Represión y Control

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¿Y quién es responsable de esas guerras?

Jamás se ve a los animales yendo a la guerra. Por supuesto que a veces hay peleas, pero son individuales… no guerras mundiales, con todos los cuervos del este luchando contra todos los cuervos del oeste, o todos los perros de la India luchando contra todos los perros de Pakistán.

Desde luego que no. Los perros no son tan necios, tampoco los cuervos. Sí, a veces luchan, y no hay, nada malo en ello. Si su libertad se ve violada, combaten, pero es un combate individual. No es una guerra mundial.

Entonces, ¿qué habéis hecho?

Habéis reprimido la humanidad y no habéis permitido que a veces los individuos estén airados… lo cual es natural. El resultado final y total es que todo el mundo continúa acumulando ira, reprimiendo ira; y, un día todo el mundo se encuentra tan lleno de veneno que explota en una guerra mundial. Cada diez años se necesita una guerra mundial.

¿Y quién es responsable de esas guerras?

Vuestros así llamados santos y moralistas, vuestros falsos benefactores, la gente que jamás os ha permitido ser naturales.

Pregunta Primera:

¿Qué es la represión?

La represión es llevar una vida que no estaba hecha para ti.

La represión es hacer cosas que jamás quisisteis hacer.

La represión es ser la persona que no eres.

La represión es un modo de destruirte.

La represión es el suicidio… muy lento, por supuesto. Pero un envenenamiento seguro y lento.

La expresión es vida; la represión es suicidio.

Pregunta Segunda: ¿Por qué el hombre suprime tanto y enferma?

Porque la sociedad os enseña a controlar, no a transformar, y el camino de la transformación es totalmente diferente. Para empezar, en absoluto es el camino del control, sino todo lo opuesto. Mediante la supresión la mente se divide. La parte que aceptáis se vuelve el consciente, y la parte que negáis se vuelve el inconsciente.

Esta división no es natural, tiene lugar debido a la represión. Y en el inconsciente os dedicáis a arreglar toda la basura que la sociedad rechaza… pero recordad, todo lo que arrojéis allí se convierte más y más en una parte de vosotros: pasa a vuestras manos, a vuestros huesos, a vuestros latidos.

Ahora los psicólogos dicen que el ochenta por ciento de las enfermedades están causadas por emociones reprimidas: tantos fallos del corazón significan que se ha reprimido mucha ira en el corazón, tanto odio que queda envenenado.

Primero: en el control, reprimís; en la transformación, expresáis. Pero no hay necesidad de expresar sobre otro porque ese «otro» es simplemente irrelevante. La próxima vez que os sintáis airados id a correr alrededor de la casa siete veces, y después sentaos, bajo un árbol y contemplad adónde ha ido la ira. No la habéis reprimido, no la habéis controlado, no la habéis proyectado sobre otro… porque en ese caso se crearía una cadena, ya que el otro es tan tonto como vosotros, igual de inconsciente. El proyectará más ira sobre vosotros, está reprimido tanto como vosotros. Entonces, se produce una cadena: vosotros proyectáis sobre él, él sobre vosotros, ambos os convertís en enemigos.

No se lo tires a nadie encima. Es lo mismo que cuando tenéis ganas de vomitar: no vais a vomitar sobre otro. La ira necesita un vómito, ¡vais al cuarto de baño y vomitáis! Depura todo el cuerpo… Si suprimís el vómito, será peligroso y, cuando hayáis vomitado os sentiréis frescos, libres de peso, descargados, bien, sanos.

Había algo malo en la comida que tomasteis y el cuerpo la rechaza. No forcéis que permanezca dentro. La ira es simplemente un vómito mental. Hay algo malo en lo que habéis incorporado y todo tu ser psíquico quiere expulsarlo, pero no hace falta proyectarlo sobre alguien.

Debido a que la gente lo arroja sobre otros, la sociedad les pide que lo controle.

Siempre que sois espontáneos, significa que no actuáis de acuerdo con una idea planificada de antemano. De hecho, no estabais preparados para hacer nada: la acción ha surgido como una respuesta por su propia voluntad.

Tendréis que entender estas palabras.

Primero está la distinción entre la reacción y la respuesta. La reacción se ve dominada por la otra persona. Os insulta: vosotros os enfadáis Y entonces, actuáis por la ira. Eso es una reacción. No sois independientes: cualquiera podría empujaros para allá o para acá. Se os influye con facilidad. Se os puede chantajear emocionalmente. La reacción es un chantaje emocional. No estabais enfadados. La otra persona os insultó y dicho insulto, creó ira: de esa ira: surge vuestra acción.

La respuesta surge de la libertad.

No depende de la otra persona.

El otro puede insultaros, pero no os enfadáis, todo lo contrario, meditáis en ello… ¿Por qué os insulta? Quizá tenga razón. Entonces debéis estarle agradecidos, no enfadaros. Quizá se equivoca. En ese caso, ¿por qué tenéis que encender vuestro corazón con ira por su equivocación?

Las emociones no van a ayudaros a convertiros en una individualidad integrada. No os van a proporcionar un alma de granito. Seguiréis siendo un trozo de madera muerta que se mueve de un lado a otro de la corriente, sin saber por qué.

Las emociones os ciegan igual que lo hace el alcohol. Pueden tener buenos nombres como amor, pueden tener malos nombres como ira, pero de vez en cuando necesitáis enfadaros con alguien, eso os alivia.

 

Vivid, bailad, comed, dormid, haced las cosas tan totalmente como os sea posible.

