Maestro, ¿Me das tu bendición para casarme con mi Amada?

¿Por qué estás en contra del matrimonio?

Sé que estás en contra del matrimonio, pero aún así me quiero casar. ¿Me podrías dar tu bendición?

Medita sobre la máxima de Murphy: A un tonto pronto se le acaba su calma.

Medita sobre ello: A un tonto pronto se le acaba su calma. Eso es en lo que el matrimonio se va a convertir. Sólo los tontos piensan en términos legales, por lo demás, el amor basta y sobra. Y yo no estoy en contra del matrimonio – estoy a favor del amor. Eso no es posible. El amor puede convertirse en matrimonio. Tienes que trabajar muy conscientemente para transformar tu amor en un matrimonio.

Comúnmente, las personas destruyen su amor. Hacen todo por destruirlo y luego sufren. Y siguen diciendo: “¿Qué es lo que salió mal?”. Ellos lo destruyen – hacen todo por destruirlo. Hay un enorme deseo y anhelo de amor, pero el amor necesita de mucha consciencia. Sólo entonces puede alcanzar su cúspide más alta – y esa cúspide más alta es el matrimonio. No tiene nada que ver con la ley. Es la fusión de dos corazones en la totalidad. Es el funcionamiento de dos personas en sincronía – eso es el matrimonio.

Pero las personas prueban el amor y, como son inconscientes… su anhelo está bien, pero su amor está lleno de celos, lleno de posesividad, lleno de enojo, lleno de rencor. Pronto lo destruyen. De ahí que durante siglos han dependido del matrimonio. Es mejor comenzar con el matrimonio para que la ley te pueda proteger que llegue a destruirse. La sociedad, el gobierno, la corte, el policía, el sacerdote, todos te obligarán a vivir dentro de la institución del matrimonio, y tú serás sólo un esclavo. Si el matrimonio es una institución, vas a ser un esclavo dentro de ella. Sólo los esclavos desean vivir en instituciones. El matrimonio es un fenómeno totalmente diferente: es la cúspide del amor. Entonces está bien.

Yo no estoy en contra del matrimonio – estoy a favor del matrimonio verdadero. Estoy en contra de lo que es falso, pseudo. Pero es un arreglo. Te da una cierta seguridad, ocupación. Te mantiene comprometido. Aparte de eso, no te enriquece en lo absoluto, no te nutre. Así que si quieres casarte de acuerdo conmigo, sólo entonces te puedo dar mi bendición. Aprende a amar, y suelta todo lo que está en contra del amor. Es una tarea cuesta arriba. Es el arte más grande en la existencia, ser capaz de amar. Uno necesita mucho refinamiento, una gran cultura interior, mucha meditación, para poder ver de inmediato cómo seguimos destruyendo.

Si puedes evitar ser destructivo, si te puedes volver creativo en tu relación; si la apoyas, la nutres; si eres capaz de sentir compasión por la otra persona, no sólo pasión… La pasión por sí sola no puede sostener el amor; se necesita la compasión. Si eres capaz de ser compasivo hacia el otro; si eres capaz de aceptar sus limitaciones, sus imperfecciones; si eres capaz de aceptarlo tal y como él o ella es, y aún así amarlo – entonces un día el matrimonio sucede. Eso puede llevar años. Te puede llevar la vida entera.

Puedes tener mi bendición, pero para un matrimonio legal no necesitas tener mi bendición – y mi bendición tampoco será de ayuda alguna. Y ¡cuidado! Antes de que te adentres en ello, piénsalo dos veces.

¡Sólo mantente un poco alerta en el paso que vas a dar! Mi bendición no va a ayudar. El matrimonio es una trampa y tu esposa, tarde o temprano, encontrará un pájaro gobble.

La señora Moskowitz adoraba el caldo de pollo. Una tarde lo estaba saboreando cuando tres amigos de su esposo entraron. “Señora Moskowitz”, dijo el portavoz, “estamos aquí para decirle que su esposo, Izzy, ha muerto en un accidente automovilístico”. La señora Moskowitz continuó tomando su sopa. Una vez más se lo dijeron. Tampoco reaccionó. “Mire”, le dijo el interlocutor intrigado, “¡le estamos diciendo que su esposo ha muerto!” Ella continuó tomando su sopa. “Caballeros”, les dijo entre un bocado y otro, “dentro de un momento, en cuanto termine con mi caldo de pollo, ¡van a escuchar mis chillidos!”

