El Control de las Emociones

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Para comenzar, es necesario admitir en uno mismo que este estado emocional es una enfermedad nerviosa. El paciente debe aprender a decir: «estoy enfermo». La tendencia, por supuesto, es culpar a la supuesta causa, situación, persona o incidente que pareciera haber provocado la enfermedad. Pero no hay alivio en justificarse. Nadie nunca se ha recuperado de un acceso de mal humor culpando a la causa imaginada. Es mil veces mejor y verdadero decir: «estoy enfermo».

El hecho es que cuando nos dejamos llevar por la ira u otra emoción negativa, somos incapaces, excepto en muy raros casos, de razonar como lo hacemos habitualmente. Si realmente tuviéramos un desarrollo de nuestro poder mental, como el que da un entrenamiento especial, podría tal vez ser posible contraponer el pensamiento a la emoción, y esperar una victoria del pensamiento. Pero, tal como son las cosas, no sólo nuestro desarrollo mental es inferior a nuestra emocionalidad animal, sino que además la energía de nuestro pensar cotidiano es de menor voltaje que la de nuestra emoción. En orden de intensidad, la energía de nuestro instinto, emoción y pensamiento están en la misma gradiente que la electricidad, el gas y el vapor. Por lo tanto, una gran cantidad de las energías más bajas es necesaria para contraponerse a una cantidad relativamente pequeña de energía de mayor voltaje. El razonamiento en contra de la ira u otra emoción negativa es como enfrentar una cantidad igual de energías de diferente intensidad. El resultado es previsible.

Cuando el razonamiento parece producir algún efecto sobre una emoción negativa, la explicación se encuentra en la mezcla de algún otro sentimiento o en la adición de algún poderoso instinto. Por ejemplo, las cosas nos provocan menos cuando estamos bien físicamente. Nuestro cuerpo está lleno de vitalidad y sostiene al débil razonamiento contra la amenaza de una explosión emocional. Similarmente, cuando tenemos un sentimiento de amor, miedo o cualquier otro, su ayuda puede socorrer a la razón a suprimir o sobrellevar un ataque de ira. La mayoría de las prescripciones comunes contra ella consisten en uno de dos ingredientes. Caen, de hecho, en dos clases: prescripciones de orden físico y prescripciones que consideran otros sentimientos aparte de la emoción negativa misma. Cuando Kipling dice que la cura para disminuir la presión de un arrebato es cavar hasta transpirar suavemente, o Gilbert recomienda un placebo contra la melancolía, están haciendo prescripciones del primer tipo. Y cuando nuestros padres, guardianes y amigos apelan, como dicen, a nuestra «mejor naturaleza» o invocan una imagen de miedo, inconscientemente preparan una prescripción del segundo tipo.

Ambos tipos de prescripción, evidentemente, podemos aplicarlas a nosotros mismos, si tenemos la resolución de hacerlo. Pero hay un placer infantil en ser recetados y recibir atención, y las pataletas son particularmente infantiles en sus demandas de ser regaloneados. Las naturalezas más adultas, sin embargo, pueden prescribirse a ellas mismas, y tomar su propia medicina. Es, de hecho, una señal de ser adulto el que podamos transar con nuestras emociones negativas (al menos cuando son relativamente suaves). Las emociones negativas más serias, como ataques severos de inseguridad o celos, están más allá del poder de la mayoría de los adultos para tratarlas por ellos mismos. Los dos tipos de prescripción sirven normalmente en casos que exceden la auto aplicación; y es igualmente difícil inducir al paciente a aceptarlas de otra persona. Entonces no hay nada que hacer, excepto esperar hasta que la emoción negativa se haya gastado sola, a veces con perjudiciales consecuencias para los involucrados.

Supongamos que un hombre o una mujer estén verdaderamente deseosos de trabajar sobre sus «sentimientos oscuros» de ira, desesperación, miedo, celos, odio o, en resumen, sus emociones negativas. ¿Significa eso algo?