Y recordad una y otra vez: siempre que os sorprendáis creando algún problema, huid de él, de inmediato.

Una vez que os metáis en un problema, será necesaria una solución. Y aunque la encontréis, de esa solución volverán a surgir mil y un problemas. En cuanto equivocáis el primer paso, estáis en la trampa. Siempre que veáis que os estáis metiendo en un problema, daros cuenta, conteneos, corred, saltad, bailad, pero no os metáis en él. Haced algo inmediatamente para que la energía que estaba creando los problemas fluya, se deshiele, se derrita y regrese al cosmos.

Una persona que jamás se enfada y continúa controlando su ira es muy peligrosa. Cuidaos de ella; puede mataros.

Si vuestro marido jamás se enfada, denunciadlo a la policía. Un marido que se enfada a veces es un ser humano natural, no hay que sentir miedo. Un marido que jamás se enfada, un día, de repente, saltará para asfixiaros. Y lo hará como si estuviera poseído por algo.

Los asesinos llevan siglos diciéndole a los tribunales: «Hemos cometido el crimen, pero estábamos poseídos. ¿Quién los poseía? Su propio inconsciente, el inconsciente reprimido, estalló.

La sensibilidad crece con la percepción. Mediante el control os apagáis y morís…

Eso forma parte del mecanismo de control: si estáis apagados y muertos, entonces nada os afectará, como si el cuerpo se hubiera convertido en una ciudadela, una defensa. Nada os afectará, ni el insulto ni el amor. Pero ese control se produce a un coste muy grande, innecesario; pasa a ser todo el esfuerzo en la vida: cómo controlaros… ¡y luego morir! El esfuerzo completo del control os consume toda la energía, y luego simplemente morís. Y la vida se transforma en una cosa apagada y, muerta; de algún modo lográis continuar.

La sociedad os enseña control y censura.

La mente puede practicar el juego de estar en silencio; puede practicar el juego de estar sin pensamientos, sin emociones, pero simplemente están reprimidos, completamente vivos, listos para saltar en cualquier momento.

Las así llamadas religiones y sus santos han caído en la falacia de aquietar la mente Si seguís sentados en silencio, tratando de controlar vuestros pensamientos, sin permitir vuestras emociones, sin permitir cualquier movimiento en vuestro interior, despacio, despacio, se convertirá en vuestro hábito.

Este es el mayor engaño que podéis daros, porque todo sigue exactamente igual. Nada ha cambiado, aunque da la impresión de que habéis pasado por una transformación.

OSHO

3º -LIBRES DEL MIEDO, LOS CELOS Y LA IRA-

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¿Qué son vuestras emociones, estados de ánimo, sentimientos? ¿Qué es la totalidad de vuestra mente?

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¿Qué son vuestros pensamientos salvo ondas en un lago?

¿Qué son vuestras emociones, estados de ánimo, sentimientos?

¿Qué es la totalidad de vuestra mente? Simplemente un torbellino. Y debido a ese torbellino no podéis ver vuestra propia naturaleza.

No dejáis de pasaros por alto. Conocéis a todo el mundo y, jamás os conocéis a vosotros.

Estáis enfadados, pero no podéis permanecer así siempre. Incluso el hombre más encolerizado ríe a veces, ha de hacerlo. Estar airado no puede convertirse en un estado permanente. Hasta el hombre más triste sonríe; e incluso el hombre que ríe continuamente a veces llora y sus ojos se llenan de lágrimas.

Las emociones no pueden ser permanentes. Se mueven, y continuamente cambiáis de un estado a otro. En este momento os halláis tristes, en aquel momento estáis felices; en este momento estáis enfadados. Aquel momento sois muy compasivos; este momento sois cariñosos, en otro momento estáis llenos de odio; la mañana fue hermosa, la noche es fea.

Esto continúa.

El punto de vista corriente es que, el corazón es la fuente de emociones como el amor, el odio o la ira. Así como la mente es la fuente de los pensamientos conceptuales, el corazón es la fuente de todo lo que es emocional y sentimental. Ese es el punto de vista corriente.

Hemos vivido con la división tradicional de que la imaginación, las sensaciones, las emociones y los sentimientos, pertenecen al corazón. Pero vuestro corazón es un sistema de bombeo. Todo lo que pensáis, imagináis o sentís está confinado en la mente. La mente tiene setecientos centros y estos son los que lo controlan todo.

Pero cuando Buda dice «el corazón», se refiere al centro mismo de vuestro ser.

Considera que vuestro amor, vuestro odio, todo, surge de la mente. Y pienso que él es absolutamente científico; todos los psicólogos estarían de acuerdo con él. Podéis experimentar con vosotros. Podéis ver de dónde surge vuestra ira… de la mente. De dónde surgen vuestras emociones… de la mente. La mente es un fenómeno grande, abarca el pensamiento conceptual, abarca los patrones emotivos y los sentimientos.

Hay que comprender esto: las emociones están en la cabeza, pero la consciencia no. De hecho, ¡vuestra cabeza esta en la consciencia! La consciencia es vasta, infinita. Las emociones, los deseos, las ambiciones, están en vuestra cabeza; se marchitarán. Pero incluso cuando vuestra cabeza se haya desvanecido completamente y desaparecido en la tierra, la consciencia no desaparecerá. La consciencia no está contenida en vosotros, sino os contiene, es más grande que vosotros.

