El amor sin adivinación es elemental. Amar exige que el amante adivine los deseos de la amada

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Pero en la naturaleza, ordinariamente, no se alcanza este estado: es el fruto de un arte, de un auto entrenamiento. Todo el mundo lo desea, aun los más cínicos; pero como rara vez ocurre por azar, y nadie ha hecho pública la clave para lograrlo, la gran mayoría duda aún de su posibilidad.

El amor sin adivinación es elemental. Amar exige que el amante adivine los deseos de la amada, antes de que hayan llegado a la propia conciencia de ella. El amante conoce a la amada mejor de lo que ésta se conoce a sí misma; y la ama más de lo que ésta se conoce a sí misma; y la ama más de lo que ésta se ama a sí misma; de manera que la amada alcanza su ser perfecto sin esfuerzo consciente propio. Cuando el amor es mutuo, el esfuerzo consciente que ella hace es para él. Es así como cada cual, deleitosamente, obra la perfección en el otro.

Pero en la naturaleza, ordinariamente, no se alcanza este estado: es el fruto de un arte, de un auto entrenamiento. Todo el mundo lo desea, aun los más cínicos; pero como rara vez ocurre por azar, y nadie ha hecho pública la clave para lograrlo, la gran mayoría duda aún de su posibilidad. Sin embargo, es posible, a condición que las partes puedan aprender y enseñar humildemente. ¿Cómo comenzar? Que el amante piense, cuando va a ver a su amada, lo que debe aportar, hacer o decir, de modo que sea para ella una deliciosa sorpresa. Al comienzo probablemente no será una sorpresa completa: esto es, ella se habrá dado cuenta de su propio deseo, y estará tan sólo contenta de que su amante lo haya adivinado. Más tarde, la deliciosa sorpresa podrá realmente sorprenderla, y su comentario será: “¿Cómo sabías que esto iba a agradarme, si a mí misma nunca se me hubiera ocurrido?” Los esfuerzos constantes para prever los deseos nacientes del ser amado, mientras permanecen en la inconsciencia, son los medios hacia el amor consciente.

Asir con firmeza; soltar con ligereza. Este es uno de los grandes secretos de la felicidad en el amor. Por cada tragedia de Romeo y Julieta fruto de las circunstancias externas de ambos protagonistas, mil tragedias surgen de las circunstancias creadas por los amantes mismos. Como rara vez conocen el momento o la forma de “asirse” el uno al otro, aún menos a menudo conocen la forma o el momento de soltarse. Las hondonadas del Monte Meru (es decir el Venusberg) están llenas de amantes que no pueden separarse. Cada cual quiere “soltarse”, pero el otro no se lo permite. Hay varias explicaciones para este infeliz estado de cosas. En la mayoría de los casos el acercamiento ha sido equivocado: es decir, ambos se lanzaron a una unión sin pensar en la salida. A menudo los primeros cinco minutos del primer encuentro de los amantes son decisivos para todo el futuro de sus relaciones. En algunos casos la relación original es la que explica las dificultades en “soltarse”: nunca debió haber ocurrido; o por lo menos no en las circunstancias precisas en que tuvo lugar.

Las relaciones a destiempo siempre causan problemas. En otros casos la dificultad se debe a diferencias de edad, educación o “pasado”. Uno teme “soltarse” porque parece ser la última esperanza, o porque ya se ha perdido demasiado tiempo, o porque hasta ahora ha sido lo mejor, o porque el “ideal”, creado por la educación, exige fidelidad eterna aun cuando ésta resulte imposible, pues ninguno de los dos la desea; o porque uno es ultrasensible a raíz de experiencias pasadas y no puede enfrentarse con otro fracaso, o porque estando la carne pronta, el espíritu es débil: es decir,  ninguno de los dos puede usar un cuchillo; o porque las circunstancias son desfavorables: es decir, los dos tienen que seguir viéndose; o debido a la imaginación, como cuando uno de los dos visualiza la felicidad del otro en su ausencia. Hay mil explicaciones y cada una de ellas, bastando como causa, es completamente inadecuada como razón, ya que el hecho es, que cuando uno desea separarse, el deber del otro como amante es “soltar”. El gran amor puede tanto soltar como asir.

Los celos son el dragón en el paraíso, el infierno del cielo y la más amarga de las emociones porque se asocia a la más dulce. Hay antídoto para los celos, a saber, el amor consciente; pero este remedio es más difícil de hallar que la enfermedad de soportar. Pero hay paliativos cuya primera condición terapéutica es el reconocimiento de la enfermedad y la segunda el deseo de curarse a sí mismo. En estas circunstancias dejad que el que sufre experimente deliberadamente. Mucho se le puede perdonar durante este proceso. Puede, por ejemplo, tratar de hacer progresar los nuevos planes de la que fue su amada, aunque esto es difícil sin una obvia hipocresía. O puede zambullirse en otro ambiente. O puede ocuparse en un nuevo trabajo que demande toda su energía. O puede embelesar su memoria y considerar a la que fue su amada como muerta, o como si ella se trocara en su hermana, o como si se hubiese ausentado en un largo viaje, o como si la hubieran hechizado. Sin embargo, es mejor si se “suelta” por completo sin arrastrar la esperanza de volver a encontrarla jamás.

Consolaos. Nuestra vida no es sino un solo día de nuestra Vida. ¡Si no hoy, mañana! ¡Soltad!

EL AMOR CONSCIENTE 5ª (INSPIRADO EN LAS ENSEÑANZAS DE G.I. GURDJIEFF)

A. R. Orage

El amor es compañero

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Ser compañeros toda la vida, hasta la puerta de la muerte donde nos abrazaremos para despedirnos momentáneamente hasta que nos volvamos a re-encontrar al otro lado del camino.

Después de mucho andar, el don más precioso que queda del amor es el compañerismo.

