EL CUERPO DENSO DEL DOLOR

zen-10

Algunas de estas personas viven en batallas prolongadas y finalmente inútiles o en litigios contra empre­sas y personas. Otras se consumen de odio obsesivo contra su antiguo cónyuge o pareja. Sin reconocer el dolor que llevan aden­tro, proyectan su dolor sobre las situaciones y los sucesos a través de su reacción.

Algunas personas cargan cuerpos del dolor densos, que nunca están completamente latentes. Pueden sonreír y conversar educa­damente, pero no hace falta tener poderes psíquicos para sentir el nudo de infelicidad que bulle bajo la superficie, esperando el si­guiente suceso que les permita reaccionar, la siguiente persona a quien culpar o confrontar, la siguiente razón para ser infelices. Sus cuerpos del dolor nunca se satisfacen, siempre están ham­brientos. Intensifican la necesidad del ego de tener enemigos.

Su reactividad hace que las cosas más nimias se salgan de toda proporción porque tratan de arrastrar a otros hacia su drama haciéndolos reaccionar. Algunas de estas personas viven en batallas prolongadas y finalmente inútiles o en litigios contra empre­sas y personas. Otras se consumen de odio obsesivo contra su antiguo cónyuge o pareja. Sin reconocer el dolor que llevan aden­tro, proyectan su dolor sobre las situaciones y los sucesos a través de su reacción. Puesto que no tienen conciencia alguna de lo que son, no distinguen entre un suceso y su reacción frente al mismo. Para ellos, la infelicidad, y hasta el sufrimiento mismo, es parte integral del suceso o de la situación. Al no tener conciencia de su estado interior, ni siquiera saben que son profundamente infelices y que están sufriendo.

Algunas veces, las personas que poseen esos cuerpos tan den­sos se convierten en activistas en favor de alguna causa. La causa puede ser loable y es probable que al comienzo logren sus objeti­vos. Sin embargo la energía negativa que rodea lo que dicen y hacen, junto con su necesidad inconsciente de tener enemigos y conflictos, tiende a generar oposición creciente contra su causa. Por lo general también terminan haciendo enemigos dentro de su propia organización, porque a donde quiera que van encuentran razones para sentirse mal, de tal manera que su cuerpo del dolor continúa encontrando lo que busca.

¿Por qué las películas violentas atraen a un público tan grande? Hay una industria enorme, parte de la cual se sostiene gracias a la adicción de los seres humanos por la infelicidad. Es obvio que las personas ven esas películas porque desean sentirse mal. ¿Qué es lo que motiva al ser humano a querer sentirse mal y decir que eso es bueno? El cuerpo del dolor, por supuesto. Buena parte de la industria del entretenimiento está dirigida a él. Entonces, además de la reactividad, los pensamientos negativos y el drama personal, el cuerpo del dolor también se renueva indirectamente a través del cine y la televisión. Son cuerpos del dolor los que escriben y producen esas películas para que otros cuerpos del dolor paguen por verlas.

¿Acaso siempre es “malo” mostrar y ver violencia en la televisión y en las pantallas de cine? ¿Alimenta toda esa violencia al cuerpo del dolor? En la actual etapa evolutiva de la humanidad, la violencia no solamente es generalizada sino que va en aumento, a medida que la vieja conciencia egotista, amplificada por el cuerpo colectivo del dolor, se intensifica antes de su muerte inevitable. Si las películas muestran la violencia dentro de su contexto más amplio, si muestran el origen y las consecuencia de esa violencia, si muestra lo que le hace a la víctima y también al victimario, si muestran la inconsciencia que está detrás de ella y que se pasa de generación en generación (la ira y el odio que viven en forma de cuerpo del dolor en cada ser humano), entonces las películas pueden desempeñar un papel fundamental en el despertar de la humanidad. Pueden ser el espejo en el cual la humanidad vea reflejada su locura. Aquello que reconoce la locura como tal (aunque sea la propia) es cordura, es el despertar de la conciencia, es el fin de la demencia.

