DE LAS RELACIONES ADICTIVAS A LAS RELACIONES ILUMINADAS

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Entre las dos pasiones capitales –el amor y el odio- existe una gama muy variada de sentimientos. El desamor no está entre el amor y odio sino entre el amor y el “no-amor”, el cual  una especie de enfriamiento,  hastío, cansancio, aburrimiento y desgaste total del vínculo.

TANTO SI VIVES SOLO COMO SI VIVES EN PAREJA, la clave es estar presente e intensificar progresivamente tu presencia mediante la atención al ahora. Si quieres que florezca el amor, la luz de tu presencia debe ser lo suficientemente intensa como para no verte arrollado por el pensador o por el cuerpo-dolor, ni los confundas con quien eres. Conocerse como el Ser que está debajo del pensador, la quietud que está debajo del ruido mental, el amor y la alegría que se encuentran debajo del dolor, eso es libertad, salvación, iluminación. Desidentificarse del cuerpo-dolor es llevar la presencia al dolor y así transmutarlo.

Desidentificarse del pensamiento es poder ser el observador silencioso de tus pensamientos y de tu conducta, especialmente de los patrones repetitivos de tu mente y de los roles que representa tu ego. Si dejas de investirla de «yoidad», la mente pierde su cualidad compulsiva, formada básicamente por la constante tendencia a juzgar y a resistirse a lo que es, creando así conflicto, drama y más dolor. De hecho, en el momento en que dejas de juzgar y aceptas lo que es, eres libre de la mente. Has creado espacio para el amor, para la alegría, para la paz.

PRIMERO DEJAS DE JUZGARTE A TI MISMO; después dejas de juzgar a tu pareja. El mayor catalizador del cambio en las relaciones es la aceptación total de tu pareja tal como es, dejando completamente de juzgarla y de intentar cambiarla. Eso te lleva inmediatamente más allá del ego. A partir de entonces todos los juegos mentales y el apego adictivo se acaban. Ya no hay víctimas ni verdugos, ni acusadores ni acusados.

La aceptación total también supone el final de la codependencia; ya no te dejas arrastrar por el patrón inconsciente de otra persona, favoreciendo de ese modo su continuidad. Entonces, o bien os separáis —con amor—, o bien entráis juntos más profundamente en el ahora, en el Ser. ¿Es así de simple? Sí, es así de simple. El amor es un estado de Ser. Tu amor no está fuera; está en lo profundo de ti. Nunca puedes perderlo, no puede dejarte. No depende de otro cuerpo, de otra forma externa.

EN LA QUIETUD DE TU PRESENCIA puedes sentir tu propia realidad informe e intemporal: es la vida no manifestada que anima tu forma física. Entonces puedes sentir la misma vida en lo profundo de los demás seres humanos y de las demás criaturas. Miras más allá del velo de la forma y la separación. Esto es alcanzar la unidad. Esto es amor. Aunque es posible tener breves atisbos, el amor no puede florecer a menos que estés permanentemente liberado de la identificación mental y tu presencia sea lo bastante intensa como para haber disuelto el cuerpo-dolor, o hasta que puedas, al menos, mantenerte presente como observador. De ese modo, el cuerpo-dolor no podrá arrebatarte el control y destruir el amor.

Eckhart Tolle

Last Kiss – Taylor Swift

-Tiene una intro de 27 segundos. (El mismo número que duró la llamada telefónica en la que Joe terminó con Taylor)
Taylor habla sobre Last Kiss: ”La canción Last Kiss es algo así como una carta a alguien.. Para simplemente expresar todos estos sentimientos desesperados y desesperanzados que tienes después de una ruptura. En el transcurso del término de una relación sientes todas estas cosas diferentes… Sientes rabia, sientes confusión y frustración, pero luego viene la tristeza absoluta… La tristeza de perder a esta persona, de perder todas las memorias y todas las esperanzas que habías proyectado para el futuro. Hay veces en las que simplemente tienes este momento de verdad y tienes que admitirte a ti misma que extrañas todas esas cosas. Cuando yo estaba en uno de esos momentos, escribí esta canción.”

EL DESAMOR QUE NOS DUELE

El desamor es un estado, tan complejo como el mismo amor y asume muchas variaciones de ánimo,  sentimientos y actitudes.

El desamor puede nacer de nosotros,  cuando nos aman y no correspondemos; cuando abandonamos o nos alejamos, por el motivo que fuere, de una relación; cuando somos indiferentes o nos ausentamos de alguien.

