EL FENÓMENO OVNI

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¿Qué piensan estos seres de Jesucristo? ¿Tiene algún valor la redención para ellos? ¿Lo reconocerán como Hijo de Dios? ¿Irán estos seres al Cielo o al Infierno? ¿Por qué nuestro dogma no nos habla de la creación de estos seres?

EL fenómeno ovni es como el ave fénix: siempre se está muriendo, pero constantemente está resucitando. Las autoridades y los científicos lo matan con sus declaraciones oficiales de que lo que vieron los testigos era el planeta Venus o simplemente un avión y lo mata la gran prensa con su silencio cómplice. Pero lo hacen resucitar los miles y miles de testigos que constantemente están surgiendo en todos los países y en todas las clases sociales para afirmar que lo que vieron no era de este mundo, porque la tecnología terrestre no da para tanto.

En realidad, hoy día ya las autoridades, si bien no de una manera pública y oficial, admiten, aunque sea a regañadientes, que el fenómeno es real y lo admiten en documentos oficiales de los que tenemos copia. El problema en el fenómeno ovni radica en que son tales su hondura y sus implicaciones que, si se admitiese abiertamente, muchas de las bases ideológicas y hasta científicas de nuestra civilización se tambalearían. Le pasaría a nuestra sociedad lo que me pasó a mí, religioso jesuita en aquella época, cuando caí en la cuenta de que efectivamente estábamos siendo visitados por seres de otros mundos, aunque no supiese exactamente de qué mundos se trataba. Me basta con saber que los tripulantes de los ovnis no habían nacido en este planeta tal como nacemos los demás mortales que componemos la raza humana.

Inmediatamente vinieron a mi mente un sinnúmero de preguntas, que sacudían en sus cimientos mis más profundas creencias de entonces. Creencias que son todavía hoy las de alrededor de mil millones de personas que se declaran cristianas.

He aquí las preguntas que entonces me estremecieron:

¿Qué piensan estos seres de Jesucristo? ¿Tiene algún valor la redención para ellos? ¿Lo reconocerán como Hijo de Dios? ¿Irán estos seres al Cielo o al Infierno? ¿Por qué nuestro dogma no nos habla de la creación de estos seres? ¿Por qué la Biblia nos presenta al hombre como la máxima creación de Dios y nos dice que todo el Universo está, en cierta manera, a nuestro servicio?

Estas y muchas otras preguntas me asaltaron en seguida y confieso que sentí como todas mis creencias se tambaleaban bajo mis pies. Si nuestra sociedad admitiese de repente y en bloque la tremenda verdad de la existencia de otros seres no humanos, que con una tecnología mucho más avanzada que la nuestra nos vienen a visitar desde los confines del Universo, es indudable que los cimientos de nuestra civilización se hundirían. Y ésta es una de las razones por las que las grandes autoridades del planeta han hecho todo lo que está en su mano para que semejante verdad no llegase al conocimiento de las masas.

Estas dejarían de creer en sus gobernantes y volcarían inmediatamente su atención —y probablemente su obediencia— hacia los nuevos señores venidos del Cosmos, con una capacidad para arreglar los muchos problemas terráqueos muy superior a la que las autoridades terrestres han mostrado hasta ahora. Aparte de esto, los científicos caerían en la cuenta de que sus técnicas y todos sus inventos son primitivos, si se comparan con lo que demuestran nuestros visitantes espaciales con sus enormes aparatos silenciosos, sin tubos de escape y velocísimos.

Indudablemente la revolución sería enorme, y, de hecho, eso es lo que ha pasado en las mentes de todos aquellos que se han acercado al fenómeno sin prejuicios. La mente se expande; los viejos principios, anteriormente considerados como intocables y sagrados, se derrumban; las autoridades adquieren su verdadero tamaño y uno ve las mentiras y los equilibrios que tienen que hacer para mantenerse en el poder y seguir mal gobernando a sus pueblos; las llamadas “verdades de fe” y las creencias religiosas en general se desmoronan estrepitosamente al confrontarlas con la tremenda realidad que, indudablemente, se presenta ante nuestros ojos y de la que ni los sumos jerarcas ni el fundador de la religión conocían nada.

Como dije, ésta es una de las razones de más peso que los supremos gobernantes del planeta han tenido para acallar por todos los medios esta realidad, Es una de la principales, pero no es la única, como más adelante veremos.

Si en el año 1947 los gobernantes del mundo no sabían nada de la existencia de estos seres extraterrestres o no humanos, en estos 60 años los dirigentes de las grandes naciones han aprendido muchísimo acerca de ellos y, en realidad, saben todo lo que se puede saber, pues no en vano han gastado en ello miles de millones. Aunque, si bien es cierto que saben mucho acerca de todo el fenómeno, todavía es mucho lo que les queda por saber y son muchos los errores que han cometido en el trato con ellos. Y algunos de estos errores son los que también les impiden comunicar al mundo la realidad de la existencia de seres de otros mundos y su presencia entre nosotros.

Pero este encubrimiento empieza a resquebrajarse. Hace unos pocos años la Cámara de Representantes de los Estados Unidos obligó al Gobierno de aquel país, en virtud del “Acta de Libertad de Información” (Freedom of Information Act), a dar a la luz pública todos los documentos secretos que hacían referencia al fenómeno ovni. Pues bien, gracias a esta ley nos hemos enterado de mil cosas que ya sospechábamos, pero de las que ahora tenemos seguridad total, al haberlas leído en los documentos oficiales, a pesar de que éstos llegaron a conocimiento del público vilmente censurados. Y, sobre todo, nos hemos enterado de que las grandes potencias, al igual que los gobiernos de las naciones pequeñas, mienten a sus súbditos de una manera descarada y hacen uso de los fondos públicos “secretos” como les da la gana. Se escudan en la “seguridad nacional” para usar el dinero como les parece aunque luego lo nieguen bajo juramento.

BIOGRAFÍA DEL FENÓMENO OVNI

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LA AMENAZA

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Adentrarse en el estudio del fenómeno extraterrestre es entrar por el resbaladizo y perturbador mundo de lo paranormal. Perturbador y resbaladizo, pero real, con un tipo de realidad que trasciende las fronteras de la engolada ciencia y hasta del normal sentido común.

