¿Qué debo hacer para liberarme del apego?

¿Qué Es El Amor?

No voy a fingir con mi mujer que la amo. No sé qué es el amor. Pero si sé que soy celoso y también sé muy bien que estoy terriblemente apegado a ella y que en el apego hay temor, celos, ansiedad; hay un sentido de dependencia

Me doy cuenta de que el amor no puede existir cuando hay celos; el amor no puede existir cuando hay apego. Ahora bien ¿es posible para mí estar libre de los celos y el apego? Me doy cuenta de que no amo. Eso es un hecho. No voy a engañarme a mí mismo; no voy a fingir con mi mujer que la amo. No sé qué es el amor. Pero si sé que soy celoso y también sé muy bien que estoy terriblemente apegado a ella y que en el apego hay temor, celos, ansiedad; hay un sentido de dependencia. No me gusta depender, pero dependo porque me siento solo; me empujan por todos lados, en la oficina, en la fábrica, y vengo a mi casa y quiero sentirme cómodo y en compañía, deseo escapar de mí mismo. Ahora me pregunto: ¿Cómo he de liberarme de este apego? Tomo eso sólo como un ejemplo.

En primer lugar, quiero zafarme del problema. No sé cómo van a terminar las cosas con mi mujer. Cuando esté realmente desapegado de ella, mi relación con ella puede cambiar. Ella podría apegarse a mí y yo podría no estar apegado a ella ni a ninguna otra mujer. Pero voy a investigar. Por lo tanto, no escaparé de lo que imagino podría ser la consecuencia de estar totalmente libre de apego No sé qué es el amor, pero veo muy claramente, definitivamente sin ninguna duda, que el apego hacia mi mujer; significa celos posesión, miedo, ansiedad; y deseo liberarme de todo eso. De modo que empiezo a investigar; busco un método quedo preso en un sistema. Cierto gurú dice: « Te ayudaré a desapegarte, haz esto y esto, practica esto y aquello». Acepto lo que él dice porque veo la importancia de estar libre, y él me promete que si hago lo que aconseja seré recompensado. Pero veo que de ese modo estoy buscando una recompensa. Veo lo tonto que soy: quiero ser libre y me apego a una recompensa.

No deseo estar apegado y, no obstante, me encuentro apegado a la idea de que alguien o algún libro o algún método me recompensará librándome del apego. Por consiguiente, la recompensa se convierte en un apego. Así que digo: «Mira lo que has hecho; sé cuidadoso, no quedes preso en esa trampa». Ya sea que se trate de una mujer, de un método o de una idea, eso sigue siendo apego. Ahora estoy muy alerta porque he aprendido algo, o sea, no canjear el apego por alguna otra cosa que sigue siendo apego.

Me pregunto: « ¿Qué debo hacer para liberarme del apego?». ¿Cuál es mi motivo para querer estar libre del apego? ¿No es que anhelo alcanzar un estado donde no haya apego ni temor ni nada de eso? Y súbitamente me doy cuenta de que el motivo imprime una dirección y que esa dirección dictará mi libertad. ¿Por qué tener un motivo? ¿Qué es el motivo? Un motivo es una esperanza o un deseo de lograr algo. Veo que estoy apegado a un motivo. ¡No sólo mi esposa, no sólo mi idea, no sólo el método que también el motivo se ha convertido en mi apego!

De modo que todo el tiempo estoy funcionando dentro del campo del apego: la esposa, el método y el motivo de lograr algo en el futuro. Estoy apegado a todo esto. Veo que es algo tremendamente complejo; no me había dado cuenta que estar libre del apego implicaba todas estas cosas.

Ahora lo veo tan claramente como veo en un mapa las carreteras principales, las carreteras secundarias y los poblados; lo veo con mucha claridad. Entonces me digo: «Y bien, ¿es posible para mi estar libre del gran apego que siento por mi esposa y también estar libre de la recompensa que pienso voy a obtener, así como de mi motivo?»

Estoy apegado a todo esto. ¿Por qué?

¿Es porque en mí mismo soy insuficiente?

¿Es porque me siento muy, muy solo y por eso busco escapar de la sensación de aislamiento recurriendo a una mujer, una idea, un motivo, como si tuviera que aferrarme a algo? Veo que es así, que me siento solo y que mediante el apego, escapo hacia alguna cosa huyendo de esa sensación de extraordinario aislamiento.

Estoy, pues, interesado en comprender la razón de que me sienta solo, porque veo que eso es lo que hace que me apegue. Esa soledad me ha obligado a escapar, mediante el apego, hacia esto o aquello, y veo que, mientras prosiga ese sentimiento, la consecuencia será siempre ésta.

¿Qué significa sentirse solo? ¿Cómo ocurre?

¿Es algo instintivo, heredado, o se origina en mi actividad diaria?

Si es un instinto, si es heredado, entonces forma parte de mi destino; no tengo la culpa. Pero como no acepto esto, lo cuestiono y permanezco con la pregunta. Observo y no trato de encontrar una respuesta intelectual. No trato de decirle a la soledad lo que es o lo que debería hacer; observo para que ella me lo diga. Hay un estado de atenta vigilancia a fin de que la soledad se revele por sí misma. No se revelará si escapo, si tengo miedo, si la resisto. Por lo tanto, la observo. La observo de modo que no interfiera ningún pensamiento.