You're Not Sorry

You’re Not Sorry (Photo credit: Wikipedia)

También puede nacer de otros para con nosotros: cuando amamos y no nos tienen en cuenta; cuando no estamos entre las prioridades de otra persona; cuando han preferido cortar todo lazo con nosotros y nuestro entorno; cuando sufrimos la decepción y la frustración de un vínculo; cuando la relación se corta o cambia paulatina o drásticamente; cuando deja de alimentarse y agoniza o muere; cuando padecemos mal de amores –esa especie de sufrimiento generalizado- por algún amor herido.

El desamor ciertamente es muy complejo y se expresa en algunas de las situaciones recién mencionadas y en muchas más. En general, el estado de ánimo y los sentimientos que genera son de dolor, crisis afectivo-psicológica, desesperanza, rabia, impotencia, desilusión,  desgano; tristeza, enojo,  sufrimiento interior, perturbación, confusión, perplejidad, desconcierto, incertidumbre, preguntas sin responder, deseos de recomponer el vínculo, pedidos de perdón, etc.

Entre las dos pasiones capitales –el amor y el odio- existe una gama muy variada de sentimientos. El desamor no está entre el amor y odio sino entre el amor y el “no-amor”, el cual  una especie de enfriamiento,  hastío, cansancio, aburrimiento y desgaste total del vínculo.

Cuando lo único que se recibe de una persona es desamor. La relación  ha dejado de ser sana. Por lo cual, lo más conveniente, en muchos casos, es resguardar la salud emocional de las personas involucradas.

No se puede recibir sólo desamor todo el tiempo. Para preservar la salud y la dignidad. Hay que hacerse a un costado y empezar a escribir otra historia. No hay que vivir de deudas pasadas.

Los seres humanos estamos hechos para el amor, no para el desamor.

Sin embargo, muchas veces, de tan cerca que estamos nos lastimamos.

Eduardo Casas

En mi viaje a Ixtlán sólo encuentro viajeros fantasmas

Ixtlán

Viaje a Ixtlán

Don Genaro me miró con ojos penetrantes y luego volvió la cabeza para observar la distancia, hacia el sur.
—Nunca llegaré a Ixtlán —dijo.
Su voz era firme pero suave, casi un murmullo.
—Pero en mis sentimientos. . . en mis sentimientos pienso a veces que estoy a un solo paso de llegar. Pero nunca llegaré. En mi viaje, ni siquiera encuentro los sitios que conocía. Nada es ya lo mismo.

Don Juan y don Genaro se miraron. Había algo muy triste en sus ojos.
En mi viaje a Ixtlán sólo encuentro viajeros fantasmas —dijo suavemente don Genaro.
No entendí a qué se refería. Miré a don Juan.
—Todos aquellos con los que Genaro se encuentra en su camino a lxtlán son nada más seres efímeros
—explicó don Juan—. Tú, por ejemplo. Eres un fantasma. Tus sentimientos y tu ansiedad son los de la gente. Por eso dice que sólo se encuentra viajeros fantasmas en su viaje a Ixtlán.
De pronto me di cuenta de que el viaje de don Genaro era una metáfora.
—Entonces, su viaje a Ixtlán no es real -dije.
— ¡Es real! —Repuso don Genaro—. Los viajeros no son reales.
Señaló a don Juan con un movimiento de cabeza y dijo enfáticamente:
—Éste es el único que es real. El mundo es real sólo cuando estoy con éste.

Don Juan sonrió.
Genaro te contaba su historia —dijo-— porque ayer paraste el mundo, y él piensa que también viste, pero eres tan tonto que tú mismo no lo sabes. Yo le digo que eres un ser muy raro, y que tarde o temprano verás. De cualquier modo, en tu próximo encuentro con el aliado, si acaso llega, tendrás que luchar con él y domarlo. Si sobrevives al choque, de lo cual estoy seguro, pues eres fuerte y has estado viviendo como guerrero, te encontrarás vivo en una tierra desconocida. Entonces, como es natural para todos nosotros, lo primero que querrás hacer es volver a Los Ángeles.

Pero no hay modo de volver a Los Ángeles. Lo que dejaste allí está perdido para siempre. Para entonces, claro, serás brujo, pero eso no ayuda; en un momento así, lo importante para todos nosotros es el hecho de que todo cuanto amamos, odiamos, o deseamos ha quedado atrás. Pero los sentimientos del hombre no mueren ni cambian, y el brujo inicia su camino a casa sabiendo que nunca llegará, sabiendo que ningún poder sobre la tierra, así sea su misma muerte, lo conducirá al sitio, las cosas, la gente que amaba.

