LA MELANCOLÍA Y LA NOSTALGIA, DOS AMIGAS INSEPARABLES

wallpaper-2079492

Indagaremos en estos sentimientos desde su sanidad, descubriendo las potencialidades que nos estimulan y despiertan en nuestro ánimo. Incluso en nuestra capacidad espiritual. Profundizaremos en estos dos estados que nos ponen siempre en una sensible fragilidad y en una condición vulnerable.

Aunque muchas veces utilizamos como sinónimos las palabras melancolía y nostalgia, sin embargo, tienen sutiles diferencias y matices. La melancolía posee más relación con el pasado; la nostalgia, en cambio, con el presente.  Se siente melancolía de cosas que fueron y que no se sabe si volverán a ser. De allí que se produzca cierta añoranza. Se experimenta nostalgia, en cambio, de realidades que están –de algún modo- presentes pero no tan plenamente. Por ejemplo, en el plano espiritual, uno puede sentir “nostalgia de Dios” ya sea porque se experimenta lejos de Él o simplemente porque le gustaría ahondar en el vínculo con el Señor. Por su parte, uno puede experimentar, respecto al pasado, melancolía por algún buen tiempo, un lugar en que fue feliz, una persona importante que ya no está, etc.

La diferencia entre melancolía y nostalgia se da en relación al tiempo: respecto al pasado y al presente. Se excluye el futuro porque no podemos sentir añoranza por aquello que todavía no se ha dado. Se añora lo que fue o lo que está siendo.

Si bien existe esta diferencia entre melancolía y nostalgia, no obstante son sentimientos hermanos muy semejantes. Ambos guardan estrecho lazo con cierta tristeza. La melancolía y la nostalgia son una especie de tristeza privada de su angustia. Es una tristeza suave y mansa que sólo añora, anhela o desea lo que fue –por haberlo perdido- o lo que está siendo, por querer vivirlo aún más plenamente.

La melancolía y la nostalgia –a pesar de alimentarse de cierta tristeza- son, en sí mismos, sentimientos sanos. No tienen relación con una enfermedad muy extendida actualmente: la depresión que influye en el organismo, el ánimo, la manera de sentir, pensar y actuar.

Un trastorno depresivo no es lo mismo que un estado pasajero de melancolía o tristeza. Tampoco indica una debilidad personal. No es una condición de la cual uno pueda liberarse a voluntad. Las personas que padecen de un trastorno depresivo no es porque lo quieran. Como cualquier otra enfermedad, uno no la elige. Las enfermedades nos eligen a nosotros o descubren –en nosotros- ciertas predisposiciones genéticas, físicas o psicológicas.

En la depresión, el paciente se siente hundido, con un peso agobiante sobre su vitalidad y su energía para vivir y hacer las cosas. En algunos casos extremos llegan a plantearse hasta el sentido mismo de la existencia. Es una sensación muy profunda, arrasadora. Se va perdiendo el sabor y el placer de vivir. Se experimenta una tristeza patológica que interfiere negativamente en la vida cotidiana, tanto en lo social como en lo familiar y personal. Se considera incapaz de casi todo lo que habitualmente solía hacer, lo cual aumenta sus sentimientos de culpa o de inutilidad. El desgano lo  torna apático, no tiene ganas de nada y nada le procura placer. La ansiedad y la desazón que puede variar en malhumor, irritabilidad y agresión.

También puede padecer Insomnio, y alteraciones del pensamiento, surgen ideas derrotistas y obsesiones,  la memoria se debilita y la distracción se torna frecuente. Se experimenta una persistente sensación de fatiga o cansancio, vive arrinconado, rumiando sinsabores y fracasos. Le resulta difícil tomar decisiones. Alimenta sentimientos autodestructivos y pérdida de la valoración y la autoestima.

Los trastornos depresivos severos  interfieren en lo cotidiano. Causa sufrimiento no sólo a quienes los padecen sino también a sus seres queridos, afectando su entorno. Sin embargo, en gran parte, este sufrimiento se puede evitar. La mayoría de las personas deprimidas no buscan tratamiento. La depresión es una enfermedad tratable. La mayoría de las personas  deprimidas pueden mejorar con un tratamiento adecuado.

Muchas veces la depresión es llamada la “enfermedad de la tristeza”. Sin embargo, no toda tristeza causa necesariamente depresión. Cuando incapacita para los vínculos sociales, la acción inmediata o la proyección al futuro, estamos ante la posibilidad de un estado depresivo. En la actualidad, hay muchos depresivos al vivir en una sociedad deshumanizada, masificada, despersonalizada,  anónima, estresada,  sumida en el desamor, el agotamiento emocional, el cansancio físico y psicológico, el estrés, la pérdida de sentido existencial, la sensación de falta de realización profesional o personal y el malestar generalizado.

Hay depresiones que tienen que ver con la predisposición genética de carácter biológico y hereditario y no siempre tiene un motivo demasiado claro que la provoque. Generalmente se curan a base de medicamentos psiquiátricos. Además algunas surgen como reacción de un acontecimiento especialmente duro y límite, son más complejas ya que implican la afectividad y a menudo requieren tratamiento psicológico.

