¿Qué son vuestras emociones, estados de ánimo, sentimientos? ¿Qué es la totalidad de vuestra mente?

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¿Qué son vuestros pensamientos salvo ondas en un lago?

¿Qué son vuestras emociones, estados de ánimo, sentimientos?

¿Qué es la totalidad de vuestra mente? Simplemente un torbellino. Y debido a ese torbellino no podéis ver vuestra propia naturaleza.

No dejáis de pasaros por alto. Conocéis a todo el mundo y, jamás os conocéis a vosotros.

Estáis enfadados, pero no podéis permanecer así siempre. Incluso el hombre más encolerizado ríe a veces, ha de hacerlo. Estar airado no puede convertirse en un estado permanente. Hasta el hombre más triste sonríe; e incluso el hombre que ríe continuamente a veces llora y sus ojos se llenan de lágrimas.

Las emociones no pueden ser permanentes. Se mueven, y continuamente cambiáis de un estado a otro. En este momento os halláis tristes, en aquel momento estáis felices; en este momento estáis enfadados. Aquel momento sois muy compasivos; este momento sois cariñosos, en otro momento estáis llenos de odio; la mañana fue hermosa, la noche es fea.

Esto continúa.

El punto de vista corriente es que, el corazón es la fuente de emociones como el amor, el odio o la ira. Así como la mente es la fuente de los pensamientos conceptuales, el corazón es la fuente de todo lo que es emocional y sentimental. Ese es el punto de vista corriente.

Hemos vivido con la división tradicional de que la imaginación, las sensaciones, las emociones y los sentimientos, pertenecen al corazón. Pero vuestro corazón es un sistema de bombeo. Todo lo que pensáis, imagináis o sentís está confinado en la mente. La mente tiene setecientos centros y estos son los que lo controlan todo.

Pero cuando Buda dice «el corazón», se refiere al centro mismo de vuestro ser.

Considera que vuestro amor, vuestro odio, todo, surge de la mente. Y pienso que él es absolutamente científico; todos los psicólogos estarían de acuerdo con él. Podéis experimentar con vosotros. Podéis ver de dónde surge vuestra ira… de la mente. De dónde surgen vuestras emociones… de la mente. La mente es un fenómeno grande, abarca el pensamiento conceptual, abarca los patrones emotivos y los sentimientos.

Hay que comprender esto: las emociones están en la cabeza, pero la consciencia no. De hecho, ¡vuestra cabeza esta en la consciencia! La consciencia es vasta, infinita. Las emociones, los deseos, las ambiciones, están en vuestra cabeza; se marchitarán. Pero incluso cuando vuestra cabeza se haya desvanecido completamente y desaparecido en la tierra, la consciencia no desaparecerá. La consciencia no está contenida en vosotros, sino os contiene, es más grande que vosotros.

Es absolutamente cierto: vuestras emociones, sentimientos, pensamientos… toda la parafernalia de la mente, procede del exterior, está manipulada por el exterior. Eso ha quedado más claro científicamente. Pero incluso sin la investigación científica, durante miles de años los místicos han afirmado exactamente lo mismo… Que todas estas cosas con la que está llena la mente no son vosotros. Vosotros estáis más allá de ellas. Se os identifica con ellas, y ese es el único pecado.

La mente es una división que piensa. Y el corazón es otra división de la misma mente que siente.

Sentir y pensar, pensamientos y emociones… pero ser testigo está separado de los dos. Si estáis pensando, el observador observa… un pensamiento pasa, u os sentís enfadados… el testigo sigue observando. Una emoción pasa, del mismo modo que pasan las nubes, que veis. No sois ni lo bueno ni lo malo. No sois ni lo agradable ni lo desagradable. No sois ni el pensamiento ni las emociones. No sois ni la mente ni el corazón.

El amor siempre pone nervioso. Existen motivos para ello. Procede del inconsciente y todas las capacidades de las personas se hallan en el consciente: todas las destrezas y todo el conocimiento se encuentra en el consciente. El amor procede del inconsciente y no sabéis cómo enfrentaros a él ni qué hacer con él, lo cual resulta excesivo. El inconsciente es nueve veces más grande que el consciente, de modo que cualquier cosa que salga de él es abrumadora. Por eso es por lo que la gente le tiene miedo a las emociones, a los sentimientos. Los contienen por miedo a que vayan a crear caos; y lo crean, ¡pero el caos es hermoso!

Existe necesidad de orden y también de caos. Cuando el orden es necesario, usadlo, emplead la mente consciente; cuando se necesite el caos, utilizad el inconsciente y dejad que el caos se manifieste.

Una persona completa, total, es aquella capaz de emplear ambos, que no permite que el consciente ejerza interferencia alguna sobre el inconsciente, ni al revés.

Creemos en la vida en su totalidad, en sus días, en sus noches, en los días soleados y en los nublados. Creemos que todo en la vida se puede disfrutar. Solo necesitáis un poco más de percepción, más consciencia de lo que sucede. No sois vuestra mente, no sois vuestro cuerpo. En alguna parte dentro de -vosotros hay un testigo que puede continuar mirando a la mente, a las emociones, a las reacciones fisiológicas. Ese testigo sois vosotros. Y ese testigo es capaz de disfrutar de todo, una vez que os centráis allí.

Vuestra mente siente desdicha, sufrimiento; siente todo tipo de emociones, vínculos, deseos y anhelos, pero todo es proyección de la mente. Detrás de la mente está vuestro verdadero yo que nunca ha ido a ninguna parte. Siempre está aquí y aquí. Si estáis enfadados, estadlo y no juzguéis si es bueno o malo. Y esta es la diferencia entre las emociones negativas y positivas: Si cobráis consciencia de una emoción específica, y por ello la emoción se desvanece, es negativa. Si al cobrar dicha consciencia entonces os convertís en la emoción, si esta se extiende y, se convierte en vuestro ser, es positiva.

La consciencia trabaja de forma diferente en ambos casos. Si se trata de una emoción venenosa, quedáis aliviados de ella a través de la percepción. Si es buena, feliz, estática, os volvéis uno con ella. La percepción la profundiza.

