éxtasis no es posible. No puedes celebrarlo, no puede llegar a ser festivo; será una carga.

Por lo tanto un esposo está muerto antes de la muerte y una esposa está muerta antes de la muerte. Son dos personas muertas tomando revancha una de la otra, porque cada una piensa que uno ha matado al otro. Vengarse, rabia, celos – todo llega a ser tan feo.

Pero en el Occidente un tipo diferente de fenómeno está sucediendo que es lo mismo pero en el otro extremo. Soltaron los matrimonios arreglados y está bien, no valía la pena mantener esa institución, pero al soltarla, no se ha llegado al amor, sólo el sexo ha llegado a ser libre. Y cuando el sexo es libre siempre tienes miedo, porque siempre es un arreglo temporal. Estás con esta chica esta noche, mañana ella estará con alguien más y ayer estuvo con alguien distinto. Ayer la chica estaba con alguien más, mañana nuevamente estará con alguien más; sólo esta noche está contigo.

¿Cómo puede ser esto muy íntimo y profundo? Sólo puede ser un encuentro de las superficies. No puedes penetrar en el otro porque la penetración necesita condimento, necesita tiempo, necesita profundidad, intimidad, vivir juntos, estar juntos. Se necesita un largo tiempo, luego se abre la profundidad – las profundidades se hablan entre sí….

Esto es sólo conocimiento. Puede no ser incluso conocimiento – en el Occidente puedes conocer a una mujer en el tren y hacer el amor y a media noche la sueltas en alguna estación. Ella nunca se molesta puede nunca verte nuevamente; puede incluso haber preguntado tu nombre.

Si el sexo se convierte en algo tan trivial – sólo un asunto de cuerpos donde las superficies se encuentran y se separan – tu profundidad permanece sin ser tocada. Estás nuevamente perdiendo algo – algo grande, algo muy misterioso – porque llegas a ser consciente de tu propia profundidad sólo cuando alguien más lo toca. Sólo a través del otro llegas a ser consciente de tu ser interno; sólo en la relación profunda el amor de alguien resuena en ti y trae profundidad a tu ser. Sólo a través de alguien más tú te descubres.

Existen dos formas de conocimiento. Uno es la meditación – sin el otro buscas la profundidad; la otra es el amor – con el otro buscas la profundidad. El se convierte en una raíz para llegar hacia ti mismo. El otro crea un círculo y ambos amantes se ayudan. Mientras más profundo va el amor, más profundo sienten que son ellos; se revelan los seres internos. Pero entonces no hay celos. El amor no puede ser celoso, es imposible. El amor es siempre confiable y si algo sucede que rompe tu confianza, acéptalo; no se puede hacer nada al respecto porque cualquier cosa que hagas destruirá al otro.

La confianza no puede ser forzada; los celos tratan de forzarla. Los celos tratan, te hacen hacer todos los esfuerzos de manera que se pueda mantener la confianza, pero la confianza no es algo que se tenga que mantener. Está allí o no está allí y yo digo que nada se puede hacer al respecto. Si está allí, pasar por ella; si no está allí, mejor separarse. Pero no luches por ella porque estás perdiendo el tiempo, la vida. Si amas a alguien y la profundidad le habla a la profundidad del otro – tienes un encuentro en el ser – está bien, hermoso; si esto no sucede, se separan. Pero no crees conflictos, no luches o pelees con él, porque no se puede lograr a través de la pelea y se pierde tiempo – y no sólo tiempo, tu capacidad se dañará. Puedes comenzar de nuevo con otra persona repitiendo todo el patrón.

Si no hay confianza, sepárate – mientras antes, mejor – así no te destruyes, no te dañas, tu capacidad de amar permanece fresca y puedes amar a alguien más. Este no es el lugar, este no es el hombre, esta no es la mujer para ti. Muévete, pero no destruyas al otro.

La vida es muy corta y las capacidades son muy delicadas. Ellas pueden ser destruidas y una vez dañadas no hay posibilidad de repararlas.