También es cierto que hay personalidades con tendencias depresivas, estados de ánimo permanentemente triste, cabizbajos, desanimados, pesimistas, con poca autoestima, tendencia a la autocrítica y extremadamente vulnerables y sensibles. Aunque la depresión puede darse en cualquier personalidad ya que todos tenemos que lidiar con altibajos, frustraciones, dificultades, sinsabores, heridas, equivocaciones y errores. Hay que aprender a no generar enfermedad: las fobias, las obsesiones, las ansiedades y las depresiones, en gran medida, son generadas por nosotros mismos al no poder manejar miedos y temores con baja tolerancia a las frustraciones. La medicación, en general, reemplaza lo que no sabemos hacer por cuenta propia. Debemos procurar ser los mejores estabilizadores de nuestro ánimo y saber manejar las emociones, sentimientos y pasiones.

Algunos de los síntomas de la depresión son descenso del estado de ánimo, insomnio, ansiedad, incapacidad de disfrutar, temor al futuro, llanto, apatía, monotonía, silencio prolongado, comportamiento lento y apagado.

En la depresión, la melancolía y la nostalgia pueden estar acentuadas de manera muy aguda. Lo cual no significa que toda melancolía o nostalgia necesariamente deriven  en una depresión.

 Indagaremos en estos sentimientos desde su sanidad, descubriendo las potencialidades que nos estimulan y despiertan en nuestro ánimo. Incluso en nuestra capacidad espiritual. Profundizaremos en estos dos estados que nos ponen siempre en una sensible fragilidad y en una condición vulnerable.

Eduardo Casas

Eduardo Casas

Anuncios

¿Cómo puedo darme cuenta en realidad del miedo sutil que siento dentro de mí?

Haciéndose amigo de los sentimientos

El único problema con la tristeza, la desesperación, el miedo, el enojo, la desesperanza, la ansiedad, la angustia, la aflicción, es que te quieres deshacer de ellos. Ésa es la única barrera.

Tendrás que vivir con ellos. No puedes simplemente escapar. Son precisamente la situación en la que la vida tiene que integrarse y crecer. Son los desafíos de la vida. Acéptalos. Son bendiciones disfrazadas. Si quieres escapar de ellos, si de alguna manera te quieres librar de ellos, entonces surge un problema, porque si te quieres librar de algo, nunca lo miras directamente y entonces eso mismo empieza a esconderse porque lo estás condenando. Entonces eso va cada vez más profundo dentro del inconsciente, se esconde en el rincón más oscuro de tu ser en donde no puedes encontrarlo. Se dirige hacia el sótano de tu ser y se esconde ahí. Y, por supuesto, mientras más profundo va, más problemas causa, porque entonces comienza a funcionar desde rincones desconocidos de tu ser y tú estás completamente indefenso.

Así que lo primero es: nunca reprimas. Lo primero es: Acéptalo y deja que llegue, deja que llegue frente a ti. De hecho, simplemente el decir “No lo reprimas” no es suficiente. Si me lo permites, me gustaría decir, “Hazte su amigo.” Si te resulta difícil, también puedes decir “acepto que no acepto”.

¿Sientes tristeza? Hazte su amigo. Ten compasión de ella. La tristeza también tiene su ser. Permítela, abrázala; siéntate con ella, dale la mano. Sé amigable. Enamórate de ella. ¡La tristeza es hermosa! No hay nada malo en ella. ¿Quién te dijo que es malo estar triste? De hecho, solamente la tristeza te da profundidad. La risa es superficial; la alegría está al nivel de la piel. La tristeza llega hasta los huesos, a la médula. Nada llega tan profundo como la tristeza.

Así que no te preocupes. Quédate con la tristeza y ella te llevará hasta lo más profundo de tu ser. Puedes pasear con ella y podrás conocer algunas cosas sobre tu ser que nunca antes habías conocido. Esas cosas sólo pueden ser reveladas estando triste, nunca pueden ser reveladas en la alegría. La oscuridad también es buena y también es divina.

La persona que puede estar pacientemente triste, de repente se encuentra con que una mañana la felicidad está surgiendo en su corazón desde una fuente desconocida. Esa fuente desconocida es la existencia. Te lo has ganado si has estado realmente triste, si has estado realmente desesperanzado, desesperado, infeliz, afligido, si has vivido en el infierno, te has ganado el cielo. Has pagado el precio.

Confronta la vida. Encuentra la vida. Habrá momentos difíciles, pero un día verás que esos momentos difíciles te han dado fuerza porque has salido a su encuentro. Así tenía que ser. Esos momentos difíciles son arduos cuando estás pasando por ellos, pero más tarde te darás cuenta que te han vuelto más integrado. Sin ellos nunca podrías haber estado centrado, con los pies en la tierra.

Permite que la expresión sea una de las reglas más importantes de tu vida. Aunque tengas que sufrir por ello, sufre. Nunca serás un perdedor. Ese sufrimiento te hará cada vez más capaz de gozar de la vida, de regocijarte con la vida.