TRILOGÍA PARA PENSAR

Amigo lector: TRILOGÍA PARA PENSAR  -Tienes en tu mano un escrito que puede que te haga cambiar radicalmente tu manera de enfocar la vida, pero también puede ser que termine en el fondo de la papelera porque lo consideras un total dislate, fruto de una imaginación calenturienta. Todo puede ser y estás en tu perfecto derecho de juzgarlo así.

El escrito consta de tres documentos bastante distintos, con orígenes completamente diferentes pero que en el fondo tratan de lo mismo.

El primer documento, aparentemente desconectado de los otros dos, tiene el propósito de hacerte reflexionar sobre la putrefacción que existe entre los grandes dirigentes de nuestro pobre planeta. Es sólo una muestra de las innumerables que se podrían presentar. La conexión de este documento con los otros dos la encontrarás a medida que sigas leyendo.

El segundo documento es de mi cosecha y lo escribí el año 2001. Es como un resumen de la idea que tengo de todo el fenómeno ovni. Indudablemente es incompleta pues en la actualidad la ovnilogía ha traspasado los parámetros en que se mueve tanto la ciencia como la lógica humana, y adentrarse en el estudio del fenómeno extraterrestre es entrar por el resbaladizo y perturbador mundo de lo paranormal. Perturbador y resbaladizo, pero real, con un tipo de realidad que trasciende las fronteras de la engolada ciencia y hasta del normal sentido común.

El tercer documento es doble. Reconozco que suscitará muchas preguntas, pero si el lector ha leído bien el segundo documento, encontrará en él la respuesta abreviada a sus preguntas. Reconozco también que esas respuestas abreviadas merecen una contestación un poco más detallada y no niego la posibilidad de darla en un futuro próximo.

Salvador Freixedo

¿No crees en extraterrestres? mira esto!

EL COMIENZO DEL FIN DEL MUNDO

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Kim Eng: Durante mis viajes, una de las preguntas más frecuentes que me hacen es “¿Qué se siente al tener una relación con un ser iluminado?” ¿Por qué esta pregunta?  Tal vez ellos tienen la idea o la imagen de una relación ideal, y quieren saber más sobre ello. Tal vez sus mentes quieren  proyectarse a un futuro en el que ellos también estarán en una relación ideal y se encontrarán a sí mismos a través de ella.

Conversación entre Kim Eng y Eckhart Tolle –  ¿Qué se siente al tener una relación con un ser iluminado? Siempre que tengo la idea en mi cabeza “Tengo una relación” o “estoy en una relación”, no importa con quién, sufro. Esto lo he aprendido.  Con el concepto de “relación” vienen expectativas, recuerdos de relaciones pasadas, y además conceptos mentales condicionados personales y culturales de lo que una “relación” debería ser. Después trataría de hacer que la realidad se ajustase a estos conceptos. Y nunca lo hace. Y vuelvo a sufrir. La cuestión del asunto es: no hay relaciones. Sólo existe el momento presente, y en el momento sólo hay un relacionarse.

Cómo nos relacionamos, o mejor dicho cómo de bien amamos, depende de lo vacíos que estamos de ideas, conceptos, expectativas. Recientemente, le pedí a Eckhart que dijera unas pocas palabras sobre la búsqueda de “relaciones amorosas” del ego. Nuestra conversación fue profundizando rápidamente para referirse a algunos de los aspectos más profundos de la existencia humana. Esto es lo que dijo:

Eckhart Tolle: Lo que convencionalmente llamamos “amor” es una estrategia del ego para evitar rendirse. Estás buscando a alguien para que te dé eso que sólo puede venirte en el estado de rendición. El ego utiliza a esa persona como un sustituto para no tener que rendirse. El idioma español es el más honesto a este respecto. Utiliza el mismo verbo ‘querer’, para decir “te amo” y “te quiero”. Para el ego, amar y querer (desear) son lo mismo, mientras que el amor verdadero no tiene ningún deseo, ningún deseo de poseer o que tu pareja cambie. El ego escoge a alguien y lo hace especial. Utiliza a esa persona para tapar el constante sentimiento subyacente de descontento, de “no suficiente”, de ira y odio, que están estrechamente relacionados entre sí. Estas son facetas de un sentimiento profundamente arraigado subyacente en los seres humanos, que es inseparable del estado egoico.

Cuando el ego escoge algo y dice “yo amo” esto o aquello, es un intento inconsciente de ocultar o eliminar los sentimientos profundos que siempre acompañan al ego: el descontento, la infelicidad, la sensación de insuficiencia que es tan familiar. Por un tiempo, la ilusión realmente funciona. Pero entonces, inevitablemente, en algún momento, la persona que has elegido, o has hecho especial a tus ojos, deja de funcionar como una tapadera para tu dolor, el odio, el descontento o la insatisfacción que tienen su origen en la sensación de insuficiencia y de sentirse incompleto. Entonces, surge la sensación que estaba oculta, y se proyecta sobre la persona que había sido elegida y hecha especial – quien pensabas que en última instancia iba a “salvarte”. De repente, el amor se convierte en odio. El ego no se da cuenta de que el odio es una proyección del dolor universal que sientes dentro. El ego cree que esta persona es la causa del dolor. No se da cuenta de que el dolor es el sentimiento universal de no estar conectado con el nivel más profundo de tu ser – no ser uno con uno mismo.

El objeto del amor es intercambiable, tan intercambiable como el objeto del deseo egoico. Algunas personas pasan por muchas relaciones. Se enamoran y desenamoran muchas veces. Aman a una persona por un tiempo hasta que ya no funciona, porque ninguna persona puede de forma permanente ocultar ese dolor.singin___withn

Sólo la rendición puede darte lo que estabas buscando en el objeto de tu amor. El ego dice que la rendición no es necesaria porque amo a esta persona. Es un proceso inconsciente, por supuesto. En el momento en que aceptas completamente lo que es, algo dentro de ti emerge que había sido ocultado por el deseo del ego. Es una paz innata que mora en el interior, quietud, vitalidad. Es lo incondicionado, lo que eres en tu esencia. Es lo que habías estado buscando en el objeto de amor. Es tú mismo. Cuando esto sucede, un tipo completamente diferente de amor está presente, que no está sujeto al amor/odio. No elige a una cosa o una persona como algo especial. Es absurdo incluso usar la misma palabra para eso. Ahora bien, puede suceder que, incluso en una relación normal amor/odio, de vez en cuando, introduces el estado de rendición. Temporalmente, brevemente, sucede: experimentas un profundo amor universal y una plena aceptación que a veces puede brillar a través, incluso en una relación egoica. Sin embargo, si la rendición no continúa, se cubre de nuevo con los viejos patrones egoicos. Por lo tanto, no estoy diciendo que el verdadero amor profundo no se pueda presentar de vez en cuando, incluso en una relación normal de amor/odio. Pero es raro y por lo general de corta duración.

