IDENTIFICACIÓN DEL EGO CON EL CUERPO-DOLOR

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Por supuesto, el cuerpo-dolor existe por ciertas cosas que ocurrieron en el pasado. Es el pasado vivo en ti, y si te identificas con el cuerpo-dolor, te identificas con el pasado. Tener identidad de víctima es creer que el pasado tiene más fuerza que el presente, que es lo opuesto a la verdad. Es creer que otras personas, y lo que te hicieron, son responsables de quien eres ahora, de tu dolor emocional y de tu incapacidad de ser tú mismo.

TRANSMUTACIÓN DEL SUFRIMIENTO EN CONCIENCIA

La atención consciente sostenida corta el vínculo entre el cuerpo-dolor y el proceso de pensamiento, y pone en marcha el proceso de transmutación. Es como si el dolor se convirtiera en combustible para la llama de tu conciencia, que a partir de ese momento arde con más fulgor. Este es el significado esotérico del antiguo arte alquímico: la transmutación de metales inferiores en oro, o del sufrimiento en conciencia. La división interna se cura y vuelves a estar completo. A partir de entonces tu responsabilidad consiste en no crear más dolor.

ENFOCA TU ATENCIÓN EN LO QUE SIENTES DENTRO DE TI. Identifica el cuerpo-dolor y acepta que está ahí. No pienses en él, no dejes que el sentimiento se convierta en pensamiento. No juzgues ni analices. No te fabriques una identidad con el  dolor. Mantente presente y continúa siendo un  observador de lo que ocurre dentro de ti.

Toma conciencia no sólo del dolor emocional, sino también de «aquel que lo observa», el testigo silencioso. Éste es el poder del ahora, el poder de tu propia presencia consciente. Observa qué ocurre a continuación.

Este proceso que acabo de describir es muy poderoso, pero también muy simple. Podría enseñarse a un niño, y es de esperar que algún día sea una de las primeras cosas que los niños aprendan en la escuela. Una vez aprendido el principio básico de mantenerte presente como observador de lo que ocurre dentro de ti —«entendiéndolo» por experiencia directa— tienes a tu disposición la más potente herramienta de transformación.

Esto no niega que puedas hallar intensas resistencias internas a soltar la identificación con tu dolor. Ello ocurrirá particularmente si has vivido muy identificado con tu cuerpo-dolor durante casi toda tu vida, y toda o la mayor parte de tu identidad está invertida en él. Esto significa que a partir del cuerpo-dolor te has fabricado un yo infeliz y te identificas con esa ficción mental. En tal caso, el miedo inconsciente a perder tu identidad creará una fuerte resistencia a cualquier desidentificación. En otras palabras, preferirás sentir dolor —ser el cuerpo-dolor— que dar un salto a lo desconocido y arriesgarte a perder tu familiar identidad desgraciada.

OBSERVA TU RESISTENCIA INTERNA. Observa el apego a tu dolor. Mantente muy alerta. Observa el peculiar placer que te proporciona ser infeliz. Observa la tendencia compulsiva a hablar o a pensar en tu desdicha. La resistencia cesará si la haces consciente.

Entonces puedes llevar tu atención al cuerpo-dolor, mantenerte presente como testigo e iniciar así su transmutación.

Tú eres el único capaz de hacerlo. Nadie puede hacerlo por ti. Pero si tienes la suerte de encontrar al alguien que es intensamente consciente, si puedes estar con esa persona y unirte a ella en el estado de presencia, eso te ayudará y acelerará las cosas. Tu propia luz pronto se fortalecerá.

Si ponemos un tronco que está empezando a arder junto a otro que ya está ardiendo intensamente, y después de un rato volvemos a separarlos, el primero arderá con mucha más intensidad. Después de todo, es el mismo fuego el que arde en ambos. Una de las funciones del profesor espiritual es ser ese fuego. Algunos terapeutas también pueden realizar la misma función, siempre que hayan ido más allá del nivel de la mente y puedan crear y mantener una intensa presencia consciente mientras trabajan contigo.

Lo primero que has de recordar es que mientras sigas identificándote con el dolor, no podrás liberarte de él. Mientras parte de tu sentido de identidad siga invertido en tu dolor emocional, sabotearás o te resistirás inconscientemente a cualquier intento de sanar ese dolor.

¿Por qué? Simplemente porque quieres mantenerte intacto, y el dolor se ha convertido en una parte esencial de ti. Éste es un proceso inconsciente, y el único modo de resolverlo es hacerlo consciente.

EL PODER DE TU PRESENCIA

VER REPENTINAMENTE que estás o has estado apegado a tu dolor puede ser muy impactante. En el momento de darte cuenta, ya has roto el apego.

El cuerpo-dolor es un campo energético, casi como una entidad, que se ha alojado temporalmente en tu espacio interno. Es energía de vida que se ha quedado atrapada, energía que ya no fluye.

Por supuesto, el cuerpo-dolor existe por ciertas cosas que ocurrieron en el pasado. Es el pasado vivo en ti, y si te identificas con el cuerpo-dolor, te identificas con el pasado. Tener identidad de víctima es creer que el pasado tiene más fuerza que el presente, que es lo opuesto a la verdad. Es creer que otras personas, y lo que te hicieron, son responsables de quien eres ahora, de tu dolor emocional y de tu incapacidad de ser tú mismo.