El Arte de Morir

Osho

Art Gallery by mari_e17
Fotografías cedidas por Elena (México):
http://www.renderosity.com/mod/gallery/browse.php?username=mari_e17

Si aceptas la tristeza, la tristeza desaparecerá. ¿Por cuánto tiempo puedes estar triste si aceptas la tristeza? Si eres capaz de aceptar la tristeza serás capaz de absorberla dentro de tu ser; se convertirá en tu profundidad

Primero sé uno contigo mismo. Éste es el primer paso de la Unión Mística

Una Clave Mágica

Primero sé uno contigo mismo. Éste es el primer paso de la Unión Mística: sé uno contigo mismo. Y el segundo paso y último, es: sé uno con la existencia. El segundo es fácil. El primero se ha vuelto difícil debido a tanto condicionamiento, tanta educación, y tantos esfuerzos de civilización. El primero se ha vuelto difícil.

Si has dado el primer paso de sólo aceptarte y amarte así como eres, a cada momento… Por ejemplo, tú estás triste. En este momento estás triste. Todo tu condicionamiento te dice “No deberías estar triste. Esto es malo. No deberías estar triste. Tienes que ser feliz”. Surge la división, surge el problema.

Tú estás triste: esa es la verdad de este momento.

Y tu condicionamiento, tu mente dice, “No deberías ser así, tienes que ser feliz. ¡Sonríe! ¿Qué pensará la gente de ti?”.

Puede que tu mujer te deje si estás muy triste, puede que tus amigos te abandonen si estás muy triste, y tu negocio se acabará si sigues estando tan triste. Tienes que reír, tienes que sonreír, y tienes al menos que fingir que eres feliz. Si eres doctor tus pacientes no se sentirán bien si estás muy triste. Ellos desean un doctor que esté feliz, alegre, sano, y tú te ves tan triste. Sonríe — incluso si no puedes traer una sonrisa verdadera, trae una sonrisa falsa, pero sonríe. Por lo menos finge, actúa.

Éste es el problema: tú finges, actúas. Puedes arreglártelas para sonreír, pero entonces te has convertido en dos. Has reprimido la verdad, te has vuelto falso.

Y lo falso es apreciado por la sociedad. Lo falso se convierte en lo santo, lo falso se convierte en un gran líder, y lo falso se convierte en el mahatma. Y todos empiezan a seguir lo falso. Lo falso es tu ideal.

Es por ello que eres incapaz de conocerte a ti mismo. ¿Cómo puedes conocerte si no te aceptas? Estás siempre reprimiendo tu ser. ¿Qué hay que hacer entonces? Cuando estés triste, acepta la tristeza: así eres tú. No digas, “Estoy triste.” No digas que la tristeza es algo separado de ti. Di simplemente, “Yo soy tristeza. En este momento, soy tristeza.”

Vive tu tristeza con total autenticidad.

Y te sorprenderás cuando una puerta milagrosa se abra en tu ser. Si puedes vivir tu tristeza sin una imagen de ser feliz, te vuelves feliz inmediatamente, porque la división desaparece. Ya no hay más división. “Soy tristeza” y no existe la cuestión del ideal de ser algo más. Así que no hay esfuerzo, ni conflicto. “Soy simplemente esto” y hay relajación. Y en esa relajación está la gracia, y en esa relajación está la alegría.

Todo el dolor psicológico existe solamente porque estás dividido. Dolor quiere decir división, y dicha quiere decir no-división. Te parecerá paradójico: si uno está triste, aceptando su tristeza ¿cómo puede uno llegar a ser feliz? Parecerá paradójico, pero es así. Inténtalo.

No estoy diciendo que intentes ser feliz; No estoy diciendo que, “Aceptes tu tristeza para que puedas llegar a ser feliz”; no estoy diciendo eso. Si ésa es tu motivación entonces nada sucederá; todavía estás luchando. Estarás observando de reojo: “Tanto tiempo ha pasado y he aceptado hasta la tristeza, y estoy diciendo ‘Yo soy tristeza’, y la alegría todavía no está viniendo”. No vendrá de esa manera.

La alegría no es una meta, es un sub-producto.

Es una consecuencia natural de ser uno, de la unidad. Sólo únete a esta tristeza, sin ninguna motivación, sin ningún propósito particular. No es cuestión de ningún propósito. Así es como eres en este momento, ésta es tu verdad en este momento. Y al momento siguiente puedes estar enojado: acepta eso también. Y al momento siguiente puedes ser algo más: acepta eso también.

Vive momento a momento, con enorme aceptación, sin crear ninguna división, y estás en el camino hacia el conocimiento de uno mismo. El conocimiento de uno mismo no es una cuestión de leer los Upanishads y sentarse silenciosamente y recitar, “Aham Brahmasmi, yo soy Dios.” Éstos son todos esfuerzos absurdos. O sabes que eres Dios, o no lo sabes. Puedes continuar toda tu vida repitiendo, “Aham Brahmasmi, yo soy Dios.” Puedes desperdiciar toda tu vida repitiéndolo, pero no lo sabrás.

Si lo sabes, no tiene sentido repetirlo. ¿Por qué lo estás repitiendo? Si sabes, sabes. Si no sabes, ¿cómo puedes saberlo por repetición? Simplemente ve toda la estupidez que hay en ello.

