¿Puede Cambiar el Hombre? La energía; su disipación en el conflicto (3ª parte)

Avenged Seven

De modo que ése es el factor del condicionamiento, por medio de la propaganda, de los periódicos, las revistas, desde el púlpito; y uno se vuelve tremendamente consciente de lo necesario que es no depender de influencias externas en absoluto. Entonces descubre uno qué significa no estar influenciado. Escuchen esto, por favor. Cuando ustedes leen un periódico son influenciados consciente o inconscientemente. Lo son cuando leen una novela o un libro cualquiera; hay presión, esfuerzo por clasificar lo leído en alguna categoría. Ese es todo el propósito de la propaganda.

Por lo tanto, vamos a averiguar por qué los seres humanos no tienen la energía, el empuje, la intensidad para cambiar. Tienen cualquier cantidad de energía para disputar, para matarse los unos a los otros, para dividir el mundo e ir a la luna: para estas cosas tienen energía. Pero aparentemente no tienen energía para cambiar ellos mismos de manera radical. Así que nos preguntamos por qué carecemos de esta indispensable energía.

Me gustaría saber cuál es su respuesta cuando se les plantea una cuestión semejante. Dijimos que el hombre tiene suficiente energía para odiar; cuando hay guerra, pelea, y cuando desea escapar de lo que realmente es, tiene energía para huir mediante las ideas, el entretenimiento, los dioses, la bebida. Cuando desea placer, sexual o de otra clase, persigue esas cosas con gran energía. Tiene inteligencia para sobreponerse a su ambiente, tiene energía para vivir en el fondo del mar o en los cielos, para eso tiene energía vital. Pero aparentemente no tiene energía para cambiar el hábito más pequeño. ¿Por qué? Porque disipa esa energía en el conflicto interno. No estoy tratando de persuadirlos, no hago propaganda, no sustituyo viejas ideas con otras nuevas. Estamos tratando de descubrir, de comprender.

Vean ustedes, nos damos cuenta de que debemos cambiar. Tomemos como ejemplo la violencia y la brutalidad; éstos son hechos. Los seres humanos son brutales y violentos; han construido una sociedad que es violenta a pesar de todo lo que han dicho las religiones sobre el amor al prójimo y a Dios. Todas esas cosas son meras ideas, sin valor alguno, porque el hombre continúa siendo brutal, violento y egoísta; y siendo violento, inventa el opuesto, que es la no violencia. Por favor, examinen esto conmigo.

El hombre está permanentemente tratando de llegar a ser no violento. Y así hay conflicto entre lo que es -la violencia- y lo que debería ser, que es la no violencia. Hay conflictos entre ambas. Esa es la misma esencia del desperdicio de energía. En tanto hay dualidad entre lo que es y lo que debería ser -el hombre tratando de volverse algo distinto, haciendo un esfuerzo por alcanzar lo que “debería ser”- en ese conflicto hay disipación de energía. En tanto hay conflicto entre los opuestos, el hombre no dispone de energía suficiente para cambiar. ¿Por qué debo tener opuesto alguno, como la no violencia, como el ideal? El ideal no es real, no tiene sentido, y sólo conduce a diferentes formas de hipocresía, como el ser violento y pretender no serlo. O si dice usted que es un idealista y que eventualmente llegará a ser pacífico, ese es un gran pretexto, una excusa, porque le tomará muchos años dejar de tener violencia -en verdad puede que ello nunca ocurra. Entretanto sigue siendo hipócrita y violento. De modo que si podemos, no en abstracto sino realmente descartar por completo todos los ideales y sólo tratar con el hecho -que es la violencia- entonces no hay desperdicio de energía. Es muy importante comprender esto, que no es una teoría particular del que habla. Mientras el hombre viva en el corredor de los opuestos, tendrá que desperdiciar energía y, por lo tanto, no podrá cambiar.

Pues bien, de un soplo pueden ustedes barrer con todas las ideologías y todos los opuestos. Investiguen esto, por favor, y compréndanlo; es realmente extraordinario lo que ocurre. Si un hombre que es colérico pretende o trata de no serlo, en ello hay conflicto. Pero si dice: “observaré lo que es la cólera, no trataré de escapar o de racionalizarla”, entonces hay energía para comprender y para terminar con la cólera. Si meramente desarrollamos una idea de que la mente debe estar libre de condicionamiento, continuará la dualidad entre el hecho y “lo que debería ser” y, por lo tanto, habrá disipación de energía. Mientras que si decimos: “averiguaré en qué forma está condicionada la mente”, eso será como ir a un cirujano cuando uno tiene cáncer. El cirujano está interesado en operar y extirpar la enfermedad. Pero si el paciente está pensando en el tiempo maravilloso del cual va a disfrutar posteriormente, o tiene miedo de la operación, ése es un desperdicio de energía.