La verdad es que el único poder existente está contenido en este momento: es el poder de tu presencia. Cuando lo sabes, también te das cuenta de que ahora mismo eres responsable de tu espacio interno —nadie más lo es— y de que el pasado no puede prevalecer ante el poder del ahora.

La inconsciencia lo crea, la conciencia lo transmuta en conciencia. San Pablo expresó este principio universal de una manera muy hermosa: «Todo se muestra cuando queda expuesto a la luz, y lo que queda expuesto a la luz se convierte en luz.»

Del mismo modo que no puedes luchar contra la oscuridad, tampoco puedes luchar contra el cuerpo-dolor. Si lo intentaras crearías más conflicto interno y prolongarías el dolor. Basta con observarlo. Observarlo implica aceptarlo como parte de lo que es en este momento.

ECKHART TOLLE e2071112

Sarah Brightman Fleurs du mal

EMOCIÓN: LA REACCIÓN DEL CUERPO A LA MENTE

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ADQUIERE EL HÁBITO DE PREGUNTARTE: ¿Qué está pasando dentro de mí en este momento?

La mente, tal como yo uso la palabra, no es únicamente el pensamiento. Incluye también las emociones y las pautas de reacción inconscientes, tanto mentales como emocionales. La emoción surge en el punto donde cuerpo y mente se encuentran. Es la reacción del cuerpo a la mente o, dicho de otra forma, el reflejo de la mente en el cuerpo.

Cuanto más te identificas con el pensamiento, con lo que te gusta o disgusta, con tus juicios e interpretaciones, es decir, cuanto menos presente estás como conciencia observante, más fuerte es la carga de energía emocional, seas consciente de ella o no. Si no puedes sentir tus emociones, si estás desconectado de ellas, acabarás sintiéndolas a un nivel puramente físico, como un problema o síntoma físico.

Si TE ES DIFÍCIL SENTIR TUS EMOCIONES, empieza por enfocar la atención en el campo energético interno de tu cuerpo. Siente el cuerpo desde dentro. Así estarás en contacto con tus emociones.

Si realmente quieres conocer tu mente, el cuerpo siempre te dará un reflejo fiel; por tanto, observa la emoción o, más bien, siéntela en tu cuerpo. Si existe un conflicto aparente entre ambos, el pensamiento es el que miente y la emoción dice la verdad. No la verdad última de tu identidad real, sino la verdad relativa de tu estado mental en ese momento.

Es posible que aún no puedas hacer consciente la actividad de tu mente inconsciente en forma de pensamientos, pero siempre se reflejará  en el cuerpo como una emoción, de la que sí puedes tomar conciencia.

Observar una emoción es básicamente igual que escuchar u observar un pensamiento, tal como he descrito el proceso anteriormente. La única diferencia es que, mientras el pensamiento está en tu cabeza, la emoción tiene un fuerte componente físico, de modo que se siente principalmente en el cuerpo. Puedes dejar que la emoción esté ahí sin ser controlado por ella. Ya no eres la emoción; eres el observador, la presencia que mira.

Si practicas así, todo lo que es inconsciente en ti saldrá a la luz de la conciencia.

ADQUIERE EL HÁBITO DE PREGUNTARTE: ¿Qué está pasando dentro de mí en este momento? Esa pregunta te orientará en la dirección correcta. Pero no analices, simplemente observa. Enfoca tu atención hacia dentro. Siente la energía de la emoción.

Si no hay ninguna emoción presente, lleva la atención más profundamente al campo energético de tu cuerpo. Es el pasadizo hacia el Ser.

Eckhart Tolle

Avenged Sevenfold – Dear God

Santiago Fernandez  -Creo que no hay canción que describa mejor el sentimiento de cualquier músico al alejarse de su familia, por tener que ir a una gira. Excelente canción.

dimason45  -simplemente hermosa la cancion muy triste a la vez.

fabiolanirvana  -Matt Shadows ídolo !!! Grande Avenged Sevenfold, gracias por traducir saludos desde Chile.

ILUMINACIÓN: ELEVARSE POR ENCIMA DEL PENSAMIENTO

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Alcanzar la iluminación significa elevarse por encima del pensamiento. En el estado de iluminación sigues usando la mente cuando la necesitas, pero de un modo mucho más enfocado y eficaz que antes. La empleas principalmente con fines prácticos, pero eres libre del diálogo interno involuntario, y vives en la quietud interior.

A medida que uno crece, va formándose una imagen mental de sí mismo basada en su condicionamiento personal y cultural. A este yo fantasma lo llamamos ego. El ego es tu actividad mental y sólo puede funcionar mediante el pensamiento constante. El término ego tiene distinto significado según se trate de una persona u otra, pero cuando lo uso aquí me refiero al falso yo, creado por una identificación inconsciente con la mente.

Para el ego, el momento presente apenas existe. Sólo considera importantes el pasado y el futuro. Esta inversión total de la verdad explica por qué, en la modalidad ego, la mente es tan disfuncional. Siempre está tratando de mantener el pasado vivo, porque ¿quién serías sin él? Y se proyecta constantemente hacia el futuro para asegurarse la supervivencia y buscar en él una sensación de liberación o satisfacción. Dice: «Algún día, cuando haya ocurrido esto, lo otro o lo de más allá, estaré bien, en paz, seré feliz.»