Eckhart TolleEsa clase de películas existen y no alimentan el cuerpo del dolor. Algunas de las mejores películas contra la guerra son aquellas que muestran su realidad en lugar de una versión idealizada de la misma. El cuerpo del dolor solamente se puede alimentar de las películas en las cuales la violencia se presenta como un comportamiento normal y hasta deseable, o que glorifican la violencia con el único propósito de generar emociones negativas en el observador y convertirse así en una “cura” para el cuerpo adicto al dolor.

Los tabloides no venden principalmente noticias sino emociones negativas: alimento para el cuerpo del dolor. “Indignación general”, grita el titular a tres pulgadas, o “Desgraciados”. Los tabloides británicos son verdaderos maestros en esto. Saben que la emoción negativa vende muchos más periódicos que las noticias.

Los medios noticiosos en general, incluida la televisión, tienden a prosperar a base de noticias negativas. Mientras más empeoran las cosas, más se emocionan los presentadores y, muchas veces, esa emoción negativa es generada por los medios mismos. A los cuerpos del dolor sencillamente les encanta.

ECKHART TOLLE

Anuncios

LAS EMOCIONES Y EL EGO

wallpaper-853185

Casi todos los cuerpos humanos viven sometidos a una gran cantidad de esfuerzo y tensión, no porque se vean amenazados por algún factor interno, sino a causa de la mente. El cuerpo lleva pegado un ego y no puede hacer otra cosa que reaccionar a todos los patrones disfuncionales de pensamiento que conforman el ego.

El ego no es solamente la mente no observada, la voz mental que finge ser nosotros, sino también las emociones no observadas que representan la reacción del cuerpo a lo que dice la voz de la mente.

Ya hemos visto la clase de pensamientos a los cuales se dedica la voz egotista la mayoría de las veces y cuál es la disfunción inherente a la estructura de esos procesos de pensamiento, independientemente de su contenido. Es a este pensamiento disfuncional al cual reacciona el cuerpo mediante emociones negativas.

La voz de la mente relata una historia a la cual reacciona el cuerpo porque cree en ella. Esas reacciones son las emociones, las cuales alimentan nuevamente el pensamiento que las creó en primer lugar. Este es el círculo vicioso entre los pensamientos no examinados y las emociones, el cual da lugar al pensamiento emocional y a la fabricación de historias emocionales.

El componente emocional del ego es diferente en cada persona. En algunos egos es más grande que en otros. Los pensamientos que desencadenan reacciones emocionales del cuerpo pueden surgir a veces con tanta rapidez que, antes de que la mente tenga tiempo de expresarlos, el cuerpo ya ha reaccionado con una emoción. Esos pensamientos existen en una etapa preverbal y podrían considerarse como supuestos tácitos e inconscientes. Se originan en el condicionamiento pasado de la persona, generalmente en la primera infancia. “No se puede confiar en nadie” es un ejemplo de un supuesto inconsciente en una persona cuyas relaciones primordiales con sus padres o sus hermanos no le inspiraron confianza por no haber encontrado apoyo en ellas. Los siguientes son otros supuestos inconscientes comunes: “nadie me respeta ni me aprecia. Debo luchar para sobrevivir. Nunca hay suficiente dinero. La vida es una permanente desilusión. No merezco la abundancia. No merezco amor”. Los supuestos inconscientes crean emociones físicas, las cuales a su vez generan actividad mental o reacciones instantáneas. Es así como creamos nuestra realidad personal.

La voz del ego perturba constantemente el estado natural de bienestar del cuerpo. Casi todos los cuerpos humanos viven sometidos a una gran cantidad de esfuerzo y tensión, no porque se vean amenazados por algún factor interno, sino a causa de la mente. El cuerpo lleva pegado un ego y no puede hacer otra cosa que reaccionar a todos los patrones disfuncionales de pensamiento que conforman el ego. Así, un torrente de emociones negativas acompaña al torrente de pensamientos compulsivos incesantes.