Hay una forma de amor en la que no siempre reparamos y, sin embargo, constituye el sustento de toda relación en cualquier rol que asuma: el compañerismo. La etimología de la palabra compañero  se deriva del latín compania, vocablo formado por cum (con), prefijo que equivale a la expresión “al mismo tiempo”, “simultáneamente” y panis, sustantivo que significa “pan”. Etimológicamente compañero  significa “los  que comparten el pan”.

Este hermoso y entrañable origen de la palabra nos lleva a pensar que compañeros son aquellos que comparten en la vida, en el trabajo o en cualquier otra circunstancia, a un mismo tiempo y bajo un mismo techo, el pan cotidiano. No sólo el pan del alimento necesario sino también los diversos panes que nos otorgan otros sustentos: los nutrientes espirituales, vinculares o afectivos.

Strolling through the parcLa palabra compañero remite a compañía, presencia, contención y cercanía. Todo verdadero amor, de algún modo, genera compañerismo. Sin embargo, no todo compañerismo es –necesariamente- expresión del genuino amor. Podemos tener compañeros que no nos amen o que no amemos. Compañeros que, por razones laborales o por las circunstancias de la vida y las relaciones, sólo nos toleran. Todo auténtico amor siempre desarrolla, de manera cada vez más creciente, alguna forma de compañerismo.

No es el amor el que sustenta la relación sino el modo de relacionarnos el que sostiene y acrecienta el amor. Hay maneras de vincularnos que –directamente- atacan y  destruyen el vínculo. Hay otras, en cambio, que favorecen la madurez del amor.

El compañerismo se da en cualquier relación de amor. Se puede ser compañero de los compañeros de camino y de trabajo; compañero de los amigos y de los padres, de los hijos, de los hermanos, de los sobrinos, de los vecinos. Se puede ser compañeros en la relación de pareja. Incluso se puede ser compañero de aquellos que están a nuestro cargo,  cuidado o responsabilidad.

En todas estas relaciones, cuando se da el compañerismo, resulta hermoso. Hay vínculos entre amigos en los cuales no son compañeros porque casi no se ven nunca. Hay hermanos, primos, padres e hijos, incluso hay quienes tienen relación de pareja y no son compañeros ya que hay demasiada distancia o el lazo afectivo se va erosionando.

En todo verdadero amor lo que uno pretende es llegar al compañerismo. Lejos de pensar que es el primer peldaño básico del amor, hay que considerarlo como una manifestación muy plena y madura. Un amor sin compañerismo le falta algo. paseando-55

Llegados a una determinada etapa de la vida y la relación, lo que se desea, es ser compañero. Encontrar al compañero o compañera con quien compartir los avatares de la vida. Cuando se acaba la emoción, la pasión o el deseo, lo que queda es el anhelo de  alguien que nos acompañe en las encrucijadas del camino. Uno anhela un padre, una madre, un hermano o hermana, un amigo, una esposa o esposo, una novia o novio que se sea   -simple y profundamente- compañera o compañero de ruta.

Ser compañeros toda la vida, hasta la puerta de la muerte donde nos abrazaremos para despedirnos momentáneamente hasta que nos volvamos a re-encontrar al otro lado del camino. Después de mucho andar, el don más precioso que queda del amor es el compañerismo.

Si nos detenemos en el amor de pareja, hay que subrayar el carácter esencial que tiene allí el compañerismo. Hay muchos que, después de un tiempo, se sienten solos a pesar de tener pareja. No me refiero a períodos esporádicos de tiempo en los cuales, por diversas razones, esto puede pasar sino a una sensación de permanente ausencia, distancia y lejanía en el vínculo de pareja, como si fueran extraños.

Incluso hay quienes prometen amor eterno y –con el paso de los años- hay amores que ni siquiera sobreviven al tiempo. Para algunos, esa promesa logra ser efectivamente realidad y para otros se vuelve una metáfora de un deseo que se tiene, especialmente el día en que realiza esa promesa, aunque después los cambios y vaivenes de la vida nos hagan desistir. No es que no se haya sido sincero entonces sino que aquella palabra de amor eterno y fidelidad dada se contextualizó en un momento determinado. Esto no significa que el contexto relativice toda opción sino que, hay que tener en cuenta, las circunstancias de dicha opción que, seguramente, no han sido las que ahora se viven. Si bien toda opción se realiza en  un contexto de circunstancias específicas, esto no implica que la opción sea circunstancial necesariamente.

paseando-4Que esa promesa resulte una realidad o metáfora dependerá exclusivamente de las personas que hayan hecho tal pacto.  Uno lo puede ver en los determinados perfiles que celebran el día de los enamorados o san Valentín, el 14 de febrero. Están efectivamente los enamorados. También aquellos que les gustaría estar enamorados. Incluso los que alguna vez lo estuvieron. Están los que se burlan irónicamente de ese día porque no están enamorados o porque quisieran estarlo y no pueden. Además se suman los que viven enamorados del amor, aunque no estén enamorados de nadie y nadie lo esté de ellos. No falta quien salude a un soltero o soltera, separado o divorciado e incluso consagrado ya que siempre de algo o de alguien se está enamorado, o hay alguna pasión predominante o estamos enamorados de lo que hacemos, etc.

Pareciera que el día de los enamorados abarca todos los sueños de amores posibles que cada uno pueda albergar en su corazón. De todos modos pasa lo mismo con cualquiera de los días de festejo. En el día de la madre o del padre se saludan a muchas personas que no son necesariamente madre o padre y que, sin embargo, algún vínculo con la maternidad y la paternidad tienen. En el día del niño se saluda a muchos adultos con motivo del niño interior que todos llevamos dentro. En el día de navidad decimos que todos los días son navidad, etc.

Los días de festejo nacen con un propósito concreto y tienden a universalizarse. Tal vez para que nadie, en la medida de lo posible, quede afuera.

Lamentablemente no hay un día del compañero o de la compañera. Hay día del amigo, aunque no es lo mismo. Sobre todo si entendemos que el compañerismo es una forma evolucionada del amor, en cualquiera de sus manifestaciones y roles.