La observación es mucho más importante que la intervención del pensamiento. Y, gracias a que toda mi energía se interesa en la observación de esa soledad, el pensamiento no interviene en absoluto. La mente es retada y tiene que responder. Debido al reto está en crisis. En una crisis uno tiene una gran energía, y esa energía permanece sin ser interferida por el pensamiento. Éste es un reto al que debo responder.

Me puse a dialogar conmigo mismo. Me pregunté qué es esta cosa extraña llamada amor; todos hablan de ella, escriben acerca de ella; lo hacen todos los poemas románticos, las pinturas, el sexo y todas las otras áreas que abarca. Pregunto: ¿Existe una cosa como el amor? Veo que no existe cuando hay celos, odio, miedo. De modo que ya no me ocupo del amor; me intereso en “lo que es”, en mi miedo, en mi apego. ¿Por qué estoy apegado? Veo que una de las razones -no digo que sea toda la razón- es que me siento desesperadamente solo, aislado. Cuanto más envejezco más aislado me voy sintiendo. Por consiguiente, observo eso. Éste es un reto que me impulsa a descubrir y, debido a que es un reto, toda la energía se concentra ahí para responder. Es algo sencillo. Si hay alguna catástrofe, un accidente o lo que fuere, eso es un reto y tengo la energía para afrontarlo. No tengo que preguntar: “¿Cómo obtengo esta energía?” Cuando la casa se quema tengo la energía para entrar en acción, una energía extraordinaria. No me siento y digo: «Bueno, tengo que lograr esta energía» y me quedo esperando; para entonces se habrá quemado toda la casa.

Así pues, tengo esta energía tremenda para responder a la pregunta: ¿Por qué existe este sentimiento de soledad? He rechazado ideas, suposiciones y teorías acerca de que se trata de algo heredado, instintivo. Todo eso no significa nada para mí. La soledad es “lo que es”. ¿Por qué existe esta soledad que todo ser humano, si es de algún modo consciente, experimenta ya sea de manera superficial o más profunda?

¿Por qué se manifiesta?

¿Es que la mente hace algo que ocasiona esta soledad?

He rechazado teorías como el instinto y la herencia, y me pregunto:

¿Es la mente, es el cerebro mismo el que produce este sentimiento de soledad, este aislamiento total? ¿Es el movimiento del pensar el que hace esto, el que crea en mi vida cotidiana este sentido de aislamiento?

En la oficina me aíslo porque quiero llegar a ser el máximo ejecutivo; por lo tanto, el pensamiento trabaja todo el tiempo aislándose en sí mismo. Veo que el pensamiento opera permanentemente para hacerse superior, que la mente misma induce con su actividad este aislamiento.

Así que el problema es: ¿Por qué hace esto el pensamiento?

¿Es su naturaleza trabajar para sí mismo?

¿Es la naturaleza del pensar crear este aislamiento? Es la educación la que lo origina, esta me da una carrera, cierta especialización y, por consiguiente aislamiento. El pensamiento, siendo fragmentario, limitado, estando atado al tiempo, crea este aislamiento. En esa limitación ha encontrado la seguridad diciendo: «Tengo una profesión especial en mi vida, soy un profesor; estoy perfectamente seguro». En consecuencia, me interesa saber por qué hace esto el pensamiento. ¿Está en su naturaleza misma obrar así? Cualquier cosa que haga el pensamiento tiene que ser limitada.

El problema es, entonces: ¿Puede el pensamiento darse cuenta de que cualquier cosa que hace es limitada, fragmentaria y, en consecuencia, aisladora, y que todo lo que haga será siempre así? Éste es un punto muy importante: ¿Puede el pensamiento mismo darse cuenta de sus propias limitaciones? ¿O soy yo el que le dice qué es limitado? Veo que es indispensable que esto se comprenda, ya que es la verdadera esencia de la cuestión. Si el propio pensamiento se da cuenta de que es limitado, entonces no hay resistencia ni conflicto; dice: «Eso es lo que soy». Pero si yo le digo que es limitado, me estoy separando de la limitación. Entonces lucho para superar la limitación; por consiguiente, hay conflicto y violencia, no amor.

Entonces ¿se da cuenta el pensamiento mismo de que es limitado? Tengo que descubrirlo. Esto es un reto al que me enfrento. A causa de que me enfrento a un reto, tengo una gran energía. Expresado de otra forma: ¿Se da cuenta la conciencia de que su contenido es ella misma? ¿O he oído a otro decir: «La conciencia es su contenido; el contenido compone la conciencia»? Por lo tanto, digo: «Sí, es así». ¿Veo la diferencia entre lo uno y lo otro? Lo segundo, creado por el pensamiento, es impuesto por el “yo”. Si yo impongo algo sobre el pensamiento, hay conflicto. Es como un gobierno tiránico imponiéndose sobre alguien, pero aquí ese gobierno es de mi propia creación.

Me pregunto, pues: ¿Se ha dado cuenta el pensamiento de sus propias limitaciones? ¿O pretende ser algo extraordinario, noble, divino? Esto es un disparate, porque el pensamiento se basa en la memoria. Veo que tiene que haber claridad acerca de este punto, o sea, que no hay una influencia externa que se imponga sobre el pensamiento diciendo que es limitado. Entonces, debido a que no hay imposición, no hay conflicto; el pensamiento comprende, simplemente, que es limitado, se da cuenta de que cualquier- rendir culto a Dios, etc.- es limitado, vulgar, insignificante, aun cuando haya creado por toda Europa maravillosas catedrales donde poder adorar.