Estamos interesados únicamente en el hecho de que la mente está condicionada, y no en que la mente “debería ser libre”. Si la mente no está condicionada, es libre. De manera que vamos a investigar, a examinar muy de cerca, qué es lo que condiciona tanto la mente, cuáles son las influencias que han producido este condicionamiento y por qué lo aceptamos. Ante todo, la tradición juega un papel enorme en la vida. En esa tradición el cerebro se ha desarrollado de manera que pueda tener seguridad física. Uno no puede vivir sin seguridad y esa es la primera y primordial urgencia animal: la de que haya seguridad física; uno debe tener albergue, comida y ropa. Pero la forma psicológica en que utilizamos esa urgencia de seguridad es causa de caos dentro y fuera de uno mismo. La psiquis, que es la propia estructura del pensamiento, también desea seguridad interna en todas sus relaciones. Entonces el problema comienza. Tiene que haber seguridad física para todos, no sólo para unos pocos, pero esa seguridad física para todos es negada cuando la seguridad psicológica se busca mediante la nacionalidad, la religión o la familia. Espero que comprendan y que hayamos establecido alguna clase de comunicación entre nosotros.

De manera que está el condicionamiento necesario para la seguridad física, pero cuando existe la búsqueda y demanda de seguridad psicológica, entonces el condicionamiento se vuelve tremendamente poderoso. Quiere decir que, psicológicamente, queremos seguridad en nuestras relaciones con las ideas, la gente y las cosas; pero ¿existe seguridad alguna en cualquier relación? Es obvio que no. Desear seguridad psicológica es negar la seguridad externa. Si quiero estar psicológicamente seguro como hindú, con todas las tradiciones, supersticiones e ideas, me identifico con la unidad más grande, lo que me brinda gran comodidad. Por eso rindo culto a la bandera, la nación, la tribu y me separo del resto del mundo. Y esa división produce, evidentemente, inseguridad física. Cuando rindo culto a la nación, a las costumbres, a los dogmas religiosos, a las supersticiones, me separo a mí mismo dentro de esas categorías, y es entonces obvio que tengo que negarle seguridad física a todos los demás. La mente necesita seguridad física, la cual se le niega cuando busca seguridad psicológica. Esto es un hecho, no una opinión; ello es así. Cuando busco seguridad en mi familia, en mi esposa, mis hijos, mi casa, tengo que estar contra el mundo, tengo que separarme de otras familias y estar contra el resto del mundo.

Uno puede ver muy claramente cómo comienza el condicionamiento, cómo dos mil años de propaganda en el mundo cristiano han hecho que la gente sea devota de esta cultura mientras que la misma clase de cosas ha estado ocurriendo en el Oriente. De modo que la mente, a través de la propaganda, de la tradición, del deseo de seguridad, comienza a condicionarse… ¿Pero existe alguna seguridad psicológica en la relación con las ideas, con las personas y con las cosas?

Si la relación significa estar en contacto directo con las cosas, no estamos relacionados si no existe el contacto. Si tengo una idea, una imagen de mi esposa, no estoy en relación con ella. Puedo dormir con ella, pero no estoy en relación, porque mi imagen de ella impide el contacto directo. De igual manera, la imagen que ella tiene de mí, impide su contacto directo conmigo. ¿Existe alguna certeza o seguridad psicológica como la que nuestra mente está siempre buscando? Es obvio, cuando observamos muy de cerca cualquier relación, que no hay certeza en la misma. ¿Qué ocurre en el caso del marido y la mujer o de dos jóvenes que desean establecer una relación sólida? Cuando el esposo o la esposa miran a alguna otra persona, hay temor, celos, ansiedad, ira y odio, no una relación permanente. Sin embargo, la mente necesita todo el tiempo del sentimiento de posesión.