 Para comenzar, es necesario admitir en uno mismo que este estado emocional es una enfermedad nerviosa. El paciente debe aprender a decir: «estoy enfermo». La tendencia, por supuesto, es culpar a la supuesta causa, situación, persona o incidente que pareciera haber provocado la enfermedad. Pero no hay alivio en justificarse. Nadie nunca se ha recuperado de un acceso de mal humor culpando a la causa imaginada. Es mil veces mejor y verdadero decir: «estoy enfermo», que decir o sentir: «esto y lo otro me hizo enfermar». Esta actitud hacia las emociones negativas ya comienza a modificar su furor. Tiene algo de la magia del aceite sobre las olas.

Pero no es suficiente adoptar una actitud, aunque sea la correcta. Algo se debe hacer, dado que Satán siempre encuentra un mal uso para la energía libre que tenemos, y las emociones negativas son sólo despilfarro de energía. El Demonio vive en nuestra energía malgastada.

Trate de no pensar en la supuesta causa de la emoción o en las cosas y circunstancias que estén en su trasfondo. El pensar en un estado de emoción negativa necesariamente se ve distorsionado por el agitado medio que ella produce. Es como mirar un objeto a través de aguas tumultuosas y turbias. Pensar en este estado jamás conduce a la verdad. Trate también de no sentir. Esto se ve imposible a primera vista, parece un consejo para dejar de sentirse desdichado. Pero todos sabemos que es posible convivir o no con un sentimiento. Todos conocemos la tentación de apretar con la lengua un diente que está doliendo, para que duela más. La recomendación de no sentir no es demasiado irrelevante. No sienta más de lo que puede soportar.

Pero el secreto no está contenido en alguno de los alivios anteriores. Es algo totalmente diferente, que puede ser descrito como sigue: cuando se está con un sentimiento amargo o en su proceso de desarrollo, observe y note sólo su estado físico. El cuerpo es a veces muy elocuente, muestra un conjunto especial de síntomas para cada sentimiento. Observe y note, a manera de curiosidad personal y científica, cómo su cuerpo manifiesta los malos sentimientos. Por ejemplo, su boca puede secarse o tener un sabor desagradable. Su piel puede sentir picazón, algunos músculos pueden contraerse, puede tener indigestión, náuseas o sentir el corazón oprimido. Los síntomas se revelan por sí mismos. Si usted simplemente los observa, anota y enumera, como si los estuviera recopilando para una novela o texto de psicología, verá que cuando haya terminado, habrán desaparecido, Habrá ahorrado energía al usarla para observar.

A. R. Orage

EL CUERPO FEMENINO DEL DOLOR COLECTIVO

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La situación de la mujer se redujo a ser el vehículo para traer hijos al mundo y a ser propiedad del hombre. Los hombres que negaron nuestro aspecto femenino, incluso en su interior, pasaron a dirigir el mundo, un mundo totalmente desequilibrado. El resto es historia o más bien una historia de casos de locura.

La dimensión colectiva del cuerpo del dolor tiene distintas ramificaciones. Las tribus, las naciones y las razas tienen sus propios cuerpos colectivos, algunos más pesados que otros, y la mayoría de los miembros de la tribu, la nación o la raza participan de ellos en mayor o menor medida.

Casi todas las mujeres participan del cuerpo femenino del dolor colectivo, el cual tiende a activarse especialmente antes de la menstruación. En ese momento, muchas mujeres se sienten invadidas de emociones negativas.

La supresión del principio femenino, especialmente durante los últimos 2.000 años, le ha dejado el espacio al ego para imponer su supremacía en la psique colectiva de la humanidad. Aunque es obvio que también las mujeres tienen ego, éste encuentra terreno más fértil para echar raíces en la forma masculina en lugar de la femenina. Esto se debe a que las mujeres se identifican menos con la mente que los hombres. Permanecen en mayor contacto con el cuerpo interior y la inteligencia del organismo donde se originan las facultades de la intuición. La forma femenina está menos rígidamente encapsulada que la masculina, es más abierta y más sensible a otras formas de vida, y está en mayor sintonía con el mundo natural.

Si no se hubiera destruido el equilibrio entre la energía masculina y femenina en nuestro planeta, el crecimiento del ego se habría visto obstaculizado en gran medida. No le habríamos declarado la guerra a la naturaleza y no estaríamos tan completamente alejados de nuestro Ser.