Por ello para mí este es el criterio:

Si algo se profundiza mediante vuestra percepción, es algo bueno. Si la percepción lo disuelve, es algo malo. Aquello incapaz de permanecer en la consciencia es pecado, y, lo que crece en la consciencia es virtud. La virtud y el pecado no son conceptos sociales, son realizaciones interiores; os digo que incluso las emociones negativas son buenas, si son reales; y si son reales, poco a poco su misma realidad las transforma. Se vuelven más y más positivas, y llega un momento en que todo lo positivo y lo negativo desaparece.

Simplemente permanecéis auténticos: no sabéis lo que es bueno ni lo que es malo, no sabéis lo que es positivo y lo que es negativo. Simplemente sois, auténticos. Esta autenticidad os brindará un vislumbre de lo que es real.

Solo lo real puede conocer a lo real, solo lo verdadero puede conocer la verdad, lo auténtico puede conocer lo auténtico que os rodea.

OSHO

1º -LIBRES DEL MIEDO, LOS CELOS Y LA IRA-

Amas a una mujer y con el amor, en el mismo paquete viene el miedo: ella puede dejarte — ya ha dejado a alguien y viene contigo

Viviendo en el Miedo

Todos tus miedos son subproducto de la identificación.

Amas a una mujer y con el amor, en el mismo paquete viene el miedo: ella puede dejarte — ya ha dejado a alguien y viene contigo. Hay un precedente; quizás hará lo mismo contigo. Hay miedo, sientes nudos en el estómago. Estás muy apegado.

No puedes entender un hecho simple: has venido solo al mundo; también has estado aquí ayer, sin esta mujer, perfectamente bien, sin nudos en el estómago. Y mañana si esta mujer se va… ¿cuál es la necesidad de los nudos? Sabes cómo estar sin ella, y podrás estar sin ella.

El miedo a que las cosas puedan cambiar mañana… Alguien puede morir, puedes caer en bancarrota, puedes perder tu trabajo. Hay mil y una cosas que pueden cambiar. Estás cargado con más y más miedos, y ninguno de ellos es válido… porque ayer también estabas lleno de todos esos miedos, innecesariamente. Las cosas pueden haber cambiado, pero todavía estás vivo. Y el hombre tiene una capacidad inmensa para adaptarse a cualquier situación.

Dicen que solamente el hombre y las cucarachas tienen esa inmensa capacidad de adaptación. Es por ello que dondequiera que encuentres a un hombre, encuentras cucarachas, y dondequiera que encuentres cucarachas, encuentras a un hombre. Van juntos, tienen una semejanza. Aún en lugares apartados como el Polo Norte o el Polo Sur… Cuando el hombre viajó a esos lugares, repentinamente se dio cuenta que había llevado cucarachas consigo, y que estaban perfectamente sanas, y viviendo y reproduciéndose.

Si miras alrededor de la tierra puedes ver: el hombre vive en miles de climas diferentes, situaciones geográficas, situaciones políticas, situaciones sociológicas, situaciones religiosas, y se las arregla para vivir. Y ha vivido por siglos… las cosas van cambiando, él mismo se va adaptando.

No hay nada que temer. Así se acabe el mundo, ¿y qué? Acabarás junto con él. ¿Crees que estarás parado en una isla y que el mundo entero se acaba, dejándote solo? No te preocupes. ¡Por lo menos tendrás algunas cucarachas contigo!

¿Cuál es el problema si el mundo se acaba? Me lo han preguntado muchas veces. ¿Pero cuál es el problema? — si se acaba, se acaba. No crea ningún problema porque no estaremos aquí; acabaremos junto con él, y no habrá nadie que se preocupe. Será realmente la liberación más grande del miedo.

El fin del mundo significa el fin de todos los problemas, el fin de todos los disturbios, el fin de cada nudo en tu estómago. No veo el problema. Pero sé que todos están llenos de miedo.

Pero la respuesta es la misma: el miedo es parte de la mente. La mente es cobarde, y tiene que ser cobarde porque no tiene ninguna base. Está vacía y hueca, y está asustada por todo. Y básicamente está tan asustada que un día te puedes hacer consciente. ¡Ése realmente será el fin del mundo! No el fin del mundo sino que llegues a estar consciente, que llegues a un estado de meditación donde la mente tiene que desaparecer. Ése es su miedo básico. Debido a ese miedo mantiene a la gente lejos de la meditación, los hace enemigos de personas como yo que están intentando difundir algo de meditación, una cierta manera de estar alerta y atestiguar. Para mí llegan a ser antagónicos. No sin razón alguna; su miedo está bien fundado.

Tal vez no estén enterados de ello, pero sus mentes están realmente asustadas por estar más cerca de lo que puede crear más consciencia. Ese será el principio del fin de la mente. Será la muerte de la mente. Pero para ti no hay miedo. La muerte de la mente será tu renacimiento, el principio para vivir realmente. Deberías estar feliz, deberías regocijarte por la muerte de la mente, porque nada puede ser una mayor libertad. Nada más puede darte alas para volar al cielo; nada más puede hacer tuyo el cielo entero.

La mente es una prisión.

El conocimiento es lograr salir de la prisión — o darse cuenta que ella nunca ha estado en la prisión; sólo estaba pensando que estaba en la prisión. Todos los miedos desaparecen.

Yo también estoy viviendo en el mismo mundo, pero nunca he sentido por un solo momento ningún miedo porque nada me puede ser arrebatado. Me pueden matar, pero yo estaré viendo cuando esto suceda, así que lo que se está matando no soy yo, no es mi consciencia.

El descubrimiento más grande de la vida, el tesoro más precioso, es el de la consciencia. Sin ella estarás limitado a estar en la oscuridad, lleno de miedos. Y seguirás creando nuevos miedos; no hay un final para ello. Vivirás miedoso, morirás miedoso, y nunca podrás experimentar algo de libertad. Y en todo momento era tu posibilidad; en cualquier momento habrías podido pedirlo, pero nunca lo pediste.

Es tu responsabilidad.