Siempre que aceptas lo que es, algo más profundo emerge en ese instante. Así, puedes quedar atrapado en el dilema más doloroso, externo o interno, en los sentimientos o situación más dolorosos, y en el momento en que aceptas lo que es, vas más allá de ellos, los trasciendes. Incluso si sientes odio, en el momento en que aceptas que esto es lo que sientes, lo trasciendes. Todavía puede estar ahí, pero de repente estás en un lugar más profundo donde nada de eso importa ya.

El universo fenoménico entero existe debido a la tensión entre los opuestos. Caliente y frío, crecimiento y decadencia, ganancia y pérdida, éxito y fracaso, las polaridades que forman parte de la existencia, y por supuesto parte de todas las relaciones.

Kim Eng: ¿Entonces es correcto decir que nunca podemos deshacernos de las polaridades?

Eckhart Tolle: No podemos deshacernos de las polaridades en el plano de la forma. Sin embargo, puedes trascender las polaridades a través de la rendición. Estás entonces en contacto con un lugar más profundo dentro de ti donde, por así decirlo, las polaridades ya no existen. Siguen existiendo en el plano externo. Sin embargo, incluso allí, algo cambia en la forma en que las polaridades se manifiestan en tu vida cuando estás en un estado de aceptación o renuncia. Las polaridades se manifiestan de una manera más benigna y suave.

Cuanto más inconsciente seas, más identificado estás con la forma. La esencia de la inconsciencia es la siguiente: la identificación con la forma, ya sea una forma externa (una situación, lugar, evento o experiencia), una forma de pensamiento o una emoción. Cuanto más apegado estás a la forma, menos rendido (entregado) estás, y más extrema, violenta o cruel es tu experiencia de las polaridades. Hay personas en este planeta que viven prácticamente en el infierno y en el mismo planeta hay otros que viven una vida relativamente pacífica. Los que están en paz interior aún experimentan las polaridades, pero de una forma mucho más benigna que la forma extrema en la que muchos humanos las experimentan todavía. Por lo tanto, la forma en que las polaridades se experimentan cambia. Las propias polaridades no se pueden eliminar, pero se puede decir, que el universo entero se vuelve algo más benevolente. Ya no es tan amenazante. El mundo ya no se percibe como hostil, que es como el ego lo percibe.

Kim Eng: Si el despertar o vivir una vida en un estado despierto no cambia el orden natural de las cosas, la dualidad, la tensión entre los opuestos, ¿qué significa vivir una vida en el estado despierto? ¿Afecta al mundo, o sólo la experiencia subjetiva que uno tiene del mundo?

Eckhart Tolle: Cuando vives en la rendición, algo viene a través de ti hacia el mundo de la dualidad que no es de este mundo.

Kim Eng: ¿Eso cambia realmente el mundo exterior?

Eckhart Tolle: Lo interno y lo externo son en última instancia uno. Cuando ya no percibes el mundo como hostil, ya no hay más miedo, y cuando no hay más miedo, piensas, hablas y actúas de manera diferente. El amor y la compasión surgen y afectan al mundo. Incluso si te encuentras en una situación de conflicto, hay una emanación de paz en las polaridades. Entonces, algo cambia. Hay algunos maestros o enseñanzas que dicen, nada cambia. Ese no es el caso. Algo muy importante sí que cambia. Aquello que está más allá de la forma brilla a través de la forma, lo eterno brilla a través de la forma en este mundo de la forma.

Eckhart TolleKim Eng: ¿Es correcto decir que es tu falta de “reacción en contra”, la aceptación de los opuestos de este mundo, lo que provoca cambios en la forma en que los opuestos se manifiestan?

Eckhart Tolle: Sí. Los opuestos seguirán ocurriendo, pero no se alimentan de ti nunca más. Lo que has dicho es un punto muy importante: la “falta de reacción” significa que las polaridades no se alimentan. Esto significa, que a menudo experimentas un colapso de las polaridades, tales como en situaciones de conflicto. Ninguna persona, ninguna situación se convierte en un “enemigo”.

Kim Eng: Entonces, los opuestos, en vez de fortalecerse, se debilitan. Y tal vez así es como comienzan a disolverse.

Eckhart Tolle: Eso es correcto. Vivir así, es el comienzo del fin del mundo.

 

Sitio web de Eckhart Tolle: www.eckharttolle.com

***

Comentario de Gunther Emde:

La polarización nunca deja de funcionar, el mundo y sus polaridades estarán ahí por siempre, como lo estará nuestro metabolismo emocional, que incluye amor, odio, etc. El asunto es si podemos situarnos fuera de todo esto, no en el sentido de reprimirlo o negarlo, sino en quedar tan cansado de ello que ya no le prestas tanta atención, y aprendes a vivir por encima de ello.

A veces, cuando se escriben esas frases tan hermosas sobre “trascender la ira” -y yo también las escribo- se puede inducir a pensar que la ira desaparece, y hay que aclarar que esto no es así.

De la misma forma que hay un metabolismo corporal, también hay un metabolismo mental y emocional, que es poco modificable. Más que en tratar de distorsionar esos metabolismos con dietas o con sistemas de control emocional, lo que da mejores resultados es tratar de vivirlos en toda su intensidad, hasta que de forma natural se llega a la conclusión de que “yo no soy eso”.

Justamente los intentos de modificar el cuerpo y la mente para potenciar lo bueno y limitar lo malo son a veces escapes del trabajo mucho más duro que consiste en ver realmente cuál es nuestra verdadera naturaleza. No digo que no se pueda modificar nada del cuerpo y de la mente, es obvio que se puede y en algunas circunstancias se debe, sin embargo conceder excesiva importancia a esos cambios suele ocurrir porque se intuye que contemplar lo que hay de verdad en nuestro interior nos va a superar.