Incluso cuando parece que el ego está en el presente, no ve el presente: lo percibe equivocadamente porque lo mira con los ojos del pasado. O reduce el presente a ser un medio para un fin, un fin que siempre reside en el futuro proyectado por la mente. Observa tu mente y comprobarás que funciona así.

El momento presente contiene la clave de la liberación, pero no puedes encontrar el momento presente mientras seas tu mente.

Alcanzar la iluminación significa elevarse por encima del pensamiento. En el estado de iluminación sigues usando la mente cuando la necesitas, pero de un modo mucho más enfocado y eficaz que antes. La empleas principalmente con fines prácticos, pero eres libre del diálogo interno involuntario, y vives en la quietud interior.

Cuando empleas la mente, y en particular cuando necesitas dar una solución creativa a algo, vas oscilando cada pocos minutos entre la mente y la quietud, entre la mente y la no-mente. La no-mente es conciencia sin pensamiento. Sólo la no-mente permite pensar creativamente, porque da al pensamiento un poder real. El pensamiento por sí solo, desconectado del vasto campo de la conciencia, se convierte rápidamente en algo estéril, insano, destructivo.

Eckhart Tolle

¿Se equivocó el universo con el ego? Sub. español

Eckhart Tolle-Como romper con el habito de pensar demasiado

Zeta Nhank Korz Hace 5 días

( Mi misión ahora ha de ser de convertirme en un Príncipe en la realidad )

jocael olivares Hace 1 semana

Dios mío, soy adicto al pensamiento. En ocasiones ni cuenta me doy de que ya pasé tal o cual lugar por ir pensando, armando historias y mil cosas, mi mente casi nunca está en paz,y digo casi porque medito todas las noches entre media hora y una hora, eso me ha ayudado a disminuir esa adicción, pero la aportación del señor Eckhart viene a reafirmar una sospecha que ya tenía ¡Mi adicción¡

Daniel Marquez Hace 1 semana

Cortarte la cabeza es una solución, la otra, sentarse en zazen.. Busca al zen en tu ciudad y vive la experiencia.

La palabra iluminación suscita la idea de un logro sobrehumano, y al ego le gusta que sea así; pero no es más que tu estado natural en el que sientes la unidad con el Ser

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LA LIBERTAD COMIENZA cuando te das cuenta de que no eres la entidad posesora, el pensador. Saberlo te permite examinar la entidad. En el momento en que empiezas a observar al pensador, se activa un nivel de conciencia superior.

SER E ILUMINACIÓN

Más allá de la miríada de formas de vida que están sujetas al nacimiento y a la muerte existe la Vida Una, eterna y omnipresente. Muchas personas utilizan la palabra Dios para describirla, pero yo suelo llamarla Ser. La palabra Ser no explica nada, pero la palabra Dios tampoco. Ser, no obstante, tiene la ventaja de ser un concepto abierto. No reduce el infinito invisible a una entidad finita. Es imposible formarse una imagen mental del Ser, y nadie puede pretender su posesión exclusiva. Es tu esencia misma; puedes acceder a ella inmediatamente como el sentimiento de tu propia presencia.

Por eso sólo hay un pequeño paso entre la palabra Ser y la experiencia del Ser.

EL SER NO SÓLO ES TRASCENDENTE; TAMBIÉN IMPREGNA PROFUNDAMENTE cada forma, y su esencia es invisible e indestructible. Esto significa que ahora mismo puedes acceder al Ser porque es tu identidad más profunda, tu verdadera naturaleza. Pero no trates de aferrarlo con la mente. No trates de entenderlo.

Sólo puedes conocerlo dejando la mente en silencio. Cuando estás presente, cuando tu atención está plena e intensamente en el ahora, puedes sentir el Ser, pero nunca podrás entenderlo mentalmente.

La iluminación es recuperar la conciencia del Ser y residir en ese estado de «sensación-realización».

La palabra iluminación suscita la idea de un logro sobrehumano, y al ego le gusta que sea así; pero no es más que tu estado natural en el que sientes la unidad con el Ser. Es un estado de conexión con algo inconmensurable e indestructible, con algo que es esencialmente tú, y sin embargo es mucho mayor que tú. Es encontrar tu verdadera naturaleza más allá del nombre y de la forma.

La incapacidad de sentir esta conexión crea la ilusión de que estás separado de ti mismo y del mundo que te rodea. Entonces te percibes, consciente o inconscientemente, como un fragmento aislado. Surge el miedo, y los conflictos internos y externos pasan a ser la norma.

El mayor obstáculo para experimentar la realidad de tu conexión es la identificación con la mente, que hace que el pensamiento se vuelva compulsivo. Ser incapaz de dejar de pensar es una enfermedad terrible, pero no nos damos cuenta de ella porque casi todo el mundo la sufre y se considera algo normal. Este ruido mental incesante te impide encontrar el reino de quietud interior que es inseparable del Ser. También crea un falso yo fabricado por la mente, que lanza una sombra de miedo y sufrimiento.

La identificación con la mente produce una pantalla opaca de conceptos, etiquetas, imágenes, palabras, juicios y definiciones que bloquean toda verdadera relación. Esa pantalla se interpone entre tú y tú mismo, entre tú y tu prójimo, entre tú y la naturaleza, entre tú y Dios; crea la ilusión de separación, la ilusión de que tú y el «otro» estáis totalmente separados. Entonces te olvidas del hecho esencial de que, debajo del nivel de las apariencias físicas y de las formas separadas, eres uno con todo lo que es.