Más Allá de la Psicología

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A menudo siento pánico, y me preocupa que pueda enloquecer

Sólo hazte a un lado, deja que pase la mente

  “Lo básico que debe ser entendido es que tú no eres la mente — ni la brillante ni la oscura. Si te identificas con la parte hermosa, después es imposible desidentificarte de la parte fea; son dos caras de la misma moneda. Tú puedes tenerla entera, o puedes desecharla entera, pero no puedes dividirla.

“Toda la ansiedad del hombre es que quiere elegir lo que parece hermoso, brillante; quiere elegir todos los resquicios de esperanza, dejando atrás la nube oscura. Pero no sabe que los resquicios de esperanza no pueden existir sin la nube oscura. La nube oscura es el fondo, absolutamente necesario para que se vean los resquicios de esperanza.

“Elegir es ansiedad.

“Elegir es crearte problemas.

“No elegir significa: la mente está allí y tiene un lado oscuro y tiene un lado brillante — ¿qué con eso? ¿Qué tiene que ver contigo? ¿Por qué deberías preocuparte por ello?

 

“En el momento en que no estás eligiendo, toda la preocupación desaparece. Surge una gran aceptación, de que es así como la mente tiene que ser, ésta es la naturaleza de la mente — y no es tu problema, porque tú no eres la mente. Si tú fueras la mente, no habría habido ningún problema. ¿Entonces quién elegiría y quién pensaría en trascender? ¿Y quién intentaría aceptar y entender la aceptación?

“Tú estás separado, totalmente separado.

“Eres solamente un testigo y nada más.

“Pero estás siendo un observador que se identifica con cualquier cosa que encuentra agradable — y se olvida de que lo desagradable está viniendo justo detrás como una sombra. Tú no te preocupas por el lado agradable — te regocijas en él. El problema llega cuando el polo opuesto se impone — entonces te desmoronas.

“Pero tú empezaste todo el problema. Al caer de ser sólo un testigo, te identificas. La historia bíblica de la caída es sólo una ficción. Pero ésta es la verdadera caída — la caída de ser un testigo a identificarse con algo y perder tu consciencia.

 

“Sólo inténtalo de vez en cuando: Permítele a la mente cualquier cosa. Recuerda, tú no eres eso. Y vas a tener una gran sorpresa. A medida que te identificas menos, la mente empieza a volverse menos poderosa, porque su poder viene de la identificación; te chupa la sangre. Pero cuando empiezas a mantenerte apartado y a distancia, la mente empieza a encogerse.

“El día que te encuentras totalmente desidentificado con la mente, aunque sea por un sólo momento, allí está la revelación: la mente muere simplemente; ya no está más allí. Donde estaba tan llena, donde estaba tan de continuo — día y noche, despertando, durmiendo, estaba allí — de repente ya no está allí. Miras a tu alrededor y es vacío, es la nada.

“Y con la mente desaparece el ser. Entonces sólo queda una cierta cualidad de consciencia, sin un ‘Yo’ en ella. A lo mucho puedes llamarla algo similar a ‘soy-edad’, mas no ‘Yo-edad’. Para ser aún más exacto, se trata de una ‘eseidad’ porque incluso en la soy-edad permanece una cierta sombra del ‘Yo’. En el momento en el que sabes que se trata de eseidad, se ha vuelto universal.

 “Con la desaparición de la mente desaparece el ser. Y muchas cosas desaparecen que eran tan importantes para ti, tan molestas para ti. Intentabas solucionarlas y se complicaban cada vez más; todo era un problema, una ansiedad, y parecía que no había salida.

“Te recuerdo la historia de El Ganso está Afuera. Trata de la mente y tu eseidad.

“El maestro le dice al discípulo que medite sobre un koan: Un ganso pequeño es puesto en una botella, alimentado y nutrido. El ganso se va volviendo más y más y más grande, y llena la botella entera. Es demasiado grande ahora; no puede salir por la boca de la botella — la boca es demasiado pequeña. Y el koan es que tú tienen que sacar al ganso sin destruir la botella, sin matar al ganso.

 

“Ahora esto aturde la mente.

 

“¿Qué puedes hacer? El ganso es demasiado grande; no puedes sacarlo a menos que rompas la botella, pero eso no está permitido. O puedes sacarlo matándole; entonces no te importa si sale vivo o muerto. Eso tampoco está permitido. “Día y noche, el discípulo medita, no encuentra ningún camino, piensa de ésta y de aquella manera — pero de hecho no hay manera. Cansado, agotado completamente, una revelación repentina… él entiende de súbito que el maestro no puede estar interesado en la botella y el ganso; ellos deben representar algo más. La botella es la mente, tú eres el ganso… y atestiguando, es posible. Sin estar en la mente, puedes llegar a identificarte tanto con ella que ¡empiezas a sentir que estás en ella!

 

“Él corre hacia al maestro para decir que el ganso está afuera. Y el maestro dice, “Lo has entendido. Ahora manténlo afuera. Nunca ha estado adentro.”

 “Si tú continúas luchando con el ganso y la botella, no hay manera de que lo resuelvas. Es darse cuenta de que, “Debe representar algo más; de lo contrario el maestro no puede dármelo. ¿Y qué puede ser?” — porque toda la función entre el maestro y el discípulo, todo el asunto es sobre la mente y la consciencia.

 “La consciencia es el ganso que no está en la botella de la mente. Pero tú estás creyendo que está en ella y preguntándoles a todos cómo sacarla. Y hay idiotas que te ayudarán, con técnicas, para salir de ella. Los llamo idiotas porque no han entendido absolutamente nada.

 “El ganso está afuera, nunca ha estado adentro, así que la cuestión de sacarlo no surge.

 

“La mente es sólo una procesión de pensamientos pasando frente a ti en la pantalla del cerebro. Tú eres un observador. Pero empiezas a identificarte con las cosas hermosas — ésos son sobornos. Y una vez que quedas atrapado en las cosas hermosas quedas también atrapado en las cosas feas, porque la mente no puede existir sin dualidad.

 “La consciencia no puede existir con dualidad, y la mente no puede existir sin dualidad.

 “La consciencia es no-dual, y la mente es dual. Así que sólo observa. Yo no te enseño ningunas soluciones. Te enseño la solución: Sólo retírate un poco y observa. Crea una distancia entre tú y tu mente.