Así que esa es la aceptación auténtica: permitir que el amor, el odio, nos atraviesen una y otra vez, hasta que algo se rompe, y dejas de creer en ello. Y entonces, increíblemente, se produce el milagro de que el metabolismo emocional se torna más apacible. Eso es lo que Tolle llama “el fin del mundo”. Vives en el mundo y en tu mente y tus emociones, pero no eres de este mundo, comienzas a vivir por encima de este mundo, y dejas en paz a tus reacciones y a las de los demás.

Saludos,

Gunther Emde

 

EL PATO CON MENTE HUMANA

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Podemos aprender a no mantener vivos en la mente los sucesos o las situaciones y a traer nuestra atención continuamente al momento puro y atemporal del presente, en lugar de obstinarnos en fabricar películas mentales.

En El poder del ahora, mencioné que había observado que cuando dos patos se pelean, al separarse nadan en direcciones opuestas. Después, los dos baten las alas con fuerza varias veces para descargar el exceso de energía acumulada durante la pelea. Una vez que han sacudido las alas se van nadando pacíficamente como si no hubiera pasado nada.

Si el pato tuviera una mente humana, mantendría viva la pelea en sus pensamientos, tejiendo historias. Esta podría ser la historia del pato: “no puedo creer lo que acaba de hacer, se me acercó a menos de unos cuantos centímetros, seguramente se cree dueño del estanque, no tiene consideración alguna por mi espacio privado. Nunca más confiaré en él; la próxima vez con seguridad tramará otra cosa para molestarme, estoy seguro de que ya está tramando algo pero no lo toleraré; le daré una buena lección que nunca olvidará”. Y así continúa la mente tejiendo sus historias, pensando y hablando sobre el asunto durante días, meses y hasta años. En cuanto al cuerpo, la lucha no ha cesado y la energía que genera en respuesta a todos esos pensamientos es emoción, la cual da lugar a más pensamientos todavía. Es lo que se convierte en el pensamiento emocional del ego. Es fácil ver lo problemática que sería la vida del pato si tuviera una mente humana. Pero es así como viven la mayoría de los seres humanos. Nunca ponen punto final a ninguna situación o acontecimiento. La mente y “mi historia” fabricada continúan con su ciclo interminable.wallhaven-108412

Somos una especie que perdió su camino. En toda la naturaleza, en cada flor o árbol, en cada animal, hay una lección importante para nosotros, si tan solo nos detuviéramos a observar y oír. La lección del pato es la siguiente: sacudamos las alas, es decir, dejemos atrás la historia y volvamos al único lugar donde reside el poder: el presente.

ECKHART TOLLE

PELEA EN LA NIEVE/DISNEY PATO DONALD/SNOW FIGHT SPANISH

Entra al Zen desde allí

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¿Puedes oír la quebrada en la montaña?

Un maestro zen caminaba en silencio con uno de sus discípulos por un sendero de la montaña. Cuando llegaron donde había un cedro antiguo, se sentaron para comer su merienda sencilla a base de arroz y verduras. Después de comer, el discípulo, un monje joven que no había descubierto todavía la clave del misterio del Zen, rompió el silencio para preguntar: “maestro, ¿cómo puedo entrar en Zen?”

Obviamente se refería a la forma de entrar en el estado de la conciencia que es el Zen.

El maestro permaneció en silencio. Pasaron casi cinco minutos durante los cuales el discípulo aguardó ansiosamente la respuesta. Estaba a punto de hacer otra pregunta cuando el maestro le preguntó repentinamente, “¿oyes el sonido de esa quebrada en la montaña”?

El discípulo no se había percatado de ninguna quebrada. Estaba demasiado ocupado pensando en el significado del Zen. Entonces prestó atención al sonido y su mente ruidosa comenzó a aquietarse. Al principio no oyó nada. Después, sus pensamientos dieron paso a un estado de alerta, hasta que escuchó el murmullo casi imperceptible de una quebrada en la distancia.

“Sí, ahora lo oigo”, dijo.

El maestro levantó un dedo y con una mirada a la vez dura y gentil, le dijo, “Entra al Zen desde allí”.

El discípulo quedó asombrado. Fue su satori, un destello de iluminación. Sabía lo que era el Zen sin saber qué era lo que sabía.

Después siguieron su camino en silencio. El discípulo no salía de su asombro al sentir la vida del mundo que lo rodeaba. Lo experimentó todo como si fuera la primera vez. Sin embargo, poco a poco comenzó a pensar nuevamente. El ruido de su mente sofocó nuevamente la quietud de su conciencia y no tardó en formular otra pregunta: “maestro”, dijo, “he estado pensando. ¿Qué hubiera dicho usted si yo no hubiera logrado oír la quebrada en la montaña?” El maestro se detuvo, lo miró, levantó el dedo y dijo, “Entra al Zen desde allí”.

ECKHART TOLLE

¿Qué es el Zen?

Existen dos tipos de objetivos egoicos: los mundanos y los ultramundanos.
Algunas personas andan a la búsqueda de dinero, otras quieren poder, prestigio, ganar.
Otras andan buscando a Dios, moksha, nirvana, iluminación. Pero la búsqueda continúa.
¿Y quién busca?
El mismo ego.
En el momento en que abandonas la búsqueda, también desechas el ego. En el momento en que no hay búsqueda, deja de existir el buscador.

¿Cuál es el secreto más básico del Zen?

Soltar.
La vida se manifiesta a sí misma cuando no te agarras a ella, cuando no te apegas, cuando no acaparas, cuando no eres miserable.
Cuando estás suelto y dispuesto a soltar, cuando no cierras el puño, cuando tienes la mano abierta.
La vida se revela a sí misma llanamente cuando no te agarras a ella, ni de sentimiento ni de pensamiento.
Desapego, ése es el secreto.
Todo lo que se guarda acaba estropeándose, todo.
Acumula algo y lo matarás, acumula y se ranciará.
La razón es que todo lo que es importante, vivo y en movimiento, es momentáneo.
Pero si vives el momento soltando por completo, entonces es eterno.
Un momento vivido por completo, en un estado mental relajado, es la eternidad.
Eternidad no es duración; eternidad es profundidad en el momento.
Si profundizas en el momento, si te dejas hundir en lo momentáneo, disolviéndose por completo en ello, tendrás un vislumbre de eternidad. Todo momento vivido total y relajadamente es eternidad.
La eternidad está siempre presente. El “ahora” es parte de la eternidad, no parte del tiempo.

