¿Cómo puede uno superar la atracción hacia el sexo de modo que la kundalini pueda ascender?

Durante muchos nacimientos, continuamente, la energía ha estado descendiendo a través del centro sexual,

de forma que cuando se crea cualquier clase de energía, ésta tratará en primer lugar de ir hacia abajo. Por eso la meditación a veces creará una mayor sexualidad en ti, mayor que la que nunca hayas experimentado. Te sentirás más sexual porque habrás generado más energía que la que tenías previamente. Cuando has conservado algo, el viejo, habitual, camino está preparado para liberarlo. El mecanismo está preparado, el viejo camino está preparado. Tu mente solamente conoce un camino, el más bajo, el camino sexual; por eso cuando meditas, el primer movimiento de tu energía vital será descendente. Simplemente sé consciente de él.

No luches con él; simplemente sé consciente de él. Sé consciente del camino habitual, sé consciente de las imágenes sexuales; déjalas que lleguen. Sé consciente de ellas, pero no hagas nada con la situación; simplemente sé consciente de ellas. El camino sexual no puede funcionar sin tu cooperación, pero si tú cooperas, incluso por un solo instante, puede empezar a funcionar. No cooperes pues, con ella; simplemente sé consciente de ella.

El mecanismo del sexo es en gran medida un fenómeno momentáneo que solamente funciona durante un instante; si no cooperas en el instante adecuado, se detiene. En el instante adecuado se necesita tu cooperación, si no, no puede operar. Es solamente un mecanismo momentáneo, y si no cooperas con él, se detendrá por sí mismo.

Una y otra vez la energía es creada mediante la meditación. Continúa yendo hacia abajo, pero ahora tú eres consciente de ella. El antiguo camino ha sido cortado; no reprimido. La energía está ahí y necesita ser liberada, pero la puerta más baja está cerrada; no reprimida, cerrada. No has cooperado con ella; eso es todo. No la has reprimido positivamente; solamente de forma negativa, no has cooperado con ella.

Has sido consciente de lo que está ocurriendo a tu mente, a tu cuerpo. Eres simplemente consciente; entonces la energía es conservada. Entonces la cantidad de energía se va incrementando más y más y se hará necesario un empujón hacia arriba. Ahora la energía ascenderá; por su propia fuerza, se abrirá un nuevo camino.

Cuando la energía vaya hacia arriba serás más sexualmente atractivo para los demás, porque la energía vital ascendiendo crea una fuerza magnética. Te harás más sexualmente atractivo para los demás, de modo que has de ser consciente de esto. Ahora atraerás a gente de forma inconsciente y la atracción no solamente será física; la atracción será etérica.

Incluso un cuerpo repulsivo, un cuerpo que no es atractivo, llegará a ser atractivo con el Yoga. La atracción es etérica y es tan magnética que uno ha de permanecer constantemente consciente de ella, constantemente consciente. Tú te harás atractivo… y el sexo opuesto será irresistiblemente atraído hacia ti. Existen sutiles vibraciones que son creadas por tu cuerpo etérico; has de ser consciente de ellas. El tipo de atracción que será percibida por el sexo opuesto diferirá, adoptará muchas formas diferentes, pero, básicamente, será sexual. En su raíz, será sexual.

Pero tú puedes ayudar a esa gente. Incluso si son atraídos hacia ti sexualmente, han sido atraídos hacia una energía sexual que es ascendente. Y ellos tampoco son seres sexuales corrientes; una energía sexual ascendente se ha convertido en un centro de atracción, un centro magnético. De modo que puedes ayudarles; si no te implicas, entonces puedes ayudarles.

En el despertar de la kundalini, en una apertura del camino, ¿hay un incremento del poder sexual?

El incremento del poder sexual y la apertura del camino de la kundalini son simultáneos; no son lo mismo, pero son simultáneos. El incremento del poder sexual será el empujón para abrir los centros superiores, de modo que el poder sexual se incrementará. Si puedes ser consciente de eso y no emplearlo sexualmente, si no dejas que sea liberado sexualmente, llegará a ser tan intenso que el movimiento ascendente empezará. Primero, la energía tratará por todos los medios de ser liberada sexualmente, porque esa es su salida normal, es su centro normal. Así que uno debe, en primer lugar, ser consciente de las propias “puertas” inferiores. Solamente siendo consciente las cerrarás, solamente no cooperando las cerrarás. El sexo no es tan poderoso como creemos que es. Es poderoso solamente durante un instante; no es un asunto que dure veinticuatro horas; es un reto momentáneo.

Si puedes no cooperar y ser consciente, desaparece. Y sentirás una mayor felicidad que cuando la energía sexual es liberada por el camino descendente. La conservación de la energía siempre es maravillosa; el desperdicio de la energía solamente es un desahogo; en sí no es puro gozo. Te has desahogado, has aliviado algo que te estaba causando problemas. Ahora te has descargado, pero también te has vaciado.

El sentimiento de vacío que está invadiendo la mente occidental se debe simplemente al desperdicio sexual. La vida parece estar vacía. La vida nunca está vacía, pero parece que está vacía porque has estado sencillamente descargándote, desahogándote. Si algo es conservado, se convierte en un tesoro. Si tu puerta hacia lo superior se abre y la energía asciende, no solamente te sentirás aliviado, no solamente te aliviará el punto de tensión, sino que no habrá un vacío en él. En cierto modo estarás desbordante, satisfecho.

La energía habrá ascendido, pero el centro básico no se habrá vaciado. Estará rebosante y la energía que rebosa ascenderá hacia el brahma randra. Entonces, cerca del brahma randra no habrá ni movimiento ascendente ni movimiento descendente. Ahora la energía ira hacia lo cósmico, irá al Todo, irá al Brahman, la Realidad suprema. Por eso se conoce al séptimo chakra como el “brahma randra”, la puerta hacia el Brahman, la puerta a lo Divino. Entonces no existe arriba ni abajo. Se percibirá como algo que está penetrando, empujando hacia arriba y llegará un momento en que uno sentirá como si algo hubiera dejado de estar ahí, como si se hubiera ido. Entonces estará desbordándose hacia el camino.

Los pétalos del sahasrar son simplemente un símbolo de las sensaciones que aparecen cuando la energía se desborda. Ese desbordamiento es un florecimiento, del mismo modo que una flor es en sí misma un desbordamiento. Sentirás como si algo se hubiera convertido en una flor; la puerta está abierta y saldrá al exterior.

No se percibirá interiormente. Se percibirá exteriormente. Algo se habrá abierto como una flor, como una flor con mil pétalos. Es solamente una sensación, pero esa sensación se corresponde con la verdad. La sensación es una interpretación y una traducción. La mente no puede concebir, pero la sensación es como un florecimiento. Lo más próximo, lo más similar, que alcanzamos a expresar es como si fuera la apertura de un capullo. Se siente así. Por eso hemos imaginado la abertura del sahasrar como un loto de mil pétalos.

¡Muchos, muchos pétalos! Y se van abriendo, se van abriendo… se van abriendo interminablemente. Es la culminación, es el florecimiento del ser humano. Entonces te vuelves simplemente como un árbol y todo aquello que había en ti, ha florecido.

Entonces todo lo que puedes hacer es ofrecer esta flor a lo Divino.

Le hemos estado ofreciendo flores, pero son flores marchitas. Solamente esta flor puede ser una auténtica ofrenda.

El Arte del Éxtasis, cap 16

OSHO

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El segundo miedo es el orgasmo sexual. Este miedo es también un producto de la religión. Todas las religiones existen porque han enfrentado al hombre con sus energías propias. El sexo contiene toda la energía del hombre, su energía vital

Los tres miedos

Pregunta: Al trabajar terapéuticamente con gente, observo que hay tres grandes miedos que siempre surgen: El miedo a volverse loco, el miedo a dejarse llevar en el orgasmo sexual y el miedo a la muerte. ¿Puedes comentar algo al respecto?

Esta es una pregunta existencial. La humanidad ha vivido miles de años con estos tres miedos. No son miedos personales sino sociales. Provienen de la inconsciencia colectiva.

El miedo a volverse loco existe en cada individuo por el simple hecho de que no se le ha permitido desarrollar su inteligencia. La Inteligencia es peligrosa para los intereses creados. Luego durante miles de años se han cortado las raíces de la inteligencia.

En Japón existe un tipo de árbol que se considera una obra de arte; y es simplemente un asesinato. Estos árboles tienen cuatrocientos, quinientos años de vida y doce centímetros de altura. Generaciones de jardineros han estado ocupándose de ellos. La técnica consiste en poner los árboles en una maceta sin fondo, de forma que puedan cortar continuamente sus raíces. No permiten que sus raíces lleguen a la Tierra. Y si no permites que las raíces profundicen en la Tierra, el árbol simplemente envejece, no crece. Es un fenómeno extraño el mirar este árbol. Parece muy viejo, pero solo ha envejecido, está viejo, pero no ha crecido, no se ha desarrollado. Nunca ha florecido, nunca ha dado fruto.