Eso es lo que Genaro te dijo.
La explicación de don Juan fue como un catalizador; el pleno impacto de la historia de don Genaro me golpeó súbitamente cuando empecé a relacionar el relato con mi propia vida.

— ¿Y las personas que yo quiero? —Pregunté a don Juan—. ¿Qué les va a pasar?

—Todas se quedarán atrás —dijo.
— ¿Pero no hay manera de recuperarlas? ¿Podría yo rescatarlas y llevarlas conmigo?
—No. Tu aliado te llevará, a ti solo, a mundos desconocidos.
—Pero yo podré volver a Los Ángeles, ¿no? Podría tomar el autobús o un avión e ir allí. Los Ángeles seguirá allí, ¿no?

—-Seguro —dijo don Juan, riendo—, Y también Manteca y Temecula y Tucson.
—Y Tecate —añadió don Genaro con gran seriedad.
—Y Piedras Negras y Tranquitas —dijo don Juan, sonriendo.
Don Genaro agregó más nombres y lo mismo hizo don Juan; ambos se dedicaron a enumerar una serie de hilarantes e increíbles nombres de ciudades y pueblos.

—Dar vueltas con tu aliado cambiará tu idea del mundo —dijo don Juan—. Esa idea es todo, y cuando cambia, el mundo mismo cambia.
Me recordó que una vez le había leído un poema
y quiso que se lo recitara. Citó unas cuantas palabras
y me acordé de haberle leído unos poemas de Juan           funyon
Ramón Jiménez. El que tenía en mente se titulaba

“El viaje definitivo”. Lo recité:

Y yo me iré. Y se quedarán los pájaros
cantando;
y se quedará mi huerto, con su verde árbol,
y con su pozo blanco.
Todas las tardes, el cielo será azul y plácido;
y tocarán, como esta tarde están tocando,
las campanas del campanario.

Se morirán aquellos que me amaron;
y el pueblo se hará nuevo cada año;
y en el rincón aquel de mi huerto florido y encalado,
mi espíritu errará, nostálgico…

—Ése es el sentimiento de que habla Genaro —dijo don Juan—. Para ser brujo, hay que ser apasionado. Un hombre apasionado tiene posesiones en la tierra y cosas que le son queridas, aunque sea nada más que el camino por donde anda.

Lo que Genaro te dijo en su historia es precisa mente eso. Genaro dejó su pasión en Ixtlán: su casa, su gente, todas las cosas que le importaban. Y ahora vaga al acaso por aquí y allá cargado de sus sentimientos; y a veces, como dice, está a punto de llegar a Ixtlán. Todos nosotros tenemos eso en común. Para Genaro es Ixtlán; para ti será Los Ángeles; para mí…
No quise que don Juan me hablara de sí mismo. Hizo una pausa como si hubiera leído mi pensamiento.

Genaro suspiró y parafraseó los primeros versos del poema.
—–Me fui. Y se quedaron los pájaros, cantando.

Durante un instante sentí que una oleada de zozobra y soledad indescriptible nos envolvía a los tres. Miré a don Genaro y supe que, siendo un hombre apasionado, debió haber tenido tantos lazos del corazón, tantas cosas que le importaban y que sin embargo dejó atrás. Tuve la clara sensación de que en ese momento la fuerza de su recuerdo iba a precipitarse en talud, y que don Genaro estaba al filo del llanto.

Aparté con premura los ojos. La pasión de don Genaro, su soledad suprema, me hacían llorar.
Miré a don Juan. Él me observaba.
Sólo como guerrero se puede sobrevivir en el camino del conocimiento —dijo—. Porque el arte del guerrero es equilibrar  el prodigio de ser hombre con el terror de su propia ficción.

Contemplé a los dos, uno por uno. Sus ojos eran claros y apacibles. Habían invocado una oleada de nostalgia avasalladora y, cuando parecían a punto de estallar en apasionadas lágrimas, contuvieron la marea. Creo que, por un instante, ví. Ví la soledad humana como una ola gigantesca congelada frente a mí, detendida por el muro invisible de una metáfora.
Mi tristeza era tanta que me sentí eufórico. Abracé a los dos.

Don Genaro sonrió y se puso en pie. Don Juan también se levantó, y colocó suavemente la mano en mi hombro.
—Vamos a dejarte aquí —dijo—. Haz lo que te parezca correcto. El aliado te estará esperando al borde de aquel llano.
Señaló un valle oscuro en la distancia.
—Si todavía no sientes que sea tu hora, no vayas a la cita —prosiguió—. Nada se gana forzando las cosas. Si quieres sobrevivir, debes ser claro como el cristal y estar mortalmente seguro de ti mismo.