Ojalá que cada uno pueda ser el compañero o la compañera que nuestra esposa o esposo, nuestra novia o novio, nuestros padres, hijos,  hermanos, sobrinos, ahijados y amigos necesiten: el amor es siempre compañero.

***

Relatos

El más pequeño acto de libertad rompe toda fatalidad.

Estaban uno destinado para el otro. Todo en el universo permanecía ordenado para que se produjera, en el día y la hora señalada, el feliz encuentro.

Mientras tanto, él cumplía con la rutina de cortar todos los días una rosa del jardín. Sabía que era para ella, aunque no la conocía.

Un día, no sé por qué extraña razón, no hizo el cotidiano ritual: se quedaron esperando para siempre. Nunca pudieron conocerse.

EC

***

Siempre desconcertante

Nadie nunca sabe

lo que será el camino del amor para cada uno.

Misterioso y laberíntico,

nos perdemos en él.

Sin brújulas,  mapas e  indicaciones,

vamos ciegos,

entre tropiezos y  tambaleos.

El amor transita todos los senderos.

Recorre calendarios.

Arma citas.

Crea mundos.

Visita por las noches jardines y calles.

Se queda esperando el alba.

Huidizo y –a la vez- encontradizo.

Nos hace equivocar.

No siempre lo podemos atrapar.

Solitario, en ocasiones, nos hace

-prolongadamente- esperar.

EC

***

 El libro de los amores que cambian

Todos saben que, en algún lugar, está el antiguo y misterioso libro: un códice perdido entre los milenios cuyas páginas transparentes pueden leerse, en todas las direcciones, igual  en anverso y reverso, de arriba para abajo o de abajo para arriba. Cuando se cambia de posición, la historia varía.

Todos los amantes quieren allí leer su propia historia, la cual siempre es distinta de acuerdo a las circunstancias antojadizas de la caprichosa lectura. Cada uno interpreta su historia de amor con todas sus variantes posibles: lo que es, lo que pudo haber sido y no fue, lo que pudo ser con alguna posibilidad, lo que efectivamente es y será, los siempre, los nunca, las salidas imprevistas del amor, sus sorpresas, su principio y su final y hasta sus cotidianas rutinas.

Es un libro de presagios y espejos. También dicen que existen el libro de agua, el de arena, el de fuego, el de aire y el de niebla. Cada uno con su enigma.

Es una pena que ese libro de los amores que cambian se haya perdido entre la desmemoria de los siglos.

Eduardo Casas

Eduardo Casas

 

Amores correspondidos?…

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La fuerza y la belleza de la vulnerabilidad

La sensibilidad implica vulnerabilidad. Somos sensibles a nuestras reacciones, a nuestras heridas, a nuestra atormentada existencia; o sea, somos sensibles a nosotros mismos y en ese estado de vulnerabilidad, hay egoísmo y, por lo tanto, podemos ser lastimados y volvernos neuróticos. Ésa es una forma de resistencia que se centra esencialmente en el yo. La fuerza de la vulnerabilidad en cambio, no es el egocentrismo, es como esa hoja nueva de primavera que puede resistir los fuertes vientos y florecer. En ese estado de vulnerabilidad uno no puede ser lastimado bajo ninguna circunstancia. La vulnerabilidad no tiene un centro, no tiene yo, tiene una enorme fuerza, vitalidad y belleza. -Krishnamurti-

***

El amor y el tiempo se asemejan a dos laberintos que se entrecruzan y en los cuales, muy a menudo, nos extraviamos sin mapa, ni brújula. Cada uno tiene que aventurarse a encontrarse perdido y permitir que se suspendan las propias certezas y seguridades. Quedando, de algún modo, todo modificado.

Cuando el amor y el tiempo de las personas involucradas en una relación coinciden se da un prodigio poco común. A veces esperamos para amar y no llega quien amamos. Otras, ni siquiera esperamos y -de sorpresa- viene. En ocasiones amamos y somos ignorados o no correspondidos. También puede que nos amen y nosotros no amar. Incluso se da que las personas involucradas afectivamente se aman pero cada una tiene su propio ritmo y necesitan su tiempo particular.

Las combinaciones –ciertamente- pueden ser muy variadas. Cuando amor y tiempo coinciden, se produce lo más anhelado y, también, lo menos común. Que dos personas se amen, encuentren correspondencia afectiva en un vínculo, ajusten el tiempo y el ritmo personal para la construcción de la reciprocidad y permanezcan -a pesar de todos los embates- juntos,  resulta cada vez más apreciado y menos conseguido. Algunos lo consideran un privilegio escaso. No todos gozan de esa posibilidad. Es casi un lujo.

El amor es siempre alguna forma de historia compartida. Sin esa participación colaborativa y complementaria no existe la posibilidad de un vínculo recíproco. Sin embargo, dar todo no significa que la otra persona reciba todo. A veces se da y no se sabe recibir. A veces se recibe, incluso aunque el otro no ha compartido intencionalmente algo significativo.

En la ruptura o el fracaso de un amor algunos buscan otra relación. Hay quienes afirman que el amor nunca se acaba: sólo se va a dónde y con quien encuentra sintonía y correspondencia.

wallpaper-3026301La ruptura narcisista del amor propio se logra cuando la reciprocidad -que garantiza que el vínculo no sea meramente el reflejo de uno mismo en la soledad de otro- se convierta en mutuo encuentro.  Para que eso llegue, hay que tener paciencia. Los mensajes que más duelen son los que uno anhela y nunca llegan. El amor guarda su propio tiempo, tanto en lo que construye como en lo que no funciona y deconstruye.  A veces si uno no puede alejarse, lo más inteligente es dejar ir. Es mejor retirarse a tiempo, cerrando lo más maduramente una historia y dejando un recuerdo grato, que  insistir perseverantemente y terminar convirtiéndose en una insufrible carga y una verdadera molestia. No nada más patético que dos que fracasan y uno queda enganchado en la relación. No hay que insistir. Tampoco sirve victimizarse. Siempre hay que ser digno en el amor.