Esta es exactamente la situación del hombre. Sus raíces han sido cortadas. El hombre vive por encima de sus raíces; de esta forma se hace dependiente de la sociedad, de la cultura, de la religión, del estado, de los padres, de todo el mundo. Es dependiente. No tiene raíces. En el momento que se da cuenta de que no tiene raíces, siente que se está volviendo loco. Pierde todo apoyo, cae en un agujero negro… porque su conocimiento es prestado, no es suyo propio. Su respetabilidad es prestada. Por si mismo no tiene respeto por su ser. Su personalidad es un producto prestado de alguna fuente social…la universidad, la iglesia, el estado. No tiene nada propiamente suyo.

Imagina un hombre que vive en un gran palacio con todo tipo de lujos. De pronto un día le haces ver que ni el palacio ni ninguno de sus lujos le pertenece. Todo ello pertenece a alguien que va a regresar muy pronto y por tanto tú has de marcharte. Este hombre se volverá loco.

En terapias profundas llegarás a este punto y la persona tendrá que enfrentarse a ello y dejar que ocurra. Tendrá que experimentar la locura. Permite en tu terapia que la persona se vuelva loca. Una vez que se haya vuelto loca se desprenderá del miedo. Así experimentará lo que significa la locura, vivirá una experiencia real. El miedo es siempre desconocido, no es real. Deja que se vuelva loca, pronto se calmará, porque el miedo no tiene ninguna base. Es una ilusión proyectada por la sociedad.

Los padres amenazan a sus hijos con que si no siguen sus directrices, si les desobedeces, serás condenado. El Dios Judío dice: “Soy un Dios muy celoso, un Dios lleno de ira. Recuerda que no soy gentil, no soy condescendiente.” Todas las religiones siguen este criterio.

Si sales del camino que sigue la masa, te llamarán loco. Luego todo el mundo continua dependiendo de la multitud, continúan apoyando religiones, iglesias, partidos políticos, naciones, razas… El individuo tiene miedo de estar solo, y es esto precisamente a lo que le estás enfrentando cuando le llevas a las profundidades de su interior. Todos sus puntos de referencia, toda esa muchedumbre desaparece. Por primera vez se ve solo y no tiene nadie en quien apoyarse.

Su problema es… que no ha desarrollado su propia inteligencia. Y al menos que comience a desarrollar su propia inteligencia, siempre tendrá miedo de volverse loco. Y no solo esto, además la sociedad podrá volverle loco en cualquier momento. Si la sociedad quiere volverle loco, si le interesa que sea así, le volverán loco.

Esto ocurre casi a diario en la Unión Soviética. Tomo como ejemplo la Unión Soviética porque ellos lo hacen más científicamente, metodológicamente. Esto ocurre en todo el mundo, pero sus métodos son más primitivos. Por ejemplo, si en India una persona se comporta de forma incorrecta, le convierten en un “paria”, un descastado. Nadie en su ciudad le apoyará. La gente ni siquiera le dirigirá la palabra. Su propia familia le cerrará la puerta en sus narices. Este hombre está destinado a volverse loco. La sociedad le está volviendo loco.

En la Unión Soviética ocurre de forma metodológica, incluso con personas que fueron Premios Nobel, personas muy inteligentes, pero cuya inteligencia siempre estuvo controlada, siempre bajo la obediencia del Estado. Un simple acto de desobediencia, como ganar el Premio Nobel, y el gobierno ruso no les permitía aceptarlo, porque este premio provenía del mundo capitalista y aceptarlo supondría una traición. Así es como compran a la gente, y son estas personas las que controlan todos los secretos de la ciencia. No quieren que el mundo les conozca, no quieren que estén en contacto con otros científicos, no les permiten aceptar el premio Nobel. Y si la persona insiste en aceptarlo, inmediatamente le ingresan en un hospital.

De nada sirve que diga “Estoy perfectamente sano; ¿Por qué me ingresan en un hospital?” Ellos responden, “Porque los médicos piensan que vas a enfermar. Aunque no te des cuenta, tienes los primeros síntomas”. Y comienzan a inyectar químicos a la persona, hasta que al cabo de quince días le han vuelto loco. Le han vuelto loco con químicos. Y cuando está totalmente loco, entonces le llevan a juicio y demuestran que ese hombre está fuera de sí y que debe dejar su trabajo e ingresar en un manicomio. Y nadie sabe después que ocurre con estas personas.

Esto es controlar científicamente. Pero cada sociedad ha estado haciéndolo, y el miedo ha calado en lo más profundo de la inconsciencia. Y la labor de la terapia es liberar a la persona de este miedo. Si consigue liberarse del miedo, si se libera de la sociedad, si se libera de la cultura, de la religión, de Dios, del cielo, del infierno y de todas estas tonterías, se liberará de su miedo. Todo esto toma significado ante su miedo, y es necesario generar miedo para que estas tonterías tomen significado. Es el crimen más horrible que puedas imaginar. Y le está ocurriendo a cada niño de este planeta en cada momento, y aquellos que lo están cometiendo no tienen mala intención; por el contrario, creen que lo están haciendo por el bien del niño. Fueron condicionados por sus padres y ahora trasfieren a sus hijos el mismo condicionamiento.

Pero básicamente toda la humanidad está al borde de la locura. En terapias profundas el miedo surge repentinamente, porque la persona pierde todos sus apoyos, todos sus puntos de referencia; la multitud se aleja más y más, él se queda solo. De repente se queda solo, hay oscuridad, y hay miedo. No ha sido entrenado, nadie le ha enseñado a estar solo y ésta es la función de la meditación. Ninguna terapia es completa sin meditación, porque solo la meditación puede devolver al hombre sus raíces, su fuerza, su individualidad. No hay nada que temer. Pero el condicionamiento es tan fuerte que sentirás miedo en cada paso, en cada momento.

La humanidad vive en paranoia. Esta humanidad podía haber vivido en el paraíso; está viviendo en el infierno. Luego ayuda a la persona a entender que no ha de preocuparse por nada, que no hay nada de lo que asustarse. Es un miedo artificial. Los niños nacen sin miedo. Son capaces de jugar con serpientes sin el más mínimo miedo. No conoce el miedo, no conoce la muerte, no sabe nada…La meditación trae de nuevo a la persona a su niñez. Es un renacer.

Luego ayuda a la persona a entender el porqué de este miedo. Hazle ver que es un fenómeno artificial impuesto en él. Dile “No te preocupes: en esta situación puedes volverte loco”. No tengas miedo. Disfruta… por primera vez estás en una situación en la que te puedes volver loco sin que nadie te condene por ello. Y el grupo tiene que respetar a la persona, amar a la persona… él lo necesita, esto le tranquilizará. Y saldrá del miedo con gran libertad, con fuerza, con integridad.

El segundo miedo es el orgasmo sexual. Este miedo es también un producto de la religión. Todas las religiones existen porque han enfrentado al hombre con sus energías propias. El sexo contiene toda la energía del hombre, su energía vital; los profetas, los Mesías, los mensajeros de Dios, todos ellos están haciendo el mismo trabajo con diferentes palabras, con lenguajes diferentes, pero su trabajo es el mismo… hacer al hombre enemigo de sí mismo.

Y la estrategia básica es… ―como el sexo es tu energía más poderosa ― debe ser condenado, se debe crear en él un sentimiento de culpabilidad. Esto crea un problema al individuo. Su naturaleza es sensual, sexual, y su mente está llena de basura sobre él. Así está dividido. Ni puede abandonar la mente, porque abandonar la mente significa abandonar su sociedad, su religión, sus profetas, su Dios, abandonarlo todo. Y solo será capaz de abandonar todo esto cuando se convierta en un individuo y sea capaz de estar solo y sin miedo.

Luego el hombre tiene miedo del sexo, en lo que se refiere a su mente, pero su naturaleza no tiene nada que ver con la mente. No hay comunicación. La biología tiene sus propias reglas de funcionamiento, luego la biología le empujará al sexo y su mente estará allí presente condenándole continuamente. Luego hará el amor, pero lo hará con prisa. Esta prisa tiene una razón psicológica. Su prisa representa su sentimiento de culpabilidad. Siente que está actuando en contra de Dios, en contra de la religión. Se siente culpable y no sabe cómo evitarlo, luego su compromiso interno es: hazlo, pero de forma rápida. Esto evita el orgasmo.

Ahora, hay implicaciones y sobre implicaciones. Un hombre que no ha conocido el orgasmo se siente insatisfecho, frustrado, lleno de ira, porque nunca ha experimentado un estado que la naturaleza Le ofrece gratuitamente, un estado en el que relajarse totalmente y hacerse uno con la existencia, al menos por unos momentos.

Con esta aceleración no puede llegar al orgasmo. Sexo y eyaculación se han hecho equivalentes. Esto no es cierto en lo que a la naturaleza se refiere. La eyaculación es solo una parte, que puede ocurrir sin orgasmo. La biología no está interesada en tu orgasmo sino en que seas capaz de producir niños. Tu biología está satisfecha si te reproduces, y para la reproducción sólo la eyaculación es necesaria, no así el orgasmo.

El orgasmo es un precioso regalo de la naturaleza. El hombre ha sido privado de él y con su prisa a privado también a la mujer. La mujer necesita tiempo para calentarse. Todo su cuerpo es erótico y al no ser que todo su cuerpo esté temblando de placer, no será capaz de experimentar el orgasmo. No hay tiempo para que se produzca.