Don Juan se alejó sin mirarme, pero don Genaro se volvió un par de veces y, con un guiño y un movimiento de cabeza, me instó a avanzar. Los miré hasta que desaparecieron en la distancia y luego fui a mi coche y me marché. Sabía que aún no había llegado mi hora.

Viaje a Ixtlán

Carlos Castaneda

Carlos Castaneda Documental de la BBC- Parte 1 de 5 (Español)

 

 

 

Una Investigación sobre la Soledad

Interlocutor: ¿Qué es una verdadera amistad, si faltan la confianza y el respeto?

Krishnamurti: Sin confianza y respeto, ¿cómo puede haber amistad? ¡Realmente no lo sé! Pero, vea, señor, en primer lugar, ¿por qué desea usted tener un amigo? ¿Acaso es porque necesita depender de él, contar con él, tener compañía? ¿Es a causa de su sentimiento de soledad, de su insuficiencia, que usted depende de otro para llenar ese vacío y, por lo tanto, utiliza al otro, explota al otro para encubrir su propia insuficiencia, su propia vacuidad y, debido a eso, considera a esa persona un amigo? ¿Es él un amigo en ese aspecto, en el de usarlo para su propio placer, su consuelo, etcétera? Investíguelo, señor, no acepte lo que estoy diciendo. Casi todos nos sentimos muy solos y, cuanto más envejecemos, más solos nos sentimos y descubrimos nuestro propio vacío.

Cuando uno es joven no le ocurren estas cosas. Pero a medida que va madurando ‑si es que madura alguna vez- descubre por sí mismo qué significa sentirse vacío, solitario, no tener ningún amigo, porque uno ha llevado una vida superficial, dependiendo de otros, explotando a otros. Ha puesto su corazón, sus sentimientos en otros, y cuando ellos mueren o se van lejos, uno se siente muy solo, vacío y, a causa de esa vacuidad, hay autocompasión y uno sueña con encontrar a alguien que llene esa vacuidad. Esto es lo que está ocurriendo todos los días de nuestra vida.

Ahora bien, ¿puede usted ver esto y aprender al respecto? Aprender lo que significa sentirse solo y jamás escapar de ello. Mirarlo, vivir con ello, ver lo que implica, de modo tal que en lo psicológico, en lo interno no dependa de nadie. Entonces sabrá lo que significa amar.

Krishnamurti

¿Cómo puedo darme cuenta en realidad del miedo sutil que siento dentro de mí?

Haciéndose amigo de los sentimientos

El único problema con la tristeza, la desesperación, el miedo, el enojo, la desesperanza, la ansiedad, la angustia, la aflicción, es que te quieres deshacer de ellos. Ésa es la única barrera.

Tendrás que vivir con ellos. No puedes simplemente escapar. Son precisamente la situación en la que la vida tiene que integrarse y crecer. Son los desafíos de la vida. Acéptalos. Son bendiciones disfrazadas. Si quieres escapar de ellos, si de alguna manera te quieres librar de ellos, entonces surge un problema, porque si te quieres librar de algo, nunca lo miras directamente y entonces eso mismo empieza a esconderse porque lo estás condenando. Entonces eso va cada vez más profundo dentro del inconsciente, se esconde en el rincón más oscuro de tu ser en donde no puedes encontrarlo. Se dirige hacia el sótano de tu ser y se esconde ahí. Y, por supuesto, mientras más profundo va, más problemas causa, porque entonces comienza a funcionar desde rincones desconocidos de tu ser y tú estás completamente indefenso.

Así que lo primero es: nunca reprimas. Lo primero es: Acéptalo y deja que llegue, deja que llegue frente a ti. De hecho, simplemente el decir “No lo reprimas” no es suficiente. Si me lo permites, me gustaría decir, “Hazte su amigo.” Si te resulta difícil, también puedes decir “acepto que no acepto”.

¿Sientes tristeza? Hazte su amigo. Ten compasión de ella. La tristeza también tiene su ser. Permítela, abrázala; siéntate con ella, dale la mano. Sé amigable. Enamórate de ella. ¡La tristeza es hermosa! No hay nada malo en ella. ¿Quién te dijo que es malo estar triste? De hecho, solamente la tristeza te da profundidad. La risa es superficial; la alegría está al nivel de la piel. La tristeza llega hasta los huesos, a la médula. Nada llega tan profundo como la tristeza.

Así que no te preocupes. Quédate con la tristeza y ella te llevará hasta lo más profundo de tu ser. Puedes pasear con ella y podrás conocer algunas cosas sobre tu ser que nunca antes habías conocido. Esas cosas sólo pueden ser reveladas estando triste, nunca pueden ser reveladas en la alegría. La oscuridad también es buena y también es divina.