El matrimonio no es amor; es alguna otra cosa.

Una mujer estaba gimiendo frente a la tumba de su esposo: “Oh, Joseph, hace cuatro años que te fuiste, pero ¡aún te extraño!” En ese momento Grossberg pasaba por ahí y vio a la mujer llorando. “Discúlpeme”, le dijo, “¿a quién le está llorando?” “A mi esposo”, ella le respondió. “¡Lo extraño tanto!” Grossberg miró la lápida y entonces le dijo: “¿A su esposo? Pero la lápida dice: ’A la sagrada memoria de Golda Kreps’ ”. “Oh, sí, él lo puso todo a mi nombre”.

Así que ¡estate un poco alerta antes de que quedes atrapado! El matrimonio es una trampa: quedarás atrapado por la mujer y la mujer quedará atrapada por ti. Es una trampa mutua. Y entonces tienen permiso de torturarse el uno al otro legalmente para siempre. Y particularmente en este país, ¡no sólo durante esta vida sino para la eternidad! El divorcio no está permitido ni siquiera después de la muerte. En la próxima vida tendrás a la misma mujer, ¡recuérdalo!

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Si amas, tarde o temprano la persona te sucederá, debido a un corazón que ama, tarde o temprano, viene un corazón que ama – siempre sucede. Encontrarás a la persona correcta

Cada vez que hablas de nuestros fracasos, usualmente mencionas la rabia, el sexo y los celos. La rabia y el sexo parecen bastante directos, pero hay algo de confusión acerca de que son exactamente los celos, y es más difícil llegar al centro. ¿Nos podrías hablar acerca de los celos?

Sí, menciono más la rabia, el sexo y menos los celos, porque los celos no son algo primario. Es algo secundario, es una parte secundaria del sexo.

Cada vez que tienes un impulso sexual en tu mente, un acontecimiento sexual en tu ser, cada vez que te sientes atraído y relacionado sexualmente con alguien, entran los celos porque no estás enamorado. Si estás enamorado, los celos nunca entran.

Intenta entender la totalidad. Cada vez que estás relacionado sexualmente tienes miedo, porque el sexo realmente no es una relación, es una explotación. Si estás unido a una mujer o un hombre sexualmente, siempre tienes miedo de que esta mujer pueda irse con alguien más, este hombre pueda moverse hacia alguien más. No existe una relación realmente, es sólo explotación mutua. Tú estás explotando al otro, pero no amas y lo sabes, así que tienes miedo.

Este miedo se convierte en celos así que tú no puedes permitir cosas, tú vigilarás; harás todos los arreglos de seguridad de manera que este hombre no pueda mirar a ninguna otra mujer. Incluso mirar será una señal de peligro. Este hombre no debe hablar con otra mujer porque habla…. y tú sientes miedo de que se pueda ir. Por lo tanto cerrarás todos los caminos, todos los senderos que tenga este hombre para ir donde otra mujer, que tenga esta mujer de ir hacia otro hombre; cerrarás todas las vías, todas las puertas.

Pero surge un problema. Cuando todas las puertas están cerradas, el hombre se convierte en muerto, la mujer se convierte en muerto, un prisionero, un esclavo y tú no puedes amar a algo muerto. Tú no puedes amar a alguien que no está libre porque el amor es hermoso sólo cuando es dado libremente, cuando no está tomado y no es demandado a la fuerza.

Primero haces arreglos con respecto a la seguridad, luego la persona se convierte en muerto, se convierte en un objeto. Un amado puede ser una persona, una esposa se convierte en un objeto; un amado puede ser una persona, un esposo se convierte en un objeto que hay que guardar, poseer, controlar. Pero mientras más controlas, más estás matando, porque se pierde la libertad. Y la otra persona puede estar allí por otras razones, pero no por amor, porque ¿cómo vas a amar a una persona que te posee? Parece un enemigo.

El sexo crea celos pero es algo secundario. Así que no es una cuestión de cómo soltar los celos; no los puedes soltar porque no puedes soltar el sexo. El asunto es cómo transformar el sexo en amor, entonces desaparecen los celos.