Durante millones de años los derechos de las mujeres han sido ignorados. Es por esto que se han vuelto tan rencorosas, discutiendo continuamente, siempre listas para pelear. Es prácticamente imposible mantener una conversación con una mujer. Llevas años viviendo con una mujer y no recuerdas una sola conversación en la que estuvierais los dos sentados tranquilamente, hablando de las cosas bellas de la vida. No. Todo lo que recuerdas son peleas, discusiones, objetos por los aires… pero no se puede hacer a la mujer responsable de ello. Al ser privada de toda su capacidad de éxtasis; se ha vuelto negativa. Y esto ha dado una oportunidad a los sacerdotes. Todos los templos, todas las iglesias están llenas de mujeres porque ellas son las perdedoras, mucho más que los hombres. Porque a medida que el orgasmo del hombre se hace más local; el resto de su cuerpo deja de ser erótico. Luego su cuerpo no sufre si no se produce una experiencia orgásmica, pero el cuerpo de la mujer sí que sufre con ello.

Pero es un buen negocio para las religiones. La gente no iría a la iglesia si no sufriera sicológicamente. No escucharían todo tipo de teologías idiotas. Solo porque están sufriendo, necesitan consolación, quieren tener alguna esperanza, al menos después de la muerte. En esta vida saben que no hay esperanza; es imposible. Y esto da a las religiones la oportunidad de mostrar al hombre y a la mujer que el sexo es inútil. No tiene significado, no tiene razón de ser. Estás innecesariamente malgastando tu energía y su argumento parece correcto, pues nunca lo has experimentado totalmente.

Luego evitando la experiencia del orgasmo, las religiones han esclavizado al hombre y a la mujer. Hoy día la misma esclavitud apoya otro tipo de intereses creados. El sacerdote más actual es el psicoanalista. Ahora él utiliza la misma herramienta. Y me sorprendió saber que todos los nuevos sacerdotes, especialmente los cristianos, estudiaban psicología en sus seminarios. La psicología y el psicoanálisis se ha convertido en una parte necesaria de su educación. Ahora, ¿Qué tiene que ver la psicología con la Biblia? ¿Qué tiene que ver el psicoanálisis con Jesucristo? Se están formando como psicólogos y psicoanalistas, porque es obvio que la figura del sacerdote está desapareciendo, está perdiendo su poder sobre la gente. La figura del sacerdote tiene que ser actualizada, luego puede operar no solo como un guía religioso, sino también como un psicólogo, un psicoanalista. Naturalmente un psicólogo normal y corriente no es tan completo. Él tiene algo más que ofrecer: la religión.

Y todo esto ha ocurrido por un simple mecanismo de condenar el sexo. Luego cuando en tus grupos encuentres gente con miedo al orgasmo, ayúdales a entender que el orgasmo les va a hacer más sanos, más inteligentes, menos iracundos, menos agresivos, más amorosos. El orgasmo te va a devolver las raíces que te han sido arrancadas. Luego no te preocupes. Y quizás sientas en el orgasmo el miedo a volverte loco. Si en el orgasmo alguien se vuelve loco, ayúdale a volverse loco. Solo entonces será capaz de experimentarlo en su totalidad. Y el orgasmo relaja cada célula de tu cuerpo, tu mente, tu corazón.

Es muy importante para la meditación que la persona tenga la experiencia del orgasmo. Entonces puedes hacerle entender lo que es la meditación. Una experiencia orgásmica con la existencia. Si el orgasmo puede ser tan bello y tan beneficioso, tan saludable, al fundirte con un solo ser humano… La meditación es fundirte con todo lo que te rodea, desde la más pequeña brizna de hierba hasta la estrella más lejana.

Una vez que experimentas… Esto… La raíz está en experimentarlo por primera vez. Una vez que lo sabes, que sabes que lo que creías locura no es locura, sino una especie de explosión de éxtasis y que, cuando pasa te deja más sano, mas entero, más inteligente, entonces el miedo al orgasmo desaparecerá. Y con él su necesidad de religión, de psicoanálisis y demás tonterías por las que pagas enormes cantidades de dinero.

El tercer miedo del que hablas es el miedo a la muerte. El primero era el miedo a estar solo. La mayor parte del miedo a la muerte se destruirá ante la primera experiencia de estar solo y sin miedo. Otra gran parte del miedo a la muerte desaparecerá con la experiencia del orgasmo, porque durante el orgasmo la persona desaparece. Su identidad es inexistente. Hay una experiencia pero no hay “nadie” que la experimente.

Los primeros dos pasos facilitarán mucho el tercero. Y con cada paso tienes que ir profundizando en tu meditación. La terapia sin meditación no puede ayudar mucho. Sin meditación la terapia es simplemente superficial, un toque aquí y allá, y pronto el hombre será de nuevo el mismo. Una verdadera transformación no ha ocurrido nunca sin meditación y las situaciones originadas por la terapia son enormemente valiosas en lo que a la meditación se refiere.

Luego primero, utiliza la terapia para hacerle sentirse solo. Segundo, utiliza la meditación para darle el coraje para abandonar todo pensamiento y volcarse totalmente en el orgasmo. Sin preocuparse de lo que ocurra. Estas aquí para apoyarle. Tras estos dos pasos el tercero será muy fácil. Es el más fácil. Parece el mayor miedo del hombre. Pero no es verdad. No conoces la muerte; ¿Cómo puedes entonces tener miedo de ella? Siempre has estado viendo otras personas morir. Nunca te has visto a ti mismo muriendo. Quién sabe, quizás seas la excepción, porque no hay ninguna prueba de que vayas a morir. Los que han muerto han demostrado que eran mortales.

Cuando estaba en la universidad, aprendiendo “lógica” de mi profesor, en cada libro, en cada universidad alrededor del mundo, se enseña el mismo silogismo aristoteliano. El hombre es mortal. Sócrates es un hombre. Luego Sócrates es mortal. Y cuando me enseñaron ese silogismo por primera vez, me puse de pie y dije, “Un momento. Quizás yo sea la excepción. Hasta ahora he sido una excepción. ¿Por qué no también mañana? Sobre Sócrates acepto que el silogismo es cierto porque él está muerto, ¿Pero y yo?, ¿Y tú?, ¿Y toda esta gente que está viviendo? Ellos no han muerto todavía”.

Tu experiencia de la muerte―de gente muriendo en la miseria, con sufrimiento, con disgusto, con todo tipo de dolores―es lo que origina tu miedo. Porque nadie ha conocido la muerte de un hombre iluminado, con qué belleza muere, con qué éxtasis! El momento de su muerte es de una luminosidad tremenda, de un silencio… como si su éxtasis irradiase de cada poro de su ser. Aquellos que están cerca de él, aquellos que han tenido la fortuna de estar cerca de él, se sorprenderán de ver que la muerte es mucho más gloriosa que la vida.

Pero este tipo de muerte ocurre solo a aquellos que han vivido totalmente, sin miedo, a aquellos que han vivido con éxtasis, sin preocuparse de que dicen los idiotas sobre la muerte. No la han conocido y continúan hablando acerca de ella.

El miedo a la muerte será el más fácil de los tres. Tienes que resolver los dos primeros, y entonces hacer ver a la persona que la muerte no es el final de la vida. Si meditas profundamente y alcanzas tu centro más profundo, de repente encontrarás una corriente de vida eterna. Tus cuerpos… Has tenido muchos. Tu ser ha adoptado muchas formas diferentes, pero tú continúas siendo el mismo. Pero no ha de ser una creencia ―Tiene que ser tu propia experiencia.

Luego recuerda una cosa: tus grupos de terapia no deben ser como la terapia ordinaria ― simplemente alguien haciendo un lavado de cerebro a un hombre y haciéndole sentir que ha aprendido algo, el hombre experimenta algo y dos semanas después es otra vez el mismo. No hay una sola persona en el mundo que haya sido totalmente curada con psicoanálisis. Y hay miles de psicoanalistas haciendo psicoanálisis, y ni una sola persona en el mundo que haya sido curada. No existe un solo caso que hayan podido resolver todavía, por la sencilla razón de que no conocen la meditación. Y sin meditación puedes continuar pintando la superficie, pero la realidad interior permanece igual.

Mis terapeutas han de introducir la meditación como centro de su terapia, y todo lo demás debe girar alrededor de ella. Entonces la terapia será realmente valiosa. Entonces será necesaria no sólo para aquellos que están enfermos, o desequilibrados mentalmente, o para aquellos que sienten miedo, celos, o violentos. Esta es solo la parte negativa de la terapia.

Nuestra terapia servirá para devolver a la persona su individualidad. Le devolverá su niñez, su inocencia. Esto le dará integridad, cristalización, luego nunca tendrá miedo a la muerte. Y una vez que el miedo a la muerte desaparece, los otros miedos son muy pequeños y caerán por si solos, desaparecerán.

Tenemos que enseñar a la gente como vivir totalmente, íntegramente, contra todas las enseñanzas de las religiones. Las religiones enseñan renuncia. Nosotros enseñamos alegría, celebración. ”

Osho: The Last Testament, Vol. 2, #16 (Available on audiotape only)

¿Por qué hay un conflicto entre el sexo y el ego? Porque el sexo es un asunto en tu vida en el que no puedes ser egoísta, en el cual la otra persona se vuelve más importante que tú

¿Hay vida después del sexo?