Cuando una relación termina, lo más difícil no es perdonar u olvidar sino volver a confiar, ofrecer una nueva posibilidad. La vida, muchas veces, decide -por sí misma y sus circunstancias- quién entra en nuestra existencia. Cada uno, en cambio, tiene el poder de optar quién se queda. A veces no somos lo que el otro sueña. Somos lo que el otro está buscando, está necesitando o está desechando, incluso, sin saberlo conscientemente.

Eduardo Casas

Eduardo Casas

AHORA

Ahora es el presente.

Este instante,

esta palabra

y esta voz.

Poderoso y efímero

es todo momento fugaz.

No hay nada fuera del ahora.

Todo lo demás es pasado o futuro,

quimera y olvido.

EC

Yanni – one man’s dream

DE LAS RELACIONES ADICTIVAS A LAS RELACIONES ILUMINADAS

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Entre las dos pasiones capitales –el amor y el odio- existe una gama muy variada de sentimientos. El desamor no está entre el amor y odio sino entre el amor y el “no-amor”, el cual  una especie de enfriamiento,  hastío, cansancio, aburrimiento y desgaste total del vínculo.

TANTO SI VIVES SOLO COMO SI VIVES EN PAREJA, la clave es estar presente e intensificar progresivamente tu presencia mediante la atención al ahora. Si quieres que florezca el amor, la luz de tu presencia debe ser lo suficientemente intensa como para no verte arrollado por el pensador o por el cuerpo-dolor, ni los confundas con quien eres. Conocerse como el Ser que está debajo del pensador, la quietud que está debajo del ruido mental, el amor y la alegría que se encuentran debajo del dolor, eso es libertad, salvación, iluminación. Desidentificarse del cuerpo-dolor es llevar la presencia al dolor y así transmutarlo.

Desidentificarse del pensamiento es poder ser el observador silencioso de tus pensamientos y de tu conducta, especialmente de los patrones repetitivos de tu mente y de los roles que representa tu ego. Si dejas de investirla de «yoidad», la mente pierde su cualidad compulsiva, formada básicamente por la constante tendencia a juzgar y a resistirse a lo que es, creando así conflicto, drama y más dolor. De hecho, en el momento en que dejas de juzgar y aceptas lo que es, eres libre de la mente. Has creado espacio para el amor, para la alegría, para la paz.

PRIMERO DEJAS DE JUZGARTE A TI MISMO; después dejas de juzgar a tu pareja. El mayor catalizador del cambio en las relaciones es la aceptación total de tu pareja tal como es, dejando completamente de juzgarla y de intentar cambiarla. Eso te lleva inmediatamente más allá del ego. A partir de entonces todos los juegos mentales y el apego adictivo se acaban. Ya no hay víctimas ni verdugos, ni acusadores ni acusados.

La aceptación total también supone el final de la codependencia; ya no te dejas arrastrar por el patrón inconsciente de otra persona, favoreciendo de ese modo su continuidad. Entonces, o bien os separáis —con amor—, o bien entráis juntos más profundamente en el ahora, en el Ser. ¿Es así de simple? Sí, es así de simple. El amor es un estado de Ser. Tu amor no está fuera; está en lo profundo de ti. Nunca puedes perderlo, no puede dejarte. No depende de otro cuerpo, de otra forma externa.

EN LA QUIETUD DE TU PRESENCIA puedes sentir tu propia realidad informe e intemporal: es la vida no manifestada que anima tu forma física. Entonces puedes sentir la misma vida en lo profundo de los demás seres humanos y de las demás criaturas. Miras más allá del velo de la forma y la separación. Esto es alcanzar la unidad. Esto es amor. Aunque es posible tener breves atisbos, el amor no puede florecer a menos que estés permanentemente liberado de la identificación mental y tu presencia sea lo bastante intensa como para haber disuelto el cuerpo-dolor, o hasta que puedas, al menos, mantenerte presente como observador. De ese modo, el cuerpo-dolor no podrá arrebatarte el control y destruir el amor.

Eckhart Tolle

Last Kiss – Taylor Swift

-Tiene una intro de 27 segundos. (El mismo número que duró la llamada telefónica en la que Joe terminó con Taylor)
Taylor habla sobre Last Kiss: ”La canción Last Kiss es algo así como una carta a alguien.. Para simplemente expresar todos estos sentimientos desesperados y desesperanzados que tienes después de una ruptura. En el transcurso del término de una relación sientes todas estas cosas diferentes… Sientes rabia, sientes confusión y frustración, pero luego viene la tristeza absoluta… La tristeza de perder a esta persona, de perder todas las memorias y todas las esperanzas que habías proyectado para el futuro. Hay veces en las que simplemente tienes este momento de verdad y tienes que admitirte a ti misma que extrañas todas esas cosas. Cuando yo estaba en uno de esos momentos, escribí esta canción.”

EL DESAMOR QUE NOS DUELE

El desamor es un estado, tan complejo como el mismo amor y asume muchas variaciones de ánimo,  sentimientos y actitudes.

El desamor puede nacer de nosotros,  cuando nos aman y no correspondemos; cuando abandonamos o nos alejamos, por el motivo que fuere, de una relación; cuando somos indiferentes o nos ausentamos de alguien.

You're Not Sorry

You’re Not Sorry (Photo credit: Wikipedia)

También puede nacer de otros para con nosotros: cuando amamos y no nos tienen en cuenta; cuando no estamos entre las prioridades de otra persona; cuando han preferido cortar todo lazo con nosotros y nuestro entorno; cuando sufrimos la decepción y la frustración de un vínculo; cuando la relación se corta o cambia paulatina o drásticamente; cuando deja de alimentarse y agoniza o muere; cuando padecemos mal de amores –esa especie de sufrimiento generalizado- por algún amor herido.

El desamor ciertamente es muy complejo y se expresa en algunas de las situaciones recién mencionadas y en muchas más. En general, el estado de ánimo y los sentimientos que genera son de dolor, crisis afectivo-psicológica, desesperanza, rabia, impotencia, desilusión,  desgano; tristeza, enojo,  sufrimiento interior, perturbación, confusión, perplejidad, desconcierto, incertidumbre, preguntas sin responder, deseos de recomponer el vínculo, pedidos de perdón, etc.