Si amas a una persona, el amor mismo es garantía suficiente, el amor mismo es seguridad suficiente. Si amas a una persona, sabes que no puede ir a nadie más. Y si va, va; no se puede hacer nada. ¿Qué puedes hacer? Puedes matar a la persona, pero una persona muerta no será de mucha utilidad.

Cuando amas a una persona confías en que no puede ir hacia nadie más. Si va, no hay amor y no se puede hacer nada. El amor trae este entendimiento. No existen los celos.

Por lo tanto si hay celos, tienes que saber bien que no hay amor. Estás jugando un juego, estás escondiendo sexo detrás del amor. El amor es sólo una palabra pintada, la realidad es sexo.

En India, ya que no se permite mucho el amor, no se permite del todo – se arreglan los matrimonios – existen celos tremendos. Un esposo siempre tiene miedo. Nunca ha amado así que sabe – y la esposa siempre tiene miedo porque nunca ha amado, así que sabe – que éste ha sido un arreglo. Los padres arreglaron, los astrólogos arreglaron, la sociedad arregló; la esposa y el esposo nunca lo pidieron. En muchos casos nunca conocieron al otro, nunca se vieron. Así que existe miedo. La esposa tiene miedo, el esposo tiene miedo y ambos están espiándose. Se pierde la posibilidad misma.

¿Cómo puede crecer el amor con el miedo? No pueden coexistir, pero esa coexistencia también es no vivir juntos; ellos sólo se toleran, ellos de alguna forma siguen adelante juntos. Es sólo útil y fuera de la utilidad puedes manejar, pero el éxtasis no es posible. No puedes celebrarlo, no puede llegar a ser festivo; será una carga.

Por lo tanto un esposo está muerto antes de la muerte y una esposa está muerta antes de la muerte. Son dos personas muertas tomando revancha una de la otra, porque cada una piensa que uno ha matado al otro. Vengarse, rabia, celos – todo llega a ser tan feo.

Pero en el Occidente un tipo diferente de fenómeno está sucediendo que es lo mismo pero en el otro extremo. Soltaron los matrimonios arreglados y está bien, no valía la pena mantener esa institución, pero al soltarla, no se ha llegado al amor, sólo el sexo ha llegado a ser libre. Y cuando el sexo es libre siempre tienes miedo, porque siempre es un arreglo temporal. Estás con esta chica esta noche, mañana ella estará con alguien más y ayer estuvo con alguien distinto. Ayer la chica estaba con alguien más, mañana nuevamente estará con alguien más; sólo esta noche está contigo.

¿Cómo puede ser esto muy íntimo y profundo? Sólo puede ser un encuentro de las superficies. No puedes penetrar en el otro porque la penetración necesita condimento, necesita tiempo, necesita profundidad, intimidad, vivir juntos, estar juntos. Se necesita un largo tiempo, luego se abre la profundidad – las profundidades se hablan entre sí….

Esto es sólo conocimiento. Puede no ser incluso conocimiento – en el Occidente puedes conocer a una mujer en el tren y hacer el amor y a media noche la sueltas en alguna estación. Ella nunca se molesta puede nunca verte nuevamente; puede incluso haber preguntado tu nombre.

Si el sexo se convierte en algo tan trivial – sólo un asunto de cuerpos donde las superficies se encuentran y se separan – tu profundidad permanece sin ser tocada. Estás nuevamente perdiendo algo – algo grande, algo muy misterioso – porque llegas a ser consciente de tu propia profundidad sólo cuando alguien más lo toca. Sólo a través del otro llegas a ser consciente de tu ser interno; sólo en la relación profunda el amor de alguien resuena en ti y trae profundidad a tu ser. Sólo a través de alguien más tú te descubres.

Existen dos formas de conocimiento. Uno es la meditación – sin el otro buscas la profundidad; la otra es el amor – con el otro buscas la profundidad. El se convierte en una raíz para llegar hacia ti mismo. El otro crea un círculo y ambos amantes se ayudan. Mientras más profundo va el amor, más profundo sienten que son ellos; se revelan los seres internos. Pero entonces no hay celos. El amor no puede ser celoso, es imposible. El amor es siempre confiable y si algo sucede que rompe tu confianza, acéptalo; no se puede hacer nada al respecto porque cualquier cosa que hagas destruirá al otro.