La persona que puede estar pacientemente triste, de repente se encuentra con que una mañana la felicidad está surgiendo en su corazón desde una fuente desconocida. Esa fuente desconocida es la existencia. Te lo has ganado si has estado realmente triste, si has estado realmente desesperanzado, desesperado, infeliz, afligido, si has vivido en el infierno, te has ganado el cielo. Has pagado el precio.

Confronta la vida. Encuentra la vida. Habrá momentos difíciles, pero un día verás que esos momentos difíciles te han dado fuerza porque has salido a su encuentro. Así tenía que ser. Esos momentos difíciles son arduos cuando estás pasando por ellos, pero más tarde te darás cuenta que te han vuelto más integrado. Sin ellos nunca podrías haber estado centrado, con los pies en la tierra.

Permite que la expresión sea una de las reglas más importantes de tu vida. Aunque tengas que sufrir por ello, sufre. Nunca serás un perdedor. Ese sufrimiento te hará cada vez más capaz de gozar de la vida, de regocijarte con la vida.

El Arte de Morir

Osho

Art Gallery by mari_e17
Fotografías cedidas por Elena (México):
http://www.renderosity.com/mod/gallery/browse.php?username=mari_e17

Lo que yo me propongo es llevarte más allá del sufrimiento. No hay necesidad de adaptarse al sufrimiento: existe la posibilidad de librarse por completo de él

Las raíces del sufrimiento

El sufrimiento es un estado de inconsciencia. Somos desgraciados porque no somos conscientes de lo que estamos haciendo de lo que estamos pensando, de lo que estamos sintiendo… y por eso nos contradecimos continuamente, a cada momento. La acción va en una dirección, el pensamiento en otra, el sentimiento está en otra parte. Nos vamos haciendo pedazos, cada vez estamos más fragmentados. Eso es el sufrimiento: perdemos integración, perdemos unidad. Perdemos por completo el centro, somos una simple periferia.

Y naturalmente, una vida que no sea armoniosa está condenada a ser miserable, trágica, una carga que hay que llevar como se pueda, un sufrimiento. Lo máximo que uno puede hacer es conseguir que este sufrimiento sea menos doloroso. Y existen mil y una clases de quita dolores.

No solo están las drogas y el alcohol: la religión también se ha utilizado a modo de opio. Deja a las personas drogadas. Y naturalmente, todas las religiones están en contra de las drogas, porque ellas mismas se dedican al mismo negocio; están en contra de los competidores. Si la gente toma opio, puede que deje de ser religiosa; puede que ya no tenga necesidad de ser religiosa. Si ya han encontrado el opio, ¿por qué tendrían que molestarse con la religión? Y el opio es más barato, exige menos compromiso. Si la gente toma marihuana, LSD y otras drogas más sofisticadas, es natural que no sea religiosa, porque la religión es una droga muy primitiva. Por eso todas las religiones están contra las drogas.

La gente vive sumida en el sufrimiento. Solo existen dos maneras de salir de él: la primera consiste en convertirse en meditador: alerta, despierto, consciente… y eso es algo muy difícil. Se necesita coraje. La manera más barata consiste en encontrar algo que te pueda dejar aún más inconsciente de lo que ya estás, para que no puedas sentir el sufrimiento. Encuentra algo que te deje totalmente insensible, algo que te intoxique, algún anestésico que te deje tan inconsciente que puedas escapar a esa inconsciencia y olvidar todas tus ansiedades, angustias y sin sentidos.

La segunda manera no es la verdadera. La segunda manera solo hace que tu sufrimiento resulte un poco más confortable, un poco más soportable, un poco más cómodo. Pero no ayuda, no te transforma. La única transformación llega por la vía de la meditación, porque la meditación es el único método que te hace consciente. Para mí, la meditación es la única religión verdadera. Todo lo demás es un engañabobos. Y existen diferentes marcas de opio: cristianismo, hinduismo, islamismo, jainismo, budismo… pero son solo diferentes marcas. El recipiente es distinto, pero el contenido es el mismo: todas te ayudan de algún modo a adaptarte a tu sufrimiento.

Lo que yo me propongo es llevarte más allá del sufrimiento. No hay necesidad de adaptarse al sufrimiento: existe la posibilidad de librarse por completo de él. Pero el camino es un poco difícil; el camino es un desafío.