En cuanto al amor, hay mucho por hacer para todos y tan poco tiempo para hacerlo. No gastes tu energía en peleas, celos, conflictos; muévete y muévete en forma amistosa.

Busca en alguna parte la persona que existe y que te amará. No te quedes pegado con alguien que es equivocado, que no es para ti. No te enojes, no hay razón para hacerlo y no trates de forzar la confianza; nadie puede forzarla, nunca sucede. Perderás tiempo, perderás energía y puedes sólo llegar a ser consciente cuando nada se puede hacer. Muévete. Ya sea confía o muévete.

El amor siempre confía o si encuentra que la confianza no es posible simplemente se mueve en forma amistosa; no hay conflicto ni pelea. El sexo crea celos; encuentra, descubre el amor. No hagas del sexo algo básico – no lo es. India perdió con el matrimonio arreglado; Occidente está perdiendo con el amor libre.

India perdió el amor porque los padres eran demasiado calculadores y mañosos. No permitirían enamorarse: eso es peligroso, nadie sabe a dónde llevará. Ellos eran demasiado inteligentes y a través de la inteligencia India perdió toda posibilidad de amor.

En Occidente hay demasiados rebeldes, demasiados jóvenes; no inteligentes – demasiado jóvenes, demasiado niños. Han hecho del sexo algo libre, disponible en cualquier parte: no hay necesidad de ir demasiado profundo para descubrir el amor, disfrutar del sexo y estar listo.

A través del sexo, Occidente está perdiendo: a través del matrimonio, Oriente ha perdido. Pero si tú estás alerta no necesitas ser Oriental, no necesitas ser Occidental. El amor no es ni Oriental ni Occidental.

Anda y descubre el amor dentro de ti. Y si amas, tarde o temprano la persona te sucederá, debido a un corazón que ama, tarde o temprano, viene a un corazón que ama – siempre sucede. Encontrarás a la persona correcta. Pero si eres celoso no encontrarás, si simplemente vas al sexo no encontrarás, si vives sólo para la seguridad no encontrarás.

El amor es un camino peligroso y sólo aquellos que tienen valor pueden recorrerlo. Y te digo que es lo mismo, igual que la meditación – sólo para aquellos que son valientes. Y hay dos caminos para alcanzar lo divino: la meditación o el amor. Averigua cuál es tu camino, cuál puede ser tu destino.

OSHO

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¿Puede haber amor sin Celos?

“Amas a una persona – por lo menos piensas que amas a una persona… Si realmente amas, entonces los celos son imposibles. Si encuentras que la persona está amando a alguien más, serás feliz: amas a la persona y él está feliz con alguien más; y todo lo que quieres es que él sea feliz. No te sentirás celoso; por el contrario, te sentirás agradecido con la persona que ha hecho que la persona a quien tú amas sea feliz. Sentirás una gran amistad.

Pero esto ocurre con el amor verdadero, que es una variedad rara. Lo que existe en el nombre del amor es sólo una idea.

Tú “amas” a una persona significa que posees a una persona. Tú “amas” a una persona significa que él no puede amar a nadie más. Si ama a alguien más te está insultando; está probando que eres inferior, que hay mejores personas, personas más adorables que tú. Esto hiere al ego, hiere tu posesividad, hiere tu idea monopolística.

Y básicamente es cobardía, porque no estás tratando de enfrentar los hechos acerca de tu amor en forma directa. No es cuestión de que la persona a la que amas esté amando a alguien más; el asunto es, ¿amas a la persona? Y no eres suficientemente valiente para enfrentar esa pregunta. Y esa es la verdadera pregunta que hay que hacerse. Si amo a la persona entonces nada más importa.

El amor permite libertad.

El amor permite que cada vez que él tiene ganas de hacer algo, lo puede hacer. Cada vez que siente que es feliz, es su opción.