La mente es un instrumento soberbio si se usa correctamente. Sin embargo, si se usa de forma inapropiada, se vuelve muy destructiva. Para decirlo con más precisión, no se trata tanto de que usas la mente equivocadamente: por lo general no la usas en absoluto, sino que ella te usa a ti. Ésa es la enfermedad. Crees que tú eres tu mente. Ese es el engaño. El instrumento se ha apoderado de ti.

Es como si estuvieras poseído sin saberlo, y crees que la entidad posesora eres tú.

LA LIBERTAD COMIENZA cuando te das cuenta de que no eres la entidad posesora, el pensador. Saberlo te permite examinar la entidad. En el momento en que empiezas a observar al pensador, se activa un nivel de conciencia superior.

Entonces empiezas a darte cuenta de que hay un vasto reino de inteligencia más allá del pensamiento, y de que el pensamiento sólo es una pequeña parte de esa inteligencia. También te das cuenta de que todas las cosas verdaderamente importantes —la belleza, el amor, la creatividad, la alegría, la paz interna— surgen de más allá de la mente.

Empiezas a despertar.

Eckhart Tolle

La señora mayor que no tenía enemigos – Eckhart Tolle (Subtítulos

Jorge Lomar – EL PENSADOR

¿Por qué no puedes simplemente ser tú mismo? LO ÚNICO QUE TIENES QUE HACER ES ACEPTAR PLENAMENTE ESTE MOMENTO

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Cuando estás iluminado, hay una relación que dejas de tener: la relación contigo mismo. Una vez que has renunciado a ella, todas las demás relaciones serán relaciones de amor.

RENUNCIA A LA RELACIÓN CONTIGO MISMO

Iluminado o no, sigues siendo un hombre o una mujer, de modo que en lo relativo a tu identidad en la forma sigues estando incompleto. Eres la mitad de un todo. Esta falta de totalidad se siente como atracción hombre-mujer, el tirón hacia la energía de la polaridad opuesta, por muy consciente que seas. Pero, en el estado de conexión interna, sientes ese tirón en la superficie o en la periferia de tu vida. Esto no significa que no te relaciones profundamente con los demás o con tu pareja. De hecho, sólo puedes relacionarte profundamente si eres consciente de Ser. Viniendo del Ser, eres capaz de concentrar la atención más allá del velo de la forma. En el Ser, hombre y mujer son uno.

Puede que tu forma siga teniendo ciertas necesidades, pero el Ser no tiene ninguna. Ya es completo y total. Si esas necesidades se satisfacen, es muy hermoso, pero no supone ninguna diferencia para tu estado interno profundo. Por eso es perfectamente posible que una persona iluminada, si no satisface la necesidad de una polaridad masculina o femenina, sienta que le falta algo o que está incompleta en el nivel externo de su ser, y al mismo tiempo puede estar totalmente completa, satisfecha y en paz por dentro. Si no puedes sentirte a gusto cuando estás solo, buscarás una relación para remediar tu inquietud. Puedes estar seguro de que la incomodidad reaparecerá bajo otra forma dentro de la relación, y probablemente pensarás que tu pareja es responsable de ello.

LO ÚNICO QUE TIENES QUE HACER ES ACEPTAR PLENAMENTE ESTE MOMENTO.

Entonces puedes estar cómodo en el aquí y ahora, y a gusto contigo mismo. Pero ¿necesitas tener una relación contigo mismo? ¿Por qué no puedes simplemente ser tú mismo? Para tener una relación contigo mismo te divides en dos: «yo» y «mí mismo», sujeto y objeto. Esta dualidad mental es la causa fundamental de toda la complejidad innecesaria, de todos los problemas y conflictos de tu vida. En el estado de iluminación, tú eres tú mismo: «tú» y «tú mismo» se funden en uno. No te juzgas, ni sientes pena por ti, ni te sientes orgulloso de ti, ni te quieres, ni te odias, etc. La división causada por la conciencia autorreflexiva queda sanada, la maldición desaparece. Ya no hay un «yo» que tengas que proteger, defender o alimentar.

Cuando estás iluminado, hay una relación que dejas de tener: la relación contigo mismo. Una vez que has renunciado a ella, todas las demás relaciones serán relaciones de amor.

Eckhart Tolle

Cuando te rindes a lo que es

y estás plenamente presente, el pasado ya no tiene ningún poder.

Entonces se abre el reino del Ser,

que había quedado oscurecido por la mente.

De repente, surge una gran quietud dentro de ti,

la sensación de una paz insondable.

Y en esa paz hay una gran alegría.

Y dentro de esa alegría hay amor.

Y en su núcleo más interno está lo sagrado,

lo inconmensurable, Eso que no puede ser nombrado.

LAS DISTINTAS CARAS DEL AMOR

Deseo que puedas ser encontrado por la persona adecuada que, seguramente, te está buscando en algún punto de este ignoto universo. Hay alguien para cada uno en este misterioso laberinto en el que a menudo nos perdemos y nos desorientamos. Sólo basta que seas encontrado. Lo que está destinado a tu vida ciertamente te está buscando. Tal vez sólo sea cuestión de tiempo.