Pero eso es lo que se ha hecho en este país y en otros países también, en monasterios y ashrams. ¿Qué está haciendo la gente? Repitiendo como loros.

Yo te estoy dando un enfoque totalmente diferente. No es por la repetición de la Biblia o de los Vedas que te convertirás en un conocedor, no. Sólo llegarás a estar bien informado. ¿Entonces cómo llega uno a conocerse?

Abandona la división: la división es todo el problema. Estás en contra de ti mismo. Abandona todos los ideales, que crean este antagonismo en ti.

Eres así como eres: acéptalo con alegría, con gratitud.

De repente se sentirá una armonía. Los dos seres en ti, el ser ideal y el ser verdadero, ya no estarán allí para luchar. Se encontrarán y se mezclarán en uno.

No es realmente la tristeza la que te produce dolor. Es la interpretación de que la tristeza es el mal que te causa dolor, y que se convierte en un problema psicológico. No es la cólera la que es dolorosa; es la idea de que la cólera es el mal que crea ansiedad psicológica. Es la interpretación, no el hecho. El hecho es siempre liberador.

Jesús dice, “La verdad libera.” Y eso es de enorme significado. Sí, la verdad libera, pero no el saber sobre la verdad. Sé la verdad, y ésta libera. Sé la verdad, y hay liberación. Tú no necesitas traerla, no necesitas esperarla: sucede instantáneamente.

¿Cómo ser la verdad? Tú ya eres la verdad. Estás simplemente cargando con ideales falsos; ellos están creando el problema. Abandona los ideales: durante algunos días sé un ser natural. Así como los árboles y los animales y los pájaros, acepta tu ser así como eres. Y un gran silencio surge. ¿Cómo puede ser de otra manera? No hay interpretación: entonces la tristeza es hermosa, tiene profundidad.

Entonces la cólera es también hermosa, tiene vida y vitalidad. Entonces el sexo es también hermoso, porque tiene creatividad.

Cuando no hay interpretación, todo es hermoso.

Cuando todo es hermoso, estás relajado.

En esa relajación has caído en tu propia fuente, y eso trae conocimiento de uno mismo. El caer en la propia fuente es lo que significa “Conócete a ti mismo”. No es cuestión de conocimiento, es cuestión de transformación interior.

¿Y de qué transformación estoy hablando? No te estoy dando ningún ideal al que te tengas que parecer; no estoy diciendo que tienes que transformar lo que eres y convertirte en alguien diferente. Tienes simplemente que relajarte en lo que eres, y simplemente ver.

¿Has escuchado lo que estoy diciendo? Sólo ve el punto: es liberador. Y una gran armonía, una gran música es escuchada. Esa música es del conocimiento de uno mismo. Y tu vida empieza a cambiar.

Entonces tienes una clave mágica, que abre todas las cerraduras.

Si aceptas la tristeza, la tristeza desaparecerá. ¿Por cuánto tiempo puedes estar triste si aceptas la tristeza? Si eres capaz de aceptar la tristeza serás capaz de absorberla dentro de tu ser; se convertirá en tu profundidad.

OSHO

He perdido todo lo que había conseguido. Una enorme tristeza me invade y no puedo percibir su final — ¿o es que no tiene final?

He perdido todo lo que había conseguido. Una enorme tristeza me invade y no puedo percibir su final — ¿o es que no tiene final?

Un joven dice: “He perdido todo lo que había conseguido. Una enorme tristeza me invade y no puedo percibir su final – ¿o es que no tiene final? “

Muchos te envidiarán. El saber que todo ha fallado es el comienzo de un nuevo viaje. El saber que “Todo lo que he conseguido se ha perdido” es el comienzo de una nueva búsqueda de algo que no se puede perder. Cuando uno está completamente desilusionado del mundo y todos sus éxitos, sólo entonces uno se vuelve espiritual.

Quizás no estés todavía consciente de ello, pero hay algo que se está agitando, una nueva alegría está surgiendo tras la cortina de la tristeza – la alegría de una nueva búsqueda, de una nueva aventura, de una nueva vida, de una nueva forma de ser.

“No puedo percibir su final – ¿o es que no tiene fin?”

Hay un principio de la mente y hay un final de la mente, hay un principio del ego y hay un final del ego, pero no hay un principio para ti y un final para ti. Y no hay un principio para el misterio de la existencia y no hay final para ti. Es un proceso continuo. Más y más misterios te están esperando, de ahí la emoción y el éxtasis.

Siéntete extático al saber que la vida no tiene fin, que cuando has alcanzado una cima, de repente otra cima te está retando – una más alta, más difícil de escalar, más peligrosa de alcanzar. Y cuando has llegado a esa otra cima, habrá otra; una tras otra. Son los eternos Himalayas de la vida.

Sólo piensa en un punto al que en algún momento llegaste, y del cual ya no queda nada. Estarías entonces completamente aburrido; ¡el aburrimiento sería entonces tu único destino! Y la vida no es aburrimiento, es una danza. La vida no es aburrimiento, es júbilo, exuberancia.