La confianza no puede ser forzada; los celos tratan de forzarla. Los celos tratan, te hacen hacer todos los esfuerzos de manera que se pueda mantener la confianza, pero la confianza no es algo que se tenga que mantener. Está allí o no está allí y yo digo que nada se puede hacer al respecto. Si está allí, pasar por ella; si no está allí, mejor separarse. Pero no luches por ella porque estás perdiendo el tiempo, la vida. Si amas a alguien y la profundidad le habla a la profundidad del otro – tienes un encuentro en el ser – está bien, hermoso; si esto no sucede, se separan. Pero no crees conflictos, no luches o pelees con él, porque no se puede lograr a través de la pelea y se pierde tiempo – y no sólo tiempo, tu capacidad se dañará. Puedes comenzar de nuevo con otra persona repitiendo todo el patrón.

Si no hay confianza, sepárate – mientras antes, mejor – así no te destruyes, no te dañas, tu capacidad de amar permanece fresca y puedes amar a alguien más. Este no es el lugar, este no es el hombre, esta no es la mujer para ti. Muévete, pero no destruyas al otro.

La vida es muy corta y las capacidades son muy delicadas. Ellas pueden ser destruidas y una vez dañadas no hay posibilidad de repararlas.

En cuanto al amor, hay mucho por hacer para todos y tan poco tiempo para hacerlo. No gastes tu energía en peleas, celos, conflictos; muévete y muévete en forma amistosa.

Busca en alguna parte la persona que existe y que te amará. No te quedes pegado con alguien que es equivocado, que no es para ti. No te enojes, no hay razón para hacerlo y no trates de forzar la confianza; nadie puede forzarla, nunca sucede. Perderás tiempo, perderás energía y puedes sólo llegar a ser consciente cuando nada se puede hacer. Muévete. Ya sea confía o muévete.

El amor siempre confía o si encuentra que la confianza no es posible simplemente se mueve en forma amistosa; no hay conflicto ni pelea. El sexo crea celos; encuentra, descubre el amor. No hagas del sexo algo básico – no lo es. India perdió con el matrimonio arreglado; Occidente está perdiendo con el amor libre.

India perdió el amor porque los padres eran demasiado calculadores y mañosos. No permitirían enamorarse: eso es peligroso, nadie sabe a dónde llevará. Ellos eran demasiado inteligentes y a través de la inteligencia India perdió toda posibilidad de amor.

En Occidente hay demasiados rebeldes, demasiados jóvenes; no inteligentes – demasiado jóvenes, demasiado niños. Han hecho del sexo algo libre, disponible en cualquier parte: no hay necesidad de ir demasiado profundo para descubrir el amor, disfrutar del sexo y estar listo.

A través del sexo, Occidente está perdiendo: a través del matrimonio, Oriente ha perdido. Pero si tú estás alerta no necesitas ser Oriental, no necesitas ser Occidental. El amor no es ni Oriental ni Occidental.

Anda y descubre el amor dentro de ti. Y si amas, tarde o temprano la persona te sucederá, debido a un corazón que ama, tarde o temprano, viene a un corazón que ama – siempre sucede. Encontrarás a la persona correcta. Pero si eres celoso no encontrarás, si simplemente vas al sexo no encontrarás, si vives sólo para la seguridad no encontrarás.

El amor es un camino peligroso y sólo aquellos que tienen valor pueden recorrerlo. Y te digo que es lo mismo, igual que la meditación – sólo para aquellos que son valientes. Y hay dos caminos para alcanzar lo divino: la meditación o el amor. Averigua cuál es tu camino, cuál puede ser tu destino.

OSHO

¿Por qué es tan difícil relacionarse?

relacionarse

Porque tú todavía no eres. Hay un vacío interior, y el miedo a que si te relacionas con alguien más tarde o más temprano se demostrará que estás vacío. Por eso parece más seguro mantener una distancia con la gente; por lo menos puedes simular que eres.

 Tú no eres. No has nacido todavía, eres tan sólo una posibilidad. Pero todavía no eres su realización; y sólo dos personas que se hayan realizado pueden relacionarse. Relacionarse es una de las cosas más grandes de la vida; relacionarse significa amar, relacionarse significa compartir. Pero antes de poder compartir, tienes que tener. Y antes de poder amar tienes que estar lleno de amor, rebosante de amor.