¿Qué es una emoción negativa? Es una emoción tóxica para el cuerpo que interfiere con su equilibrio y su funcionamiento armonioso. Las emociones como el miedo, la ansiedad, la ira, el rencor, la tristeza, el odio, los celos y la envidia perturban el flujo de energía del cuerpo y afectan el corazón, el sistema inmune, la digestión, la producción de hormonas, etcétera. Hasta la medicina convencional, la cual sabe muy poco sobre la manera de operar del ego, comienza a reconocer la conexión entre los estados emocionales negativos y las enfermedades físicas. La emoción dañina para el cuerpo también se contagia a las personas que entran en contacto con nosotros e, indirectamente, a un sinnúmero de personas a quienes ni siquiera conocemos, a través de una reacción en cadena. El término genérico para describir todas las emociones negativas es la infelicidad.

¿Entonces las emociones positivas tienen el efecto contrario sobre el cuerpo físico? ¿Fortalecen el sistema inmune, revitalizan y sanan el cuerpo?

Por supuesto que sí, pero debemos diferenciar las emociones positivas generadas por el ego de las emociones positivas emanadas del estado profundo de conexión con el Ser.

Las emociones positivas generadas por el ego traen consigo un opuesto en el cual se pueden convertir. He aquí algunos ejemplos: lo que el ego llama amor es deseo de poseer y un apego que puede convertirse en odio en un segundo. La expectativa ante un evento, es decir, el exceso de importancia que el ego le da al futuro, se convierte fácilmente en desilusión y frustración cuando el evento no satisface las expectativas del ego. Los elogios y el reconocimiento nos hacen sentir alegres y optimistas un día, pero la crítica y la indiferencia nos dejan tristes e infelices al otro. El placer de una fiesta se convierte en fatiga y resaca al día siguiente. No hay bien sin mal, alegría sin tristeza.

Eckhart TolleLas emociones generadas por el ego son producto de la identificación de la mente con los factores externos, los cuales son inestables y están sujetos a cambiar en cualquier momento, como es natural. Las emociones profundas no son realmente emociones sino estados del Ser. Las emociones existen en el ámbito de los opuestos. Los estados del Ser, aunque pueden permanecer a la sombra, no tienen opuesto; como aspectos de nuestra verdadera naturaleza, emanan desde nuestro interior en forma de amor, felicidad y paz.

ECKHART TOLLE

EL EGO PATOLÓGICO

wallpaper-1666550

La infelicidad es una enfermedad mental y emocional creada por el ego, la cual ha alcanzado proporciones epidémicas. Es el equivalente interior de la contamina­ción ambiental de nuestro planeta.

En el sentido más amplio de la palabra, el ego es patológico, independientemente de la forma que adopte. Cuando analizamos el origen de la palabra “patológico” derivada del griego antiguo, descubrimos cuán apropiada es cuando se la utiliza para calificar al ego. Aunque normalmente se use para describir una condición de enfermedad, viene de pathos que significa sufrimiento. Esa fue exactamente la característica de la condición humana que descu­brió el Buda hace 2.600 años.

Sin embargo, la persona que está aprisionada por el ego no reconoce el sufrimiento como tal, sino que lo ve como la única respuesta apropiada para una determinada situación. En su ceguera, el ego es incapaz de ver el sufrimiento que se inflige a sí mismo y que inflige a otros. La infelicidad es una enfermedad mental y emocional creada por el ego, la cual ha alcanzado proporciones epidémicas. Es el equivalente interior de la contamina­ción ambiental de nuestro planeta. Los estados negativos como la ira, la ansiedad, el odio, el resentimiento, el descontento, la envi­dia, los celos y demás, no se ven como negativos sino que se consideran totalmente justificados y además no se perciben como nacidos de nosotros mismos sino de alguien más o de algún factor externo. “Te hago responsable de mi sufrimiento”. Esto es implí­citamente lo que dice el ego.