Es absolutamente cierto: vuestras emociones, sentimientos, pensamientos… toda la parafernalia de la mente, procede del exterior, está manipulada por el exterior. Eso ha quedado más claro científicamente. Pero incluso sin la investigación científica, durante miles de años los místicos han afirmado exactamente lo mismo… Que todas estas cosas con la que está llena la mente no son vosotros. Vosotros estáis más allá de ellas. Se os identifica con ellas, y ese es el único pecado.

La mente es una división que piensa. Y el corazón es otra división de la misma mente que siente.

Sentir y pensar, pensamientos y emociones… pero ser testigo está separado de los dos. Si estáis pensando, el observador observa… un pensamiento pasa, u os sentís enfadados… el testigo sigue observando. Una emoción pasa, del mismo modo que pasan las nubes, que veis. No sois ni lo bueno ni lo malo. No sois ni lo agradable ni lo desagradable. No sois ni el pensamiento ni las emociones. No sois ni la mente ni el corazón.

El amor siempre pone nervioso. Existen motivos para ello. Procede del inconsciente y todas las capacidades de las personas se hallan en el consciente: todas las destrezas y todo el conocimiento se encuentra en el consciente. El amor procede del inconsciente y no sabéis cómo enfrentaros a él ni qué hacer con él, lo cual resulta excesivo. El inconsciente es nueve veces más grande que el consciente, de modo que cualquier cosa que salga de él es abrumadora. Por eso es por lo que la gente le tiene miedo a las emociones, a los sentimientos. Los contienen por miedo a que vayan a crear caos; y lo crean, ¡pero el caos es hermoso!

Existe necesidad de orden y también de caos. Cuando el orden es necesario, usadlo, emplead la mente consciente; cuando se necesite el caos, utilizad el inconsciente y dejad que el caos se manifieste.

Una persona completa, total, es aquella capaz de emplear ambos, que no permite que el consciente ejerza interferencia alguna sobre el inconsciente, ni al revés.

Creemos en la vida en su totalidad, en sus días, en sus noches, en los días soleados y en los nublados. Creemos que todo en la vida se puede disfrutar. Solo necesitáis un poco más de percepción, más consciencia de lo que sucede. No sois vuestra mente, no sois vuestro cuerpo. En alguna parte dentro de -vosotros hay un testigo que puede continuar mirando a la mente, a las emociones, a las reacciones fisiológicas. Ese testigo sois vosotros. Y ese testigo es capaz de disfrutar de todo, una vez que os centráis allí.

Vuestra mente siente desdicha, sufrimiento; siente todo tipo de emociones, vínculos, deseos y anhelos, pero todo es proyección de la mente. Detrás de la mente está vuestro verdadero yo que nunca ha ido a ninguna parte. Siempre está aquí y aquí. Si estáis enfadados, estadlo y no juzguéis si es bueno o malo. Y esta es la diferencia entre las emociones negativas y positivas: Si cobráis consciencia de una emoción específica, y por ello la emoción se desvanece, es negativa. Si al cobrar dicha consciencia entonces os convertís en la emoción, si esta se extiende y, se convierte en vuestro ser, es positiva.

La consciencia trabaja de forma diferente en ambos casos. Si se trata de una emoción venenosa, quedáis aliviados de ella a través de la percepción. Si es buena, feliz, estática, os volvéis uno con ella. La percepción la profundiza.

Por ello para mí este es el criterio:

Si algo se profundiza mediante vuestra percepción, es algo bueno. Si la percepción lo disuelve, es algo malo. Aquello incapaz de permanecer en la consciencia es pecado, y, lo que crece en la consciencia es virtud. La virtud y el pecado no son conceptos sociales, son realizaciones interiores; os digo que incluso las emociones negativas son buenas, si son reales; y si son reales, poco a poco su misma realidad las transforma. Se vuelven más y más positivas, y llega un momento en que todo lo positivo y lo negativo desaparece.

Simplemente permanecéis auténticos: no sabéis lo que es bueno ni lo que es malo, no sabéis lo que es positivo y lo que es negativo. Simplemente sois, auténticos. Esta autenticidad os brindará un vislumbre de lo que es real.

Solo lo real puede conocer a lo real, solo lo verdadero puede conocer la verdad, lo auténtico puede conocer lo auténtico que os rodea.

OSHO

1º -LIBRES DEL MIEDO, LOS CELOS Y LA IRA-

CÓMO SE ALIMENTA DEL DRAMA EL CUERPO DEL DOLOR

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Un niño experimenta un sufrimiento casi insoportable cuando se ve obligado a presenciar la violencia emocional de los cuerpos del dolor de sus padres. Sin embargo, ese es el destino de millones de niños del mundo entero, la pesadilla de su diario vivir. También es una de las formas de transmitir el cuerpo del dolor de generación en generación.

Cuando tenemos personas a nuestro alrededor, especialmente el cónyuge o un familiar cercano, el cuerpo del dolor busca provocarlas para poder alimentarse del drama que seguramente sobrevendrá. A los cuerpos del dolor les encantan las relaciones íntimas y las familias porque es a través de ellas que obtienen mayor alimento.

Es difícil resistirse cuando otro cuerpo del dolor está decidido a provocar una reacción en nosotros. Conoce instintivamente nuestros puntos más vulnerables. Si su primer intento no prospera, ensayará una y otra vez. Es emoción pura a la caza de más emociones. El cuerpo del dolor de la otra persona desea despertar el nuestro para que los dos puedan alimentarse mutuamente.