Nadie conoce las cifras exactas porque no hay registros de la época, pero parece que durante un período de 300 años, el Tribunal de la Santa Inquisición torturó y asesinó entre 3 y 5 millones de mujeres. Esa institución fue fundada por la Iglesia Católica para suprimir la herejía. No hay duda de que, junto con el Holocausto, ese período se nos presenta como uno de los capítulos más sombríos de la historia de la humanidad. Bastaba que una mujer mostrara amor por los animales, caminara sola en los campos o los bosques, o recogiera hierbas medicinales, para que se la tildara de bruja y después se la torturara y quemara en la hoguera. La feminidad sagrada fue declarada demoníaca y prácticamente desapareció de la experiencia humana toda una dimensión. Otras culturas y religiones como el judaísmo, el islamismo y hasta el budismo, también suprimieron la dimensión femenina, aunque de manera menos violenta. La situación de la mujer se redujo a ser el vehículo para traer hijos al mundo y a ser propiedad del hombre. Los hombres que negaron nuestro aspecto femenino, incluso en su interior, pasaron a dirigir el mundo, un mundo totalmente desequilibrado. El resto es historia o más bien una historia de casos de locura.

¿Quién tuvo la culpa de este miedo por lo femenino, que puede describirse solamente como una paranoia colectiva aguda? Podríamos decir que los culpables fueron los hombres, naturalmente. Pero entonces, ¿por qué en tantas civilizaciones precristianas como la sumeria, la egipcia y la celta las mujeres eran respetadas y no se le temía al principio femenino sino que se le veneraba? ¿Qué fue lo que hizo que los hombres se sintieran amenazados por las mujeres? El ego que evolucionaba en su interior. Sabía que solamente a través de la forma masculina podría controlar totalmente nuestro planeta y que, para hacerlo, debía inutilizar a la forma femenina.

Con el tiempo, el ego se apoderó también de la mayoría de las mujeres, aunque nunca pudo afianzarse tan profundamente en ellas como en los hombres.

Eckhart TolleAhora vivimos una situación en la cual se ha interiorizado la supresión de nuestro aspecto femenino, incluso en la mayoría de las mujeres. Muchas de ellas, puesto que lo sagrado de lo femenino está suprimido, lo sienten en forma de dolor emocional. En efecto, se ha convertido en parte de su cuerpo del dolor, junto con el sufrimiento infligido a las mujeres durante miles de años a través del parto, las violaciones, la esclavitud, la tortura y la muerte violenta.

Pero las cosas están cambiando rápidamente. Muchas personas comienzan a tomar conciencia y el ego comienza a perder su dominio sobre la mente humana. Puesto que el ego nunca se arraigó profundamente en las mujeres, está perdiendo su ascendiente sobre ellas con mayor rapidez que sobre los hombres.

ECKHART TOLLE

EL CUERPO DEL DOLOR: INDIVIDUAL Y COLECTIVO

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Ninguna emoción negativa que no enfrentemos y reconozcamos por lo que es puede realmente disolverse por completo. Deja tras de sí un rastro de dolor.

Para los niños en particular, las emociones negativas fuertes son demasiado abrumadoras, razón por la cual tienden a tratar de no sentirlas. A falta de un adulto completamente consciente que los guíe con amor y compasión para que puedan enfrentar la emoción directamente, la única alternativa que le queda al niño es no sentirla. Desafortunadamente, ese mecanismo de defensa de la infancia suele permanecer hasta la edad adulta. La emoción sigue viva y, al no ser reconocida, se manifiesta indirectamente en forma de ansiedad, ira, reacciones violentas, tristeza y hasta en forma de enfermedad física. En algunos casos, interfiere con todas las relaciones íntimas y las sabotea. La mayoría de los psicoterapeutas han tenido pacientes que comienzan afirmando que su infancia fue completamente feliz y más adelante terminan diciendo todo lo contrario. Si bien esos son los casos más extremos, nadie pasa por la infancia sin sufrir dolor emocional. Aunque los dos progenitores hayan sido personas iluminadas, el niño crece en medio de un mundo principalmente inconsciente.

Todos los vestigios de dolor que dejan las emociones negativas fuertes y que no se enfrentan y aceptan para luego dejarse atrás, terminan uniéndose para formar un campo de energía residente en las células mismas del cuerpo. Está constituido no solamente por el sufrimiento de la infancia, sino también por las emociones dolorosas que se añaden durante la adolescencia y durante la vida adulta, la mayoría de ellas creadas por la voz del ego. El dolor emocional es nuestro compañero inevitable cuando la base de nuestra vida es un sentido falso del ser.