A una determinada edad, el sexo se vuelve importante; no es que tú le des importancia, no es algo que tú provoques, es algo que ocurre. Hacia los catorce años, más o menos, de repente la energía está desbordada de sexo. Es como si se hubieran abierto las compuertas dentro de ti. Se han abierto fuentes sutiles de energía, que todavía no estaban abiertas, y toda tu energía se vuelve sexual, impregnada de sexo. Todo acto está impregnado. Es algo que ocurre; tú no has hecho nada. Es algo natural.

La trascendencia es también algo natural. Si se vive el sexo plenamente, sin ninguna idea de pecado, sin ninguna idea de librarse de él, entonces a los cuarenta y dos años —al igual que a los catorce años se abre el sexo  y toda la energía se vuelve sexual, a los cuarenta y dos años más o menos— esas compuertas se vuelven a cerrar. Esto es algo tan natural como el despertar sexual; empieza a desaparecer.

El sexo es trascendido sin ningún esfuerzo de tu parte. Si haces algún esfuerzo será represivo porque no tiene que ver contigo. Es algo inherente a tu cuerpo, a tu biología. Tú has nacido como ser sexual; no hay nada de malo en ello. Es la única forma posible. Ser humano significa ser sexual. Cuando tú fuiste concebido, tu padre y tu madre no estaban rezando, no estaban escuchando el sermón de un sacerdote. No estaban en la iglesia, estaban haciendo el amor; sus energías sexuales se estaban encontrando y fusionando en el otro. Fuiste concebido en ese momento; fuiste concebido en un profundo acto sexual. La primera célula fue una célula sexual y después de esa célula surgieron muchas otras células. Pero cada célula sigue siendo básicamente sexual. Todo tu cuerpo es sexual, está compuesto de células sexuales. Ahora hay millones.

Ten esto muy presente: tú existes como ser sexual. Una vez que lo has aceptado, el conflicto que se ha creado a lo largo de los siglos desaparece. Una vez que aceptas esto profundamente, sin ninguna objeción, cuando consideras el sexo como algo natural, entonces lo vives. Tú no me preguntas cómo trascender el comer, tú no me preguntas cómo trascender el respirar, porque no hay ninguna religión que te enseñe a trascender la respiración, ésa es la causa. De lo contrario, me preguntarías, « ¿Cómo puedo trascender la respiración? ¡Respira! Eres un animal que respira; también eres un animal sexual. Pero existe una diferencia. Los catorce primeros años de tu vida, son prácticamente no-sexuales, o como mucho, existe sólo un rudimentario juego sexual que no es realmente sexual, es sólo una preparación, un ensayo, eso es todo. A los catorce años, de repente, la energía está madura.

Mira…ha nacido un niño; inmediatamente, en tres segundos el niño tiene que respirar, de lo contrario, morirá. A partir de entonces, la respiración permanecerá toda su vida porque es algo que ha llegado en la primera etapa de la vida. No se puede trascender. Quizás antes de que te mueras, sólo tres segundos antes, se parará, pero no antes. Recuerda siempre: los dos extremos de la vida, el principio y el final, son exactamente iguales, simétricos. El niño nace, empieza a respirar a los tres segundos. Cuando el niño es mayor y se está muriendo, en el momento que deja de expirar, a los tres segundos se morirá.

El sexo entra en acción en una etapa más tardía: durante catorce años el niño ha vivido sin sexo. Y si la sociedad no está muy reprimida y, por lo tanto, obsesionada con el sexo, un niño puede vivir completamente ajeno al hecho de que el sexo, o cualquier cosa parecida al sexo, existen. El niño puede permanecer totalmente inocente. La inocencia tampoco es posible porque le gente también está reprimida. Cuando aparece la represión, entonces, junto con ella, surge la obsesión.

Cuando estás muy reprimido, empiezas a encontrar un interés perverso. El interés perverso es el problema, no el sexo.

Así que no albergues ninguna idea contra el sexo en tu mente, de lo contrario nunca serás capaz de trascenderlo. La gente que trasciende el sexo es la gente que lo acepta de manera natural. Es algo difícil, ya lo sé, porque has nacido en una sociedad que es neurótica sobre el sexo. Ya sea de una manera o de otra pero la neurosis es la misma. Es muy difícil escapar de esa neurosis pero si estás un poco alerta, puedes escapar de ella. Por lo tanto, la verdadera cuestión no es cómo trascender el sexo sino cómo trascender esta ideología perversa de la sociedad: este miedo al sexo, esta represión del sexo, esta obsesión por el sexo.

El sexo es maravilloso. El sexo es en sí mismo un fenómeno natural, rítmico. Tiene lugar cuando el niño está preparado para ser concebido, y es bueno que ocurra, de lo contrario no existiría la vida. La vida existe a través del sexo; el sexo es el medio. Si entiendes la vida, si amas la vida, sabrás que el sexo es algo sagrado, santo.  Entonces lo vives, entonces disfrutas de él, y desparecerá de forma tan natural como apareció. Más o menos a los cuarenta y dos años el sexo empieza a desaparecer de una forma tan natural como surgió. Pero no ocurre de esa manera.

Te sorprenderá cuando digo hacia los cuarenta y dos años. Conoces personas que tienen setenta, ochenta y no lo han trascendido. Conoces «viejos verdes». Son víctimas de la sociedad. Dado que no pudieron ser naturales, es una resaca, porque los reprimieron en el momento en que debían haberse divertido y disfrutado. En aquellos momentos de disfrute no estaban totalmente inmersos. No fueron orgásmicos, fueron indiferentes.

Siempre que eres indiferente ante algo, esto se demora mucho más. Si estás sentado en la mesa comiendo y comes con indiferencia, te quedarás con hambre, entonces continuarás pensando en comida durante todo el día. Intenta ayunar y te darás cuenta: no harás otra cosa que pensar en comida. Sin embargo, si has comido bien, y cuando digo comer bien no me refiero únicamente a llenar el estómago. Esto no significa necesariamente que hayas comido bien; puede que te hayas llenado. Pero comer bien es un arte, no consiste simplemente en empacharse. El hecho de saborear la comida, de oler la comida, de tocar la comida, de masticar la comida, de digerir la comida y digerirla como algo divino, es todo un arte. Es algo divino; es un don de Dios.

Los hindúes dicen, Anam Brahma, la comida es Dios. Así que, comes con profundo respeto y, cuando comes, te olvidas de todo, porque es una oración. Es una oración existencial. Estás comiendo a Dios, y Dios te va a dar alimento. Es un don que hay que aceptar con profundo amor y gratitud. Tú no atiborras tu cuerpo, porque atiborrar el cuerpo supone ir contra el cuerpo. Es todo lo contrario. Hay personas que están obsesionadas con hacer régimen y hay otras personas que están obsesionadas con atiborrarse de comida. Ambas se equivocan porque de las dos maneras el cuerpo pierde su equilibrio.

La persona que realmente ama su cuerpo sólo come hasta el punto en el que el cuerpo se siente totalmente relajado, equilibrado, tranquilo; donde el cuerpo no se siente inclinado hacia la izquierda ni hacia la derecha sino sencillamente en el medio. Comprender el lenguaje del cuerpo constituye todo un arte, comprender el lenguaje de tu estómago, comprender lo que necesita, darle sólo lo que necesita y dárselo de una forma artística, de una forma estética.

El animal come, el hombre come. Entonces, ¿qué diferencia hay? El hombre convierte el acto de comer en una verdadera experiencia estética. ¿Qué sentido tiene decorar la mesa en la que vas a cenar? ¿Qué sentido tiene encender unas velas en la mesa? ¿Qué sentido tiene poner varillas de incienso? ¿Qué sentido tiene llamar a los amigos e invitarles a que vengan? Hacer de ello un arte, no simplemente atracarse de comida. Sin embargo, estos sólo son los signos exteriores de este arte; los signos interiores consisten en entender el lenguaje del cuerpo, escucharlo, ser sensible a sus necesidades. Entonces comes, y durante el resto del día no te vuelves a acordar de la comida. Sólo cuando tu cuerpo vuelva a sentir hambre volverá el recuerdo. Es algo natural.

Ocurre lo mismo con el sexo. Si no tienes ninguna actitud contraria hacia él, lo tomas como un don divino, natural, lleno de gratitud. Lo disfrutas; con la oración lo disfrutas. El tantrismo dice que antes de hacer el amor con un hombre o con una mujer debes rezar porque va a ser un encuentro divino de energías. Dios te va a rodear; donde hay dos amantes, allí está Dios. Cada vez que las energías de dos amantes se están encontrando y fusionando, hay vida, vida plena; Dios te rodea. Las iglesias están vacías; las habitaciones de los amantes están llenas de Dios. Si has saboreado el amor de la forma en que el tantrismo dice que hay que saborearlo, si has conocido el amor de la forma en que el tao dice que hay que conocerlo, entonces cuando tengas cuarenta y dos años, el sexo empezará a desaparecer por sí mismo. Y te despedirás de él con profunda gratitud porque estás saciado. Ha sido maravilloso, ha sido una bendición; le dices adiós.

Y los cuarenta y dos años son la edad de la meditación, la edad adecuada. Desaparece el sexo; ya no existe toda esa energía rebosante. Uno se vuelve más tranquilo. La pasión ha desaparecido, surge la compasión. Ya no hay más fiebre; uno no está interesado por el otro. Con la desaparición del sexo, el otro deja de ser el objetivo. Uno comienza a volverse hacia su propia fuente; comienza el viaje de regreso.