De modo que ése es el factor del condicionamiento, por medio de la propaganda, de los periódicos, las revistas, desde el púlpito; y uno se vuelve tremendamente consciente de lo necesario que es no depender de influencias externas en absoluto. Entonces descubre uno qué significa no estar influenciado. Escuchen esto, por favor. Cuando ustedes leen un periódico son influenciados consciente o inconscientemente. Lo son cuando leen una novela o un libro cualquiera; hay presión, esfuerzo por clasificar lo leído en alguna categoría. Ese es todo el propósito de la propaganda. Comienza en la escuela, y luego vamos por la vida repitiendo lo que otros han dicho. Somos, por lo tanto, seres de segunda mano. ¿Cómo puede un ser humano así, de segunda mano, descubrir algo que sea original, que sea verdadero? Es muy importante comprender qué es el condicionamiento e investigarlo muy profundamente; a medida que lo observan, ustedes tienen la energía para romper con todos esos condicionamientos que atan la mente.

Quizá deseen ahora hacer preguntas y así entrar en esta cuestión, mas debemos tener en cuenta que es muy fácil formular preguntas, pero que hacer la pregunta correcta es una de las cosas más difíciles. Ello no significa que el que les habla les impida hacer preguntas. Debemos preguntar, dudar de todo lo que otros hayan dicho, de los libros, las religiones, las autoridades ¡dudar de todo! Tenemos que indagar, dudar, ser escépticos. Pero debemos saber también cuándo dejar el escepticismo de lado y formular la pregunta correcta, porque en esa misma pregunta está la respuesta. De manera que si desean preguntar, háganlo, por favor.

Krishnamurti

Avenged Sevenfold Hail To The King Sub español

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Maestro, ¿Me das tu bendición para casarme con mi Amada?

¿Por qué estás en contra del matrimonio?

Sé que estás en contra del matrimonio, pero aún así me quiero casar. ¿Me podrías dar tu bendición?

Medita sobre la máxima de Murphy: A un tonto pronto se le acaba su calma.

Medita sobre ello: A un tonto pronto se le acaba su calma. Eso es en lo que el matrimonio se va a convertir. Sólo los tontos piensan en términos legales, por lo demás, el amor basta y sobra. Y yo no estoy en contra del matrimonio – estoy a favor del amor. Eso no es posible. El amor puede convertirse en matrimonio. Tienes que trabajar muy conscientemente para transformar tu amor en un matrimonio.

Comúnmente, las personas destruyen su amor. Hacen todo por destruirlo y luego sufren. Y siguen diciendo: “¿Qué es lo que salió mal?”. Ellos lo destruyen – hacen todo por destruirlo. Hay un enorme deseo y anhelo de amor, pero el amor necesita de mucha consciencia. Sólo entonces puede alcanzar su cúspide más alta – y esa cúspide más alta es el matrimonio. No tiene nada que ver con la ley. Es la fusión de dos corazones en la totalidad. Es el funcionamiento de dos personas en sincronía – eso es el matrimonio.

Pero las personas prueban el amor y, como son inconscientes… su anhelo está bien, pero su amor está lleno de celos, lleno de posesividad, lleno de enojo, lleno de rencor. Pronto lo destruyen. De ahí que durante siglos han dependido del matrimonio. Es mejor comenzar con el matrimonio para que la ley te pueda proteger que llegue a destruirse. La sociedad, el gobierno, la corte, el policía, el sacerdote, todos te obligarán a vivir dentro de la institución del matrimonio, y tú serás sólo un esclavo. Si el matrimonio es una institución, vas a ser un esclavo dentro de ella. Sólo los esclavos desean vivir en instituciones. El matrimonio es un fenómeno totalmente diferente: es la cúspide del amor. Entonces está bien.

Yo no estoy en contra del matrimonio – estoy a favor del matrimonio verdadero. Estoy en contra de lo que es falso, pseudo. Pero es un arreglo. Te da una cierta seguridad, ocupación. Te mantiene comprometido. Aparte de eso, no te enriquece en lo absoluto, no te nutre. Así que si quieres casarte de acuerdo conmigo, sólo entonces te puedo dar mi bendición. Aprende a amar, y suelta todo lo que está en contra del amor. Es una tarea cuesta arriba. Es el arte más grande en la existencia, ser capaz de amar. Uno necesita mucho refinamiento, una gran cultura interior, mucha meditación, para poder ver de inmediato cómo seguimos destruyendo.