El secreto más básico del Zen es soltar, y el desapego. Vivir de manera tan relajada. Abandonar el cuerpo y la mente, y abandonar el abandono. Eso es relajación completa, un completo soltar.
Se suelta incluso el nirvana, incluso a Dios, incluso la espiritualidad. Incluso se suelta la meditación. La meditación es perfecta cuando se suelta.
Habrás llegado cuando te olvides incluso de la iluminación. Eso es relajación total; eso es soltar.

OSHO

LA INFELICIDAD LATENTE

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Liberarse del ego realmente no representa un gran esfuerzo. Lo único que se necesita es tomar conciencia de los pensamientos y las emocio­nes en el mismo momento en el que suceden. No se trata realmente de “hacer”, sino de “ver”. En ese sentido, es cierto que no hay nada que podamos hacer para liberarnos del ego. Cuando se produce el cambio de pasar de pensar a observar, entra a operar en nuestras vidas una inteligencia muy superior.

El ego crea separación y la separación crea sufrimiento. Por consiguiente, es obvio que el ego es patológico. Aparte de las formas más claras de negatividad como la ira, el odio y demás, hay otras más sutiles, las cuales son tan comunes que por lo general no se las reconoce por lo que son. Entre ellas se cuentan la impaciencia, la irritación, el nerviosismo, el hastío, etcétera. Esas formas de negatividad son la infelicidad latente, estado interior en el cual suelen permanecer muchas personas. Es necesario estar supremamente conscientes y absolutamente presentes a fin de detectarlas. Siempre que lo hacemos así, tenemos un momento de despertar y se suspende la identificación con la mente.

El siguiente es uno de los estados negativos más comunes, el cual puede pasar desapercibido precisamente por ser tan común y normal. Seguramente usted estará familiarizado con él. ¡Suele usted experimentar una sensación de descontento que podría des­cribir como un resentimiento latente? Puede ser específico o ines­pecífico. Muchas personas pasan gran parte de sus vidas en ese estado. Se identifican hasta tal punto con él que no pueden tomar distancia para reconocerlo. Detrás de esa sensación hay ciertas creencias inconscientes, es decir, unos pensamientos. Sentimos esos pensamientos de la misma manera en que soñamos al dor­mir. En otras palabras, no sabemos que tenemos esos pensamien­tos, como tampoco el soñador sabe que sueña.

Los siguientes son algunos de los pensamientos inconscientes más comunes de los cuales se alimenta la sensación de desconten­to o de resentimiento latente. He eliminado el contenido de esos pensamientos para dejar solamente su estructura. De esa manera se aprecian más claramente. Siempre que haya infelicidad latente (o manifiesta) en su vida, vea cuáles de estos pensamientos son aplicables y proporcióneles contenido de acuerdo con su situación personal:

“Algo debe suceder en mi vida para que yo pueda alcanzar la paz (la felicidad, la realización, etcétera). Y resiento que no haya sucedido todavía. Quizás con mi resentimiento logre que suceda finalmente”.

“Algo sucedió en el pasado que no debió suceder y lo resien­to. Si eso no hubiera sucedido, tendría paz ahora”.

“Me está sucediendo algo que no debería sucederme y me está impidiendo tener paz”.

Muchas veces, las creencias inconscientes apuntan a una perso­na, de manera que la palabra “suceder” se reemplaza por “hacer”.

“Deberías hacer esto o aquello para que yo pueda tener paz. Y resiento que no lo hayas hecho. Quizás con mi resentimien­to logre que lo hagas”.

“Algo que tú (o yo) hicimos, dijimos o dejamos de hacer en el pasado me está impidiendo tener paz”.

“Lo que haces o no haces ahora me está impidiendo tener paz”.

Eckhart Tolle

Eckhart Tolle

Al ego le encanta estar resentido con la realidad. ¿Qué es la realidad? Cualquier cosa que es. Buda la denominó tatata, el tal o cual de la vida, es decir, nada más que el tal o cual de este momento. Oponerse a ese tal o cual es una de las principales carac­terísticas del ego. Esa oposición crea la negatividad de la cual se alimenta el ego, la infelicidad que tanto le gusta. De esta manera sufrimos y hacemos sufrir a los demás sin siquiera saberlo, sin darnos cuenta de que estamos creando el infierno en la tierra.

“Un día me liberaré del ego”. ¿Quién habla? El ego. Liberarse del ego realmente no representa un gran esfuerzo. Lo único que se necesita es tomar conciencia de los pensamientos y las emocio­nes en el mismo momento en el que suceden. No se trata realmente de “hacer”, sino de “ver”. En ese sentido, es cierto que no hay nada que podamos hacer para liberarnos del ego. Cuando se produce el cambio de pasar de pensar a observar, entra a operar en nuestras vidas una inteligencia muy superior a la astucia del ego.

ECKHART TOLLE

RACHMANINOFF-RHAPSODY

VOSOTROS SOIS LA SAL DE LA TIERRA

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Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada en una colina no se puede ocultar. Los hombres tampoco encienden una luz para ponerla debajo de un almud, sino en un candelero; y da luz a todos los que están en la casa. Que vuestra luz brille ante los hombres de tal manera que puedan ver vuestra buenas obras y sean inducidos a glorificar a vuestro Padre que está en los cielos.

El llamado «Sermón de la Montaña» no es el evangelio de Jesús. Contiene de hecho muchas enseñanzas útiles, pero eran las instrucciones de ordenación de Jesús a los doce apóstoles. Era el encargo personal del Maestro a los que iban a continuar predicando el evangelio y que aspiraban a representarlo en el mundo de los hombres, como él representaba a su Padre con tanta elocuencia y perfección.

«Vosotros sois la sal de la tierra, una sal con sabor de salvación. Pero si esta sal ha perdido su sabor, ¿con qué se sazonará? En lo sucesivo ya no sirve más que para ser arrojada y pisoteada por los hombres.»

En los tiempos de Jesús, la sal era un elemento precioso. Se utilizaba incluso como moneda. La palabra moderna «salario» se deriva de sal. La sal no sólo condimenta los alimentos, sino que también los conserva. Hace que otras cosas sean más sabrosas, y sirve así a medida que se gasta.