Muchas cosas van a ocurrir, y muchas cosas siempre quedarán por ocurrir. El misterio nunca termina, no puede terminar. Por eso se le llama misterio, ni siquiera puede ser conocido. Nunca se convertirá en conocimiento, por eso se le llama misterio, algo en él es eternamente escurridizo. Y en esto radica toda la alegría de la vida. El gran esplendor de la vida es que te mantiene eternamente ocupado, buscando, explorando. La vida es exploración, la vida es aventura.

El éxtasis es nuestra propia naturaleza; no estar extático es sencillamente innecesario. Estar extático es natural, espontáneo. Estar extático no requiere ningún esfuerzo, se necesita de un gran esfuerzo para sentirse desdichado.

Por eso te ves tan cansado, porque el sufrimiento es en verdad un trabajo pesado; mantenerlo es realmente difícil; porque estás haciendo algo en contra de la naturaleza. Estás yendo contra corriente – esto es el sufrimiento.

¿Y qué es la dicha? Ir con la corriente – tanto así que toda separación entre tú y el río simplemente se pierde. Tú eres el río. ¿Cómo puede ser difícil? Para dejarte llevar por la corriente no necesitas nadar; simplemente flotas en la superficie del río y la corriente te lleva hacia el océano. La corriente te empuja de forma natural hacia el océano.

La vida es un río. No la fuerces y jamás te sentirás desdichado.

OSHO (Cuando el Sueño se Termina) El Libro de la Sabiduría

Hay una tristeza dentro de mí que, aún cuando me siento feliz, me dicen que también ahí está la tristeza

Cuando me siento feliz aún as� me dicen que también ah� está la tristeza

    Hay una tristeza dentro de mí con la que no tengo ningún contacto. Sé que es mi ego. Pero me cansa mucho que la gente me diga que me veo triste. Cuando me siento feliz aún así me dicen que también ahí está la tristeza. Simplemente no sé qué hacer al respecto.

  

   Haz una cosa. Siempre que alguien lo diga, acéptalo con profunda gratitud y diles que están en lo cierto, que estás triste. Estás evitando el hecho. Es por ello que te estás sintiendo muy lastimado; de lo contrario no lo estarías. Si alguien dice que eres hermoso, no te sientes lastimado. Te sientes agradecido, es un cumplido.

¿Por qué te sientes lastimado cuando alguien dice que te ves triste? Porque no deseas estar triste, y lo estás, y quieres que nadie sepa que estás triste, aún si lo estás.

 

Acéptalo. Cuélgate un letrero alrededor del cuello:

 ESTOY TRISTE. POR FAVOR SIGUE RECORDÁNDOMELO.

 Hará maravillas. ¡Haz un letrero! Durante tres días tienes que usarlo.

 Acéptalo. Nadie te está lastimando; nadie desea lastimar a nadie. La gente es hermosa. Si dicen que estás triste, simplemente están diciendo que les gustaría que no estuvieras triste… les gustaría que estuvieras feliz porque tu tristeza también los hará sentir tristes.

 Quienquiera que se te acerque: un amigo, un vecino, un amante… si estás triste, haces que también esté triste. Creas una situación triste, y si alguien entra en tu terreno está destinado a estar triste. Si continúa riéndose a pesar de tu tristeza, será ofensivo. Incluso si desea reír, incluso si había venido para reír contigo, no puede hacerlo; sólo por ser amable, como parte de la etiqueta. Y si realmente estás triste y la persona se compadece de ti, lo sentirá junto contigo. Cuando dice que te ves triste, está diciendo simplemente que no es bueno que te sientas así.

Te sientes lastimado porque estabas intentando evitar el hecho, y ahora él viene y trae el hecho ante ti. ¡Agradéceselo! Siéntete agradecido de que te lo hizo notar. Y no intentes ocultarlo. ¿Qué puedes hacer? Si estás triste, estás triste. No sonrías y te ocultes tras ello; no crees ninguna pantalla, camuflaje… o fachada.

Una vez que lo aceptes, te darás cuenta que poco a poco hay momentos en que olvidas que tienes que seguir estando triste, y te has sentido feliz. Hace tan sólo un momento, te habías olvidado. Cuando te dije que te colgaras un letrero alrededor del cuello, te habías olvidado por completo; no estabas triste en ese momento.

 La tristeza no es la naturaleza de nadie; es sólo un estado de ánimo, un hábito, un patrón. Puede ser roto. Existe porque lo has elegido. Pero la manera no es luchar con él. La manera es trascender. Así que acéptalo. Estate realmente triste durante tres días. Si te descubres sintiéndote feliz, siéntete triste de inmediato, porque tienes que obedecer al letrero; sino, la gente preguntará qué estás haciendo. Si te sorprendes sonriendo un poco o algo, ¡siéntete culpable!

Es simplemente un viejo hábito en el que te deslizas una y otra vez. Un hábito necesita inconsciencia, un hábito vive en inconsciencia. Si te vuelves consciente de ello, desaparece. Así que por tres días estate conscientemente triste, consistentemente triste, persistentemente triste. No vayas de un lado a otro; inmediatamente agárralo y regresa y estate triste.

¡Fallarás!  