He descubierto, pues, en esta conversación conmigo mismo, que la soledad es creada por el pensamiento. Ahora el pensamiento se ha dado cuenta, por sí mismo, de que es limitado y que, por lo tanto, no puede resolver el problema de la soledad. Como no puede resolver el problema de la soledad, ¿existe la soledad? El pensar ha creado este sentimiento de soledad, este vacío interno, a causa de que es limitado, fragmentario, de que está dividido; y cuando se da cuenta de esto, la soledad no existe y, por lo tanto, estoy libre del apego. No he hecho nada; he observado el apego y lo que implica: la codicia, el miedo, la soledad, todo eso, y siguiéndole la pista, observándolo, no analizándolo sino simplemente mirando, mirando y mirando, he descubierto que el pensamiento ha hecho todo esto. El pensamiento, por ser fragmentario, ha creado este apego. Cuando se da cuenta, el apego se termina. No ha habido ningún esfuerzo, porque tan pronto hay esfuerzo el conflicto regresa nuevamente.

En el amor no hay apego; si hay apego no hay amor. Se ha eliminado el factor principal mediante la negación de lo que el amor no es, mediante la negación del apego. Sé lo que eso significa en mi vida cotidiana: no recordar nada de lo que mi vecino, mi esposa o mi novia hicieron para lastimarme; no apegarme a ninguna imagen que el pensamiento haya creado con respecto a mi esposa, cómo me ha intimidado, cómo me ha brindado consuelo, cómo he tenido con ella placer sexual, todas las distintas cosas de las que el movimiento del pensar ha elaborado imágenes; el apego a esas imágenes ha desaparecido.

Y existen otros factores. ¿Debo examinarlos todos, paso a paso, uno por uno? ¿O todo eso se ha desvanecido? ¿Debo examinar cuidadosamente, investigar -como he investigado el apego- el temor, el placer y el deseo de consuelo? Veo que no tengo que pasar por la investigación completa de todos estos diversos factores; lo veo de una sola mirada, lo he captado.

Por consiguiente, al negar lo que no es el amor, el amor existe. No tengo que preguntar qué es el amor. No tengo que correr tras él. Si corro tras él, eso no es amor, es una recompensa. Habiendo, pues, negado en esa investigación todo lo que no es amor, habiendo terminado con ello lenta y cuidadosamente, sin distorsión ni ilusión alguna, entonces lo otro está ahí.

Un Diálogo Consigo Mismo

Brockwood Park, Inglaterra, 30 de agosto de 1977

Jiddu Krishnamurti

 

Anuncios

Maestro, ¿Me das tu bendición para casarme con mi Amada?

¿Por qué estás en contra del matrimonio?

Sé que estás en contra del matrimonio, pero aún así me quiero casar. ¿Me podrías dar tu bendición?

Medita sobre la máxima de Murphy: A un tonto pronto se le acaba su calma.

Medita sobre ello: A un tonto pronto se le acaba su calma. Eso es en lo que el matrimonio se va a convertir. Sólo los tontos piensan en términos legales, por lo demás, el amor basta y sobra. Y yo no estoy en contra del matrimonio – estoy a favor del amor. Eso no es posible. El amor puede convertirse en matrimonio. Tienes que trabajar muy conscientemente para transformar tu amor en un matrimonio.

Comúnmente, las personas destruyen su amor. Hacen todo por destruirlo y luego sufren. Y siguen diciendo: “¿Qué es lo que salió mal?”. Ellos lo destruyen – hacen todo por destruirlo. Hay un enorme deseo y anhelo de amor, pero el amor necesita de mucha consciencia. Sólo entonces puede alcanzar su cúspide más alta – y esa cúspide más alta es el matrimonio. No tiene nada que ver con la ley. Es la fusión de dos corazones en la totalidad. Es el funcionamiento de dos personas en sincronía – eso es el matrimonio.

Pero las personas prueban el amor y, como son inconscientes… su anhelo está bien, pero su amor está lleno de celos, lleno de posesividad, lleno de enojo, lleno de rencor. Pronto lo destruyen. De ahí que durante siglos han dependido del matrimonio. Es mejor comenzar con el matrimonio para que la ley te pueda proteger que llegue a destruirse. La sociedad, el gobierno, la corte, el policía, el sacerdote, todos te obligarán a vivir dentro de la institución del matrimonio, y tú serás sólo un esclavo. Si el matrimonio es una institución, vas a ser un esclavo dentro de ella. Sólo los esclavos desean vivir en instituciones. El matrimonio es un fenómeno totalmente diferente: es la cúspide del amor. Entonces está bien.

Yo no estoy en contra del matrimonio – estoy a favor del matrimonio verdadero. Estoy en contra de lo que es falso, pseudo. Pero es un arreglo. Te da una cierta seguridad, ocupación. Te mantiene comprometido. Aparte de eso, no te enriquece en lo absoluto, no te nutre. Así que si quieres casarte de acuerdo conmigo, sólo entonces te puedo dar mi bendición. Aprende a amar, y suelta todo lo que está en contra del amor. Es una tarea cuesta arriba. Es el arte más grande en la existencia, ser capaz de amar. Uno necesita mucho refinamiento, una gran cultura interior, mucha meditación, para poder ver de inmediato cómo seguimos destruyendo.

