EL JOVEN QUE TENÍA MIEDO

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Este día, hijo mío, renacerás, restablecido como hombre de fe, coraje y dedicado servicio al hombre, para la gloria de Dios. Y cuando te hayas readaptado así con la vida dentro de ti, también te habrás readaptado con el universo; habrás vuelto a nacer del espíritu y de ahí en adelante toda tu vida será de logro victorioso.

EL JOVEN QUE TENÍA MIEDO

No pudiendo encontrar consuelo y coraje en la relación con sus semejantes, este joven había buscado la soledad de las colinas; había crecido con un sentimiento de desamparo e inferioridad. Estas tendencias naturales se habían visto acrecentadas por las numerosas circunstancias difíciles que el muchacho había experimentado al crecer, especialmente la pérdida de su padre cuando el niño contaba doce años de edad. Al encontrarse, Jesús le dijo: « ¡Saludos, amigo mío!, ¿por qué tan triste en un día tan hermoso? Si algo ha pasado para afligirte, tal vez pueda yo ofrecerte alguna ayuda. En todo caso, es para mí un placer ofrecer mis servicios».

sunday_on_his_shouEl joven parecía no querer hablar, entonces Jesús probó otra manera para llegar al alma del muchacho, diciendo: «Comprendo que te acercas a estas colinas para escaparte de la gente; por eso es natural que no quieras conversar conmigo; pero me gustaría saber si conoces bien estas colinas, ¿conoces la dirección de los senderos? ¿Puedes acaso indicarme cómo encontrar mejor mi camino a Fénix?»

Ahora bien, este joven conocía muy bien estas montañas y se interesó mucho por mostrar a Jesús el camino para ir a Fénix, hasta tal punto que dibujó en la tierra todos los senderos, explicándole todo detalle. Pero se sorprendió y se llenó de curiosidad cuando Jesús, después de decir adiós y de hacer como si se estuviera yendo, se volvió repentinamente hacia él diciéndole: «Bien sé que deseas quedarte a solas con tu desconsuelo; pero no sería ni amable ni justo de mi parte, recibir tan generosa ayuda de ti en cuanto al mejor camino para llegar a Fénix y luego sin pensar seguir de largo sin hacer el menor esfuerzo por responder a tu implorante pedido de ayuda y orientación para encontrar la mejor ruta hacia el destino que buscas en tu corazón mientras pasas tu tiempo aquí en las colinas.

Así como conoces tan bien las sendas que conducen a Fénix, por haberlas recorrido muchas veces, conozco yo el camino a la ciudad de tus decepcionadas esperanzas y de tus ambiciones incumplidas. Puesto que me has pedido ayuda, no te desilusionaré». El joven estaba casi sobrecogido; apenas si pudo balbucear: «Pero, no te pedí nada». Y Jesús poniéndole suavemente la mano en el hombro, le dijo: «No, hijo, nada pediste con palabras, pero supiste hablar a mi corazón con tu mirada anhelosa. Hijo mío, para el que ama a sus semejantes es fácil ver una elocuente súplica de ayuda en tu actitud de desaliento y desesperación. Siéntate a mi lado, y te diré de las sendas de servicio y de los caminos de la felicidad que conducen de las penas del yo a las alegrías de las acciones de amor dentro de la hermandad de los hombres y en el servicio del Dios en el cielo».

Ya a esta altura el joven sentía muchos deseos de hablar con Jesús, y cayó a sus pies de rodillas implorando a Jesús que lo ayudara, que le mostrara el camino para escapar de su mundo de pena y derrota personales. Jesús le dijo: «Amigo mío, ¡levántate! ¡Ponte de pie como un hombre! Puede que te rodeen enemigos insignificantes y que muchos obstáculos obstruyan tu marcha, pero las grandes cosas y las cosas reales de este mundo y del universo están de tu parte.

navidad-w-2013.jpgEl sol sale todas las mañanas para saludarte a ti como al hombre más poderoso y próspero de la tierra. Mira, tienes un cuerpo fuerte y músculos poderosos, tu físico es mejor que el del hombre promedio. Por supuesto, prácticamente no sirve para nada mientras te quedes sentado aquí en las montañas, lamentándote de tus infortunios, reales o inventados. Pero podrías hacer grandes cosas con tu cuerpo si te apuraras donde hay grandes cosas por hacer. Tratas de huir de tu ser infeliz; pero eso no puede ocurrir. Tanto tú como tus problemas del vivir son reales; no podrás escapar de ellos mientras estés vivo. Pero, piensa otra vez, verás que tu mente es clara y capaz. Tu cuerpo robusto tiene una mente inteligente que lo dirige. Pon tu mente a trabajar para resolver sus problemas; enseña a tu intelecto a que trabaje para ti; no te dejes más dominar por el temor, como si fueras un animal que no piensa. Tu mente debe ser tu aliado valiente para la solución de los problemas de tu vida en vez de ser tú, como lo has sido, su abyecto esclavo atemorizado, siervo de la depresión y la derrota.

Pero lo más valioso de todo, tu potencial para del logro verdadero, es el espíritu que vive dentro de ti, que estimulará e inspirará tu mente para que se controle a sí misma y active a tu cuerpo, si lo liberas de las cadenas del temor, permitiendo así que tu naturaleza espiritual comience a liberarte de los males de la inacción mediante el poder-presencia de la fe viviente. Verás entonces que esta fe derrotará el miedo a los hombres mediante la presencia apremiante del nuevo y todo dominante amor por tus semejantes que pronto llenará tu alma hasta rebasarla gracias a la conciencia que habrá nacido en tu corazón de que eres un hijo de Dios.