  

 Above All, Don’t Wobble

Si deseas información adicional sobre este tema, en inglés, por favor, dirígete a Biblioteca

 

Osho International Foundation

 

 

Mi primer encuentro con Selma, y así quiso el cielo libertarme de las cadenas de mi solitaria juventud

mln17p9oa4khfras4usufrnk_500.jpg

Unos cuantos días después, la soledad hizo presa de mí, y me cansé de los estultos rostros de los libros; alquilé un carruaje y me dirigí a la casa de Farris Efendi. Cuando llegamos al pinar en que la gente solía realizar meriendas campestres, el conductor del carruaje tomó un camino privado, bajo la sombra de los sauces, que lo bordeaban a cada lado. Al atravesar el pinar, pudimos ver la belleza de los verdes prados, los viñedos, y muchas flores de Nisán, de colores vivos, que empezaban a abrirse.

Unos cuantos minutos después, el carruaje se detuvo ante una casa solitaria, en medio de un hermoso jardín. Saturaban el aire los aromas de las rosas, de las gardenias y del jazmín.

Al bajar del carruaje y entrar en el espacioso jardín, vi a Farris Efendi, que salía a mi encuentro. Me invitó a entrar en la casa cordialmente y se sentó a mi lado, como un padre feliz que vuelve a ver a su hijo, y me abrumó con preguntas acerca de mi vida, de mi futuro y de mi educación. Le contesté, y mi voz estaba llena de ambición y celo; porque en mis oídos repicaba con campanas el himno de la gloria, y sentía que me lanzaba en mi velero por el calmado mar de los sueños esperanzados. En eso estábamos, cuando una hermosa joven, vestida con bellísimo vestido de seda blanca, apareció tras las cortinas de terciopelo de la puerta, y caminó hacia mí. Farris Efendi y yo nos levantamos de nuestros asientos.

Mi hija Selma -dijo el anciano. Luego, me presentó, diciendo: – El destino me ha devuelto a un querido viejo amigo, en la persona de su hijo.

Selma se quedó mirándome un momento, como si dudara que un visitante pudiera entrar en su casa. Sentí la mano de la muchacha como un blanco lirio, y un extraño sobresalto agitó mi corazón.

Volvimos a tomar asiento en silencio, como si Selma hubiese llevado a aquel aposento un espíritu celestial digno de mudo respeto. Al darse cuenta de aquel súbito silencio, la joven me sonrió, y dijo:

-Mi padre me ha, contado muchas veces las anécdotas de su juventud y de los viejos tiempos en que él y el padre de usted llevaban estrecha amistad. Si el padre de usted le ha contado lo mismo, este encuentro no es el primero entre nosotros.

El anciano estaba complacido de oír a su hija expresarse así.

Selma es muy sentimental. Todo lo ve con los ojos del espíritu -dijo.

Luego, reanudó su conversación, con mucho tacto, como si hubiera encontrado en mí un hechizo mágico que lo hubiera llevado, en alas del recuerdo, a los días pasados.

Mientras lo miraba, pensando en cómo sería yo en mis años posteriores, él se quedó mirándome, como un sereno y viejo árbol que ha soportado muchas tormentas, y al que la luz solar le proyectara la sombra sobre un renuevo que se estremeciera ante la brisa de la aurora.

Pero Selma permanecía silenciosa. De vez en cuando, me miraba a mí, luego a su padre, como si estuviera leyendo al mismo tiempo el primero y el último capítulo del drama de la vida. El día transcurrió rápidamente en aquel jardín, y podía yo ver a través de la ventana el fantasmal beso amarillo del ocaso sobre las montañas del Líbano. Farris Efendi siguió relatando sus experiencias, y yo le escuchaba absorto, y había tanto entusiasmo en mí, que su tristeza se convirtió en alegría.

Selma estaba sentada cerca de la ventana, mirándonos con sus tristes ojos y sin hablar, aunque la belleza tiene su propio lenguaje celestial, más misterioso que las voces de las lenguas y de los labios. Es un lenguaje misterioso, intemporal, común a toda la humanidad; un calmado lago que atrae a los riachuelos cantarines hacia su fondo, y los hace silenciosos.

Sólo nuestros espíritus pueden comprender la belleza, o vivir y crecer con ella. Intriga a nuestras mentes; no podemos describirla con palabras; es una sensación que nuestros ojos no pueden ver, y que se deriva, tanto del que observa, como de quien es observado. La verdadera belleza es un rayo que emana de lo más santo del espíritu, e ilumina el cuerpo, así como la vida surge desde la profundidad de la tierra, para dar color y aroma a una flor.

La verdadera belleza reside en la concordancia espiritual que llamamos amor, y que puede existir entre un hombre y una mujer.

¿Acaso mi espíritu y el de Selma se tocaron aquel día en que nos conocimos, y aquel anhelo de llegar hasta ella hizo que la considerara la más hermosa mujer bajo el sol? ¿O acaso estaba yo intoxicado con el vino de la juventud, que me hacía imaginar lo que nunca existió?

¿Acaso mi juventud cegó mis ojos naturales y me hizo imaginar el brillo de sus ojos, la dulzura de su boca y la gracia de todo su cuerpo? ¿O acaso fueron ese brillo, esa gracia y esa dulzura, los que abrieron mis ojos y me mostraron la felicidad y la tristeza del amor?