Si amas a la persona, entonces no interfieres en su intimidad. Dejas de interferir en la intimidad de la persona. No intentas transgredir su ser interno. No quieres que él debiera decir dónde ha estado, por qué llegó tarde en la noche. Eso no está del todo bien.

Es su vida: donde va y si llega tarde o no… Has amado a la persona tal como es – y es de esa forma. Y nunca intentas interferir en su intimidad. No abres sus cartas; no revisas sus bolsillos, su agenda y apuntas los números telefónicos. No intentas encontrar alguna pista. Eso es feo.

Tienes que enfrentarlo por ti misma.

Si no lo enfrentas, es cobardía.

Y para esconderlo, haces tantas rabietas de celos que olvidas completamente que es sólo tu cobardía. Lo que se necesitaba era tener muy claro si es una idea el que tú amas al hombre, o es una realidad. La realidad no tiene problemas; sólo las ideas traen problemas porque son sólo superficiales. Por debajo hay tanta basura que estas ideas no te pueden ayudar. Cualquier insignificancia e inmediatamente comienzan los problemas.

No puedo concebir que si dos personas realmente se aman van a tener alguna pelea por cualquier motivo, que tratarán de imponer cualquier idea en la otra persona por cualquier motivo, que tratarán de inhibir a la otra persona de cualquier acción.

El requerimiento básico del amor es: “Acepto a la otra persona como es.” Y el amor nunca trata de cambiar a la persona según la propia idea de uno. Tú no intentas cortar a la persona aquí y allá y ajustarle el tamaño – lo que se hace en todas partes en todo el mundo.

Las personas que piensan que son amantes – están continuamente acosándose, intentando crear la imagen que ellos quieren. Quieren a la otra persona sólo como una marioneta – y las cuerdas deberían estar en sus manos. Y lo mismo sucede con la otra persona: él quiere que tú seas una marioneta y las cuerdas tienen que estar en sus manos. Ahora va a haber un continuo conflicto, miseria, dolor.

Y uno comienza a preguntarse: ¿por qué los poetas han estado escribiendo tantas cosas hermosas acerca del amor? – ¡porque nada parece suceder! Sucede sólo en las poesías.

La realidad es que la mayoría de los poetas nunca ha amado. Están enamorados de la idea del amor, entonces escriben hermosos poemas, hermosas novelas. O quizás ellos han amado, pero fracasaron tan abiertamente que sólo consolándose a ellos mismos crean el opuesto en su poesía. Por ejemplo, León Tolstoi fue torturado por su esposa durante toda su vida, incluso hasta el fin de sus días. El último día, ella lo acosó tanto que se fue de la casa en la noche y se dirigió a la estación y murió allí en una banca. Era un conde, y tenía una inmensa propiedad y una inmensa tierra y todo – pero vivía como un hombre pobre. La esposa tenía el control de todo.

Ella no le permitía incluso tener un amigo, un amigo hombre. Era tan celosa que no le permitía leer o escribir frente a ella. El tenía que salir al jardín o a los campos para escribir; todo lo que escribió lo hizo en el exterior. Sus celos eran tales que…, “Cuando estoy presente estás más interesado en tu novela. ¡Eso es un insulto para mí!”

Y este hombre ha escrito libros tan hermosos y cosas tan hermosas acerca del amor, que si no conocieras su vida, no podrías creer cómo esto puede ser posible. Es una compensación. En la vida se lo está perdiendo; lo está colocando en sus novelas: en las novelas está creando la fantasía de cómo le habría gustado que fuera su vida, sólo para olvidar su vida, su fealdad.

Así que los poetas nunca han amado y conocido, nunca han conocido la agonía de esto, o si han amado, han conocido la agonía y quisieron conocer el éxtasis. Así que en su poesía encontrarás el éxtasis del amor. Pero la verdad es que todo el mundo es torturado innecesariamente.

Sí, es la cobardía lo que te mantiene en tortura. Sólo enfrenta los hechos, ya sea que ames a un hombre o no. Si amas, entonces no hay condiciones que imponer. Si no amas, ¿entonces a quién le vas a imponer condiciones?