Jesus is waiting for you.

Jesus is waiting for you. (Photo credit: angelofsweetbitter2009)

«Este día, hijo mío, renacerás, restablecido como hombre de fe, coraje y dedicado servicio al hombre, para la gloria de Dios. Y cuando te hayas readaptado así con la vida dentro de ti, también te habrás readaptado con el universo; habrás vuelto a nacer del espíritu y de ahí en adelante toda tu vida será de logro victorioso. Los problemas aumentarán tu vigor; la desilusión te servirá de acicate; las dificultades serán un desafío; los obstáculos, un estímulo. ¡Levántate pues, joven! Dile adiós a la vida de terrores humillantes y de evasiva cobardía. Corre, regresa al deber y vive tu vida en la carne como un hijo de Dios, como un mortal dedicado al servicio ennoblecedor del hombre en la tierra, destinado al excelso y eterno servicio de Dios en la eternidad».

Este joven, Fortunato, se convertiría posteriormente en el líder de los cristianos en Creta y el íntimo colaborador de Tito en su labor de elevación de los creyentes cretenses.

Los viajeros se sentían refrescados y realmente descansados cuando al mediodía de cierto día se dispusieron a zarpar hacia Cartago, al norte de África. Hicieron una escala de dos días en Cirene. Fue aquí donde Jesús y Ganid le prestaron servicios de primeros auxilios a un mancebo llamado Rufo que había resultado lesionado por la rotura de una carreta de bueyes cargada. Lo llevaron a la casa de su madre, y su padre, Simón, jamás podría haber imaginado que el hombre cuya cruz él cargaría en el futuro por orden de un soldado romano era el mismo extranjero que cierta vez le ofreciera amistad a su hijo.

LA VIDA Y LAS ENSEÑANZAS DE JESÚS 

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¿Puede Cambiar el Hombre?

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Creo que debemos hacernos estas preguntas: ¿Por qué aceptamos el ambiente social y moral cuando sabemos muy bien que es totalmente inmoral? ¿Por qué vivimos de este modo, si sabemos todo eso, no emocional o sentimentalmente, sino mediante la observación del mundo y de nosotros mismos? ¿Por qué es que nuestro sistema educativo no produce verdaderos seres humanos, sino entidades mecánicas entrenadas para aceptar ciertos empleos y finalmente morir? La educación, la ciencia y la religión no han resuelto en absoluto nuestros problemas. ¿Por qué al ver toda esta confusión, en vez de adaptarnos a ella y aceptarla, no hacemos estallar todo el proceso en nosotros mismos?¿Por que seguimos así, sin vivir ni amar, sino llenos de miedo y de terror hasta que morimos? ¿Por qué aceptamos todo esto?

Al observar las condiciones prevalecientes en el mundo, vemos lo que ocurre: revueltas estudiantiles, prejuicios de clase, conflicto entre el negro y el blanco, las guerras, la confusión política y las divisiones causadas por los nacionalismos y las religiones. También nos damos cuenta del conflicto, de la lucha, la ansiedad, la soledad, la desesperación, de la falta de amor, y del miedo. ¿Por qué aceptamos todo esto? ¿Por qué aceptamos el ambiente social y moral cuando sabemos muy bien que es totalmente inmoral? ¿Por qué vivimos de este modo, si sabemos todo eso, no emocional o sentimentalmente, sino mediante la observación del mundo y de nosotros mismos? ¿Por qué es que nuestro sistema educativo no produce verdaderos seres humanos, sino entidades mecánicas entrenadas para aceptar ciertos empleos y finalmente morir? La educación, la ciencia y la religión no han resuelto en absoluto nuestros problemas. ¿Por qué al ver toda esta confusión, en vez de adaptarnos a ella y aceptarla, no hacemos estallar todo el proceso en nosotros mismos?

Creo que debemos hacernos esta pregunta, observando la confusión serenamente, firme la mirada, sin juzgar ni evaluar, y no intelectualmente ni con el fin de encontrar algún dios, alguna realización, o alguna peculiar felicidad que inevitablemente conduce a toda clase de escapes. Como personas adultas que somos, debemos preguntarnos por qué vivimos de esta manera: vivir, luchar y morir. Y cuando formulamos esa pregunta seriamente, con plena intención de comprenderla, entonces las filosofías, las teorías e ideas especulativas no tienen cabida en absoluto. Lo que importa no es lo que debería ser o lo que podría ser, ni qué principio deberíamos seguir, o qué ideales debemos sustentar o a cuál religión o gurú debemos volvernos. Es obvio que todas esas respuestas carecen por completo de sentido cuando ustedes se enfrentan a esta confusión, a la miseria y a los constantes conflictos en que vivimos. Hemos convertido la vida en un campo de batalla, con cada familia, cada grupo y cada nación en contra de la otra. Al ver esto, al verlo no como una idea, sino como algo que realmente observan y deben afrontar, ustedes se preguntarán qué es todo ello. ¿Por que seguimos así, sin vivir ni amar, sino llenos de miedo y de terror hasta que morimos?