El sexo se trasciende no como fruto de tu esfuerzo. Es algo que ocurre si has vivido plenamente. Así que yo te sugiero que abandones todas las «anti» actitudes, actitudes anti-vida y acepta los hechos: el sexo existe, así que, ¿quién eres tú para desecharlo? Es sólo tu ego. Recuerda: el sexo crea los más grandes problemas al ego.

Así que hay dos tipos de personas: personas muy egoístas que siempre están en contra del sexo; personas humildes que nunca están en contra del sexo. Pero, ¿quién escucha a las personas humildes? De hecho, las personas humildes no se dedican a predicar, sólo las egoístas.

¿Por qué hay un conflicto entre el sexo y el ego? Porque el sexo es un asunto en tu vida en el que no puedes ser egoísta, en el cual la otra persona se vuelve más importante que tú. Tu mujer, tu hombre, se vuelve más importante que tú. En todos los demás asuntos tú sigues siendo el más importante. En una relación amorosa la otra persona se vuelve muy, muy importante, importantísima. Tú te conviertes en un satélite y la otra persona se convierte en el núcleo y lo mismo le ocurre a la otra persona: tú te conviertes en el núcleo y él se convierte en un satélite. Es una rendición recíproca. Ambos se rinden ante el dios del amor y ambos se vuelven humildes.

El sexo es la única energía que te da indicios de que hay algo que no puedes controlar. Puedes controlar el dinero, puedes controlar la política, puedes controlar el mercado, puedes controlar el conocimiento, puedes controlar la ciencia, puedes controlar la moralidad. El sexo trae consigo un mundo totalmente diferente que no puedes controlar. Y el ego es el gran controlador. Si puede controlar es feliz; si no puede controlar, es infeliz. De forma que ahí comienza un conflicto entre el ego y el sexo. Recuerda, es una batalla perdida. El ego no puede ganar porque el ego es superficial. El sexo está profundamente arraigado. El sexo es tu vida; el ego es sólo tu mente, tu cabeza. El sexo tiene raíces por todas partes dentro de ti; el ego sólo tiene raíces en tus ideas; es muy superficial, sólo está en tu cabeza.

Así que, ¿quién va a intentar trascender el sexo? La cabeza intentará trascender el sexo. Si eres muy racional intentarás trascender el sexo porque el sexo te conduce a lo más hondo. No te deja que permanezcas en la cabeza. Todo lo demás lo puedes dirigir desde ahí; el sexo no lo puedes dirigir desde ahí. No puedes hacer el amor con la cabeza. Tienes que bajar, tienes que descender de las alturas, tienes que acercarte más a la tierra.

El sexo humilla al ego, por eso las personas egoístas están siempre en contra del sexo. Siguen encontrando maneras de trascenderlo; no lo pueden trascender nunca. Como mucho, pueden convertirse en uno pervertidos. Todo su esfuerzo está condenado al fracaso desde el principio. Puedes fingir que has ganado la batalla frente al sexo, pero hay una corriente subterránea. Puedes racionalizar, puedes encontrar razones, puedes fingir, puedes crear una dura coraza alrededor de ti pero en lo más profundo la verdadera razón, la realidad, seguirá intacta. Y la causa real explotará; no puedes ocultarla, es imposible.

Puedes intentar controlar el sexo pero seguirá circulando una corriente subterránea de sexualidad que se manifestará de distintas maneras. Surgirá una y otra vez de todas tus racionalizaciones.

No te voy a aconsejar que hagas ningún esfuerzo por trascenderla. Lo que te sugiero es todo lo contrario: olvídate de trascenderla. Sumérgete en ella todo lo que puedas. Mientras haya energía, profundiza todo lo que puedas, ama todo lo que puedas y haz de todo ello un arte. No es algo que simplemente haya que hacer; he aquí todo el significado de convertir el hecho de hacer el amor en un arte. Hay aspectos sutiles que sólo la gente que se adentre con un gran sentido estético será capaz de conocer. De lo contrario, puedes hacer el amor durante toda tu vida y seguir insatisfecho porque desconoces que la satisfacción es algo estético. Es como una música sutil que surge en tu alma.

Si a través del sexo entras en armonía, si a través del amor pierdes la tensión y te relajas, si el amor no consiste simplemente en un derroche de energía porque no sabes qué hacer con ella, si no es sólo un alivio sino una relajación, si te relajas con tu mujer y tu mujer se relaja contigo, si, por unos segundos o unas horas, te olvidas de quién eres y estás completamente perdido en el olvido, renacerás más puro, más inocente, más virgen. Y tendrás una clase diferente de ser, a gusto, centrado, arraigado.

Si ocurre esto, un día te darás cuenta de que la corriente ha desaparecido y te ha enriquecido, eres riquísimo. No sentirás que haya desaparecido. Lo agradecerás porque ahora se te abren mundos más ricos. Cuando el sexo te abandona se abren las puertas de la meditación. Cuando el sexo te abandona ya no intentas perderte en el otro. Te vuelves capaz de perderte en ti mismo. Surge otro tipo de orgasmo, el profundo orgasmo de ser con uno mismo. Sin embargo, esto surge sólo a través de ser con el otro.

Uno crece, madura a través del otro; entonces llega un momento en el que puedes estar solo, inmensamente feliz. Ya no necesitas a la otra persona, ha desaparecido la necesidad pero has aprendido mucho de ella. El otro se convierte en un espejo. Tú no has roto el espejo; has aprendido mucho sobre ti mismo, ya no te hace falta mirar al espejo. Puedes cerrar los ojos y ver tu rostro. Pero no serías capaz de ver ese rostro si no hubiera existido un espejo al principio.

Deja que tu mujer sea tu espejo, deja que tu hombre sea tu espejo. Contempla sus ojos y observa tu rostro, dirígete hacia ella para conocerte a ti mismo. Llegará un día en que no necesites el espejo. Sin embargo, no estarás en contra del espejo, le estarás muy agradecido. ¿Cómo vas a estar en contra de él? Estarás tan agradecido que ¿cómo vas a estar en contra de él? Entonces tendrá lugar la trascendencia.

Trascendencia no significa represión. La trascendencia es un crecimiento natural; creces hacia arriba, vas más allá, al igual que una semilla rompe y un brote empieza a salir a la tierra. Cuando desaparece el sexo, la semilla desaparece. Con el sexo eras capaz de dar la vida a otra persona, a un niño. Cuando desaparece el sexo, toda la energía te empieza a dar a luz a ti mismo. Esto es lo que los hindúes han llamado dwija, el que ha nacido dos veces. Un nacimiento es el que te dieron tus padres, el otro nacimiento todavía está por venir. Te lo tienes que dar tú mismo. Tienes que ser tu padre y tu madre.

En ese momento, toda tu energía girará; se convertirá en un círculo interior. Ahora mismo será difícil para ti hacer un círculo interior. Será más fácil conectarla con otro polo —una mujer o un hombre— y de esa manera completar el círculo. Así puedes disfrutar las bendiciones del círculo. Pero poco a poco serás capaz de hacer el círculo interior tú sólo, porque también dentro de ti, tú eres hombre y mujer, mujer y hombre.

No hay nadie que sea sólo un hombre, ni nadie que sea sólo una mujer, porque procedes de la comunión entre un hombre y una mujer. Los dos participaron; tu madre te dio algo, tu padre te dio algo. Ellos han contribuido en ti al cincuenta por ciento; ambos están ahí. Existe una posibilidad de que ambos se puedan encontrar dentro de ti; de nuevo tu padre y tu madre pueden amar; dentro de ti. Entonces nacerá tu realidad. Una vez se encontraron, cuando nació tu cuerpo; ahora, si se pueden encontrar dentro de ti, nacerá tu alma. Eso es lo que significa la trascendencia del sexo: un sexo más elevado.

Permíteme que te diga una cosa: cuando trasciendes el sexo, alcanzas un sexo más elevado. El sexo común es vulgar, el sexo elevado no es vulgar en absoluto. El sexo común se dirige hacia el exterior, el sexo elevado se dirige hacia el interior. En el sexo común se encuentran dos cuerpos y el encuentro tiene lugar en el exterior. En el sexo elevado, tus propias energías internas se encuentran. No es algo físico, es algo espiritual; es la trascendencia.

OSHO

¿Cuál es tu forma de hacer el amor? Si te fijas en cómo haces el amor, tú mismo notarás que eres aburridísimo

¿Cuál es tu forma de hacer el amor?

Mi novia me ha dicho que soy un poco aburrido, que no soy muy «jugoso», que soy muy dependiente y me hago la víctima. He observado en mí esta energía destructiva y siento que de alguna forma ¡la disfruto! ¿Es posible usar esta misma energía de algún modo creativo?

 

Intenta hacer con tu novia lo que te estoy diciendo

Tu novia es muy compasiva porque los hombres finalmente no se vuelven un poco aburridos, sino muy aburridos. ¿Te das cuenta del hecho de que lo que tú llamas amor es una repetición de los mismos ejercicios gimnásticos una y otra vez? Y en este estúpido juego el hombre es el perdedor. Está disipando su energía, sudando, soplando y resoplando mientras la chica mantiene los ojos cerrados, pensando: «Es sólo cuestión de dos o tres minutos y esta pesadilla habrá terminado.»