 “Si es bueno, hermoso, delicioso, algo que te gustaría disfrutar de cerca, o es feo — permanece tan alejado como sea posible. Míralo justamente como mirarías una película…

 “La identificación es la causa raíz de la miseria. Y toda identificación es identificación con la mente.

 “Sólo hazte a un lado, deja que pase la mente.

 “Y pronto podrás ver que no hay problema en lo absoluto — el ganso está afuera. Tú no tienes que romper la botella, no tienes que matar al ganso tampoco.”

 

  OSHO   Más Allá de la Psicología, capítulo 19   

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¿Cómo desarrollar un carácter lo suficientemente fuerte para que no me afecte nada y no pierda la compostura?

¿Cómo desarrollar un carácter lo suficientemente fuerte para que no me afecte nada y no pierda la compostura?

                  ¿Carácter o Consciencia?

Ve al mar, y observa el mar. Millones de olas están allí, pero en el fondo de su profundidad el mar permanece tranquilo y silencioso, profundo en meditación. La agitación está sólo en la superficie, sólo en la superficie donde el mar se encuentra con el mundo exterior, los vientos. Por lo demás, en sí mismo, siempre permanece igual, ni siquiera una onda; nada cambia.

Es lo mismo contigo. Sólo en la superficie donde te encuentras con otros hay agitación, ansiedad, ira, apego, avaricia, lujuria… sólo en la superficie adonde los vientos llegan y te tocan. Y si permaneces en la superficie no puedes alterar este fenómeno que cambia; seguirá estando allí.

Mucha gente intenta cambiarlo allí, en la circunferencia. Luchan con él, intentan no permitir que una ola surja. Y con su lucha las olas surgen aún más, porque cuando el mar lucha con el viento habrá más agitación: ahora no sólo el viento ayudará, el mar también ayudará – habrá un enorme caos en la superficie.

Todos los moralistas intentan cambiar al hombre en la periferia. Tu carácter es la periferia: tú no traes ningún carácter al mundo, llegas absolutamente sin carácter, una hoja en blanco, y todo lo que llamas tu carácter es escrito por otros. Tus padres, la sociedad, los profesores, las enseñanzas – todos son condicionamientos. Tú vienes como una hoja en blanco, y cualquier cosa que está escrita en ti viene de otros; así que a menos que te conviertas en una hoja en blanco de nuevo no sabrás qué es la naturaleza, no sabrás qué es Brahma, no sabrás qué es Tao.

Así que el problema no es cómo tener un carácter fuerte, el problema no es cómo lograr la ausencia de ira, cómo no ser perturbado – no, ese no es el problema. El problema es cómo cambiar tu consciencia de la periferia al centro. Entonces de repente ves que siempre has estado tranquilo. Entonces puedes mirar la periferia a distancia, y la distancia es tan vasta, infinita, que puedes observar como si no te está sucediendo a ti. De hecho, nunca te sucede a ti. Incluso cuando te pierdes totalmente en ello, nunca te sucede a ti: algo en ti sigue sin ser perturbado, algo en ti permanece más allá, algo en ti sigue siendo un testigo.

Entonces todo el problema para el buscador es cómo cambiar su atención de la periferia al centro; cómo mezclarse con eso que no está cambiando, y no identificarse con eso que es sólo un límite. En el límite los otros son muy influyentes, porque en el límite el cambio es natural. La periferia seguirá cambiando – incluso la periferia de un buda cambia.

La diferencia entre una buda y tú no es una diferencia de carácter – recuerda esto; no es una diferencia de moralidad, no es una diferencia en virtud o no virtud, es una diferencia en donde estás asentado.

Estás asentado en la periferia; un buda está asentado en el centro. Él puede mirar su propia periferia a distancia; cuando lo golpeas él puede verlo como si tú has golpeado a algún otro, porque el centro está muy distante. Es como si él es un observador en las colinas y algo está sucediendo en los valles y él puede verlo. Esto es lo primero que hay que entender.

Lo segundo: es muy fácil controlar, es muy difícil transformar. Es muy fácil controlar. Tú puedes controlar tu ira, ¿pero qué harás? – la reprimirás. ¿Y qué sucede cuando reprimes cierta cosa? La dirección de su movimiento cambia: estaba saliendo, y si la reprimes, empieza a entrar – sólo su dirección cambia.

Y para la ira salir era bueno, porque el veneno necesita ser arrojado al exterior. Es malo que la ira se mueva dentro, porque eso quiere decir que toda la estructura del cuerpo y mente será envenenada por ella. Y entonces si tú continúas haciendo esto durante mucho tiempo… como todos lo ha estado haciendo, porque la sociedad enseña control, no transformación.

La sociedad dice, ‘Contrólate’, y a través del control, todas las cosas negativas han sido arrojadas más y más profundo al inconsciente, y entonces se convierten en algo constante dentro de ti. Entonces no es cuestión de estar enojado algunas veces y otras no – tú simplemente estás enojado. A veces estallas, y a veces no estallas porque no hay excusa, o tienes que encontrar una excusa. Y recuerda, ¡puedes encontrar una excusa dondequiera!

Tú estás enojado. Como has reprimido tanta ira, ahora no hay momentos en que no estés enojado; cuando mucho, a veces estás menos enojado, a veces más. Todo tu ser es envenenado por la represión. Tú comes con ira – y tiene una diferente cualidad cuando una persona come sin ira: es hermoso observarla, porque come sin violencia. Puede estar comiendo carne, pero come sin violencia; tú puedes estar comiendo solamente verduras y frutas, pero si reprimes la ira, comes violentamente.

…Entonces esto se moverá de todas las formas, en cada escena de tu vida: tú harás el amor, pero se parecerá más a la violencia que al amor, tendrá mucho de agresión. Como nunca se observan el uno al otro haciendo el amor, no sabes qué está sucediendo, y no puedes saber qué te está sucediendo a ti porque casi siempre te sientes con mucha agresión.

Es por ello que un orgasmo profundo a través del amor se vuelve imposible – porque en lo profundo tú tienes miedo de que si te mueves totalmente sin control, puedes matar a tu esposa o matar a tu amada, o la esposa puede matar al marido o al amante. ¡Llegas a estar tan asustado de tu propia ira! La próxima vez que hagas el amor, observa: estarás realizando los mismos movimientos que se hacen cuando eres agresivo. Observa el rostro, ¡ten un espejo alrededor para que puedas ver qué le está sucediendo a tu rostro! Todas las distorsiones de la ira y de la agresión estarán ahí.