Este campo de energía hecho de emociones viejas pero que continúan muy vivas en la mayoría de las personas, es el cuerpo del dolor.

Sin embargo, el cuerpo del dolor no es solamente individual. También participa del sufrimiento experimentado por un sinnúmero de seres humanos a lo largo de una historia de guerras tribales, esclavitud, rapacería, violaciones, torturas y otras formas de violencia. Ese sufrimiento permanece vivo en la psique colectiva de la humanidad y se acrecienta día tras día como podemos comprobarlo viendo los noticiarios u observando el drama de las relaciones humanas. En el cuerpo colectivo del dolor seguramente está codificado el ADN de todos los seres humanos, aunque todavía no se haya podido demostrar.

Todos los seres que llegan al mundo traen consigo un cuerpo de dolor emocional. En algunos es más pesado y denso que en otros. Algunos bebés son bastante felices la mayoría de las veces. Otros parecen albergar una gran cantidad de tristeza. Es cierto que algunos bebés lloran mucho porque no reciben suficiente atención y cariño, pero hay otros que lloran sin razón aparente, como si quisieran que todas las personas a su alrededor fueran tan infelices como ellos, lográndolo a veces. Han llegado al mundo con una carga pesada de sufrimiento humano. Otros bebés lloran con frecuencia porque detectan las emanaciones de las emociones negativas de sus padres, lo cual agranda su cuerpo del dolor al absorber la energía de los cuerpos del dolor de sus padres. Independientemente de la razón, a medida que crece el cuerpo físico, crece también el cuerpo del dolor.

El bebé que nace con un cuerpo del dolor liviano no será necesariamente un adulto más “avanzado espiritualmente” que el que nace con un cuerpo más denso. De hecho, muchas veces sucede lo contrario. Las personas cuyo cuerpo del dolor es más pesado generalmente tienen mayores oportunidades de despertar espiritualmente que quienes llegan con un cuerpo relativamente liviano. Mientras algunas permanecen atrapadas en sus cuerpos densos, muchas otras llegan a un punto en que ya no toleran su infelicidad, de manera que se acentúa su motivación para despertar.

Eckhart Tolle¿Por qué es tan significativa en la conciencia colectiva de la humanidad la imagen del Cristo agonizando con su rostro distorsionado por el sufrimiento y su cuerpo manchado con la sangre de sus heridas? Los millones de personas, especialmente durante la Edad Media, no se habrían identificado tan profundamente con esa imagen si ésta no hubiera encontrado eco con algo dentro de ellas o si no la hubieran reconocido inconscientemente como una representación de su propia realidad interna, de su cuerpo del dolor. Todavía no estaban lo suficientemente conscientes para reconocerla directamente en su interior, pero fue el primer paso para hacerlo. Cristo puede considerarse como el arquetipo humano en quien se albergan tanto el dolor como la posibilidad de trascendencia.

ECKHART TOLLE

Las emociones negativas: Una síntesis de algunos de los dichos y escritos de P. D. Ouspensky sobre el tema de las emociones negativas

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Las emociones negativas constituyen un terrible fenómeno. Ocupan un enorme lugar en nuestra vida. Se puede decir de mucha gente que todas sus vidas están reguladas y controladas, y en última instancia son arruinadas por las emociones negativas. Al mismo tiempo, no puede decirse que las emociones negativas representen ningún papel útil en nuestras vidas. 

El término “emociones negativas” comprende a todas las emociones de violencia o depresión: auto-compasión, ira, sospecha, miedo, enfado, aburrimiento, desconfianza, celos, etc. De ordinario se acepta esta expresión de emociones negativas como completamente naturales o incluso necesarias. Muy a menudo recibe el nombre de “sinceridad”. Por supuesto, no tiene nada que ver con la sinceridad; es sólo un síntoma de debilidad en la persona, un signo de mal carácter y una incapacidad para guardar para uno mismo las propias penas.