La gente es tan poco imaginativa que dan por supuesto que repetir las mismas acciones las va a hacer más interesantes. Por eso digo que tu novia es muy compasiva; sólo te ha dicho que eres un poco aburrido. Yo te digo que eres completamente aburrido.

Cuando los misioneros cristianos llegaron a este país, la gente descubrió que ellos sólo conocían una postura para hacer el amor: la mujer debajo y esas horribles bestias encima de la delicada mujer. En India esa postura se llama la postura del misionero. India es un país antiguo y el lugar de nacimiento de muchas ciencias, en particular de la sexología. Hay un libro de una importancia tremenda, escrito por Vatsayana, que tiene más de cinco mil años. El nombre del libro es Kamasutra, instrucciones para hacer el amor. Y lo escribió un hombre de una profunda meditación; inventó ochenta y cuatro posturas para hacer el amor. Naturalmente, hay que ir cambiando la forma de hacer el amor; si no, inevitablemente, serás un aburrido.

Vatsayana reconoce el hecho de que la misma postura sexual crea aburrimiento, una sensación de total estupidez, porque siempre estás haciendo lo mismo. Él inventó ochenta y cuatro posturas para hacer que la vida sexual de las parejas fuese un poco más interesante. No hay nadie en todo el mundo que haya escrito un libro del calibre del Kamasutra. Pero sólo podía ser escrito por un hombre de inmensa claridad, de profunda meditación.

¿Cuál es tu forma de hacer el amor? Si te fijas en cómo haces el amor, tú mismo notarás que es aburridísimo. Y especialmente para la mujer, porque el hombre acaba en dos o tres minutos y la mujer ni siquiera ha empezado. En todo el mundo, las culturas han impuesto en la mente de las mujeres el que ellas ni siquiera deben disfrutar, moverse o ser juguetonas; a eso se le llama «sucio»; lo hacen las prostitutas, no las señoras. Las señoras tienen que tumbarse casi como muertas y dejar que ese viejo haga lo que quiera; no es nada nuevo, no hay nada nuevo ni siquiera para ver.

No te lo tienes que tomar como una ofensa. Tu novia te está diciendo algo realmente sincero y honesto. ¿Le has dado alguna alegría orgásmica? ¿O la has usado sólo para disipar tu energía sexual? ¿La has reducido a un objeto más? Ella está condicionada para aceptarlo, pero ni siquiera puede gozar de esta aceptación.

Haces el amor en la misma cama donde peleas cada día. De hecho, la pelea es el preludió: os tiráis almohadones, os gritáis, discutís sobre cualquier cosa y entonces, cuando estáis cansados, tenéis que negociar. Vuestro amor es sólo una negociación. Si eres un hombre con una sensibilidad estética, tu aposento para el amor debería ser un lugar sagrado, porque es en ese aposento de amor donde nace la vida. Debería tener unas flores bonitas, incienso, fragancia; deberías de entrar en ella con un gran respeto.

Y el amor no debería ser solamente algo abrupto… agarrar a la mujer. Ese asunto de hacer el amor y salir corriendo no es amor. El amor debería tener un preámbulo con una música bonita, bailar juntos o meditar juntos. Y el amor no debería ser una cuestión mental, estar continuamente pensando en cómo hacer el amor y después irte a dormir. El amor debería implicar un profundo compromiso de todo tu ser y no debería ser planeado por la mente, sino que debería surgir espontáneamente. Una hermosa música, una fragancia, estáis bailando cogidos de las manos, os habéis vuelto niños pequeños jugando con flores… Si el amor sucede espontáneamente en esta atmósfera sagrada tendrá una cualidad diferente.

Deberías entender que la mujer es capaz de tener orgasmos múltiples porque ella no pierde energía. El hombre sólo es capaz de tener un orgasmo y pierde energía, se deprime. Puedes ver su resaca incluso a la mañana siguiente, y cuanto más viejo es, se le hace cada vez más difícil. Esta diferencia tiene que ser entendida. La mujer está en el lado receptivo; así debe ser porque se tiene que convertir en madre, necesita más energía. Pero su orgasmo sucede de una manera totalmente diferente. La sexualidad del hombre es local, como la anestesia local. En una mujer todo el cuerpo es sexual, y a menos que todo el cuerpo comience a temblar de alegría, que cada célula de su ser empiece a estar implicada, no puede tener una explosión orgásmica.

Por eso no es sólo tu caso, esta es la situación de casi el 99 por 100 de las mujeres del mundo. Hay que cambiar esta situación completamente. La mujer no debería estar debajo del hombre. En primer lugar, es feo, el hombre tiene un cuerpo más fuerte, la mujer es más frágil. Ella debería ponerse encima del hombre, y no al revés.

En segundo lugar, el hombre debería permanecer en silencio, inactivo, para que no alcance su orgasmo en dos minutos. Si eres silencioso y dejas que la mujer enloquezca encima de tu pecho, le resultará un buen ejercicio y le llevará a una explosión de energía orgásmica. Su cuerpo tarda un tiempo en calentarse y si no eres inactivo no tiene tiempo suficiente. De modo que os encontráis, pero el encuentro no es algo bello, por amor, sino solamente utilitario. 02 (4)

Intenta hacer con tu novia lo que te estoy diciendo. Sé el compañero inactivo y deja que ella sea la parte activa. Déjale que se desinhiba. No tiene que comportarse como una señora, tiene que comportarse como una auténtica mujer. La señora ha sido inventada por el hombre; la mujer ha sido creada por la existencia. Tienes que llenar la brecha entre sus orgasmos. Esa brecha sólo se puede llenar de una manera, permaneciendo inactivo, silencioso, y disfrutando cuando ella se vuelve loca. Y ella tendrá orgasmos múltiples. Tú deberías finalizar el juego con tu orgasmo, pero no comenzar con él.

Y tu mujer no te dirá que eres un poco aburrido. Le resultarás un tipo interesante, realmente maravilloso ¡que se está comportando como una señora! Mantén los ojos cerrados para que ella no se sienta cohibida por los tuyos. De modo que pueda hacer cualquier cosa: mover las manos, mover su cuerpo, gemir, quejarse, chillar. Hasta que diga «Hari Om Tat Sat!» no tienes permiso para estar vivo, permanece en silencio. Esta debería de ser la indicación. «Hari Om Tat Sat» sencillamente significa: esta explosión orgásmica es la verdad. Entonces ella se volverá loca por ti. Ahora mismo debes estar comportándote de un modo estúpido, como casi todos los hombres del mundo.

Lo segundo que dices: «Mi novia me ha dicho que no soy muy jugoso.» ¡Vuélvete más jugoso! * Ser más jugoso no es muy difícil. Por todos partes tienes a tu disposición zumos de todo tipo de frutas. Bebe más, toma menos alimentos sólidos. Ella te está dando un buen consejo y tú, en tu estupidez, piensas que te está censurando.

Cuando te dice: «Eres muy dependiente y una víctima», incluso a través de tu pregunta puedo ver que tiene razón. Eres una víctima, igual que el resto de los seres humanos; víctima de estúpidas ideologías que han creado un extraño sentimiento de culpa y no te permiten ser juguetón. Aunque estés haciendo el amor, sabes que estás cometiendo un pecado y que el infierno no está demasiado lejos.

Becky Goldberg le estaba diciendo a Goldberg:

-¡Eres un gran amante!

Goldberg le contestó:

-Nunca me habías dicho eso antes. Estaba esperando que alguien me dijera que soy un gran amante, pero había abandonado la idea porque parece que no lo soy.

Becky Goldberg le respondió:

-¡No, tú eres un gran amante y he querido decírtelo muchas veces, pero no estabas!

Haciéndole el amor a Becky… y Goldberg no está allí, está contando su dinero, haciendo sus cuentas, y con su mente está haciendo mil cosas.

En cada cama en la que hay dos amantes hay, por lo menos -quiero decir como mínimo-, cuatro personas. Hay gente con más imaginación que quizá tengan en la cama a una multitud. La mujer está haciendo el amor con Goldberg y pensando en Mohamed Alí. Goldberg está haciendo el amor como una obligación y pensando en todo tipo de hermosas actrices; pero su mente no está ahí, ni la de su mujer tampoco. Sus mentes están en sus sueños.

Nadie está donde piensas que está. Nadie está en casa. Cuando hagas el amor, conviértelo en un proceso meditativo. Toda tu presencia tiene que estar ahí, rociando a la mujer con tu amor. La mujer tiene que estar ahí, derramando toda su belleza y su gracia sobre su amante. Entonces no serás una víctima; de lo contrario, eres una víctima.

Vuestras así llamadas y absolutamente estúpidas religiones no aceptan que el amor sea una experiencia natural y lúdica. Lo condenan. Han puesto una condición: a menos que renuncies a tu mujer nunca alcanzarás la verdad. Y este condicionamiento ha estado sucediendo desde hace tanto tiempo que se ha convertido casi en una verdad, a pesar de que sea una absoluta mentira. Eres una víctima de las tradiciones, y sin duda eres dependiente.

Estás diciendo: «He observado en mí esta energía destructiva y siento que, de alguna forma, la disfruto. » Todo el mundo tiene una energía destructiva, porque si permites que la energía se mueva sola, irremediablemente se hará destructiva; a menos que sea utilizada con consciencia y se vuelva creativa.