Si puedes evitar ser destructivo, si te puedes volver creativo en tu relación; si la apoyas, la nutres; si eres capaz de sentir compasión por la otra persona, no sólo pasión… La pasión por sí sola no puede sostener el amor; se necesita la compasión. Si eres capaz de ser compasivo hacia el otro; si eres capaz de aceptar sus limitaciones, sus imperfecciones; si eres capaz de aceptarlo tal y como él o ella es, y aún así amarlo – entonces un día el matrimonio sucede. Eso puede llevar años. Te puede llevar la vida entera.

Puedes tener mi bendición, pero para un matrimonio legal no necesitas tener mi bendición – y mi bendición tampoco será de ayuda alguna. Y ¡cuidado! Antes de que te adentres en ello, piénsalo dos veces.

¡Sólo mantente un poco alerta en el paso que vas a dar! Mi bendición no va a ayudar. El matrimonio es una trampa y tu esposa, tarde o temprano, encontrará un pájaro gobble.

La señora Moskowitz adoraba el caldo de pollo. Una tarde lo estaba saboreando cuando tres amigos de su esposo entraron. “Señora Moskowitz”, dijo el portavoz, “estamos aquí para decirle que su esposo, Izzy, ha muerto en un accidente automovilístico”. La señora Moskowitz continuó tomando su sopa. Una vez más se lo dijeron. Tampoco reaccionó. “Mire”, le dijo el interlocutor intrigado, “¡le estamos diciendo que su esposo ha muerto!” Ella continuó tomando su sopa. “Caballeros”, les dijo entre un bocado y otro, “dentro de un momento, en cuanto termine con mi caldo de pollo, ¡van a escuchar mis chillidos!”

El matrimonio no es amor; es alguna otra cosa.

Una mujer estaba gimiendo frente a la tumba de su esposo: “Oh, Joseph, hace cuatro años que te fuiste, pero ¡aún te extraño!” En ese momento Grossberg pasaba por ahí y vio a la mujer llorando. “Discúlpeme”, le dijo, “¿a quién le está llorando?” “A mi esposo”, ella le respondió. “¡Lo extraño tanto!” Grossberg miró la lápida y entonces le dijo: “¿A su esposo? Pero la lápida dice: ’A la sagrada memoria de Golda Kreps’ ”. “Oh, sí, él lo puso todo a mi nombre”.

Así que ¡estate un poco alerta antes de que quedes atrapado! El matrimonio es una trampa: quedarás atrapado por la mujer y la mujer quedará atrapada por ti. Es una trampa mutua. Y entonces tienen permiso de torturarse el uno al otro legalmente para siempre. Y particularmente en este país, ¡no sólo durante esta vida sino para la eternidad! El divorcio no está permitido ni siquiera después de la muerte. En la próxima vida tendrás a la misma mujer, ¡recuérdalo!

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¿Puede mi mente estar libre de la sociedad?, siendo la sociedad toda la educación, la cultura, la norma, los valores, los modelos

¿Cómo he de transformarme? Veo la verdad  al menos veo algo al respecto- de que un cambio, una transformación, debe comenzar en un nivel que la mente no puede alcanzar

La transformación sin motivo

¿Cómo he de transformarme? Veo la verdad ‑al menos veo algo al respecto- de que un cambio, una transformación, debe comenzar en un nivel que la mente no puede alcanzar, porque mi conciencia ‑como lo consciente y lo inconsciente- está condicionada en su totalidad. Entonces, ¿qué he de hacer? Espero estar exponiendo con claridad el problema. Para expresarlo de una manera distinta: ¿Puede mi mente estar libre de la sociedad?, siendo la sociedad toda la educación, la cultura, la norma, los valores, los modelos. Ya que si no está libre, cualquier cambio que intente producir dentro de ese estado de condicionamiento seguirá siendo limitado; por lo tanto, no será cambio en absoluto.

Entonces, ¿puedo observar sin que para ello haya un motivo? ¿Puede mi mente existir sin ningún incentivo, sin ningún motivo para cambiar o no cambiar? Porque cualquier motivo es el resultado de la reacción de una cultura en particular, nace de un trasfondo determinado. Entonces, ¿puede mi mente estar libre de cierta cultura en la que me he educado? Ésta es realmente una pregunta muy importante. Ya que si la mente no se libera de la cultura en que se ha educado y nutrido, es indudable que el individuo nunca podrá estar en paz, nunca podrá ser libre. Sus diosas y sus mitos, sus símbolos y todos sus intentos son limitados, porque siguen estando dentro del campo de la mente condicionada.