Muchas relaciones pasan por episodios violentos y destructivos montados por el cuerpo del dolor a intervalos periódicos. Un niño experimenta un sufrimiento casi insoportable cuando se ve obligado a presenciar la violencia emocional de los cuerpos del dolor de sus padres. Sin embargo, ese es el destino de millones de niños del mundo entero, la pesadilla de su diario vivir. También es una de las formas de transmitir el cuerpo del dolor de generación en generación. Después de cada episodio, los padres se reconcilian y hay un intervalo de paz relativa, en la medida en que el ego lo permite.

El consumo excesivo de alcohol suele activar el cuerpo del dolor, especialmente en los hombres, pero también en las mujeres. En estado de ebriedad, la persona sufre un cambio completo de personalidad cuando el cuerpo del dolor asume el control. Una persona profundamente inconsciente cuyo cuerpo del dolor se reabastece periódicamente a través de la violencia física suele dirigir esa violencia contra su cónyuge o sus hijos. Cuando recupera la sobriedad, su arrepentimiento es grande y auténtico y promete seriamente no volver a cometer esos actos de violencia. Sin embargo, la persona que habla y promete no es la entidad agresora, de tal manera que es seguro que vuelva a caer en ese comportamiento una y otra vez, a menos que reconozca el cuerpo del dolor que vive en su interior, opte por estar presente y logre dejar de identificarse con ese cuerpo del dolor. En algunos casos es posible hacerlo con la ayuda de asesoría profesional.

La mayoría de los cuerpos del dolor buscan infligir sufrimiento y ser a la vez víctimas de él, pero algunos son principalmente victimarios o víctimas. En cualquiera de los dos casos, se alimentan de la violencia, sea ésta física o emocional. Algunas parejas que creen estar enamoradas en realidad se sienten atraídas porque sus respectivos cuerpos del dolor se complementan. Algunas veces, los papeles de víctima y victimario quedan claramente asignados desde su primer encuentro. Algunos matrimonios, en lugar de hacerse en el cielo se hacen en el infierno.

Quien haya tenido un gato sabe que, incluso mientras duerme, el gato parece saber lo que sucede a su alrededor porque al más mínimo ruido dirige las orejas hacia el lugar de donde vino y abre ligeramente los ojos. Los cuerpos del dolor son iguales. En un determinado nivel continúan despiertos, listos a entrar en acción cuando se les presente el motivo apropiado.

En las relaciones íntimas, los cuerpos del dolor son lo suficientemente sagaces para mantener un bajo perfil mientras se inicia la vida en pareja y ojalá después de firmado el contrato en virtud del cual se crea el compromiso de vivir juntos durante el resto de la vida. No nos casamos con un esposo o una esposa sino también con los dos cuerpos del dolor. Puede ser verdaderamente desconcertante reconocer, al cabo de poco tiempo de vivir juntos o después de la luna de miel, que un buen día nuestra pareja experimenta un cambio radical de personalidad. Usa un tono de voz duro o estridente para acusarnos o culparnos, o nos grita probablemente a causa de un asunto relativamente trivial o se retrae por completo. “¿Qué te pasa?” preguntamos. “Nada”, responde. Pero la energía intensamente hostil que emana de ella parece decir, “Todo anda mal”. Cuando la miramos a los ojos, estos ya no brillan. Es como si un velo espeso hubiera descendido y que ese ser a quien conocemos y amamos y que solía brillar a través de su ego, estuviera completamente oculto. Es como si estuviéramos frente a un perfecto extraño en cuyos ojos vemos odio, hostilidad, amargura o ira. Cuando nos hablan, no es la voz de nuestro cónyuge o nuestra pareja, sino el cuerpo del dolor que habla a través de ellos. Lo que dicen no es más que la versión distorsionada de la realidad que nos ofrece el cuerpo del dolor, una realidad completamente distorsionada por el miedo, la hostilidad, la ira y el deseo de infligir y recibir más dolor.Eckhart Tolle

En esos momentos nos preguntamos si ése es el verdadero rostro de nuestra pareja, el cual no habíamos visto antes, y si cometimos un grave error al elegir a esa persona. Claro está que no es su verdadero rostro, sino el cuerpo del dolor que ha tomado posesión de ella transitoriamente. Sería difícil encontrar una pareja que no cargue con un cuerpo del dolor, pero quizás sería prudente elegir a alguien cuyo cuerpo del dolor no sea tan denso.

ECKHART TOLLE

EL SECRETO DE LA FELICIDAD

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“Algo debe suceder en mi vida para que yo pueda alcanzar la paz (la felicidad, la realización, etcétera). Y resiento que no haya sucedido todavía. Quizás con mi resentimiento logre que suceda finalmente”.

“Algo sucedió en el pasado que no debió suceder y lo resien­to. Si eso no hubiera sucedido, tendría paz ahora”.

“Me está sucediendo algo que no debería sucederme y me está impidiendo tener paz”.

Muchas veces, las creencias inconscientes apuntan a una persona, de manera que la palabra “suceder” se reemplaza por “hacer”.

“Deberías hacer esto o aquello para que yo pueda tener paz. Y resiento que no lo hayas hecho. Quizás con mi resentimien­to logre que lo hagas”.

“Algo que tú (o yo) hicimos, dijimos o dejamos de hacer en el pasado me está impidiendo tener paz”.

“Lo que haces o no haces ahora me está impidiendo tener paz”.