Tomamos consciencia de ello cuando tratamos de oponernos a esta tendencia, y de esto aprendemos otra lección. Nos damos cuenta de que en relación con las manifestaciones mecánicas no es suficiente observarlas, es necesario resistirlas, porque sin resistirlas no podemos observarlas. Suceden tan rápido, tan habitualmente y tan imperceptiblemente, que no podemos percibirlas a menos que hagamos suficientes esfuerzos para crearlas obstáculos.

Las emociones negativas constituyen un terrible fenómeno. Ocupan un enorme lugar en nuestra vida. Se puede decir de mucha gente que todas sus vidas están reguladas y controladas, y en última instancia son arruinadas por las emociones negativas. Al mismo tiempo, no puede decirse que las emociones negativas representen ningún papel útil en nuestras vidas. No ayudan a nuestra orientación, no nos dan ningún conocimiento, no nos guían de modo sensato. Por el contrario, echan a perder todos nuestros placeres, hacen que la vida nos sea un peso difícil de llevar y muy eficazmente impiden nuestro posible desarrollo, porque no hay nada más mecánico en nuestras vidas que las emociones negativas.

Las emociones negativas escapan siempre a nuestro control. Aquellos que piensan que pueden controlar sus emociones negativas y manifestarlas a voluntad simplemente se engañan a sí mismos. Las emociones negativas están basadas en una identificación*, si la identificación se destruye en un caso particular, las emociones negativas desaparecen. El hecho más extraño y fantástico sobre las emociones negativas es que, de hecho, son reverenciadas por todos. Lo que más le cuesta admitir al hombre mecánico corriente es que las emociones negativas propias y ajenas no tienen ningún valor y no contienen nada noble, ni bello, ni fuerte. En realidad, las emociones negativas no contienen sino debilidad, y a menudo son el principio de la histeria, de la locura o del crimen. Lo único bueno que se puede decir de ellas es que, siendo completamente inútiles y creadas artificialmente por la imaginación y las identificaciones, pueden ser destruidas sin que eso suponga ninguna perdida, y ésta es la única oportunidad de escape que el hombre tiene.

En realidad, tenemos mucho más poder sobre las emociones negativas de lo que pensamos, particularmente cuando nos hemos convencido de lo peligrosas que son y de lo urgente que resulta el luchar contra ellas. Pero encontramos demasiadas excusas contra ellas y nadamos en los mares de la auto-compasión o del egoísmo, encontrando fallos en todo excepto en nosotros mismos.

Antes de decir nada más sobre las emociones negativas es necesario que recapitulemos muy brevemente la idea fundamental sobre la que se basa nuestro estudio del hombre. El hombre, tal como le conocemos, no es un ser completo. La naturaleza le desarrolla solo hasta un cierto punto, y luego le deja para que siga creciendo por sus propios esfuerzos y recursos, o bien para que viva y muera tal como ha nacido. El hombre se atribuye a sí mismo muchos poderes, facultades y propiedades que no posee, y que nunca llegará a poseer a menos que pueda desarrollarse hasta convertirse en un ser completo. El hombre no se da cuenta de que, de hecho, él no es más que una máquina sin movimientos independientes, la cual es puesta en funcionamiento por las circunstancias externas. La más importante de las cualidades que el hombre se atribuye a sí mismo, pero que no posee, es la consciencia. Por consciencia entendemos un tipo particular de apercibimiento en el hombre. La consciencia de sí mismo, de quién es, de lo que siente o piensa, o de dónde se encuentra en ese momento.

Hay que recordar que el hombre no es igualmente consciente todo el tiempo y que, según el modo en el que nosotros estudiamos al hombre, consideramos que él tiene la posibilidad de cuatro estados diferentes de consciencia. Son los siguientes: sueño, estado de vigilia o consciencia relativa, tercer estado de consciencia o auto-consciencia y cuarto estado de consciencia o consciencia objetiva. Pero en la vida ordinaria el hombre no sabe nada de lo que es consciencia objetiva y no hay experimentos posibles en esta dirección.

De hecho, el hombre vive en sólo dos estados: una parte de su vida la pasa dormido y la otra en lo que es llamado estado de vigilia pero que en realidad se diferencia muy poco del sueño. Por consiguiente, cuando hablamos de consciencia nos referimos a un estado de mayor amplitud que nuestro estado ordinario de vigilia. Sobre este estado no tenemos control, pero sí sobre el modo en que pensamos sobre él y podemos construir nuestro pensamiento de modo que la consciencia se produzca. Dando a nuestros pensamientos una dirección que tendrían en un momento de consciencia, podemos inducirla. Llamamos a esta práctica auto recuerdo.