¿Qué harán cuando se formulen esa pregunta? No pueden formularla aquellas personas que están cómodamente establecidas en ideales de familia, en una casa confortable, que tienen algún dinero y que son muy respetables y burguesas. Si esas personas hacen preguntas, las interpretan de acuerdo con sus exigencias personales de satisfacción. Pero como éste es un problema muy humano y común que toca la vida de todos nosotros, ricos y pobres, viejos y jóvenes, ¿por qué entonces vivimos esta vida monótona, sin sentido, yendo a la oficina y trabajando en un laboratorio o una fábrica durante cuarenta años, engendrando unos cuantos hijos, educándolos en forma absurda, para luego morir? Creo que debemos hacernos esta pregunta con todo nuestro ser si es que queremos descubrir la respuesta. Entonces podemos pasar a preguntarnos si los seres humanos pueden alguna vez cambiar radical y fundamentalmente, de manera que sean capaces de mirar el mundo en forma nueva, con ojos diferentes, con un corazón diferente, no más llenos de odio, de antagonismo, de prejuicios raciales, sino con una mente que sea muy clara, que tenga tremenda energía.

Al ver todo esto: las guerras, las divisiones absurdas que las religiones han ocasionado, la separación entre el individuo y la comunidad, la familia en oposición al resto del mundo, cada ser humano aferrado a algún ideal peculiar, dividiéndose a sí mismo en “yo”, “tú”, “nosotros” y “ellos”; al ver todo eso objetiva y psicológicamente, nos queda solo una pregunta, un problema fundamental: si la mente humana, que está tan excesivamente condicionada, puede cambiar. No en alguna futura encarnación o al final de la vida, sino cambiar radicalmente ahora, de modo que se convierta en una mente nueva, fresca, joven, inocente, aliviada de su carga, para que así sepamos lo que significa amar y vivir en paz. Creo que éste es el único problema. Cuando sea resuelto, todo otro problema económico o social, todas esas cosas que nos conducen a la guerra terminarán y habrá una estructura social diferente.

De modo que nuestra pregunta es si la mente, el cerebro y el corazón pueden vivir como si fuera por vez primera, incontaminados, frescos, inocentes, sabiendo lo que significa vivir en felicidad y en éxtasis, con profundo amor. Ustedes conocen el peligro que hay en escuchar cuestiones retóricas. Esta no es una cuestión retórica en absoluto; se trata de nuestra vida. No estamos interesados en palabras o ideas. La mayoría de nosotros estamos atrapados en palabras, sin jamás comprender profundamente que la palabra nunca es la cosa, que la descripción nunca es la cosa descrita. Y si podemos durante estas pláticas tratar de comprender este hondo problema de cómo la mente humana -que incluye, ya lo vimos, el cerebro, la mente y el corazón- ha sido condicionada a través de los siglos por la propaganda, el miedo y otras influencias entonces podremos preguntar si esa mente puede sufrir una transformación radical, de modo que el hombre sea capaz de vivir pacíficamente en todo el mundo, con gran amor, con gran éxtasis y con la realización de aquello que es inconmensurable.

Krishnamurti

Avenged Sevenfold – Buried Alive “video oficial”

Una Investigación sobre la Soledad

Interlocutor: ¿Qué es una verdadera amistad, si faltan la confianza y el respeto?

Krishnamurti: Sin confianza y respeto, ¿cómo puede haber amistad? ¡Realmente no lo sé! Pero, vea, señor, en primer lugar, ¿por qué desea usted tener un amigo? ¿Acaso es porque necesita depender de él, contar con él, tener compañía? ¿Es a causa de su sentimiento de soledad, de su insuficiencia, que usted depende de otro para llenar ese vacío y, por lo tanto, utiliza al otro, explota al otro para encubrir su propia insuficiencia, su propia vacuidad y, debido a eso, considera a esa persona un amigo? ¿Es él un amigo en ese aspecto, en el de usarlo para su propio placer, su consuelo, etcétera? Investíguelo, señor, no acepte lo que estoy diciendo. Casi todos nos sentimos muy solos y, cuanto más envejecemos, más solos nos sentimos y descubrimos nuestro propio vacío.

Cuando uno es joven no le ocurren estas cosas. Pero a medida que va madurando ‑si es que madura alguna vez- descubre por sí mismo qué significa sentirse vacío, solitario, no tener ningún amigo, porque uno ha llevado una vida superficial, dependiendo de otros, explotando a otros. Ha puesto su corazón, sus sentimientos en otros, y cuando ellos mueren o se van lejos, uno se siente muy solo, vacío y, a causa de esa vacuidad, hay autocompasión y uno sueña con encontrar a alguien que llene esa vacuidad. Esto es lo que está ocurriendo todos los días de nuestra vida.

Ahora bien, ¿puede usted ver esto y aprender al respecto? Aprender lo que significa sentirse solo y jamás escapar de ello. Mirarlo, vivir con ello, ver lo que implica, de modo tal que en lo psicológico, en lo interno no dependa de nadie. Entonces sabrá lo que significa amar.

Krishnamurti

¿Por qué es doloroso estar solo? Lo primero que ocurre es que tu ego se enferma. Tu ego sólo puede existir cuando estás con otros

Enfrentarse a uno mismo en solitario provoca miedo y es doloroso

y uno tiene que sufrirlo.

Nada debe hacerse para evitarlo, nada debe hacerse para desviar la mente y nada debe hacerse para escapar de ello. Uno debe sufrirlo y pasar por ahí. Este sufrimiento y este dolor es una buena señal de que te acercas a un nuevo nacimiento, porque todo nacimiento es precedido de dolor. No puede evitarse y no debería evitarse porque forma parte de tu crecimiento.

Pero, ¿por qué existe ese dolor?

Es importante comprenderlo porque esta comprensión te ayudará a sobrellevarlo, y si lo sobrellevas conscientemente saldrás de él más fácilmente y con mayor rapidez.