Eckhart Tolle

Eckhart Tolle

Todas las citas anteriores son supuestos que no se han examinado y que confundimos con la realidad. Son historias creadas por el ego para convencernos de que no podemos estar en paz en el presente y tampoco ser nosotros mismos. Estar en paz y ser quienes somos es lo mismo. El ego dice: quizás en un futuro podré tener paz si tal o cual cosa sucede o si obtengo aquello o me convierto en lo de más allá. También dice: no podré estar en paz jamás a causa de algo que sucedió en el pasado. En general, todo el mundo cuenta la misma historia, “por qué no puedo tener paz ahora”. El ego no sabe que nuestra única oportunidad para estar en paz es ahora. O quizás sí lo sabe pero teme que lo averigüemos. Después de todo, la paz representa la aniquilación del ego.

¿Cómo podemos alcanzar la paz ahora? Haciendo la paz con el momento presente. El momento presente es el campo en el cual transcurre el juego de la vida. No puede jugarse en ningún otro lugar. Una vez hecha la paz con el momento presente, podemos ver lo que sucede, lo que podemos hacer o lo que optamos por hacer, o más bien, lo que la vida hace a través de nosotros. Hay cuatro palabras en las cuales se encierra el secreto del arte de vivir, el secreto del éxito y la felicidad: uno con la vida. Ser uno con la vida significa ser Uno con el Ahora. Entonces nos damos cuenta de que no vivimos la vida, sino que ésta nos vive. La vida es la bailarina y nosotros somos la danza.

Al ego le encanta estar resentido con la realidad. ¿Qué es la realidad? Cualquier cosa que es. Buda la denominó tatata, el tal o cual de la vida, es decir, nada más que el tal o cual de este momento. Oponerse a ese tal o cual es una de las principales características del ego. Esa oposición crea la negatividad de la cual se alimenta el ego, la infelicidad que tanto le gusta. De esta manera sufrimos y hacemos sufrir a los demás sin siquiera saberlo, sin darnos cuenta de que estamos creando el infierno en la tierra. Crear sufrimiento sin reconocerlo es la esencia de la vida inconsciente y es estar completamente bajo el control del ego. La incapacidad del ego para reconocerse y ver lo que hace es verdaderamente aterradora e increíble. El ego hace exactamente lo que condena en los demás y ni siquiera se da cuenta. Cuando se lo señala, recurre a la negación, la ira, los argumentos y las justificaciones que distorsionan los hechos. Y todo el mundo lo hace, las personas, las empresas y los gobiernos. Cuando todo lo demás falla, el ego recurre a los gritos y hasta a la violencia física. ¡Que manden al ejército! Es entonces cuando reconocemos la sabiduría de las palabras de Jesús en la cruz: “Perdónalos porque no saben lo que hacen”.

Para poner fin a la desgracia que se ha cernido sobre la condición humana durante miles de años, debemos comenzar con nosotros mismos y asumir la responsabilidad por nuestro estado interior en todo momento. Eso significa que debe ser ahora mismo. Pregúntese si hay negatividad en su interior en este mismo momento. Entonces preste atención a sus pensamientos y también a sus emociones. Esté alerta a esa infelicidad latente a la cual me referí anteriormente, en cualquiera de sus formas: descontento, nerviosismo, hastío, etcétera. Esté alerta a los pensamientos que aparentemente justifican o explican esa infelicidad pero que en realidad son los causantes de la misma. Tan pronto como tome conciencia de un estado negativo en su interior no piense que ha fallado. Significa que ha tenido éxito. Mientras no hay esa conciencia, prevalece la identificación con los estados interiores, y esa identificación es el ego. Con la conciencia se suspende la identificación con los pensamientos, las emociones y las reacciones. Este estado no debe confundirse con la negación. Al reconocerse los pensamientos, las emociones y las reacciones, se suspende automáticamente esa identificación. Entonces cambia nuestro sentido de lo que somos, nuestra sensación de ser: antes éramos pensamientos, emociones y reacciones; ahora somos conciencia, la Presencia consciente que observa esos estados.

“Un día me liberaré del ego”. ¿Quién habla? El ego. Liberarse del ego realmente no representa un gran esfuerzo. Lo único que se necesita es tomar conciencia de los pensamientos y las emociones en el mismo momento en el que suceden. No se trata realmente de “hacer”, sino de “ver”. En ese sentido, es cierto que no hay nada que podamos hacer para liberarnos del ego. Cuando se produce el cambio de pasar de pensar a observar, entra a operar en nuestras vidas una inteligencia muy superior a la astucia del ego. Las emociones y hasta los pensamientos se despersonalizan a través de la conciencia. Reconocemos su naturaleza impersonal. Dejan de estar cargados del “yo”. Son solamente emociones y pensamientos humanos. Toda la historia personal, la cual no es más que un cuento, un paquete de pensamientos y emociones, pasa a ocupar un lugar secundario y deja de ocupar el primer lugar en la conciencia. Deja de ser la base de nuestro sentido de identidad. Pasamos a ser la luz de la Presencia, la conciencia profunda que antecede a los pensamientos y las emociones.

ECKHART TOLLE

Thalia – Amore Mío (Letra / Lyric Video)

EMOCIÓN: LA REACCIÓN DEL CUERPO A LA MENTE

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ADQUIERE EL HÁBITO DE PREGUNTARTE: ¿Qué está pasando dentro de mí en este momento?

La mente, tal como yo uso la palabra, no es únicamente el pensamiento. Incluye también las emociones y las pautas de reacción inconscientes, tanto mentales como emocionales. La emoción surge en el punto donde cuerpo y mente se encuentran. Es la reacción del cuerpo a la mente o, dicho de otra forma, el reflejo de la mente en el cuerpo.