«Vosotros sois la luz del mundo. Una ciudad situada en una colina no se puede ocultar. Los hombres tampoco encienden una luz para ponerla debajo de un almud, sino en un candelero; y da luz a todos los que están en la casa. Que vuestra luz brille ante los hombres de tal manera que puedan ver vuestra buenas obras y sean inducidos a glorificar a vuestro Padre que está en los cielos.»

Aunque la luz disipa las tinieblas, también puede ser tan «cegadora» como para confundir y frustrar. Se nos exhorta a que dejemos brillar nuestra luz de tal manera que nuestros semejantes se sientan guiados hacia unos caminos nuevos y divinos de vida realzada. Nuestra luz no debe brillar como para atraer la atención sobre nosotros mismos. También podemos utilizar nuestra propia profesión como un «reflector» eficaz para diseminar esta luz de la vida.

Los caracteres fuertes no se forman evitando hacer el mal, sino más bien haciendo realmente el bien. El altruismo es la insignia de la grandeza humana. Los niveles más altos de autorrealización se alcanzan mediante la adoración y el servicio. La persona feliz y eficaz está motivada por el amor de hacer el bien, y no por el temor de hacer el mal.

«Por sus frutos los conoceréis.» La personalidad es básicamente invariable. Lo que cambia —lo que crece— es el carácter moral. El error principal de las religiones modernas es el negativismo. El árbol que no produce frutos es «derribado y arrojado al fuego». El valor moral no puede provenir de la simple represión —de la obediencia al mandato «No harás». El miedo y la vergüenza son motivaciones sin valor para la vida religiosa. La religión solamente es válida cuando revela la paternidad de Dios y realza la fraternidad de los hombres.

Una persona se forma una filosofía eficaz de la vida combinando la perspicacia cósmica con la suma de sus propias reacciones emocionales ante el entorno social y económico. Recordad: aunque los impulsos hereditarios no se pueden modificar fundamentalmente, las reacciones emocionales a esos impulsos sí se pueden cambiar; por consiguiente, la naturaleza moral se puede modificar, el carácter se puede mejorar. En un carácter fuerte, las reacciones emocionales están integradas y coordinadas, generando así una personalidad unificada. La falta de unificación debilita la naturaleza moral y engendra la desdicha.

Sin una meta que merezca la pena, la vida carece de objetivo y de provecho, lo que ocasiona mucha infelicidad. El discurso de Jesús en la ordenación de los doce constituye una filosofía magistral de la vida. Jesús exhortó a sus seguidores a que ejercitaran una fe experiencial. Les advirtió que no se limitaran a depender de un asentimiento intelectual, de la credulidad o de la autoridad establecida.

La educación debería ser una técnica para aprender (descubrir) los mejores métodos de satisfacer nuestros impulsos naturales y hereditarios, y la felicidad es el resultado final de estas técnicas mejores de satisfacción emocional. La felicidad depende poco del entorno, aunque un ambiente agradable puede contribuir mucho a ella.

Todo mortal ansía realmente ser una persona completa, ser perfecto como el Padre que está en los cielos es perfecto, y este logro es posible porque, a fin de cuentas, el «universo es verdaderamente paternal».

  1. AMOR PATERNAL Y AMOR FRATERNAL

Desde el Sermón de la Montaña hasta el discurso de la Última Cena, Jesús enseñó a sus discípulos a manifestar un amor paternal en lugar de un amor fraternal. El amor fraternal consiste en amar al prójimo como a sí mismo, lo que sería una aplicación adecuada de la «regla de oro». Pero el afecto paternal exige que améis a vuestros compañeros mortales como Jesús os ama.

Jesús ama a la humanidad con un afecto doble. Vivió en la tierra bajo una doble personalidad —humana y divina. Como Hijo de Dios, ama al hombre con un amor paternal —es el Creador del hombre, su Padre en el universo. Como Hijo del Hombre, Jesús ama a los mortales como un hermano —fue realmente un hombre entre los hombres.

Jesús no esperaba que sus discípulos consiguieran una manifestación imposible de amor fraternal, pero sí contaba con que se esforzarían tanto por parecerse a Dios —por ser perfectos como el Padre que está en los cielos es perfecto— que podrían empezar a considerar a los hombres como Dios considera a sus criaturas, y así podrían empezar a amar a los hombres como Dios los ama —a manifestar los principios de un afecto paternal. En el transcurso de estas exhortaciones a los doce apóstoles, Jesús trató de revelar este nuevo concepto de amor paternal, tal como está relacionado con ciertas actitudes emocionales involucradas cuando se efectúan numerosos ajustes sociales al entorno.

El Maestro inició este importante discurso llamando la atención sobre cuatro actitudes de fe, como preludio a la descripción posterior de sus cuatro reacciones trascendentales y supremas de amor paternal, en contraste con las limitaciones del simple amor fraternal.

Primero habló de los que eran pobres de espíritu, de los que tenían hambre de rectitud, de los que perseveraban en la mansedumbre y de los limpios de corazón. Se podría esperar que estos mortales que disciernen el espíritu alcanzarían los niveles suficientes de desinterés divino como para ser capaces de intentar el extraordinario ejercicio del afecto paternal; que, incluso en la aflicción, estarían facultados para mostrar misericordia, promover la paz y soportar las persecuciones. Y que a lo largo de todas estas penosas situaciones, amarían con un amor paternal incluso a una humanidad poco amable. El afecto de un padre puede alcanzar unos niveles de devoción que trascienden inmensamente el afecto de un hermano.

La fe y el amor de estas beatitudes fortalecen el carácter moral y crean la felicidad. El miedo y la ira debilitan el carácter y destruyen la felicidad. Este sermón importante se inició con una nota de felicidad.