¿Por qué es doloroso estar solo? Lo primero que ocurre es que tu ego se enferma. Tu ego sólo puede existir cuando estás con otros. Ha crecido en las relaciones, no puede existir en solitario. Así que si se da una situación en la que ya no puede existir, se siente sofocado; se siente justo al borde de la muerte. Este es el sufrimiento más profundo. Te sientes como si estuvieras muriendo. Pero no eres tú el que está muriendo, sino tu ego, el que piensas que eres tú y con el que te has llegado a identificar. No puede existir porque te lo han dado los demás. Es una contribución del exterior. Cuando dejas a los demás no lo puedes llevar contigo.

Así que, al quedarte solo, todo lo que sabes acerca de ti mismo se desplomará; poco a poco desaparecerá. Puedes prolongar tu ego por un tiempo — y para eso también tendrás que usar tu imaginación — pero no puedes prolongarlo por mucho tiempo. Sin la sociedad te sientes desarraigado, no tienes la tierra que necesitas para alimentarte. Este es el dolor básico.

Ya no estás seguro de quién eres en realidad: eres sólo una personalidad dispersa, en proceso de disolución. Pero esto está bien porque a menos que este falso tú desaparezca, el verdadero no puede surgir. A menos que te laves completamente y te quedes limpio de nuevo, lo verdadero no puede surgir.

Este falso tú está ocupando el trono. Debe ser destronado. Viviendo en soledad puedes liberarte de todo lo que es falso. Y todo lo que la sociedad te ha dado es falso. De verdad, todo lo que se te ha dado es falso; todo lo que nace contigo es real. Todo lo que eres por ti mismo, sin que te lo haya dado alguien más, es real, auténtico. Pero lo falso debe irse, y lo falso supone una gran inversión. Has invertido mucho en ello; lo has estado cuidando tanto; todas tus esperanzas descansan en ello. Así que cuando empiece a disolverse te sentirás temeroso, con miedo y temblando: “¿Qué te estás haciendo a ti mismo? Estás destruyendo toda tu vida, toda la estructura”.

Habrá miedo. Pero tienes que pasar por este miedo; sólo entonces te volverás intrépido. No quiero decir que te volverás valiente, no. Quiero decir que te volverás intrépido.

La valentía es sólo parte del miedo. No importa qué tan valiente seas, el miedo está oculto detrás. Yo hablo de ser “intrépido”. No serás valiente; no hay necesidad de ser valiente cuando no hay miedo. Tanto la valentía como el miedo se vuelven irrelevantes. Son caras de la misma moneda. Así pues, tus héroes no son otra cosa más que tú mismo, parado de cabeza. Tu valentía está escondida dentro de ti y tu miedo está en la superficie; su miedo está oculto dentro y su valentía se encuentra en la superficie. Así que cuando estás solo eres muy valiente. Cuando piensas en algo eres muy valiente, pero cuando una situación real aparece sientes miedo.

Uno se vuelve intrépido sólo cuando ha pasado a través del miedo más profundo; en eso consiste la disolución del ego, la disolución de la imagen y la disolución de la personalidad.

Esto es la muerte, pues no sabes si de ahí va a surgir una nueva vida. Durante el proceso conocerás sólo muerte. Sólo cuando mueres a lo que eres, a tu falsa entidad, sólo entonces sabrás que la muerte era sólo una puerta a la inmortalidad. Pero esto ocurrirá al final; durante el proceso tú estás simplemente muriendo.

Todo lo que tanto valorabas te está siendo arrebatado — tu personalidad, tus ideas, todo lo que pensabas que era bello. Todo te está abandonando. Es como si te desnudasen. Todos los papeles que representabas y tus disfraces te están siendo arrebatados. En el proceso el miedo estará presente, pero este miedo es básico, necesario e inevitable: uno tiene que atravesarlo. Deberías entenderlo, pero no trates de evitarlo, no trates de escapar de él porque al escapar regresarás a él. Volverás de nuevo a tu personalidad.

Aquellos que se sumergen en un profundo silencio y soledad, siempre me preguntan: “¿Qué hacer cuando el miedo aparezca?”. Les respondo que no hagan nada más que vivirlo.

Si te pones a temblar, déjalo estar. ¿Por qué evitarlo? Si un miedo interior está apareciendo y te hace temblar, tiembla con él. No hagas nada. Permite que ocurra. Desaparecerá por sí mismo. Si lo evitas… y tú puedes evitarlo. Puedes empezar a cantar “Ram, Ram, Ram”; puedes ponerte a recitar un mantra para que tu mente esté entretenida. Te tranquilizarás y el miedo desaparecerá; lo habrás enviado al inconsciente. Estaba saliendo — lo cual era bueno, te ibas a librar de él — te estaba abandonando, y cuando te abandone, temblarás.

Eso es natural porque de cada célula del cuerpo y de la mente, alguna energía que siempre ha estado ahí retenida se está desprendiendo. Se producirá una sacudida, un temblor; será como un terremoto. Toda tu alma se sentirá perturbada. Pero permite que suceda. No hagas nada. Ese es mi consejo. Ni siquiera cantes. No intentes hacer nada con ello porque todo lo que hagas será nuevamente una represión. Simplemente permitiéndolo, dejándolo estar, te abandonará — y cuando se haya ido, serás por completo un hombre diferente.

OSHO        

No culpes a otros.

No culpes a otros. Lo que sea que son, son.

De hecho toda la astucia del mundo

y las trampas del mundo te ayudan a estar despierto.

Si este mundo no puede ayudarte a estar consciente;

entonces ¿Qué mundo podría ser capaz de despertarte, de hacerte cauto?

Este es un buen mundo — te da un tremendo desafío para ser cauteloso.