Cuanto más te identificas con el pensamiento, con lo que te gusta o disgusta, con tus juicios e interpretaciones, es decir, cuanto menos presente estás como conciencia observante, más fuerte es la carga de energía emocional, seas consciente de ella o no. Si no puedes sentir tus emociones, si estás desconectado de ellas, acabarás sintiéndolas a un nivel puramente físico, como un problema o síntoma físico.

Si TE ES DIFÍCIL SENTIR TUS EMOCIONES, empieza por enfocar la atención en el campo energético interno de tu cuerpo. Siente el cuerpo desde dentro. Así estarás en contacto con tus emociones.

Si realmente quieres conocer tu mente, el cuerpo siempre te dará un reflejo fiel; por tanto, observa la emoción o, más bien, siéntela en tu cuerpo. Si existe un conflicto aparente entre ambos, el pensamiento es el que miente y la emoción dice la verdad. No la verdad última de tu identidad real, sino la verdad relativa de tu estado mental en ese momento.

Es posible que aún no puedas hacer consciente la actividad de tu mente inconsciente en forma de pensamientos, pero siempre se reflejará  en el cuerpo como una emoción, de la que sí puedes tomar conciencia.

Observar una emoción es básicamente igual que escuchar u observar un pensamiento, tal como he descrito el proceso anteriormente. La única diferencia es que, mientras el pensamiento está en tu cabeza, la emoción tiene un fuerte componente físico, de modo que se siente principalmente en el cuerpo. Puedes dejar que la emoción esté ahí sin ser controlado por ella. Ya no eres la emoción; eres el observador, la presencia que mira.

Si practicas así, todo lo que es inconsciente en ti saldrá a la luz de la conciencia.

ADQUIERE EL HÁBITO DE PREGUNTARTE: ¿Qué está pasando dentro de mí en este momento? Esa pregunta te orientará en la dirección correcta. Pero no analices, simplemente observa. Enfoca tu atención hacia dentro. Siente la energía de la emoción.

Si no hay ninguna emoción presente, lleva la atención más profundamente al campo energético de tu cuerpo. Es el pasadizo hacia el Ser.

Eckhart Tolle

Avenged Sevenfold – Dear God

Santiago Fernandez  -Creo que no hay canción que describa mejor el sentimiento de cualquier músico al alejarse de su familia, por tener que ir a una gira. Excelente canción.

dimason45  -simplemente hermosa la cancion muy triste a la vez.

fabiolanirvana  -Matt Shadows ídolo !!! Grande Avenged Sevenfold, gracias por traducir saludos desde Chile.

Siento que siempre estoy en una montaña-rusa de sentimientos. ¿Cómo bajarse de ella?

konchilis___sEn una Montaña-Rusa Emocional

  Siento que siempre estoy en una montaña-rusa de sentimientos. ¿Cómo bajarse de ella? He intentado sólo observarlos todos, pero tan pronto como uno se ha ido ¡surge algo más!

Vive cada emoción que sientas. Eres tú.

Odioso, feo, indigno… lo que sea, estate realmente en ello. Primero dale oportunidad a las emociones de llegar totalmente al consciente. En este momento, con tu esfuerzo de estar observando, las estás reprimiendo en el inconsciente. Entonces te involucras en tu trabajo cotidiano y las fuerzas a regresar. Ésa no es la manera de deshacerte de ellas.

Déjalas salir; vívelas, súfrelas. Será difícil y tedioso pero inmensamente recompensante. Una vez que las hayas vivido, las hayas sufrido y las hayas aceptado… que esto eres tú, que tú no te has hecho de este manera así que no necesitas condenarte, que ésta es la forma en que te has encontrado… Una vez que las hayas vivido conscientemente, sin ninguna represión, te sorprenderá que están desapareciendo por sí solas. Su fuerza sobre ti se está volviendo menor; su enganche a tu cuello ya no es tan fuere. Y cuando se estén alejando podrá haber un momento en que puedas empezar a observar.

Una vez que todo entra en la mente consciente se dispersa, y cuando solamente la sombra está allí, ése es el momento de darse cuenta. En este momento creará esquizofrenia; para entonces creará iluminación.

Cuando llega el miedo, ¿qué se le va a hacer?

¿Por qué habrías de pedir hacer algo? Cuándo hay miedo… ¡Estate asustado! ¿Por qué crear una dualidad? Cuando lleguen los momentos de miedo sé temeroso, tiembla de miedo y permite que el miedo tome posesión. ¿Por qué esta investigación constante? ¿Qué se le va a hacer? ¿Acaso no puedes permitir que la vida tome posesión de ti?

Cuando el amor toma posesión, ¿qué se le va a hacer? ¡Sé amoroso! No hagas nada; permite que el amor tome posesión de ti. Cuando llegue el miedo, tiembla como una hoja en un fuerte viento y será hermoso. Cuando se haya ido te sentirás tan sereno y en calma, como cuando pasa una fuerte tormenta y todo se queda en calma y callado después de ella. ¿Por qué estar luchando siempre contra algo?

El miedo llega… es natural, absolutamente natural. Pensar en un hombre que no esté asustado es imposible porque estará muerto. Entonces alguien estará tocando la bocina en el camino y un hombre sin miedo seguirá adelante, no se preocupará. Una serpiente estará en el camino y un hombre sin miedo no se preocupará, seguirá adelante. Un hombre sin miedo será absolutamente absurdo y estúpido.