Tienes que hacerte consciente de tu cuerpo y de lo que haces con él…

Un día, Buda estaba pronunciando su discurso matutino y el rey había acudido a escucharle. Estaba sentado enfrente de Buda y no paraba de mover el dedo gordo del pie. Buda dejó de hablar y miró el dedo del pie del rey.  Como es natural, cuando Buda miró su dedo, el rey dejó de moverlo. Buda empezó a hablar de nuevo, y el rey empezó otra vez a mover el dedo gordo del pie. Entonces Buda le preguntó:

-¿Por qué haces eso?

El rey respondió:

-Solo cuando dejaste de hablar y me miraste el dedo me di cuenta de lo que estaba haciendo. No era nada consciente de lo que hacía.

-Es tu dedo y no eres consciente -dijo Buda-. Entonces, podrías llegar a matar a una persona sin ser consciente de ello. Y exactamente de esa manera se ha matado a gente y el homicida no ha sido consciente. Muchos homicidas han negado en los tribunales haber matado a alguien. Al principio se pensaba que simplemente mentían, pero recientemente se ha descubierto que no estaban mintiendo, que lo hicieron en estado de inconsciencia. En aquel momento estaban tan rabiosos, tan enfurecidos, que fueron poseídos por su furia. Y cuando estás furioso, tu cuerpo segrega ciertas toxinas y tu sangre se intoxica. Estar enfurecido es estar en un estado de locura temporal. Y la persona se olvidará por completo de lo que hizo, porque no era consciente de lo que hacía. Y así es como la gente se enamora, mata a otros, se suicida, hace todas esas cosas.

El primer paso hacia la conciencia es prestarle mucha atención a tu cuerpo. Poco a poco, uno se va poniendo en estado de alerta ante cada gesto y cada movimiento. Ya medida que te vas haciendo consciente, empieza a ocurrir un milagro: dejas de hacer muchas cosas que antes hacías. Tu cuerpo se encuentra más relajado, tu cuerpo está más entonado, una profunda paz empieza a prevalecer incluso en tu cuerpo, una música sutil vibra en tu cuerpo.

Después, empiezas a hacerte consciente de tus pensamientos; hay que hacer lo mismo con los sentimientos. Son más sutiles que el cuerpo y por supuesto, también más peligrosos. Y cuando te hagas consciente de tus pensamientos, te sorprenderá lo que ocurre en tu interior. Si pones por escrito lo que está ocurriendo en cualquier momento, te llevarás una gran sorpresa. No te lo vas a creer « ¿Esto es lo que está ocurriendo dentro de mí?» Sigue escribiendo durante solo diez minutos. Cierra las puertas con llave y cierra también las ventanas para que nadie pueda entrar, para que puedas ser completamente sincero y enciende el fuego para poder tirar al fuego lo que escribas; así nadie lo sabrá aparte de ti. Y después sé absolutamente sincero; ponte a escribir lo que está pasando dentro de la mente. No lo interpretes, no lo alteres, no lo edites. Limítate a ponerlo en el papel sin adornos, tal como es, exactamente como es.

Y al cabo de 10 minutos, léelo. ¡Verás una mente loca por dentro! No somos conscientes de que esa locura fluye constantemente como una corriente subterránea. Afecta a todo lo que tiene importancia en tu vida. Afecta a cualquier cosa que hagas; afecta a todo lo que haces, afecta a todo. ¡Y suma de todo ello va a ser tu vida!

Así pues, este loco debe cambiar. Y el milagro de la conciencia es que no necesitas hacer nada, aparte de hacerte consciente. El fenómeno mismo de observarlo hace que cambie poco a poco, el loco va desapareciendo. Poco a poco, los pensamientos empiezan a ajustarse a cierta pauta. Su caos desaparece, se van convirtiendo en algo más parecido a un cosmos. Y una vez más, una profunda paz lo domina todo.

Y cuando tu cuerpo y tu mente estén en paz, verás que están sintonizados uno con otro, que existe un puente. Ahora ya no corren en diferentes direcciones, ya no cabalgan en diferentes caballos. Por primera vez hay acuerdo, y ese acuerdo constituye una ayuda inmensa para trabajar el tercer paso: hacerte consciente de tus sentimientos, emociones, estados humor. Esta es la capa más sutil y más difícil, pero si puedes ser consciente de los pensamientos solo tienes que dar un paso más. Se necesita una conciencia un poco más intensa para empezar a meditar sobre tus estados de humor, tus emociones, tus sentimientos.

En cuanto eres consciente de estas tres cosas, todas se unen en un único fenómeno. Y cuando estas tres cosas sean una sola, funcionando perfectamente al unísono, canturreando juntas, cuando puedas sentir la música de las tres -se han convertido en una orquesta-, ocurre la cuarta. Lo que tú no puedes hacer ocurre por sí solo, es un regalo de la totalidad. Es una recompensa para los que han hecho estas tres cosas.