Si puedes evitar ser destructivo, si te puedes volver creativo en tu relación; si la apoyas, la nutres; si eres capaz de sentir compasión por la otra persona, no sólo pasión… La pasión por sí sola no puede sostener el amor; se necesita la compasión. Si eres capaz de ser compasivo hacia el otro; si eres capaz de aceptar sus limitaciones, sus imperfecciones; si eres capaz de aceptarlo tal y como él o ella es, y aún así amarlo – entonces un día el matrimonio sucede. Eso puede llevar años. Te puede llevar la vida entera.

Puedes tener mi bendición, pero para un matrimonio legal no necesitas tener mi bendición – y mi bendición tampoco será de ayuda alguna. Y ¡cuidado! Antes de que te adentres en ello, piénsalo dos veces.

¡Sólo mantente un poco alerta en el paso que vas a dar! Mi bendición no va a ayudar. El matrimonio es una trampa y tu esposa, tarde o temprano, encontrará un pájaro gobble.

La señora Moskowitz adoraba el caldo de pollo. Una tarde lo estaba saboreando cuando tres amigos de su esposo entraron. “Señora Moskowitz”, dijo el portavoz, “estamos aquí para decirle que su esposo, Izzy, ha muerto en un accidente automovilístico”. La señora Moskowitz continuó tomando su sopa. Una vez más se lo dijeron. Tampoco reaccionó. “Mire”, le dijo el interlocutor intrigado, “¡le estamos diciendo que su esposo ha muerto!” Ella continuó tomando su sopa. “Caballeros”, les dijo entre un bocado y otro, “dentro de un momento, en cuanto termine con mi caldo de pollo, ¡van a escuchar mis chillidos!”

El matrimonio no es amor; es alguna otra cosa.

Una mujer estaba gimiendo frente a la tumba de su esposo: “Oh, Joseph, hace cuatro años que te fuiste, pero ¡aún te extraño!” En ese momento Grossberg pasaba por ahí y vio a la mujer llorando. “Discúlpeme”, le dijo, “¿a quién le está llorando?” “A mi esposo”, ella le respondió. “¡Lo extraño tanto!” Grossberg miró la lápida y entonces le dijo: “¿A su esposo? Pero la lápida dice: ’A la sagrada memoria de Golda Kreps’ ”. “Oh, sí, él lo puso todo a mi nombre”.

Así que ¡estate un poco alerta antes de que quedes atrapado! El matrimonio es una trampa: quedarás atrapado por la mujer y la mujer quedará atrapada por ti. Es una trampa mutua. Y entonces tienen permiso de torturarse el uno al otro legalmente para siempre. Y particularmente en este país, ¡no sólo durante esta vida sino para la eternidad! El divorcio no está permitido ni siquiera después de la muerte. En la próxima vida tendrás a la misma mujer, ¡recuérdalo!

Copyright © 2010 Osho International Foundation

Cuando dos personas viven juntas, ¿hay una actividad sexual, biológica que las une, o en sus vidas hay amor, hay interés y solicitud del uno por el otro?

Krishnamurti: Probablemente, ustedes conocen esta respuesta mejor que yo.

Pregunta: ¿Es necesario casarse enamorado? ¿Qué es la relación física entre hombre y mujer?

Krishnamurti: No lo sé, ustedes deben saberlo. Qué pregunta tan extraña es ésta, ¿no? ¿Es necesario casarse enamorado? ¿Qué dicen ustedes? Si quien les habla les preguntara a ustedes, señoras y señores, si es necesario que él se case, ¿qué le contestarían? ¿Cuál sería la respuesta de ustedes? Es probable que fuera: Haga lo que tenga ganas de hacer, es cosa suya, ¿por qué molestarnos con eso?

Pero ya lo ven, la pregunta es mucho más compleja que eso. Todos necesitamos compañía, queremos tener relaciones sexuales, hay una necesidad biológica. Y también queremos tener a alguien en quien poder confiar, en quien poder encontrar seguridad, un sentido de consuelo, de apoyo. Debido a que muy pocos de nosotros podemos estar solos, sin depender de nadie, decimos: tengo que casarme, o tendré una amiga, lo que fuere, pero debo tener a alguien con quien sentirme a gusto. Nunca nos sentimos a gusto con nadie porque vivimos sumergidos en nuestros propios pensamientos, en nuestros propios problemas, en nuestras propias ambiciones y demás. Tenemos miedo de estar solos, Porque la vida es muy solitaria, la vida es muy, muy compleja y dificultosa, y uno necesita a alguien con quien poder hablar, Además, cuando uno se casa tiene una relación sexual, hijos, etc. En esta relación entre hombre y mujer, si no hay amor, él la usa a ella y ella lo usa a él, él la explota y ella lo explota. Eso es un hecho.