El miedo es parte de tu inteligencia; no hay nada malo en ello.

El miedo simplemente muestra que hay muerte; y los seres humanos estamos aquí sólo por algunos momentos. Ese temblor dice que no vamos a estar aquí permanentemente, no estamos aquí eternamente; unos cuantos días más y te habrás ido.

De hecho debido al miedo el hombre ha estado en una profunda búsqueda de religión; de otra manera no habría tenido caso. Ningún animal es religioso porque ningún animal tiene miedo.

Ningún animal puede ser religioso porque ningún animal puede estar consciente de la muerte. El hombre está consciente de la muerte. A cada momento la muerte está allí y te rodea por todas partes. En cualquier momento te habrás ido; eso te hace temblar. ¿Por qué estar asustado? ¡Tiembla! Pero de nuevo el ego dice: “No, ¿asustado tú? No, esto no es para ti, esto es para cobardes. Tú eres un hombre valiente.”

No es para cobardes. Permite el miedo. Solamente una cosa debe ser entendida: cuando permitas el miedo y tiembles, obsérvalo, gózalo, y en ese observar, lo trascenderás. Verás que el cuerpo está temblando, verás que la mente está temblando pero llegarás a sentir un punto dentro de ti, un centro profundo que permanece sin ser afectado. La tormenta pasa, pero profundo en alguna parte dentro de ti hay un centro que está intacto: el centro del ciclón.

Permite el miedo, no luches contra él. Observa qué está sucediendo. Continúa observando. A medida que tu ojo que observa llegue a ser más penetrante e intenso, el cuerpo estará temblando, la mente estará temblando… profundo dentro de ti habrá consciencia, que simplemente es un testigo, que sólo observa. Permanece intacto, como una flor de loto en el agua. Solamente cuando alcances eso, alcanzarás la ausencia de miedo.

Pero esa ausencia de miedo no es no sentir miedo. Esa ausencia de miedo no es valentía. Esa ausencia de miedo es darte cuenta de que eres dos; una parte de ti morirá y una parte de ti es eterna. Esa parte que va a morir permanecerá siempre asustada. Y la parte que no va a morir, que es inmortal… para ella no tiene sentido estar asustado. Entonces existe una profunda armonía.

Tú puedes utilizar el miedo para la meditación. Utiliza todo lo que tengas para la meditación de modo que vayas más allá.

OSHO

Lo que yo me propongo es llevarte más allá del sufrimiento. No hay necesidad de adaptarse al sufrimiento: existe la posibilidad de librarse por completo de él

Las raíces del sufrimiento

El sufrimiento es un estado de inconsciencia. Somos desgraciados porque no somos conscientes de lo que estamos haciendo de lo que estamos pensando, de lo que estamos sintiendo… y por eso nos contradecimos continuamente, a cada momento. La acción va en una dirección, el pensamiento en otra, el sentimiento está en otra parte. Nos vamos haciendo pedazos, cada vez estamos más fragmentados. Eso es el sufrimiento: perdemos integración, perdemos unidad. Perdemos por completo el centro, somos una simple periferia.

Y naturalmente, una vida que no sea armoniosa está condenada a ser miserable, trágica, una carga que hay que llevar como se pueda, un sufrimiento. Lo máximo que uno puede hacer es conseguir que este sufrimiento sea menos doloroso. Y existen mil y una clases de quita dolores.

No solo están las drogas y el alcohol: la religión también se ha utilizado a modo de opio. Deja a las personas drogadas. Y naturalmente, todas las religiones están en contra de las drogas, porque ellas mismas se dedican al mismo negocio; están en contra de los competidores. Si la gente toma opio, puede que deje de ser religiosa; puede que ya no tenga necesidad de ser religiosa. Si ya han encontrado el opio, ¿por qué tendrían que molestarse con la religión? Y el opio es más barato, exige menos compromiso. Si la gente toma marihuana, LSD y otras drogas más sofisticadas, es natural que no sea religiosa, porque la religión es una droga muy primitiva. Por eso todas las religiones están contra las drogas.

La gente vive sumida en el sufrimiento. Solo existen dos maneras de salir de él: la primera consiste en convertirse en meditador: alerta, despierto, consciente… y eso es algo muy difícil. Se necesita coraje. La manera más barata consiste en encontrar algo que te pueda dejar aún más inconsciente de lo que ya estás, para que no puedas sentir el sufrimiento. Encuentra algo que te deje totalmente insensible, algo que te intoxique, algún anestésico que te deje tan inconsciente que puedas escapar a esa inconsciencia y olvidar todas tus ansiedades, angustias y sin sentidos.

La segunda manera no es la verdadera. La segunda manera solo hace que tu sufrimiento resulte un poco más confortable, un poco más soportable, un poco más cómodo. Pero no ayuda, no te transforma. La única transformación llega por la vía de la meditación, porque la meditación es el único método que te hace consciente. Para mí, la meditación es la única religión verdadera. Todo lo demás es un engañabobos. Y existen diferentes marcas de opio: cristianismo, hinduismo, islamismo, jainismo, budismo… pero son solo diferentes marcas. El recipiente es distinto, pero el contenido es el mismo: todas te ayudan de algún modo a adaptarte a tu sufrimiento.

Lo que yo me propongo es llevarte más allá del sufrimiento. No hay necesidad de adaptarse al sufrimiento: existe la posibilidad de librarse por completo de él. Pero el camino es un poco difícil; el camino es un desafío.