De cualquier manera está claro. Si amas entonces no es un asunto de condiciones: lo amas tal como es. Si no amas, entonces tampoco hay problema: él no es nadie para ti; no es cuestión de poner condiciones. Él puede hacer lo que quiera.

Pero uno tiene que enfrentar sus sentimientos en forma sincera y honesta. Y ese encuentro directo de los sentimientos de uno, inmediatamente te muestra el camino.

La vida no es difícil – estamos haciéndolo así porque somos cobardes: no vemos algo que sabemos está allí.

Siempre es simple enfrentar la realidad.

Y te hace inocente y las complejidades innecesarias no surgen. De otra forma uno va viviendo en la imaginación, que uno ama, que uno puede morir por la otra persona.

Tú ni siquiera puedes ver a la otra persona feliz con alguien por un minuto – ¡y piensas que puedes morir por la otra persona!

Sólo intenta ver lo que en realidad está en ti hacia la otra persona – y los celos desaparecerán. En la mayoría de los casos con los celos, tu amor también desaparecerá. Pero es bueno, porque ¿cuál es el punto en tener un amor que está lleno de celos, que no es amor?

Si los celos desaparecen y aún permanece el amor, entonces tienes algo sólido en tu vida que vale la pena mantener”.

Light on the Path (sin traducir)

Si deseas información adicional sobre este tema, en inglés, por favor, dirígete a Biblioteca

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Para los amantes no existe ningún medio de salvar su distanciamiento, su separación, su desconocimiento. En realidad, el amor funciona en base a que los amantes sean extremos opuestos

losamantes

“Últimamente he empezado a darme cuenta de que incluso mi amado es un desconocido para mí y, aún así, hay todavía un intenso deseo de salvar esa separación que existe entre nosotros. Parece como si fuéramos líneas paralelas destinadas a no encontrarse nunca. ¿Es el mundo de la consciencia como el mundo de la geometría o hay una posibilidad de que las paralelas se encuentren?”

Éste es uno de los grandes misterios que todo aquél que ama ha de encarar: para los amantes no existe ningún medio de salvar su distanciamiento, su separación, su desconocimiento. En realidad, el amor funciona en base a que los amantes sean extremos opuestos. Cuanto más lejos están, más se atraen. Su separación es su atractivo. Se van acercando, se acercan mucho, pero nunca se vuelven uno.

Se acercan tanto que sienten que con un solo paso más se volverán uno. Pero nunca dan este paso; no pueden darlo por una ley natural, porque es imposible. Por el contrario, cuando están muy cerca, de inmediato empiezan a separarse de nuevo, empiezan a alejarse más y más. Porque cuando están muy cerca, dejan de sentirse atraídos y empiezan a pelear, a molestarse, a regañar. Ése es el medio para crear de nuevo la distancia. Y cuando surge la distancia, de inmediato empiezan a sentirse atraídos otra vez. De modo que es como un ritmo: se acercan, se alejan; se acercan, se alejan.

Anhelan sentirse uno, pero a nivel biológico, a nivel corporal, volverse uno no es posible. Incluso mientras haces el amor, no eres uno; la separación del cuerpo físico es inevitable. Tú me dices: “Últimamente he empezado a darme cuenta de que incluso mi amado es un desconocido para mí.” Eso es bueno. Forma parte de una comprensión creciente. Sólo la gente infantil piensa que se conoce. Si no te conoces ni a ti mismo, ¿cómo puedes creer que conoces a tu amante?

Ni el amante se conoce a sí mismo, ni tú te conoces a ti mismo. Dos seres desconocidos, dos extraños que no saben nada de sí mismos están tratando de conocerse mutuamente. Están ejercitándose en una inutilidad.