Así pues, el interlocutor pregunta qué es la relación física entre el hombre y la mujer. ¿No lo saben? Es asunto de ustedes, señores. Pero es muy complejo penetrar realmente en todo este intrincado problema de vivir juntos, no sólo dos personas, sino vivir junto con la humanidad, con nuestro vecino, con nuestro jefe, con nuestro sirviente (si tenemos sirviente), con nuestros padres e hijos. Vivir juntos como una familia nos da cierta seguridad, cierta protección, y así extendemos esa familia a un grupo, a una comunidad, a un estado, a una nación. Y desde ahí, a una nación que se opone a otra nación; por eso hay siempre división, conflicto y guerras.

Uno tiene que descubrir, pues, cómo puede vivir con otro sin ningún conflicto, sin sentido alguno de lucha, adaptación o amoldamiento. Eso requiere muchísima inteligencia, integridad. Pero nos relacionamos, nos casamos sólo a causa de nuestras exigencias sexuales, biológicas, etc.

¿Qué significa estar relacionado con otra persona? Uno puede estar relacionado físicamente de manera muy estrecha, íntima, pero ¿alguna vez estamos relacionados psicológicamente, en lo interno? No románticamente, sentimentalmente; me refiero al sentido profundo de estar relacionados. La palabra relación significa estar en contacto, tener un sentido de totalidad con el otro, no como entes separados que se juntan y se sienten totales, sino que la relación misma produce esta cualidad, esta sensación de que no están separados. Ésta es, en verdad, una cuestión sumamente importante, porque nuestras vidas están, en su mayor parte, muy aisladas, muy separadas, muy cuidadosamente estructuradas a fin de que no seamos perturbados en lo psicológico.

Y una relación así debe originar, inevitablemente, conflicto, perturbación y toda la conducta neurótica que tenemos. Por consiguiente, aclaremos juntos qué entendemos por relación, no sólo el significado de esa palabra, el significado verbal, sino el significado que hay tras la palabra, tras las dos personas que se han relacionado.

Uno tiene que descubrir cómo vivir con otra persona, sin ningún sentido de lucha ni de amoldamiento.

Pregunta: Cuándo el amor es una expresión de tu Ser ¿cómo lo reconoces? ¿Cuál es la diferencia entre esa expresión de tu ser y cuando es una emoción?

Amor sin incentivo

Krishnamurti: ¿Qué es el amor sin motivo? ¿Puede haber amor sin ningún incentivo, sin que uno desee nada para sí mismo del amor? ¿Puede haber amor sin que uno se sienta lastimado cuando el amor no es retribuido? Si yo te ofrezco mi amistad y tú la rechazas, ¿no me siento lastimado? Ese sentirse lastimado, ¿es el resultado de la amistad, de la generosidad, de la simpatía? Ciertamente, en tanto me sienta lastimado, en tanto haya temor, en tanto te ayude esperando que tú puedas ayudarme -a lo cual llaman servicio-, no hay amor.

Si comprendes esto, la respuesta está ahí.

Krishnamurti


 


¿Saben ustedes lo que significa amar a otro? ¿Alguna vez han amado a alguien? El amor, ¿es dependencia, es deseo, es placer?

¿Por qué, en nuestras relaciones, existe esta disensión, esta división entre hombre y mujer, entre un ser humano y otro?

¿Lo han advertido? Somos como dos líneas paralelas, nunca nos encontramos. Nunca decimos lo que realmente pensamos y nos atenemos a eso. De modo que vamos a averiguar juntos por qué en la relación humana tenemos tan graves y feos conflictos. Yo tengo mi ambición, mis deseos, mis problemas. En la oficina soy competidor, agresivo; estoy persiguiendo mi propia meta. Y mi esposa también está persiguiendo su propia ambición. Yo domino, y ella resiste ese dominio.

Nos preguntamos, pues, por qué existe este conflicto, puesto que ambos tenemos que vivir juntos. Tenemos sexo, tenemos hijos, pero los dos estamos separados. ¿No es este un hecho? Yo la domino o ella me domina, ella me intimida o yo la intimido. Yo la sermoneo o ella me sermonea. No la golpeo, pero me enfurezco con ella. Quisiera golpearla, pero estoy un poco más controlado. Ustedes se ríen; sin embargo, todos estos son hechos. Yo soy un individuo, ella es un individuo; cada cual tiene que salirse con la suya en hábitos, en deseos. Entonces, ¿cómo pueden dos personas vivir juntas? Lo cual significa que no amamos en absoluto a nuestra esposa o a nuestro marido.

¿Saben ustedes lo que significa amar a otro? ¿Alguna vez han amado a alguien? El amor, ¿es dependencia, es deseo, es placer? Yo no amo a mi esposa, ella no me ama. Somos dos individuos separados. Podemos encontrarnos sexualmente; en lo demás, seguimos nuestros propios caminos particulares. ¿Comprenden, señores? ¿Existe el amor en este país? ¿Hay amor en este país? ¿Aman ustedes a alguien? ¿Puede el amor coexistir con el miedo, o cuando cada uno está tratando de llegar a ser esto o aquello? ¿Puede haber amor cuando yo deseo convertirme en un santo y ella no, o ella quiere llegar a ser una santa y yo no lo soy? ¿Puede haber amor cuando cada uno está queriendo ‘llegar a ser’ alguna cosa? Por favor, entiendan todo esto; es la vida de ustedes. Cuando cada uno está deseando ‘llegar a ser’ alguna cosa, ¿cómo puede haber amor?