 Dos semillas no se pueden relacionar, están cerradas. Dos flores pueden relacionarse, están abiertas, pueden mandar su fragancia de una a otra, pueden danzar bajo el mismo sol y en el mismo viento, pueden tener un diálogo, pueden susurrarse. Pero esto no es posible para dos semillas. Las semillas están totalmente cerradas, no tienen ventanas; ¿cómo van a relacionarse?

 Y esta es la situación. El hombre nace como una semilla; puede convertirse en una flor, o puede que no. Todo depende de ti, de lo que tú hagas contigo mismo; todo depende de si tú creces o no. Es tu elección; y la elección tiene que afrontarse cada momento; cada momento estás en un cruce de caminos.

 Millones de personas prefieren no crecer. Permanecen como semillas, se quedan en potencialidades, nunca llegan a realizarse. No saben lo que es la autorrealización, no saben nada acerca de la existencia. Viven totalmente vacíos y mueren totalmente vacíos. ¿Cómo van a relacionarse?

 Sería exponerte a ti mismo; tu desnudez, tu fealdad, tu vacío; parece más seguro mantener una distancia. Hasta los amantes mantienen cierta distancia; llegan hasta un punto, y permanecen alerta cuando se dan la espalda. Tienen sus límites; permanecen confinados en sus límites.

 Sí, hay cierta clase de relación, pero no es la de relacionarse, es la de la posesión: el marido posee a la esposa, la esposa posee al marido, los padres poseen a los hijos, y así sucesivamente. Pero poseer no es relacionarse; de hecho poseer es destruir toda posibilidad de relacionarse. Si te relacionas, respetas; no puedes poseer. Si te relacionas, se crea una gran reverencia. Si te relacionas te vas acercando y llegas muy, muy cerca, en profunda intimidad, superponiéndoos, sin interferir en la intimidad del otro, y a su vez el otro sigue siendo un individuo independiente.

 Es la relación del yo-tu, no la del yo-ello, superponiéndose, interpenetrándose, y a la vez en cierto sentido independiente. Kahlil Gibran dice: «Sed como dos pilares que sostienen el mismo tejado, pero no os poseáis el uno al otro, dejad al otro independiente. Sostened el mismo tejado; ese tejado es el amor».

 Dos amantes sostienen algo invisible e inmensamente valioso: una poesía de ser, una música escuchada en el profundo seno de su existencia. Ambos sostienen una armonía, pero permanecen independientes. Pueden exponerse al otro, porque no tienen miedo. Saben quiénes son. Conocen su belleza interior, conocen su perfume interior; no tienen miedo.

 

Pero normalmente tienes miedo, porque tú no tienes ninguna fragancia. Si te expones a ti mismo simplemente apestarás; apestarás a celos, odios, iras, lujuria. No tendrás el perfume del amor, la oración, la compasión.

 

Millones de personas han preferido quedarse en semillas. ¿Por qué? Cuando pueden convertirse en flores y danzar al viento, bajo el sol, bajo la luna, ¿por qué han decidido quedarse en semillas? Hay una razón para esta decisión: la semilla está más segura que la flor. La flor es frágil; la semilla no lo es, la semilla parece más fuerte. La flor puede ser destruida muy fácilmente; sólo un golpe de viento y sus pétalos volarán. La semilla no puede ser destruida por el viento tan fácilmente, la semilla está muy protegida, segura. La flor estará expuesta; una cosa tan delicada, y expuesta a tantos riesgos: puede soplar un viento fuerte, puede llover tormentosamente, el sol puede calentar demasiado, cualquier tonto puede arrancar la flor. Cualquier cosa puede ocurrirle a la flor, le puede pasar de todo; la flor está constantemente en peligro. Pero la semilla está segura; por eso millones de personas han decidido permanecer como semillas. Pero quedarse en semilla es quedarse muerto, quedarse en semilla no es en absoluto vivir. Es seguro, ciertamente, pero no tiene vida. La muerte es segura, la vida es inseguridad. El que realmente quiere vivir tiene que vivir en peligro, en constante peligro. El que quiere alcanzar la cima tiene que arriesgarse a perderse. El que quiere escalar las más altas cimas tiene que arriesgarse a caerse, escurrirse.