El tiempo y la vida seguramente te lo revelarán a su debido momento. No te quedará duda en tu corazón; sin embargo, tu actitud tiene que ser esperanzadamente activa, dinámicamente dispuesta, hondamente receptiva.

Si bien hay alguien que en este vasto mundo, tal vez aún sin saberlo, que intenta dar con tu nombre; sólo habrá encuentro si de tu parte hay apertura para ello. Sólo nos encuentran, si queremos ser encontrados.

El tiempo y la vida no te dicen si tenés que seguir esperando. Sos vos quién se lo tenés que decir a ellos. Vos sos el que decidís. No somos marionetas, ni víctimas del tiempo y de la vida. Somos protagonistas y hacedores. Hay mucho que depende de vos. Este hoy tiene una esperanza posible, basta que te dispongas para recibirla. Lo que está destinado para tu vida no hay que buscarlo, simplemente, llegará en el tiempo oportuno. Si hay algo o alguien que esté destinado para vos, no hay nada ni nadie, que pueda impedir que lleguen a tu vida. Todo lo que es para vos se encontrará con vos. De eso depende tu misión en el mundo y tu realización. Nada de lo importante hay que buscarlo: si es para vos, está llegando; ya te está encontrando…

¡Vamos por tantos lados!, tal vez hemos pasado cerca del amor o el amor ha pasado cerca de nosotros. Quizás lo conocemos, quizás no. Puede ser que esté a nuestro lado o del otro lado del mundo. Tal vez por las calles que transitamos, en la esquina en la que siempre nos paramos, en la escalera por la subimos y bajamos. Uno se pregunta, ¿cómo sería encontrarme con el amor? De algo podemos estar seguro: Muy posiblemente no sea como nosotros lo hemos imaginado.

Eduardo Casas

Acompañame a estar solo letra – Ricardo Arjona

Dejarnos encontrar

Hay momentos en que el amor busca un destino. Otras veces, el destino busca un amor. La búsqueda y el encuentro del amor tienen nombres propios. También el desencuentro del amor y su propio exilio tienen nombres propios. A veces el amor es un destierro. Nos promete la felicidad, la cual siempre pareciera infiel. Aparece y desaparece. Nunca permanece. Sin embargo, el amor se reviste de variadas formas de felicidad. Acaso todas esas formas pueden reducirse a una sola. La más simple y esencial.

Al amor y a la felicidad no hay que buscarlos. Sólo hay que encontrarlos. Los caminos convergen sin casualidades, ni fatalidades. Uno se encuentra con aquellas personas con las cuales está designado a encontrarse. A la vez, cada persona nos permite encontrarnos más auténticamente con nosotros mismos, somos como un espejo y su reflejo. El hechizo que produce el encantamiento de nuestra propia imagen se rompe cuando nuestra mirada puede reflejarse en la de otro. Cada espejo nos devuelve una desnudez. Hay que atreverse a compartir la mirada de ese espejo. Si el otro nos recibe tal cual somos, no hay nada que temer. En ese espejo, hay similitudes que engendran amores y hay amores que engendran similitudes. Los que se aman, aunque sean distintos, en algunas cosas se parecen o -al menos- la comparten.

Todos nos merecemos el amor que está destinado para nosotros. Sólo ése, los otros son meramente ensayos. A menudo amamos de una forma en la que no encontramos a quien amar. Como si inconscientemente invalidáramos nuestra posibilidad de amor, la negáramos, aunque conscientemente la buscamos. Hay un proverbio anónimo que dice: “El amor es como una mariposa. Mientras más lo persigues, más te evade. Si lo dejas volar, regresará cuando menos lo esperes”.

Para cada persona, hay otra con un don especial para compartir. Basta que misteriosamente se entrecrucen los caminos y las libertades provocando el recíproco encuentro. No hay que buscar afanosamente. La actitud más sabia es dejarse encontrar. Lo más importante de la vida viene dado. Las realidades más profundas son siempre “gratuitas”, inmerecidas. No se adquieren, ni se prestan, ni se compran, ni se venden. Sólo se pueden recibir, aceptar y disfrutar. A menudo queremos ser encontrados por alguien que nos haga sentir único, irrepetible, original e inédito en este universo y que nos regale la certeza de que hay un destino de amor (cualquiera sea la forma que este amor tenga) para nosotros.

El amor tiene su propia “lógica” y arma caprichosas leyes entretejidas por el encuentro y desencuentro de las libertades humanas. Tal vez sólo haya que estar receptivo. El amor posee muchas maneras, harto misteriosas, de llegar y presentarse. Hay una que fue pensada y que está hecha para cada uno. Si después de mucho buscar no lo encontramos, lo que nos queda es esperar que el amor nos encuentre a nosotros.

Sólo tenemos que dejarnos encontrar. No es preciso buscar más. Viene a nuestro encuentro a su debido tiempo. No necesariamente cuando nosotros lo deseamos o lo que queremos sino cuando es el tiempo oportuno y previsto. Hay que sostener esta convicción: El amor nos está viniendo a buscar. Nos está encontrando aunque sea de a poco y lentamente. Nos busca cada vez que nos encuentra. Nos encuentra cada vez que nos busca. Hay cosas que no se eligen. Somos elegidos, eligiendo. Las coincidencias y las casualidades no existen: ni para los hechos, ni para las personas. Todo lo que está destinado, se encuentra. Ni hay que buscarlo: adviene.