¿Es posible amar a alguien sin desear nada del otro, ni emocionalmente, ni físicamente, de ningún modo? ¿Es posible amar a la esposa sin requerir nada de ella? Ella puede sentir afecto por mí porque me necesita, porque tal vez sea yo quien trae el dinero a la casa; no estoy hablando de eso. Pero internamente, el amor no puede existir cuando hay apego.

El amor es incapaz de amoldarse

El amor no es una cosa de la mente, ¿verdad? No es tan sólo el acto sexual. El amor es algo que la mente no puede concebir; es algo que no puede ser formulado. Y ustedes se relacionan sin amor, se casan sin amor. Por consiguiente, en ese matrimonio, se “amoldan” el uno al otro. ¡Linda expresión! Se amoldan el uno al otro, lo cual es, obviamente, un mero proceso mental, intelectual, ¿no es así? Todo amoldamiento lo es.

Pero el amor es, por cierto, incapaz de amoldarse. Ustedes saben señores, que si aman a alguien no hay “amoldamiento”, ¿verdad? Sólo hay comunión completa. Únicamente cuando no hay amor comenzamos a amoldarnos. Y a este amoldamiento, lo llamamos matrimonio. De aquí que el matrimonio fracase, porque es la fuente misma del conflicto, una batalla entre dos personas. Es un problema extraordinariamente complejo, como todos los problemas, pero más aún a causa de la fuerza que tienen los apetitos, los instintos.

¿Qué entienden ustedes por amor?

El amor es lo desconocido. Puede ser realizado sólo cuando hemos comprendido y trascendido lo que conocemos. Sólo cuando la mente está libre de lo conocido, sólo entonces puede haber amor. De modo que debemos abordar el amor negativamente, no positivamente.

¿Qué es el amor para la mayoría de nosotros? Cuando amamos, hay en ello afán posesivo, dominio o sumisión. De esta posesión surgen los celos y el miedo a la pérdida, por lo cual legalizamos este instinto posesivo. Del afán posesivo y sus celos resultan los innumerables conflictos con los que cada uno de nosotros está tan familiarizado. El instinto posesivo no es, entonces, amor. El amor tampoco es una cuestión sentimental. Lo meramente sentimental, emocional, excluye el amor. La sensibilidad emocional es mera sensación.

Únicamente el amor puede transformar la demencia, la confusión y el conflicto. Ningún sistema, ninguna teoría de izquierda o de derecha puede traer paz y felicidad al hombre. Donde hay amor no hay espíritu posesivo, no hay envidia; hay piedad y compasión —no en teoría, sino de hecho— por nuestra esposa, por nuestros hijos, por nuestros vecinos {…}.

Sólo el amor es capaz de generar compasión y belleza, orden y paz. El amor con su compasión existe cuando el «yo» deja de existir.

Krishnamurti

El matrimonio no destruye el amor. Quienes destruyen el amor son las personas que no saben amar

El amor es eternidad. Si existe, irá aumentando cada vez más. El amor tiene principio pero no tiene final

Amor y matrimonio

 

Yo sugiero que el matrimonio debería tener lugar después de la luna de miel, pero nunca antes. Sólo debería existir el matrimonio cuando las cosas van bien.

La luna de miel después del matrimonio es muy peligrosa. Por lo que he podido comprobar, el 99 por 100 de los matrimonios se terminan cuando la luna de miel llega a su fin. Pero entonces ya estás atrapado, no tienes forma de escaparte. Si dejas a tu mujer o si tu mujer te deja toda la sociedad, la ley, los tribunales y todo el mundo estarán contra ti. Todo el mundo está contra ti: la moralidad, la religión, los sacerdotes.

En realidad, la sociedad debería poner barreras al matrimonio y quitárselas al divorcio. La sociedad no debería permitir que la gente se casase tan fácilmente. Los tribunales deberían poner impedimentos: que antes de poderte casar vivas con la mujer al menos durante dos años. Actualmente, están haciendo justo lo contrario. Cuando quieres casarte, nadie te pregunta si estás listo, o si no es más que un capricho porque te gusta la nariz de esa mujer. ¡Qué idiotez! No se puede vivir sólo con una bella nariz. Al cabo de dos días te habrás olvidado la nariz, ¿quién se fija en la nariz de su mujer? La mujer nunca está hermosa, el marido nunca está hermoso; en cuanto te relacionas con alguien desaparece la belleza.

Se debería permitir que las personas viviesen juntas para conocerse, para tener confianza. Antes de eso, aunque ellos quisiesen, no deberían dejarles casarse. Así desaparecerían los divorcios de la tierra. El divorcio existe porque los matrimonios no funcionan y les obligan a casarse. El divorcio existe porque los matrimonios tienen una naturaleza romántica.

 

La naturaleza romántica está bien si eres poeta, y los poetas no tienen fama de ser buenos maridos ni esposas. De hecho, los poetas casi siempre son solteros, tontean pero nunca pican, por eso su romance sigue vivo. Siguen escribiendo poesía, bella poesía… No deberíamos casarnos con una mujer o un hombre cuando nos encontramos en un momento poético. Deberíamos esperar a que llegase el momento prosaico, y después sentar la cabeza. Porque el día a día es más prosaico que poético.