Difícil es dar respuesta a estas preguntas, pero puedo decir sinceramente que en aquella hora sentí una emoción que nunca había tenido; un nuevo cariño que se posaba calmadamente en mi corazón, como el espíritu que vagaba sobre las aguas en el momento de la creación del mundo, y también puedo decir que de ese cariño nacieron mi felicidad y mi tristeza. Así terminó la hora de mi primer encuentro con Selma, y así quiso el cielo libertarme de las cadenas de mi solitaria juventud, para permitirme caminar en la procesión del amor.

El amor es la única libertad que existe en el mundo porque eleva tanto al espíritu, que las leyes de la humanidad y los fenómenos naturales no alteran su curso.

Al levantarme de mi asiento para marcharme, Farris Efendi se acercó a mí y me dijo serenamente:

-Ahora, hijo mío, ya conoces el camino a esta casa. Considérame tu padre y a Selma, como tu hermana. La miré como pidiéndole a ella que confirmara aquella declaración.

La joven movió la cabeza en señal de asentimiento, y me miró como quien vuelve a ver a una persona que se conoce desde hace mucho.

Aquellas palabras que pronunció Farris Efendi Karamy me colocaron al lado de su hija, en el altar del amor. Fueron palabras de un canto celestial que terminó tristemente, aunque había empezado en la más viva exaltación; elevaron nuestros espíritus al reino de la luz y de la trémula llama; fueron la copa de la que al mismo tiempo bebimos la felicidad y la amargura.

Salí de aquella casa. El anciano me acompañó hasta el borde del jardín, mientras mi corazón se agitaba como los labios temerosos de un hombre sediento.

III LA ENTRADA AL SANTUARIO      ALAS ROTAS    (1912)      Khalil Gibrán

Mi amado es un desconocido para mí y, aún así, hay todavía un intenso deseo de salvar esa separación que existe entre nosotros

mln17p9oa1iwcypylxwuor88_r1_500.jpg

A nivel del ser, eres uno. No hay necesidad de volverte uno; sólo has de descubrirlo. Me estás diciendo: “Aún así, hay todavía un intenso deseo de salvar esa separación que existe entre nosotros.” Si continúas intentándolo a nivel físico, seguirás fracasando. Ese anhelo simplemente revela que el amor necesita ir más allá del cuerpo, que el amor suspira por algo superior al cuerpo, algo más grande que el cuerpo, algo más profundo que el cuerpo.

Incluso el encuentro corazón-a-corazón – aun siendo dulce, aun siendo inmensamente gozoso – es todavía insuficiente porque sucede sólo durante un instante y luego los desconocidos son de nuevo desconocidos. A menos que descubras el mundo del ser, no serás capaz de satisfacer tu anhelo de sentirte uno. Y lo extraño es que el día en que seas uno con tu amante, también serás uno con toda la existencia.

Estás diciendo: “Parece como si fuéramos líneas paralelas destinadas a no encontrarse nunca.” A lo mejor desconoces la geometría no euclidiana porque todavía no se enseña en nuestros centros educativos. En las universidades todavía se nos enseña geometría euclidiana, que tiene dos mil años de antigüedad. En la geometría euclidiana las líneas paralelas nunca se encuentran, pero se ha descubierto que si las sigues y sigues y sigues, se encuentran. El último descubrimiento es que no existen líneas paralelas; por eso se encuentran. No puedes crear dos líneas paralelas.

Esos nuevos descubrimientos son muy extraños: eres incapaz de crear una sola, una única línea recta, porque la tierra es curva. Si aquí crearas una línea recta y continuaras prolongándola por ambos extremos sin detenerte, finalmente verías que se convierte en un círculo. Y si una línea recta prolongada hasta el infinito se convierte en un círculo, quiere decir que en primer lugar no era una línea recta; era solamente una parte de un gran círculo. Y una parte de un gran círculo es un arco, no una línea. Las líneas desaparecen en la nueva geometría no euclidiana y cuando no hay líneas, ¿qué es lo que puedes decir sobre líneas paralelas? Tampoco existen líneas paralelas.

De modo que si fuera una cuestión de líneas paralelas, habría una posibilidad de que los amantes pudieran encontrarse por algún medio, quizá cuando fueran viejos y no pudieran pelear, cuando no les quedara nada de energía, o cuando se hubieran acostumbrado el uno al otro… ¿Por qué? Porque se aburrirían el uno del otro: las mismos disputas de siempre, los mismos problemas de siempre, los mismos conflictos…

   

A la larga, los amantes incluso dejan de hablarse. ¿Por qué? Porque empezar a hablar quiere decir empezar a discutir y siempre es la misma disputa; nunca cambia. Lo han discutido miles de veces y siempre llegan al mismo final. Pero incluso entonces, por lo que respecta a los amantes, las líneas paralelas… en geometría pueden empezar a unirse, pero en el amor no hay ninguna esperanza; no pueden encontrarse.

Y es bueno que no puedan encontrarse porque si los amantes pudieran satisfacer sus anhelos de sentirse uno a nivel del cuerpo físico, entonces nunca mirarían hacia arriba. Nunca tratarían de descubrir lo mucho que hay oculto tras el cuerpo físico: la consciencia, el alma, Dios.