 

Cuanto mayor es el anhelo de crecer, más y más riesgo se tiene que aceptar. El verdadero hombre acepta el peligro como su propio estilo de vida, como el verdadero clímax del crecimiento.

 

Me preguntas: « ¿Por qué es tan difícil relacionarse?».

 

Es difícil porque tú todavía no eres. Primero sé. Sólo después todo lo demás es posible: primero sé. Jesús dice a su manera: «Primero, busca el reino de Dios, todo lo demás te será dado». Esto es sólo una vieja expresión que quiere decir lo mismo que yo estoy diciendo: primero sé, todo lo demás te será dado. Pero ser es el requerimiento básico. Si eres, el coraje viene como consecuencia. Si eres, surge un gran anhelo por la aventura; y cuando estás listo para explorar, puedes relacionarte. Relacionarse es explorar; explorar la consciencia del otro, explorar el territorio del otro. Pero cuando explores el territorio del otro, tienes que darle la bienvenida y permitir que él te explore a ti; no puede ir en una sola dirección. Y puedes permitir que el otro te explore sólo cuando tienes algo, algún tesoro dentro de ti. Entonces no hay miedo. De hecho invitas al huésped, abrazas al huésped, le llamas, le quieres dentro. Quieres que vea lo que has descubierto en ti mismo, quieres compartirlo.

 

Primero sé, luego puedes relacionarte; y recuerda, relacionarse es muy bello. La relación en pareja es un fenómeno completamente diferente; es algo muerto, fijo, ha llegado a un punto final. Te casas con una mujer; ha llegado un punto final. Desde aquí las cosas sólo declinarán. Has llegado al límite, ya no crece nada. El río se estanca y se convierte en un pantano. La relación en pareja es algo que ya está acabado; relacionarse es un proceso. Elude las relaciones y profundiza más y más en el relacionarte.

 Mi énfasis está en los verbos no en los nombres; evita los nombres tanto como te sea posible. En el lenguaje no los puedes evitar, lo sé; pero en la vida, evítalos; porque la vida es un verbo. La vida no es un nombre, es un verbo; en realidad es «vivir» no «vida». No es amor, es amar. No es la relación, es relacionarse. No es la canción, es cantar. No es la danza, es danzar.

 Observa la diferencia, saboréala. Una danza es algo completo; se han dado los últimos toques, ya no queda nada por hacer. Algo acabado es algo muerto. La vida no tiene puntos finales, las comas están bien, pero no los puntos finales. Los lugares de descanso están bien, pero no los destinos.

 En vez de pensar cómo relacionarte, cumple el primer requisito: medita, sé, y después relacionarse llegará por sí mismo. El que se hace silencioso, feliz, el que empieza a rebosar energía, a convertirse en una flor, tiene que relacionarse. Se relaciona con gente, se relaciona con los animales, se relaciona con los árboles, se relaciona hasta con las rocas. No es algo que tenga que aprender, es algo que ocurre.

 De hecho, se relaciona las veinticuatro horas del día. Si camina sobre la tierra, se relaciona con la tierra; al tocar sus pies la tierra, se relaciona. Si se baña en el río, se relaciona con el río, y si mira a las estrellas se relaciona con las estrellas.

 No es cuestión de relacionarse con alguien en particular. El hecho básico es que si tú eres, toda tu vida se vuelve un relacionarse. Es una canción constante, una danza constante; es una continuidad, como el fluir de un río.

 Medita, primero encuentra tu centro. Antes de relacionarte con alguien más, relaciónate contigo mismo: este es el requisito básico que hay que cumplir. Sin él, nada es posible.

 

OSHO      The book of wisdom. Discurso 27

El Matrimonio: ¿Quién poseerá a quién? Eso significa: ¿quién definirá a quién? ¿Quién reducirá al otro a un objeto? ¿Quién será el amo y quién será el esclavo?