Con la represión, la mente se divide. La parte que aceptas se convierte en el consciente, y la parte que niegas se convierte en el inconsciente. Esta división no es natural, la división sucede debido a la represión. Y en el inconsciente tú sigues arrojando toda la basura que la sociedad rechaza – pero recuerda, cualquier cosa que arrojas allí se convierte cada vez más en parte de ti: entra en tus manos, en tus huesos, en tu sangre, en el latido de tu corazón. Ahora los psicólogos dicen que casi el ochenta por ciento de las enfermedades son causadas por emociones reprimidas: muchos paros cardíacos quieren decir que mucha ira se ha reprimido en el corazón, tanto odio que el corazón es envenenado.

¿Por qué? ¿Por qué el hombre reprime tanto y se vuelve enfermizo? Porque la sociedad te enseña a controlar, no a transformar, y el camino de la transformación es totalmente diferente. Porque efectivamente, el control no es en absoluto la manera, es justamente lo opuesto.

Lo primero: al controlar tú reprimes, en la transformación expresa. Pero no hay necesidad de expresar sobre alguien más, porque el ‘otro’ es simplemente irrelevante. La próxima vez que te sientas enojado ve y corre alrededor de la casa siete veces, y después siéntate debajo de un árbol y observa a dónde ha ido la ira. Tú no la has reprimido, no la has controlado, no se la has arrojado a alguien más – porque si la lanzas a otro se crea una cadena, debido a que el otro es tan tonto como tú, tan inconsciente como tú. Si la lanzas a otro, y si el otro es una persona iluminada, no habrá problema; él te ayudará a arrojarla y liberarla y a pasar por una catarsis. Pero el otro es tan ignorante como tú; si le lanzas tu ira él reaccionará. Él te lanzará más ira, él está tan reprimido como tú. Entonces se hace una cadena: tú se la lanzas a él, él te la lanza a ti, y ambos se vuelven enemigos.

No se la arrojes a nadie. Es igual que cuando sientes ganas de vomitar: tú no vas y vomitas sobre alguien. La ira necesita un vómito. ¡Tú vas al cuarto de baño y vomitas! Limpia el cuerpo entero – si reprimes el vómito será peligroso, y cuando hayas vomitado te sentirás fresco, te sentirás liberado de un peso, descargado, bien, sano. Algo estaba mal en el alimento que tomaste y el cuerpo lo rechaza. No continúes forzándolo dentro.

La ira es sólo un vómito mental. Algo que has tomado está mal y todo tu ser psíquico desea arrojarlo, pero no hay necesidad de arrojarlo sobre alguien. Como la gente lo arroja sobre otros, la sociedad les dice que lo controlen.

No hay necesidad de arrojar la ira sobre nadie. Tú puedes ir a tu cuarto de baño, puedes dar una larga caminata – que quiere decir que algo en el interior necesita una rápida actividad para que sea liberado. Sólo trota un poco y sentirás que está liberado, o toma una almohada y golpea la almohada, lucha con la almohada, y muerde la almohada hasta que tus manos y dientes estén relajados. En el transcurso de una catarsis de cinco minutos te sentirás descargado, y una vez que conozcas esto nunca la arrojarás sobre nadie, porque eso es absolutamente estúpido.

La primera cosa en la transformación, entonces, es expresar la ira, pero no sobre otro, porque si tú la expresas sobre otro no puedes expresarla totalmente. Puede que te guste matar, pero no es posible; puede que te guste morder, pero no es posible. Pero eso se le puede hacer a una almohada. Una almohada quiere decir ‘ya iluminado’; la almohada está iluminada, es un buda. La almohada no reaccionará, y la almohada no irá a ninguna corte, y la almohada no traerá ninguna enemistad contra ti, y la almohada no hará nada. La almohada será feliz, y ¡la almohada se reirá de ti!

La segunda cosa a recordar: sé consciente.

Al controlar, la consciencia no es necesaria; sólo lo haces mecánicamente, como un robot. La ira viene y hay un mecanismo – de repente todo tu ser se vuelve estrecho y cerrado. Si estás atento puede que el control no sea tan fácil.

La sociedad nunca te enseña a estar atento, porque cuando alguien está atento, está completamente abierto. Esto es parte de la consciencia – uno está abierto, y si tú deseas reprimir algo y estás abierto, es contradictorio, puede salir. La sociedad te enseña a cerrarte por dentro, a derrumbarte por dentro… no te permite incluso una pequeña ventana para que algo salga.

Pero recuerda: cuando nada sale, nada entra tampoco. Cuando la ira no puede salir, tú estás cerrado. Si tocas una hermosa roca, nada entra; miras una flor, nada entra: tus ojos están muertos y cerrados. Besas a una persona; nada entra, porque estás cerrado. Vives una vida insensible.

La sensibilidad crece con la consciencia. A través del control te vuelves apagado y muerto. Eso es parte del mecanismo del control: si estás apagado y muerto entonces nada te afectará, como si el cuerpo se ha convertido en un alcázar, una defensa. Nada te afectará, ni un insulto ni el amor.

Pero este control tiene un precio muy alto, un precio innecesario; entonces se convierte en todo el esfuerzo en la vida: cómo controlarte – ¡y después morir! Todo el esfuerzo del control se lleva toda tu energía, y entonces simplemente mueres. Y la vida se convierte en una cosa apagada y muerta; tú de alguna manera la sobrellevas.

La sociedad te enseña control y condena, porque un niño controlará solamente cuando siente que algo es condenado. El enojo es malo; el sexo es malo; todo lo que tiene que ser controlado tiene que hacerse ver como pecado para el niño, que parezca malvado.

Una profunda condena entra en todo lo que está vivo. Y el sexo es la cosa más viva – ¡tiene que serlo! Es la fuente. El enojo es también una de las cosas más vivas, porque es una fuerza protectora. Si un niño no puede estar enojado en absoluto, no podrá sobrevivir. Tú tienes que estar enojado en determinados momentos. El niño tiene que mostrar su propio ser, el niño tiene que estar parado en ciertos momentos sobre su propio terreno; de lo contrario no tendrá ninguna fuerza que lo sostenga.