Está bien que el amor fracase, porque el fracaso del amor te llevará a un nuevo peregrinaje. Ese anhelo te acechará hasta conducirte al templo donde surge el encuentro. Pero ese encuentro siempre es con el todo… en él estará tu amante, pero también estarán en él los árboles y los ríos y las montañas y las estrellas.

En ese encuentro solamente dejará de haber dos cosas: tu ego no estará allí y el ego de tu amante tampoco estará allí. Aparte de esos dos, la existencia al completo estará presente. Y esos dos egos eran en realidad el problema, eran lo que les convertía en dos líneas paralelas. No es el amor el que está creando el problema; es el ego. Pero el anhelo no será satisfecho. Nacimiento tras nacimiento, vida tras vida, ese anhelo seguirá ahí a menos que descubras la puerta correcta para trascender el cuerpo y entrar en el templo.

Una pareja de ancianos de noventa y tres y noventa y cinco años fueron a su abogado para exponerle que querían divorciarse. “¡Divorciaros!”, exclamó el abogado. “¿A vuestra edad? ¿Para qué? Seguramente os necesitáis más que nunca y ¡lleváis tanto tiempo casados!…””Bien “, dijo el marido, ” hemos deseado divorciarnos desde hace mucho, pero siempre pensamos que debíamos esperar hasta que nuestros hijos hubieran fallecido.”¡Y realmente esperaron! Ahora todos sus hijos están muertos, ahora no hay problema. Pueden divorciarse; no se encuentran, sino que se divorcian.

Mantén ese anhelo encendido, ardiendo; no desfallezcas. Tu anhelo es la semilla de tu espiritualidad.

 … Tu anhelo es el principio de la unión suprema con la existencia. Tu amante es simplemente una excusa. No estés triste; sé feliz. Alégrate de que no haya posibilidad de encuentro en el plano físico, porque si no, los amantes no tendrían posibilidad de transformación. Permanecerían aferrados el uno al otro, se destruirían el uno al otro. Y no hay mal alguno en amar a un desconocido. En realidad, es más excitante amar a un desconocido.

Cuando no estabais juntos, había un gran atractivo. Cuanto más juntos estáis, más adormecida se vuelve esa atracción. Cuanto más os conocéis el uno al otro, superficialmente, menor es la excitación. Pronto, la vida se convierte en una rutina. La gente repite lo mismo una y otra vez. Si observas los rostros de la gente, te sorprenderás: ¿Por qué todos parecen tan tristes? ¿Por qué su mirada parece como si hubiera perdido toda esperanza? La razón es simple, la razón es: por repetición. El hombre es inteligente; la repetición crea aburrimiento. El aburrimiento conlleva tristeza porque uno sabe qué va a suceder mañana y al día siguiente… A menos que uno se vaya a la tumba, será la misma, la misma vieja historia.

Un judío y un polaco están sentados en un bar viendo las noticias en la televisión. En ellas, aparece una mujer en una cornisa, amenazando con saltar. El judío le dice al polaco: “Te diré qué hará. Voy a hacer una apuesta contigo: si ella salta, me das veinte dólares. Si no salta, yo te doy veinte dólares ¿De acuerdo?”

“¡De acuerdo!”, dice el polaco.

Al cabo de unos minutos la mujer salta desde la cornisa y se mata. El polaco abre su cartera y le da veinte dólares al judío.

Unos minutos después, el judío se vuelve hacia el polaco y le dice:”¡Escucha! No puedo aceptar esos veinte dólares. Tengo que hacerte una confesión: ya vi el desenlace en las noticias de la tarde. Esto era una repetición.”

“¡No, no!”, dice el polaco; “quédate con el dinero. Te lo has ganado bien. ¿Sabes? También yo lo vi antes, en las noticias.”

“¿De veras?”, dice el judío. “¿Por qué apostaste entonces a que la mujer no iba a saltar?”

“Bien “, dice el polaco. “¡No creía que fuera tan estúpida como para hacer lo mismo dos veces!”

Pero así es la vida….

Esta tristeza del mundo, este aburrimiento y esta miseria podrían ser cambiados si la gente supiera que está pidiendo lo imposible. No pidas lo imposible. Primero descubre la ley de la existencia y luego síguela.

Tu anhelo de ser uno es tu deseo espiritual, es tu naturaleza religiosa esencial. Sencillamente ocurre que te estás centrando en el sitio equivocado. Tu amante es solamente una excusa. Deja que tu amante se convierta simplemente en una experiencia de un amor mayor: el amor hacia toda la existencia.

Deja que tu anhelo se convierta en la búsqueda de tu propio ser interior. Ahí, el encuentro se está dando ya; ahí ya somos uno. Ahí, nadie ha estado nunca separado. Ese anhelo es perfectamente correcto; lo único que ocurre es que el objeto de ese anhelo es inadecuado. Eso es lo que está creando tu sufrimiento y tu infierno. Simplemente, cambia de objeto y tu vida se convertirá en un paraíso.

Aquí puedes leer la 1º parte

Copyright © 2008 Osho International Foundation   Osho