  1. «Bienaventurados los pobres de espíritu —los humildes.» Para un niño, la felicidad es la satisfacción de un ansia inmediata de placer. El adulto está dispuesto a sembrar las semillas de la abnegación, con el fin de obtener las cosechas posteriores de una felicidad mayor. En los tiempos de Jesús y después de ellos, la felicidad ha sido asociada demasiado a menudo con la idea de poseer riquezas. En la historia del fariseo y del publicano que oraban en el templo, uno se sentía rico de espíritu —egotista; el otro se sentía «pobre de espíritu» —humilde. Uno era autosuficiente; el otro era enseñable y buscaba la verdad. Los pobres de espíritu buscan metas de riqueza espiritual —buscan a Dios. Estos buscadores de la verdad no tienen que esperar sus recompensas en un futuro lejano; son recompensados ahora. Encuentran el reino de los cielos en su propio corazón, y experimentan esa felicidad ahora.
  2. «Bienaventurados los que tienen hambre y sed de rectitud, porque ellos serán saciados.» Sólo aquellos que se sienten pobres de espíritu tienen sed de rectitud. Sólo los humildes buscan la fuerza divina y anhelan el poder espiritual. Sin embargo, es sumamente peligroso practicar a sabiendas el ayuno espiritual con el fin de aumentar nuestro apetito de los dones espirituales. El ayuno físico se vuelve peligroso después de cuatro o cinco días; uno puede perder todo deseo de alimentarse. El ayuno prolongado, tanto físico como espiritual, tiende a destruir el apetito.

La rectitud experiencial es un placer, no un deber. La rectitud de Jesús es un amor dinámico —un afecto paternal-fraternal. No es una rectitud negativa del tipo «no harás». ¿Cómo podría alguien tener hambre de algo negativo —de algo a «no hacer»?

No es fácil enseñar estas dos primeras beatitudes a una mente infantil, pero la mente madura debería captar su significado.

  1. «Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.» La mansedumbre auténtica no tiene ninguna relación con el miedo. Es más bien una actitud del hombre cooperando con Dios —«Hágase tu voluntad.» Engloba la paciencia y la indulgencia, y está motivada por una fe imperturbable en un universo justo y amistoso. Domina todas las tentaciones de rebelarse contra el gobierno divino. Jesús fue el hombre manso ideal de Urantia, y heredó un vasto universo.
  1. «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.» La pureza espiritual no es una cualidad negativa, salvo que carece de recelo y de revancha. Al hablar de la pureza, Jesús no tenía la intención de tratar exclusivamente de las actitudes sexuales humanas. Se refería más bien a esa fe que los hombres deberían tener en sus semejantes; a esa fe que los padres tienen en sus hijos, y que les permite amar a sus semejantes como un padre los amaría. El amor de un padre no tiene necesidad de mimar, y no perdona el mal, pero siempre se opone al cinismo. El amor paternal tiene una única finalidad, y siempre busca lo mejor que hay en el hombre; ésta es la actitud de un verdadero padre.

Ver a Dios —por la fe— significa adquirir la verdadera perspicacia espiritual. La perspicacia espiritual intensifica el gobierno del Ajustador, y los dos reunidos terminan por aumentar la conciencia de Dios. Cuando conocéis al Padre, os sentís confirmados en la seguridad de vuestra filiación divina, y podéis amar cada vez más a vuestros hermanos en la carne, no sólo como un hermano —con un amor fraternal— sino también como un padre —con un afecto paternal.

Esta exhortación es fácil de enseñar incluso a un niño. Los niños son confiados por naturaleza, y los padres deberían cuidar de que no pierdan esta fe sencilla. Al tratar con los niños, evitad todo engaño y absteneos de sugerir la desconfianza. Ayudadlos juiciosamente a escoger a sus héroes y a seleccionar el trabajo de su vida.

Luego, Jesús continuó instruyendo a sus discípulos sobre cómo conseguir el objetivo principal de todas las luchas humanas —la perfección— e incluso la consecución divina. Siempre les recomendaba: «Sed perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.» No exhortaba a los doce a que amaran al prójimo como se amaban a sí mismos. Esto hubiera sido un logro meritorio, que hubiera indicado la realización del amor fraternal. Recomendaba más bien a sus apóstoles que amaran a los hombres como él los había amado —con un afecto paternal así como fraternal. Y esto lo ilustró indicando cuatro reacciones supremas de amor paternal:

  1. «Bienaventurados los afligidos, porque ellos serán consolados.» El llamado sentido común o la lógica más superior nunca sugerirían que la felicidad puede surgir de la aflicción. Pero Jesús no se refería a la aflicción externa u ostentatoria. Hacía alusión a una actitud emotiva de ternura de corazón. Es un gran error enseñar a los niños y a los jóvenes que no es varonil mostrar ternura o, por otra parte, dar testimonio de sentimientos emotivos o de sufrimientos físicos. La compasión es un atributo valioso tanto en el hombre como en la mujer. No es necesario ser insensible para ser varonil. Ésta es la manera equivocada de crear hombres valientes. Los grandes hombres de este mundo no han tenido miedo de afligirse. Moisés, el afligido, fue un hombre más grande que Sansón o Goliat. Moisés fue un guía extraordinario, pero también estaba lleno de mansedumbre. Ser sensible y reaccionar antes las necesidades humanas crea una felicidad auténtica y duradera, y al mismo tiempo estas actitudes benévolas protegen el alma contra las influencias destructivas de la ira, el odio y la desconfianza.
  2. «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos conseguirán misericordia.» La misericordia denota aquí la altura, la profundidad y la anchura de la amistad más sincera —la bondad. A veces, la misericordia puede ser pasiva, pero aquí es activa y dinámica —la ternura paternal suprema. Un padre amoroso tiene pocas dificultades para perdonar a su hijo, incluso muchas veces. En un niño no mimado, el impulso de aliviar el sufrimiento es natural. Los niños son normalmente bondadosos y compasivos cuando tienen la edad suficiente para apreciar las situaciones reales.
  3. «Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.» Los oyentes de Jesús deseaban ardientemente una liberación militar, no unos pacificadores. Pero la paz de Jesús no es de tipo pacífico y negativo. En presencia de las pruebas y de las persecuciones, decía: «Mi paz os dejo.» «Que vuestro corazón no se perturbe, y no tengáis miedo.» Ésta es la paz que impide los conflictos ruinosos. La paz personal integra la personalidad. La paz social impide el miedo, la codicia y la ira. La paz política impide los antagonismos raciales, las desconfianzas nacionales y la guerra. La pacificación es el remedio para la desconfianza y la sospecha.

Es fácil enseñar a los niños a trabajar como pacificadores. Disfrutan con las actividades de equipo; les gusta jugar juntos. El Maestro dijo en otra ocasión: «Quien quiera salvar su vida la perderá, pero quien esté dispuesto a perderla, la encontrará.»