*El “identificarse” o la “identificación” es un curioso estado en el que el hombre pasa la mitad de su vida, estando en estado de sueño la otra mitad. El se identifica con todo: con lo que dice, con lo que siente, con lo que cree, con lo que no cree, con lo que desea, con lo que no desea, con lo que le atrae, con lo que le repele. Todo se convierte en él o, mejor dicho, él se convierte en ello. Se convierte en lo que le gusta y en lo que le disgusta. Esto significa que en estado de identificación el hombre es incapaz de separarse del objeto de su identificación. Es difícil encontrar una mínima cosa con la que el hombre sea incapaz de identificarse. Al mismo tiempo, en estado de identificación es cuando el hombre tiene menos control sobre sus reacciones mecánicas.

La identificación, su significado, causas y resultados, esta extremadamente bien descrita en Writings from the Philokalia, trad. por E. Kadloubovsky y G. E. Palmer, pagina 338, párrafos 34-6, Londres, 1951.

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P.D. Ouspensky
La Consciencia -Una búsqueda de la verdad-

Esencia y Personalidad Gurdieff

La Mentira de Nosotros Mismos

Lamentablemente siempre pensamos de nosotros lo mejor,

jamás  se nos ocurre pensar que ni siquiera poseemos una individualidad verdadera.

 Lo  peor del caso  es que nos damos el falso  lujo de suponer que cada uno de nosotros goza  de plena conciencia y voluntad propia. Dentro de cada uno de nosotros existen muchos, miles de individuos diferentes: sujetos distintos, “yoes” o gentes que se pelean por la supremacía y que no  tiene orden o concordancia alguna.

Si fuéramos conscientes, si despertáramos de tantos sueños y fantasías, cuán distinta sería la vida. No obstante, para colmo de nuestro  infortunio,  las emociones negativas, las  auto-consideraciones  y amor propio nos  fascinan, nos hipnotizan, jamás nos permiten vernos tal cual somos.

Es evidente que jamás lucharíamos por conseguir algo que creemos tener. La fantasía nos hace  creer que somos poseedores  de la  individualidad.

La fantasía es una fuerza real que actúa sobre la humanidad  y que mantiene  al “humanoide  intelectual” en estado de sueño, haciéndole creer que ya es un hombre que posee  verdadera individualidad, conciencia despierta, etc.

Hemos nacido con un tres por ciento de esencia libre de  “Yoes”. Esta esencia es enviada por el Real Ser Interior con el propósito de  auto-conocerse y Auto-realizarse, pero ella no puede desarrollarse por sí  misma. Para que la esencia o conciencia pueda desarrollarse, algo nuevo debe  ocurrir, algo revolucionario es necesario efectuar. Nos estamos refiriendo  al trabajo sobre sí mismos.

Cuando la personalidad y ego quedan pasivos, la conciencia  trabaja, y esto ocurre si uno aprende a dividirse entre observador y observado.  Si no se produjera esta división, mediante un acto de “recuerdo de sí”,  entonces la conciencia libre tampoco puede ayudar en la observación  de los “yoes” que aprisionan el otro noventa  y siete por ciento de conciencia.

La auto-observación   permite comprender, por medio de una auto-experiencia  directa, que no somos una persona, sino  muchas personas o yoes,  percepción que  se logra cuando uno aprende a dividirse entre OBSERVADOR Y OBSERVADO.

El Observador es la conciencia libre de yoes, y lo observado  es o son las funciones psicológicas: emociones, pensamientos, etc.

Eliminando yoes-defectos, podemos llegar a posiciones  elevadas en la escala del SER. Lamentablemente poseemos   una gran cantidad de yoes que mienten y además  justifican sus mentiras.

Existen dos formas de mentir: mentir a los otros  y mentirse a sí mismo, pero estas dos  formas  están indisolublemente unidas la  una a la otra.