Pero lo más importante que estás diciendo es que «de alguna forma la disfruto». Entonces, ¿cómo lo vas a cambiar? Siempre que disfrutas con algo estás obligado a permanecer al mismo nivel; no puedes cambiarlo, porque podrías no disfrutar del cambio. Tienes energía. Disfrutar de la energía destructiva es suicida, disfrutar de la energía destructiva como destructiva está al servicio de la muerte. Si eres consciente de ello tendrás que ir a través de una transformación. Usa tu energía creativamente. Quizá eso te haga menos aburrido, más divertido, menos dependiente, menos víctima.

Y la parte más importante será que no te sentirás culpable ni deprimido. Las personas creativas no se sienten deprimidas o culpables. Su participación en el universo, a través de sus acciones creativas, les da una tremenda satisfacción y les dan dignidad. Ese es el derecho de nacimiento de todo hombre, pero muy pocos lo reclaman.

Y no es un problema, es muy fácil usar la energía en campos creativos. Pinta, haz jardinería, planta flores, escribe poesía, aprende música, baila. Aprende cualquier cosa que transforme tu energía destructiva en energía creativa. Entonces no estarás enfadado con la existencia, estarás agradecido. No estarás en contra de la vida. ¿Cómo puede estar una persona creativa en contra de la vida, en contra del amor? Es imposible, no ha sucedido nunca. Sólo la gente poco creativa está en contra de todo.

Tu novia ha suscitado una pregunta muy importante en tu vida. Lo más fácil sería cambiar de novia, pero sugiero que tu novia es una verdadera amiga para ti y todo lo que te ha dicho es absolutamente sincero, auténtico. Agradéceselo y comienza a cambiar las cosas. El día que tu novia te considere divertido e interesante será un gran día de tu vida. Por eso, no seas un cobarde y cambies de novia sólo porque ésta te crea problemas en la mente, y quieras encontrar una novia diferente.

Eres afortunado por haber encontrado una novia tan compasiva. Tu próxima elección será muy difícil; ella te hará sentir totalmente culpable e indigno. Porque, ¿qué has hecho tú para merecértelo? ¿Qué has hecho para no ser aburrido? ¿Qué has hecho para declarar tu independencia? ¿Qué has hecho para no ser una víctima? Es hora de que hagas algo. Le estarás agradecido a tu novia para siempre.

Me gustaría decirle a tu novia: «Continúa golpeando a este tipo hasta que te sientas satisfecha porque ya no es aburrido, sino divertido, realmente interesante, juguetón y celebrativo. Podrías perderle en algún punto del camino de la vida, pero le habrás preparado para otra mujer; de lo contrario, tal y como es ahora, va a torturar a muchas mujeres y a sí mismo.»

OSHO

OSHO

 

El Tantra:¡Suéltate! ¡Vibra! Permite que cada célula de tu cuerpo baile, y esto vale para ambos

¡Suéltate! ¡Vibra!

Soltarse en el Sexo

 
Shiva dijo: Cuando en semejante abrazo vuestros sentidos sean sacudidos como hojas, entrad en este sacudimiento
 

«Cuando en semejante abrazo -en tan profunda comunión con el amado o la amada- vuestros sentidos sean sacudidos como hojas, entrad en este sacudimiento.»

 

Hemos llegado incluso a volvernos temerosos: mientras haces el amor no permites que tu cuerpo se mueva mucho, porque si le permites mucho movimiento a tu cuerpo, el acto sexual se extiende por todo él. Puedes controlar el sexo cuando está localizado en el centro sexual: la mente puede permanecer controlando. Pero cuando se extiende por todo tu cuerpo, no puedes controlarlo. Puede que empieces a estremecerse, a gritar, y no serás capaz de controlar tu cuerpo una vez que el cuerpo haya tomado el control.

 

Reprimimos los movimientos. En particular, en todo el mundo suprimimos los movimientos de la mujer, sus sacudidas. Ellas permanecen como cuerpos inertes. Les estás haciendo algo; ellas no te hacen nada a ti. Ellas son compañeras pasivas. ¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué en todo el mundo el hombre reprime a la mujer de tal forma? Hay miedo, porque una vez que se posee el cuerpo de la mujer, es muy difícil para el hombre satisfacerla; porque la mujer puede tener orgasmos múltiples, el hombre no. Un hombre puede tener solamente un orgasmo; una mujer puede tener orgasmos múltiples. Cualquier mujer puede tener por lo menos tres orgasmos sucesivos, pero el hombre solamente puede tener uno. Y con el orgasmo del hombre, la mujer se excita y está lista para más orgasmos. Entonces todo se complica. ¿Cómo arreglárselas?

 

¡Suéltate! ¡Vibra! Permite que cada célula de tu cuerpo baile, y esto vale para ambos. El amado también baila, cada una de sus células vibra. Sólo entonces podéis encontraros ambos, y entonces ese encuentro no será mental. Será un encuentro de vuestras bioenergías.

El soltarse es sencillamente maravilloso, porque cuando tu cuerpo se sacude en el acto sexual la energía empieza a fluir por todo él. Cada célula del cuerpo está involucrada. Cada célula se torna viva, porque cada célula se convierte en una célula sexual.

 

Cuando naciste se encontraron dos células sexuales y se creó tu ser, tu cuerpo. Esas dos células sexuales están por todo tu cuerpo. Se han multiplicado y multiplicado y multiplicado, pero tu unidad básica sigue siendo esa célula sexual. Cuando todo tu cuerpo se sacude, no se trata tan sólo del encuentro entre tú y tu amado; también dentro de tu cuerpo cada célula se encuentra con la célula opuesta. Ese sacudimiento lo demuestra. Parecerá algo animal, pero el hombre es un animal así que no hay nada de malo en ello.

 

Entra en este sacudimiento, y mientras sucede no permanezcas distante. No seas un espectador, porque la mente es el espectador. ¡No te quedes distante! Sé el sacudimiento, conviértete en el sacudimiento. Olvídalo todo y conviértete en el sacudimiento. No es que tu cuerpo esté sacudiéndose: eres tú, todo tu ser. Tú te conviertes en el sacudimiento mismo. Entonces ya no hay dos cuerpos, dos mentes. Al principio hay dos energías vibrando, y al final solamente un círculo, no dos.

 

¿Qué ocurrirá en este círculo? Uno: serás parte de una fuerza existencial; no una conciencia social, sino una fuerza existencial. Serás parte de todo el cosmos. En ese sacudimiento serás parte de todo el cosmos. Es el momento de la gran creación. Os disolvéis como cuerpos sólidos para convertiros en líquidos, fluyendo el uno en el otro. Se pierde la conciencia, la división; formáis una unidad.

 

Esto es advaita: la no dualidad. Y si no puedes sentir esta no dualidad, entonces todas las filosofías sobre la no dualidad son inútiles, solamente son palabras. Una vez conozcas este momento existencial no dual, solamente entonces podrás entender los Upanishads. Sólo entonces podrás entender a los místicos, de qué están hablando cuando hablan de una unidad cósmica, de una totalidad. Entonces no estarás separado del mundo ni serás ajeno a él. La existencia se convertirá en tu hogar. Y con ese sentimiento de que «Ahora estoy en casa, en la existencia», todas las preocupaciones se perderán. Entonces no habrá ninguna angustia, ninguna lucha, ningún conflicto.

 

Esto es lo que Lao Tse llama Tao, lo que Shankara llama advaita. Puedes elegir tu propia palabra para describirlo, pero a través de un profundo abrazo de amor es fácil sentirlo. Mantente vivo, vibrante, y conviértete en el propio sacudimiento.

 

 Osho

 

Me siento tan aprisionada por el miedo a la intimidad y a perder totalmente el control con un hombre…

 Me siento tan aprisionada por el miedo a la intimidad y a perder totalmente el control con un hombre… Esta mujer desenfrenada se encuentra encerrada dentro de mí. Cuando de tanto en tanto la dejo salir, los hombres generalmente se aterrorizan, por lo tanto ella vuelve a invernar, juega sobre seguro y está totalmente frustrada.
 ¿Por favor, podrías hablar sobre este miedo a la intimidad?
 
El género humano, especialmente el género femenino, padece muchas enfermedades. Hasta ahora las así llamadas civilizaciones y culturas han estado psicológicamente enfermas. Jamás se han atrevido siquiera a reconocer sus enfermedades; y el primer paso de un tratamiento es reconocer que estás enfermo. La relación entre el hombre y la mujer ha sido particularmente antinatural.

Debemos recordar algunos hechos. Primero: el hombre tiene capacidad para un sólo orgasmo; la mujer está capacitada para tener múltiples orgasmos. Esto ha creado un tremendo problema. No hubiese habido ningún problema si no se les hubiese impuesto el matrimonio y la monogamia; parece ser que no era ésa la intención de la naturaleza.

 En segundo lugar: la experiencia sexual del hombre es local, genital. Éste no es el caso de la mujer. Su sexualidad, su sensualidad, está extendida por todo su cuerpo. Ella precisa más tiempo para excitarse y antes de que llegue a estar realmente excitada, el hombre ha terminado. Le da la espalda y empieza a roncar. Durante miles de años, millones de mujeres alrededor del mundo han vivido y muerto sin conocer el más extraordinario regalo natural: el goce orgásmico.