Copyright © 2012 Osho International Foundation

EL TANTRA DE LA VIDA Y LA MUERTE

Todos somos codependientes y bipolares en mayor o menor medida. Cuanto más codependientes somos, más creemos que son los otros los que están comportándose incorrectamente, -patología del juez-; emerge la necesidad de salvarlos de su error, -patología del salvador-, o bien de perseguirlos y ajusticiarlos, -patología del verdugo. O sentimos que somos los culpables de todo o que el mundo está contra nosotros, -patología de la víctima.

LA MUERTE Y EL TRIÁNGULO DE LA CODEPENDENCIA

Buscamos el fruto de nuestros deseos actuando como salvadores, víctimas, jueces, perseguidores, verdugos o tiranos, quizá esta última sea la forma más grave de todas. Buscamos fuera de nosotros el fruto de nuestros deseos. Manipulamos para no sentirnos solos, abandonados o rechazados. La muerte, la soledad, el abandono y el rechazo son los miedos-raíz que condicionan nuestra bipolaridad/codependencia.

Sin estos miedos básicos seríamos libres, amaríamos libremente, con honestidad y sin hipocresía. Pero nadie está libre de pecado, todos tenemos defectos y buscamos los defectos de los demás para extender nuestra tela de araña. Tapamos nuestra vulnerabilidad con todas nuestras fuerzas para no sentir dolor. Aunque cuanto más empeño aplicamos en esconder esa fragilidad, más oxidada y rígida se vuelve nuestra armadura. El apego aparece con ganas y el deseo de poseer a otros para no sentir abandono y desamparo destruye nuestras entrañas lentamente.

Ése es el origen de la codependencia: un gran deseo por poseer que se transformó súbita y traumáticamente en frustración, rechazo, abandono, miedo. Pero no existe el trauma más que en el reino de la soberana ignorancia de nuestro ego. “Las cosas no son nunca como crees que son, sino como te las tomas“, dice el Siva Purana, texto Sivaíta escrito hace más de 5000 años. Nadie muere, nadie nace, nadie rechaza ni es rechazado, nadie abandona ni es abandonado, todo es una gran mentira que se ha programado en nuestra mente. Nuestro ego lo ha creído por conveniencia para no sentir el dolor ni la esclavitud.

LO QUE EL TANTRA NOS ENSEÑA SOBRE LA MUERTE

En occidente, gracias a la farsa del judeoislamocristianismo se rinde un culto morboso a la muerte. En oriente, entre las comunidades tántricas, budistas y zen, cuando un cuerpo muere, todos sienten alegría porque el alma sigue evolucionando. Se puede llorar de alegría al saber que el Ser que se marcha se libera de su dolor y tiene la oportunidad de seguir creciendo. El ego llora porque cree haber “perdido” a un familiar, amigo o ser querido, pero se equivoca, no se pierde nada. Como bien dice el maestro libanés Kahil Gibrán: “tus hijos no son tus hijos, son hijos de la vida”. Nadie vive ni muere, esa es tan sólo una ilusión que el ego quiere creer.

Cultiva diariamente el desapego en todas y cada una de tus acciones, da lo mejor que llevas dentro de ti sin esperar nada a cambio. Ama con libertad a toda existencia. Si posees o pretendes poseer, entonces ya no estás amando. Deja de escuchar al ego y sus necesidades imperiosas de ser importante y salvador. Cuando amas no salvas a nadie, te salvas de ti mismo. El reconocimiento no está en el exterior, sino en tu interior. No te autoengañes por pereza o comodidad. Escucha el silencio de tu mente y podrás sentir cómo, con el tiempo, la compasión emerge con fuerza, sanándolo todo. La solución y sanación más grande de todas es siempre la que más miedo te da.

Haz el amor con pasión. Ama a tu pareja en cuerpo y alma y entrégate con totalidad, hasta que tus resistencias y controles desaparezcan. Permite que la lujuria te posea. No juzgues nada. Date permiso para perder el control. Hazte consciente de toda tu vulnerabilidad, sométete a ella hasta que sientas que todo es una gran mentira creada por la sublime ignorancia de tu ego.

EN TU RENUNCIA SE UNEN LA VIDA Y LA MUERTE

Si te rindes por completo cuando estás haciendo el amor sentirás, justo en el momento de ese gran orgasmo, que la vida y la muerte se unen. Entrégate sin miedo, no hay nada que temer. Vive esa sensación hasta sus últimas consecuencias. Hasta que el tiempo y el espacio desaparezcan, hasta que Sakti y Siva vuelvan a separarse para devolverte a este plano material. Aunque no regresarás igual, sino Transformado.

Sólo cuando renuncias a tu deseo de posesión, podrás amar con respeto y libertad, permitirás que tu amor sea libre de irse o de quedarse, y si decide partir, déjalo marchar con alegría y agradecimiento por los momentos compartidos. Permite que vuele, que disfrute de la vida y camine hacia su muerte. Esa es la Gran Transformación. Renunciando conoces el Amor. ¿Quiénes somos nosotros para dar o quitar libertad a otros Seres?

Cuando trabajas profundamente con tu vulnerabilidad, todo atisbo de posesividad y de celos desaparecen. Entonces podrás disfrutar de tu soledad o de tu vida en pareja, sin miedo alguno. Y sentir el placer en toda su grandeza, tan sólo por el mero hecho de existir. Siente que tu pareja es tu Dios, tu Diosa que te guía por el camino del Amor hacia el reencuentro contigo mismo. Ya no pondrás nombres a lo Innombrable. Podrás mantener tu mano completamente abierta permitiendo que el pájaro vuele cuando quiera: sabrás qué es el Amor.