Entre las dos pasiones capitales –el amor y el odio- existe una gama muy variada de sentimientos. El desamor no está entre el amor y odio sino entre el amor y el “no-amor”, el cual  una especie de enfriamiento,  hastío, cansancio, aburrimiento y desgaste total del vínculo.

Cuando lo único que se recibe de una persona es desamor. La relación  ha dejado de ser sana. Por lo cual, lo más conveniente, en muchos casos, es resguardar la salud emocional de las personas involucradas.

No se puede recibir sólo desamor todo el tiempo. Para preservar la salud y la dignidad. Hay que hacerse a un costado y empezar a escribir otra historia. No hay que vivir de deudas pasadas.

Los seres humanos estamos hechos para el amor, no para el desamor.

Sin embargo, muchas veces, de tan cerca que estamos nos lastimamos.

Eduardo Casas

Relaciones de Amor Odio

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Parece que la mayoría de las «relaciones amorosas» pasan a convertirse muy pronto en relaciones de amor-odio. En ellas, el amor puede dar paso en un abrir y cerrar de ojos a una agresividad salvaje, a sentimientos de hostilidad o a la total ausencia del afecto.

RELACIONES DE AMOR-ODIO

A menos que accedas a la frecuencia consciente de la presencia, todas las relaciones, y en particular las relaciones íntimas, acabarán fracasando y siendo disfuncionales. Puede que parezcan perfectas durante un tiempo, mientras estás «enamorado», pero esa perfección se altera invariablemente a medida que van produciéndose discusiones, conflictos, insatisfacciones y violencia emocional o incluso física…, momentos de tensión que suceden con creciente frecuencia.

 Parece que la mayoría de las «relaciones amorosas» pasan a convertirse muy pronto en relaciones de amor-odio. En ellas, el amor puede dar paso en un abrir y cerrar de ojos a una agresividad salvaje, a sentimientos de hostilidad o a la total ausencia del afecto. Esto se considera normal. Si en tus relaciones experimentas tanto un sentimiento de «amor» como su opuesto —agresividad, violencia emocional, etc.—, entonces es muy probable que estés confundiendo el apego adictivo del ego con el amor. No puedes amar a tu compañero o compañera un momento y atacarle al siguiente.

 El verdadero amor no tiene opuesto. Si tu «amor» tiene un opuesto, entonces no es amor, sino la intensa necesidad del ego de una identidad más completa y profunda, necesidad que la otra persona cubre temporalmente. Este es el sustituto de la salvación que propone el ego, y durante un breve episodio parece una verdadera salvación. Pero llega un momento en que tu pareja deja de actuar de la manera que satisface tus demandas, o más bien las de tu ego. Los sentimientos de miedo, dolor y carencia, que son parte intrínseca del ego pero habían quedado tapados por la «relación amorosa», vuelven a salir a la superficie. Como en cualquier otra adicción, pasas buenos momentos cuando la droga está disponible, pero, invariablemente, acaba llegando un momento en el que ya no te hace efecto.

Por eso, cuando los sentimientos dolorosos reaparecen los sientes con más intensidad que antes y, lo que es peor, ahora percibes que quien los causa es tu compañero o compañera. Esto significa que los proyectas fuera de ti y atacas al otro con toda la violencia salvaje de tu dolor. Tu ataque puede despertar el dolor de tu pareja, que posiblemente contraatacará. Llegados a este punto, el ego sigue esperando inconscientemente que su ataque o sus intentos de manipulación sean castigo suficiente para inducir un cambio de conducta en la pareja, de modo que pueda seguir sirviendo de tapadera del dolor.

Todas las adicciones surgen de una negativa inconsciente a encarar y traspasar el propio dolor. Todas las adicciones empiezan con dolor y terminan con dolor. Cualquiera que sea la sustancia que origine la adicción —alcohol, comida, drogas (legales o ilegales) o una persona—, estás usando algo o a alguien para encubrir tu dolor. Por eso hay tanto dolor e infelicidad en las relaciones íntimas en cuanto pasa la primera euforia. Las relaciones mismas no son la causa del dolor y de la infelicidad, sino que sacan a la superficie el dolor y la infelicidad que ya están en ti. Todas las adicciones lo hacen. Llega un momento en que la adicción deja de funcionar y sientes el dolor con más intensidad que nunca.

Ésta es la razón por la que la mayoría de la gente siempre está intentando escapar del momento presente y buscar la salvación en el futuro. Si concentrasen su atención en el ahora, lo primero que encontrarían sería su propio dolor, y eso es lo que más temen. ¡Si supieran lo fácil que es acceder ahora al poder de la presencia que disuelve el pasado y su dolor, a la realidad que disuelve la ilusión! ¡Si supieran lo cerca que están de su propia realidad, lo cerca que están de Dios! Eludir las relaciones en un intento de evitar el dolor tampoco soluciona nada. El dolor sigue allí de todos modos. Es más probable que te obliguen a despertar tres relaciones fracasadas en otros tantos años que pasar tres años en una isla desierta o encerrada en tu habitación. Pero si puedes llevar una intensa presencia a tu soledad, eso podría funcionar para ti.

Ekchart Tolle

Ricardo Arjona – El Amor

El amor es un viaje

El amor ilumina y enceguece. Alumbra y deja a oscuras. Nos esclarece y, a la vez, deja suspendido el sentido y la razón. Da alas de libertad y nos ata con leves cadenas irrompibles de suspiros y deseos. El amor hace vivir, morir y resucitar. Nos quita las oportunidades al elegirlo y –luego- siempre nos vuelve a dar una nueva oportunidad. Nos deja sin aliento y sin respiración. Nos da esperanzas. Nos libera de miedos y nos otorga fuerza. Nos enriquece con todo y nos despoja de todo. Nos hace ricos y pobres. Brinda plenitud y vacío. Nos comunica su audacia y nos regala su locura. Nos animamos a todo con él y, sin él, nos falta todo.