Existe un “principio de sincronicidad” en el entrecruzamiento providencial de todos los acontecimientos y relaciones. Una maravillosa “providencia de los vínculos” que hace que las personas nos encontremos incluso en los entramados y urdimbres más complejos de la vida. Ese tejido está hecho con los múltiples hilos de otras existencias. Hay amores que nos encuentran en el momento menos sospechado. A nosotros nos puede parecer inoportuno. Sin embargo, el amor se ha presentado a la cita en su justo horario. Y cuando ya gozamos de él, incluso no deseando nada nuevo de lo que ya se ha dado, sin embargo, siempre lo esperamos de nuevo.

A veces no buscamos el amor. A menudo buscamos sólo la pasión. Aunque también es cierto que a veces la pasión nos puede hacer conocer el amor. Cuando dos corazones se hacen uno, podemos ver el corazón de ambos. Y sólo cuando dejamos de buscar la mera pasión, empezamos a buscar -entre los amores- al amor. Tenemos un corazón con un amor que espera todos los amores sólo para que alguno le sea posible. Lo mejor del amor es que sea posible. Lo mejor es que nos pase, que nos ocurra, que exista también para nosotros. Y así, caemos en la cuenta, que a pesar de los pocos o muchos que hayamos tenido, tenemos un solo amor en la vida. Los otros son solo repeticiones. No hay más que uno. A veces no sabemos cuál es y lo perdemos. A veces lo sabemos pero no es recíproco. Otras veces, parece que fuera perfecto y al final resulta el más duro y el más difícil. Pero cuando llega, si es “ése” el amor que esperábamos; no hay que perdérselo, no hay que dejarlo que pase. Es posible que el amor tenga memoria para un solo recorrido. Es posible que sólo pase muy pocas veces. A algunos, sólo una vez. Hay que estar atento. A veces está ahí, irrumpe y aparece, transformándolo todo.

LAS DISTINTAS CARAS DEL AMOR

Eduardo Casas

LAS RELACIONES COMO PRÁCTICA ESPIRITUAL

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Las relaciones nunca habían sido tan problemáticas y conflictivas como ahora. Como tal vez hayas percibido, su finalidad no es hacerte feliz o satisfacerte. Si sigues intentando alcanzar la salvación a través de una relación, te sentirás desilusionado una y otra vez.

Como los seres humanos nos hemos ido identificando progresivamente con la mente, la mayoría de las relaciones no tienen sus raíces en el Ser, y por eso se convierten en fuente de dolor, dominadas por problemas y conflictos. Si las relaciones energetizan y expanden los patrones mentales del ego y activan el cuerpo-dolor, tal como ocurre actualmente, ¿por qué no aceptar este hecho en lugar de intentar huir de él? ¿Por qué no cooperar con él en lugar de evitar las relaciones o de seguir persiguiendo el fantasma de una pareja ideal que sea la respuesta a todos tus problemas o el complemento que te haga sentirte realizado? El reconocimiento y la aceptación de los hechos te permite cierta libertad respecto a ellos. Por ejemplo, cuando sabes que hay desarmonía y lo tienes presente, ese mismo hecho constituye un factor nuevo que no permitirá que la desarmonía se mantenga invariable.

 CUANDO SABES QUE NO ESTÁS EN PAZ, ese conocimiento crea un espacio tranquilo que envuelve tu falta de paz en un abrazo amoroso y tierno, y después transmuta en paz la ausencia de paz. No hay nada que puedas hacer respecto de tu transformación interna. No puedes transformarte a ti mismo y, ciertamente, no puedes transformar a tu pareja ni a ninguna otra persona. Lo único que puedes hacer es crear un espacio para que ocurra la transformación, para que entren la gracia y el amor en tu vida. De modo que cuando veas que tu relación no funciona, cuando haga asomar tu «locura» y la de tu pareja, alégrate. Lo que era inconsciente está saliendo a la luz. Es una oportunidad de salvación.

REGISTRA CADA MOMENTO, registra en especial tu estado interno en cada momento. Si estás enfadado, debes saber que estás enfadado. Si te sientes celoso, si estás a la defensiva, si sientes el impulso de discutir, la necesidad de tener razón, si tu niño interno pide amor y atención o si sientes dolor emocional del tipo que sea, conoce la realidad de ese momento y registra ese conocimiento. Entonces la relación se convierte en tu sadhana, tu práctica espiritual. Si observas un comportamiento inconsciente en tu pareja, rodéalo con el abrazo amoroso de tu conocimiento y no reacciones.

La inconsciencia y el conocimiento no pueden coexistir durante mucho tiempo, aunque el conocimiento no esté en la persona que actúa inconscientemente, sino en la otra. A la forma energética que reside detrás de la hostilidad y el ataque, la presencia del amor le resulta absolutamente intolerable. Si reaccionas a la inconsciencia de tu pareja, tú mismo caes en la inconsciencia. Pero si a continuación recuerdas que has de conocer y registrar tu reacción, no se pierde nada.

Las relaciones nunca habían sido tan problemáticas y conflictivas como ahora. Como tal vez hayas percibido, su finalidad no es hacerte feliz o satisfacerte. Si sigues intentando alcanzar la salvación a través de una relación, te sentirás desilusionado una y otra vez. Pero si aceptas que la finalidad de las relaciones es hacerte consciente en lugar de hacerte feliz, entonces te ofrecerán salvación, y te habrás alineado con la conciencia superior que quiere nacer en el mundo. Para quienes se aferren a los viejos patrones, cada vez habrá más dolor, violencia, confusión y locura. ¿Cuántas personas se requieren para hacer de tu vida una práctica espiritual? No te preocupes si tu pareja no quiere cooperar.