 

Posts by: Swami Kurmarajadasa

 

Una relación siempre permanece como un fenómeno contradictorio: unos cuantos momentos de alegría y muchos más de desdicha

Es mejor relacionarse y ser desdichado que ser miserable y estar solo. Esa es la única opción en este momento: desdichado solo o desdichados juntos. Pero cuando son desdichados juntos es mejor; ¡al menos puedes hacer responsable al otro!

Relaciones: Miseria Amalgamada

“Tengo miedo a la soledad. En este momento no me encuentro en ninguna relación, lo cual es algo que me gusta y a la vez no me gusta”

El tiempo en que podrás estar solo también vendrá, pero ese tiempo no ha llegado aún. Así que te guste o no, tendrás que estar con alguien. El estar solo es posible solamente cuando uno es realmente maduro, y no puede hacerse nada de inmediato para esa madurez. La madurez llega poco a poco, cuando vives con la gente y sufres y también disfrutas.

A través de tantas experiencias de relación, un día surge de la propia consciencia el que uno se basta solo, que no hay necesidad de depender de otros, que el estar solo no es una especie de espacio negativo sino una satisfacción profunda, que el estar solo es hermoso y que hay bendición en ello. Pero eso llega solamente después de que has pasado a través de muchos infiernos y purgatorios… sólo entonces. Tú no puedes brincar al cielo; el camino al cielo es a través del infierno. Tienes que pasar por el infierno; esa es la escuela —te prepara para el cielo. Así que no tengas prisa; de lo contrario serás desdichado.

Es mejor relacionarse y ser desdichado que ser miserable y estar solo. Esa es la única opción en este momento: desdichado solo o desdichados juntos. Pero cuando son desdichados juntos es mejor; ¡al menos puedes hacer responsable al otro!

Cuando estás completamente solo, ¿a dónde echar la responsabilidad? Tú llevas toda la carga… ¡nadie siquiera para compartirla! Cuando eres desdichado con alguien puedes encontrar razones, explicaciones de por qué la desdicha está ahí. Cuando estás solo no hay razón ni causa, entonces la mente se siente muy vacía y la desdicha parece que continúa, eterna.

En estos momentos elige esa desdicha, el otro tipo, que la gente llama relación. Es un mal necesario por el que hay que pasar. Y un día podrás ir más allá de ella, pero por ahora no ha llegado el momento. Cuando haya llegado no te sentirás desdichado en absoluto al estar solo, te sentirás en la cima del mundo. No hay alegría que se le compare, ninguna relación puede traer esa alegría. Una relación siempre permanece como un fenómeno contradictorio: unos cuantos momentos de alegría y muchos más de desdicha. Ese es el precio que uno tiene que pagar por esos pocos momentos de alegría.

Pero si en estos momentos estás solo, aún esos pocos momentos no estarán ahí; será sólo desdicha y desdicha y uno se siente monótono. Cuando se está con alguien, al menos la desdicha cambia de color, configuración, forma. Por la mañana era una cosa, en la tarde es algo más. Es la misma desdicha, ¡pero cambia! Así que encuentra a un pobre muchacho. ¡Comienza a buscar!

OSHO

Avenged Sevenfold – A Little Piece Of Heaven (Subtitulado en español)

¿Qué debo hacer para liberarme del apego?

¿Qué Es El Amor?

No voy a fingir con mi mujer que la amo. No sé qué es el amor. Pero si sé que soy celoso y también sé muy bien que estoy terriblemente apegado a ella y que en el apego hay temor, celos, ansiedad; hay un sentido de dependencia

Me doy cuenta de que el amor no puede existir cuando hay celos; el amor no puede existir cuando hay apego. Ahora bien ¿es posible para mí estar libre de los celos y el apego? Me doy cuenta de que no amo. Eso es un hecho. No voy a engañarme a mí mismo; no voy a fingir con mi mujer que la amo. No sé qué es el amor. Pero si sé que soy celoso y también sé muy bien que estoy terriblemente apegado a ella y que en el apego hay temor, celos, ansiedad; hay un sentido de dependencia. No me gusta depender, pero dependo porque me siento solo; me empujan por todos lados, en la oficina, en la fábrica, y vengo a mi casa y quiero sentirme cómodo y en compañía, deseo escapar de mí mismo. Ahora me pregunto: ¿Cómo he de liberarme de este apego? Tomo eso sólo como un ejemplo.

En primer lugar, quiero zafarme del problema. No sé cómo van a terminar las cosas con mi mujer. Cuando esté realmente desapegado de ella, mi relación con ella puede cambiar. Ella podría apegarse a mí y yo podría no estar apegado a ella ni a ninguna otra mujer. Pero voy a investigar. Por lo tanto, no escaparé de lo que imagino podría ser la consecuencia de estar totalmente libre de apego No sé qué es el amor, pero veo muy claramente, definitivamente sin ninguna duda, que el apego hacia mi mujer; significa celos posesión, miedo, ansiedad; y deseo liberarme de todo eso. De modo que empiezo a investigar; busco un método quedo preso en un sistema. Cierto gurú dice: « Te ayudaré a desapegarte, haz esto y esto, practica esto y aquello». Acepto lo que él dice porque veo la importancia de estar libre, y él me promete que si hago lo que aconseja seré recompensado. Pero veo que de ese modo estoy buscando una recompensa. Veo lo tonto que soy: quiero ser libre y me apego a una recompensa.