El amor es camino y horizonte. Tierra y cielo. Paraíso y, algunas veces, también Purgatorio e Infierno. Es sublime y cotidiano. Rutinario y extraordinario. Se disfraza. Se muestra y oculta. Calla y grita. Seduce y olvida. Mira y desgarra. Nos hace temblar. Nos quita el hambre. Nos regala un solo y único pensamiento constante. Nos obsesiona. No nos deja descansar. Nos hace pronunciar un solo nombre. Extrañamos y recordamos continuamente. Nos da nostalgia y esperanza. Andamos por caminos nunca transitados. Nos olvidamos de nosotros mismos y de nuestras necesidades. Nos comunica una sed que no se apaga.

El amor escribe una historia en las historias. Un relato en todas las canciones. Guarda los secretos y conoce el fondo de los corazones. No se extingue aunque parezca morir. No deja de cumplir ninguna de sus promesas. Se ocupa de todos los detalles. No olvida nunca ningún nombre, ni rostro. Sabe que de él depende la felicidad de muchos. Es agradecido y delicado. Fuerte -en su debilidad- y vulnerable en su fortaleza. Es sabio porque ha sabido elegir y vivir de lo elegido. Golpea en todas las puertas. Algunas abren. Otras, lo dejan pasar. Conoce todos los relojes. Siempre llega cuando tiene que llegar. Tiene fechas precisas. Busca y se deja encontrar. Se tiene y se pierde y se vuelve a recobrar.

El amor conoce palabras y pronuncia silencios. Transita los días y vive las noches. No tiene tiempo. Es joven y viejo. Niño y anciano. Desconoce la muerte. Ya la ha vencido. Es siempre vida.

El amor es eterno y divino. Es totalmente sagrado. Constituye lo más valioso que nos llevaremos de este mundo. Lo único que presentaremos ante Dios serán manos vacías de todo y plenas de amor.

El amor es un viaje y la vida es una peregrinación hacia la plenitud del amor.

Eduardo Casas

No ha sido capaz de amar, o no ha sido capaz de recibir amor. No ha sido capaz de compartir su ser. Esa es la miseria

bcfbe211cbCompasión – La Panacea Universal

Sólo la compasión es terapéutica, porque todo lo que está enfermo en el hombre se debe a la falta de amor. Todo lo que está equivocado en el hombre está asociado con el amor: No ha sido capaz de amar, o no ha sido capaz de recibir amor. No ha sido capaz de compartir su ser. Esa es la miseria. Eso crea toda clase de complejos interiormente.

Esas heridas internas pueden emerger de muchas maneras: pueden convertirse en enfermedades físicas, se pueden convertir en enfermedades mentales — pero en el fondo el hombre sufre por falta de amor. Al igual que la comida es necesaria para el cuerpo, el amor es necesario para el alma. El cuerpo no puede sobrevivir sin alimento y el alma no puede sobrevivir sin amor. De hecho, sin amor el alma nunca nace; no es un asunto de su supervivencia.

Por eso digo que la compasión es terapéutica. ¿Qué es la compasión? La compasión es la forma más pura del amor. El sexo es la forma más baja del amor, la compasión la forma más elevada del amor. En el sexo el contacto se basa en lo físico; en la compasión el contacto es básicamente espiritual. En el amor, la compasión y el sexo se mezclan, lo físico y lo espiritual también se mezclan. El amor está a medio camino entre el sexo y la compasión.

Puedes decir que la compasión también es oración. Puedes decir que la compasión es también meditación. La forma más elevada de energía es la compasión. La palabra compasión es bella: la mitad es pasión; de alguna manera la pasión se ha convertido en algo tan refinado que ya no es pasión. Se ha vuelto compasión.

En la compasión, simplemente das. En el amor, estás agradecido porque el otro te ha dado algo. En la compasión, estás agradecido porque el otro ha tomado algo de ti; estás agradecido porque el otro no te ha rechazado. Tú llegaste con energía para dar, llegaste con flores para compartir y el otro te lo permitió, el otro fue receptivo. Tú estás agradecido porque el otro fue receptivo.

La compasión es la forma más elevada del amor.

La angustia más grande en la vida se da cuando no puedes expresar, cuando no puedes comunicarte, cuando no puedes compartir. El hombre más pobre es aquél que no tiene nada para compartir, o que tiene algo para compartir pero ha perdido la capacidad, el arte de compartirlo; entonces un hombre es pobre.

El hombre sexual es muy pobre. El hombre amoroso es más rico comparativamente. El hombre de compasión es el más rico — está en la cima del mundo. El no tiene confinamiento, ni limitaciones. Simplemente da y recibe y continúa su camino. Ni siquiera espera que le des las gracias. Con tremendo amor él comparte su energía.

Esto es lo que yo llamo terapéutico.

A menos que alguna vez se haya producido en ti la compasión, no pienses que has vivido correctamente o que has vivido del todo.

La compasión es el florecimiento. Y, cuando la compasión se da en alguna persona, millones se curan. Cualquier persona que entre en contacto con ella se sana. La compasión es terapéutica.

OSHO

TANTRA: SEXUALIDAD SAGRADA, MAGIA SEXUAL

Aquellos que lo ven con ojos sucios, con maldad, retorcimiento, deberían buscar dentro de sí mismos cuales son las razones para que sea así. Pero eso se puede sanar pues el sexo con amor es belleza, es compartir, es entrega, es comunicar… no hay que ver culpabilidad ni miedo en nuestros actos, el sexo solo es el juego del amor. Sanarse poco a poco e ir volviendo a lo natural nos mantiene alejados de la enfermedad y demás perturbaciones mentales y emocionales.

La magia es el arte de manejar las Energías Universales, de la naturaleza y particulares. Cuando hablamos de magia sexual, hablamos de un conocimiento acerca del uso consciente de la energía sexual en nosotros, un manejo normalmente desconocido, para el hombre cotidiano.