Obligatoriamente surgirá la frustración, el desencanto. Y por eso es que todos los amantes se pelean entre ellos. Piensan que quizá es el otro el que no les permite entrar en su mundo privado: “Él me mantiene a distancia, me está alejando.” Y los dos piensan de la misma manera. Pero no es cierto; todas esas quejas son falsas. Ocurre simplemente que no comprenden la ley de la naturaleza.

A nivel corporal, puedes acercarte mucho, pero no puedes volverte uno. Únicamente a nivel del corazón puedes volverte uno, pero sólo momentáneamente; no de forma permanente.

OSHO     Vida, Amor, Risa

¿Por qué es tan difícil relacionarse?

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Porque tú todavía no eres. Hay un vacío interior, y el miedo a que si te relacionas con alguien más tarde o más temprano se demostrará que estás vacío. Por eso parece más seguro mantener una distancia con la gente; por lo menos puedes simular que eres.

 Tú no eres. No has nacido todavía, eres tan sólo una posibilidad. Pero todavía no eres su realización; y sólo dos personas que se hayan realizado pueden relacionarse. Relacionarse es una de las cosas más grandes de la vida; relacionarse significa amar, relacionarse significa compartir. Pero antes de poder compartir, tienes que tener. Y antes de poder amar tienes que estar lleno de amor, rebosante de amor.

 Dos semillas no se pueden relacionar, están cerradas. Dos flores pueden relacionarse, están abiertas, pueden mandar su fragancia de una a otra, pueden danzar bajo el mismo sol y en el mismo viento, pueden tener un diálogo, pueden susurrarse. Pero esto no es posible para dos semillas. Las semillas están totalmente cerradas, no tienen ventanas; ¿cómo van a relacionarse?

 Y esta es la situación. El hombre nace como una semilla; puede convertirse en una flor, o puede que no. Todo depende de ti, de lo que tú hagas contigo mismo; todo depende de si tú creces o no. Es tu elección; y la elección tiene que afrontarse cada momento; cada momento estás en un cruce de caminos.

 Millones de personas prefieren no crecer. Permanecen como semillas, se quedan en potencialidades, nunca llegan a realizarse. No saben lo que es la autorrealización, no saben nada acerca de la existencia. Viven totalmente vacíos y mueren totalmente vacíos. ¿Cómo van a relacionarse?

 Sería exponerte a ti mismo; tu desnudez, tu fealdad, tu vacío; parece más seguro mantener una distancia. Hasta los amantes mantienen cierta distancia; llegan hasta un punto, y permanecen alerta cuando se dan la espalda. Tienen sus límites; permanecen confinados en sus límites.

 Sí, hay cierta clase de relación, pero no es la de relacionarse, es la de la posesión: el marido posee a la esposa, la esposa posee al marido, los padres poseen a los hijos, y así sucesivamente. Pero poseer no es relacionarse; de hecho poseer es destruir toda posibilidad de relacionarse. Si te relacionas, respetas; no puedes poseer. Si te relacionas, se crea una gran reverencia. Si te relacionas te vas acercando y llegas muy, muy cerca, en profunda intimidad, superponiéndoos, sin interferir en la intimidad del otro, y a su vez el otro sigue siendo un individuo independiente.

 Es la relación del yo-tu, no la del yo-ello, superponiéndose, interpenetrándose, y a la vez en cierto sentido independiente. Kahlil Gibran dice: «Sed como dos pilares que sostienen el mismo tejado, pero no os poseáis el uno al otro, dejad al otro independiente. Sostened el mismo tejado; ese tejado es el amor».

 Dos amantes sostienen algo invisible e inmensamente valioso: una poesía de ser, una música escuchada en el profundo seno de su existencia. Ambos sostienen una armonía, pero permanecen independientes. Pueden exponerse al otro, porque no tienen miedo. Saben quiénes son. Conocen su belleza interior, conocen su perfume interior; no tienen miedo.

 

Pero normalmente tienes miedo, porque tú no tienes ninguna fragancia. Si te expones a ti mismo simplemente apestarás; apestarás a celos, odios, iras, lujuria. No tendrás el perfume del amor, la oración, la compasión.