Y la cuarta cosa es la conciencia definitiva que lo despierta a uno. Uno se hace consciente de la propia conciencia, esa es la cuarta cosa.- Eso te convierte en un buda, un ser despierto. Y solo en ese despertar llega uno a conocer lo que es la bienaventuranza. El cuerpo conoce el placer, la mente conoce la felicidad, el corazón conoce la alegría, la cuarta cosa conoce la bienaventuranza. La bienaventuranza es el objetivo, y la conciencia es el camino que lleva a ella.

OSHO

¿Puede haber amor sin Celos?

“Amas a una persona – por lo menos piensas que amas a una persona… Si realmente amas, entonces los celos son imposibles. Si encuentras que la persona está amando a alguien más, serás feliz: amas a la persona y él está feliz con alguien más; y todo lo que quieres es que él sea feliz. No te sentirás celoso; por el contrario, te sentirás agradecido con la persona que ha hecho que la persona a quien tú amas sea feliz. Sentirás una gran amistad.

Pero esto ocurre con el amor verdadero, que es una variedad rara. Lo que existe en el nombre del amor es sólo una idea.

Tú “amas” a una persona significa que posees a una persona. Tú “amas” a una persona significa que él no puede amar a nadie más. Si ama a alguien más te está insultando; está probando que eres inferior, que hay mejores personas, personas más adorables que tú. Esto hiere al ego, hiere tu posesividad, hiere tu idea monopolística.

Y básicamente es cobardía, porque no estás tratando de enfrentar los hechos acerca de tu amor en forma directa. No es cuestión de que la persona a la que amas esté amando a alguien más; el asunto es, ¿amas a la persona? Y no eres suficientemente valiente para enfrentar esa pregunta. Y esa es la verdadera pregunta que hay que hacerse. Si amo a la persona entonces nada más importa.

El amor permite libertad.

El amor permite que cada vez que él tiene ganas de hacer algo, lo puede hacer. Cada vez que siente que es feliz, es su opción.

Si amas a la persona, entonces no interfieres en su intimidad. Dejas de interferir en la intimidad de la persona. No intentas transgredir su ser interno. No quieres que él debiera decir dónde ha estado, por qué llegó tarde en la noche. Eso no está del todo bien.

Es su vida: donde va y si llega tarde o no… Has amado a la persona tal como es – y es de esa forma. Y nunca intentas interferir en su intimidad. No abres sus cartas; no revisas sus bolsillos, su agenda y apuntas los números telefónicos. No intentas encontrar alguna pista. Eso es feo.

Tienes que enfrentarlo por ti misma.

Si no lo enfrentas, es cobardía.

Y para esconderlo, haces tantas rabietas de celos que olvidas completamente que es sólo tu cobardía. Lo que se necesitaba era tener muy claro si es una idea el que tú amas al hombre, o es una realidad. La realidad no tiene problemas; sólo las ideas traen problemas porque son sólo superficiales. Por debajo hay tanta basura que estas ideas no te pueden ayudar. Cualquier insignificancia e inmediatamente comienzan los problemas.

No puedo concebir que si dos personas realmente se aman van a tener alguna pelea por cualquier motivo, que tratarán de imponer cualquier idea en la otra persona por cualquier motivo, que tratarán de inhibir a la otra persona de cualquier acción.

El requerimiento básico del amor es: “Acepto a la otra persona como es.” Y el amor nunca trata de cambiar a la persona según la propia idea de uno. Tú no intentas cortar a la persona aquí y allá y ajustarle el tamaño – lo que se hace en todas partes en todo el mundo.

Las personas que piensan que son amantes – están continuamente acosándose, intentando crear la imagen que ellos quieren. Quieren a la otra persona sólo como una marioneta – y las cuerdas deberían estar en sus manos. Y lo mismo sucede con la otra persona: él quiere que tú seas una marioneta y las cuerdas tienen que estar en sus manos. Ahora va a haber un continuo conflicto, miseria, dolor.

Y uno comienza a preguntarse: ¿por qué los poetas han estado escribiendo tantas cosas hermosas acerca del amor? – ¡porque nada parece suceder! Sucede sólo en las poesías.