La cordura —la conciencia— sólo puede llegar al mundo a través de ti. No tienes que esperar a que el mundo se vuelva cuerdo, o a que otra persona se vuelva consciente, para iluminarte. Podrías esperar eternamente. No os acuséis mutuamente de ser inconscientes. En el momento en que empiezas a discutir, te has identificado con una posición mental, y junto con esa posición estás defendiendo tu sentido de identidad. Entonces el ego se pone al mando. Estás siendo inconsciente. En ocasiones, puede ser apropiado que señales a tu pareja ciertos aspectos de su comportamiento. Si estás muy alerta, muy presente, podrás hacerlo sin que el ego se inmiscuya, sin culpar, acusar ni decir al otro que está equivocado.

Cuando tu compañero o compañera se comporte inconscientemente, renuncia a juzgarle. El juicio sólo sirve para confundir el comportamiento inconsciente de la otra persona con su identidad real o para proyectar tu propia inconsciencia en la otra persona y confundir tu proyección con su identidad. Esta renuncia a juzgar no implica que no reconozcas la disfunción y la inconsciencia cuando las veas. Significa «ser el conocimiento» en lugar de «ser la reacción» y el juez. Entonces te liberarás totalmente de la necesidad de reaccionar, o reaccionarás conservando el conocimiento, el espacio en el que la reacción puede ser observada y se le permite ser.

En lugar de luchar en la oscuridad, pones luz. En lugar de reaccionar a la ilusión, eres capaz de verla y de traspasarla. Ser el conocimiento crea un espacio claro de presencia amorosa que permite a todas las personas y cosas ser como son. No hay mayor catalizador de la transformación. Si haces de esto tu práctica, tu pareja no podrá seguir a tu lado y continuar siendo inconsciente. Si los dos llegáis al acuerdo de que la relación va a ser vuestra práctica espiritual, tanto mejor. Entonces podréis expresar vuestros pensamientos, sentimientos o reacciones en cuanto se produzcan, de modo que no crearéis un desfase temporal que pudiera agriar una emoción no reconocida ni expresada.

APRENDE A EXPRESAR lo que sientes sin culpar. Aprende a escuchar a tu pareja de manera abierta, sin ponerte a la defensiva. Dale espacio para expresarse. Mantente presente. Acusar, defenderse, atacar…, todos los patrones diseñados para fortalecer o proteger el ego, o para satisfacer sus necesidades, están de más. Es vital dar espacio a los demás y también dártelo a ti mismo. El amor no puede florecer sin espacio. Cuando hayas resuelto los dos factores que destruyen las relaciones, es decir, cuando hayas transmutado el cuerpo-dolor y dejes de identificarte con la mente y las posiciones mentales —y siempre que tu pareja haya hecho lo mismo—, experimentarás la dicha del florecer de una relación.

En lugar de reflejaros mutuamente el dolor y la inconsciencia, en lugar de satisfacer vuestras mutuas necesidades egocéntricas, os reflejaréis el amor que sentís en vuestro interior, el amor que acompaña a la toma de conciencia de vuestra unidad con todo lo que es. Ése es el amor que no tiene opuesto. Si tu pareja sigue estando identificada con la mente y el cuerpo-dolor, y tú ya te has liberado, esto representará un gran reto, pero no para ti, sino para tu pareja. No es fácil vivir con una persona iluminada o, más bien, es tan fácil que el ego se siente amenazado. Recuerda que el ego necesita problemas, conflictos y «enemigos» que fortalezcan su sensación de separación, de la que depende su identidad.

La mente no iluminada de tu pareja se sentirá muy frustrada porque no te resistes a sus posiciones mentales fijas, lo que significa que se irán debilitando y temblarán, e incluso existe el «peligro» de que se derrumben, produciendo una pérdida de identidad. El cuerpo-dolor está pidiendo feedback y no lo está obteniendo. La necesidad de argumentar, dramatizar y estar en conflicto no está siendo satisfecha.

Eckhart Tolle

EL PROBLEMA- Ricardo Arjona video oficial

DE LAS RELACIONES ADICTIVAS A LAS RELACIONES ILUMINADAS

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Entre las dos pasiones capitales –el amor y el odio- existe una gama muy variada de sentimientos. El desamor no está entre el amor y odio sino entre el amor y el “no-amor”, el cual  una especie de enfriamiento,  hastío, cansancio, aburrimiento y desgaste total del vínculo.

TANTO SI VIVES SOLO COMO SI VIVES EN PAREJA, la clave es estar presente e intensificar progresivamente tu presencia mediante la atención al ahora. Si quieres que florezca el amor, la luz de tu presencia debe ser lo suficientemente intensa como para no verte arrollado por el pensador o por el cuerpo-dolor, ni los confundas con quien eres. Conocerse como el Ser que está debajo del pensador, la quietud que está debajo del ruido mental, el amor y la alegría que se encuentran debajo del dolor, eso es libertad, salvación, iluminación. Desidentificarse del cuerpo-dolor es llevar la presencia al dolor y así transmutarlo.