Debido a que existe una gran necesidad de amor, empezamos a buscar sustitutos: uno ama su casa, otro ama su coche, otro ama sus vestidos, otro ama el dinero

He oído…

El doctor Abraham fue llamado a la tienda de Mulá Nasrudin donde éste yacía inconsciente. El doctor Abraham le estuvo curando durante un buen rato y finalmente le revivió. “¿Cómo te bebiste eso?”, le preguntó a Mulá. “¿Acaso no leíste la etiqueta de la botella?” Advierte de que es un veneno.

Nasrudin le contestó: “Sí, doctor. Pero no me lo creí.”

El doctor Abraham le preguntó: “¿Y por qué no?”

“Porque siempre que creo algo, resulto engañado “, le dijo Nasrudin.

 

Poco a poco la gente aprende a desconfiar, a no creer; se van convirtiendo en desconfiados crónicos. Y sucede tan lentamente, en tan pequeñas dosis, que nunca te das cuenta de lo que te está sucediendo. Para cuando se ha completado, es demasiado tarde. Eso es lo que la gente denomina “experiencia”. Se dice de una persona que tiene “experiencia” cuando ha perdido el contacto con su corazón. Entonces dicen que es un hombre experimentado, muy inteligente, muy astuto, al que nadie puede engañar.

Puede que nadie sea capaz de engañarle, pero él se ha engañado a sí mismo. Ha perdido todo aquello que era de valor; lo ha perdido todo. Y entonces algo muy peculiar sucede: dejamos de amar a los demás porque los demás pueden engañarnos. Y empezamos a amar objetos. Debido a que existe una gran necesidad de amor, empezamos a buscar sustitutos: uno ama su casa, otro ama su coche, otro ama sus vestidos, otro ama el dinero. Evidentemente, la casa no puede engañarte; en ese amor no hay riesgo. Puedes amar tu coche; puedes confiar en un coche más que en una persona. Puedes amar el dinero. El dinero no tiene vida, está siempre bajo tu control. ¿Por qué tanta gente ama cosas en vez de personas? E incluso cuando aman a alguien, tratan de reducirlo a un objeto.

Si amas a una mujer, tratas de inmediato de convertirla en tu esposa. Tratas de hacerla encajar en un determinado papel: el papel de esposa. Y eso es más predecible que la realidad de alguien a quien quieres. Si amas a un hombre tratas de poseerle como si fuera un objeto. Te gustaría que fuera tu marido porque un amante es más fluido… y uno nunca sabe. Un marido parece ser más sólido. Al menos la ley, la justicia, la policía, el gobierno, ofrecen cierta solidez a la figura del “marido”. Un amante se parece más a un sueño: no tiene sustancia.

Cuando la gente se enamora, de inmediato trata de casarse. ¡Qué miedo al amor! Y siempre tratamos de controlar al que amamos. Ése es el conflicto que continuamente surge entre maridos y esposas, entre madres e hijos, entre hermanos y hermanas, entre amigos: ¿quién poseerá a quién? Eso significa: ¿quién definirá a quién? ¿Quién reducirá al otro a un objeto? ¿Quién será el amo y quién será el esclavo?

          

OSHO     Vida, Amor, Risa existe también como e-Libro.

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Estoy muy enamorada de otro hombre, y estoy en conflicto porque también me siento enamorada de mi esposo

Si piensas que quieres más al otro hombre, piensa, reflexiona sobre ello. Pero si quieres estar con tu esposo, entonces deja al otro hombre

Eso simplemente significa que aún deseas algún tipo de conflicto y discordia para continuar. Puede que no sea amor por el otro hombre; puede ser sólo amor por el conflicto. Amamos los conflictos porque nos sentimos poderosos.

Cuando todo está yendo bien, uno de pronto siente que nada está sucediendo. Uno se siente como si la vida está vacía. Si la vida es realmente armoniosa, uno se siente vacío… sin emoción, sin estímulo, sin ilusión. Entonces la gente dice que le gustaría tener una vida muy apacible, pero nadie realmente lo desea; de otro modo nadie está creando ninguna barrera. Así que continúan hablando de ello y continúan buscando una vida apacible – y continúan creando molestias. Entonces sé consciente, cuidado. Si amas a tu esposo, no hay necesidad de ningún otro hombre.

De hecho esta división muestra algo dividido en ti. Cuando alguien ama a dos personas, simplemente muestra que en alguna parte hay una división al interior; no eres uno. De ahí la insistencia de que si puedes amar a uno eso va a ayudar, porque te unirá.