La realidad es que la mayoría de los poetas nunca ha amado. Están enamorados de la idea del amor, entonces escriben hermosos poemas, hermosas novelas. O quizás ellos han amado, pero fracasaron tan abiertamente que sólo consolándose a ellos mismos crean el opuesto en su poesía. Por ejemplo, León Tolstoi fue torturado por su esposa durante toda su vida, incluso hasta el fin de sus días. El último día, ella lo acosó tanto que se fue de la casa en la noche y se dirigió a la estación y murió allí en una banca. Era un conde, y tenía una inmensa propiedad y una inmensa tierra y todo – pero vivía como un hombre pobre. La esposa tenía el control de todo.

Ella no le permitía incluso tener un amigo, un amigo hombre. Era tan celosa que no le permitía leer o escribir frente a ella. El tenía que salir al jardín o a los campos para escribir; todo lo que escribió lo hizo en el exterior. Sus celos eran tales que…, “Cuando estoy presente estás más interesado en tu novela. ¡Eso es un insulto para mí!”

Y este hombre ha escrito libros tan hermosos y cosas tan hermosas acerca del amor, que si no conocieras su vida, no podrías creer cómo esto puede ser posible. Es una compensación. En la vida se lo está perdiendo; lo está colocando en sus novelas: en las novelas está creando la fantasía de cómo le habría gustado que fuera su vida, sólo para olvidar su vida, su fealdad.

Así que los poetas nunca han amado y conocido, nunca han conocido la agonía de esto, o si han amado, han conocido la agonía y quisieron conocer el éxtasis. Así que en su poesía encontrarás el éxtasis del amor. Pero la verdad es que todo el mundo es torturado innecesariamente.

Sí, es la cobardía lo que te mantiene en tortura. Sólo enfrenta los hechos, ya sea que ames a un hombre o no. Si amas, entonces no hay condiciones que imponer. Si no amas, ¿entonces a quién le vas a imponer condiciones?

De cualquier manera está claro. Si amas entonces no es un asunto de condiciones: lo amas tal como es. Si no amas, entonces tampoco hay problema: él no es nadie para ti; no es cuestión de poner condiciones. Él puede hacer lo que quiera.

Pero uno tiene que enfrentar sus sentimientos en forma sincera y honesta. Y ese encuentro directo de los sentimientos de uno, inmediatamente te muestra el camino.

La vida no es difícil – estamos haciéndolo así porque somos cobardes: no vemos algo que sabemos está allí.

Siempre es simple enfrentar la realidad.

Y te hace inocente y las complejidades innecesarias no surgen. De otra forma uno va viviendo en la imaginación, que uno ama, que uno puede morir por la otra persona.

Tú ni siquiera puedes ver a la otra persona feliz con alguien por un minuto – ¡y piensas que puedes morir por la otra persona!

Sólo intenta ver lo que en realidad está en ti hacia la otra persona – y los celos desaparecerán. En la mayoría de los casos con los celos, tu amor también desaparecerá. Pero es bueno, porque ¿cuál es el punto en tener un amor que está lleno de celos, que no es amor?

Si los celos desaparecen y aún permanece el amor, entonces tienes algo sólido en tu vida que vale la pena mantener”.

Light on the Path (sin traducir)

Si deseas información adicional sobre este tema, en inglés, por favor, dirígete a Biblioteca

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Vive cada emoción que sientas. Eres tú

Vive cada emoción que sientas. Eres tú

    Siento que siempre estoy en una montaña-rusa de sentimientos. ¿Cómo bajarse de ella? He intentado sólo observarlos todos, pero tan pronto como uno se ha ido ¡surge algo más!

     Vive cada emoción que sientas. Eres tú.

 Odioso, feo, indigno… lo que sea, permanécete realmente en ello. Primero facilítale oportunidad a las emociones de llegar totalmente al consciente. En este momento, con tu esfuerzo de estar observando, las estás reprimiendo en el inconsciente. Entonces te involucras en tu trabajo cotidiano y las fuerzas a regresar. Ésa no es la manera de deshacerte de ellas. Déjalas salir; vívelas, súfrelas. Será difícil y tedioso pero inmensamente recompensante. Una vez que las hayas vivido, las hayas sufrido y las hayas aceptado… que esto eres tú, que tú no te has hecho de este manera así que no necesitas condenarte, que ésta es la forma en que te has encontrado… Una vez que las hayas vivido conscientemente, sin ninguna represión, te sorprenderá que estén desapareciendo por sí solas. Su fuerza sobre ti se está volviendo menor; su enganche a tu cuello ya no es tan fuere. Y cuando se estén alejando podrá haber un momento en que puedas empezar a observar.

 Una vez que todo entra en la mente consciente se dispersa, y cuando solamente la sombra está allí, ése es el momento de darse cuenta. En este momento creará esquizofrenia; para entonces creará iluminación.

 The Transmission of the Lamp

 OSHO