Hay varias claves en esto, y una es reconocer que somos el sexo, que la sensación sexual somos nosotros, es decir que no es algo separado, el sexo y yo, por ejemplo, pues la dualidad solo existe en la mente del ignorante. Una vez reconocido esto iremos más allá, tratando de descubrir la íntima relación existente entre sexualidad y éxtasis místico. El goce sexual es espiritual y sagrado, aunque nuestra cultura lo ha degradado a un simple acto reproductivo, mecánico, a veces con cierto placer genital y en muy pocos casos, con un goce que va más allá de lo orgánico, llegando a lo emocional, etc. Para el mago el sexo es arte, poesía, música, éxtasis, arrobamiento, devoción, adoración, entrega.

Y la clave está en el manejo de su energía sexual , la cual cuida como su propio ser, ya que allí se sitúa la imagen del hombre perfecto. Allí está el Cristo. El que tenga oídos que escuche, porque aquí sí que hay sabiduría. Dentro de esa compenetración con lo mágico – artístico, uno comienza a apreciar la belleza del cuerpo, como manifestación de lo divino, como expresión de lo interno. Así la mujer es la Divina Madre, la eterna amante, la Shakti, la esposa de Shiva. El hombre es Shiva, el Espíritu Santo.

Son en realidad expresiones de fuerzas internas que el humano tiene a su alcance. El goce sexual, el momento de mayor intensidad, son el mismísimo Espíritu Santo y la Divina Madre, en su manifestación física. Quien vea el sexo como algo sucio o liberador del estrés o lujurioso, simplemente está enfermo. Y por tanto, actuará de manera lujuriosa yendo de cama en cama, de flor en flor, o bien, lo reprimirá. En ambos casos las enfermedades mentales, complejos, huidas, prejuicios, condicionamientos, miedos, neurosis, psicosis, rupturas del yo, crisis de identidad, narcisismos, etc. están aseguradas.

English: Bangalore Shive

English: Bangalore Shive (Photo credit: Wikipedia)

Antiguamente el Tantra, la magia sexual era enseñada en secreto, en los templos de iniciación, y según cuentan algunos adeptos, sólo se le enseñaba este arte al discípulo despierto. En la actualidad deberás encontrar un Maestro/a serio para aprender adecuadamente y superar las pruebas que te pondrá para ser aceptado.

Lo cual nos viene a recalcar la importancia del tema, y la seriedad con la que debe de abordarse. No se trata de volvernos gimnastas sexuales, sino de ingresar en un mundo de percepción y sensibilidad, que el hombre común no accede. Para ello es menester cambiar la forma de pensar, y sentir, especialmente ésta última. El ser humano actual, y sobre todo el que vive en occidente, necesita modificar la estructura de su pensamiento y sentimiento, para poder ingresar en los mundos internos, donde el conocimiento y la vivencia son fenómenos directos, y no requieren evaluación, o discusión, no exigen toma de partido, sino integración y plenitud.

La absurda idea de tener una relación sexual lineal, donde ambos partícipes van en busca de algo, llamado orgasmo, pero que ni siquiera es como creen, el momento de mayor goce, resulta por demás limitadora, y por lo tanto, nos aleja del verdadero éxtasis sexual. El éxtasis es una experiencia incomunicable, es algo místico y a la vez sexual. Son dos aspectos de una misma cosa.

La energía que produce el éxtasis sexual, es la misma que nos lleva al éxtasis místico. Decíamos anteriormente que en la energía sexual está la imagen de nuestra perfección, lo que en la Kábala se llama el Adam Kadmon.

Cuando no perdemos la energía sexual, esta retorna hacia adentro y hacia arriba, para formar nuestros vehículos superiores de conciencia, los cuerpos internos. Una vez formados estos cuerpos internos, el humano entra en una dimensión de la vida totalmente desconocida para la humanidad. Pero la cristalización de este nuevo humano es toda una creación, una creación que se asemeja a la formación del universo, ya que somos un universo.

La vivencia de lo sexual como una comunión espiritual con nuestra pareja nos permite fusionarnos con nuestro Dios interno, con la totalidad, con eso que nunca dejamos de ser, la Eternidad. La clave no es solo encauzar la energía hacia adentro, sino que se necesita de un estado del alma diferente al cotidiano, por eso hablábamos de cambiar la forma de pensar y sentir. Requiere que estemos enamorados, pero no dependientes, de nuestra pareja, ya que como decía antes, esto no es una gimnasia sexual. Además de entregarse a ella sin miedo a nada, sin superioridades ni inferioridades ni manipulaciones de ningún tipo. Por eso, antes de empezar a estudiar esta magia el adepto/a debe aprender, comprender y practicar el Dharma Shivaíta, sin ello ningún Maestro/a serio le aceptará.

Con este arte amatorio estamos trabajando con la serpiente sagrada, la Divina Madre, Kundalini, que habita en el coxis, en el chakra básico, adormecida, pero esperando despertar, cuando sienta los llamados del absoluto. Toda la información existente sobre el tema enfatiza el punto de no eliminar la energía sexual, lo que ocurre en el humano con la eyaculación.

Es de gran importancia subrayar la idea oriental de que el hombre de occidente no conoce el orgasmo. Cree que esa sensación placentera post-eyaculatoria es el orgasmo, pero no lo es. El orgasmo en oriente es el mismo éxtasis, dicha, ananda. Lo que siente el hombre común es la sensación de alivio que se genera cuando se desbloquea la energía. Cualquier energía bloqueada que se libera produce placer, y por consiguiente es aceptada de buen agrado, pero aquí estamos tratando de ir más adentro, a las raíces mismas de la comunión con lo divino, donde podemos participar de la sensación de éxtasis.

Por eso decía que no se trata solo de aplicar una técnica de no eyacular, o retener el semen o fluidos vaginales, sino que se trata de una actitud interna, que nos permita fundirnos con la totalidad. Si no experimentamos eso, no estaremos practicando magia sexual, sino un acto sexual más o menos rebuscado.