¿Qué es mentir? “en el lenguaje corriente, mentir quiere  decir deformar, o en ciertos casos disimular la verdad. Esta clase de  mentira  desempeña un papel importante en  la vida”, pero la peor forma de mentira es la que surge de la ignorancia,  cuando no sabemos que mentimos. En nuestro actual estado de conciencia (de  sueño y de vigilia), no podemos conocer eso que se llama “la verdad” pero  podemos simular que la conocemos y eso es mentir.

Para convertirnos en hombres debemos empezar  por ahorrarnos las energías  que  solemos  derrochar con las emociones  negativas, ya que nos vuelven mentirosos.

La mentira produce una desconexión  con las partes superiores del ser. La mentira  es una conexión negativa de la mente, es una dislocación o separación  de la mente con las partes superiores del  ser.

En principio, si queremos acabar con la mentira, debemos  observarnos tal cual somos, sin artificios, sin especulaciones  intelectuales, sin evasivas  de ningún tipo.

Cuando una emoción o pensamiento negativo nos embargue, hay  que observar que tipo de agregado psicológico los ha provocado, y después de  haberlo observado en acción, debemos someterlo a la técnica de la  meditación  para comprenderlo y luego  eliminarlo.

La impureza de nuestros estados emocionales tiene su  causa-raíz en la auto-compasión, en la auto-consideración, en el miedo, los  celos, los recelos, la desconfianza, las auto-decepciones, las frustraciones,  el aburrimiento, etc., y en general en todas las insinceridades  y mentiras con nosotros mismos.

Todos los seres humanos poseemos una idea equivocada de sí  mismos, creemos en nuestros méritos, pensamos que somos excelentes personas,  creemos que somos conscientes, que tenemos voluntad, continuidad de propósitos,  sentido de la responsabilidad moral, etc. Todo esto hace que nuestra vida emocional  se fundamente   en la auto-simpatía, en la auto-valoración egoica, por lo que de hecho  resulta desastrosa, insincera, mentirosa.

Se requiere una profunda sinceridad y también una  considerable reorientación de los conceptos que sobre uno mismo se tienen, para  comprender estos planteamientos, porque en efecto, son tantas las ilusiones,  tantas las formas del orgullo y de las maneras de pensar, que a causa de ello no vemos como es en realidad la situación dentro de nosotros y cuál es nuestra  posición  frente a la vida.

De ahí la necesidad de luchar a muerte contra la fantasía,  si es que no queremos ser víctimas de emociones artificiales  y de experiencias falsas, las que además de  ponernos  en situaciones ridículas,  detiene toda posibilidad de desarrollo interior.

V.M. Samael Aun Weor

-Clica en la imagen si deseas escuchar “Cómo Hablaba Zaratustra”-

Instituto Cultural Quetzalcoatl

Instituto Cultural Quetzalcoatl

EL HOMBRE ES UN ENIGMA DEL UNIVERSO TE INVITAMOS A CONOCERLO

La ciencia trascendental de la GNOSIS tiene por piedra angular básica el lema HOMO NOSCETE IPSUM de los antiguos Hierofantes griegos. Te invitamos, amigo investigador, a entrar en el “SANCTA SANCTORUM” del templo de la ciencia pura, donde conocerás los postulados que predicaron y practicaron los jinas solitarios del Asia Central, Iohanes, hierofantes egipcios, pitagóricos, antiguos rosacruces, masones legendarios, etc.

Esta es la doctrina de los caballeros del Temple y su búsqueda del Santo Grial, ésta es la piedra viva de Jacob, el lápiz eléctrix (Magnes) explicado dialécticamente.

Esta es la doctrina que enseñaron secretamente a sus discipulos Budha, Jesús de Nazareth, Hermes Trismegisto, Quetzalcoatl, Cagliostro, Zoroastro, Saint Germain, Kout-Houmi, Moria, Melquisedek, etc..

Esta es una enseñanza cósmica que busca restituir dentro de cada uno de nosotros, la capacidad de vivir consciente e inteligentementemente a través del estudio, comprensión y experimentación del arte, la ciencia, la filosofía y la mística trascendental.

Esta doctrina gnóstica iniciática adquiere en los tiempos contemporáneos una revelación única y accesible a todo tipo de persona, gracias a las obras gnósticas entregadas por el Budha Maitreya, Kalki Avatara de la era de Acuario V.M.

SAMAEL AUN WEOR.

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