  1. «Bienaventurados los perseguidos a causa de su rectitud, porque de ellos es el reino de los cielos. Consideraos bienaventurados cuando los hombres os injurien y os persigan, y digan falsamente toda clase de mal contra vosotros. Regocijaos y alegraos en extremo, porque vuestra recompensa será grande en los cielos.»

Se descubre pues que las bienaventuranzas del Sermón de la Montaña están basadas en la fe y el amor, y no en la ley —en la ética y el deber.

El amor paternal se complace en devolver el bien por el mal —en hacer el bien como pago a la injusticia.

La Vida de Jesús

Gabriel Faure’s Requiem op. 48 Complete

EL EGO PATOLÓGICO

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La infelicidad es una enfermedad mental y emocional creada por el ego, la cual ha alcanzado proporciones epidémicas. Es el equivalente interior de la contamina­ción ambiental de nuestro planeta.

En el sentido más amplio de la palabra, el ego es patológico, independientemente de la forma que adopte. Cuando analizamos el origen de la palabra “patológico” derivada del griego antiguo, descubrimos cuán apropiada es cuando se la utiliza para calificar al ego. Aunque normalmente se use para describir una condición de enfermedad, viene de pathos que significa sufrimiento. Esa fue exactamente la característica de la condición humana que descu­brió el Buda hace 2.600 años.

Sin embargo, la persona que está aprisionada por el ego no reconoce el sufrimiento como tal, sino que lo ve como la única respuesta apropiada para una determinada situación. En su ceguera, el ego es incapaz de ver el sufrimiento que se inflige a sí mismo y que inflige a otros. La infelicidad es una enfermedad mental y emocional creada por el ego, la cual ha alcanzado proporciones epidémicas. Es el equivalente interior de la contamina­ción ambiental de nuestro planeta. Los estados negativos como la ira, la ansiedad, el odio, el resentimiento, el descontento, la envi­dia, los celos y demás, no se ven como negativos sino que se consideran totalmente justificados y además no se perciben como nacidos de nosotros mismos sino de alguien más o de algún factor externo. “Te hago responsable de mi sufrimiento”. Esto es implí­citamente lo que dice el ego.

El ego no puede distinguir entra una situación y la interpre­tación o la reacción frente a ella. Podríamos decir, “Qué día más espantoso” sin darnos cuenta de que lo espantoso no está en el frío, ni en el viento, ni en la lluvia, ni en cualquiera que sea la situación. Ellos son lo que son. La espantosa es nuestra reacción, nuestra resistencia interior y la emoción creada por esa resistencia. Shakespeare dijo, “Nada es bueno ni malo, solamente lo que pensamos confiere esa calidad”. Además, el ego suele equi­vocarse al considerar que el sufrimiento o la negatividad le pro­ducen placer porque se fortalece a través de ellos hasta cierto punto.

Por ejemplo, la ira o el resentimiento fortalecen enormemen­te al ego porque intensifican la sensación de separación, enfatiza lo ajeno de los demás y crea una fortaleza aparentemente inexpugnable de “virtud” aparente. Si pudiéramos observar los cam­bios fisiológicos que se producen en el cuerpo cuando estamos poseídos por esos estados negativos, los efectos adversos que tie­nen sobre el funcionamiento del corazón y los sistemas digestivo e inmune y un sinnúmero de funciones corporales, veríamos con toda claridad que esos estados son ciertamente patológicos y que son formas de sufrimiento y no de placer.

Cuando vivimos en un estado negativo, hay algo en nosotros que ansía la negatividad, que siente placer en ella o cree que puede ayudarnos a conseguir lo que necesitamos. De otra manera, ¿quién querría aferrarse a la negatividad, hacer desgraciados a los demás junto consigo mismo, y provocar enfermedades físicas? Por consiguiente, cada vez que hay negatividad en nosotros y logramos detectar en ese momento que hay algo que goza con esa negatividad o cree que tiene un propósito útil, tomamos conciencia del ego directamente. Tan pronto como eso sucede, la identidad pasa del ego a la conciencia y eso significa que el ego se empequeñece mientras que la conciencia se agranda.

Si en medio de la negatividad podemos reconocer que esta­mos creando sufrimiento para nosotros mismos, será suficiente para elevarnos por encima de las limitaciones de los estados egotistas y las reacciones condicionadas. Abriremos una infinidad de posibilidades, otras formas mucho más inteligentes de manejar cualquier situación. Quedaremos en libertad para deshacernos de la infelicidad con el sólo hecho de reconocer esa falta de inteligen­cia. La negatividad no es inteligente. Siempre le pertenece al ego, éste puede ser astuto, pero no inteligente. La astucia persigue sus propios fines mezquinos. La inteligencia ve el todo más grande en el cual todas las cosas están conectadas. El motor de la astucia es el interés egoísta y su punto de vista es muy estrecho. La mayoría de los políticos y los hombres de negocios son astutos pero muy pocos son inteligentes. Todo lo que se logra a través de la astucia es perecedero y con el tiempo se destruye a sí mismo. La astucia divide; la inteligencia incluye.

Eckhart Tolle

Eckhart Tolle

         ECKHART TOLLE

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Curación a través de UCDM 1/2 – Enric Corbera

El camino hacia la curación es desprenderse del pasado, de las necesidades y con ello dejar atrás las proyecciones y los juicios.

En esta conferencia Enric Corbera nos explica la Curación a través de Un Curso de Milagros. Repasaremos el concepto de conciencia, proyecciones, sombra, el mundo de la percepción, los ídolos de la enfermedad y el camino a la curación:

Un Curso de Milagros nos adentra a otra comprensión del mundo. Debemos estar dispuestos a dejar de ver en los demás lo que realmente es nuestro.

UCDM nos dice que el mundo es la pantalla en la cual proyectamos nuestros sueños, nuestras fantasías como intento de cambiar aquello que no nos gusta.

Cuando nos hacemos responsables de que lo que nos está ocurriendo tiene que ver con nosotros mismos entonces hay que rendirse, dejar de luchar contra la enfermedad y comprenderla para que los tratamientos funcionen.

El camino hacia la curación es desprenderse del pasado, de las necesidades y con ello dejar atrás las proyecciones y los juicios. La parte más importante de la curación es ser sincero con uno mismo.