 

Millones de personas han preferido quedarse en semillas. ¿Por qué? Cuando pueden convertirse en flores y danzar al viento, bajo el sol, bajo la luna, ¿por qué han decidido quedarse en semillas? Hay una razón para esta decisión: la semilla está más segura que la flor. La flor es frágil; la semilla no lo es, la semilla parece más fuerte. La flor puede ser destruida muy fácilmente; sólo un golpe de viento y sus pétalos volarán. La semilla no puede ser destruida por el viento tan fácilmente, la semilla está muy protegida, segura. La flor estará expuesta; una cosa tan delicada, y expuesta a tantos riesgos: puede soplar un viento fuerte, puede llover tormentosamente, el sol puede calentar demasiado, cualquier tonto puede arrancar la flor. Cualquier cosa puede ocurrirle a la flor, le puede pasar de todo; la flor está constantemente en peligro. Pero la semilla está segura; por eso millones de personas han decidido permanecer como semillas. Pero quedarse en semilla es quedarse muerto, quedarse en semilla no es en absoluto vivir. Es seguro, ciertamente, pero no tiene vida. La muerte es segura, la vida es inseguridad. El que realmente quiere vivir tiene que vivir en peligro, en constante peligro. El que quiere alcanzar la cima tiene que arriesgarse a perderse. El que quiere escalar las más altas cimas tiene que arriesgarse a caerse, escurrirse.

 

Cuanto mayor es el anhelo de crecer, más y más riesgo se tiene que aceptar. El verdadero hombre acepta el peligro como su propio estilo de vida, como el verdadero clímax del crecimiento.

 

Me preguntas: « ¿Por qué es tan difícil relacionarse?».

 

Es difícil porque tú todavía no eres. Primero sé. Sólo después todo lo demás es posible: primero sé. Jesús dice a su manera: «Primero, busca el reino de Dios, todo lo demás te será dado». Esto es sólo una vieja expresión que quiere decir lo mismo que yo estoy diciendo: primero sé, todo lo demás te será dado. Pero ser es el requerimiento básico. Si eres, el coraje viene como consecuencia. Si eres, surge un gran anhelo por la aventura; y cuando estás listo para explorar, puedes relacionarte. Relacionarse es explorar; explorar la consciencia del otro, explorar el territorio del otro. Pero cuando explores el territorio del otro, tienes que darle la bienvenida y permitir que él te explore a ti; no puede ir en una sola dirección. Y puedes permitir que el otro te explore sólo cuando tienes algo, algún tesoro dentro de ti. Entonces no hay miedo. De hecho invitas al huésped, abrazas al huésped, le llamas, le quieres dentro. Quieres que vea lo que has descubierto en ti mismo, quieres compartirlo.

 

Primero sé, luego puedes relacionarte; y recuerda, relacionarse es muy bello. La relación en pareja es un fenómeno completamente diferente; es algo muerto, fijo, ha llegado a un punto final. Te casas con una mujer; ha llegado un punto final. Desde aquí las cosas sólo declinarán. Has llegado al límite, ya no crece nada. El río se estanca y se convierte en un pantano. La relación en pareja es algo que ya está acabado; relacionarse es un proceso. Elude las relaciones y profundiza más y más en el relacionarte.

 Mi énfasis está en los verbos no en los nombres; evita los nombres tanto como te sea posible. En el lenguaje no los puedes evitar, lo sé; pero en la vida, evítalos; porque la vida es un verbo. La vida no es un nombre, es un verbo; en realidad es «vivir» no «vida». No es amor, es amar. No es la relación, es relacionarse. No es la canción, es cantar. No es la danza, es danzar.

 Observa la diferencia, saboréala. Una danza es algo completo; se han dado los últimos toques, ya no queda nada por hacer. Algo acabado es algo muerto. La vida no tiene puntos finales, las comas están bien, pero no los puntos finales. Los lugares de descanso están bien, pero no los destinos.