Desidentificarse del pensamiento es poder ser el observador silencioso de tus pensamientos y de tu conducta, especialmente de los patrones repetitivos de tu mente y de los roles que representa tu ego. Si dejas de investirla de «yoidad», la mente pierde su cualidad compulsiva, formada básicamente por la constante tendencia a juzgar y a resistirse a lo que es, creando así conflicto, drama y más dolor. De hecho, en el momento en que dejas de juzgar y aceptas lo que es, eres libre de la mente. Has creado espacio para el amor, para la alegría, para la paz.

PRIMERO DEJAS DE JUZGARTE A TI MISMO; después dejas de juzgar a tu pareja. El mayor catalizador del cambio en las relaciones es la aceptación total de tu pareja tal como es, dejando completamente de juzgarla y de intentar cambiarla. Eso te lleva inmediatamente más allá del ego. A partir de entonces todos los juegos mentales y el apego adictivo se acaban. Ya no hay víctimas ni verdugos, ni acusadores ni acusados.

La aceptación total también supone el final de la codependencia; ya no te dejas arrastrar por el patrón inconsciente de otra persona, favoreciendo de ese modo su continuidad. Entonces, o bien os separáis —con amor—, o bien entráis juntos más profundamente en el ahora, en el Ser. ¿Es así de simple? Sí, es así de simple. El amor es un estado de Ser. Tu amor no está fuera; está en lo profundo de ti. Nunca puedes perderlo, no puede dejarte. No depende de otro cuerpo, de otra forma externa.

EN LA QUIETUD DE TU PRESENCIA puedes sentir tu propia realidad informe e intemporal: es la vida no manifestada que anima tu forma física. Entonces puedes sentir la misma vida en lo profundo de los demás seres humanos y de las demás criaturas. Miras más allá del velo de la forma y la separación. Esto es alcanzar la unidad. Esto es amor. Aunque es posible tener breves atisbos, el amor no puede florecer a menos que estés permanentemente liberado de la identificación mental y tu presencia sea lo bastante intensa como para haber disuelto el cuerpo-dolor, o hasta que puedas, al menos, mantenerte presente como observador. De ese modo, el cuerpo-dolor no podrá arrebatarte el control y destruir el amor.

Eckhart Tolle

Last Kiss – Taylor Swift

-Tiene una intro de 27 segundos. (El mismo número que duró la llamada telefónica en la que Joe terminó con Taylor)
Taylor habla sobre Last Kiss: ”La canción Last Kiss es algo así como una carta a alguien.. Para simplemente expresar todos estos sentimientos desesperados y desesperanzados que tienes después de una ruptura. En el transcurso del término de una relación sientes todas estas cosas diferentes… Sientes rabia, sientes confusión y frustración, pero luego viene la tristeza absoluta… La tristeza de perder a esta persona, de perder todas las memorias y todas las esperanzas que habías proyectado para el futuro. Hay veces en las que simplemente tienes este momento de verdad y tienes que admitirte a ti misma que extrañas todas esas cosas. Cuando yo estaba en uno de esos momentos, escribí esta canción.”

EL DESAMOR QUE NOS DUELE

El desamor es un estado, tan complejo como el mismo amor y asume muchas variaciones de ánimo,  sentimientos y actitudes.

El desamor puede nacer de nosotros,  cuando nos aman y no correspondemos; cuando abandonamos o nos alejamos, por el motivo que fuere, de una relación; cuando somos indiferentes o nos ausentamos de alguien.

You're Not Sorry

You’re Not Sorry (Photo credit: Wikipedia)

También puede nacer de otros para con nosotros: cuando amamos y no nos tienen en cuenta; cuando no estamos entre las prioridades de otra persona; cuando han preferido cortar todo lazo con nosotros y nuestro entorno; cuando sufrimos la decepción y la frustración de un vínculo; cuando la relación se corta o cambia paulatina o drásticamente; cuando deja de alimentarse y agoniza o muere; cuando padecemos mal de amores –esa especie de sufrimiento generalizado- por algún amor herido.

El desamor ciertamente es muy complejo y se expresa en algunas de las situaciones recién mencionadas y en muchas más. En general, el estado de ánimo y los sentimientos que genera son de dolor, crisis afectivo-psicológica, desesperanza, rabia, impotencia, desilusión,  desgano; tristeza, enojo,  sufrimiento interior, perturbación, confusión, perplejidad, desconcierto, incertidumbre, preguntas sin responder, deseos de recomponer el vínculo, pedidos de perdón, etc.

Entre las dos pasiones capitales –el amor y el odio- existe una gama muy variada de sentimientos. El desamor no está entre el amor y odio sino entre el amor y el “no-amor”, el cual  una especie de enfriamiento,  hastío, cansancio, aburrimiento y desgaste total del vínculo.

Cuando lo único que se recibe de una persona es desamor. La relación  ha dejado de ser sana. Por lo cual, lo más conveniente, en muchos casos, es resguardar la salud emocional de las personas involucradas.

No se puede recibir sólo desamor todo el tiempo. Para preservar la salud y la dignidad. Hay que hacerse a un costado y empezar a escribir otra historia. No hay que vivir de deudas pasadas.

Los seres humanos estamos hechos para el amor, no para el desamor.

Sin embargo, muchas veces, de tan cerca que estamos nos lastimamos.

Eduardo Casas