Cualesquiera que sean los esfuerzos que haga o deje de hacer dentro de ese campo limitado, son realmente inútiles en el más profundo sentido de esa palabra. Pueden constituir una decoración mejor de la prisión en que se encuentra: más luz, más ventanas, mejor comida, pero sigue siendo la prisión de una determinada cultura.

Obras Completas de J. Krishnamurti – Vol. IX

¿Es posible ser libre?

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¿Es posible ser libre? ¿Es posible que nosotros, tal como somos, seres condicionados, moldeados por toda clase de influencias -por la propaganda, por los libros que leemos, el cine, la radio, las revistas, todos haciendo impacto en la mente, moldeándola- vivamos en este mundo completamente libres, no sólo de manera consciente, sino en las raíces mismas de nuestro ser?

Ese, me parece, es el reto, el único problema. Porque si no se es libre, no hay amor, hay celos, ansiedad, miedo, predominio, la búsqueda del placer sexual o de otra índole. Si no se es libre, no se puede ver claramente y no hay sentido de la belleza. Esto no es una mera argumentación para sostener una teoría de que el hombre tiene que ser libre; una teoría así se convierte también en una ideología que igualmente dividirá a las personas.

De manera que si para ustedes esa es la cuestión básica, el principal reto de la vida, no se trata entonces de si usted es feliz o desgraciado -eso se vuelve secundario- de si puede vivir en armonía con otros o de si sus creencias y opiniones son más importantes que las del otro. Todas esas cuestiones secundarias serán contestadas si esa cuestión central es comprendida y resuelta completamente, profundamente.

 Si usted en realidad cree que ese es el reto único en la vida: ver los hechos reales que están a nuestro alrededor y los que están dentro de nosotros; ver los estrechos de mente, mezquinos y pequeños que somos; cómo estamos llenos de ansiedad, de culpabilidad y temor; si se ve que el depender de las ideas, opiniones y juicios de otras personas, que el rendir culto a la opinión pública, el tener héroes y modelos, crea fragmentación y división, si usted mismo ha visto muy claramente todo el mapa de la existencia humana, con sus nacionalidades y guerras, las divisiones de dioses, sacerdotes, e ideologías, el conflicto, la desdicha y el dolor; si usted mismo ve todo esto, no por información de otro, no como una idea, ni como algo a que debe aspirar, entonces hay en usted un completo sentido interno de libertad; entonces no hay miedo a la muerte: entonces usted y el que habla estamos en comunión; usted y el que habla podemos comunicarnos.

¿Es eso de verdad posible?

La Libertad Interior, ©KFT.      Krishnamurti

¿Cuál es el origen del pensar?

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Uno puede ver fácilmente que todo pensar es una reacción del pasado;

 Siendo el pasado memoria, conocimiento y experiencia, todo pensar es el resultante del pasado. El pasado – o sea, el ayer que se extiende indefinidamente en el pasado- es lo que se considera tiempo: tiempo como pasado, como presente y como futuro. El tiempo ha sido dividido en estas tres partes, pero el tiempo es como un río que fluye. Nosotros lo hemos fragmentado en estas tres partes y el pensamiento está atrapado en estos fragmentos.

[..] No estamos diciendo que el pensamiento deba detenerse; el pensamiento tiene una función concreta. Sin pensamiento no podríamos ir a la oficina, no sabríamos donde vivimos, no seríamos capaces de actuar en absoluto. Pero si nuestra intención es producir una revolución radical en toda la conciencia, en la estructura misma del pensar, debemos darnos cuenta de que el pensamiento, que ha construido esta sociedad con todo su desorden, no puede resolverlo de ninguna de las maneras.

[..] El pensamiento es la esencia misma de la seguridad, y esto es lo que quiere la mente más aburguesada: ¡seguridad a todos los niveles! Para que se produzca un cambio total en la conciencia humana, el pensamiento debe funcionar a un nivel y debe no interferir en otro. El pensamiento debe funcionar normal y naturalmente en el nivel del día a día, en el nivel físico, tecnológico, del conocimiento pero no debe extenderse hasta este otro campo donde el pensamiento no tiene realidad ninguna. Si usted no tuviera pensamiento, no podría hablar. Pero en sí mismo, como ser humano, no se puede efectuar un cambio radical por medio del pensamiento, porque el pensamiento sólo es capaz de funcionar en relación con el conflicto. El pensamiento sólo sabe generar conflicto.