No deseo estar apegado y, no obstante, me encuentro apegado a la idea de que alguien o algún libro o algún método me recompensará librándome del apego. Por consiguiente, la recompensa se convierte en un apego. Así que digo: «Mira lo que has hecho; sé cuidadoso, no quedes preso en esa trampa». Ya sea que se trate de una mujer, de un método o de una idea, eso sigue siendo apego. Ahora estoy muy alerta porque he aprendido algo, o sea, no canjear el apego por alguna otra cosa que sigue siendo apego.

Me pregunto: « ¿Qué debo hacer para liberarme del apego?». ¿Cuál es mi motivo para querer estar libre del apego? ¿No es que anhelo alcanzar un estado donde no haya apego ni temor ni nada de eso? Y súbitamente me doy cuenta de que el motivo imprime una dirección y que esa dirección dictará mi libertad. ¿Por qué tener un motivo? ¿Qué es el motivo? Un motivo es una esperanza o un deseo de lograr algo. Veo que estoy apegado a un motivo. ¡No sólo mi esposa, no sólo mi idea, no sólo el método que también el motivo se ha convertido en mi apego!

De modo que todo el tiempo estoy funcionando dentro del campo del apego: la esposa, el método y el motivo de lograr algo en el futuro. Estoy apegado a todo esto. Veo que es algo tremendamente complejo; no me había dado cuenta que estar libre del apego implicaba todas estas cosas.

Ahora lo veo tan claramente como veo en un mapa las carreteras principales, las carreteras secundarias y los poblados; lo veo con mucha claridad. Entonces me digo: «Y bien, ¿es posible para mi estar libre del gran apego que siento por mi esposa y también estar libre de la recompensa que pienso voy a obtener, así como de mi motivo?»

Estoy apegado a todo esto. ¿Por qué?

¿Es porque en mí mismo soy insuficiente?

¿Es porque me siento muy, muy solo y por eso busco escapar de la sensación de aislamiento recurriendo a una mujer, una idea, un motivo, como si tuviera que aferrarme a algo? Veo que es así, que me siento solo y que mediante el apego, escapo hacia alguna cosa huyendo de esa sensación de extraordinario aislamiento.

Estoy, pues, interesado en comprender la razón de que me sienta solo, porque veo que eso es lo que hace que me apegue. Esa soledad me ha obligado a escapar, mediante el apego, hacia esto o aquello, y veo que, mientras prosiga ese sentimiento, la consecuencia será siempre ésta.

¿Qué significa sentirse solo? ¿Cómo ocurre?

¿Es algo instintivo, heredado, o se origina en mi actividad diaria?

Si es un instinto, si es heredado, entonces forma parte de mi destino; no tengo la culpa. Pero como no acepto esto, lo cuestiono y permanezco con la pregunta. Observo y no trato de encontrar una respuesta intelectual. No trato de decirle a la soledad lo que es o lo que debería hacer; observo para que ella me lo diga. Hay un estado de atenta vigilancia a fin de que la soledad se revele por sí misma. No se revelará si escapo, si tengo miedo, si la resisto. Por lo tanto, la observo. La observo de modo que no interfiera ningún pensamiento.

La observación es mucho más importante que la intervención del pensamiento. Y, gracias a que toda mi energía se interesa en la observación de esa soledad, el pensamiento no interviene en absoluto. La mente es retada y tiene que responder. Debido al reto está en crisis. En una crisis uno tiene una gran energía, y esa energía permanece sin ser interferida por el pensamiento. Éste es un reto al que debo responder.

Me puse a dialogar conmigo mismo. Me pregunté qué es esta cosa extraña llamada amor; todos hablan de ella, escriben acerca de ella; lo hacen todos los poemas románticos, las pinturas, el sexo y todas las otras áreas que abarca. Pregunto: ¿Existe una cosa como el amor? Veo que no existe cuando hay celos, odio, miedo. De modo que ya no me ocupo del amor; me intereso en “lo que es”, en mi miedo, en mi apego. ¿Por qué estoy apegado? Veo que una de las razones -no digo que sea toda la razón- es que me siento desesperadamente solo, aislado. Cuanto más envejezco más aislado me voy sintiendo. Por consiguiente, observo eso. Éste es un reto que me impulsa a descubrir y, debido a que es un reto, toda la energía se concentra ahí para responder. Es algo sencillo. Si hay alguna catástrofe, un accidente o lo que fuere, eso es un reto y tengo la energía para afrontarlo. No tengo que preguntar: “¿Cómo obtengo esta energía?” Cuando la casa se quema tengo la energía para entrar en acción, una energía extraordinaria. No me siento y digo: «Bueno, tengo que lograr esta energía» y me quedo esperando; para entonces se habrá quemado toda la casa.

Así pues, tengo esta energía tremenda para responder a la pregunta: ¿Por qué existe este sentimiento de soledad? He rechazado ideas, suposiciones y teorías acerca de que se trata de algo heredado, instintivo. Todo eso no significa nada para mí. La soledad es “lo que es”. ¿Por qué existe esta soledad que todo ser humano, si es de algún modo consciente, experimenta ya sea de manera superficial o más profunda?

¿Por qué se manifiesta?

¿Es que la mente hace algo que ocasiona esta soledad?

He rechazado teorías como el instinto y la herencia, y me pregunto:

¿Es la mente, es el cerebro mismo el que produce este sentimiento de soledad, este aislamiento total? ¿Es el movimiento del pensar el que hace esto, el que crea en mi vida cotidiana este sentido de aislamiento?