Se trata de transmutar la energía creadora, sublimarlo, ascenderlo por la columna vertebral, llenando el aura con ese fuego divino, para comenzar una creación interior. Esa creación nos lleva a cristalizar nuestros vehículos internos, también llamados Cuerpos Solares, Superiores o Koshas, como se diría en sánscrito. Y esa energía se encuentra en el semen y en los fluidos vaginales, tanto los menstruales como los no menstruales, por tanto, debemos aprender a extraer la energía de esos fluidos y ascenderla por el monte Meru. Si reprimimos el orgasmo, no hay energía, y si eyaculamos o perdemos muchos fluidos tampoco hay energía, en el equilibrio está la virtud y la armonía.

Los hombres que no eyaculan nunca, o eyaculan demasiado a menudo, se aseguran problemas con su próstata y a la larga, cáncer. Las mujeres que tienen demasiados fluidos vaginales, o pierden demasiado menstruo o es excesivamente escaso, tanto de lo mismo se puede decir. La espiritualidad no está en lo que eyaculas o dejas de eyacular sino en tu actitud interior, en tu absoluta consciencia omniscente en el aquí y ahora. Sólo cuando hay consciencia, sólo cuando Shiva está despierto, Shakti, la energía le sigue, va hacia Él devota y amorosa.

Recordemos que existe un cuerpo astral superior, medio e inferior. Esos cuerpos tienen su diseño en la energía sexual. Cuando la serpiente despierta, comienza su labor de regeneración y creación de esos cuerpos. En el acto de Magia Sexual la pareja se magnetiza mutuamente. Los plexos se cargan y potencian con el intercambio de caricias amorosas. Es importante lograr una muy buena excitación afín de sutilizar el alma y abrir el espíritu a la energía divina que comienza a llenar a ambos consortes.

La apertura emocional que nos pone en contacto con la Voluptuosidad, es la entrada al reino de la Alta Magia, el Edén Bíblico. Estas sensaciones son el alimento que el alma necesita para enfrentar la experiencia vital. En vez de tener una relación rápida y que se corta abruptamente por la irrupción del “orgasmo”, el Mago se deleita danzando con su esposa en las aguas de la diosa Venus, el Orgasmo Cósmico.

Es ostensible la tremenda dificultad que presenta el estudio de la Magia Sexual. No resulta nada fácil querer mostrar como “aprendible y visible” el yoga sexual, el Maithuna, con su gobierno de las más delicadas corrientes de nervios y las múltiples influencias subconscientes, infraconscientes e inconscientes sobre el ánimo.

Liberarse de la concupiscencia animal, no reprimiéndola sino entregándose a ella para trascenderla, en aras de la espiritualidad es fundamental en la Magia Sexual, si es que en verdad queremos encontrar el hilo de Ariadna del ascenso, el áureo bramante que ha de conducirnos de las tinieblas a la luz, de la muerte a la inmortalidad. Cierto sabio dijo enfáticamente lo siguiente:

Obra la Magia Sexual transfigurando corporalmente y procura una acentuación ideal a lo sexual en el alma“.

Por eso son capaces de Magia Sexual sólo los seres que tratan de superar el dilema dualista entre el mundo anímico y el de los sentidos, quienes dotados de íntima “vela”, se hallan absolutamente libres de cualquier clase de hipocresía, mojigatería, negación y devaluación de la vida.

El amor es la llave que abre la puerta y no la razón. La pérdida de la energía kundalínica simboliza la pérdida del amor divino que encarna el verdadero hombre, por eso pierde fuerza. Este trabajo mágico con el sexo es lo que se llama Castidad, lo cual no debe confundirse con Celibato. La castidad es el manejo consciente de la energía sexual, dentro de una ciencia espiritual, que es a la que accede el iniciado. Esto le permite despertar la serpiente Kundalini.

Quien no lea, y practique durante años, las escrituras sagradas hindúes y tibetanas lo mejor que puede hacer es callar y aprender a escuchar a aquel que se encuentre versado en ellas. La soberbia ignorancia que existe en este tema en Occidente es algo a la orden del día, algo que debería acabar.

El significado de Tantra

Posts by: Swami Kurmarajadasa

El Templo de la Diosa

El camino a la dicha tántrica revela la verdad, el amor, la curación, la transformación y el éxtasis de la felicidad.

Rituales Tántricos

NAMASTE:

Mirar a los ojos, conectar vía el tercer ojo, recibir a Shiva y a Shakti en ti y en tu pareja.

ENTRELAZÁNDOSE:

Una conexión profunda mientras se está recostado, en donde puedes desaparecer en el absoluto. Una técnica también poderosa para liberar emociones reprimidas. Combinada con respiración intensa tántrica.

ABRAZO TÁNTRICO:

Un íntimo y suave abrazo, combinado con respiración tántrica, tanto simultánea como alternada.

JUEGO TÁNTRICO:

Es sobre todo divertido, trata de experimentar etapas de agresividad, sensualidad y de erotismo.

ADORACIÓN:

Un hermoso ritual que honra lo divino que vive en ti y en tu pareja. Puedes expresar amor, intimidad y sensualidad con la calidez de tu mano, sin necesidad de tocar al otro.

RITUAL DE AMOR PROPIO:

Dándote placer a ti mismo, descubriendo tu hermoso cuerpo. Un primer paso determinante hacia una saludable autoestima y para aprender a amarse uno mismo, a la vez compartiendo la experiencia. Combinado con Técnicas de Respiración y Afirmaciones específicas.

ASIENTO TÁNTRICO:

Después de haber alcanzado un estado un estado alto de energía, la mujer (Shakti) se sienta en el regazo del hombre (Shiva). Los dos vibran y respiran juntos en este flujo extático.

MIRADA YONI/LINGAM:

Una meditación tántrica con Técnicas de Respiración. Puedes perderte en la interminable paz de la experiencia, mientras miras la parte genital de tu pareja.