La ira es hermosa; el sexo es hermoso. Pero las cosas hermosas pueden ponerse feas. Eso depende de ti. Si los condenas, se vuelven feos; si los transformas, llegan a ser divinos. La ira transformada se convierte en compasión… porque la energía es la misma. Un buda es compasivo: ¿de dónde viene su compasión? Ésta es la misma energía que se movía en la ira; ahora no se está moviendo en la ira, la misma energía es transformada en compasión. ¿De dónde viene el amor? Un Buda es amoroso; un Jesús es amor. La misma energía que se mueve en el sexo se convierte en amor.

Así que recuerda, si condenas un fenómeno natural se vuelve venenoso, te destruye, se vuelve destructivo y suicida. Si lo transformas, se vuelve divino, se convierte en una fuerza de dios, se convierte en un elixir; a través de él alcanzas la inmortalidad, al ser inmortal. Pero la transformación es necesaria.

En la transformación tú nunca controlas, simplemente te vuelves más consciente. La ira está sucediendo: ¡tú tienes que estar consciente que la ira está sucediendo! – ¡obsérvala! Es un fenómeno hermoso… energía moviéndose en tu interior, ¡calentándose!

Es igual que la electricidad en las nubes. La gente estaba siempre asustada de la electricidad; pensaban en los viejos tiempos, cuando eran ignorantes, que esta electricidad era dios que estaba enojado, amenazando, intentando castigar – creando miedo para que la gente se hiciera devota, para que la gente sintiera que dios estaba allí y los castigaría.

Pero ahora hemos domesticado a ese dios. Ahora ese dios funciona a través de tu ventilador, a través de tu aire acondicionado, a través del refrigerador: cualquier cosa que necesitas, dios te la da. Ese dios se ha convertido en una fuerza doméstica, ya no está enojado y ya no amenaza. A través de la ciencia una fuerza externa se ha transformado en un amigo.

Lo mismo sucede por medio de la religión para las fuerzas internas.

La ira es igual que la electricidad en tu cuerpo: no sabes qué hacer con ella. O matas a alguien más o te matas tú mismo. La sociedad dice que si te matas a ti mismo está bien, es asunto tuyo, pero no mates a alguien más – por lo que respecta a la sociedad eso está bien. Así que o te vuelves agresivo o te vuelves represivo.

La religión dice que ambas cosas son incorrectas. Lo básico que es necesario es darse cuenta y conocer el secreto de esta energía, la ira, esta electricidad interna. Es electricidad porque te calientas; cuando estás enojado tu temperatura se calienta, y tú no puedes entender la frescura de una buda, porque cuando la cólera se transforma en compasión todo está en calma. Una profunda calma sucede. Buda nunca está caliente; él está siempre fresco, centrado, porque ahora sabe utilizar la electricidad interna. La electricidad es caliente; se convierte en la fuente del aire acondicionado. La ira es caliente – se convierte en la fuente de la compasión.

La compasión es un aire acondicionado interno. De pronto todo está en calma y hermoso, y nada te puede perturbar, y toda la existencia se transforma en un amigo. Ahora ya no hay enemigos… porque cuando tú miras a través de los ojos de la ira, alguien se convierte en enemigo; cuando miras a través de los ojos de la compasión, cualquiera es un amigo, un vecino. Cuando amas, dios está por todas partes; cuando odias, por todas partes está el diablo. Es tu punto de vista el que se proyecta sobre la realidad.

La consciencia es necesaria, no la condena – y con la consciencia la transformación sucede espontáneamente. Si te haces consciente de tu ira, la comprensión penetra. Sólo observando, sin juicio, sin decir bueno, sin decir malo, sólo observando en tu cielo interno. Hay un relámpago, ira, te sientes caliente, todo el sistema nervioso sacudiéndose y temblando, y tú sientes un temblor por todo el cuerpo – un momento hermoso, porque cuando la energía funciona puedes observarla fácilmente; cuando no está funcionando no puedes observar.

Cierra tus ojos y medita al respecto. No luches, sólo mira lo que está sucediendo – el cielo entero lleno de electricidad, tanto relámpago, tanta belleza – simplemente acuéstate en el suelo y mira el cielo y observa. Entonces haz lo mismo por dentro.

Las nubes están allí, porque sin las nubes allí no puede haber ningún relámpago – nubes oscuras están allí, pensamientos. Alguien te ha insultado, alguien se ha reído de ti, alguien ha dicho esto o aquello… muchas nubes, nubes oscuras en el cielo interno y mucho relámpago. ¡Observa! Es una escena hermosa, terrible también, porque no comprendes. Es misterioso, y si el misterio no se entiende llega a ser terrible, te asusta. Y siempre que un misterio se entiende, se convierte en una gracia, un regalo, porque ahora tienes las llaves – y con las llaves tú eres el maestro.

…Y Llovieron Flores

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OSHO

***

Esta música proviene de otra dimensión; una experiencia mística, una explosión de energía que energetizará todo tu ser, para que  desde ahora y  hasta ahora, o sea, siempre presente, eternamente, mantengas la compostura más elevada,  digna y segura que siempre has deseado.

Mi obsesión básica es el sexo, así que ¿qué debería hacer? Debería practicar el celibato

Mi obsesión básica es el sexo, asi que ¿qué deberia hacer? Deberia practicar el celibato

TU CARACTERISTICA PRINCIPAL

“Estoy preocupado por la tendencia de mi amigo a la bebida”

No pienses en nada que tenga que ver con los demás.

Y es eso en lo que continúas pensando. El noventa y nueve por ciento de las cosas que piensas tiene que ver con los otros. Suéltalos — ¡suéltalos de inmediato!

Tu vida es corta, y se te está escapando de entre los dedos. Cada momento te vas volviendo menos, cada día eres menos, ¡y cada día estás menos vivo y más muerto! Cada cumpleaños es un día de muerte*; un año más se te ha ido de las manos. Sé un poco más inteligente.