 © ¿Qué estás haciendo con tu vida? KFA

¿Qué es la mente?

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Desconocemos el funcionamiento de nuestra propia mente, de la mente tal cual es, no como debería ser o como nos gustaría que fuera.

La mente es el único instrumento que tenemos, el instrumento con el que pensamos, actuamos, a través del que somos. Si no comprendemos el movimiento de la mente, tal como funciona en cada uno de nosotros, cualquier problema que afrontemos se volverá más complicado y más destructivo. Por lo tanto, me parece que comprender la propia mente es la función primera y esencial de toda educación.¿Qué es nuestra mente, la suya y la mía? No según … algún otro. Si usted no sigue mi descripción de la mente sino que de hecho, mientras me escucha, observa el funcionamiento de su propia mente, entonces quizá sea provechoso y valga la pena investigar la cuestión entera del pensamiento.

¿Qué es nuestra mente? Es el resultado del clima, ¿verdad?, de siglos de tradición, de lo que llamamos cultura, de influencias sociales y económicas, del medio, de las ideas, de los dogmas que la sociedad ha grabado en esa mente por medio de la religión, o de lo que llamamos conocimiento e información superficial. Por favor, observe su propia mente y no siga sólo la descripción que estoy dando, porque la descripción tiene muy poco significado. Si podemos observar el funcionamiento de nuestra mente, entonces, acaso seamos capaces de hacer frente a los problemas de la vida conforme nos afectan.

La mente está dividida en el consciente y el inconsciente. Si no nos gusta usar estas dos palabras, podemos emplear los términos `superficial´ y `oculta´, las partes superficiales y las capas más profundas de la mente. La totalidad del consciente al igual que el inconsciente, lo superficial y lo oculto, todo el proceso de nuestro pensamiento -del que somos conscientes sólo en parte, mientras que del resto, que es la porción mayor, no nos damos cuenta- a esa totalidad es a lo que llamamos conciencia. Esta conciencia es tiempo, es el resultado de siglos de esfuerzo humano.

Desde la infancia se nos hace creer en ciertas ideas, estamos condicionados por dogmas, por creencias y teorías. Cada uno de nosotros está condicionado por diversas influencias, y a partir de este condicionamiento, de esas influencias limitadas e inconscientes, surge nuestro pensamiento y adopta la forma de un comunista, un hindú, un musulmán o un científico.

Obviamente, el pensamiento surge a partir del trasfondo de la memoria, de la tradición, y con este trasfondo que es a la vez consciente e inconsciente, las capas superficiales y las más profundas de la mente, nosotros afrontamos la vida. La vida está siempre en movimiento, nunca es estática, pero nuestras mentes sí son estáticas.

Nuestras mentes están condicionadas, presas, atadas al dogma, a la creencia, a la experiencia, al conocimiento. Con esta mente prisionera, que está tan condicionada, amarrada con tal fuerza, nos enfrentamos a la vida que está en constante movimiento. Con sus numerosos y complejos problemas que se suceden con rapidez, la vida nunca está quieta y requiere un nuevo enfoque cada día, cada minuto. De manera que, cuando afrontamos la vida hay una constante lucha entre la mente condicionada y estática, y el movimiento continuo de la vida. Esto es lo que sucede, ¿no es así?

Y la cuestión no es sólo el conflicto entre la vida y la mente condicionada, sino que una mente así, al afrontar la vida, crea más problemas. Adquirimos conocimientos superficiales, científicos, nuevas formas de conquistar la naturaleza, pero la mente, aun adquiriendo todos esos conocimientos, permanece condicionada, encadenada a cierta forma específica de creencia.

De manera que nuestro problema no es cómo debemos afrontar la vida, sino más bien, ¿cómo puede la mente, con todo su condicionamiento, con sus dogmas y creencias, liberarse por sí misma? Sólo la mente libre puede afrontar la vida, no la mente que está atada a algún sistema, a alguna convicción, a cierto conocimiento particular. Por lo tanto, si no queremos generar más problemas, si queremos terminar con la aflicción, las penas, ¿no es muy importante comprender el funcionamiento de nuestras propias mentes?

¿Qué estás haciendo con tu vida? © 2001, KFA.