El ego no puede distinguir entra una situación y la interpre­tación o la reacción frente a ella. Podríamos decir, “Qué día más espantoso” sin darnos cuenta de que lo espantoso no está en el frío, ni en el viento, ni en la lluvia, ni en cualquiera que sea la situación. Ellos son lo que son. La espantosa es nuestra reacción, nuestra resistencia interior y la emoción creada por esa resistencia. Shakespeare dijo, “Nada es bueno ni malo, solamente lo que pensamos confiere esa calidad”. Además, el ego suele equi­vocarse al considerar que el sufrimiento o la negatividad le pro­ducen placer porque se fortalece a través de ellos hasta cierto punto.

Por ejemplo, la ira o el resentimiento fortalecen enormemen­te al ego porque intensifican la sensación de separación, enfatiza lo ajeno de los demás y crea una fortaleza aparentemente inexpugnable de “virtud” aparente. Si pudiéramos observar los cam­bios fisiológicos que se producen en el cuerpo cuando estamos poseídos por esos estados negativos, los efectos adversos que tie­nen sobre el funcionamiento del corazón y los sistemas digestivo e inmune y un sinnúmero de funciones corporales, veríamos con toda claridad que esos estados son ciertamente patológicos y que son formas de sufrimiento y no de placer.

Cuando vivimos en un estado negativo, hay algo en nosotros que ansía la negatividad, que siente placer en ella o cree que puede ayudarnos a conseguir lo que necesitamos. De otra manera, ¿quién querría aferrarse a la negatividad, hacer desgraciados a los demás junto consigo mismo, y provocar enfermedades físicas? Por consiguiente, cada vez que hay negatividad en nosotros y logramos detectar en ese momento que hay algo que goza con esa negatividad o cree que tiene un propósito útil, tomamos conciencia del ego directamente. Tan pronto como eso sucede, la identidad pasa del ego a la conciencia y eso significa que el ego se empequeñece mientras que la conciencia se agranda.

Si en medio de la negatividad podemos reconocer que esta­mos creando sufrimiento para nosotros mismos, será suficiente para elevarnos por encima de las limitaciones de los estados egotistas y las reacciones condicionadas. Abriremos una infinidad de posibilidades, otras formas mucho más inteligentes de manejar cualquier situación. Quedaremos en libertad para deshacernos de la infelicidad con el sólo hecho de reconocer esa falta de inteligen­cia. La negatividad no es inteligente. Siempre le pertenece al ego, éste puede ser astuto, pero no inteligente. La astucia persigue sus propios fines mezquinos. La inteligencia ve el todo más grande en el cual todas las cosas están conectadas. El motor de la astucia es el interés egoísta y su punto de vista es muy estrecho. La mayoría de los políticos y los hombres de negocios son astutos pero muy pocos son inteligentes. Todo lo que se logra a través de la astucia es perecedero y con el tiempo se destruye a sí mismo. La astucia divide; la inteligencia incluye.

Eckhart Tolle

Eckhart Tolle

         ECKHART TOLLE

***

Curación a través de UCDM 1/2 – Enric Corbera

El camino hacia la curación es desprenderse del pasado, de las necesidades y con ello dejar atrás las proyecciones y los juicios.

En esta conferencia Enric Corbera nos explica la Curación a través de Un Curso de Milagros. Repasaremos el concepto de conciencia, proyecciones, sombra, el mundo de la percepción, los ídolos de la enfermedad y el camino a la curación:

Un Curso de Milagros nos adentra a otra comprensión del mundo. Debemos estar dispuestos a dejar de ver en los demás lo que realmente es nuestro.

UCDM nos dice que el mundo es la pantalla en la cual proyectamos nuestros sueños, nuestras fantasías como intento de cambiar aquello que no nos gusta.

Cuando nos hacemos responsables de que lo que nos está ocurriendo tiene que ver con nosotros mismos entonces hay que rendirse, dejar de luchar contra la enfermedad y comprenderla para que los tratamientos funcionen.

El camino hacia la curación es desprenderse del pasado, de las necesidades y con ello dejar atrás las proyecciones y los juicios. La parte más importante de la curación es ser sincero con uno mismo.