 En vez de pensar cómo relacionarte, cumple el primer requisito: medita, sé, y después relacionarse llegará por sí mismo. El que se hace silencioso, feliz, el que empieza a rebosar energía, a convertirse en una flor, tiene que relacionarse. Se relaciona con gente, se relaciona con los animales, se relaciona con los árboles, se relaciona hasta con las rocas. No es algo que tenga que aprender, es algo que ocurre.

 De hecho, se relaciona las veinticuatro horas del día. Si camina sobre la tierra, se relaciona con la tierra; al tocar sus pies la tierra, se relaciona. Si se baña en el río, se relaciona con el río, y si mira a las estrellas se relaciona con las estrellas.

 No es cuestión de relacionarse con alguien en particular. El hecho básico es que si tú eres, toda tu vida se vuelve un relacionarse. Es una canción constante, una danza constante; es una continuidad, como el fluir de un río.

 Medita, primero encuentra tu centro. Antes de relacionarte con alguien más, relaciónate contigo mismo: este es el requisito básico que hay que cumplir. Sin él, nada es posible.

 

OSHO      The book of wisdom. Discurso 27

Últimamente he empezado a darme cuenta de que incluso mi amado es un desconocido para mí

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“Últimamente he empezado a darme cuenta de que incluso mi amado es un desconocido para mí y, aún así, hay todavía un intenso deseo de salvar esa separación que existe entre nosotros. Parece como si fuéramos líneas paralelas destinadas a no encontrarse nunca. ¿Es el mundo de la consciencia como el mundo de la geometría o hay una posibilidad de que las paralelas se encuentren?”

 Éste es uno de los grandes misterios que todo aquél que ama ha de encarar: para los amantes no existe ningún medio de salvar su distanciamiento, su separación, su desconocimiento. En realidad, el amor funciona en base a que los amantes sean extremos opuestos. Cuanto más lejos están, más se atraen. Su separación es su atractivo. Se van acercando, se acercan mucho, pero nunca se vuelven uno.

Se acercan tanto que sienten que con un solo paso más se volverán uno. Pero nunca dan este paso; no pueden darlo por una ley natural, porque es imposible. Por el contrario, cuando están muy cerca, de inmediato empiezan a separarse de nuevo, empiezan a alejarse más y más. Porque cuando están muy cerca, dejan de sentirse atraídos y empiezan a pelear, a molestarse, a regañar. Ése es el medio para crear de nuevo la distancia. Y cuando surge la distancia, de inmediato empiezan a sentirse atraídos otra vez. De modo que es como un ritmo: se acercan, se alejan; se acercan, se alejan.

Anhelan sentirse uno, pero a nivel biológico, a nivel corporal, volverse uno no es posible. Incluso mientras haces el amor, no eres uno; la separación del cuerpo físico es inevitable. Tú me dices: “Últimamente he empezado a darme cuenta de que incluso mi amado es un desconocido para mí.” Eso es bueno. Forma parte de una comprensión creciente. Sólo la gente infantil piensa que se conoce. Si no te conoces ni a ti mismo, ¿cómo puedes creer que conoces a tu amante?

Ni el amante se conoce a sí mismo, ni tú te conoces a ti mismo. Dos seres desconocidos, dos extraños que no saben nada de sí mismos están tratando de conocerse mutuamente. Están ejercitándose en una inutilidad. Obligatoriamente surgirá la frustración, el desencanto. Y por eso es que todos los amantes se pelean entre ellos. Piensan que quizá es el otro el que no les permite entrar en su mundo privado: “Él me mantiene a distancia, me está alejando.” Y los dos piensan de la misma manera. Pero no es cierto; todas esas quejas son falsas. Ocurre simplemente que no comprenden la ley de la naturaleza.

A nivel corporal, puedes acercarte mucho, pero no puedes volverte uno. Únicamente a nivel del corazón puedes volverte uno, pero sólo momentáneamente; no de forma permanente.

  

Aquí puedes leer la 2º parte

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