Tienes que hacerte consciente de tu cuerpo y de lo que haces con él…

Un día, Buda estaba pronunciando su discurso matutino y el rey había acudido a escucharle. Estaba sentado enfrente de Buda y no paraba de mover el dedo gordo del pie. Buda dejó de hablar y miró el dedo del pie del rey.  Como es natural, cuando Buda miró su dedo, el rey dejó de moverlo. Buda empezó a hablar de nuevo, y el rey empezó otra vez a mover el dedo gordo del pie. Entonces Buda le preguntó:

-¿Por qué haces eso?

El rey respondió:

-Solo cuando dejaste de hablar y me miraste el dedo me di cuenta de lo que estaba haciendo. No era nada consciente de lo que hacía.

-Es tu dedo y no eres consciente -dijo Buda-. Entonces, podrías llegar a matar a una persona sin ser consciente de ello. Y exactamente de esa manera se ha matado a gente y el homicida no ha sido consciente. Muchos homicidas han negado en los tribunales haber matado a alguien. Al principio se pensaba que simplemente mentían, pero recientemente se ha descubierto que no estaban mintiendo, que lo hicieron en estado de inconsciencia. En aquel momento estaban tan rabiosos, tan enfurecidos, que fueron poseídos por su furia. Y cuando estás furioso, tu cuerpo segrega ciertas toxinas y tu sangre se intoxica. Estar enfurecido es estar en un estado de locura temporal. Y la persona se olvidará por completo de lo que hizo, porque no era consciente de lo que hacía. Y así es como la gente se enamora, mata a otros, se suicida, hace todas esas cosas.

El primer paso hacia la conciencia es prestarle mucha atención a tu cuerpo. Poco a poco, uno se va poniendo en estado de alerta ante cada gesto y cada movimiento. Ya medida que te vas haciendo consciente, empieza a ocurrir un milagro: dejas de hacer muchas cosas que antes hacías. Tu cuerpo se encuentra más relajado, tu cuerpo está más entonado, una profunda paz empieza a prevalecer incluso en tu cuerpo, una música sutil vibra en tu cuerpo.

Después, empiezas a hacerte consciente de tus pensamientos; hay que hacer lo mismo con los sentimientos. Son más sutiles que el cuerpo y por supuesto, también más peligrosos. Y cuando te hagas consciente de tus pensamientos, te sorprenderá lo que ocurre en tu interior. Si pones por escrito lo que está ocurriendo en cualquier momento, te llevarás una gran sorpresa. No te lo vas a creer « ¿Esto es lo que está ocurriendo dentro de mí?» Sigue escribiendo durante solo diez minutos. Cierra las puertas con llave y cierra también las ventanas para que nadie pueda entrar, para que puedas ser completamente sincero y enciende el fuego para poder tirar al fuego lo que escribas; así nadie lo sabrá aparte de ti. Y después sé absolutamente sincero; ponte a escribir lo que está pasando dentro de la mente. No lo interpretes, no lo alteres, no lo edites. Limítate a ponerlo en el papel sin adornos, tal como es, exactamente como es.

Y al cabo de 10 minutos, léelo. ¡Verás una mente loca por dentro! No somos conscientes de que esa locura fluye constantemente como una corriente subterránea. Afecta a todo lo que tiene importancia en tu vida. Afecta a cualquier cosa que hagas; afecta a todo lo que haces, afecta a todo. ¡Y suma de todo ello va a ser tu vida!

Así pues, este loco debe cambiar. Y el milagro de la conciencia es que no necesitas hacer nada, aparte de hacerte consciente. El fenómeno mismo de observarlo hace que cambie poco a poco, el loco va desapareciendo. Poco a poco, los pensamientos empiezan a ajustarse a cierta pauta. Su caos desaparece, se van convirtiendo en algo más parecido a un cosmos. Y una vez más, una profunda paz lo domina todo.

Y cuando tu cuerpo y tu mente estén en paz, verás que están sintonizados uno con otro, que existe un puente. Ahora ya no corren en diferentes direcciones, ya no cabalgan en diferentes caballos. Por primera vez hay acuerdo, y ese acuerdo constituye una ayuda inmensa para trabajar el tercer paso: hacerte consciente de tus sentimientos, emociones, estados humor. Esta es la capa más sutil y más difícil, pero si puedes ser consciente de los pensamientos solo tienes que dar un paso más. Se necesita una conciencia un poco más intensa para empezar a meditar sobre tus estados de humor, tus emociones, tus sentimientos.

En cuanto eres consciente de estas tres cosas, todas se unen en un único fenómeno. Y cuando estas tres cosas sean una sola, funcionando perfectamente al unísono, canturreando juntas, cuando puedas sentir la música de las tres -se han convertido en una orquesta-, ocurre la cuarta. Lo que tú no puedes hacer ocurre por sí solo, es un regalo de la totalidad. Es una recompensa para los que han hecho estas tres cosas.

Y la cuarta cosa es la conciencia definitiva que lo despierta a uno. Uno se hace consciente de la propia conciencia, esa es la cuarta cosa.- Eso te convierte en un buda, un ser despierto. Y solo en ese despertar llega uno a conocer lo que es la bienaventuranza. El cuerpo conoce el placer, la mente conoce la felicidad, el corazón conoce la alegría, la cuarta cosa conoce la bienaventuranza. La bienaventuranza es el objetivo, y la conciencia es el camino que lleva a ella.

OSHO