La obsesión sexual del hombre

Cada virgen que se une hoy con un hombre está inmediatamente contaminada. La falta de amor de él germina en ella la semilla racial del descontento. Ella se desilusionará

El hombre y la mujer han olvidado cómo hacer el amor físicamente.  Esta es la mayor tragedia de todos los tiempos, ya que es la causa de la mayor infelicidad sobre la Tierra. Tanto ha ido continuando y empeorando lentamente el olvido durante muchos miles de años, que ahora es un problema crucial. Esto significa que sólo el hombre o la mujer individual tienen alguna oportunidad de empezar a corregirlo. No puede haber soluciones en masa. El problema es demasiado personal y demasiado profundo. Cada uno tiene que hacerlo por él o por ella mismo, o no se puede hacer.

La infelicidad básica de la mujer, su perenne descontento, se debe a que el hombre ya no puede alcanzarla físicamente. El exceso emocional de ella, sus depresiones, sus lacrimosas frustraciones, incluso la tensión premenstrual, y finalmente las condiciones que conducen a una histerectomía y otros problemas uterinos se deben al fracaso sexual del hombre en liberar y recoger sus energías femeninas más fundamentales y más finas al hacer el amor.

Estas energías extraordinarias bellas o divinas son hipersensitivas y cuando se dejan sin extraer en la mujer, como están ahora, degeneran en trastornos emocionales o psíquicos, y finalmente son ellas las que cristalizan en anormalidades físicas. El útero da a luz a todas las cosas. La infelicidad básica del hombre, su inquietud perenne, se debe al olvido de cómo hacer el amor correctamente a la mujer, él ha perdido su autoridad divina y con ello el control sexual de él mismo. Su degeneración psíquica o emocional se manifiesta racialmente como una obsesión sexual.

Todos los hombres sin excepción son obsesos sexuales. La obsesión sexual origina en el hombre una fantasía sexual compulsiva, masturbación crónica, aún cuando él pueda vivir con una pareja, la represión sexual lo conduce a la cólera, la violencia, y al síntoma universal de perderse a sí mismo en el trabajo y la persecución de la riqueza para compensarse por su ineptitud como un verdadero amante. Los negocios y el coleccionar riquezas son tapaderas en ambos sexos por la incapacidad o el miedo de amar bellamente a través del cuerpo.

A través del descuido del hombre de amar como mujer, el hombre sufre de eyaculación precoz, culpa, ansiedad, duda de sí mismo, impotencia, atrofia sexual, disfrazándose como desinterés sexual, abstinencia sexual debido al miedo reprimido al fracaso, bravata sexual y falta de verdadera sabiduría. Todo ello él se lo inflige de nuevo a la mujer, agravando de esta manera el descontento básico de ella y su propia inquietud. Cada virgen que se une hoy con un hombre está inmediatamente contaminada. La falta de amor de él germina en ella la semilla racial del descontento. Ella se desilusionará.

Ser un ser humano masculino completamente integrado requiere que el hombre asimile a través de su cuerpo las energías femeninas divinas que la mujer sólo puede liberar para él cuando hace el amor físico correctamente. Pero el hombre tiene que ser suficiente hombre, esto es, tiene que ser capaz de amarla lo suficiente, amarla lo suficientemente de forma divina o desinteresada durante el acto, para extraer estas energías del más profundo centro de la mujer. Esto no depende de la técnica. Ello requiere amor, puro amor.

Ser capaz de amar esta forma es la autoridad que el hombre ha perdido, y su única verdadera autoridad sobre la mujer. La mujer, sin embargo, no cederá y no puede ceder sus energías divinas a ningún hombre que todavía no sea el mismo, esto es, que no esté totalmente integrado o alineado, no importa lo mucho que ella lo ame y quiera darle. Como muy pocos hombres sobre la tierra son hoy día ellos mismos, es decir, poseen la autoridad para expresar y absorber el suficiente amor a través de sus cuerpos para alcanzar la parte más alta de la mujer, la brecha de infelicidad entre hombre y mujer continúa creciendo.

BARRY LONG Haciendo el Amor