No pienses en nada que tenga que ver con los demás. Primero entrénate contra el mayor de los daños.

Gurdjieff solía decirle a sus discípulos —lo primero, lo primerísimo, Descubre cuál es tu mayor característica, tu mayor no-hacer, tu principal característica de inconsciencia.” La de cada uno es diferente. Alguien está obsesionado con el sexo. En un país como India, en donde por siglos se ha reprimido el sexo, éste se ha convertido casi en una característica universal; todos están obsesionados con el sexo. Alguien está obsesionado con la cólera, y alguien más está obsesionado con la avaricia. Tú tienes que observar cuál es tu obsesión básica.

Así que primero encuentra la principal característica en la que toda la edificación de tu ego descansa. Y después, sé constantemente consciente de ella, porque sólo puede existir si no eres consciente. Automáticamente se consume con el fuego de la consciencia.

Y recuerda, recuerda siempre, que no debes cultivar su opuesto. De lo contrario, lo que sucede es que una persona se hace consciente de que, “Mi obsesión es la cólera, entonces ¿qué debería yo hacer? Debería cultivar la compasión.’ ‘Mi obsesión es el sexo, así que ¿qué debería hacer? Debería practicar el brahmacharya, el celibato.’

La gente se mueve de una cosa a su opuesto. Ésa no es la manera de la transformación. Es el mismo péndulo, moviéndose de izquierda a derecha, de derecha a izquierda. Y así es cómo tu vida se ha estado moviendo desde hace siglos; es el mismo péndulo.

El péndulo tiene que ser parado en el medio. Y ése es el milagro de estar alerta. Sólo hazte consciente de que, ‘Ésta es mi trampa principal, éste es el lugar adonde tropiezo una y otra vez, ésta es la raíz de mi inconsciencia.’

No intentes cultivar su contrario, sino vierte toda tu consciencia en él. Crea una gran hoguera de consciencia, y se quemará. Y entonces el péndulo se detiene en el medio.

Y al parar el péndulo, el tiempo se detiene. Entras de repente en el mundo sin tiempo, sin muerte, en la eternidad.”

*Osho hace un juego de palabras entre birthday (“cumpleaños”, literalmente “día de nacimiento”) y death day (día de muerte).

OSHO      El Libro de la Sabiduría, Capítulo 9

Un hombre de verdad, un hombre sincero, un hombre que conoce el amor y la compasión y que comprende que la gente está inconsciente, espiritualmente dormida

Mi visión del nuevo hombre es la de un rebelde, la de un hombre que está buscando su ser original, su rostro original. Un hombre que está preparado para renunciar a todas las máscaras, todas las pretensiones, todas las hipocresías, y mostrarle al mundo quién es en realidad. No importa que te amen o te critiquen, te respeten, te honren o te difamen, que te coronen o te crucifiquen; porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo. Aunque te crucifiquen, tú seguirás estando satisfecho e inmensamente complacido.

 Un hombre de verdad, un hombre sincero, un hombre que conoce el amor y la compasión y que comprende que la gente está ciega, inconsciente, dormida, espiritualmente dormida… Hacen las cosas medio dormidos. Has estado condicionado durante tanto tiempo, tantos años, toda tu vida, que deshacerte del condicionamiento también te llevará un tiempo. Te han cargado con toda clase de ideas falsas, mentiras. Te llevará un tiempo renunciar a ellas, reconocer que son falsas y ficticias. En realidad, en cuanto te das cuenta de que algo es falso no es difícil renunciar a ello. Cuando reconoces lo falso como falso se cae por su propio peso. Basta simplemente con reconocerlo. Se rompe tu conexión, tu identidad. Y cuando desaparece lo falso, aparece lo verdadero con toda su novedad, toda su belleza, porque la sinceridad es belleza, la honestidad es belleza, la autenticidad es belleza. Simplemente ser tú mismo es ser bello.

 Tu consciencia, entendimiento y valentía de que estás decidido a encontrarte y tu compromiso con esto disolverá todos los rostros falsos que te han sido adjudicados por los demás. Ellos también son inconscientes (tus padres, tus profesores), no te enfades con ellos. También son víctimas como tú. Sus padres, los profesores y los sacerdotes han corrompido sus mentes; tus padres y tus profesores te han corrompido a ti. Nunca se te ha ocurrido pensar que fuese incorrecto lo que te enseñaban tus padres (que te quieren), tus profesores o tus sacerdotes. Pero es incorrecto y ha creado un mundo incorrecto. Es totalmente incorrecto.

 Y la prueba se extiende a lo largo de toda la historia: las guerras, los crímenes, las violaciones… Millones de personas han sido asesinadas, degolladas y quemadas vivas en nombre de la religión, en nombre de Dios, de la libertad, de la democracia, en nombre del comunismo, y otros ismos; bellos nombres. Pero lo que sucedió al amparo de esos bellos nombres es tan desagradable que un día el hombre mirará a la historia como si fuese la historia de la locura, no la de una humanidad sana.

 OSHO

¿Por qué el hombre reprime tanto y se vuelve enfermizo?

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La Sociedad Nunca te Enseña a Estar Alerta…    

           ¿Por qué el hombre reprime tanto y se vuelve enfermizo? Porque la sociedad te enseña a controlar, no a transformar, y el camino de la transformación es totalmente diferente. Para algunas cosas, no es en absoluto una manera de control, es precisamente lo opuesto.

Lo primero: al controlar tú reprimes, en la transformación expresas.

Pero no hay necesidad de expresar sobre alguien más, porque el “otro” es simplemente irrelevante. La próxima vez que te sientas enojado ve y corre alrededor de la casa siete veces, y después siéntate debajo de un árbol y observa dónde ha ido el enojo. Tú no lo has reprimido, no lo has controlado, no se lo has arrojado a alguien más – porque si lo lanzas a otro se crea una cadena, debido a que el otro es tan tonto como tú, tan inconsciente como tú. Si lo lanzas a otro, y si el otro es una persona iluminada, no habrá problema; él te ayudará a arrojarlo y liberarlo y a pasar por una catarsis. Pero el otro es tan ignorante como tú; si le lanzas enojo él reaccionará. Él te lanzará más enojo, él está tan reprimido como tú. Entonces se hace una cadena: tú se lo lanzas a él, él te lo lanza a ti, y ambos se vuelven enemigos.