Habría que ser lo bastante maduro. Madurez significa que has dejado de ser un estúpido romántico. Has entendido la vida, has entendido la responsabilidad sobre tu vida, has entendido los problemas de estar con otra persona. Aceptas todas esas dificultades y, a pesar de eso, decides vivir con la otra persona. No estás esperando que todo sea como estar en el cielo, que todo sean rosas. No estás esperando bobadas; sabes que la realidad es dura, difícil. Hay rosas pero son pocas y alejadas una de otra, sin embargo, hay muchas espinas.

 

Si eres consciente de todos estos problemas y decides que vale la pena arriesgarse con una persona antes que estar solo, entonces, cásate. De este modo, el matrimonio no matará el amor, porque este amor es realista. El matrimonio sólo mata el amor romántico. Y el amor romántico es lo que la gente llama amor adolescente. No puedes confiar en él. No deberías considerarlo un alimento. Es como un helado, se puede comer a veces, pero no puedes mantenerte a base de helados. La vida tiene que volverse más realista, más prosaica.

El matrimonio en sí no destruye nada. El matrimonio simplemente saca a la luz todo lo que está escondido dentro de ti, lo saca a relucir. Si dentro de ti hay amor escondido, el matrimonio lo saca a relucir. Si el amor sólo era mentira, un cebo, antes o después desaparecerá. Y entonces, tu realidad, tu horrible personalidad saldrá a relucir. El matrimonio es simplemente una oportunidad de sacar a relucir todo lo que estaba oculto en tu interior.

 

El matrimonio no destruye el amor. Quienes destruyen el amor son las personas que no saben amar. En primer lugar, el amor se puede destruir porque no existía, estabas viviendo en un sueño. La realidad destruye ese sueño. De lo contrario, el amor es algo eterno, es parte de la eternidad. Si creces, si conoces el arte y aceptas la realidad de la vida amorosa, entonces el amor irá aumentando cada día. El matrimonio se convierte en una tremenda oportunidad de crecer en el amor.

No hay nada que pueda destruir el amor. Si está ahí, seguirá creciendo. Pero tengo la sensación de que en la mayoría de los casos lo que había no era amor. Te has equivocado, había algo diferente, quizás fuese sexo, quizás fuese atracción sexual. Entonces, el amor se destruirá porque en cuanto has hecho el amor con una mujer desaparece la atracción sexual. La atracción sexual surge hacia todo lo desconocido, una vez que has probado el cuerpo de una mujer o de un hombre, desaparece la atracción sexual. Si tu amor sólo era atracción sexual, entonces tendrá que desaparecer.

No confundas el amor con otras cosas. Si el amor es verdadero amor… ¿Qué quiero decir con “verdadero amor”? Quiero decir que te sientes feliz simplemente con estar en presencia de la otra persona, cuando estáis juntos estáis extáticos, la presencia del otro te produce una satisfacción en el fondo de tu corazón… algo empieza a cantar en tu corazón, estás en armonía. Basta con la presencia del otro para que te sientas unido; seas un individuo, estés más centrado, más enfocado. Esto es amor.

 

El amor no es una pasión, el amor no es una emoción. El amor es tener una profunda comprensión de que alguien te está completando. El otro consigue que seas un círculo completo. La presencia del otro realza tu presencia. El amor te da libertad para ser tú mismo; no es posesividad.

Por eso, ten cuidado, no pienses que el sexo es amor o te decepcionarás. Debes estar atento a cuando empieces a sentir que sólo necesitas la presencia del otro, la presencia pura, nada más; sin pedir nada, sólo su presencia, que el otro exista, esto es suficiente para hacerte feliz… Entonces, empieza a florecer algo dentro de ti, brotan mil flores de loto, estás enamorado. Y podrás pasar a través de todas las dificultades que origina la realidad. Podrás pasar por todas las angustias y ansiedades, y tu amor seguirá floreciendo cada vez más, porque todas esas situaciones se convertirán en retos. Y tu amor, al superarlas, crecerá cada vez más y se hará más fuerte.

El amor es eternidad. Si existe, irá aumentando cada vez más. El amor tiene principio pero no tiene final.

 

MADUREZ: LA RESPONSABILIDAD DE SER UNO MISMO

OSHO

El Matrimonio: ¿Quién poseerá a quién? Eso significa: ¿quién definirá a quién? ¿Quién reducirá al otro a un objeto? ¿Quién será el amo y quién será el esclavo?

Debido a que existe una gran necesidad de amor, empezamos a buscar sustitutos: uno ama su casa, otro ama su coche, otro ama sus vestidos, otro ama el dinero

He oído…

El doctor Abraham fue llamado a la tienda de Mulá Nasrudin donde éste yacía inconsciente. El doctor Abraham le estuvo curando durante un buen rato y finalmente le revivió. “¿Cómo te bebiste eso?”, le preguntó a Mulá. “¿Acaso no leíste la etiqueta de la botella?” Advierte de que es un veneno.

Nasrudin le contestó: “Sí, doctor. Pero no me lo creí.”

El doctor Abraham le preguntó: “¿Y por qué no?”

“Porque siempre que creo algo, resulto engañado “, le dijo Nasrudin.

 

Poco a poco la gente aprende a desconfiar, a no creer; se van convirtiendo en desconfiados crónicos. Y sucede tan lentamente, en tan pequeñas dosis, que nunca te das cuenta de lo que te está sucediendo. Para cuando se ha completado, es demasiado tarde. Eso es lo que la gente denomina “experiencia”. Se dice de una persona que tiene “experiencia” cuando ha perdido el contacto con su corazón. Entonces dicen que es un hombre experimentado, muy inteligente, muy astuto, al que nadie puede engañar.