En la oficina me aíslo porque quiero llegar a ser el máximo ejecutivo; por lo tanto, el pensamiento trabaja todo el tiempo aislándose en sí mismo. Veo que el pensamiento opera permanentemente para hacerse superior, que la mente misma induce con su actividad este aislamiento.

Así que el problema es: ¿Por qué hace esto el pensamiento?

¿Es su naturaleza trabajar para sí mismo?

¿Es la naturaleza del pensar crear este aislamiento? Es la educación la que lo origina, esta me da una carrera, cierta especialización y, por consiguiente aislamiento. El pensamiento, siendo fragmentario, limitado, estando atado al tiempo, crea este aislamiento. En esa limitación ha encontrado la seguridad diciendo: «Tengo una profesión especial en mi vida, soy un profesor; estoy perfectamente seguro». En consecuencia, me interesa saber por qué hace esto el pensamiento. ¿Está en su naturaleza misma obrar así? Cualquier cosa que haga el pensamiento tiene que ser limitada.

El problema es, entonces: ¿Puede el pensamiento darse cuenta de que cualquier cosa que hace es limitada, fragmentaria y, en consecuencia, aisladora, y que todo lo que haga será siempre así? Éste es un punto muy importante: ¿Puede el pensamiento mismo darse cuenta de sus propias limitaciones? ¿O soy yo el que le dice qué es limitado? Veo que es indispensable que esto se comprenda, ya que es la verdadera esencia de la cuestión. Si el propio pensamiento se da cuenta de que es limitado, entonces no hay resistencia ni conflicto; dice: «Eso es lo que soy». Pero si yo le digo que es limitado, me estoy separando de la limitación. Entonces lucho para superar la limitación; por consiguiente, hay conflicto y violencia, no amor.

Entonces ¿se da cuenta el pensamiento mismo de que es limitado? Tengo que descubrirlo. Esto es un reto al que me enfrento. A causa de que me enfrento a un reto, tengo una gran energía. Expresado de otra forma: ¿Se da cuenta la conciencia de que su contenido es ella misma? ¿O he oído a otro decir: «La conciencia es su contenido; el contenido compone la conciencia»? Por lo tanto, digo: «Sí, es así». ¿Veo la diferencia entre lo uno y lo otro? Lo segundo, creado por el pensamiento, es impuesto por el “yo”. Si yo impongo algo sobre el pensamiento, hay conflicto. Es como un gobierno tiránico imponiéndose sobre alguien, pero aquí ese gobierno es de mi propia creación.

Me pregunto, pues: ¿Se ha dado cuenta el pensamiento de sus propias limitaciones? ¿O pretende ser algo extraordinario, noble, divino? Esto es un disparate, porque el pensamiento se basa en la memoria. Veo que tiene que haber claridad acerca de este punto, o sea, que no hay una influencia externa que se imponga sobre el pensamiento diciendo que es limitado. Entonces, debido a que no hay imposición, no hay conflicto; el pensamiento comprende, simplemente, que es limitado, se da cuenta de que cualquier- rendir culto a Dios, etc.- es limitado, vulgar, insignificante, aun cuando haya creado por toda Europa maravillosas catedrales donde poder adorar.

He descubierto, pues, en esta conversación conmigo mismo, que la soledad es creada por el pensamiento. Ahora el pensamiento se ha dado cuenta, por sí mismo, de que es limitado y que, por lo tanto, no puede resolver el problema de la soledad. Como no puede resolver el problema de la soledad, ¿existe la soledad? El pensar ha creado este sentimiento de soledad, este vacío interno, a causa de que es limitado, fragmentario, de que está dividido; y cuando se da cuenta de esto, la soledad no existe y, por lo tanto, estoy libre del apego. No he hecho nada; he observado el apego y lo que implica: la codicia, el miedo, la soledad, todo eso, y siguiéndole la pista, observándolo, no analizándolo sino simplemente mirando, mirando y mirando, he descubierto que el pensamiento ha hecho todo esto. El pensamiento, por ser fragmentario, ha creado este apego. Cuando se da cuenta, el apego se termina. No ha habido ningún esfuerzo, porque tan pronto hay esfuerzo el conflicto regresa nuevamente.

En el amor no hay apego; si hay apego no hay amor. Se ha eliminado el factor principal mediante la negación de lo que el amor no es, mediante la negación del apego. Sé lo que eso significa en mi vida cotidiana: no recordar nada de lo que mi vecino, mi esposa o mi novia hicieron para lastimarme; no apegarme a ninguna imagen que el pensamiento haya creado con respecto a mi esposa, cómo me ha intimidado, cómo me ha brindado consuelo, cómo he tenido con ella placer sexual, todas las distintas cosas de las que el movimiento del pensar ha elaborado imágenes; el apego a esas imágenes ha desaparecido.

Y existen otros factores. ¿Debo examinarlos todos, paso a paso, uno por uno? ¿O todo eso se ha desvanecido? ¿Debo examinar cuidadosamente, investigar -como he investigado el apego- el temor, el placer y el deseo de consuelo? Veo que no tengo que pasar por la investigación completa de todos estos diversos factores; lo veo de una sola mirada, lo he captado.

Por consiguiente, al negar lo que no es el amor, el amor existe. No tengo que preguntar qué es el amor. No tengo que correr tras él. Si corro tras él, eso no es amor, es una recompensa. Habiendo, pues, negado en esa investigación todo lo que no es amor, habiendo terminado con ello lenta y cuidadosamente, sin distorsión ni ilusión alguna, entonces lo otro está ahí.

Un Diálogo Consigo Mismo

Brockwood Park, Inglaterra, 30 de agosto de 1977

Jiddu Krishnamurti