No se lo arrojes a nadie. Es igual que cuando sientes ganas de vomitar: tú no vas y vomitas sobre alguien. La cólera necesita un vómito. ¡Tú vas al cuarto de baño y vomitas! Limpia el cuerpo entero – si reprimes el vómito será peligroso, y cuando hayas vomitado te sentirás fresco, te sentirás liberado de un peso, descargado, bien, sano. Algo estaba mal en el alimento que tomaste y el cuerpo lo rechaza. No continúes forzándolo dentro.

La cólera es sólo un vómito mental. Algo que has tomado está mal y todo tu ser psíquico desea arrojarlo, pero no hay necesidad de arrojarlo sobre alguien.

Como la gente lo arroja sobre otros, la sociedad les dice que lo controlen.

No hay necesidad de arrojar cólera sobre nadie. Tú puedes ir a tu cuarto de baño, puedes dar una larga caminata – que quiere decir que algo en el interior necesita una rápida actividad para que sea liberado. Sólo trota un poco y sentirás que está liberado, o toma una almohada y golpea la almohada, lucha con la almohada, y muerde la almohada hasta que las manos y los dientes estén relajados. En el transcurso de una catarsis de cinco minutos te sentirás descargado, y una vez que conoces esto nunca lo arrojarás sobre nadie, porque eso es absolutamente estúpido.

La primera cosa en la transformación entonces es expresar la cólera, pero no sobre otro, porque si tú la expresas sobre otro no puedes expresarla totalmente. Puede que te guste matar, pero no es posible; puede que te guste morder, pero no es posible. Pero eso se le puede hacer a una almohada. Una almohada quiere decir “ya iluminado”; la almohada está iluminada, es un buda. La almohada no reaccionará, y la almohada no irá a ninguna corte, y la almohada no traerá ninguna enemistad contra ti, y la almohada no hará nada. La almohada será feliz, y la almohada se reirá de ti.

La segunda cosa a recordar: sé consciente.

Al controlar, la consciencia no es necesaria; sólo lo haces mecánicamente, como un robot. La cólera viene y hay un mecanismo – de repente todo tu ser se vuelve estrecho y cerrado. Si estás atento el control puede no ser tan fácil.

La sociedad nunca te enseña a estar atento, porque cuando alguien está atento, está completamente abierto. Esto es parte de la consciencia – uno está abierto, y si tú deseas reprimir algo y estás abierto, es contradictorio, puede salir. La sociedad te enseña a cerrarte por dentro, a derrumbarte por dentro – no te permite incluso una pequeña ventana para que algo salga.

Pero recuerda: cuando nada sale, nada entra tampoco. Cuando la cólera no puede salir, tú estás cerrado. Si tocas una hermosa roca, nada entra; miras una flor, nada entra: tus ojos están muertos y cerrados. Besas a una persona – nada entra, porque estás cerrado. Vives una vida insensible.

La sensibilidad crece con la consciencia.

A través del control te vuelves apagado y muerto – eso es parte del mecanismo del control: si estás apagado y muerto entonces nada te afectará, como si el cuerpo se ha convertido en un alcázar, una defensa. Nada te afectará, ni un insulto ni el amor.

Pero este control tiene un precio muy alto, un precio innecesario; entonces se convierte en todo el esfuerzo en la vida: cómo controlarte – ¡y después morir! Todo el esfuerzo del control se lleva toda tu energía, y entonces simplemente mueres. Y la vida se convierte en una cosa apagada y muerta; tú de alguna manera la sobrellevas.

La sociedad te enseña control y condenación, porque un niño controlará solamente cuando siente que algo es condenado. El enojo es malo; el sexo es malo; todo lo que tiene que ser controlado tiene que hacerse ver como pecado para el niño, que parezca malo.

El hijo de Mulla Nasruddin estaba creciendo. Tenía diez años de edad y entonces Mulla pensó: Ahora, éste es el momento. Él es bastante mayor y los secretos de la vida se le deben revelar. Así que lo llamó a su estudio y le dio el infame discurso sobre el sexo entre los pájaros y las abejas. Y entonces al final le dijo, “Cuando sientas que tu hermano menor es lo suficientemente mayor, tú le dices todo también.”

Apenas unos minutos después, cuando él pasaba por el cuarto de los niños, escuchó al mayor, el de diez años, ya en el asunto. Él le decía al menor: “Mira, ¿tú sabes lo que hace la gente, esas cosas que la gente hace cuando quiere tener un niño, un bebé? Bueno, papá dice que los pájaros y las abejas hacen la misma tontería.”

Una profunda condena entra en todo lo que está vivo.

Y el sexo es la cosa más viva – ¡tiene que serlo! Es la fuente. El enojo es también una de las cosas más vivas, porque es una fuerza protectora. Si un niño no puede estar enojado en absoluto, no podrá sobrevivir. Tú tienes que estar enojado en determinados momentos. El niño tiene que mostrar su propio ser, el niño tiene que estar parado en ciertos momentos sobre su propio terreno; de lo contrario no tendrá ninguna fuerza que lo sostenga.

El enojo es hermoso; el sexo es hermoso. Pero las cosas hermosas pueden ponerse feas. Eso depende de ti. Si los condenas, se vuelven feos; si los transformas, llegan a ser divinos. El enojo transformado se convierte en compasión – porque la energía es la misma. Un buda es compasivo: ¿de dónde viene su compasión? Ésta es la misma energía que se movía en el enojo; ahora no se está moviendo en el enojo, la misma energía es transformada en compasión. ¿De dónde viene el amor? Un Buda es amoroso; un Jesús es amor. La misma energía que se mueve en el sexo se convierte en amor.

Así que recuerda, si tú condenas un fenómeno natural se vuelve venenoso, te destruye, se vuelve destructivo y suicida. Si lo transformas, se vuelve divino, se convierte en una fuerza de Dios, se convierte en un elixir; a través de él tú alcanzas la inmortalidad, al ser inmortal. Pero la transformación es necesaria.

  

   

…Y Llovieron Flores, #3   

   

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