Puede que nadie sea capaz de engañarle, pero él se ha engañado a sí mismo. Ha perdido todo aquello que era de valor; lo ha perdido todo. Y entonces algo muy peculiar sucede: dejamos de amar a los demás porque los demás pueden engañarnos. Y empezamos a amar objetos. Debido a que existe una gran necesidad de amor, empezamos a buscar sustitutos: uno ama su casa, otro ama su coche, otro ama sus vestidos, otro ama el dinero. Evidentemente, la casa no puede engañarte; en ese amor no hay riesgo. Puedes amar tu coche; puedes confiar en un coche más que en una persona. Puedes amar el dinero. El dinero no tiene vida, está siempre bajo tu control. ¿Por qué tanta gente ama cosas en vez de personas? E incluso cuando aman a alguien, tratan de reducirlo a un objeto.

Si amas a una mujer, tratas de inmediato de convertirla en tu esposa. Tratas de hacerla encajar en un determinado papel: el papel de esposa. Y eso es más predecible que la realidad de alguien a quien quieres. Si amas a un hombre tratas de poseerle como si fuera un objeto. Te gustaría que fuera tu marido porque un amante es más fluido… y uno nunca sabe. Un marido parece ser más sólido. Al menos la ley, la justicia, la policía, el gobierno, ofrecen cierta solidez a la figura del “marido”. Un amante se parece más a un sueño: no tiene sustancia.

Cuando la gente se enamora, de inmediato trata de casarse. ¡Qué miedo al amor! Y siempre tratamos de controlar al que amamos. Ése es el conflicto que continuamente surge entre maridos y esposas, entre madres e hijos, entre hermanos y hermanas, entre amigos: ¿quién poseerá a quién? Eso significa: ¿quién definirá a quién? ¿Quién reducirá al otro a un objeto? ¿Quién será el amo y quién será el esclavo?

          

OSHO     Vida, Amor, Risa existe también como e-Libro.

Copyright © 2009 Osho International Foundation

Cuando hay amor, el sexo no es un problema; es la falta de amor lo que convierte al sexo en un problema. ¿No lo saben?

Cuando hay amor, el sexo no es un problema; es la falta de amor lo que convierte al sexo en un problema. ¿No lo saben?

¿Es permanente el amor?

Una experiencia de placer nos hace exigir más de esa experiencia, y el “más” es el impulso de estar seguros en nuestros placeres. Si amamos a alguien, queremos estar totalmente seguros de que ese amor es retribuido, y buscamos establecer una relación con la esperanza de que por lo menos tenga permanencia. Toda nuestra sociedad se basa en esas relaciones. Pero ¿existe algo que sea permanente? ¿Existe? ¿Es permanente el amor? Nuestro constante deseo es hacer que la sensación se vuelva permanente, ¿no es así? Y aquello que no puede volverse permanente, o sea, el amor, hace caso omiso de nosotros.

El estado de amor no es del pasado ni del futuro

Me pregunto si han considerado alguna vez la naturaleza del amor. Amar es una cosa, y haber amado es otra. El amor no pertenece al tiempo. Uno no puede decir: «He amado», eso no tiene sentido. Entonces el amor está muerto, uno no ama; el estado de amor no es del pasado ni del futuro. De igual modo, el conocimiento es una cosa, y el movimiento de conocer es otra. El conocimiento nos ata, pero el movimiento de conocer no nos ata.

Sólo exploren esto cuidadosamente, no lo acepten ni lo nieguen. Vean, el conocimiento tiene la cualidad del tiempo, está atado al tiempo, mientras que el movimiento de conocer es intemporal. Si quiero conocer la naturaleza del amor, de la meditación, de la muerte, no puedo aceptar ni negar nada. Mi mente debe hallarse en un estado, no de duda, sino de investigación, lo cual implica que no hay esclavitud al pasado. La mente que se encuentra en el movimiento de conocer está libre del tiempo porque no hay acumulación. 

Cuando amamos a alguien, no hay división entre el hombre y la mujer

El amor no es de la mente, pero puesto que hemos cultivado la mente, usamos esa palabra amor para abarcar el campo que pertenece a la mente. Por cierto, el amor no tiene nada que ver con la mente, no es un producto de ésta; el amor es por completo independiente de cálculos y pensamientos. Cuando no hay amor, entonces tenemos la estructura del matrimonio como institución que se vuelve una necesidad. Cuando hay amor, el sexo no es un problema; es la falta de amor lo que convierte al sexo en un problema. ¿No lo saben? Cuando de verdad aman profundamente a alguien -no con el amor de la mente, sino con el del corazón- comparten con esa persona, él o ella, todo lo que tienen, no sólo el cuerpo, sino todo. En la dificultad le piden ayuda, y ella los ayuda. No hay división entre el hombre y la mujer cuando amamos a alguien, pero cuando no conocemos ese amor, hay un problema sexual. Nosotros conocemos tan sólo el amor del cerebro; ese amor lo ha producido el pensamiento, y un producto del pensamiento sigue siendo pensamiento, no es amor.

 

Obras Completas, volumen V

Poona, India, 19 de septiembre de 1948

KRISHNAMURTI