Si no puedes amar a tu esposo totalmente, déjalo. Pero entonces quédate completamente con el otro hombre. No hay nada malo en ello, pero sólo estate con uno de manera que puedas ser una unidad, ¿mmh? Sólo piensa… — una mujer amando a varias personas se vuelve fragmentaria. Esa es la miseria de una prostituta.

Yo me encuentro con muchas prostitutas, y mi sentir es que la sociedad realmente no las ha forzado — hay algunos casos en los que la sociedad las ha forzado — pero básicamente es su propia psique. Ellas tienen tantas personas dentro. No sólo una mujer, sino muchas mujeres, una multitud. Y esa multitud no puede ser satisfecha por un hombre o una mujer. Y si no puedes ser satisfecho por un hombre o una mujer, no puedes ser satisfecha por un millar. Porque si es difícil estar en armonía con uno, con dos será más difícil y con tres será aún más difícil. Cuanto más grande sea el número, mayor será la dificultad de crear armonía.

Así que si estás realmente interesado en la paz, la armonía, el amor, entonces confórmate con uno… incluso si al principio es difícil. Es duro debido al hábito. Siempre se siente muy muy bien tener dos amantes, porque entonces puedes crear un conflicto entre ellos; se crea un triángulo. La mujer se siente tremendamente feliz. Ella puede vivir en la miseria porque estas dos personas están en constante conflicto, pero se siente bien al ser deseada por dos hombres.

Eso no va a ayudar. Te dará una excitación febril, pero esa fiebre será destructiva para tu ser. No te sugeriré eso. Así que elige. La decisión está bien porque te hace ser decidido. No hagas que perdure porque eso también es una decisión… una decisión de permanecer indeciso. Elige.

Si piensas que quieres más al otro hombre, piensa, reflexiona sobre ello. Pero si quieres estar con tu esposo, entonces deja al otro hombre. Es como si le estás haciendo el amor a tu esposo y el otro hombre está siempre entre vosotros. Estará ahí, tú y tu esposo no sentiréis ninguna privacidad. Estará sujetando tu mano y habrá una tercera mano entre vosotros y la intimidad no florecerá. Uno tiene que decidir.

La vida es una decisión continua momento a momento. No puedes ir en todos los caminos. Si quieres venir a la India, tienes que dejar Canadá. Si quieres vivir en Canadá, tienes que dejar la India. No puedes vivir en todas partes. Uno no puede extenderse por toda la Tierra. Uno perderá su propio ser totalmente. Uno tiene que permanecer centrado.

Así que no sólo con el amor; con todo, sé decisivo. Lo sé, entiendo que es difícil. A veces sólo es cincuenta y cincuenta. Es difícil decidir, pero entonces también, uno tiene que decidir. Arroja una moneda o consulta el I Ching, pero aún así decide. Permanecer en una indecisión por más tiempo es muy peligroso. Te da una cualidad de ser indeciso. Y si uno aprende ese truco, entonces uno desperdicia toda su vida. Entonces en cosas pequeñas uno comienza también a volverse indeciso. Uno persiste, persiste, persiste… duda. Y si demasiada persistencia y duda están ahí, será difícil, muy difícil, dar el salto final hacia Dios, hacia lo divino.

El amor es un aprendizaje… la primera lección de la religión. Te ayuda a decidir. Y si puedes decidir, en esa misma decisión algo dentro de ti se cristaliza. Tú lo verás. De otro modo llegarás a estar bifurcado, te volverás esquizofrénico: una parte yendo por este lado y la otra parte yendo por el otro. Una casa dividida siempre está en peligro. En cualquier momento se puede colapsar.

Así que decide. No digo que te decidas por tu esposo — no estoy diciendo eso — pero decide. Si realmente quieres ser feliz, sé decidido. Se necesita valor para decidir, casi el valor de un jugador, pero así es la vida, ¿mm? Nada es barato en la vida, al menos no el amor. Demanda. Y está es su belleza — que demanda. Esa misma demanda te da un tono, un espíritu… integridad, individualidad.

Y las cosas van tan bien entre vosotros dos. Sólo ayúdalas… pueden ir aún mejor. No tiene fin.

Be Realistic: Plan for a Miracle (sin traducir)

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