Fue una protección para el ego del hombre. La mujer necesita un largo juego amoroso para que todo su cuerpo empiece a estremecerse de sensualidad, y aquí surge el peligro: ¿Qué hacer con su capacidad de múltiples orgasmos? 

 

    OSHO            El miedo a la intimidad…

 

Copyright © 2008 Osho International Fundación

 

 

Me he enamorado y he sufrido mucho

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“Me he enamorado y he sufrido mucho. Incluso después de escucharte no quiero deshacerme del sueño de que mi enamoramiento me conducirá a la felicidad. ¿Cómo puedo trascender este apego tan maravilloso y tan doloroso a la vez?

  

 El amor es las dos cosas: maravilloso y doloroso, agonía y éxtasis, porque el amor es el encuentro de la tierra y del cielo, de lo conocido y lo desconocido, de lo visible y lo invisible.

El amor es el límite que divide materia y consciencia, la frontera entre lo inferior y lo superior. El amor tiene sus raíces en la tierra; ése es su dolor, su agonía. Y el amor extiende sus ramas hacia el cielo; ése es su éxtasis.

El amor no es un fenómeno indiviso; es dual. Es una cuerda tendida entre dos extremos. Tienes que comprender esos dos extremos: uno es el sexo; el otro, la oración. El amor es la cuerda tendida entre sexo y oración; parcialmente es sexo, parcialmente es oración.

La parte sexual conlleva mucha miseria; la parte perteneciente a la oración, conlleva gozo. Por eso es difícil renunciar al amor, porque si renuncias temes perder el gozo que conlleva. Y tampoco eres capaz de sumirte totalmente en él, porque todos esos sufrimientos te hacen recordar una y otra vez que es mejor renunciar a él. Ésta es la miseria del que ama. El que ama vive en tensión, como siendo despedazado.

Puedo comprender tu problema. Es el problema fundamental de todos los amantes, porque el amor aporta ambas cosas: muchas espinas y muchas flores. Y ambos van juntos. El amor es un rosal. Uno no quiere las espinas; a uno le gustaría que el rosal fuera todo flores, sin espinas, pero van juntos. Son aspectos de la misma energía.

No te estoy diciendo que renuncies al amor, no te estoy diciendo que te alejes de él. Lo que te estoy diciendo es que cada vez lo transformes más y más en oración. Mi forma de entenderlo está a favor de su transformación, no de renunciar a él. Debes de haberme mal interpretado. No estoy en contra del sexo, sino que estoy a favor de convertir el sexo en oración. Lo inferior puede ser poseído por lo superior; entonces el dolor desaparece.

 …¿Dónde reside el dolor en la sexualidad? Reside en que te recuerda tu condición animal. Ése es el dolor. Te recuerda tu pasado, te recuerda tu dependencia biológica, te recuerda que no eres libre, te recuerda que eres esclavo de los instintos que la naturaleza te ha dado, que no eres independiente de la naturaleza, que eres dirigido por la naturaleza, que eres simplemente una marioneta en manos de lo desconocido, en manos de fuerzas de las que no eres consciente.

El sexo es sentido como una humillación. En el sexo empiezas a sentir que estás perdiendo tu dignidad; de ahí el dolor. Y la satisfacción que obtienes es también momentánea. Si eres inteligente, antes o después te darás cuenta de que la satisfacción que proporciona es momentánea y va seguida de largas noches de dolor.

El éxtasis es como la brisa: viene y se va dejándote como un desierto, totalmente frustrado, desengañado. Tenías muchas esperanzas, la parte o instintiva de ti te había hecho muchas promesas…, y no has obtenido nada.

En realidad, el sexo es la estrategia de la naturaleza para perpetuarse a sí misma. Es un mecanismo que hace que te reproduzcas porque si no, la humanidad desaparecería. Imagínate una humanidad en la que el sexo no fuera un instinto y fueras libre, imagínate pudiendo elegir si usar el sexo o no. Entonces todo el asunto te parecería absurdo, te parecería ridículo. Simplemente imagínatelo. Si no hubiera una fuerza instintiva que tirara de ti, no creo que nadie estuviera dispuesto a adentrarse en el sexo. Nadie lo hace con pleno consentimiento; lo hace a regañadientes, resistiéndose.

Si te informas y estudias los modelos sexuales de las diferentes especies de animales e insectos, te quedarás perplejo. Si el sexo fuera dejado a la voluntad de las especies ¿quién lo practicaría? Por ejemplo: hay especies de arañas en las que, mientras el macho está haciendo el amor con la hembra, la hembra empieza a comérselo. Para cuando han acabado de hacer el amor, ¡el macho ha desaparecido! Imagínate si a esas arañas se les diera la libertad de escoger: en el instante en que divisaran a la hembra, escaparían tan lejos como pudieran. ¿Por qué iban a suicidarse si tuvieran conocimiento previo de ello? Y han visto a otros machos desaparecer de la misma forma – cada día sucede -, pero cuando el instinto les posee, son simplemente sus esclavos. Se ponen a temblar, están asustados, y no obstante hacen el amor sabiendo perfectamente que es el final. Cuando el macho tiene el orgasmo, la hembra empieza a comérselo.

La chinche hembra no tiene ningún orificio, de modo que es muy difícil hacer el amor con ella. La chinche macho primero tiene que hacerle un agujero. Puedes saber fácilmente si la chinche hembra es virgen o no, porque cada vez que hace el amor, queda una cicatriz, – ¡es una verdadera penetración! – pero ella accede aun sabiéndolo. Es doloroso y su vida está en peligro porque si el macho hace el orificio en un lugar equivocado, ella morirá. ¡Y también existen machos estúpidos! Pero a pesar de todo asume el riesgo; hay una fuerza inconsciente que le hace aceptarlo.

Si pudiéramos decidir por nosotros mismos sobre el sexo, no creo que la gente lo practicara. Existen razones que justifican el por qué hacemos el amor ocultándonos del público, de la gente: resulta tremendamente ridículo. Sabes perfectamente que si hicieras el amor en público los otros se darían cuenta de su ridiculez; tú mismo verías que es ridículo. Sientes como si cayeras por debajo del nivel humano y eso – la sensación de ser atrapado por lo animal – es muy doloroso.

 …Pero aporta unos instantes de absoluta pureza, de gozo y también de inocencia. Conlleva unos instantes de intemporalidad cuando de repente el tiempo desaparece. Conlleva unos instantes de ausencia de ego cuando en el profundo espasmo orgásmico uno se olvida del ego. Te proporciona unos pocos vislumbres de Dios. Por esto tampoco puedes renunciar a él.

La gente lo ha intentado; en todas las épocas, los monjes han renunciado a él por la sencilla razón de que estar bajo el impacto de un instinto inconsciente es humillante, contrario a la dignidad de los seres humanos. Es deshumanizante, desmoralizante. Los monjes han renunciado a él, han abandonado el mundo, pero al hacerlo también ha desaparecido todo el gozo de sus vidas. Se han vuelto muy serios y adustos; se han vuelto suicidas. Ahora no ven significado alguno en la vida; la vida les parece sin sentido. Simplemente esperan que la muerte venga y se los lleve.

Es un asunto delicado. ¿Cómo resolverlo? Los monjes no han sido capaces de resolverlo. Por el contrario, han creado en el mundo muchas perversiones. Todas las perversiones que tus mal llamados santos condenan, han sido creadas por ellos mismos. La primera idea de homosexualidad surgió en los monasterios porque los hombres vivían juntos, alejados y separados de las mujeres y las mujeres vivían juntas, alejadas y separadas de los hombres.

Existen monasterios católicos en los que ninguna mujer ha entrado en mil años. No se ha permitido entrar ni siquiera a un bebé de seis meses. Sólo considerar esa posibilidad es terrible; esos monjes parecen ser muy peligrosos. ¡Ni siquiera a una niña de seis meses se le permite entrar en el monasterio! ¿Qué revela esto? ¡Un tremendo miedo! ¡Una gran paranoia!

Naturalmente, los monjes viven juntos y entonces sus instintos empiezan a abrir nuevos caminos, empiezan a inventar perversiones… se vuelven homosexuales. La homosexualidad es realmente muy religiosa, es un subproducto de la religión. Las religiones han aportado muchas cosas al mundo; la homosexualidad es una de ellas.

Toda clase de perversiones… ya no oyes hablar de ninguna mujer que haga el amor con el diablo. ¡Parece que de repente el diablo haya perdido el interés por las mujeres! No hay ningún diablo. Pero si mantienes a las mujeres apartadas de toda posibilidad de enamorarse, de sentir amor, entonces la mente empezará a crear sus propias proyecciones y, evidentemente, esas proyecciones tendrán un gran colorido. Y esas proyecciones aparecerán; no podrás evitarlas.

Por esto los monjes y las monjas han sido incapaces de resolver el problema. Lo han hecho aún más inextricable. Y la persona mundana, la sensual, la indulgente, tampoco ha sido capaz de resolverlo. Sufre de forma miserable; toda su vida es puro sufrimiento. Sigue teniendo esperanzas y va de una esperanza a otra. Todas ellas van fracasando y, lentamente, en su ser se va asentando una tremenda desesperanza. Mi enfoque ni está a favor del mundo, ni del otro mundo. Mi enfoque no es rechazar nada, sino usarlo todo.

Osho

 2007 Osho International Foundation